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Junta Nacional (8 de enero de 2011) Ignacio Walker (Presidente Nacional) Amigas y amigos, camaradas de la Junta, camaradas todos, chilenas y chilenos que nos siguen por internet ¡bienvenidos todos y todas! Bienvenidos a este evento, casa fraterna de los demócratas cristianos. Bienvenidos a esta casa de la democracia vivida y practicada. Bienvenidos al corazón de la democracia cristiana congregada para ratificar y proyectar nuestro común anhelo de luchar por construir un Chile más libre, más justo, y más solidario. Porque les queremos decir a ustedes y a Chile entero que la Democracia Cristiana está de pie para oponer la democracia a la prepotencia y la arrogancia, la solidaridad al egoísmo hecho sistema, la justicia a la desigualdad y el abandono. Si, amigas y amigos: ¡Tenemos por qué luchar! ¡No nos conformamos ni aceptamos un mundo en el que muchos trabajan para pocos y esos pocos solo piensan en sí mismos! ¡No es ese el mundo que queremos ver nacer cada día! Se nos rebela el alma al ver el dolor y la impotencia de los que sufren. La conciencia nos grita que no hay que dejar que la injusticia se haga costumbre y que la costumbre se haga sistema. No dejaremos que ello ocurra. No, no vamos a olvidar que de los 81 presos muertos y calcinados en la tragedia de la cárcel de San Miguel, 10 eran jóvenes de La Pintana. ¿Qué nos dice eso? Que en nuestro país todavía existen escenas del Tercer Mundo. Que a pesar de todos los logros y avances, la pobreza y la desigualdad, y la lucha por la dignidad de las personas y la promoción humana, siguen siendo nuestra razón de ser como partido. Volvemos a enarbolar nuestras banderas de siempre, en torno a un gran clamor por la justicia social. Lo hacemos asumiendo los muchos y profundos logros y transformaciones de los últimos 20 años, bajo los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Sea para ellos nuestro homenaje y reconocimiento. Un solo ejemplo de estos avances: este año, 1 millón de jóvenes estará en la educación superior --como sabemos, el 70% de ellos como primera generación en sus familias en poder acceder a ese nivel de educación; en otras palabras, los nietos y nietas de la reforma agraria impulsada por Eduardo Frei Montalva, están llegando a la educación superior y a la universidad. Ese es el país con el que soñamos y con el que seguiremos soñando.

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Camaradas, amigos y amigas: En el año del bicentenario, 2010, nos propusimos un doble objetivo: reconstruir Chile, a raíz del terremoto y el maremoto que azotó el territorio nacional, con más de 500 víctimas fatales, y reconstruir la política, ante su serio deterioro, el de los partidos y del parlamento. La nueva mesa nacional, que tengo el honor de presidir, fue elegida el 29 de Agosto, bajo la apelación a un “Movimiento Amplio por la Renovación” que aspira a construir un proyecto de futuro para Chile, en una perspectiva de renovación de la política. Asumimos en Septiembre bajo el lema “La DC que queremos, el Chile que soñamos”, con una afirmación central: “Tus sueños, son nuestros sueños”. Queremos volver a soñar con un futuro mejor, más justo y más humano, con más jóvenes. Hoy lo hacemos bajo el lema que nos convoca en esta Junta Nacional y en esta nueva etapa: “Todos somos Chile”. Al momento de asumir nos dejamos interpelar por la imagen del desierto florido, porque, para mucha gente, la política es como el desierto: seca, distante, e inhóspita, y que, no obstante, por algún misterio de la naturaleza, ese desierto florece, dando lugar a la vida, con imágenes indescriptibles de belleza y de vida. Así entendemos la renovación de la política: como el desierto florido. Esa es la imagen que nos presidirá en estos dos años. La tarea partidaria que nos convoca es tarea de todos. En la tarea de la renovación no sobra nadie. Aquí no hay renovados y no renovados. Todos queremos ser artífices de un proyecto de futuro que concite el apoyo de las grandes mayorías nacionales Esa es nuestra invitación. Esa es nuestra misión. El proceso de democratización de nuestra estructura partidaria Estamos completando con éxito un gran proceso de democratización interna que comenzó con la directiva anterior, presidida por nuestro camarada Juan Carlos Latorre, y que concluye en esta Junta Nacional, bajo la nueva directiva, pero con el mismo objetivo de renovar profundamente nuestra estructura interna. En efecto, entre el 29 de Agosto pasado y esta Junta Nacional habremos renovado toda nuestra estructura partidaria a través de elecciones democráticas sobre la base de “un militante, un voto”. Me siento orgulloso de nuestro partido y de sus militantes. En los momentos duros se muestra el temple de los partidos de verdad, y nosotros acabamos de demostrar lo que somos y lo que representamos. Hoy, cuando no hay nada que ganar y nada que conseguir, salvo un puesto de honor para dar testimonio de consecuencia, el partido se ha puesto de pié en todo el país. Nos hacía falta votar por nuestras autoridades. A nivel nacional la militancia no escogía directivas nacional, regionales, distritales y comunales desde hace unos cuatro años. Teníamos frentes que no se renovaban desde hacía 15 años. Ahora nos hemos puesto al día de una vez y en todos los niveles.

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A pesar de la derrota presidencial y de haber perdido el gobierno, han participado en nuestra elección territorial 28.589 militantes, más que los 23 mil que participaron para elegir a la directiva nacional el 29 de agosto. En las elecciones de frente votaron casi 4 mil militantes, sin perjuicio de que hay mucho que mejorar en este segundo nivel. Para concluir exitosamente este proceso hemos tenido que superar muchos problemas, ¡qué duda cabe!, pero el partido ha mostrado su fuerza, su temple, y su capacidad de superar las dificultades. Hoy podemos decirle al país: Hemos renovado 2.300 cargos territoriales, entre dirigentes comunales, distritales, regionales, consejeros regionales y delegados a la Junta: 1.180 cargos por elección y 1.200 por consenso. El resultado está aquí, en esta Junta Nacional, a la vista de todos. Yo felicito a la directiva anterior por haber iniciado este proceso, tan decisivo en la vida del partido. Felicito también a los camaradas Mariano Fernández y Leonel Sánchez, con quiénes demostramos al país que se puede competir fraternalmente, sobre la base del respeto mutuo y el amor por el partido. Los felicito a ustedes, miembros de la Junta más joven y con más rostros nuevos de la que hemos tenido desde la recuperación de la democracia. Por eso les decimos: la renovación no se dice, la renovación se hace y nosotros, los demócratas cristianos, estamos haciendo partido y estamos haciendo renovación. Y queremos decirles algo más, y cóbrennos la palabra: cuando esta directiva entregue el mando, habrán votado más militantes, tendremos muchos más jóvenes y mujeres en nuestras filas, habrá más dirigencia social y sindical entre nosotros y la Democracia Cristiana estará más viva y más fuerte que nunca. Si hacemos las cosas bien, si trabajamos todos juntos (¡y vamos a hacerlo bien, y vamos a trabajar juntos!) así será, no tengo dudas. Administración y finanzas Permítanme una breve nota sobre administración y finanzas. Ayer asistíamos a la renovación de nuestra nueva sede de Alameda 1460, con un segundo piso renovado y un tercer piso por renovar. Hemos hecho mucho empeño, en estos cuatro meses, en poder contar con una nueva sede nacional, hermosa, acogedora, con luz, en que cuando vengan los militantes de base o de las comunas y regiones, y nuestros dirigentes, se puedan sentir como en su casa, en un lugar grato y acogedor. Queremos que esto ocurra en todas las regiones y las provincias del país, y ojala que en todas las comunas. Queremos que nuestras sedes partidarias estén abiertas a la comunidad, en un partido que sea percibido como puertas afuera más que puertas adentro. Llevamos solo cuatro meses como directiva, pero tengo que darles una gran noticia: con las gestiones que inició la directiva anterior, en la que quiero destacar la labor del camarada Francisco Renán Fuentealba, y con la total entrega de la nueva directiva, en la que quiero destacar especialmente la gran labor del Vicepresidente, Diputado Jorge Burgos y del Secretario Nacional, Víctor Maldonado, junto a los camaradas Edmundo Hermosilla, David Guzmán y, muy especialmente, de nuestra camarada Cristina Orellana, hemos reducido la deuda del partido, a “0” peso, “0” centavo. Sí camaradas, tal como lo escuchan: el Partido Demócrata Cristiano, por primera vez en muchas décadas, no tiene deudas financieras.

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Quiero agradecer también, de manera muy especial, a los camaradas y dirigentes de Concepción, pues, con su generosidad y buena disposición, al haberse vendido la sede de dicha comunal, la que fue virtualmente destruida por el terremoto, nos ha permitido resolver el rema de la deuda financiera, que se viene arrastrando por años y por décadas. Existe el compromiso de la directiva nacional de retribuir a los camaradas de Concepción con un aporte razonable para la adquisición de un nuevo inmueble en dicha ciudad. Hemos regularizado 35 sedes partidarias en todo Chile, con su realidad legal y tributaria al día, incluido el pago de las Contribuciones de Bienes Raíces. Agradecemos especialmente la labor de los camaradas Cristina Orellana y Andrés Donoso. La mejor noticia de todas es que en los próximos meses implementaremos un nuevo sistema de cobro de cuotas, con las mas modernas técnicas, haciendo recaer la responsabilidad principalmente en quiénes pueden hacer una contribución, pero, con el objetivo final de que todos los militantes hagan un aporte financiero, por modesto que sea. Hay otros logros que quiero solo mencionar: hemos introducido el concepto de “partido digital” y desde el 1 de enero tenemos un nuevo sitio web (www.pdc.cl) que los invito a visitar y a interactuar. Esta misma Junta Nacional se está transmitiendo por modernas tecnologías que nos acercan a la gente, sin fronteras territoriales o muros que nos separen de la ciudadanía. Felicito por todo ello a los camaradas Luis Pérez y Claudio Orrego. Hemos constituido, en sesión solemne convocada al efecto, 26 Comisiones Político-Técnicas, para estudiar, analizar y debatir con seriedad y profundidad los temas nacionales e internacionales de mayor importancia. Queremos que estas Comisiones sean nacionales y no de Santiago, y llamamos a todas las nuevas directivas regionales a constituir comisiones en cada una de las regiones del país a más tardar el 31 de Marzo, como un aspecto de la descentralización del partido. Agradezco especialmente a los camaradas Pablo Badenier, Manuel Inostroza y Alejandro Micco por haber encabezado este esfuerzo. Hemos constituido la Comisión Electoral que tanto prestigio alcanzara en el pasado, convocando para tal efecto a los mejores de los nuestros. Agradezco especialmente la participación del camarada Mauricio Morales, secretario técnico de dicha Comisión. En los próximos días, esperamos poder constituir la Comisión de Etica que tantas contribuciones hiciera en el pasado –el camarada Jaime Castillo V. fue su último Presidente y le hemos pedido al camarada Sergio Molina que encabece esta Comisión, sujeto todo ello a la aprobación del Consejo Nacional. Agradezco especialmente al Tribunal Supremo, especialmente considerando que próximamente el Consejo Nacional deberá acordar la renovación de la mayoría de sus miembros, el que ha sido especialmente exigido en los últimos meses a raíz del proceso de democratización de nuestras estructuras. Nuestro reconocimiento para su Presidente, el camarada José Florencio Guzmán y, a través de él, a todos sus integrantes. Quiero agradecer especialmente a quiénes han participado en la reciente formación y constitución del Centro Democracia y Comunidad (CDC), con apoyo de la Fundación Konrad Adenauer (Winfried Jung), como una institución para-partidaria, la que se ha constituido en un importante centro de debate nacional y, próximamente, de formación de jóvenes, dirigentes sindicales y sociales, y militantes en general. Saludamos a su Presidente, camarada Edgardo Riveros y a su Directora Ejecutiva, Cristina Orellana. Camaradas de la Junta:

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Permítanme una breve reflexión sobre los cuatro ejes que guiarán nuestra acción partidaria en estos dos años: la DC como un partido de oposición, un partido de la Concertación, un partido de la gente, y un partido de las comunas. Un partido de oposición Queremos ratificar lo que es una de las principales definiciones de nuestro partido en esta etapa de nuestra historia: la DC es y seguirá siendo un partido de oposición mientras exista un gobierno de derecha. Así funciona la democracia: el que gana gobierna y el que pierde no se va para la casa, se va a la oposición. Ese es nuestro caso y estamos en la oposición por voluntad popular. A casi diez meses de que asumiera este gobierno, ya podemos describir algunas de sus características principales: 1. No cumple lo que promete, como en el 7% de los jubilados, los 6 meses de post-natal de las mujeres, los multi-RUT de las empresas y, sobretodo, la burla de que fueron objeto los funcionarios públicos en la campaña presidencial, cuando se los prometió respetar sus derechos y estabilidad laboral. Solidarizamos con los 7.000 funcionarios de la administración pública que han sido despedidos injusta y arbitrariamente. Usted, Presidente Piñera, en plena campaña presidencial, lo dijo en su Carta Abierta a los funcionarios públicos: “En nuestro futuro gobierno todos los funcionarios públicos –ya sean de planta, a contrato u honorarios –serán respetados en sus derechos y promovidos en sus méritos” Queremos decirle que la palabra se da para cumplirla y que los derechos de los trabajadores están para respetarlos. Esa es la tradición de los presidentes de Chile y Piñera tiene que estar a la altura de Chile y su historia. Si lo olvida, nosotros se lo vamos a recordar. 2. Grandes anuncios, rodeados de una gran parafernalia mediática, son seguidos de una letra chica que termina borrando con el codo lo que escriben con la mano (los ejemplos abundan) –“Mucho ruido y pocas nueces” es la característica de este gobierno; este es un gobierno para la tele, se apagan las cámaras y las luces, y desaparece; nuestra solidaridad con todas las víctimas del terremoto y el maremoto, frente a la lentitud inexcusable en el trabajo de la reconstrucción –otro gallo habría contado si el gobierno hubiese creado la “Agencia de Reconstrucción Nacional” que propusimos, proyecto de ley en mano, con los senadores Camilo Escalona y Ricardo Lagos Weber en Marzo último. ¿Qué autoridad pública está a cargo de la reconstrucción? No se le conoce, brilla por su ausencia. Cuando se les interpela democráticamente, en el Parlamento, se sienten ofendidos, insultan y descalifican; de esta manera, se desconoce la labor fiscalizadora de la oposición y la Cámara de Diputados. 3. Permanentes conflictos de interés entre lo público y lo privado –-por Dios que le costó Presidente Piñera desprenderse de su participación accionaria en LAN, Chilevisión y Blanco y Negro. Fue una operación con forceps y a contrapelo, y día a día vamos conociendo nuevos casos marcados por el conflicto de interés permanente entre lo público y lo privado, como consecuencia de querer trasladar mecánicamente la lógica del sector privado al sector público, con todos los conflictos que ello implica, y las distorsiones e interferencias en términos de lo que es la función pública, y la dignidad y autonomía de la esfera pública. 4. Fuerte personalización del poder en desmedro de la democracia de instituciones que postulamos como necesaria bajo una concepción republicana. 5. Una derecha que se presenta como “nueva” pero que es nueva de puro vieja. El nombre cambio, pero la prepotencia continúa. Es la derecha de siempre, que cree que dialogar es sentarse a escucharlos y que al primer pestañazo de los chilenos se ponen a privatizar. Presidente Piñera, escúchelo bien: nos oponemos y nos opondremos a la privatización de las sanitarias porque una de las bases de la concesión de las mismas fue una participación accionaria minoritaria del estado (esos US$ 1.600 millones pertenecen a todos los chilenos).

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Camaradas: ¿Qué hubiese sido este año para el gobierno de no haber mediado el rescate de los mineros? Se trata de un promedio mediocre y de un balance pobre, que se expresa en la baja aprobación y el aumento del rechazo al gobierno. En el colegio, este gobierno estaría en lista de espera para saber si pasó de curso, o al menos con examen para Marzo. Nos alegramos del crecimiento económico y de la creación de empleos, pero seamos claros: buena parte de esta recuperación es porque el gobierno tenía viento de cola por la buena situación de las finanzas públicas, a Marzo de 2010, y el buen y responsable manejo fiscal de 20 años, lo que permitió, bajo el gobierno de Bachelet, enfrentar de manera notable la peor crisis económica de 70 años. Lo que verdaderamente ha caracterizado a este gobierno en sus primeros diez meses en el poder es su infinita arrogancia y soberbia. Cuando osamos votar un proyecto en contra sobre royalty, el Ministro del Interior nos trató de “antipatriotas”, el mismo que en lo más álgido de la huelga de hambre de los comuneros Mapuches decretó “clausurada la vía legislativa”; o en plena discusión presupuestaria, el Ministro de Hacienda declaró que no había “nada que negociar”; o Usted mismo, Presidente Piñera cuando, a las pocas semanas de haber sumido declaró que en 20 días se había hecho más que en 20 años. No puedo dejar de mencionar cuando la Iglesia Católica, en un gesto humanitario, en el año del bicentenario, propuso estudiar la idea de un indulto general….¿qué se le dijo desde el gobierno? El Ministro del Interior le dijo que por qué se metía en temas que no le correspondía, recordándonos épocas del pasado, del pasado autoritario, cuando Pinochet llamaba a la Iglesia a recluirse en la sacristía y abandonar su compromiso con los derechos humanos. La paradoja está en que, algunas semanas después, el propio gobierno, y el mismísimo Ministro del Interior, le rogaba a la Iglesia Católica que mediara en el conflicto de los mapuches. No creemos que la Iglesia sea infalible y estamos distantes de todo clericalismo y confesionalismo, pero no creemos que la Iglesia se merezca este trato; sí creemos que es una fuente permanente de inspiración para muchos de nosotros y no aceptamos que se le ningunee. Este gobierno está caracterizado desde el día uno por la arrogancia y la soberbia y, más que buscar acuerdos en beneficio del país, ha perseguido con majadería el expediente de victorias esporádicas, buscando “un votito por aquí y otro por allá”. Yo digo que así no llegamos a ninguna parte y que el que pierde es el país. Le decimos al gobierno que hay que saber dialogar y buscar acuerdos, y que para dialogar hay que saber escuchar, pues a ratos pareciera que el gobierno está más empeñado en un monólogo que en un diálogo. Todos queremos que a Chile le vaya bien, y podemos colaborar, pero no sentarnos como alumnos a escuchar un sermón, del Presidente o del Ministro de turno. Pero, camaradas, seamos claros, si bien la aprobación al gobierno ha bajado y la desaprobación ha subido, esa desaprobación también atañe a la oposición y a la Concertación. Esto nos exige lucidez, generosidad y mucha voluntad política para enmendar rumbos y ofrecer una alternativa a Chile que nos permita ejercer un liderazgo acorde con los nuevos desafíos de la nueva etapa que vive Chile, y los desafíos del siglo XXI. Nuestra oposición al gobierno de derecha será clara, firme y decidida. Será siempre constructiva, pues, nuestra misión es servir a Chile y apoyar todo lo que vaya en beneficio de nuestro país. Tenemos que ofrecer una oposición de calidad, que sepa criticar y fiscalizar con fuerza, acorde con nuestro rol

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opositor, pero que sepa ofrecer también un liderazgo de nuevo tipo; queremos una nueva y mejor democracia cristiana para Chile, desde la Concertación y la oposición, actuando con auténtica vocación de mayoría, vocación de gobierno, en definitiva, vocación de poder. Tenemos que cuidar nuestro trabajo legislativo, pues, desde la oposición, nuestra actuación parlamentaria tiene todavía más importancia que la habitual, especialmente en el Senado, donde somos mayoría. Hemos tenido aciertos en el trabajo parlamentario, pero podemos y debemos dar mucho más, tanto en términos de unidad y cohesión política, como de coordinación entre los partidos, las bancadas, la Cámara y el Senado. Lo mismo tenemos que lograr en el nivel de los gobiernos comunales, en muchos de los cuales somos mayoría, con alcaldes de nuestras filas de la DC, de la Concertación o de la oposición, o con mayoría de concejales. Un partido de la Concertación Vamos a abordar los desafíos que tenemos en el campo de nuestra política de alianzas: la DC como partido de la Concertación. Ya lo decíamos cuando asumimos y lo confirmar hoy en esta Junta: la DC sola no puede, y sin la DC no se puede. Eso define nuestra política de alianzas, como partido de la oposición y de la Concertación: nos reconocemos en un pacto de centro-izquierda que es la Concertación de Partidos por la Democracia, una alianza política a la que asignamos una importancia estratégica. De allí somos y desde allí queremos ofrecerle al país una alternativa de nuevo tipo, una nueva y mejor Concertación, que ofrezca a Chile un verdadero proyecto de futuro. Dejamos de ser una coalición de gobierno el 11 de Marzo último. Tenemos que re-inventarnos como coalición de oposición, con un solo objetivo: conquistar el gobierno en 2014. Ese es el acuerdo político que suscribimos los cuatro Presidentes de Partidos de la Concertación, el 21 de Noviembre pasado: iniciamos una nueva etapa, como partidos de oposición a un gobierno de derecha, apuntando a conformar una nueva mayoría social y política, con el objetivo de alcanzar el gobierno en 2014. Para ello, desde la Concertación, iniciamos un diálogo amplio y abierto con todas las fuerzas políticas de oposición, y con las organizaciones sociales y ciudadanas, convocando a una reflexión sobre el proyecto de futuro que estamos llamados a ofrecer al país, con miras al triunfo en las elecciones municipales de 2012. En otras palabras, diálogo sin exclusiones con todas las fuerzas de oposición, agenda sin exclusiones porque no hay temas vedados ni vetos, y también, por qué no decirlo, un horizonte de unidad de la oposición para enfrentar a la derecha en las elecciones de 2012 y 2013. Esto último se hace aún mas necesario desde el momento en que la gente se siente huérfana de representación política, y frente a un gobierno de derecha de las características que hemos reseñado, necesitamos afianzar la unidad de la oposición para hacer sentir la voz de la gente y especialmente de los más necesitados y postergados, y de los que no tienen voz. En síntesis, el problema no es si ampliar o no ampliar la Concertación sino qué tenemos que ofrecerle a Chile, de cara a la gente, a sus sueños y aspiraciones, sus necesidades y carencias, sus gozos y esperanzas.

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Un partido de la gente La DC existe para servir a la gente. Tenemos que volver a sintonizar con el pueblo. Necesitamos un verdadero cable a tierra para estar y acompañar, para escuchar y alentar, para dejarnos interpelar. Nos hemos distanciado de la gente. Hemos perdido casi un millón de votos en menos de 20 años y estamos siendo mal evaluados, el gobierno y la oposición, los políticos, los partidos y los parlamentarios. El camino de la renovación no es un camino corto. Las respuestas a nuestras preguntas no están a la vuelta de la esquina. Esto se parece más a una maratón que a una carrera de corta distancia. Aquí no hay atajos. Pero, empecemos a caminar. De hecho, ya lo estamos haciendo, con la anterior directiva y las anteriores a ella, con la nueva, y con las que vendrán. La gente demanda justicia social frente a la extendida realidad de la pobreza y la desigualdad, como la que aún existe en Chile. Ese es nuestro tema. Para ello existimos en política. Tengamos una atención muy especial por los sectores medios pues Chile es cada vez más un país de clase media, tanto de sectores medios emergentes como empobrecidos, dentro de la gran heterogeneidad de la nueva clase media chilena. Ello es particularmente exigente en el campo de la educación y la salud, en términos de calidad y de equidad, a partir de lo mucho que hemos avanzado en términos de cobertura. Esos son los temas cruciales del 2011 y del Chile post-bicentenario. Lo anterior supone un nuevo pacto fiscal. No puede ser que nuestro país, con un ingreso per capita de US$ 15.000, tenga una carga tributaria equivalente a un 18% del producto. Son los temas del futuro. Tenemos que hacernos cargo de la sustentabilidad ambiental y energética. Ese es un desafío medular del futuro de Chile, frente al cual la DC tiene que estar en la primera línea. Debemos repensar las relaciones laborales, tanto en el sector público como en el sector privado. Los trabajadores chilenos escasamente tienen voz. Necesitamos un nuevo estatuto jurídico que rija unas nuevas relaciones laborales en el sector público. Necesitamos también de un nuevo estatuto en el sector privado que permita a los trabajadores organizarse y negociar en condiciones de relativa igualdad con los empleadores. Necesitamos de un nuevo estatuto para los temporeros y temporeras, para los trabajadores dependientes el comercio, entre tantos otros ejemplos que podríamos citar. En todo eso estamos trabajando y vamos a hacer propuestas muy concretas. La gente quiere ciudades justas y amables, a escala humana –cualquier cosa menos empezar a pavimentar los parques, que es como un atentado a la civilización, a la cultura y a la inteligencia humana. Necesitamos descentralizar el país y el partido, sustituyendo las intendencias por gobernadores regionales elegidos por voluntad popular y avanzando hacia gobiernos municipales autónomos.

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Tenemos que acompañar a la mujer en su proceso hacia la plena incorporación a la vida política, económica y social. Tenemos que incorporar la perspectiva de género de verdad, mas allá de las cuotas y los cambios cosméticos. Camaradas: Estos son los temas de la gente, frente a los desafíos del siglo XXI, que deben encontrar a nuestro partido en una postura de vanguardia, al margen de toda nostalgia o añoranza, en una clara perspectiva de futuro. En este camino de recuperación del terreno perdido, de cara a la gente, cuidemos nuestros liderazgos. Propongámonos salir unidos de esta Junta Nacional, más unidos que nunca, sin perjuicio de debatir todo lo que haya que debatir como corresponde a un partido verdaderamente democrático. Cuidemos nuestros liderazgos, empeñémonos en potenciarlos más que en destruirlos. Intentemos una gestión cooperativa de nuestros liderazgos, actuales y emergentes. Finalmente, hagamos todo lo anterior a partir de la comuna y las regiones. Un partido de las comunas En un cambio de época, la primera elección democrática a que es convocada la ciudadanía tiene una importancia fundamental. La Democracia Cristiana sabe que no hay más alternativa que ganar la elección municipal. Ninguna otra cosa le sirve al país, al partido y a la Concertación. Nos jugamos nuestro presente y nuestro futuro. Así de simple. Esta Junta Nacional va a entender mis palabras. En este momento de nuestra historia la suerte de una Mesa Nacional poco importa, lo que importa es la suerte del Partido Democracia Cristiano. ¡Y eso sí importa! ¡Por eso vale la pena que cada uno y cada una entregue su mejor esfuerzo! ¡Vale la pena trabajar unidos! Porque, camaradas, y lo quiero decir aquí y ahora, frente a todos: este partido, que es nuestro partido, nació unido, y por eso creció y se hizo fuerte. En los últimos años, hasta hace poco, nos han visto divididos y peleados, y empezamos a retroceder. Entonces, camaradas, yo saco la conclusión que está en lo más profundo de nuestros corazones: el camino del triunfo es el camino de la unidad, de la generosidad, de la entrega por algo más que uno mismo; el camino de la coherencia y del testimonio. Los convoco a hacernos una promesa a nosotros mismos, en este, el año del centenario del nacimiento de Eduardo Frei Montalva: sea esta generación de Demócratas Cristianos, sea esta Junta y esta dirigencia, sean estos hombres y mujeres, los primeros que entreguen, tras mucho tiempo, un partido más grande, más unido y con más victorias. ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo lo vamos a conseguir? Vamos a emplear el camino más difícil, que requiere más sudor, más tesón y más coraje. Sí camaradas: todos nos vamos a imponer, nos vamos a auto-imponer, una meta exigente en nuestras comunas, distritos y regiones. Les propongo que cada uno tenga por meta subir un escalón en cada comuna de Chile. Que donde no tengamos un concejal, nuestra meta sea trabajar y conseguir un concejal. Subir un escalón (74 comunas).

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Que donde tengamos un concejal nuestra meta sea subir votación o conseguir otro concejal. Que donde no tenemos alcalde y podemos ganarle a la derecha lo hagamos, junto a la Concertación y junto a toda la oposición. Subamos este escalón. Les propongo que donde tengamos un alcalde, nos aseguremos de fortalecerlo, de apoyarlo, de vincularlo a la comunidad. Asegurarnos que crezca su votación o que la mantenga (¡tarea también difícil!) cuando su votación es muy alta. Les propongo escoger lo difícil junto con lo realista. Camaradas: nadie nos va a regalar nada. Tendremos que hacerlo todo a pulso, con nuestro propio esfuerzo y nuestro propio esmero. La derecha nos quiere derrotar ahora para poder seguir en el poder. ¡No dejaremos que eso suceda! La Democracia Cristiana tiene claras sus metas: aspiramos a lograr un voto más, un alcalde más, y un concejal más que en la última elección. De allí partimos, y de allí para arriba, hasta las más altas cumbres. Para ganar necesitamos de los mejores candidatos y candidatas disponibles, poner en juego todos nuestros recursos humanos y materiales, y tiempo suficiente para competir. Se gana en la calle y con la gente. Se gana a partir de ahora. Se gana iniciando la campaña municipal ahora. Trabajando ahora y no después. Por eso, camaradas, quiero proponer a la Junta poner al partido en la delantera, asumir nuestro mayor desafío ahora. Quiero proponer que el 2 de mayo la Democracia Cristiana abra el proceso de inscripción de candidatos y candidatas a concejales. Si camaradas, tenemos que empezar el camino que nos llevará a tener a lo menos dos candidatos a concejales en todas las comunas del país, porque somos un tercio de la Concertación. Quiero anunciar al país que hoy la Democracia Cristiana se ha puesto en marcha, para liderar la Concertación y para derrotar a la derecha. Nosotros los sabemos: el camino que lleva a La Moneda pasa por nuestras comunas. Subir juntos un escalón: esa es el método y la primera meta. Pongamos toda la energía creadora de un partido que se pone de pie, después de un profundo proceso de democratización interna, al servicio del país: una directiva al servicio del partido, y un partido al servicio del país. Esa es nuestra propuesta. Queremos decir una palabra sobre cómo vamos a escoger en la Concertación los candidatos a alcaldes o alcaldesas. Tenemos una idea que nos parece lo más apropiado: realizar todas las primarias posibles y alcanzar todos los acuerdos necesarios. Propongo que utilicemos las primarias preferentemente para ganarle a la derecha y no para destruirnos a nosotros mismos, y propongo que nuestros candidatos a concejales, como lo hemos definido en las últimas Juntas Nacionales, surjan de primarias del pueblo demócrata cristiano: militantes, simpatizantes y adherentes. Tengo una convicción todavía más profunda: que ya han pasado los tiempos en que las decisiones se realizan en Santiago, entre cuatro paredes, a puertas cerradas, cambiando peras por manzanas, decidiendo mucho sobre comunidades que se conocen poco: así no es escogen los mejores candidatos y candidatas, no se toman las mejores decisiones. Se necesitan conocer cifras y datos, pero más se necesita conocer a la gente y a las comunidades concretas. El camino de concentrar el poder es el camino de la derecha y ese no es nuestro camino. Seamos coherentes.

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Yo les propongo que, de aquí al 31 de Marzo, o dentro de un tiempo razonable que defina el Consejo Nacional, las directivas regionales de la Democracia Cristiana inviten a las directivas regionales de los partidos aliados de la Concertación. Propongo escuchar a los que conocen. Quiero que nos propongan el mejor modo de proceder comuna a comuna, lugar a lugar. Yo creo que hay voluntad de entendimiento, que hay capacidad política y experiencia de sobra en comunas y regiones. Escuchemos la proposición de las regiones. Recojamos todos los acuerdos, identifiquemos las dudas, concentrémonos en los problemas que queden. En una palabra: lo que quiere la Democracia Cristiana es decidir escuchando y no decretando. Decidir de abajo hacia arriba. ¡No nos vamos a equivocar si seguimos este camino! Si camaradas, escuchar y no decretar, dialogar y no imponer, abrir las puertas y no cerrarlas, decidir entre todos y no entre algunos. Yo confío en la Democracia Cristiana, yo confío en la Junta Nacional de nuestro partido. Estos son tiempos para innovar , para promover la participación. Démosle a Chile una señal de diálogo abierto y de espíritu unitario. Esta Junta le hablará al conjunto de los Demócratas Cristianos, a nuestros aliados, a todas las fuerzas políticas y sociales, y al país a través de un voto político. Camaradas: Ha llegado el momento en que, por primera vez en nuestra historia como partido, el voto político lo decidamos todos, lo elaboremos todos, recogiendo nuestros grandes acuerdos, dialogando en grupos de trabajo. Este es el momento para que nuestros líderes de las comunas, distritos y regiones, de los frentes y departamentos, hagan escuchar su voz. Porque eso es lo que el partido espera de sus dirigentes, es lo que necesita de sus dirigentes. Si todos vamos a trabajar, todos tenemos que decidir. Centenario del nacimiento de Eduardo Frei Montalva Finalmente, los convoco a que así como hemos vivido el año del bicentenario, hagamos de 2011 el año del centenario del nacimiento de Eduardo Frei Montalva (16 de enero de 1910). Hemos hablado de volver a nuestras raíces social cristianas, no para volver al pasado, sino para proyectar esas raíces en un nuevo proyecto de futuro. Qué mejor que invocar el espíritu de Eduardo Frei Montalva, cuya memoria está mas viva que nunca en el corazón del pueblo chileno. El es el mejor exponente del republicanismo cristiano del que somos tributarios. Hay otros republicanismos, tan respetables como el nuestro: están el republicanismo laico, el liberal, el conservador, el socialista, el nuestro es el republicanismo cristiano. Somos un partido que nació como una idea, y que se transformó en un movimiento, para finalmente llegar a ser un partido de masas. Somos la democracia cristiana, síntesis notable y revolucionaria entre dos conceptos que parecían llamados al desencuentro. Volvamos, con convicción y decisión, a nuestras raíces social cristianas, e invocando la memoria de Frei Montalva, sepamos proyectarnos hacia el futuro como una nueva y mejor democracia cristiana, al servicio de Chile y de los más pobres de la tierra. Los invito a todos, el Jueves 20 de enero, a las 18 horas, en la Plaza de la Constitución, a sumarnos a este homenaje de la ciudadanía, de las más altas autoridades de la república, y de los dirigentes de gobierno

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y oposición –porque Frei nos pertenece a todos-, para poder así nutrirnos, una vez más, del espíritu de nuestros fundadores, personificado en el mejor de los nuestros a través de la historia, Eduardo Frei Montalva. Camaradas: Termino con una pregunta: ¿Qué nos diría Frei Montalva en la hora actual? Seguro que estaría hoy en la oposición frente a un gobierno de derecha, como él mismo lo estuvo frente al gobierno de Jorge Alessandri. Seguro que estaría de acuerdo con “subir un peldaño” en las elecciones municipales. Nunca ignoró los fenómenos electorales, y supo de triunfos y derrotas. Más aún, nos dijo que el gobierno del pueblo comenzaba en el municipio. Seguro que estaría empeñado en una buena política de alianzas, al interior de un pacto de centroizquierda, porque él mismo vio las limitaciones de un gobierno de partido único. Pero, más que todo, nos llamaría a representar las genuinas aspiraciones y sueños, necesidades y demandas, del pueblo chileno. Nos llamaría a volver a ser el partido de los jóvenes y los trabajadores, bajo las exigencias ineludibles de la justicia social, en el punto de encuentro de la política y el espíritu. Así queremos ser evaluados y juzgados como directiva y como partido: no tan solo por los peldaños electorales que hayamos podido subir en términos electorales, que eso es importante, no tan solo por la cantidad de sedes que hayamos sabido habilitar o adquirir, que también es importante, sino por cuantos jóvenes supimos atraer, por cuantos dirigentes sindicales logramos sumar a nuestras luchas, por cuantos representantes del mundo de la solidaridad y de las organizaciones sociales logramos incorporar a nuestro trabajo partidario, por cuantos pobladores, mujeres, adultos mayores, representantes de los sectores medios y de los pueblos originarios logramos interpretar en los sueños compartidos por un mundo más humano, más justo y más solidario. Salgamos a la calle unidos como partido, recorramos cada rincón de Chile como en un verdadero envío, con sentido de misión, testimoniando en nuestra vida pública y privada los valores que profesamos, con auténtica consecuencia entre lo que decimos y lo que hacemos, sin otro norte que realizar los anhelos de justicia que nos legaron nuestros padres fundadores y, entre ellos, nuestro Eduardo Frei Montalva, en este, el año del centenario de su nacimiento. Si hacemos las cosas bien camaradas podemos cambiar y mejorar la vida de muchas personas, nos debemos a cada uno de los que necesitan de nuestra ayuda. Nos debemos a Chile.

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Discurso Inauguracion Ignacio Walker Junta Nacional 2011