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Juan Ángel Seoane Miranda fue un hombre y un nombre conocido para los detectives. ¿Cuál fue su mérito descollante? Era el jefe de la Sección Presidencial La Moneda, es decir, el jefe de la Escolta Presidencial, esa misma que se instauró para los Primeros Mandatarios chilenos desde el nacimiento del Servicio de Investigaciones, Identificación y Pasaportes, en 1932. Aquella mañana del 11 de septiembre de 1973 eran 17 funcionarios de la policía, entre conductores y detectives. Ingresó a la Policía Civil a comienzos de los años 50. Una de sus primeras destinaciones fue la Oficina de Extranjería de Viña del Mar, donde aprendió -artículo tras artículo- el Reglamento de Extranjería, de vital relevancia en su carrera policial. Ese conocimiento le posibilitó llegar a Policía Internacional de Valparaíso. Sin embargo, ser considerado un detective meticuloso, un verdadero sabueso, le valió que por esos años acompañara a dos detectives de la Brigada de Homicidios de Santiago para investigar un crimen ocurrido en la Ciudad Jardín. Su interés y agudas observaciones le significaron que al poco tiempo fuera reclutado para integrarse a esta unidad especializada de la capital, convirtiéndose en uno de los 25 hombres que por esos años la conformaban. Su agudo instinto y los conocimientos adquiridos en sus dos destinaciones previas sirvieron para que el detective 1° Seoane Miranda sorteara con facilidad -y distinciónel Curso de Ascenso para oficial de Investigaciones y alcanzar el grado de subinspector. Entre 1957 y 1963 fue destinado a Policía Internacional de Santiago, en ese entonces en el principal terminal aeroportuario de Chile: Cerrillos. Su espíritu inquieto y su sagacidad le permitieron con el paso del tiempo, incorporarse a otras unidades, entre ellas la Prefectura de Valparaíso (1964) y la desaparecida Prefectura de Ferrocarriles, encargada de indagar todos los delitos que se cometían en esa importante vía de comunicación nacional. En 1971, Seoane Miranda fue destinado al Departamento de Informaciones (Inteligencia), que en ese entonces tenía la misión de escolta directa de los mandatarios a través de su Sección Presidencial, e incluso de los ilustres visitantes extranjeros. Con el paso de los meses, el subinspector Seoane llegó a ser un gran estratega, elaborando planes de protección, seguridad e inteligencia en torno al Presidente Salvador Allende Gossens. Así se convirtió en el segundo hombre de Investigaciones en La Moneda, tras el inspector Sergio Alcaíno Duchens.

Edición 170  

84 años consolidando el modelo investigativo para Chile

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