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La Tribuna Lunes 5 de marzo, 2012

Casi me mato con mi pequeño hijo Sammy, Dios estaba con nosotros cuando choqué con un carro recolector de basura saliendo de una ferretería. Cuando menos lo esperé tenía enfrente aquel pesado vehículo, como pude giré el timón a la derecha y aceleré pero no escapé de la embestida. La puerta y la parte delantera de mi carrito blanco quedaron destruidos, mi cabeza abierta y un tremendo golpe en el costado izquierdo del tórax, quedé semi-insconsciente del golpe, más el amor hacia mi hijo me hizo reaccionar, lo toqué –Sammy tiene siete años- y por fortuna estaba ileso. En cuestión de segundos habían ahí muchas personas, llegó la ambulancia del Seguro y nos trasladaron al hospital del Seguro Social siendo recibidos en emergencia, el Dr. Guillén me hizo diez puntos en la cabeza, me realizaron todos los exámenes, rayos x, tomografía, me pusieron suero, una pastilla, una inyección y luego a la sala de observación. Sammy fue evaluado y entregado a mi hija Sharon, mi esposa, desesperada, aún no había llegado pues vivimos casi fuera de la ciudad. Tito Asfura llamó telefónicamente a Allan y le dijo: “Decile a tu papá que estoy pendiente de su salud, que por el vehículo no se preocupe que yo pagaré su reparación. Los muchachos del carro recolector y dos personas más que mandó Tito no se movieron del Seguro hasta que comencé a recuperarme. Le rindo las más expresivas gracias al Dr. Guillén y demás médicos y doctoras que estaban esa noche en la sala de emergencias. A partir de este momento bautizo a mi pequeño cacharro como “Le Perolé”. Pobrecito mi carrito, los únicos zapatos buenos que tengo para hacer mis mandados, ahora mientras Papi a la Orden me hace el gran favor de repararlo tendré que andar en bus y a rebote de calcetín, “Le perolé” salió con un ojo hundido, el vidrio quebrado, la puerta también o sea que el cachimbazo fue de miedo. Por la gloria de Dios y la presencia de los ángeles estamos contando el cuento Sammy y yo, si el camión me agarra de frente no estarían leyendo esta columna, Dios es bueno, el único bueno, fue un milagro más en mi vida, doy testimonio de su sagrada presencia, en ese momento nos estaba guardando porque algún propósito elevado tiene con mi hijo. Lo material se repone, no estoy triste, cuanto más se sufre uno debe erguir la cabeza. Doy gracias a mis hijos dentro y fuera del país que han estado presentes unos vía teléfono, otros al par mío, agradezco a mis amigos, a Carlos Mariano, don Miguel, Chente Valladares, a mi sobrino Jorge de San Pedro Sula, a periodistas y locutores. Ahh pero eso sí, si me ven caminando pando en la calle no vayan a pensar que me salí del closet, es por los golpes que recibí en el tórax y en la pierna izquierda. En vez de estar triste y compungido me siento liberado. Como uno no es monedita de oro estoy seguro que mis enemigos ocultos quizás se hayan reído por lo que me sucedió, mientras yo les deseo que Dios les de paz y prosperidad espiritual. A lo mejor tengo que acercarme más al Todopoderoso y a su hijo Jesucristo como dice el pastor Hemus, a veces uno falla sin tener conciencia de ello, pero allá vamos adelante en pos de la misericordia divina. Gracias a las personas que por internet me han enviado su solidaridad. A mis hijos Dennis, Marco, José Jorge, Wendy, Mónica, Bessy, Jorge Murga, Sharon, Allan, Walter y el pequeño Sammy que Dios los bendiga, se que han sufrido mucho por papá. Pues hombre el apodo de Tito Asfura no es así nomás, porque el Papi se me puso a la Orden…gracias Tito, a quien conozco desde niño, he sido amigo de su familia. No se cuantos días tendré que esperar para que “el compadre” del taller de Tito me arregle “Le perolé”, me hace mucha falta y se que le hago falta a él. Como me gusta ser honesto la culpa del choque yo la tuve, no fui lo suficientemente rápido para escapar del encontronazo al haber salido de la ferretería, se que el motorista de la unidad recolectora de basura estuvo pendiente de mi estado de salud y se lo agradezco. A mis nietos que quieren al abuelo con toda su alma les digo que ya estoy mejor, mejor y mejor. Allán se portó a las mil maravillas, mi sobrino José Jorge, Marco mi hijo, Walter, Bessy, Mónica, Wendy, Suyapa, Nancy, a don Marcos Cruz de Comayagua, a Randolfo Rodríguez, a Yofo Hernández, Johnatan Rousell, Stanley Marder, Juan José, Osman, Chico, en fin es muy larga la lista de familiares y amigos, gracias por su atención y que Dios les bendiga. A mis amigos de Mata de Plátano Alfredito, Tavo, Chander, Dina y mi suegra. Pero ya ven Dios quiere que siga escribiendo en LA TRIBUNA y mis libros que están listos para salir, son dos más, la lista de amigos es larga, pero gracias a todos. A Charli Martino, Juan José, al cantante, a que me trajeron donas a la jaús, a Javier Suazo, Ismael el del taxi, a Boris Zelaya, Normita Hasbun, Nancy Duarte, Oswaldo Castillo y no sigo porque me hará falta espacio. Que bueno saber que hay gente que lo quiere a uno como la Dra. Suyapa Martínez Girón y sus hermanos Víctor y Raquel. Aquí estoy señores, alístense que faltan un cachimbo de columnas, las vamos a disfrutar, no se pierdan también las Montenegradas en Radio América todos los sábados a las ocho y media de la mañana, gracias a los aleros de la América. Con esta buena oportunidad que Dios me está dando para vivir, seguiré amándolo con espíritu y con verdad, con el amor a Jesucristo y al Espíritu Santo Amén.

La Tribuna 050312  

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