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Índice 2 Carta a los lectores

MARTHA ELSA DURAZZO MAGAÑA

3 Reflexiones sobre El eterno femenino de Rosario Castellanos

ALAN SAINT MARTIN

5 Agosto del 68

REYNALDO CARBALLIDO

8 Nobleza paternal. Obra en un acto DANTE DEL CASTILLO

12 Artemisa. Crónica de un día cualquiera GLORIA ARICEAGA

15 Saciedad

MARÍA CRISTINA DE LA CONCHA

16 De muerte y otras relatividades JOSÉ ANTONIO DURAND ALCÁNTARA

20 Susana (o el amor en tiempos de internet) JORGE ENRIQUE ESCALONA DEL MORAL

22 Instrucciones para descorchar una botella de vino (en un hotel) PÉ DE J. PAUNER

23 Ávida de silencio ANTONIO ÁVILA GALÁN

24 Espejos del Pasado SANDRA GALLARDO

25 Polos dispares JUAN MANZ

26 Nocturno (en voz mayor radiante) JOSÉ GUILLEMO VARGAS

27 Nuestra mirada

ALEJANDRO CAMPOS OLIVER

28 Nocturnos a tu recuerdo ROSALÍA ALVARADO DE NANNI


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Carta a los lectores

L

a palabra nos aborda, toca nuestra alma y dice: escribe. La palabra escrita es fruto de la emoción, trabajo y pensamiento. Cual los amantes: solicita una entrega; entrega que nos conduce a lides de amor con fulgores de orgasmos siderales como tributo al escritor, porque la palabra escrita permanece, sea cual fuere el formato del libro, la revista, el suplemento; en hoja de papel o libro electrónico transporta el alma del escritor, ella atraviesa fronteras y queda convertida en testimonio de aquello que los hados, la musa, inspiraron al autor para ser compartido con sus lectores. La palabra escrita nos ha reunido durante más de once años a un grupo de adalides de la palabra, de quijotes en busca del bien común, de la génesis social, a través de las letras; fruto de esos años de labor y entrega se abatieron fronteras, nos unimos y se nos han unido otros forjadores del bien, otros amantes de la palabra. Hoy en el contenido de este primer número se ve el reflejo de navegar con los brazos extendidos, hermanados en una bandera blanca que lleva como emblema: el amor y que hoy, a través de Atarraya establece una extensión con el lector. La palabra escrita es leitmotiv de nuestra existencia; esperamos que muchos más se unan al grupo de sembradores de la palabra; es nuestro deseo la permanencia de Atarraya que cual pescadores lanzamos con los primeros rayos del Sol y damos la bienvenida a nuestros hermanos poetas, dramaturgos, ensayistas, narradores, a los artistas y lectores –a quienes entregamos la cosecha de nuestra entrega- y les convocamos a que se unan al puente luminoso con nombre de Atarraya.

MARTHA E. DURAZZO


R eflexiones

3

sobre El eterno femenino de Rosario Castellanos

(

(

A LAN S AINT M ARTIN , (Ciudad de México, 1988). Licenciado en Letras Iberoamericanas de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Diplomado en Escritura Creativa por la misma Universidad. Coordinador editorial de la Cátedra Miguel Escobar y Director Editorial del Instituto Nacional Descentralizado de Traducción e Investigación Literarias (INDETIL) de la CADELPO. Autor de Letras a la Muerte (2010).

Y

yo me sigo preguntando por qué. ¿Por qué leer algo que nunca me ha interesado?

De acuerdo, necesito conocer para poder decir en verdad si es lo mío o no. Es como cuando de niños nos dicen con la comida o alguna actividad ―si no lo has probado, cómo puedes decir que no te gusta‖. Sabias palabras de nuestros padres y ahora, de mi parte, simplemente cada vez que oigo esos apellidos evito acercarme a ellos: Castellanos, Arredondo y Garro. Recibo el libro con indiferencia, no hay emoción de mi parte al dar vuelta a las hojas, sin embargo, continúo está acción porque necesito conocer el todo para poder hablar del mismo o de algún fragmento. Voy en el metro leyendo sobre la repugnancia a la relación sexual. Miro hacia arriba, giro los ojos, regreso a regañadientes a la lectura. ¿Por qué se ve al mismo acto como algo asqueroso?, me pregunto. Recuerdo la fecha de publicación: 1974. Los movimientos estudiantiles en diversas ciudades del mundo ocurrieron. Se puede hablar de un ―pre-sesenta y ocho‖ y un ―postsesenta y ocho‖, como un parte aguas en la historia mundial. Recuerdo, también, que México es reconocido por sus costumbres y su ambiente familiar. ¡Claro! La familia es lo importante en esta repugnancia, ya que sigue lo que la religión postula. La iglesia dice que el sexo sólo se debe de realizar para fines reproductivos y si se disfruta se cae en el pecado, la perversión, la mujer se vuelve ante la sociedad una perdida, una cualquiera, una zorra. ¡Cómo es que se va a volver a repetir ese acto… asqueroso, no me volverás a tocar en mi vida!, recriminan a sus maridos. No entiendo cómo es que se sigan creyendo preceptos que ya perdieron vigencia, como el ―Miércoles de ceniza‖, por ejemplo, pero ya es entrar en otro terreno que aquí no

ensayo

después de haber leído la obra, nuevamente afirmo que no me gusta. No es prejuicio


4 que Dios te dé. Quién los entiende, no se puede hacer algo por gusto porque el otro no se siente satisfecho. Llego al segundo acto y me llevo la sorpresa que utiliza mujeres históricas para el desarrollo de uno de los tantos sueños del personaje femenino, obviamente, principal. Creo que me molesta el insistente lesbianismo de Sor Juana. Castellanos establece que la atracción se debe desarrollar delicadamente. De acuerdo, la escena se desarrolla a oscuras y las dos mujeres no se ven. Clara confunde a Juana como hombre porque se cortó, como solía hacer, su cabellera. El travestismo se hace presente. ¿Qué no es algo que impera en el siglo XIX y, a la vez, es deleiViñeta: Gerardo B. Cristóbal Negrete

table al lector? ¿Entonces por ser la Décima Musa se debe de tocar ese tema con ―pincitas‖?

compete. Ahora estoy sentado en la camioneta

Lo único que consideraría acertado e intere-

para llegar a casa y leo sobre la lucha genera-

sante es el juego de las pelucas en el tercer acto.

cional entre la madre y la hija que cree estar

Tengo sueño y continúo leyendo. Digo que es

encinta sobre cómo se debe desarrollar y proceder

acertado por las máscaras que ya Paz hablaba

para que el bebé nazca sano, fuerte y blanco,

veinticuatro años antes. El comportarse de cierta

¿verdad? Quién es la que vence…sin duda, la

manera en ciertos espacios, otro travestismo

madre al decir que ella tiene la experiencia por

social. Digo que es acertado, por el sencillo

haber dado a luz, por lo tanto se debe de

elemento de las pelucas. Son distintas posturas,

seguir íntegramente lo que ella dice. ¿Por qué

distintas vidas y distintas posibilidades. Desde

las expresiones ―está enferma de niño‖ o ―ya

la querida, hasta la prostituta, pasando por una

casi se alivia‖? ¿Qué no anatómicamente estamos

mujer de negocios y la vida de soltera.

hechos para eso, entre otras tantas cosas? De nuevo la carga religiosa: ―Parirás a tus hijos

Hay humor en la obra, sí, mas no me divierte.

con dolor‖. ¿Y si no quiero tener hijos? Ah,

Hay drama en la obra, también, pero no me

pues eres infértil, frígida, sin corazón. Bueno,

identifico con ningún personaje. Hay denuncia,

entonces tendré uno. ¡Uy!, cómo crees, lo vas a

de acuerdo, mas no logra reflexionar a favor de

mal criar, mejor la parejita, ¿no? Mejor los hijos

la obra. Termina aburriéndome más que en un principio.


A gosto del 68

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(

(

REYNALDO CARBALLIDO. Dramaturgo, autor de Los Mandamientos de la Ley del Hombre, Sombras ajenas, La Señora de Gris, y El Grillo y el León entre muchas otras obras. Premio ―Juan Ruiz de Alarcón‖ al mejor estreno nacional, DF. 1980, entre otros reconocimientos.

S

E VEN PURAS SOMBRAS, SE ESCUCHAN VOCES

SE ESCUCHAN CABALLOS CORRIENDO QUE SE ACERCAN. ENTRAN CABALLOS, LOS JINETES GOLPEAN, LAZAN A LA GENTE Y LA ARRASTRAN, CAOS. LOS CABALLOS SE ALEJAN. SILENCIO. ENTRAN DOS SOMBRAS. S—Acuérdate de Huimanguillo. J—Eso fue hace tres años. S—Parece que fue hace un instante, todavía escucho los caballos. J—Ahora es diferente, allá dominaban los caciques, aquí el presidente Gustavo Díaz Ordaz oye a los intelectualoides. S—Por sus hechos hasta ahora, parece que estuviera sordo y además ciego. J—Es tu imaginación, los estudiantes tenemos mucha fuerza, están unidas todas las escuelas superiores del país, mañana la manifestación será una demostración de nuestro desacuerdo con las acciones autoritarias. Adelante irán nuestros compañeros que recibieron los catorrazos de los granaderos: Vocacional 5 y la Ochotorena. S—Por ti siempre me envuelvo en borlotes. J—Tienes que entrarle, eres el secretario del comité directivo, vocacional ―Wilfrido Massieu‖. S—Porque tú eres el coordinador. J—Y ahora vamos como delegados al comité de lucha de todas las escuelas superiores.

dramaturgia

—¡Arriba los campesinos! —¡Viva la huelga, vivan los estudiantes! —Todos unidos contra esos abusivos. —Formemos una valla para que no pasen. —¡A la chingada con tanto abuso de autoridad!


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S—Mejor te hubieras quedado a estudiar en Tabasco. J—Mejor nos hubiéramos quedado, pero el miedo a los caciques. S—Te dije por qué decidí estudiar aquí en la capital. J—Y yo también. Espera, ya me toca hablar. REFLECTOR SOBRE J J—Buenos días, compañeros, muchos saben que ya nos advirtieron que los soldados ocuparán las escuelas, debemos participar sin tener miedo, y hacer guardia las 24 horas y esperar hasta el último momento, todos los comités de lucha están organizando la marcha que se realizará pasado mañana, por si alguien no está enterado, les repito el comunicado: Nuestra marcha partirá del Antropológico a las cuatro pasado meridiano, nuestro lugar de encuentro será frente a Quetzacoatl; y luego todos al zócalo, tomaremos Plaza de Armas, será una marcha en silencio, debemos participar todos. Hasta la victoria, compañeros. SE APAGA EL REFLECTOR, SILENCIO. ENTRAN MUCHAS SOMBRAS, VOCES. —Llenamos el zócalo. —Están sonando las campanas de catedral. —Hasta la puntita del asta una bandera rojinegra —Pasaremos la noche en el zócalo. GRITOS. —Desaparición del artículo 145 bis. —Qué sustituyan a Cueto. —Desaparición del cuerpo de granaderos. —Libertad a los presos políticos.

CESAN LOS GRITOS. —Estoy dispuesto a pasar aquí toda la noche. —Debes hacerlo, es por acuerdo de grupo. —Ni sabía que me iba a quedar. GRITOS. —¡Viva el ―Che‖ Guevara! —¡Viva Lucio Cabañas! —¡Viva Demetrio Vallejo! —¡Viva Emiliano Zapata! CESAN LOS GRITOS. —Nadie se mueva hasta que se cumplan nuestras peticiones. —¿Nadie nos moverá? —¿Qué fecha es hoy? —Agosto 16 y para ser exacto de 1968. —¿Nos vamos? —Dijiste que nos quedaríamos. —¿Qué hora es? —Van a dar las doce. —Creo que ya me voy. —Nos estamos otro rato y sale. —¿No ibas a hacer guardia? —Hace mucho frío y no vamos a aguantar. —A muchos les encargaron y van a traer cobijas. —La verdad, ya me voy. UN GRITO. —Están entrando por Tacuba los tanques del ejército. —No corramos, avancemos con orden. —Quieren que desalojemos hacia el sur. —Pues vámonos hacia 20 de Noviembre. —Están entrando granaderos por Moneda. —También del otro lado. —No corramos, no corramos.


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ENTRAN TANQUES DE GUERRA CORRETEANDO A LOS ESTUDIANTES, GRANADEROS CON MACANAS GOLPEANDO. ESCUCHAMOS BALAZOS. GRITOS, INSULTOS, QUEJAS. CAOS DE SOMBRAS, SE DISPERSAN. DOS SOMBRAS CORREN, UNA CAE, LA OTRA SE REGRESA A AYUDARLO. 1—LE DA UNA MANO. Sujétate. 2—Me dieron en una pierna. 1— ¡Qué! 2—Estoy sangrando. 1—¡Cómo! 2—Pélate. 1—INTENTA ALZAR.—Apóyate, vamos. 2—HACE EL INTENTO.—No puedo. 1—LO ALZA.—Sujétate fuerte.—INTENTAN CAMINAR. 2—Me duele mucho.—PASAN SOMBRAS CORRIENDO. 1—Eey, ayúdenos.—NO SE DETIENEN. 2—Me siento muy mal. 1— Vamos con un médico.— CASI LO CARGA, AVANZAN LENTO. UNA SOMBRA ENTRA E INTENTA AYUDAR, PERO AL MISMO TIEMPO ENTRAN DOS SOMBRAS DE SOLDADOS CON UNA CAMILLA, LA SOMBRA QUE IBA A AYUDAR SALE CORRIENDO, SE ACERCAN A LOS MUCHACHOS Y SUJETAN AL HERIDO. 1—Eey, esperen.—SIN HACER CASO LO SUBEN A LA CAMILLA Y CAMINAN PARA SALIR.—Voy con él.—APARECEN OTRAS DOS SOMBRAS DE SOLDADOS, LO SUJETAN, INTENTA ZAFARSE Y A GOLPES SE LO LLEVAN EN SENTIDO CONTRARIO. ESCUCHAMOS DOS VOCES, FEMENINA Y MASCULINA ATERCIOPELADAS.

A las cinco de la mañana, los veraces periódicos El Heraldo y Novedades, informaron que el zócalo había sido desalojado con tranquilidad. La CTM en voz de su insigne representante. Fidel Velázquez, reprueba los desmanes estudiantiles en contra de nuestra enseña tricolor. Nuestro intelectual Agustín Barrios Gómez recomienda el programa Chespirito porque lleva un mensaje optimístico a nuestra nación. El inmaculado Arzobispo Primado de México hace un llamado de atención por el sacrilegio de tocar las campanas pertenecientes a la catedral en un acto subversivo. El simpatiquísimo Raúl Velasco anuncia cómo el señor presidente, el educadísimo licenciado Díaz Ordaz, se une a nuestra familia mexicana para ver Siempre en Domingo, el programa feliz de nuestra televisión. Los bondadosos empresarios del revolucionario insisten en que esa violencia jamás será una solución. Nuestro periodista estrella Jacobo Zabludovsky informó en ―24 horas‖, noticiero del canal televisivo, que lo más relevante de la noche anterior había sido una deliciosa cena ofrecida por el banquero Trouyet al secretario de Hacienda, hasta la madrugada se escuchaban las notas del Villafontana y el tin tin de las copas Baccarat. Un grupo reaccionario anda rumorando que todavía antes del amanecer estaban terminando de lavar la sangre de los estudiantes en las paredes del Palacio Nacional. SILENCIO. ▓


N obleza paternal

—Obra en un acto—

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DANTE DEL CASTILLO. Dramaturgo, ha participado en diversos concursos y obtenido varios premios y menciones honoríficas. Es autor de más de cuarenta obras, la mayoría de ellas publicadas y estrenadas en México y el extranjero, entre ellas: El Desempleo, Riesgo vidrio y Las Muñecas.

Para Javier Woller Carrillo

PERSONAJES: ANDRÉS, MADRE, NIÑO UNO, NIÑO DOS, HOMBRE MIOPE, HOMBRE CON TELESCOPIO, HIJOS UNO Y DOS DEL HOMBRE MIOPE, PADRE DE ANDRÉS Y OTROS NIÑOS QUE ASISTEN AL ESPECTÁCULO. Escenografía: Un improvisado escenario frente a un conjunto habitacional cercano a una carretera. La escena final se desarrolla en el interior de una de las casas. Al abrirse el telón Andrés, un mozalbete de nueve años, está parado en el templete, mientras con una cuchara grande golpea un gran sartén. ANDRÉS (Gritando): La función va a comenzar, tercera, tercera llamada. Tercera (Sigue golpeando el sartén). Van apareciendo varios niños más o menos de la misma edad, quienes se van sentando en pequeños bancos o sillas, para presenciar el espectáculo. ANDRÉS (Al ver que ya tiene suficiente concurrencia deja de golpear el sartén y saca de una jaula un pollo, lo coloca en el centro del improvisado escenario, después se pone una capucha negra de verdugo) : Atención público, aunque están viendo en el escenario a un pollo, este espectáculo no es para gallinas, es para gente valiente, con músculos y nervios de acero, como los de Superman. (Toma un machete, avanza amenazante hacia el animal) Así que: ¡Preparen! ¡Apunten! ¡Cuello! (Descarga un certero golpe en el pescuezo del animal. Los niños gritan, la cabeza del pollo cae en el sitio donde estaba parado el animal, mientras su cuerpo aún sin cabeza brinca varias veces hasta que cae del escenario al suelo. Los niños gritan,


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ríen histéricos y hacen alboroto. Desde la ventana de una casa, la mamá de Andrés observa. Andrés, sujetándolo de las patas, recoge el cuerpo del pollo, sube nuevamente al templete y comienza a dar varios giros con el cadáver en alto, salpicando de sangre a los niños, que gritan y ríen más histéricos, después avienta con fuerza hacia arriba el cuerpo degollado y éste, surcando los aires, va a estrellarse cerca de la ventana donde está la horrorizada madre). NIÑO UNO (Le dice a otro niño que está junto.): Vete preparando para actuar. Yo seré ―El Mil Máscaras‖ (Se pone su máscara). NIÑO DOS: Y yo seré ―Blue Demon‖. (Se coloca su máscara y se levanta de su asiento) NIÑO UNO: Siéntate, todavía no nos toca.

que ocurre abajo, sin distinguir gran cosa, aunque sí ve al hombre que está en la azotea contigua a su casa) HOMBRE MIOPE: Vecino, ¿me puede prestar su telescopio? HOMBRE DEL TELESCOPIO: ¿Para qué lo quiere? No ve que lo estoy ocupando. HOMBRE MIOPE: Es que soy miope y no alcanzo a ver lo que está ocurriendo allá abajo, donde se oyen las voces y gritos de los niños. HOMBRE DEL TELESCOPIO: Están viendo una función de teatro, pero muy sangrienta. Figúrese que un niño mató a un pollo en el escenario y luego roció con su sangre a los otros niños que presencian la representación y ahora les está contando un cuento muy atrevido.

ANDRÉS (En el escenario, se quita la caViñeta: Gerardo B. Cristóbal Negrete pucha y se dirige a su público): Ahora, les voy a contar un cuento. A ver si adivinan qué personaje voy a HOMBRE MIOPE: ¡Qué barbaridad! No hacer. ¿Qué es eso que tienes tan grande? me alarme. Urge que me preste su aparato preguntó Caperucita. (Se señala el pene. porque necesito ver si mis dos hijos están Nuevas risas y aplausos de los niños mienviendo esas cosas tan horribles. Ande, no tras gritan). El lobo, el lobo. (Andrés se posea malito. ne una máscara de lobo y hace mímica de que continúa contando el cuento, los niños HOMBRE DEL TELESCOPIO (De mala gasiguen fijamente sus movimientos. Dos na): Tenga, pero apúrese, porque yo tengo hombres mayores aparecen en las azoteas el presentimiento de que este día voy a de dos casas que rodean el escenario, uno descubrir un ovni en el cielo y ya ve que de ellos escudriña el cielo con un pequeño éstos son muy veloces y desaparecen tan telescopio mientras el otro trata de ver lo rápido como se presentan.


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HOMBRE MIOPE (Con el telescopio se entera que efectivamente dos de los espectadores son sus hijos, comienza a gritarles muy enérgico): Gonzalo, Ramiro, retírense de ahí y vengan inmediatamente para la casa. (El miope le regresa el aparato a su vecino y ambos desaparecen de la escena mientras los niños aludidos se levantan de sus asientos y sigilosamente se van alejando del espectáculo. Los otros niños se burlan de ellos).

HIJO I: Ya ves, hermano, por eso no quería venir, nos van a dar una paliza. HIJO II: No tengas miedo, en cuanto lleguemos a la casa, nos escondemos dentro del refrigerador descompuesto, mientras se le pasa el coraje al viejo. (Ambos salen). ANDRÉS: Después que he terminado con la primera víctima y he contado un cuento (se quita la máscara de lobo), voy a seguir con el siguiente número (se acerca a otra jaula donde está un conejo, lo va a sacar, pero oye la voz de su madre que le grita) MADRE (Desde arriba): Ya basta, deja a ese animal en su jaula y métete a la casa o bajo con una escoba y te doy de escobazos delante de todos. (Los demás niños al oír tal amenaza comienzan a levantarse y poco a poco se van alejando) ANDRÉS (Al sentirse solo le grita a su madre): Me pusiste en vergüenza delante de mis amigos, no me quieres, por eso te la pasas regañándome a cada rato. Y tampoco le importo a mi papá porque desde hace varios días no me habla, ni permite que me le acerque, por eso me voy a ir de la casa. Sultán se irá conmigo y no me llevó el carro, porque ni yo ni mi perro sabemos manejar. (Inmediatamente se echa a correr, seguido por su mascota, pronto se pierden alejándose por la carretera, mientras la madre, muy contrariada, cierra de un golpe la ventana y baja a la sala de su casa donde se encuentra su marido, quien aparentemente lee un periódico. La mujer se acerca a él).

Viñeta: Dulce Araceli Valdepeña


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Todo el día te la p me. E asas m stoy h olestá arto d ndoe tus ch Ya no q ismes uiero o ír más q . as u

MADRE: Perdona que otra vez te interrumpa, pero tengo que darte otra queja de Andrés.

PADRE (Cierra violentamente su periódico y se í, es pone de pie): Todo el día te la pasas molestándome. Estoy harto de tus chismes. Ya no quiero Nunca lo oír más quejas de ese niño. Si se porta así, es porque nunca le demuestras cariño. Nunca lo besas, nunca lo abrazas y cuando tratas de corregirlo sólo es a golpes o regaños.

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MADRE: Es de lo peor, ya no lo soporto. Tienes que hacer algo porque hizo cosas terribles con un pollo y sólo porque le llamé la atención, se fue de la casa, huyó con su perro, por la carretera, rumbo a la ciudad, debes alcanzarlo y darle consejos, aunque no sea hijo tuyo. PADRE (Se enfurece): ¡Cállate, puta! Si me vuelves a decir eso o si se lo cuentas a alguien más que el niño no es mío, te juro que te parto la madre, te mato, desgraciada. MADRE: Si te confesé ese pecadillo fue porque quise ser legal contigo. PADRE: Si eso fuera verdad, me lo hubieras dicho antes de casarnos. MADRE: Entonces, ¿por qué crees que te lo dije?

s.

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lo es

PADRE: Me lo dijiste para fregarme, para sembrarme una duda, pero el cariño y el respeto que siento por Andrecito es más grande, lleva mi apellido, mi nombre, legalmente es mío, fácil te puedo quitar todo derecho a él alegando muchas cosas negativas en tu contra. Lo seguiré queriendo igual y lo protegeré, sin importarme si tiene mi sangre o no. Lo voy a alcanzar y me lo llevaré lejos. Te vamos a dejar porque eres una mujer insoportable y fregona. Y eso sí, nunca volverás a saber de nosotros. (Sale dando un portazo. Afuera se escucha el ruido del motor de un carro que arranca y después se aleja. La mujer se queda impávida, mientras el telón se cierra lentamente). ▓


A rtemisa

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—Crónica de un día cualquiera—

Autora del libro de cuentos Olas de Fuego. Premio Nacional DEMAC por su novela Memorias Obscenas (2006); Segundo Lugar Premio Nacional de Cuento ―Carmen Báez‖ (2006), entre otros reconocimientos.

(

(

GLORIA ARICEAGA . Coordinadora de Salas de Lectura IVEC-CONACULTA.

narrativa

E

l despertador repiquetea con insistencia, cinco y media de la mañana, Artemisa con toda calma voltea, estira la mano, lo apaga. Minutos antes había despertado por la rutina de tantos años levantándose temprano, antes de jubilarse, cuando trabajaba como enfermera y por la misma costumbre sigue unida a ese retintín matutino. Sin prisa mete los pies en los huaraches y se dirige al baño. Mientras descarga su vejiga, abre una llave instalada con tubería visible por fuera del azulejo, a la altura de la taza del excusado y llena una cubeta con agua fría. Vive en una zona residencial de clase media. Las paredes exteriores están recubiertas de azulejo, no requieren pintura, la casa luce normal y agradable. En la banqueta hay una franja de área verde sembrada con pequeños arbustos y Artemisa mandó a construir bancas de cemento para que los transeúntes se sienten a descansar. Sólo se nota falta de mantenimiento en las ventanas, permanecen entreabiertas, ninguna cierra ni abre debido al óxido. El interior es otra cosa. Debido a la humedad por la lluvia acumulada, el techo se ha colgado desprendiéndose el cemento; en algunas partes se ven las varillas del armado —da la impresión de que cualquier día se viene abajo—. Esto impide abrir las puertas del closet. Por un pequeño hueco, Artemisa ha sacado su ropa y la almacena sobre las camas, mesa del comedor y sillones. Cuando nuevas, las paredes lucían papel tapiz estampado azul y blanco, ahora cuelga en jirones, dándole aspecto de casa en ruinas. Polvo y arena se acumulan sobre piso, muebles, libros, trastos, adornos y un sinfín de artículos hacinados en desorden a través del tiempo, desde el garaje hasta el último rincón, que obligan a circular por la casa brin-


13 cando objetos. ¿Qué atesora Artemisa?: todo, a ella le gusta aprovechar liquidaciones. Tiene una jaula grande para pájaros, aunque nunca haya tenido uno, antorchas para iluminar el jardín que compró porque estaban en oferta, tampoco tiene jardín, objetos que obsequian de recuerdo en bodas y celebraciones, aceite de cocina por cajas, a pesar de que no guisa, un horno profesional de panadería, porque alguna vez pensó hacer pasteles para vender, los moños y papeles arrugados de todos los regalos que en su larga vida le han dado, una mesa para masajes que algún día utilizará en el spa naturista-relajante que piensa instalar en un área de la casa. En el pasillo, hay tres varas amarradas por arriba formando un triángulo donde se sienta en ―flor de loto‖ a ―cargarse de energía‖. La lista sería muy larga, pero esto es lo que más llamó mi atención. ¡Ah! y por supuesto el árbol navideño que en primavera, aún no ha quitado, tal vez quede puesto para el próximo fin de año, total, sólo faltan 8 meses. La regadera no funciona, hace más de quince años que la tubería está obstruida, Artemisa espera con paciencia tener tiempo un día de estos para llamar al fontanero; también necesita cambiar el lavabo, la pileta está rota desde hace mucho tiempo, ya ni recuerda cómo fue que se rompió, usa el lavadero de afuera para aseo de dientes y manos. Hoy el agua está más fría que de costumbre porque el día amaneció gris y ventoso; ella me explica los saludables beneficios de bañarse con agua helada, además no hay opción, el calentador también está descompuesto.

Viñeta: Dulce Araceli Valdepeña

Artemisa fricciona tranquilamente su cuerpo con estropajo de mata y gel para ducha, repitiéndose mentalmente que no siente frío, ella conoce el poder de la mente, aunque su cuerpo esté chinito, si piensa que no lo siente, es más tolerable. Se enjuaga a jicarazos, cuidando de no mojar su lavadora nueva que ocupa una esquina del baño, junto a la otra lavadora vieja, inservible desde hace varios meses; le pareció más fácil comprar una nueva que mandar a reparar la usada. El espacio libre es muy estrecho entre lavadoras, excusado y el lavabo roto. Formados en el piso, al alcance de la mano hay varios frascos de shampoo y enjuague para pelo, cremas y aceites corporales y una veladora aromática a medio consumir, que —fanática de la aromaterapia— por las noches prende un rato sólo por el gusto de perfumar el ambiente. Mientras el enjuague hace efecto en el pelo, lava los grandes calzones de algodón que se quitó, le gusta que lleguen hasta la cintura,


14 sencillos, sin encajes ni adornos para que duren más. Los deja colgados en la llave de la regadera en desuso. Termina el baño con parsimonia. Antes de secarse fricciona generosamente todo su cuerpo con aceite esencial, según el estado de ánimo; dice que de rosas proporciona alegría, lavanda para relajamiento y serenidad, eucalipto revitalizante, ciprés vivificante de los sentidos o sensual flor de Tiare polinésica; en fin… cuando su piel brilla por tanto aceite, procede a secarse levemente con una toalla que despide olor a rancio por el exceso de grasa impregnada y los muchos días sin lavarse. Se viste con una falda-pantalón de manta, blusa holgada del mismo material y sus imprescindibles huaraches. Se dirige a la cocina para desayunar. Los estantes permanecen atestados de vajillas, cacerolas y utensilios en desorden que jamás se usan ni mueven de sitio. Saca del refrigerador un manojo de berros, les pega un mordisco de puro antojo, los pone en la licuadora junto con un tallo de apio, unas ramas de perejil, una penca de nopal, jugo de naranja, una cucharada de avena cruda, otra de amaranto, semillas de girasol y ajonjolí; licua todo perfectamente y se toma 2 ó 3 vasos grandes de aquel brebaje. Enseguida llena de agua una botella de plástico —siempre la misma— que carga dentro del morral que usa como bolsa, para tomar tragos a cada rato durante el día, rellenándola donde se presente la ocasión. Se lanza a recorrer calles del puerto, sin maquillaje y con sus canas volando al aire, a pie si el trayecto es corto, en autobús urbano para mayor distancia. Hoy es día de quincena, va al hospital donde trabajó. Pasa la mañana tranquila, visitando consultorios y dependencias; co-

brando o levantando pedidos de sus productos naturistas. Al medio día tiene varias opciones para comer: una es hacerlo en la banqueta, frente al hospital, donde se forman un sinfín de comerciantes ofreciendo antojos de la cocina mexicana o ir a una de las muchas fondas del centro donde sirven una comida completa por veinticinco pesos. Decide ir a la fonda. Come lentamente, remoliendo y saboreando cada bocado, haciendo taquitos del guisado para compensar con tortillas la escasa ración. Pero no piensen que Artemisa es insociable y solitaria, nada de eso, tiene sus amistades, no siempre come en fondas baratas, me cuenta que a veces se reúne con amigas y van a un café o algún restaurante de esos que ofrecen bufet y entonces Artemisa no sale de allí hasta haber comido de todas las ensaladas, sopas, guisados y postres que ofrezcan, el tiempo que tarde no importa, además para eso los ponen, ¿no?, hay que desquitar el costo y probar de todo. Artemisa jamás tiene prisa, pasa el día sin consultar el reloj, el tiempo no cuenta. No entiende por qué la gente se apresura y estresa; ella vive en un cómodo limbo donde todo es tranquilo y relajado. Por las tardes, a veces se queda en la fonda platicando con la dueña hasta que ésta cierra, otras entra a un cine, sin preocuparle qué película exhiben, con tal de que pase el tiempo y ella regrese a casa sólo para dormir. Parece rehuir la estancia en su hogar y con razón, si no hay sitio ni donde sentarse. Por la noche, Artemisa se acomoda en el estrecho espacio que la ropa amontonada deja libre sobre su cama. Pensativa lamenta que pasó un día más y tampoco tuvo tiempo de arreglar su casa, en sus planes está darle mantenimiento cualquier día de éstos, sólo que no encuentra el momento propicio. Tal vez mañana. ▓


S aciedad F

dora y ensayista. Promotora cultural, Presidente de la Unión Latinoamericana de Escritores. Autora de Historia de una perdida y otros cuentos. Ha publicado sus textos literarios en diversas antologías.

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M ARÍA C RISTINA DE LA C ONCHA (Tulancingo, Hidalgo). Poeta, narra-

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rente a la estufa de la cocina, sin dejar de girar el cucharón alrededor de la cacerola con sopa humeante, escuchó su entrada escandalosa. Disimuló. Él se fue aproximando, como cada día, hambriento demandando su atención y ella, pronta, a la misma hora tenía lo necesario en su lugar, listo a recibirlo. Colmaba su avidez, ahora también como desde hacía quince años. Tendría que satisfacerlo hasta el hartazgo. Percibió su presencia maloliente tras la jornada de arduo trabajo entre automóviles y motores, aceites y lubricantes. Al mirar su cara grasienta, su reacción repulsiva fue hurgar en su mente entre los viejos pretextos esgrimidos, por alguno eficaz para escabullirse. Todos eran tan conocidos ya que no había escapatoria, ni aunque aludiera una enfermedad lo aceptaría, nunca se lo permitió, ni cuando nacieron los hijos le dio descanso. Indiferente a sus deseos, autoritario exigía el cumplimiento de su deber. Y ella le servía sumisa tratando de ignorar su olor y las manchas de aceite entre sus dedos. Voraz, él se lanzaba sobre el manjar que tomaba presuroso con sus manos grotescas y oprimía con los dedos mugrientos para desgarrarlo y zampárselo en unos instantes en que escapaban salpicones de saliva. Engullía brusco, obsceno, provocando sus náuseas que se tragaba para no disgustarlo; y cerraba los ojos para no ver el brillo asqueroso que escurría de su piel por el esfuerzo que le producía ese placer. Dócil, se mantenía dentro de la rutina pues su gruñido se dejaba oír ante el más ligero movimiento desacostumbrado en ella. Soportaba el timbre jadeante, las escupideras de su boca abierta, su bramido de toro, y, al final, ese rugido de león satisfecho junto con el líquido blancuzco que le introducía y ya luego goteaba de entre sus muslos. Por fortuna sólo eran unos instantes. ▓


D e muertes y otras relatividades

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J OSÉ A NTONIO D URAND . Profesor de Humanidades, UNAM. Autor de los

libros de poesía y cuento corto De canibalismo y otras filias, UNAM, 2003 y De nuevas filias y otras fobias, UNAM, 2009. Miembro de Honor de la Casa del Poeta Peruano, 2009, entre otros reconocimientos.

Este cuento no lo escribió José Antonio Durand Alcántara, sino un homónimo

E

l día que mataron al ―Inmortal‖ era de noche y hacía mucho frío, aunque era pleno verano. En realidad nadie mató al ―Inmortal‖. Él solito se murió, al detenérsele el corazón debido a la impresión tan fuerte que recibió cuando fue amenazado de muerte, por su amigo el ―Ciempiés‖, con una pistola que no estaba cargada. A pesar de que la pistola parecía real, era de plástico: de esas de juguete que se llenan con agua para disparar chorros del vital líquido sin liquidar a nadie. Pero aunque se hubiera cargado dicha pistola no hubiera podido expulsar el agua, pues estaba oxidado el conducto adyacente al gatillo. Por otra parte, no fue precisamente el corazón el que se detuvo segando la vida del ―Inmortal‖ sino el marcapasos que tenía instalado en el pecho. Y es que nunca quedó del todo bien después de la operación practicada por el ―Ciempiés‖, aprendiz de cirujano que no era médico sino estudiante de música a quien le gustaba tomar helados derretidos. Éste, en sus ratos libres, se dedicaba, además de instalar marcapasos, a preparar y vender tortas en la taquería El Sope. Las tortas que vendía el muy tramposo eran de carne de perro que hacía pasar como carne de puerco. Definitivamente, el ―Ciempiés‖ no quiso matar al ―Inmortal‖. Sólo quería asustarlo amenazándolo con asesinarlo en venganza


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porque su amigo, tres años atrás, lo atropelló intencionalmente echándole encima un automóvil sin placas marca Buick convertido en Ford (que resultó ser robado). El atropellamiento le provocó al ―Ciempiés‖ múltiples fracturas en la pierna izquierda, misma que le amputaron de la rodilla para abajo (pues hacia arriba estaba sana), dejando al ―Ciempiés‖ con una sola pierna verdadera y otra falsa. Cuando el ―Inmortal‖, llevando flores artificiales, visitó en el hospital al ―Ciempiés‖ amputado –el cual estaba sumamente enojado– éste juró vengarse de su amigo matándolo donde lo encontrara. Y lo encontró perdido en un edificio que demolerían al día siguiente. Justo el día en que murió el “Inmortal” su esposa –―La Loba‖–, le pidió no salir, rogándole que se quedara en casa para que escribiera el tratado de filosofía costumbrista, el cual, desde hacía tres meses, debía haber entregado a la casa editorial que le publicaba sus libros. ―La Loba‖, quien adquirió su apodo porque de niña tenía un perrito llamado Rinti muy pulgoso, no era justamente esposa del ―Inmortal‖, se había ido a vivir con él sin casarse, ya que siempre deseó estar unida con un escritor fracasado, para saber cómo se siente el peso de la derrota, según decía a la menor provocación. Por otra parte, el libro que escribía el ―Inmortal‖ no era de filosofía sino de albures obscenos de la mayor vulgaridad imaginable, y en lugar de ser propiamente un libro era un folletín con ilustraciones sicalípticas que dibujaba ―La Loba‖. Quien primero hacía

los dibujos en las paredes del baño, y luego los copiaba para la publicación del pasquín de su falso marido y peor amante, pues el ―Inmortal‖ siempre sufrió de eyaculación precoz. Padecimiento que jamás aceptó argumentando que sus raudos y apresurados orgasmos eran consecuencia lógica de la premura del tiempo en que vivía (donde todo urge y la velocidad es una virtud). También, decía que si su cuasi esposa y resto de mujeres con las que rara y ocasionalmente tuvo relaciones sexuales no alcanzaban nunca el orgasmo, ello se debía a que eran lentas en el amor, estúpidas y retrasadas mentales. Era mucho decir ―la casa editorial que le publicaba sus libros‖, pues sólo era un pequeño taller de imprenta sin licencia ni permiso de ninguna especie, ostentado, para disimular, como Taller de Corte y Confección, según anunciaba un rótulo en la destartalada puerta cuya cerradura no servía. Estaba instalado en el noveno piso del edificio que iban a demoler al día siguiente de la muerte del ―Inmortal‖. Dicho taller se mantenía de las ventas de tarjetas de navidad, boletas electorales clonadas, facturas falsas y títulos universitarios igualmente apócrifos, impresos unas veces clandestina y otras descaradamente. Tampoco es precisa la afirmación de que semejante casa editorial ―...le publicaba sus libros‖. Ya que sólo le había dado tres ejemplares, cada uno de 26 copias fotostáticas engargoladas, para Filosofía de la Ciencia II. Materia que el ―Inmortal‖ impartía los martes de las 9:00 a las 11:00, en el aula 14, única aula en la casona de una sola planta con fachada simulada aparentando ser un barco en la que se instaló la Universidad Neoyorquina de la Ciudad de México, Campus Neza.


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No obstante, el horario contratado para impartir la clase era de 8:00 a 12:00 y no de 9:00 a 11:00. Pero el timador maestro se había puesto de acuerdo con los alumnos para iniciar una hora más tarde y concluir otra más temprano. Les subía dos puntos a los estudiantes por aceptar tal estafa. Fraude mediante el cual el maestro podía dedicarse a conducir un taxi ecológico súper contaminante, ofreciendo los servicios de transporte durante el tiempo escatimado a la docencia. Conseguía así algunas menudas ganancias destinadas a la compra de condones Sico: lubricados, aromatizados y con sabor de frutas de cualquier temporada. También es impreciso decir que le publicaban ―sus libros‖, ya que los supuestos apuntes que aparecían con el nombre, como autor, de Manuel Esperménides Gónzález Gómez –nombre real del ―Inmortal‖– eran hojas del libro La Tensión esencial cuyo autor, como se sabe, es Thomas Kuhn, y no el muy vivo profesor a quien, sus alumnos, le apodaron ―El Muerto‖, debido al espantoso olor –como a cadáver– que despedía, puesto que no acostumbraba bañarse (y cualquier semejanza con personas o animales de dentro o fuera de la FES Zaragoza es mera coincidencia). “El Inmortal‖ sólo cubría un interinato del grupo que quedó vacante cuando el maestro, Fulgencio Vital, fue asesinado por su esposa, psiquiatra de profesión llamada Paz. Quien también trabajaba en la Universidad Neoyorquina de la Ciudad de México, pero en el Campus Chalco, empleada como psicoterapeuta en el Departamento de Orientación y Salud Mental de dicha institución educativa.

sus alumnos, le apodaron «El Muerto», debido al espantoso olor –como a cadáver– que despedía, puesto que no acostumbraba bañarse Paz mató a su marido de tres balazos cuando lo encontró haciendo el amor con la secretaria del mismo Departamento de Orientación y Salud Mental. El acto, interrumpido a balazos, se realizaba en su coche –un Tsuru azul marino de cuatro puertas del que se debían las tres últimas letras de pago mensual, y que tenía una abolladura en la parte baja de la puerta izquierda, la del conductor, y una calavera rota, la cual disimulaba Fulgencio Vital con un papel de celofán rojo–. Y no se da el número de las placas, porque semejante dato no viene al caso. La secretaria era una rubia oxigenada que se ponía postizos en todas partes... bueno, en casi todas, y que decía tener 26 años cuando en verdad contaba con 42, y que siempre celebraba su cumpleaños en una fecha diferente al aniversario de su nacimiento.


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Al parecer, de los tres balazos que le dio Paz a su marido ninguno era de muerte, pero como tardaron mucho en llegar los paramédicos el profesor Vital se desangró hasta morir. El verdadero nombre de la belicosa Paz era Rodolfo, pero luego de una operación transexual que le practicaron cuando tenía 19 años pasó a llamarse Paz, y ya sin genitales masculinos unió su destino con el hoy día muerto profesor Vital. Cabe destacar que el grupo de Filosofía de la Ciencia II sólo contaba con tres alumnos, uno de los cuales debía materias del ciclo anterior y los otros dos no habían cubierto las tres últimas mensualidades ni el pago de los exámenes extraordinarios de primera y segunda vueltas. El adeudo preocupaba a Gervasio Godines quien era el dueño de la Universidad, aunque él se autonombraba ―principal accionista‖ sin que nadie tuviera

en la derecha guardaba su ojo de vidrio postizo (postizo el ojo, no el vidrio), el cual se ponía y quitaba según tuviera o no que entrevistarse con los padres de familia

acciones de nada. Gervasio únicamente estudió hasta segundo año de secundaria, pero se hacía pasar como doctor en administración de empresas, según se leía en sus tarjetas de presentación, mismas que sólo mostraba sin entregarlas. Las tarjetas las traía Gervasio en la bolsa izquierda del saco, pues en la derecha guardaba su ojo de vidrio postizo (postizo el ojo, no el vidrio), el cual se ponía y quitaba según tuviera o no que entrevistarse con los padres de familia. Pero aquí dejo esta historia, porque lo que me encargaron no fue escribir un cuento sino las cartas descriptivas del Módulo Parto, Puerperio y Periodo Perinatal, para alumnos del primer año de la carrera de Médico Cirujano en la FES Zaragoza, del componente Humanidades. Este cuento, estimado lector, nació de un pollo rostizado que, aunque muerto, resultó ser bastante versátil. Me contó José Sánchez que un individuo con aspecto de policía judicial pidió un pollo. El encargado de la rosticería preguntó si lo quería entero o partido, y el sujeto dijo que ―entero‖. Cuando lo recibió, molesto reclamó al vendedor por no haberlo partido, y el vendedor señaló que le había preguntado si lo quería entero o partido. Fue entonces cuando el judicial mostró la pistola que portaba en la sobaquera a la vez que le dijo, de manera por demás altanera y enfática: ¡―Entero, pero partido‖! Tras haber visto la pistola, el encargado, sin más aclaración, le entregó su pollo ―entero pero partido‖. ▓


S usana

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(o el amor en tiempos de internet)

S

Laberinto de mujeres -cuento, 2008-. Incluido en las antologías Narrativa en miscelánea; Raudal de palabras, Esperar lo Inesperado, entre otras. Ha sido merecedor de diversos reconocimientos.

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J ORGE E NRIQUE E SCALONA DEL M ORAL . Publicó Desfile de espejos -poesía, 2006- y

usy:

Siempre dijiste que yo sólo estaba enamorado de una fotografía, de aquella que pusiste en el Facebook: tus ojos verdes y tu piel blanca nos deslumbraron a muchos y los piropos e invitaciones te llegaban en cascada, recuerdo que algunos te hacían comentarios llenos de alusiones sexuales, e incluso uno puso una fotografía mostrando una erección, discretamente cubierta con una tanga, para impresionarte. Por eso, cuando respondiste a mis correos me emocioné como un adolescente, imagínate a mis cincuenta y dos años estaba nervioso y alegre porque me escribías dándome ánimos, contándome tu vida, con palabras cariñosas, que me hacían sentir un conquistador y que aliviaban el dolor del engaño recibido por Lili, a quien, por desgracia, conocí después de mi divorcio. Luego fue el chateo diario contigo, Susy; nunca olvidaré nuestro primer sexo virtual: comenzaste a escribir palabras suaves que poco a poco subieron de intensidad: empezamos con eres una gran persona, eres maravillosa, me encantan tus ojos, tengo unos senos pequeños y realmente estoy un poco gordita, me encantaría besarte, me estoy calentando, chúpame mucho, mételo, mételo, así, bebé, así, papito, hasta que de pronto yo estaba mojado y tú muy húmeda, según dijiste. Dos semanas fueron así: mensajes al celular, intercambio de postales electrónicas con mensajes de amistad y varios con vaquitas, elefantitos, muñequitos con frases como ―te quiero‖ o ―te extraño‖, además el sexo virtual contigo se había convertido en mi obsesión, diario ansiaba que llegara ese momento de chatear; incluso, nunca te lo dije, varias veces me masturbé mirando tus fotografías, había una


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Eras un poco gordita y bajita, no alta, ni delgadita como yo había soñado, pero no importaba eras la de la foto y aceptaste que iniciáramos un noviazgo: por fin tenía una novia güera, de ojos verdes; sería la envidia de muchos. Y volví a saber lo que era el amor: llevarte al cine, a restaurantes, a Chapultepec, de compras, por tus hijos (hasta ese día supe que tenías tres hijos y dos ex maridos), por tus sobrinos (hasta ese momento supe que te encargabas de dos sobrinos)

donde estás con una blusa negra que resalta tus pechos y el color de tu piel, tu rostro es tan provocador que más de una ocasión manché de blanco la pantalla de mi computadora. Después de esas dos semanas estaba enloquecido, enamorado diría yo, y ya no te di tregua, te pedí, te supliqué que nos viéramos, que salieras conmigo y aceptaste. La noche anterior a la cita no pude dormir de la emoción, te tendría cerca, muy cerca. Y finalmente ¡TE CONOCÍ! En efecto, eras un poco gordita y bajita, no alta, ni delgadita como yo había soñado, pero no importaba eras la de la foto y aceptaste que iniciáramos un noviazgo: por fin tenía una novia güera, de ojos verdes; sería la envidia de muchos. Y volví a saber lo que era el amor: llevarte al cine, a restaurantes, a Chapultepec, de compras, por tus hijos (hasta ese día supe que tenías tres hijos y dos ex maridos), por tus sobrinos (hasta ese momento supe que te encargabas de dos sobrinos), a visitar a tu abuelita (hasta ese día supe que tenías que visitarla tres veces

por semana), a reunirte con tus amigos (hasta ese entonces supe que salías con varios de los que conociste en el Facebook, pero no te enojes —decías— sólo vamos a tomar café o al cine, es que están tan solos y son los únicos amigos que tengo), también amar era llamarte cada hora, enviarte mensajes, decirte palabras bonitas, mandarte seis postales diarias a tu correo, por lo menos un poema de amor y dos canciones románticas encontradas en Youtube, porque decías que eso era muy romántico; además darte chocolates, peluches, paletitas, muñecas, pulseras, cadenas, anillos, que aceptabas un poco apenada, decías mientras bajabas la mirada; qué vas a pensar de mí, agregabas (frase que también dijiste las tres ocasiones que fuimos al hotel, donde con tono pudoroso pedías que hiciéramos todo a oscuras pues te sentías una pecadora). Susy, ya no quiero verte, disfruto más contigo en el chat y teniendo sexo virtual, ojalá me entiendas y no quites esa foto que tanto me calienta. ¿Nos conectamos al rato? Te amo mi niña ▓


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I nstrucciones

para descorchar una botella de vino (en un hotel)

D

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PÉ DE J. PAUNER (Tuxpan, Veracruz). Narrador, ensayista, performer, activista y biólogo terrestre. Autor de Labellum (novela erótica). Fundador de Arco Iris, AC. Ganador de premios de cuento breve. Ha participado en antologías mexicano-catalanas, australianas y latinoamericanas.

espués que la chica de sus sueños y usted se

han instalado en la habitación, abra su maleta y finja sorpresa, diciendo: ¡Oh, una botella de buen vino! Dese cuenta que no ha llevado sacacorchos (si lo llevara no estaría leyendo estas instrucciones). No cometa el error más obvio que es pedir uno al servicio de restaurante, ya que lo que usted pretende es impresionar a la chica. Utilice lo que tenga a la mano: tijeras, mangos de peines, cortaúñas, bolígrafos… Tras media a una hora de lastimarse los dedos ya podrá empujar el corcho al interior de la botella. Beba un buen sorbo de vino (nota: los pedacitos de corcho pueden provocar tos, tenga cuidado) e invite a su conquista a beber o, mejor, pásele el vino desde su boca (la suya, no la de ella) a su boca (a la de ella). Este es un detalle muy romántico. Tras unos minutos de juguetear así a ninguno de los dos le importará que el vino esté lleno de fragmentos de corcho flotantes… Proceda a lo que sigue (usted sabe qué) y deje de estar leyendo estas instrucciones… ¿Después de todo para eso ha ido al hotel, no? ▓


Á vida de silencio

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ANTONIO ÁVILA-GALÁN (Tuxtepec, Oaxaca). Autor de los libros La Palabra es Poesía, Tiempo sin Memoria, Sueños del Recuerdo, Otras Desmemorias, Sol-Serpiente, entre otros. Fundador y director del periódico cultural Papálotl. Fundador y presidente de la Asociación Cultural de Tuxtepec. Dirige la revista Plan de Pájaros.

Á

vida de silencio

tu mirada resbala anhelos

poesía

pensativa juegas en la lejanía del tiempo. Otra ocasión que se pierde en el abismo de la espera. No hablamos de nosotros callamos eternidades ni siquiera un oficio de escritor

Tu piel sagrada olor a cempasúchil nos sumerge de nuevo en el altar del abuelo. ▓

Viñeta: Dulce Araceli Valdepeña

hace perdediza la impaciencia.


E spejos

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del pasado

E

ra un pueblo sin hombres: los que estaban eran niños jugando a la rayuela; inventores de excusas, con la mochila gorda de tanto andar de pinta: los abecedarios cosidos a los ojos en el a b c de su inocencia. Era un pueblo sin nombre. Los perros, cómo relojes de famélicos aullidos roían el fémur del viejo tiempo de la ermita. Campanas de sal siempre llorosas, repicando sollozos en las puertas del templo de la Santa María. Era un pueblo de veinticinco aldabas, con las llaves perdidas en el simulacro de las puertas; ventanas boca abajo empolvadas del rostro, voces deshuesadas entre jaculatorias y silencios. Pecados veniales con la cara manchada por las pecas, los pantalones cortos, las campanas, el Ángelus: la risa doblada en el confesionario, en la levita azul del monaguillo. Pecados que se volvieron hombres: el dorso desnudo, la camisa en desorden, un sayal, una cruz, las sombras de la noche: Pecado capital. ▓

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S ANDRA G ALLARDO . Médico, UNAM. Miembro fundador y Vicepresidenta de la UEEV. Publicó el libro Arenas del Paraíso. Participa en las Antologías: La Fiesta de las Letras, Raudal de Palabras, Todas las Manos. Autora de las plaquettes: Canto Nuevo y Fuegos Internos, entre otras.


Polos dispares diez libros de poesía. Fundador del Encuentro Internacional de Escritores: Bajo el asedio de los signos. Presidente de Escritores de Cajeme, AC. Recibió en Perú la Medalla de Oro de la Casa del Poeta Peruano.

L

a verdad,

qué privilegio nacer poeta. Con la punta del alma en una aguja. Qué enmarañada red poseer el hilo, el cuándo, el dónde, y para qué jalarlo.

Qué de respuestas para quien nunca preguntó, tramar nervioso entre dos polos dispares, que distienden, tensionado arco hasta tocarse.

La verdad, qué privilegio nacer poeta. Con el herido ritmo… ▓

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J UAN M ANZ (Obregón, Sonora). Poeta y promotor cultural. Autor de

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N octurno

(En voz mayor radiante)

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JOSÉ G UILLERMO VARGAS (Lima,1938) Docente, periodista, poeta, editor y antólogo; editor de más de un centenar de títulos al frente de Editorial Maribelina. Autor de más de cuarenta antologías con poetas de todo el orbe. Doctor Honoris Causa por la Universidad Los Ángeles, Chimbote.

er mi plegaria en esta noche bruja. Ser la cuerda que sujete en los abismos mis deseos. Retener tu voz esquiva en la distancia. Extender mi diestra pidiendo decibeles me regales a las diez en punto del horario, sabiendo que mi voz habrá de hacerte daño... No sé qué pájaros distraigan el discurrir del hilo de tu voz, ni sé en qué ecos la raptan los toboganes de los Andes. Las ramas de mis brazos se extienden cargando violoncelos para que el viento acompañe el ritmo de tu voz. Extenderte desnuda y procaz sobre el teclado del piano e interpretar stacattos con mi lengua entre tus muslos a las diez y orgasmos. Tu sonoridad, tus verbos, me arrodillan y recibo en comunión tu voz en juramento a las diez en punto, en que me incendias y calcinas. Recojo mis manos, en las doradas murrias en que se licua tu dicción y bandadas de palomas preñan mi alba camisa alborozada. Cualquier hombre, amor, puede morir feliz, después de ser acariciado con tu voz. Tu voz tu voz tu v o z ▓


N uestra mirada (

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ALEJANDRO CAMPOS Premio Estatal de la Juventud Morelense 2009. Profesor Honorario del Colegio de Postgrado de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión de Perú. Mención honorífica Premio Internacional de Poesía Luis Cernuda 2009. Preside la Cátedra Miguel Escobar.

Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. JAIME SABINES

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así como Adán y Eva en su primer día nos miramos Y nuestra mirada es nocturna huida cae en hojas y sus hojas son gotas de lluvia hilos de lluvia, guijarros de ternura y temblamos y nos recorren rojísimas hormigas y nos besamos, como cíclopes de amor enfebrecidos y al amarnos nos salvamos de la muerte o navegamos en ríos anchos Y si cantas me despeño en ventiscas que buscan árboles de piedra o del mar el silencio cuando suena al rayo quebrando el sauce Tu mirada huele a la ansiedad contenida de las manos de mis ojos por recorrerte Dime de nuevo que la eternidad se puede contener en nuestros besos que en un grano de arena puede filtrarse la vía láctea que la tempestad es frágil como la nostalgia de la flor que podemos amanecer en la transparencia del aire llegar al vertedero del sol…

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N octurnos

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a tu recuerdo

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y Letras, egresada del taller de Teatro, Universidad de Costa Rica. Colaboró en El Sol del Centro. Autora de los poemarios: Orquídeas y Saetas, Desde el Cantil del tiempo y Para todos los niños.

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ROSALÍA A LVARADO DE N ANNI (Costa Rica, 1934). Licenciada en Filosofía

I

sa noche, la más noche de mis noches, el alma arrasada de ansiedades hostil al llanto se me heló como un pájaro aterido… Ah estremecimiento del tiempo y la distancia, oh turbia conciencia de una súbita estatificación de la existencia: congeláronse los álamos y el río las rosas la lluvia los sueños y las horas alcanzados por céfiros glaciares. La luna se enlutó de nubes pardas, las estrellas apagaron sus lámparas votivas y en lontananza, desdibujado y solitario, el sonámbulo reloj del campanario dobló su diapasón postrero y todo fue silencio oscuro y frío esa noche en que tú dejaste de nombrarme para siempre… Y me fui despoblando de tus ecos y se callaron todas las palabras agotado tu perfil en las cenizas… Desaliento… Dolor vacío soledad, ay soledad me invadieron el corazón desierto deambulando como perros taciturnos perdidos en la oscura dimensión de mi orfandad… Desgarráronme el corazón en cruz, fútiles pétalos sangrando a la deriva irremisiblemente hacia la marejada de la desolación… ▓


Atarraya Número 0