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Informe lizar, la capacidad de almacenamiento, el grado de redundancia y el uso que se le va a dar, y después realizar la instalación del software y su configuración. A cambio, se pueden obtener prestaciones muy elevadas y mayor flexibilidad de configuración y ampliación a precios competitivos, gracias a la enorme oferta del mercado y servicios de garantía «in situ» por periodos de tres o más años cuando se trata de servidores profesionales. Una recomendación que puede ser útil es la de pensar en dedicar exclusivamente el equipo de grabación a tareas de almacenamiento y servidor de la aplicación, mientras se dedica otro equipo (cliente) a la visualización y operación. Esto permite adecuar cada hardware a la tarea que va a realizar (memoria, tarjeta gráfica, etc) y buscar cierta protección del equipo de grabación ya que el operador solo interactuará con el equipo de monitorización, por lo que si se bloquea (mala utilización, aplicaciones indebidas instaladas, errores accidentales, etc.), al menos la grabación no se interrumpirá. Hemos hecho un repaso sobre el equipamiento hardware necesario, pero ciertamente lo más relevante será el tipo de aplicación que nos ofrecerá los servicios de gestión que precisamos. En principio esta aplicación nos debe permitir programar y configurar el tipo de grabaciones que deseamos. Lo idóneo es poder hacerlo de modo independiente por cada cámara, definiendo la calidad (resolución, grado de compresión, imágenes por segundo) y cómo ha de aplicarse a lo largo del tiempo (horarios, calendarios, eventos). Muy importante será la capacidad de establecer niveles de usuarios con diferentes privilegios que acoten y administren quién tiene acceso a que imágenes y qué funciones. El visualizador de grabaciones y de vídeo en vivo será también un factor importante. La aplicación debería permitir acceder de modo sencillo y rápi-

do a las secuencias de vídeo, controlar la velocidad de reproducción, mostrar secuencias de diversas cámaras sincronizadas y de modo simultáneo. Si existen herramientas avanzadas de localización de secuencias tales como línea temporal, señalización de

eventos o búsqueda avanzada basada en analíticas, entonces tendremos un sistema eficiente. A la hora de procesar el vídeo grabado para generar informes, algunas aplicaciones disponen de completos editores, con herramientas de mejora de la imagen, zoom digital, pixelado de áreas de la imagen (personas o matrículas) y otras utilidades que facilitan la creación de documentos así como la exportación de secuencias de video. Es importante que si se exportan secuencias de vídeo éstas dispongan de algún tipo de firma digital (mal llamada a veces marca de agua), que garantice la integridad de la información, así como un reproductor adjunto o embebido si no se trata de formatos de vídeo estándar que puedan ser reproducidos con programas de uso extendido (Windows Media Player, VLC, Quick Time, etc). Algunas funciones como la de reproducción instantánea (visionado de los instantes inmediatamente anteriores al momento en que se pulsa un botón directo) o la simultaneidad de visionado de vídeo en vivo y reproducciones son casi obligatorias si se va a utilizar el sistema junto a la monitorización en vivo.Otros aspectos a considerar son las capacidades de gestión remota, bien a través de una aplicación cliente dedicada o de un cliente web (navegador) y las posibilidades de gestión o visualiza-

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ción desde dispositivos móviles (tablets o smartphones). Cuando se ha realizado una inversión en un sistema de vídeo, la tentación natural es querer grabarlo todo. Sin embargo esto choca con la realidad de los límites de la capacidad de nuestro sistema de grabación, las dificultades de gestión de una cantidad enorme de vídeo grabado, especialmente en modo remoto con comunicaciones limitadas y por supuesto con algunas regulaciones aplicables como la LOPD. En primer lugar analicemos la calidad deseable. En principio será la máxima posible ya que eso nos aportará mayor detalle en el análisis forense. Sin embargo esto supone mayor espacio de almacenamiento necesario, y por otro lado y como ya se ha apuntado, no todos los sistemas estarán dimensionados para aprovechar al máximo las resoluciones ofrecidas por las cámaras. Además debemos considerar cómo serán analizadas las imágenes grabadas, ya que si grabamos con resoluciones muy grandes, superiores a los 2Mpixel, a menos que dispongamos de funciones de zoom digital para explorarlas corremos el riesgo de que nuestro equipo no pueda ofrecernos toda la resolución capturada debido a limitaciones de tarjeta gráfica, monitor, memoria o procesador. En cuanto al número de imágenes por segundo, de nuevo la primera idea es la de 25 ips, o como se suele considerar «tiempo real». Lo cierto es que salvo en los estándares de HDTV (SMPTE) de televisión comercial y los antiguos de TV (PAL, NTSC), no existe un número de imágenes por segundo establecido como «oficial» o estándar. En Europa y las regiones con frecuencia de red eléctrica de 50HZ se utilizan múltiplos de 25 ips como fórmula adaptada a la tecnología existente, pero recordemos que en América son 60 Instalsec 37

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