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LAJ UVENT UDALAOFENS I VACONS T RUYENDO REVOLUCI ÓN


ÍNDICE Introducción a las tesis del VII Congreso de los CJC. Tesis 1: La juventud y la lucha de clases internacional.

4 11

Crisis y contradicciones del sistema capitalista.

11

Militarismo y violencia del imperialismo.

14

Instrumentos ideológicos del imperialismo.

16

Resistencias y luchas contra el imperialismo.

18

La situación de la juventud en el mundo.

20

La Unión Europea y la juventud.

22

El internacionalismo proletario.

25

El Frente Mundial Juvenil Antiimperialista: la FMJD.

26

Reconstruir el Movimiento Juvenil Comunista Internacional.

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Tesis 2: la situación de la juventud y el proyecto de los CJC.

30

Nuestra historia, la herencia de la Transición y el actual modelo de Estado.

30

El nuevo proyecto histórico: República española, de carácter Confederal y Socialista.

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Condiciones generales de opresión de la juventud en el Estado Español.

37

El sistema educativo.

38

El desempleo y la precariedad. La lucha por el derecho al trabajo.

45

Por el pleno ejercicio de los derechos democráticos. La lucha contra la represión.

46

La vivienda.

54

La crisis ecológica una amenaza para el planeta.

58

La situación de la mujer joven.

62

La salud y la lucha por la plena libertad sexual.

66

La juventud en el campo y las zonas rurales.

72

Juventud inmigrante.

75 1


La marginación y la exclusión social.

80

La cultura como mercancía.

82

Ocio, deporte y tiempo libre.

85

El uso social de las drogas en el capitalismo.

91

Una infancia para la alienación.

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Tesis 3: Las luchas de la juventud y el movimiento estudiantil.

98

El papel de la juventud en la lucha por el socialismo.

98

Las contradicciones en el seno de la juventud.

98

Desarrollar el movimiento juvenil y su carácter reivindicativo.

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La intervención de la Juventud Comunista en los movimientos de masas.

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Ganar la conciencia de la juventud.

101

Los frentes de lucha prioritarios para los CJC.

102

-

Movimiento estudiantil.

102

-

Movimiento obrero y sindical.

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-

Movimiento antifascista.

109

-

Movimiento republicano.

112

-

El movimiento de solidaridad internacionalista, antiimperialista y por la paz.

114

-

Movimiento feminista.

117

La política de alianzas.

119

El frente de izquierdas

120

Una plataforma para luchar por los derechos de la juventud.

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Tesis 4: Organizar y aprender para transformar la realidad.

122

Perspectiva histórica de los CJC (desde el 1er al 7º Congreso). Reconstruir la Juventud Comunista.

122

Herederos de la JSU.

124

Los CJC una herramienta necesaria para la lucha, organización y unidad de la juventud.

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Nuestros principios. El centralismo democrático. Organización de Vanguardia

126

El carácter de la militancia.

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Un modo de trabajo juvenil.

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El crecimiento de la organización.

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El colectivo, organización de base.

132

El Comité, la columna vertebral.

134

La dirección central: el Comité Central, el Comité Ejecutivo y el Congreso.

135

El Comité Ejecutivo

137

La promoción de cuadros.

138

Los CJC como organización escuela: la formación.

139

La agitación y propaganda.

140

El Tinta Roja.

142

Las finanzas.

143

Los CJC, un proyecto único para la juventud del Estado Español. (CMC-JCPC-GKK).

144

La unidad juvenil comunista.

145

El Partido Comunista: el PCPE.

147

Fotos.

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INTRODUCCIÓN A LAS TESIS DEL VII CONGRESO DE LOS CJC Hace ya más de un año que comenzó el proceso preparatorio de nuestro VII Congreso, que se celebró el pasado 5, 6 y 7 de diciembre, en Madrid. Al mismo acudieron alrededor de 120 delegados e invitados y más de 20 representantes internacionales. Ahora, cuando los CJC por fin hacemos públicos los documentos definitivos, podemos afirmar que nuestra organización ha salido fortalecida de este proceso. No sólo hemos determinado de forma colectiva nuestra línea política y hemos elegido un nuevo equipo de dirección -como en todo Congreso- sino que también hemos conseguido cohesionar más nuestro discurso y hemos lanzado a toda la organización a la intervención en la lucha revolucionaria. El VII Congreso tuvo como lema “La juventud a la ofensiva, construyendo revolución”. Ese lema fue muy acertado, ya que el momento político requiere que la juventud comunista deje de ser un reducto donde se reúne la parte más consciente de los y las jóvenes, para pasar a ser una organización que aspira a dirigir la lucha contra el capitalismo y a conquistar la hegemonía y la conciencia de la juventud trabajadora y estudiantil. El momento actual es clave, debido a la agudización de la crisis capitalista. Los CJC valoramos que actualmente estamos en una segunda fase de la crisis. En un primer momento, el capital destruyó fuerzas productivas: millones de trabajadores y trabajadoras perdieron su puesto de trabajo y pasaron a engrosar las listas del paro. Mientras tanto, los gestores políticos de los intereses del capital -el gobierno socialdemócrata liberal encabezado por Zapatero- socializaban las pérdidas del capital financieron con ayudas masivas a la banca y a través de la creación de un sistema público de avales a la banca conocido como FROB -cuyos astronómicos costes incluyeron en los últimos Presupuestos Generales del Estado una partida de 6750 millones de euros. Esa fase, en líneas generales, concluyó en abril de 2010, lo cual no quiere decir que se haya detenido la destrucción de fuerzas productivas. Quiere decir, que la estrategia fundamental del capital da por concluida esa fase y pasa a apostar por medidas de agresión directa a los intereses de la clase trabajadora. Esto se materializa en todo un paquete de medidas que se han ido aprobando desde mayo de 2010, especialmente. Incluye el recorte de los salarios de los funcionarios públicos, la congelación de las pensiones, la subida de impuestos indirectos -más injustos y no proporcionales al nivel de renta- y, especialmente, la reforma laboral. En resumen, podemos decir que estamos ante una crisis de sobreproducción. En ella, primero se destruyeron fuerzas productivas a un ritmo acelerado; y ahora se rebaja el coste de la mano de obra -a través de una reforma laboral que abarata el despido- y se reduce su 4


capacidad de consumo -a través de la reducción de salarios y del aumento de los impuestos indirectos. En esta segunda fase de la crisis, se están creando las nuevas bases del capitalismo en la próxima fase expansiva. El capital, ante su crisis, tiene planificado un futuro con menos derechos laborales y con una reducida capacidad adquisitiva. Es errónea la idea de que la crisis capitalista es un pequeño bache tras el cual ya asoman brotes verdes y con el horizonte de volver al “feliz año 2003”. El capitalismo tras esta crisis no será el de la vorágine consumista de 2003, principalmente porque esa fase expansiva se estructuró sobre la base del endeudamiento masivo de buena parte de las familias para los próximos 30, 40 e incluso 50 años. Si el capitalismo gana la batalla, el futuro es de más miseria y menos derechos. Además, el mismo futuro que planifica el capitalismo lleva la semilla de la próxima crisis. En el futuro que quiere escribir el capital, existe una contradicción entre la reducción del consumo -por los recortes salariales, el abaratamiento del despido y el afán recaudatorio de los impuestos indirectos- y las perspectivas de recuperación, basadas en colocar en el mercado los productos que hoy sufren sobreproducción. Esta fase de agresión se estructura a escala europea e internacional. Las respuestas que los principales centros del capitalismo imperialista están dando están coordinadas. Buena prueba de ello fue la forma de la que los trabajadores del mundo entero se enteraron de que empezaba la crisis: cuando los bancos centrales de Estados Unidos, Europa y Japón hicieron una inyección de liquidez simultánea para evitar el colapso del sistema financiero. La coordinación fue imprescindible para evitar la “desconfianza” de los mercados en un sistema financiero concreto. Las constantes reuniones del G-20, el G-8, el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y otras instituciones internacionales del capitalismo internacional, marcan públicamente las pautas a seguir por todos los Estados. La crisis capitalista también retrata a la Unión Europea, gestora de los intereses de la oligarquía europea -especialmente, la francoalemana- y un polo imperialista en construcción. Las respuestas de los dirigentes “comunitarios” desmienten las posiciones del Partido de la Izquierda Europea (al que pertenece el PCE), que afirman que es posible construir una Europa social y de los pueblos, sin mediar una ruptura con las actuales estructuras. La Unión Europea se forjó como proyecto estratégico de la oligarquía para proteger y gestionar sus intereses económicos y políticos y esta estructura jamás será útil a la clase obrera para desarrollar proyectos políticos en su propio interés. No hay más que ver la advertencia que dio el Presidente de la Unión Europea, Durao Barroso, a los sindicatos: o se aceptan los recortes sociales, o en determinados países -entre los que se encuentra España- podrían volver los oscuros tiempos de las dictaduras militares. La idea de soberanía popular, en un momento en el que el capital agrede de forma directa los intereses de la clase trabajadora, es una quimera molesta para la oligarquía. 5


Y a pesar de ello, los pueblos responden, luchan y se organizan para crear alternativas. La respuesta más científica, combativa y coherente se da en la medida en que quien dirige la lucha es un partido de la clase obrera, que analiza la realidad a partir del marxismo-leninismo. En ese sentido, tenemos el ejemplo de la heroica clase obrera griega, dirigida por el KKE, que en el transcurso de la actual crisis capitalista ha llevado a cabo 13 huelgas generales. Pero la respuesta de la clase trabajadora no se limita a Grecia: en todos los países de Europa está habiendo una respuesta a la agresión del capital. La presencia de un partido marxistaleninista y un sindicato de clase, así como su grado de desarrollo, es lo que determina el nivel de organización, de eficacia y de planificación a largo plazo de la lucha popular. El partido comunista es la máxima expresión y el elemento subjetivo más desarrollado de la organización y conciencia de la clase trabajadora. Por otro lado, las salidas que el capitalismo ve a su crisis estructural pasan por las recetas clásicas: conquistar nuevos mercados. Estos nuevos mercados pueden ser internos (de ahí los procesos privatizadores abiertos en los escasos servicios públicos que aún tiene en propiedad el Estado) o externos (es decir, la agresión imperialista, incluyendo la guerra). El imperialismo continúa hoy día dos invasiones militares a gran escala: Irak y Afganistán. Centenares de miles de tropas norteamericanas participan en esta agresión. La cifra se incrementa considerablemente cuando se tiene en cuenta la “seguridad privada” que empresas norteamericanas practican con total impunidad, constituyendo una auténtica fuerza paramilitar en manos de la burguesía, sin mediar por medio ningún Estado. A esto hay que sumar la intervención del imperialismo yanqui en otras zonas del mundo. América Latina ocupa un lugar privilegiado en este sentido. Haití y Honduras sufren gobiernos surgidos de la intervención del imperialismo, bajo disintas estratagemas que tratan de disimularla. El fantasma del golpe de Estado está volviendo a Latinoamérica, como pudimos comprobar el 30 de septiembre en Ecuador, contestado rápidamente por los pueblos, que han decidido escribir su propia historia. El ALBA es la principal alianza antiimperialista de la región y contra ella se dirige la agresión del imperialismo. Y la principal punta de lanza de estrategia es Colombia, país que sufre una de las expresiones más parecidas a lo que fue el fenómeno fascismo en otras épocas históricas. En los últimos años se viene hablando cada vez más de la posibilidad de una guerra de agresión de Colombia -amparada por Estados Unidos- hacia los países del ALBA. Y es que la guerra es una de las principales salidas que tiene el imperialismo durante las crisis capitalistas. La industria de guerra tira de más del 50% de la gigantesca economía norteamericana. De ahí que Irán y Corea Socialista hayan de soportar un constante acoso y amenazas militares. Es muy importante no confundir la resistencia antiimperialista de los pueblos con las tensiones interimperialistas. Los distintos polos imperialistas luchan por los recursos y los mercados, como se ha demostrado en los mares de Somalia, donde están las principales 6


rutas comerciales del mundo. Bajo el pretexto mediático de la piratería, la Unión Europea, Estados Unidos, China, Rusia y otros centros capitalistas del mundo han colocado sus efectivos militares, para participar en esta pugna. La guerra de Georgia, la crisis en Asia Central y la lucha por la hegemonía en las antiguas repúblicas soviéticas, deben entenderse en esta clave. En tiempos de crisis, la lucha antiimperialista y la solidaridad internacionalista de los pueblos es fundamental. Ese es un compromiso que los CJC seguimos manteniendo y redoblando en esta nueva etapa. Tras el VII Congreso, hemos participado en los encuentros estatales de solidaridad con Cuba y la Venezuela Bolivariana, hemos enviado nuestra II Brigada de Solidaridad “Antonio Gades” a Cuba, hemos enviado un delegado a la República Popular Democrática de Corea, participado en encuentros internacionales y, actualmente, estamos haciendo los preparativos para enviar delegados al XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Sudáfrica. Este es un momento clave en la lucha en el Estado Español, especialmente en cuanto a la hegemonía ideológica. Una consecuencia de la crisis en el Estado Español ha sido el agotamiento definitivo del discurso socialdemócrata. No existe modelo socialdemócrata propio, diferenciado del neoliberalismo. Decía Lenin que “la más diáfana división de toda sociedad en partidos políticos se ve más claramente durante las profundas crisis que conmueven a todo el país... La lucha en serio desecha todas las frases hueras, todo lo mezquino y artificial; los partidos tensan todas sus fuerzas, se dirigen a las masas del pueblo, y éstas, dirigidas por el fiel instinto, ilustradas por la experiencia de la lucha abierta, siguen a los partidos que expresan intereses de una u otra clase.” Ante la crisis capitalista, se ha agotado el discurso interclasista de la socialdemocracia (interclasismo que, por supuesto, en la práctica quería decir favorecer a la oligarquía). Nadie puede afirmar hoy en serio que este gobierno es el de la protección social, el crecimiento, el empleo y los derechos sociales. La socialdemocracia es la cara amable del capitalismo, nada más. Ellos mismos, a través de todo el paquete de medidas que han puesto en práctica, han descubierto sus cartas reales y éstas ponen claramente “OLIGARQUÍA”. Nada de esto es nuevo para los marxistas-leninistas, pero estamos ante una ocasión inigualable en que amplios sectores de la juventud trabajadora se sienten desconcertados. No hay posibilidad de la discrepancia dentro del capitalismo, los “mercados” mandan y los gestores políticos, sean del signo que sean, obedecen. Cuando el capitalismo no está en crisis, hay espacio para la retórica y las “frases hueras” que decía Lenin. En la crisis capitalista, el capital quiere resultados y no retórica para mantener alienada a la clase obrera. Parece que a nadie se le caen los anillos ni la cara de vergüenza porque Zapatero centrase su última campaña electoral en que votar PP era votar decretazo, mientras que votar al PSOE era votar por la protección social. Apenas dos años después, 5 millones de trabajadores 7


parados demuestran que bajo el capitalismo, la idea de soberanía popular es una utopía. Si bien, los medios del sistema y los creadores de opinión ocultan, es innegable que la clase trabajadora ha comenzado a despertar del largo sueño del consumismo y el pacto social. El mejor ejemplo es la Huelga General del pasado 29 de Septiembre. La oligarquía, a través de los grandes medios de comunicación y -en ocasiones- también directamente a través de los gobiernos autonómicos, comenzó inmediatamente una guerra de desprestigio contra el sindicalismo, centrando su campaña en identificar la lucha obrera con la corrupción de las burocracias sindicales, en la criminalización de los piquetes y en deslegitimar la liberación sindical. Esto no debe llevarnos a olvidar que, en el Estado Español, las dos principales centrales sindicales basan su intervención en el pacto social, no apuestan por la movilización, obtienen su financiación a partir de las subvenciones del Estado burgués y, salvo honrosas excepciones en determinados centros productivos y sectores, no defienden los intereses de la clase obrera, sino que sirven casi como empresa de servicios y contratación al servicio del empresario. Pero el ataque de los medios burgueses iba dirigido contra la misma idea de sindicalismo y de huelga general, como herramienta de lucha de la clase trabajadora, y no contra unas burocracias sindicales que suelen ser sumisas a los dictados de la élite política y empresarial. Y en este sentido, debemos decir claramente que el sindicalismo es una de las mejores expresiones del movimiento obrero organizado y que muchos comunistas están trabajando de forma honrada y coherente por la recuperación del sindicalismo de clase, en estructuras como CCOO y UGT. Las burocracias sindicales convocaron la Huelga General, con miedo a que la clase obrera no respondiera a su llamado, descreída tras 8 años sin movilizaciones y de pacto con la patronal. Pero la clase obrera sacó a las calles a millones de personas y consiguió parar la industria, la minería, el transporte y el servicio de basuras en prácticamente todas las ciudades del país. El éxito no se mide en los números de cierre, sino en que con esta Huelga General se ha conseguido elevar la conciencia, combatividad y organización de la clase obrera, en el marco de una movilización sostenida que no se reduce a un único día de lucha. La Huelga General sobrepasó con creces las expectativas y la capacidad de control de las burocracias sindicales. Difícilmente podían imaginar que decenas de miles de trabajadores decidirían participar activamente como piquetes, con una combatividad en la calle que hubiera sido prácticamente inimaginable apenas hace un año. Ahora comienza una etapa de respuesta organizada de la clase obrera ante la ofensiva del capital. Los sectores dentro de los sindicatos y de la clase que dieron un paso al frente durante el 29 de septiembre, son los que deben gestionar los resultados de la Huelga General. La batalla está ahora en quién gestiona los resultados de la Huelga: si la burocracia sindical, en una mesa de negociación con la patronal y el gobierno, o los sectores combativos, que 8


plantean no una batalla, sino una larga movilización sostenida, que vaya elevando cada vez más el nivel de conciencia, organización y combatividad de la clase obrera. La lucha es prolongada, ya que no nos movilizamos contra una reforma únicamente, sino contra todo un periodo de agresión del capital a la clase trabajadora, en la que se enmarca la presente reforma laboral, pero también la subida del IVA, la reforma de las pensiones, el futuro de la sanidad y otras muchas agresiones que prepara el gobierno socialdemócrata encabezado por Zapatero. Podemos decir que, actualmente, en España se está aplicando la dóctrina del shock neoliberal: una serie de cambios drásticos y bruscos que impidan una reacción efectiva de la clase obrera, a la que ha pillado a contrapié, tras 8 años adormilada en el pacto social y el reformismo. Los recortes son necesarios para el sistema, ya que la crisis capitalista es severa. Podemos decir que las condiciones objetivas para una Revolución Socialista están dadas, falta construir las subjetivas: el sujeto -la organización- y la conciencia. Ese es precisamente el mayor de los retos actuales: organizar a la clase, desarrollar el partido y la juventud y extenderlo. Esto no quiere únicamente decir que debemos organizar a más jóvenes y llegar a más gente, sino también que tenemos el objetivo de ligarnos más a las luchas, orientarlas e impulsarlas. Esto implica, como aprobamos en nuestro Congreso, apostar por la unidad de los comunistas. Afirmamos que la principal condición subjetiva para el triunfo de una revolución socialista es la existencia de una vanguardia marxista-leninista. Sin embargo, el panorama que nos encontramos actualmente es el de una importante fragmentación de los y las jóvenes comunistas. La división impide una intervención eficaz, mientras que la unidad permite que exista un referente único para el proyecto marxista-leninista, una importante baza a la hora de trabajar con la clase. La mayoría de diferencias históricas que han llevado a la fragmentación de los comunistas no se dan actualmente, especialmente en las generaciones más jóvenes. Vemos coincidencias cada vez mayores en nuestra práxis y apostamos por el trabajo unitario. Los primeros resultados son hoy visibles, aunque esperamos que este acuerdo congresual se desarrolle mucho más durante este periodo. El Congreso marcó un objetivo primordial: los CJC a los movimientos sociales, a los frentes de masas. Ese objetivo poco a poco se empieza a conseguir. El nuevo Comité Central ha elaborado una nueva política de intervención estudiantil y hemos participado de en encuentros estatales de solidaridad con Cuba y Venezuela. Nuestros militantes participan y son impulsores de Coordinadoras Antifascistas en numerosos puntos del Estado y la Huelga General ha abierto la puerta a una intervención mucho más activa en los conflictos obreros. Otro reto organizativo es la creación de más comités intermedios, que estructuren mejor a 9


los CJC y nos hagan más operativos. Y sin embargo, volcarnos en nuestro fortalecimiento interno no entra en contradicción con nuestras relaciones internacionales. Este año, a pesar de las dificultades económicas, los CJC hemos estado en distintos eventos internacionales, incluyendo los Congresos de organizaciones hermanas como la JC de Portugal o la KNE (Grecia). También estamos teniendo una intervención destacada en la preparación del XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, impulsando comités preparatorios en la mayoría de territorios y con una notable participación en el Comité Plurinacional Preparatorio. En diciembre, partirán a Sudáfrica los delegados de los CJC, como siempre hemos hecho desde el XII Festival, en 1985, en Moscú. En fin, podemos decir que nuestro VII Congreso, a casi un año vista, ha significado un importante avance para nuestra organización. El congreso, a nivel inmediato, tuvo un importante impacto en la subjetividad de nuestros militantes, en las relaciones internacionales y en aspectos cualitativos clave en cuanto a organicidad leninista. A medio plazo, ha significado un reforzamiento de la dirección, nuestro asentamiento tras un periodo de crecimiento, recuperar la iniciativa en determinados ámbitos políticos y afrontar con ilusión y energías renovadas una nueva etapa en el desarrollo de los CJC. Este año 2010, los Colectivos de Jóvenes Comunistas cumplimos 25 años de historia. Hoy, como ayer, sigue habiendo los mismos motivos que entonces para militar en una organización marxista-leninista. Sigue siendo necesaria una organización como la nuestra como herramienta útil para superar el podrido sistema capitalista. Y hoy, tal como hace 25 años, seguimos dispuestos a asumir el reto de hacer triunfar esta lucha larga y de ser la generación que construya la Revolución. Juan Nogueira López, Secretario General de los CJC 18/10/2010

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TESIS 1

LA JUVENTUD Y LA LUCHA DE CLASES INTERNACIONAL Crisis y contradicciones del sistema capitalista. El ciclo de reproducción ampliada del capital1 y las consecuencias de la libre competencia capitalista fueron investigados por Marx, y de su estudio podemos obtener las claves para entender el carácter inevitable de las crisis cíclicas en la economía capitalista2 y la ley de la caída tendencial de la tasa de ganancia3, factores que están en la base de la actual crisis, que es una crisis sistémica que afecta a la estructura misma del sistema capitalista. No es por tanto sólo una crisis financiera como se nos quiere hacer creer, en que la contradicción se da entre una parte de los capitalistas poseedores de títulos de propiedad del capital y otra parte de los capitalistas que gestionan las empresas realmente productivas. Este planteamiento es el que escuchamos por boca de los voceros del sistema, ya que encubre la esencia de las crisis capitalistas. El reformismo resuelve ese planteamiento dejando intacta la responsabilidad del sistema para poner más énfasis en la necesidad de una mayor regulación de la economía financiera. El capital necesita sufrir una serie de “metamorfosis” (cambios) para poder reproducirse, ya sea de forma simple (la plusvalía4 no se invierte en el proceso productivo o sencillamente no se obtiene plusvalía), o de forma ampliada (obteniendo e invirtiendo la plusvalía). La reproducción ampliada del capital, a través de la obtención y apropiación de la plusvalía, es el motor del modo de producción capitalista.

1 La producción capitalista es un proceso constante: no puede pararse en ningún momento, porque no sería posible extraer la plusvalía. La plusvalía puede utilizarse de dos formas: para satisfacer lujos y necesidades del capitalista (reproducción simple) o para aumentar el volumen de la producción (reproducción ampliada). La reproducción ampliada del capital capitaliza la plusvalía y hace que, en el conjunto de la producción, crezcan más rápido los medios de producción que los artículos de consumo. 2 Las crisis capitalistas son cíclicas, es decir, por la propia naturaleza del capitalismo, suceden de forma inevitable cada cierto tiempo. Las crisis son inevitables porque sus causas están en la misma esencia del capitalismo: una producción anárquica y cada vez más social (es decir, en la que cada vez participan más trabajadores/ as) y una apropiación privada de los frutos de este trabajo. Esto provoca dos tendencias contradictorias dentro del capitalismo, que cuando se agudizan, hacen estallar la econom ía: por un lado, la tendencia del capitalista a expandir al máximo la producción; por otro lado, una mayor explotación de la clase obrera. 3 La caída tendencial de la tasa de ganancia es una ley económica que actúa bajo el capitalismo. Según se desarrolla el capitalismo, es cada vez más difícil obtener ganancias, debido a que cada vez la producción requiere más inversión en capital fijo (generalmente, en tecnología). La producción es cada vez más técnica, pero no son las máquinas las que generan plusvalía, sino únicamente la explotación de la clase obrera. Esta ley no es absoluta, sino que es sólo una tendencia, que el capitalismo contrarresta con el aumento de la explotación de la clase obrera, aumento de la productividad del trabajo, el comercio exterior bajo condiciones imperialistas, la deslocalización... 4 La plusvalía es el valor que se crea con el trabajo no pagado de las y los obreros asalariados. La plusvalía se extrae porque el salario es siempre inferior al valor real de la fuerza de trabajo de las y los trabajadores. La clase obrera produce más de lo que se le paga y el valor producido por encima de su salario se lo apropia gratuitamente el capitalista (plusvalía).

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En el circuito de rotación del capital5, el capital monetario (el dinero) debe convertirse en capital productivo (comprando fuerza de trabajo y medios de producción) y el capital productivo debe convertirse en capital mercantil (el proceso de producción da lugar a una mercancía nueva), el cual a su vez debe venderse, es decir convertirse en capital monetario en una cantidad mayor que la inicial, y volver a iniciar el ciclo. Es decir, la fórmula clásica de la producción mercantil capitalista: D – M – D’. Cuando alguna de estas metamorfosis no consigue realizarse de manera ampliada se interrumpe la rotación del capital. Estas interrupciones son lo que llamamos crisis. Así, por ejemplo, una de las manifestaciones de la crisis actual está siendo la dificultad de conseguir crédito para mantener la rotación del capital, lo cual a su vez viene dado por la especulación financiera que ha sobrevalorado los productos financieros de una manera ficticia y en estos momentos es necesario que se traduzcan a su valor real. Otra de las manifestaciones de la crisis actual es la superproducción, es decir las mercancías de algunos sectores están teniendo dificultades para venderse o, en otros términos, el capital mercantil de esos sectores no está consiguiendo metamorfosearse en capital monetario (caso de la industria del automóvil). Los índices apuntan a que esta crisis es la más severa desde la de 1929, aunque se abra un interrogante en cuanto a su duración, intensidad y sobre todo cómo el capitalismo saldrá o no de ella. Lo que sí es claro, es que esta crisis generada a partir de la explosión de una burbuja financiera (capital ficticio), se ha extendido a la economía real, pues el crédito está sufriendo serias restricciones, y esto afecta a los préstamos para invertirlos en el proceso productivo y a la compra de bienes. Estamos comenzando a ver una crisis económica generalizada de gran profundidad. Las medidas del gobierno de la socialdemocracia liberal del PSOE, en sintonía con la Unión Europea, han ido dirigidas a salvar del previsible colapso a las entidades financieras, poniendo a su disposición más de 3 billones de euros, despilfarrando en un pozo sin fondo el dinero público. Como consecuencia de esto, se ha incrementado el trasvase de rentas del trabajo al capital, incrementando los impuestos a la clase trabajadora, entre otras medidas. Estas intervenciones, llevadas a cabo por los estados, en la economía han recorrido todos los países capitalistas, en lo que llaman “programas de apoyo” o “renacionalizaciones temporales”, y no son más que nuevos trasvases de renta del trabajo al capital, es decir nuevos robos a los sectores populares, que nada tienen que ver con políticas socialistas a pesar de sus intentos de mostrar una imagen de política social. A causa de esto hoy se hace necesario recuperar la consigna de la nacionalización de la banca, de los grandes medios de producción así como un reforma agraria que socialice los latifundios. A día de hoy, técnicamente, es posible resolver el hambre en el mundo, llevar agua potable 5 La rotación del capital es un proceso constante en el que el capitalismo pasa de forma monetaria (dinero) a su forma productiva (medios de producción y fuerza de trabajo), y en esta fase se crea la plusvalía; luego el capital vuelve a pasar de su forma mercantil a la forma monetaria. Si el capitalismo no consigue efectuar las transformaciones entre sus distintas formas, entra en crisis.

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y energía a todos los rincones del planeta, curar la mayoría de enfermedades que producen millones de muertos con las técnicas y las capacidades productivas actuales (si todos estos recursos no sufrieran la especulación y el acaparamiento). Todo esto sólo sería posible bajo un sistema de una economía planificada socialista en la que todos los recursos no sufrieran la especulación y el acaparamiento. Hoy podemos constatar un alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas y son las relaciones de producción las que entran en contradicción cada día con ellas. El capitalismo es el principal obstáculo para resolver los problemas de la humanidad. Hoy existe la base material para la construcción de la sociedad socialista, el reto es la destrucción del sistema de dominación capitalista por parte de las fuerzas revolucionarias. El capitalismo con sus crisis cíclicas, destruye fuerzas productivas6. Es fundamental no perder de vista que en el ámbito de la producción es donde reside la contradicción fundamental del capitalismo. Sólo en este ámbito transfiere valor y se genera plusvalor. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia es consecuencia del aumento de la composición orgánica del capital7 (aumento de capital constante, invertido en tecnología, herramientas… en detrimento del capital variable, fuerza de trabajo) y la necesidad de aumentar de la forma que sea la plusvalía (la explotación de los trabajadores). Cuanto más invierte el capitalismo en medios de producción –e irremisiblemente lo tiene que hacer para tratar de mantener la competitividad- más difícil le resulta obtener plusvalías, aunque esta tendencia, ya apuntaba Marx, es dialéctica y es contrarrestada transitoriamente por otras de las que se sirven los capitalistas. Hoy la destrucción de fuerzas productivas tiene un ritmo vertiginoso. El paro en el Estado español afecta a más de 4 millones de personas y entre la juventud es mucho mayor que en épocas pasadas, como se puede observar a través de los registros desde 1987. Si la juventud somos cerca de un quinto de la población total (cerca de nueve millones de jóvenes en el Estado español), la tasa de paro juvenil fue la más alta de la Unión Europea, y la tendencia es a aumentar. El gobierno del PSOE, al servicio de los intereses del capital, nos ha anunciado una serie de medidas antipopulares destinadas a abaratar el despido, bajar los salarios y favorecer la temporalidad, en un recorte de derechos destinados al abaratamiento de la fuerza de trabajo, el gasto social invertido en su preparación y el personal. Si la juventud sufrimos mayor grado de explotación en una situación sin crisis, cuando ésta llega somos uno de los sectores más perjudicados. Los jóvenes tenemos las tasas más altas de temporalidad, en el 2008 más del 50% de los contratos de jóvenes eran temporales, siendo ligeramente superior entre las mujeres. Además sufrimos el subdesempleo, pues el 60% de los jóvenes no realiza un empleo que tenga relación con sus estudios, despilfarrando 6 Conjunto de los medios de producción y de los hombres y mujeres que los emplean para producir bienes materiales. 7 El capital se compone en máquinas, herramientas, materia prima y materiales auxiliares por una parte, y en fuerza de trabajo viva por otra parte. La relación entre el conjunto de medios de producción y la fuerza de trabajo viva es la composición orgánica del capital. Con el desarrollo del capitalismo, crece la composición orgánica, es decir, crecen más los medios de producción que el valor de la fuerza de trabajo. Esto provoca una tendencia decreciente de la tasa de ganancia, ya que sólo la explotación de la fuerza de trabajo crea plusvalía.

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así la fuerza de trabajo, el gasto social invertido en su preparación y el personal. Y nuestros salarios son un 30% más bajos que los del resto de la población ocupada (cada vez es menos el tiempo de trabajo que se paga), prvocando que sólo un 21% de la juventud pueda vivir de su salario, y que un 79% necesita acudir a ayuda familiar para poder ser independiente. Desde que comenzó la crisis muchos jóvenes se ven obligados a retornar a la dependencia económica de su familia. Las salidas que tendrá la crisis –desde el capitalismo-, pueden ser muchas, recordemos que en anteriores crisis el capitalismo recurrió a la guerra mundial o al fascismo, y -a pesar de su severidad y espectacularidad- probablemente ésta no será la última. Pero lo que sí se apunta son dos importantes tendencias: el recurso a la guerra imperialista y al aumento de la explotación por todo el planeta, como salidas inmediatas a la crisis. A todo esto se le suma las medidas económicas proteccionistas, desfavorecedoras para países del capitalismo periférico. La guerra, el expolio y el saqueo de recursos y materias primas también aumentan el riesgo de infarto ecológico planetario. La fase actual del imperialismo, hace más difícil la ocupación y el pillaje de nuevos recursos. La guerra imperialista es parte de la estrategia del proceso de acumulación capitalista. El militarismo, el aumento del gasto militar y del gasto en guerras, constituyen un importante mecanismo del capital para tratar de sostener esta situación. Pero hay nuevos fenómenos a los que tendrá que enfrentarse el capitalismo, como es la subproducción derivada de recursos no renovables como el petróleo, el agua o las tierras fértiles. Esta es una crisis que combina la necesidad de sustitución del capitalismo, por su tendencia a generar crisis económicas destructoras de fuerzas productivas, con la necesidad de supervivencia de la especie humana en el planeta, sometido a la depredación capitalista en lo económico y social, y al agotamiento de los recursos naturales, poniendo en peligro la vida y la propia existencia de la especie humana.

Militarismo y violencia del imperialismo. El capitalismo, en su fase imperialista, necesita de la violencia para asegurarse el dominio de nuevos mercados (recursos, fuentes de energía, etc), aumentar la tasa de ganancia y la explotación sobre la clase trabajadora y pueblos de todo el mundo. Además, la configuración de grandes monopolios ligados a la guerra (tecnología, armamento, petróleo, seguridad pri- vada,...) hace que ésta se vuelva una fuente de ganancias esencial para que el negocio continúe. Eso explica por qué para países imperialistas, como los Estados Unidos -donde más del 50% de la economía depende de la industria militar-, la guerra se convierte en una necesidad estructural. Desde el triunfo de la contrarrevolución en la URSS y en la mayor parte del campo socialista, la correlación de fuerzas a nivel internacional ha variado drásticamente y el imperialismo desde entonces ha ganado, más si cabe, en agresividad y violencia. El imperialismo en esta escalada militarista y agresiva, en su mayoría de los EEUU y la UE, ataca en función de sus intereses en cualquier parte del mundo. Los bombardeos contra Yugoslavia y su posterior 14


desmembración, la agresividad en Europa del este o en torno a China, la ocupación israelí como garante de los intereses imperialistas en Palestina y en todo el oriente medio, o la reciente invasión del Líbano, son claros ejemplos. También hay que destacar Irak y Afganistán, actualmente los focos activos de la guerra de rapiña que llevan a cabo las potencias por el control de los recursos estratégicos. El imperialismo vulnera en todo momento los derechos humanos más elementales, mediante bombardeos, invasiones y torturas. Los vuelos clandestinos de la CIA desde el Estado español y otros países, las torturas en la cárcel de Abu Grhaib y en Guantánamo son sólo algunos de los ejemplos de ello. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) es la principal herramienta militar del imperialismo y, en esta nueva coyuntura de correlación de fuerzas, ha salido fortalecida. Hoy es la expresión del ejercicio de dominación imperialista. Desde su fundación en 1949, el supuesto objetivo era la “defensa” común ante la URSS, pero pronto se vio -y se demuestra en la actualidad, al no desaparecer ni perder protagonismo- que su razón de ser es otra: asegurar el expolio económico en beneficio de los países que la conforman, ejerciendo la violencia y la dominación contra los pueblos soberanos, en caso de ser necesario. Las agresiones en todo momento se ven legitimadas por todo un aparato mediático controlado por grandes monopolios de la “información” vinculados a sectores de la oligarquía, que no es casual; los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo, la seguridad internacional, la civilización occidental (el llamado mundo libre), etc. En todo momento las invasiones imperialistas son justificadas en los medios y ante la opinión pública, tergiversando y manipulando la realidad de los hechos, llegando al caso que cuando se critica al imperialismo parece que se esté criticando o atacando a los derechos humanos. La violencia del imperialismo no sólo se expresa en el plano militar sino también en el plano social, puesto que transmite terror e inseguridad a los individuos, usando como medio el terrorismo, término muchas veces usado para justificar invasiones, exclusiones y sanciones contra los movimientos de liberación nacional, independencia económica e ideológica, y así justificando como fin, el recorte de derechos y libertades fundamentales a través de leyes antiterroristas, interrogatorios violentos y torturas totalmente justificadas. En el plano económico, la configuración de monopolios por parte del imperialismo estadounidense y la utilización de la OMC, el BM, el FMI y la OCDE como defensoras del neoliberalismo más brutal, para conseguir mayores cotas de poder económico y nuevos mercados. El recorte de derechos educativos, sociales, económicos, políticos, culturales, la destrucción de la naturaleza y el medio ambiente, la manipulación de los medios, etc., son expresión de la escalada violenta del imperialismo en busca de su fortalecimiento y hegemonía. En un contexto como el mencionado -marcado por las disputas de mercados, la escasez de fuentes energéticas, etc.- se está configurando en un nuevo escenario mundial. El desgaste de la indiscutible hegemonía mantenida por el imperialismo estadounidense 15


desde la década de los 90 en favor de un cambio en el equilibrio de fuerzas conocido hasta ahora está siendo posible por múltiples factores de muy diversa índole, cuyo análisis escapa al objetivo de estas tesis, pero entre los que podemos destacar de forma muy general el proyecto del ALBA en América Latina, el papel de otras resistencias antiimperialistas en otros continentes o el creciente protagonismo de potencias regionales tan dispares como Brasil, India, China o Rusia, cada una de ellas con sus propias particularidades. En este sentido, uno de los principales escenarios de confrontación interimperialista es Asia. Este tipo de contradicción es muy diferente a las resistencias populares al imperialismo que vemos en otras zonas como América Latina y Oriente Medio. Con el fortalecimiento capitalista de China y Japón, el imperialismo de Estados Unidos retrocede posiciones en el Este asiático, con la excepción de Corea del Sur, un auténtico portaaviones terrestre. La reemergencia de Japón como potencia imperialista y el papel de China, explican la importancia para Estados Unidos de controlar zonas cercanas como Asia Central y el Pacífico.

Instrumentos ideológicos del imperialismo. En este marco de aumento de la agresividad y del militarismo, el imperialismo utiliza todos los medios y recursos de manipulación ideológica que están a su alcance para apartar a la juventud de cualquier posibilidad de acción revolucionaria. Los grandes monopolios de la comunicación, la religión, la educación, el ocio capitalista y el carácter alienante y marginador el proceso productivo son herramientas fundamentales del imperialismo para la dominación de clase. Sólo conocemos las noticias que interesan a los monopolios económicos. Presentan el derecho legítimo a la información como un producto y a la juventud como meros consumidores de información. La información es tratada de forma sesgada, tendenciosa y partidista. El trato de la información sobre la resistencia iraquí, Cuba, RPD de Corea o Venezuela nos ayudan a contextualizar mejor estas claves. Continuamente criminalizan cualquier alternativa de clase y que confronte con el sistema impuesto, y sitúan como algo ridículo o “terrorista” la posibilidad de luchar contra el capitalismo. En el capitalismo la posibilidad de una información veraz y objetiva es una falacia. El derecho a la información está secuestrado por los monopolios mediáticos que tienen bajo su control diversas cadenas de televisión, periódicos o radios que actúan como creadores de opinión... Ante los cada vez más importantes problemas de la juventud en el capitalismo, la ofensiva ideológica intensifica sus “propuestas”, utilizando nuevas herramientas y mecanismos de dominación y opresión. Intentan incorporar a la juventud a las políticas del Gran Capital por diversos mecanismos (programas de jóvenes empresarios, emprendedores, etc.). Se crean programas concretos, dirigidos a las distintas etapas vitales de los jóvenes, especialmente al momento de incorporarse a las relaciones de producción. Ante los cada vez mayores problemas de la juventud, la agresividad ideológica del imperialismo se acentúa. Se ensalza el individualismo y la competitividad, como algo inherente a la juventud y a los sectores populares que se da en cualquier tipo de sociedad, fomentando la creación de jóvenes empresarios justificando el 16


hecho de ser un explotador. El capitalismo intenta mentalizar a los jóvenes de la lucha es individual, el consumismo y el éxito social son la única posibilidad de “triunfo”. Hábil y de la manera más cínica, mediante campañas en institutos y otros centros de enseñanza, o en emplazamientos donde los horizontes de la juventud han sido usurpados (transformándola en ejército de reserva del capital), la juventud es reclutada para el ejército militar tornándose, de forma manipulada, en protectores armados del capital. Conscientes de la atracción que suponen para la juventud las ideas progresistas y de solidaridad, el capitalismo incentiva y ayuda a crear organizaciones e instituciones que actúen como “muro de contención” ante la lucha colectiva y sitúen a la juventud en parámetros de lucha individual, voluntarista y asistencialista. Estas organizaciones: ONG’s, Amnistía Internacional, Médicos Sin Fronteras, Cáritas, 0’7%, etc., se basan en el concepto cristiano del reparto de la riqueza en función de lo que les sobre a los ricos y no lo que nos corresponde por derecho. A distinto nivel, crean organizaciones supuestamente revolucionarias, etc., que absorben a jóvenes que quieren dar un paso más allá en su inconformismo con el sistema y terminan controlados y dirigidos por él. En definitiva, acentúan las estructuras de dominación de clase, alejando a la juventud de la lucha colectiva. La gran mayoría de estas organizaciones son profundamente anticomunistas. En este marco hay que referirse al llamado movimiento antiglobalización, surgido tras el triunfo de la contrarrevolución, en un contexto de debilidad de los Partidos Comunistas, y del avance de las posiciones claudicantes, revisionistas y socialdemócratas. En este marco de debilidad de las posiciones revolucionarias “nace” este “movimiento”, que es por definición heterogéneo, interclasista y sus luchas se definen por la parcelación y la expresión de un anticapitalismo limitado y raquítico. Su cerrazón en torno a temas muy concretos no les permite en el fondo caracterizar y comprender el sistema capitalista y por tanto, el imperialismo. Sus actuaciones se basan en manifestaciones en torno a cumbres, alejándose de las luchas concretas de cada país o región, alejándose así de la lucha de clases y del marco concreto de opresión. Los Foros Sociales, ya sean mundiales o europeos, están dominados en gran parte por la socialdemocracia y no cuestionan las estructuras de dominación del imperialismo, planteando alternativas más humanas dentro del capitalismo (tasa Tobin8) que no responden, por tanto, a la lucha de la juventud por su emancipación. El revisionismo histórico negando el avance de las luchas obreras y populares del s. XX, es otro aspecto de la ofensiva ideológica del imperialismo. Pretenden desvirtuar y esconder las luchas que se dieron y el papel emancipador de éstas. Igualando el nazismo con el comunismo con resoluciones como la del Consejo de Europa, resolución de la OSCE, la persecución política contra los comunistas de la KSM en la República Checa, de la Liga de la Juventud Comunista Leninista de Ucrania o el movimiento comunista húngaro, intentan mostrar a la juventud el fin de las ideologías y el fin de la Historia, situando el capitalismo 8 El capital se compone en máquinas, herramientas, materia prima y materiales auxiliares por una parte, y en fuerza de trabajo viva por otra parte. La relación entre el conjunto de medios de producción y la fuerza de trabajo viva es la composición orgánica del capital. Con el desarrollo del capitalismo, crece la composición orgánica, es decir, crecen más los medios de producción que el valor de la fuerza de trabajo. Esto provoca una tendencia decreciente de la tasa de ganancia, ya que sólo la explotación de la fuerza de trabajo crea plusvalía.

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como algo eterno e inalterable. Esto se da a través de la superestructura ideológica, desde los grandes medios de comunicación, hasta los libros de las escuelas donde se manipula sistemáticamente la historia desde la óptica capitalista.

Resistencias y luchas contra el imperialismo. Tras la victoria popular contra el nazi-fascismo gracias decisivamente a los continuados y vastos esfuerzos desempeñados por la URSS y los movimientos de resistencia antifascista, y no a la manipulación histórica del papel de “los aliados” y del momento puntual de “el desembarco de Normandía”, surge un Nuevo Orden Mundial que supuso un impulso a procesos soberanistas y movimientos de liberación, desarrollados en el contexto de la configuración del campo socialista y los procesos de descolonización. En los años 90, con el triunfo de la contrarevolución en el bloque socialista, las políticas del imperialismo avanzan y sitúan a los pueblos en un marco de soberanía limitada e imposibilidad de emancipación social y nacional. La ONU no cumple los objetivos de fomentar el entendimiento entre los pueblos, siendo una herramienta al servicio del imperialismo para justificar y “legalizar” guerras, amenazas e intervenciones. Sus numerosas resoluciones no responden a los intereses de los pueblos ni a los de la juventud, limitándose a meras declaraciones de intenciones que en su mayoría refuerzan el orden establecido, el dominio imperialista y la soberanía limitada (existen numerosos ejemplos: resoluciones sobre Palestina, Sáhara, RPD de Corea, Cuba, etc.). Fruto de la imposición de las políticas neoliberales y neocoloniales la juventud lucha en todo el mundo contra los efectos de la dominación capitalista, dándose en cada región, continente o país un nivel de luchas distinto o desigual, caracterizado por ser muy amplio y heterogéneo. Las reivindicaciones abarcan todo tipo de luchas”. Eliminación del concepto “globalización”. Ante la agresividad y ofensiva imperialistas, agudizadas por la crisis que vive hoy día el capitalismo, las fuerzas revolucionarias, democráticas, progresistas y antiimperialistas juveniles, en conjunto y analizando la correlación de fuerzas en una perspectiva amplia, ganan cada vez más en su capacidad de movilización, interevención y lucha. Los procesos triunfantes en América Latina de carácter democrático y antiimperialista suponen con características y ritmos diferenciados, un importantísimo revés a los planes del imperialismo para la región al promover la integración latinoamericana, el desarrollo del papel protagonista del pueblo, la reafirmación de la soberanía y el control de sus recursos, y abrir escenarios más propicios para la difusión de las ideas comunistas y el avance hacia el socialismo aunque no exentos de contradicciones. En América Latina, los gobiernos populares y sus conquistas sociales, han sido muchas veces derrocados por la violencia terrorista apoyada por el imperialismo, generada por los sectores oligárquicos, representados principalmente por la derecha, las FF.AA y los medios de comunicación fuertemente apoyados y financiados desde EE.UU y UE. El último ejemplo de estas actuaciones ha sido el golpe de estado en Honduras 18


El proceso liberador que se ha puesto en marcha tiene nerviosos a los gobiernos y a las empresas multinacionales de los países imperialistas. “Las colonias latinoamericanas” se están sublevando, sus pueblos reclaman con justicia “la verdadera independencia”, para que las grandes riquezas producto de la explotación y expoliación de sus recursos naturales y energéticos sean usadas en beneficio de las mayorías, para su desarrollo y para un futuro diferente y digno. Por eso es que el imperialismo multiplica su agresividad en contra de los principales enemigos que amenazan sus dominios, se lanza contra Cuba, contra la RPD de Corea, también contra la Venezuela Bolivariana, que genera interés y simpatía en todo el continente, devolviendo la esperanza a millones de personas excluidas en su propia tierra. Y en complicidad con gobiernos títeres de la región (Colombia, Perú), ampliando su presencia con bases militares para controlar y amenazar a los estados bolivarianos y antiimperialistas con la complicidad de la socialdemocracia. En concreto procesos de integración regional como el ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América), alternativa al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y el TLC (Tratado de Libre Comercio) planteado por los EEUU para América Latina. Proceso liderado por Cuba y Venezuela que plantea una alternativa económica y de desarrollo, opuesta al imperialismo, para los pueblos y la juventud de la región, dándose grandes avances (alfaberización, desarrollo económico en un plano de igualdad, alternativas energéticas, etc). Es heroica la resistencia y lucha por la construcción nacional de algunos países árabes (Palestina, Líbano, Irak o Siria), Afganistán e Irán, resistiendo las invasiones y guerras del imperialismo norteamericano, que desde hace décadas ha hecho de los países árabes uno de sus objetivos geoestratégicos. También se dan resistencias a las políticas económicas del BM, la OMC, el FMI y la OCDE. Es importante también recordar la lucha del pueblo coreano contra las agresiones constantes del imperialismo norteamericano y sus títeres (Corea del Sur y Japón). La voluntad de la unificación bajo los lemas de paz y libertad han de ser consignas de la juventud antiimperialista En el plano de la lucha contra el militarismo y la guerra, las movilizaciones contra la guerra de Irak en el 2003, contra la invasión del Líbano en 2006 y el genocidio en Gaza en 2009, se sitúan en este marco de resistencia de la juventud contra el imperialismo. El carácter de las movilizaciones, donde la participación juvenil fue masiva y tuvo un alto grado de combatividad e implicación entre las capas populares, fueron un importante avance para la juventud antiimperialista en todo el mundo. Cabe destacar como cómo se va deslindando el campo entre los reformistas y la izquierda transformadora en el terreno de la solidaridad internacionalista, pasando de unas movilizaciones contra la guerra de Irak muy monopolizadas por el PSOE-IU, a las últimas contra la intervención sionista en Gaza donde la izquierda transformadora ganó peso en la lucha, llegando a confrontar con las posiciones de la socialdemocracia.

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La situación de la juventud en el mundo. Actualmente, la población juvenil mundial de entre 15 y 24 años de edad asciende a casi 1200 millones de jóvenes. Esta cifra representa un 18% de la población mundial. Aunque nunca antes este grupo de edad había representado una parte tan grande de la población global, cabe destacar que en los países del denominado capitalismo central este porcentaje desciende hasta casi el 12%, mientras que en los países del capitalismo periférico se sitúa en torno al 20%, por la baja esperanza de vida. Por su naturaleza, el imperialismo crea las condiciones materiales para que surja una división del planeta entre el llamado capitalismo central y el capitalismo periférico. Siguiendo los parámetros de análisis burgués, lo que ellos llaman países de economías desarrolladas y países de economías en desarrollo. El capitalismo central es el capitalismo más desarrollado y el capitalismo periférico es el capitalismo menos desarrollado. El capitalismo tiene centro (Estados Unidos, UE y Japón) y tiene una periferia los países menos desarrollados (tercer mundo). El centro marca los precios de los productos de la periferia y cuando no lo puede hacer, genera guerras hasta que consigue dominar a esos pueblos, eso es lo que se llama neo-colonialismo, sin el cual el capitalismo central no podría existir. Siguiendo en sus parámetros, según el Plan Mundial de Acción de la Juventud aprobado por la ONU9 en 1995, concluye en el 2005, que además de los problemas ya planteados entre la juventud mundial (hambre, pobreza, acceso a educación, sanidad, delincuencia, drogas, etc.) se añaden otros: globalización, acceso a las tecnologías y la información, SIDA, participación de jóvenes en conflictos armados y el envejecimiento progresivo de la población mundial. Según la ONU la pobreza alcanza cifras descomunales entre la juventud. Siguiendo datos de 2005: el 62,705 % de la juventud mundial vive con menos de 1 o 2 dólares al día y un 13.87% vive desnutrido. La ONU afirma que los grandes problemas que impiden el paso de la juventud a la edad adulta son la extrema pobreza y las dificultades para encontrar trabajo10. Los datos para el empleo juvenil no son más positivos. La situación actual en materia de trabajo que genera el capitalismo ha provocado que uno de cada 3 jóvenes en el mundo se encuentre en una de estas tres situaciones: no pueda encontrar un trabajo aunque lo necesite para sobrevivir, haya abandonado la búsqueda de trabajo o esté viviendo con menos de 2 dólares al día a pesar de estar trabajando. Estos niveles extremos se dan sobre todo en los países del capitalismo periférico, donde un alto porcentaje de la población joven, y especialmente de niñas y mujeres jóvenes viven con menos de 1 o 2 dólares al día, pasan hambre y no tienen acceso a cuestiones tan básicas como una vivienda o agua potable. 9 Según el “World Youth Report 2007” (Informe sobre la juventud en el mundo 2007) de la ONU (www. un.org/youth). 10 http://www.un.org/esa/socdev/unyin/documents/wyr07_press_release_spanish.pdf. Página1, párrafo 1

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En cuanto a la alfabetización y escolarización -como instrumentos de control ideológico del imperialismo- en general, los índices de alfabetización ascienden al 70% de media en la mayoría de países del mundo, pero en algunos países, éstos todavía son inferiores al 50%. Por otra parte, la mayoría de países del mundo cuentan con cotas máximas de escolarización primaria, siendo en África donde se sitúan los índices más bajos, con una media del 60% aproximadamente de la juventud escolarizada en primaria y habiendo países en que dicha escolarización no llega ni al 50%. En los países del capitalismo central, la tasa de escolarización primaria asciende al 98% frente al 84% de los países de la periferia. Estos índices descienden acusadamente en la educación secundaria, sobre todo en África. Y en la educación superior, la mayoría de países del mundo no llegan ni a un 40% de escolarización (teniendo en cuenta que en este ámbito educativo también se incluye escolarización de adultos, es decir, que los datos no sólo hacen referencia a juventud como en los otros niveles educativos) y en la mayoría de países de África y Asia, este porcentaje no llega ni al 10%. Los datos negativos en cuanto a pobreza, trabajo y educación aquí expuestos se agudizan en general en las zonas rurales y en relación a las mujeres, cabe destacar que en la mayoría de países del mundo la mujer sigue teniendo más obstáculos que el hombre, tanto en la escolarización primaria como en la secundaria. Como consecuencia de esta relación entre capitalismo central y periférico, no es de extrañar que la más frecuente de la juventud en los países de la periferia sea la migración hacia los países del capitalismo central en busca de mejores oportunidades, aunque allí esta juventud migrante deba asumir normalmente las peores condiciones sociales, como elemento estabilizador de estas economías. Finalmente, señalar que el desarrollo científico-técnico es uno de los principales elementos en esta lógica de funcionamiento actual del capitalismo11 a pesar del avance nunca antes alcanzado por la humanidad en este sentido, “sólo desde el ejercicio de la propiedad colectiva y común de los conocimientos científico-técnicos (patrimonio de la humanidad y no patrimonio privado), la ciencia y la tecnología podrán ser herramientas de superación de los grandes problemas que la humanidad tiene planteados como, objetivamente, así son”12. Todas las tendencias anteriormente mencionadas son ajenas a la situación de la juventud en los países que construyen el socialismo. La situación de la juventud cubana o norcoreana son ejemplos de cómo se pueden solucionar los grandes problemas de la sociedad cuando los intereses de las grandes mayorías se vuelven hegemónicos, a pesar de contar con recursos muy limitados. En ambos países -y, de forma creciente, en otras experiencias que se encaminan hacia el socialismo- no existe desempleo, el acceso a la educación y la sanidad es gratuita y la vi11 12

Ver http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/31, concepto Centro-periferia, párrafo 4. VIII Congreso PCPE, Tesis 1, párrafo 26.

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vienda y los alimentos no están sometidos a la especulación. La juventud participa a todos los niveles en la vida política, económica y social y su situación es un vivo ejemplo de que el gran problema del resto de países no es la escasez de recursos, sino las relaciones capitalistas de producción.

La Unión Europea y la juventud. En el caso de los países que construyen el socialismo, la juventud toma protagonismo. Mención especial merece la juventud cubana y su heroica resistencia contra el bloqueo y la guerra de baja intensidad que mantiene el imperialismo. Los y las jóvenes cubanos y cubanas han reforzado su nivel de implicación y lucha por el socialismo, celebrando 50 años de revolución triunfante y siendo un ejemplo para la juventud de todo el mundo. La lucha por la libertad de los 5 héroes prisioneros del imperio se ha convertido en un referente y una consigna para la juventud antiimperialista en todo el mundo. Partiendo del análisis de la Unión Europea como polo imperialista, de la diferenciación entre los conceptos de Europa y UE y de la historia de la UE que se realiza en las tesis del PCPE13, la situación de la juventud en la UE no es más alentadora que la de la juventud en el mundo, aun teniendo en cuenta que ésta se encuentra en cierta situación de privilegio con respecto a la juventud del capitalismo periférico. La UE despliega una de las principales ofensivas contra los derechos de la juventud en el ámbito laboral. Según datos de julio de 2009, emitidos por la oficina estadística de la UE14, el desempleo afecta al 19,8% de los menores de 25 años en la UE (4,4 puntos más que un año antes y más del doble que el desempleo de la población en general que afecta al 9,2 % de la población activa). España, con una tasa de 38,4% es líder absoluto en este indicador, que además ha registrado un aumento de 13,4 puntos en el último año (en julio de 2008 estaba en el 25,0%). Los Estados miembros con menos desempleo juvenil son Holanda (con sólo el 6,6%) y Dinamarca (11,2%), mientras que detrás de España están Suecia (26,0%), Hungría (25,8%), Irlanda (25,5%) y Francia (24,2%). Los ataques de la Unión Europea contra los derechos laborales tuvieron su máximo apogeo, durante el último periodo, con la propuesta de extender la duración de la semana laboral a 65 horas, argumentando que los trabajadores, con sus horas extras, ya alcanzaban esa semana laboral. Las recetas del capitalismo europeo para salir de la crisis son más explotación y menos derechos. La utilización de la directiva Bolkenstein, que aunque no fue aprobada se aplica de facto, supone permitir a las empresas la aplicación de la legislación laboral del país de origen de los trabajadores que contrate, aunque estén en otro. La Corte Europea de Justicia ha dictado tres sentencias favorables a subcontratas que ejercían el dumping, argumentando que los trabajadores, con sus horas extras, ya alcanzaban esa semana laboral, en Alemania, Suecia y Finlandia. 13 14

VIII Congreso PCPE, Tesis 2, párrafos 1 al 10. European Comission Youth: http://ec.europa.eu/youth/index_en.htm

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En cuanto a las instituciones, la Comisión Europea cuenta con un organismo específico destinado a la juventud cuyo objetivo es diseñar las políticas europeas en materia de juventud que, como puede verse con las últimas políticas educativas materializadas a través del Plan Bolonia, son ajenas a los intereses de las clases populares y de la propia juventud y se centran en consolidar el poder y los intereses de la oligarquía, lo que ha llevado a grandes movilizaciones estudiantiles contra dicho plan mercantilizador y a favor de una enseñanza pública y de calidad. Elitizando la educación y mercantilizándola al servicio de las empresas. En la lucha contra las políticas imperialistas en Europa, las movilizaciones y el triunfo del NO al Tratado Constitucional Europeo supusieron un duro golpe en la construcción del polo imperialista europeo y su intento de crear un marco de opresión y de recorte de derechos sociales, civiles y políticos. El Tratado suponía la cohesión del bloque imperialista europeo, avanzando en sus políticas decisorias, en sus ejes de estructuración económica, en el ensamblaje de aparatos policiales y judiciales, en un ejército centralizado autónomo y en un conglomerado de servicios sociales regido por la lógica neoliberal, imposición del texto jurídico. Siendo expresión de su propia historia, el proceso, el debate y los referéndums que se caracterizaron por ser profundamente antidemocráticos. La UE retomó el proyecto en 2007 (Tratado de Lisboa), incidiendo aún más en su carácter antidemocrático, sometiéndose esta vez sólo a referéndum en Irlanda y volviendo a ser rechazado (2008). Los triunfos del No fueron una importante victoria popular contra estas políticas neoliberales. Sin embargo en septiembre de 2009 un nuevo referéndum en Irlanda dio un Sí pírrico al Tratado, ya que sólo lo votó el 51% del censo electoral y de él sólo el 67 % apoyó dicho tratado. Un referéndum que estuvo marcado por una fuerte propaganda a favor del Sí por parte de los grandes poderes, al que se le sumó el desconcierto entre las capas populares por la crisis económica (más aguda que en el resto de Europa), además del chantaje moral por parte de la U.E. en cuanto a que Irlanda no saldría de la crisis sin el apoyo y el beneplácito a las políticas de la U.E. Procesos similares están teniendo lugar en países como Polonia o República Checa. La respuesta de la juventud en Francia en 2006, ante el intento por parte del Gobierno francés de aprobar un nuevo CPE (contrato de primer empleo), que aumentaba la precariedad de la juventud francesa siguiendo el modelo europeo, fue un ejemplo del rechazo de la juventud a las políticas neoliberales de la UE. La UE, y sus estados miembros, aumentan la represión y el concepto de estado policial. Se han repetido varios ejemplos destacados en los últimos meses: asesinatos en manifestaciones en Grecia (diciembre de 2008) y en Londres (abril de 2009), brutalidad y represión en Barcelona (marzo de 2009), en Madrid (en concreto en el barrio de Vallekas, barrio de profunda tradición obrera) (marzo de 2009), Estrasburgo (abril de 2009), el asalto policial a la sede sindical de LAB y la detención de políticos de la izquierda abertzale en Euskal Herria (octubre 2009), etc. Continuamente se articulan medidas represivas para acallar y reducir las manifestaciones estudiantiles y populares, aumentando la impunidad de las actuaciones policiales. En Grecia, el alto nivel de conciencia política demostrado por la juventud y los sectores populares es resultado de la capacidad organizativa de la KNE y el KKE y de la 23


importancia de la lucha de masas, popular y antiimperialista. La idea de la Europa Fortaleza, que reprime y encarcela a quienes buscan fuera de sus países unas condiciones de vida y trabajo dignas, debe ser destruida. Frente al Tratado de Shengen y las directivas xenófobas y racistas, como la Directiva de Retorno, también conocida como directiva de la vergüenza; frente a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES), la juventud comunista defendemos el reconocimiento pleno de todos los derechos para todas las personas que vivan y trabajen en un país europeo. En el marco de esta política represiva, el imperialismo europeo tiene en el recorte de derechos civiles y políticos otra de sus políticas. El proceso de ilegalización de la KSM, de la Liga de la Juventud Comunista Leninista de Ucrania (Komsomol), a pesar de que Ucrania no este en la UE, la persecución contra el PCTH, la represión y el apartheid contra los y las comunistas y las minorías rusas en los países Bálticos, el anticomunismo oficial (resolución del Consejo de Europa, 2006, política de propaganda en el este de Europa, etc.), y en el estado español, la ilegalización de partidos políticos a través de la llamada Ley de Partidos suponen un salto cualitativo en la lucha contra las fuerzas democráticas, revolucionarias y antiimperialistas. Sienta un precedente judicial y una base ideológica para futuras acciones represivas y de recorte de derechos. Las manifestaciones de apoyo a los y las camaradas checos/as y la coordinación de una campaña con todo tipo de acciones públicas por la FMJD fue un éxito de las fuerzas juveniles comunistas y antiimperialistas, siendo muy importantes las movilizaciones en la República Checa, Grecia y Portugal. En el Estado español los CJC en coordinación con otras juventudes comunistas, nos situamos a la cabeza de esta campaña internacionalista. Esta movilización y apoyo internacionalista supuso un triunfo enorme al anularse la sentencia de ilegalización de la Corte Municipal de Praga a la KSM, por parte de la Corte Administrativa Suprema de la República Checa. Existe entre algunos sectores juveniles una actitud crítica y un cuestionamiento de las políticas neoliberales, no sólo en el plano de la guerra, las agresiones, invasiones y el militarismo, sino también en el plano educativo (lucha contra Bolonia), derechos sociales (vivienda, paro, etc...), contra la represión, etc. Esos rasgos son expresión de un sentimiento de descontento creciente que pueden constituir la base para incorporar a más jóvenes a la lucha. Sin embargo ese rechazo a los efectos que la aplicación de esas medidas dan lugar en la vida de algunos sectores juveniles carece de una comprensión más global por parte de éstos y si no somos capaces de organizarlos y traducirlos en conciencia política se que- darán en el rechazo individual, las expresiones de rabia o la resignación y seguirán siendo dirigidas por los espejismos socialdemócratas que hacen creer a la juventud que pueden cambiarse algunas injusticias sin alterar en lo más mínimo la U.E. escondiendo la relación directa entre el carácter neoliberal y antisocial de las medidas y el del pro- yecto imperialista europeo.

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El internacionalismo proletario. El internacionalismo proletario es uno de nuestros principios ideológicos y la base de nuestra concepción política de la solidaridad. Entendiendo que las acciones y lucha solidaria no se basan en objetivos geoestratégicos y en el oportunismo político, sino en una perspectiva de clase de carácter internacionalista y de solidaridad con el avance de las luchas de la juventud, la clase obrera y los pueblos contra el imperialismo y por el socialismo. Los CJC entendemos que la situación internacional es la expresión de la lucha de clases en un ámbito mundial. La socialdemocracia desde la 1ª GM sitúa sus análisis bajo las categorías burguesas; animando así la contrarrevolución en los países socialistas, justificando las intervenciones de la OTAN, el famoso cinismo de los derechos humanos, practicando el pacifismo burgués, defendiendo la lucha “antiterrorista”, etc., etc. Hoy día, la socialdemocracia, tanto liberal como reformista, apoya las posiciones chovinistas y puramente subordinadas a intereses imperialistas del gobierno español en el todo el planeta, especialmente en Líbano, Haití, Afganistán, Cuba, Venezuela, Bolivia, Sáhara,... aunque también en menor medida en Asia, con un incipiente interés por China. El socialchovinismo reproduce los intereses de su burguesía nacional. Los CJC apoyamos a los pueblos, a la juventud y a la clase obrera que lucha contra el imperialismo, ya sea bajo la construcción del socialismo o en procesos de democracias populares antiimperialistas. Apoyamos el legítimo derecho de los pueblos a decidir su futuro, ejerciendo el derecho a la autodeterminación como medio para avanzar hacia su liberación nacional y librarse de la injerencia y la imposición imperialista. Los CJC creemos en el derecho de autodeterminación de los pueblos y entendemos que la construcción nacional es un proceso complejo y, en muchos casos, con fases de avance y de retroceso. Lo determinante será la hegemonía de la clase obrera, dentro del bloque popular, en la construcción nacional. Luchamos, como internacionalistas, contra la guerra imperialista desde una perspectiva socialista. Rechazamos el pacifismo burgués, que plantea la paz como algo abstracto, sentimental, situándose siempre bajo los intereses imperialistas y caracterizando como iguales todas las guerras. Los CJC entendemos que las guerras son, en esencia, continuación de la política y tienen, por tanto, un contenido político, ideológico, económico y de clase, y como tal deben analizarse. Las propuestas de paz nunca pueden ir ligadas a los objetivos y planteamientos del imperialismo, la paz debe ser de justicia social y antiimperialista. Los CJC nos hacemos eco de las luchas a nivel internacional y las proyectamos en nuestra lucha política local, regional y estatal. Desarrollando campañas de solidaridad internacionalista con Palestina, Líbano, Irak, Cuba, Venezuela, Sáhara, RPD de Corea etc. Entendemos que el internacionalismo es una práctica concreta que se desarrolla en la lucha política diaria, y que apoyar luchas y procesos revolucionarios en cualquier parte del mundo, es apoyar la revolución aquí.

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El Frente Mundial Juvenil Antiimperialista: La FMJD. En base a una perspectiva estratégica de la lucha de clases internacional, los CJC luchamos por la construcción de un Frente Juvenil Mundial Antiimperialista. Un frente donde se agrupen las organizaciones y sectores juveniles democráticos, progresistas, antimonopolistas, antiimperialistas y revolucionarios. La construcción de este frente, por definición, deberá caracterizarse por su amplitud, aunando a todos los pueblos, la juventud y sectores populares organizados afectados por las políticas imperialistas; guerras, bloqueos, intervenciones, amenazas, neoliberalismo, recorte de libertades, etc., etc. Hay que decir que en los últimos años el nivel de movilización y la capacidad de organización de la juventud antiimperialista ha aumentado en América Latina (numerosos procesos antiimperialistas emergentes), en Oriente Medio (resistencias árabes y reconstrucción nacional contra el imperialismo) y, de manera sintomática, en Europa (movilizaciones estudiantiles y luchas concretas en muchos estados, países, etc.). Los CJC pensamos que este aumento de la movilización sitúa a la juventud antiimperialista y progresista del mundo ante la necesidad de avanzar en la coordinación y unidad de la juventud. Existen hoy día condiciones materiales para concretar este desarrollo y se deben expresar en la coordinación y trabajo en la Federación Mundial de la Juventud Democrática. La FMJD en este marco es un elemento clave estratégico en la construcción del Frente Mundial Juvenil Antiimperialista. Tras la victoria popular contra el nazi-fascismo, en 1945, nace la FMJD, organización juvenil antiimperialista, progresista y democrática que agrupa a más de 150 organizaciones de más de 100 países de todo el mundo. Busca el intercambio de experiencias de lucha juvenil, la acción organizada, la unidad, la cooperación, la solidaridad y lucha contra el fascismo, el colonialismo, el imperialismo, contra la guerra, por la paz, por los derechos de la juventud y por la independencia y soberanía nacional. La FMJD tiene en la participación de las organizaciones juveniles que la conforman, las luchas diarias de éstas en su realidad concreta, las acciones, campañas, seminarios y luchas internacionalistas, su mayor trabajo político. La FMJD ha jugado históricamente un papel dinamizador y de refuerzo de las luchas juveniles antiimperialistas; dando apoyo durante más de 50 años a procesos revolucionarios, movimientos de liberación nacional, luchas por los derechos de la juventud, etc. El movimiento de los Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes y los Comités Nacionales Preparatorios que se encargan de difundir las ideas y la participación de jóvenes en el Festival, son otro de los grandes logros del trabajo de la FMJD y sus organizaciones miembro. Este movimiento ha logrado organizar 16 festivales, siendo el de Venezuela el último, celebrado en 2005, y en el que los CJC contamos con una buena delegación. 26


El trabajo previo de difusión, debate e implicación de la juventud en la lucha antiimperialista, a través de los CNP, es algo muy importante. El festival de Venezuela es la expresión del relanzamiento del trabajo y lucha política de la Federación; desarrollando en los últimos años numerosas campañas de solidaridad (Palestina, Irak, Líbano, por la libertad de los 5, por los derechos civiles y democráticos, contra la OTAN, etc), brigadas (Palestina, Líbano, Cuba, etc.), seminarios (educación, derechos democráticos, agresiones imperialistas, etc), etc. Los CJC somos miembros de pleno derecho desde nuestra fundación como organización participando en todos los Festivales desde entonces (RPDC, Cuba, Argelia y Venezuela) y, desde nuestro VI Congreso, hemos retomado nuestra implicación en la actividad política de la FMJD, participando en la Asamblea General celebrada en Vietnam (2007), el Consejo General en Lisboa (2008) y La Habana (2009), varias reuniones regionales de la CENA (órgano Coordinador para Europa y América del Norte) y desarrollando y dando difusión a las campañas, seminarios y resoluciones de la FMJD. Los CJC entendemos que, por su trayectoria histórica de refuerzo de las luchas juveniles, capacidad organizativa, coordinadora y objetivos, la FMJD debe jugar un papel fundamental como herramienta en la construcción del Frente Mundial Juvenil Antiimperialista. Es necesario trabajar para aglutinar a mayores sectores y organizaciones juveniles antiimperialistas del Estado español en el trabajo y luchas de la FMJD. Si logramos conseguir este objetivo empezaremos a construir y desarrollar en el Estado español, la necesidad del frente mundial juvenil antiimperialista. Logrando además que las luchas juveniles y la realidad del Estado español se vean reflejadas en la política diaria de la FMJD. Los CJC apostamos por reforzar nuestra implicación en la Federación y aumentar la capacidad de intervención de las campañas y luchas antiimperialistas que en su seno se desarrollan en el Estado español.

Reconstruir el Movimiento Juvenil Comunista Internacional. Ante los ataques del imperialismo en su nuevo escenario de crisis, las juventudes comunistas tenemos la responsabilidad histórica de hacer frente a esta nueva coyuntura. El triunfo de la contrarrevolución en el bloque socialista (finales de los 80) y del eurocomunismo, en lo que nos afecta a nuestra realidad estatal (desde finales de los 60), impuso la hegemonía de las posiciones reformistas en los Partidos Comunistas. En este panorama de claudicación, las posiciones revolucionarias en el movimiento comunista tuvieron que hacer frente, hoy día continúan, a duros combates frente al reformismo y el revisionismo. Toda esta lucha se dio también en el seno de las JJCC, triunfando el derrotismo en el movimiento juvenil comunista internacional y allanando el camino al triunfo de las posiciones anticomunistas e imperialistas. Tras el triunfo de la contrarrevolución en la mayoría del campo socialista, se ha demostrado que las posiciones reformistas se basaban en el entreguismo y liquidacionismo frente a las tesis bolcheviques de avance hacia el socialismo. La subjetividad de derrota y la pérdida de 27


identidad (teórico-práctica) leninista de la mayor parte de la JJCC históricas, ha hecho que un gran número de JJCC caminen en la mutación hacia la socialdemocracia. El resultado es la debilidad en el panorama internacional de las posiciones revolucionarias. El escenario de la lucha por la reconstrucción del movimiento juvenil comunista internacional es muy complejo, pero es cierto que estamos en una nueva fase. La resistencia en el plano internacional de ciertas JJCC (UJC Cuba, KNE Grecia, JCP Portugal, etc) que defendieron el socialismo en todo momento y tuvieron en las ideas marxistas-leninistas una herramienta, ha hecho que la correlación de fuerzas esté cambiando. La recuperación de la herencia de lucha que supuso la Internacional Juvenil Comunista, como sección de la Internacional Comunista, es un objetivo necesario. La Internacional Juvenil Comunista supuso la expresión del grado de desarrollo y avance que tenía la juventud revolucionaria en ese momento y fue el pilar para la construcción de un movimiento juvenil comunista fuerte, combativo y organizado. Este movimiento juvenil jugó en determinados momentos un papel dirigente en el propio movimiento comunista, asumiendo la creación del PC en diversos estados, y certificando el hecho de que la juventud siempre ha sido uno de los pilares del movimiento comunista. En este sentido, la reconstrucción del movimiento juvenil comunista internacional es imprescindible para avanzar en la lucha contra el capitalismo y por la revolución socialista. La creación de escenarios de debate, el intercambio de experiencias y posiciones concretas entre las distintas JJCC del ámbito internacional es algo que se está empezando a dar; la dinámica está cambiando. Desde hace unos años la iniciativa de las juventudes comunistas de Europa de celebrar encuentros anuales, es un buen síntoma y demuestra que estamos en otro nivel de desarrollo y ante la posibilidad de un nivel de coordinación y acción en otros niveles. Los CJC fuimos invitados a participar al VI Encuentro celebrado en Turquía (2007) sobre la revolución de Octubre y sus perspectivas de lucha actuales. También participamos en el VII Encuentro organizado en Barcelona (2008), con la lucha por la transformación social en Europa como marco. Fruto de los debates, se dieron posicionamientos concretos contra las políticas de la UE, contra el imperialismo, por el apoyo a candidaturas comunistas en la UE y por el avance hacia la revolución socialista. En rasgos generales los encuentros están cumpliendo los objetivos del intercambio de experiencias de lucha y de forjar la necesidad de coordinación y unidad entre las JJCC en Europa. Los CJC, en este sentido, seguiremos apostando por participar en el desarrollo de estos encuentros y aumentar su radio y capacidad de acción, con el objetivo de la reconstrucción del movimiento juvenil comunista internacional. También las Brigadas internacionalistas, como la I Brigada Antonio Gades a Cuba son muy importantes en este objetivo, así como para estrechar relaciones con otras JJCC y progresistas del mundo. El papel dirigente de la FMJD en la organización de los encuentros, reuniones y seminarios es muy importante y éstos son un buen marco para el avance en la coordinación de las juventudes comunistas. Los CJC seguimos defendiendo el carácter antiimperialista, democrático y progresista de la FMJD y la necesidad de la coordinación de las JJCC en su seno. 28


Los CJC, analizando la actual fase de desarrollo de reconstrucción del movimiento juvenil comunista internacional y con una perspectiva estratégica, situamos nuestro marco de relaciones internacionales en las relaciones fraternales, el conocimiento de distintas experiencias de lucha y el debate con otras organizaciones juveniles comunistas. También apostamos por el desarrollo de propuestas concretas por la necesidad de la reconstrucción del movimiento juvenil comunista internacional ante una nueva coyuntura que exige de las juventudes comunistas una nueva responsabilidad histórica.

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TESIS 2 EL ESTADO ESPAÑOL: LA SITUACIÓN DE LA JUVENTUD Y EL PROYECTO DE LOS CJC Nuestra historia, la herencia de la Transición y el actual modelo de Estado.1

El Estado Español se configura hoy como un proyecto político de la burguesía centralista, incapaz de superar la marca fascista de sus orígenes, en los que la violencia del estado y el secuestro de la soberanía, por parte de las monarquías de los Austrias y los Borbones, ha sido una característica estructural. Hoy, el Estado Español está incorporado a la cadena imperialista, en una posición subordinada a los poderes centrales de esta formación sociohistórica: EEUU y Alemania-Francia, acercándose el Reino Unido a un bloque o a otro según el momento histórico. La alianza de la monarquía con la Iglesia Católica fue determinante para el proyecto político que dio origen a la formación capitalista española a la vez que determinó el retraso del surgimiento de la misma, pues las guerras religiosas agotaron buena parte de los recursos económicos saqueados en las colonias e impulsaron los valores más reaccionarios, frustrando una y otra vez, las revoluciones burguesas que, al impulso del nacimiento de la burguesía como clase social emergente, se fueron dando en Europa durante el siglo XIX. El siglo XIX está marcado por la pugna entre las fuerzas más reaccionarias (monarquía y aristocracia terrateniente) y las emergentes fuerzas de la burguesía mercantil e industrial, entre las que ya se configuran una nueva oligarquía española y unas burguesías periféricas, al calor de las transformaciones económicas que impulsan profundos cambios de la realidad. Son estas nuevas fuerzas emergentes las que, en la última parte del siglo, se comprometen con la necesidad de un proyecto nacional para España. Es en este contexto último donde el problema de las nacionalidades toma forma y emergen en la formación social española como actor político. La crisis de 1898 juega un papel catalizador de las tendencias desarrolladas a lo largo de todo el XIX. Por tanto, el proceso histórico que dio lugar a lo que hoy conocemos como España poco tiene que ver con la parafernalia inventada por el franquismo y transmitida hasta nuestros días por los distintos gobiernos de la monarquía usurpadora de la soberanía popular. El balance desde 1898 hasta la actualidad es de una alternancia cómplice entre los instrumentos político democrático burgueses, de manera particular la familia de los Borbones, y dos dictaduras militares (Primo de Rivera y Franco). Unos y otros han ejercido todo tipo de violencia contra las aspiraciones de soberanía de las realidades nacionales y contra cualquier proyecto emancipador impulsado por la clase obrera y los sectores populares. 1

Primera Conferencia de la cuestión nacional de los CJC, 22 y 23 de Marzo del 2008.

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La dictadura franquista, recortó y agravó aún más la cuestión nacional y reprimió con dureza los sentimientos nacionales de autodeterminación de los pueblos del estado español, no sólo contra la clase burguesa nacionalista sino fundamentalmente contra la clase obrera. Se ha dado un continuado e implacable ejercicio de violencia y manipulación histórica, que ha tenido su último episodio en la llamada Transición política, como colofón de la sangrienta dictadura del general Franco, y que ha secuestrado la soberanía popular y la democracia. Pero, a pesar de todo ello, el sistema represivo burgués-monárquico no ha podido aniquilar la realidad plurinacional del estado español que, una y otra vez, busca su propia expresión; a veces, en clave de los intereses de las burguesías nacionales correspondientes, y otras, en clave de los intereses de la clase obrera y los sectores populares. El golpe de estado y la dictadura del General Franco fueron la respuesta de la alta burguesía, los sectores financieros y los terratenientes a los cambios que se dieron durante los gobiernos del periodo progresista del PSOE y republicanos de izquierda (impulsados por el poder popular) y por otra parte revolucionarios del Frente Popular. La estructura del poder dictatorial se sustentó en una alianza de la clase terrateniente, el capital financiero y otros sectores de la burguesía, con el apoyo de la Iglesia Católica; alianza en la que el poder de los militares fascistas fue determinante para su estabilidad. La mal disimulada complicidad de los EEUU y las potencias europeas, que plantearon el Pacto de No intervención2, así como el apoyo nazi-fascista y la falta de apoyo al mando único y al ejército popular por parte de ciertos sectores antifascistas, fueron los elementos esenciales para el triunfo del golpe militar. Se elaboró una estrategia para asegurar la continuidad del dominio de la misma burguesía centralista que había sido hegemónica bajo el franquismo, al tiempo que se superaban las estructuras políticas fascistas. En fin de esta “Transición” era que la burguesía se desarrollase en su fase imperialista, para lo cual contó con la sumisión de las fuerzas históricas de la izquierda española. El periodo de la Transición se saldó con una quiebra generalizada de las capacidades organizativas y de combate de la izquierda revolucionaria, incapaz de mantener un discurso propio basado en las herramientas y enseñanzas del materialismo histórico y del socialismo científico. La liquidación de las estructuras políticas, y del mismo proyecto de la izquierda revolucionaria española, terminó arrasando igualmente las estructuras sindicales, y, en paralelo, a una parte importante de las organizaciones sociales progresistas. Estos frentes, sin la influencia política de un partido revolucionario, derivaron hacia posiciones de integración en el proyecto hegemónico burgués. La dictadura franquista tuvo continuidad en la recomposición del proyecto histórico monárquico-burgués, basado en la violencia, la opresión y la explotación de los pueblos y la clase obrera. Así, la clase dominante volvió a consolidarse, los mismos sujetos económicos, empresariales y grandes propietarios mantuvieron el control total de los mecanismos de po2 El pacto de no intervención fue una falacia histórica que trataba de impedir y criminalizar la ayuda y solidaridad internacionalista hacia el bando republicano, pero que guardaba un vergonzoso silencio mientras Alemania, Italia y Portugal ayudaban a los golpistas.

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der del Estado. La aceptación de la “democracia” se convirtió en la gran bandera de legitimación, con la restauración impuesta de la monarquía como paraguas de toda la operación. La promulgación de la Constitución española de 1978 fue un paso fundamental en la consolidación de la democracia burguesa. La estructura económica del país, necesitaba de un elemento superestructural para legitimizarse, elemento que bajo el capitalismo se tiende a plasmar en forma de Constitución. En el caso español, la Constitución del 78 cumple ese objetivo, presentando características de continuidad con la dictadura franquista anterior, ya que no reconoce el derecho de autodeterminación ante la realidad plurinacional, niega elementos democráticos como que el jefe del Estado no puede ser elegido y, además, es garante de la unidad de España mediante las Fuerzas Armadas, sin mecanismos que aseguren los derechos sociales y económicos. La periférica burguesía nacionalista ha alineado a su conveniencia a las capas populares, tesis que de forma significativa han abrazado algunas capas populares y trabajadores/as con un sentimiento nacionalista desclasado. La burguesía centralista y la periférica, juegan en campos comunes, en apariencia con falsos objetivos contrapuestos, aparentando una impuesta subordinación hacia el poder central, gustando de alentar para sus intereses políticos-económicos el victimismo cultural, pero fundamentalmente el económico, con la idea de acaparar mercado y poder para sus propios intereses de clase, ese es el verdadero fondo de la cuestión, pues tanto unos como los otros se benefician de la explotación capitalista y del imperialismo. El resultado de la Transición fue la conformación de una estructura de poder político y social por parte de la burguesía que ha consolidado un marco estatal de dominación y explotación de la clase obrera y los sectores populares, lo que ha supuesto para la burguesía un poder económico impensable hasta este momento. De tal manera que está claramente definido un marco estatal de la lucha de clases, donde la clase obrera, de uno u otro lugar, está sometida a unas condiciones generales de explotación y opresión. La explotación de clase y opresión nacional constituyen un binomio al cual tenemos que responder concretando las propuestas en la definición del proyecto revolucionario.

El nuevo proyecto histórico: República española, de carácter Confederal y Socialista.3 La institución de la monarquía se ha mostrado como un elemento esencial de toda la superestructura del poder. El mantenimiento de la monarquía, usurpando la soberanía popular y alentando la reproducción de los valores más conservadores, ha jugado un papel de máxima utilidad en este periodo para legitimar y consolidar el orden dominante. Sirve como elemento legitimador de la unidad de España, es la pieza clave que la burguesía españolista coloca para dar legitimidad a su reivindicación de España como nación. 3

Primera Conferencia de la cuestión nacional de los CJC, 22 y 23 de Marzo del 2008.

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La realidad plurinacional del Estado se manifiesta de nuevo como una contradicción recurrente del sistema de dominación. La realidad plurinacional es el resultado de un proceso de “desarrollo desigual” que ninguna modernización burguesa puede resolver. Las formas desiguales en que se desarrolla la lucha de clases no dejan de aflorar como fuertes contradicciones de la burguesía, fundamentalmente entre las burguesías periféricas y la oligarquía centralista. La tendencia general del capitalismo camina hacia la acumulación de capital en cada vez menos manos y hacia la centralización y construcción de polos imperialistas, como es la Unión Europea. Esta es un marco supraestatal que defiende en mejores condiciones los intereses de las oligarquías que consiguen cuotas de poder en una brutal competencia. En la medida que se desarrolla el proceso de concentración, la tendencia hoy de las burguesías periféricas es alejarse de su carácter nacional y buscar recolocarse frente a la oligarquía española. La cuestión de la Unión Europea hoy provoca grandes tensiones, pues las facciones de la burguesía más retrasadas se refugian en los intereses nacionales, para tratar de tener mejor posición en el marco europeo, en la medida que el Estado español va perdiendo competencias. Además de las contradicciones territoriales entre las facciones de la burguesía estatal existe otra pugna debido a los diferentes intereses por los mercados hacia los que dirigen sus preferencias. La disputa se centra en la constante pugna por los diferentes mercados: Europa, Latinoamérica y África. Este impresionante proceso de concentración no ha hecho desaparecer las pugnas entre las distintas facciones de la burguesía más avanzada, por un lado la centralista, principal promotora del golpe de Estado, la Transición y la restauración monárquica, y por otro las burguesías nacionales. Esta competencia entre facciones del poder económico responde a las realidades nacionales del estado, y a la confrontación entre éstas y el poder centralista. Hoy esta competencia es muy compleja pues las viejas burguesías nacionales han crecido y se han desarrollado en el último y radical proceso de recomposición del capitalismo español, sacando un gran provecho para sus intereses económicos. La realidad plurinacional del Estado Español siempre ha estado en contradicción con las aspiraciones hegemónicas de la burguesía centralista, hoy conformada en su facción más avanzada como oligarquía española. Ésta ha sido la facción que se ha impuesto desde hace siglo y medio mediante la violencia y la represión. Durante el periodo de los últimos treinta años, la represión se ha centrado, con el lema de la unidad de España, en contra de las luchas nacionales de carácter popular. De manera específica en Euskal Herria donde el pacto de la Transición fracasó al no conseguir desarticular el movimiento popular y de izquierdas, el cuál quedó al margen de la desmovilización que tuvo lugar en el resto del estado. Por eso, en Euskal Herria se detiene, tortura, se niega todo tipo de libertades, algunas tan básicas como la libertad de expresión y se encarcela a centenares de activistas y militantes de la izquierda abertzale. 33


Hoy buena parte de la escenificación de la confrontación entre el centralismo y las fuerzas nacionalistas es esencialmente una confrontación entre facciones de las burguesías. Esta situación crea una falsa expectativa de que las fuerzas nacionalistas periféricas tienen unos supuestos más progresistas. Esta suposición ha estado alimentada en buena parte porque históricamente las posiciones más conservadoras se han correspondido con las de la burguesía centralista, pero la una y las otras garantizan la explotación de clase y la extracción de plusvalía, ya sea el nacionalismo centralista u otro periférico, para que los sectores populares, confundidos, se sientan identificados con lo que estas clases emprendan, aunque esto atente directamente contra sus intereses de clase. La inestabilidad del bloque de poder histórico radica precisamente en la incapacidad de integrar a las burguesías nacionales en un proyecto común superando la fragmentación de las distintas formaciones capitalistas. También tiene origen en el carácter antisocial de sus intereses clasistas y su parasitismo hacia la clase obrera española en sus distintos pueblos y naciones. Las burguesías nacionales, por su tendencia histórica e intereses de clase, usan el componente nacional como elemento de negociación con la oligarquía centralista, para la conquista de nuevos mercados. El discurso superestructural (ideológico) que lanzan responde en última instancia a sus intereses económicos, engañando de esta forma a los sectores populares con conciencia nacional, haciéndoles entender que son defensores de sus intereses, cuando en realidad son sus enemigos de clase, y sólo buscan aumentar su opresión y explotación. Las burguesías periféricas en el estado español, históricamente han aumentado su discurso nacional en la medida que la clase obrera ha construido un proyecto nacional y sectores amplios del pueblo han adquirido conciencia de pertenencia a una determinada nación, viéndose forzadas a elaborar su propio proyecto nacional como burguesías, para intentar hegemonizar las aspiraciones nacionales de los sectores populares que toman conciencia de sí mismos. La burguesía, sea la que sea, nunca podrá formar parte de un proceso de construcción nacional que garantice el desarrollo de los elementos que conforman la identidad de un pueblo en libertad, y por tanto del derecho real de autodeterminación. Sólo en un proceso de construcción de una nueva sociedad, donde se consolide el bloque popular de poder hegemonizado por la clase obrera, sólo con el poder de la mayoría, se podrán dar estas condiciones realmente democráticas y participativas. Que este escenario se resuelva con una estabilidad del bloque histórico de poder o que se conquisten nuevos espacios de democracia social y soberanía, en el proceso de construcción del poder popular, depende de manera importante de la capacidad de las fuerzas populares y revolucionarias para impulsar un nuevo proyecto político, alternativo al vigente. Los intereses del bloque popular exigen una articulación eficaz internacionalista y de clase de los diversos sujetos políticos y sociales de izquierdas en todo el estado, con el objetivo de conseguir ejercer de dirección política del proceso. El movimiento juvenil organizado y combativo, debe formar parte del mismo. 34


Este bloque popular debe dotarse de una propuesta política propia, para unir y ganar la confianza de la amplia base social objetivamente interesada en el cambio a favor de las mayorías. Por eso decimos que sólo un proyecto nacional y revolucionario es capaz de ofrecer una alternativa a la opresión nacional existente hoy, planteando emancipación social y liberación nacional como elementos dialécticamente articulados en la misma lucha. Las posiciones del nacionalismo burgués o pequeño burgués, existentes hoy en ciertos sectores de la clase obrera no avanzan en la dirección de emancipación de la clase sino que son utilizadas por las mismas burguesías nacionales, en su negociación con la burguesía centralista, para mantener su explotación y opresión. Es por ello que entendemos la emancipación social y la soberanía nacional como dos elementos claramente entrelazados, entendiendo que el alcance del derecho de autodeterminación de los pueblos será resultado del proceso revolucionario que tendrá lugar en el marco del estado español. Por supuesto admitimos que el desarrollo de la lucha de los distintos pueblos y naciones del Estado tienen y van a tener un avance desigual en función de la agudización de sus contradicciones más específicas. Entendemos que el proceso revolucionario pasa por la confrontación directa con los aparatos del Estado pero también con las oligarquías nacionales hoy hegemónicas. El proyecto revolucionario tiene que ofrecer una clara respuesta liberadora a las reivindicaciones de los distintos pueblos y naciones del estado. La autodeterminación, en el sentido leninista, supone el derecho a la separación y por tanto la posibilidad de la independencia si así se expresa en su momento. El proyecto de nueva sociedad que proponemos lleva implícito el reconocimiento de la identidad de pueblos y naciones, como parte de la estrategia para la construcción de la unidad de la clase y de la sociedad socialista. En el marco de la sociedad socialista, la identidad nacional forma parte del desarrollo de la nueva sociedad, sólo el poder de la mayoría, es decir, de la clase obrera y sectores populares, puede garantizar el desarrollo de los elementos que conforman la identidad de un pueblo en libertad, haciendo de sus particularidades elementos valiosos de vertebración del cuerpo social. La organización del estado socialista supone una perspectiva confederal, en la que la identidad nacional se pueda dotar de un poder específico para desarrollar todas sus potencialidades. La República, de carácter confederal y socialista será el nuevo proyecto de las mayorías, que superará las actuales contradicciones de clase y se adentrará en una nueva fase histórica. Si queremos construir la unidad de la clase en clave de proyecto revolucionario, no hemos de restringir nuestras estrategias a lo económico en exclusiva. Los factores subjetivos, en torno a las costumbres, la historia, la cultura, lenguaje, etc. juegan un papel de una importancia nada despreciable en la construcción de la unidad de la clase. 35


El sentirse de un determinado pueblo, de una determinada historia y de una determinada idiosincrasia es algo que juega un papel importante en la construcción de identidades colectivas. El proceso por el cual la clase obrera pasa de ser “clase en si” a constituirse en “clase para si” es parte determinante del análisis marxista-leninista para definir el proyecto de la revolución; y ello fundamentalmente porque ese cambio de la conciencia abre toda una serie de procesos para la construcción de identidades colectivas. Por tanto forma parte de nuestros objetivos fundamentales la búsqueda de elementos que nos permitan desarrollar la conciencia de clase hasta convertirla en clase revolucionaria consciente, organizada, dirigente y dominante para tomar y ejercer el poder. Para desarrollar un proceso político que consiga que las masas populares se liberen de la explotación, y tengan la certeza de que esto es posible, en una nueva propuesta política, es necesaria la definición concreta de esa nueva propuesta. Por ello los CJC, junto al PCPE, desarrollamos nuestra propuesta de nuevo proyecto histórico para el estado español, que se concreta en una República de carácter confederal y socialista. Este nuevo proyecto histórico ha de tener como elemento central a la clase obrera como clase hegemónica haciendo de las luchas en los marcos nacionales un aporte a este proyecto estratégico. La unidad de la clase es un elemento fundamental para la toma del poder, por eso entendemos la necesidad de la construcción nacional, de los diferentes pueblos y naciones del estado español, no como único objetivo, sino como fase de la lucha en esa toma de conciencia. Por tanto, nuestra propuesta estratégica es precisamente un proyecto que va más allá, que es capaz de constituir en clase nacional en el poder a la clase obrera de todo el estado español. El carácter confederal de esta propuesta es el que garantiza el ejercicio del derecho de autodeterminación y el desarrollo de los procesos de construcción nacional de las distintas realidades. Pero esos procesos nacionales no se han de dar ya en confrontación con la dominación burguesa y su estado centralista sino en una nueva situación, en el marco de la República, del reconocimiento del derecho de autodeterminación y como fase hacia la construcción revolucionaria de la sociedad socialista en todo el territorio del actual estado español, bajo cualquier forma que adopte. La lucha por la República ha de llevar en paralelo la reivindicación de la justicia social y de una democracia avanzada. Esta táctica supone el fortalecimiento del partido revolucionario como instrumento a través del cual elevar el nivel de conciencia de la clase obrera y sectores populares, en la tarea de construir y dirigir los órganos políticos del poder popular, las formas orgánicas de la lucha de masas por la República Socialista. Estas propuestas se resumen en la derogación de la Constitución de 1978 y la propuesta de un periodo Constituyente y proclamación de la III República, donde las fuerzas populares impulsen un cambio democrático avanzado, ganando una mayor capacidad de decisión y protagonismo en las cuestiones de las mayorías. Si conseguimos que la proclamación de la III República se dé en un contexto de aumento 36


de las luchas obreras, esto permitirá que las organizaciones de la clase tengan un especial peso político en la construcción del nuevo orden. En esta fase será donde corresponda situar en primer lugar, la reivindicación del socialismo como desarrollo necesario de la nueva formación republicana. La propuesta confederal será un cauce para sumar las luchas de las realidades nacionales al gran proyecto estatal republicano y socialista. El papel de la juventud comunista será en este proceso de maduración política y acumulación de fuerzas, el de unir a las diferentes expresiones del movimiento juvenil, respetando su autonomía y evitando la instrumentalización de las instancias unitarias, dándole un carácter combativo y revolucionario, y sabiéndolo vincular a la lucha general por la República y el socialismo. Así avanzará nuestro objetivo principal, que es el de llevar a cabo una política de concienciación del pueblo para ampliar al máximo la movilización popular y avanzar hasta conseguir aglutinar a un amplio bloque sociopolítico republicano, que forzará el derrocamiento de la monarquía heredera del 18 de Julio.

Condiciones generales de opresión de la juventud en el Estado Español. Actualmente en el Estado Español somos 8.791.377 jóvenes, así que los CJC debemos concretar hoy nuestra acción política sobre cerca de 9 millones de personas. En las últimas décadas ha disminuido el porcentaje que representa la población juvenil (entendida como grupo de edad entre los 15 y los 29 años) con respecto al total de la población. Si en 1960 la población juvenil representaba un 23,4% del total, en el año 2007 había descendido a un 19,7%. Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, la tendencia a la disminución se mantendrá en los próximos 10 años. Algunos datos sobre la estructura ocupacional y de clases de la juventud, nos permitirán analizar mejor nuestro objeto de estudio y acción política. Entre el año 1996 y el 2004 quienes sólo estudian han pasado del 40,3% al 32,6%. Quienes sólo trabajan han pasado del 27% al 41%. Quienes compatibilizan trabajo y estudio han pasado del 15,3% al 12,5%. Parece desprenderse de estos datos que ha aumentado el porcentaje de quienes trabajan (fuera del hogar propio, como asalariados o como autónomos) con respecto a quienes estudian. Así mismo la edad media en la que los jóvenes dejan sus estudios es de 18,1 años. La tendencia camina hacia la disminución de jóvenes que permanecen en el sistema educativo, sólo el 65’4% de la juventud acaba la secundaria y el 25% la universidad4. La mayor parte de la juventud, al igual que la población activa en general, trabaja en el sector servicios. La mayor parte de la juventud activa pertenece a la clase trabajadora (91,4%), sólo una pequeña parte pertenece a la pequeña burguesía (5,1%) y sólo una ínfima parte pertenece a la burguesía (1,7%). El porcentaje de personas jóvenes asalariadas es superior al de personas asalariadas sin tener en cuenta la edad: 91,4 frente a 82,3%. De estos datos 4

INJUVE, Informe 2008 “Juventud en España”, tomo II “Economía empleo y consumo”.

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podemos deducir que la tendencia es a aumentar la base de la juventud trabajadora. Algunos indicadores nos permiten observar el mayor grado de explotación de la juventud: •

Más del 60% de los contratos entre la juventud son temporales, siendo mayor la temporalidad entre la juventud asalariada que entre la población en general. También es mayor entre las mujeres, superior entre las mujeres jóvenes, del total de los contratos temporales.

Las tasas de paro juvenil han sido más elevadas que las tasas de paro general en todos los años desde 1987. En la Encuesta de Población Activa (tercer trimestre del 2008) la tasa de paro juvenil era del 18,7%, 1.053.300 jóvenes parados. Y continúa aumentando a lo largo del 2009.

Además, el subempleo afecta también de manera especial a la juventud, el 60% de la juventud no realiza un empleo que tenga relación con sus estudios. El sistema capitalista despilfarra así los conocimientos adquiridos por la juventud, no empleando y por supuesto no retribuyendo el “Trabajo complejo”.

Los salarios juveniles son un 30% más bajos que el del resto de la población ocupada, con una diferencia salarial del 30% a favor de los varones. En el 2008 sólo el 21% de la juventud disponía de una economía independiente plena, de lo que se deduce que los salarios que cobra la juventud no llegan para vivir fuera del hogar familiar.

Otro dato a tener en cuenta a la hora de planificar nuestra intervención política es que el 15% de la población joven en el estado español es inmigrante y, de esta, la abrumadora mayoría juventud obrera.

Con la crisis capitalista está aumentando, poco a poco, la delincuencia juvenil. En muchas familias los y las jóvenes se refugian en los robos, tráfico de drogas, estafas, etc. para poder conseguir lo que no tienen o no saben conseguir por otros medios.

El sistema educativo. El Sistema Educativo actual en el capitalismo. Advertimos en el conjunto del mundo capitalista la existencia de determinantes comunes que potencian políticas de tipo neoliberal en los servicios de primer orden (sanidad, vivienda...) que persiguen su liberalización y subordinación al capital privado. Entre ellos se encuentra la educación. Las constantes reformas educativas aprobadas por los gobiernos capitalistas no responden a los antojos de un ministro, ni cada gobierno de turno actúa con completa independencia en materia de educación. Por el contrario, existen unas directrices marcadas desde organismos 38


internacionales antidemocráticos (OMC, OCDE5...), quienes toman decisiones sobre todas nuestras posibilidades de estudio, la calidad de nuestra educación y su financiación, sin obligación alguna de consultar a la mayoría de la comunidad estudiantil. Las corporaciones multinacionales actúan como grupos de presión, a través de lobbys como la European Round Table (ERT) - que influyen de forma decisiva en la dirección y contenido de las reformas. El Sistema Educativo actúa cumpliendo funciones para el capitalismo, de transmisión de valores e ideología dominante esencialmente en la etapa fundamental de aprendizaje, de reproducción de la mano de obra subordinada a las necesidades del mercado laboral y de mercantilización del conocimiento como fuente de beneficios privados. El gobierno implanta “mejoras” educativas con varias finalidades, desde el velado favor de ciertos intereses económicos, hasta el trabajo de maquillaje de las estadísticas académicas. Los niveles de exigencia en materia educativa se ven mermados para favorecer un mayor número de “aprobados” en conocimientos básicos.

La Educación como instrumento ideológico del sistema. El sistema educativo continúa siendo uno de los más destacados aparatos ideológicos del Estado por su eficacia en la transmisión de unos valores que se inculcan en esta etapa, ya que por el han de pasar de forma obligatoria todos los jóvenes hasta los 16 años al menos. La educación oficial envuelve los conocimientos en una concepción de la realidad determinada, hace pasar por indiscutible una determinada ideología emanada de la cultura tradicional y católica de las últimas décadas, lo que no es más que ideología de esta época y que busca uniformizar su entendimiento y construir consensos sociales que beneficien a los bloques de poder que gobiernan. Hoy la juventud estudia en las diferentes etapas educativas una economía que encubre el carácter explotador del capitalismo y desfigura su funcionamiento y sus consecuencias sociales y medioambientales. Y en la filosofía y la geografía encontramos situaciones parecidas. Hoy en las aulas se estudia una historia superficial que, como no podía ser de otra forma, justifica la monarquía heredera del Franquismo, que en el marco internacional criminaliza las luchas de los pueblos y equipara el comunismo con el nazismo, disfrazándola de unos planteamientos supuestamente neutrales, eliminando casi todo planteamiento dialéctico de análisis histórico y -en consecuencia- haciendo creer al alumno que la lucha de clases era cosa del pasado.

La Educación como herramienta reproductora de la mano de obra. 5 OMC (Organización Mundial del Comercio), OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

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El desarrollo de la enseñanza va siempre parejo a las necesidades del sistema. La división social internacional del trabajo ha dado lugar a una gran diferenciación de las economías nacionales que se manifiesta claramente en la distribución por actividades económicas y sectores de población que las ocupan. Los países que ocupan un puesto destacado en la cadena imperialista y son dueños y exportadores de tecnología, han avanzado hacia la reestructuración de su economía, que asume actividades con un mayor grado de complejidad en las técnicas a emplear y, por tanto, cada vez exige de un mayor nivel de cualificación de la fuerza de trabajo que es necesaria para el mantenimiento de la economía. En este sentido los nuevos planes educativos impulsados por la UE. buscan orientar la educación hacia los requerimientos de la economía internacional, que no son más que los intereses de los monopolios y grandes empresas. A pesar de que el Estado se pronuncie como garante del acceso de la juventud a la enseñanza, la realidad es que las oligarquías en el poder gestionan la educación para, por un lado, cubrir la formación de esos sectores profesionalizados y técnicos que necesitan, al tiempo que se mantiene a sectores importantes alejados de niveles avanzados de instrucción, bien sea a través de mecanismos que actúan como filtro o de medidas que tienden a elitizar la educación a través del aumento de las barreras económicas de múltiples formas más o menos sutiles y encubiertas. Ambas medidas se complementan y van dirigidas a un mismo objetivo, asegurar el crecimiento de los beneficios de una minoría. No sería de interés para los sectores empresariales tener una sociedad con niveles amplísimos de formación ya que entonces no podrían justificar sus salarios de miseria. Esto se enmarca dentro de un descenso del nivel educativo en general, desde los colegios hasta las universidades, con las respectivas leyes que, a lo largo de los años, se han encargado de ello (LOCE, LOGSE, LOE, LOU…). Se quiere convertir a la juventud en mano de obra, ya no sólo sin conocimientos ni formación, sino sin las herramientas necesarias para poder hacer un análisis crítico y científico de la realidad que les oprime. No es que se nos enseñen pocas cosas y mal, sino que se nos educa para no pensar. La verdadera intención del Estado se pone de manifiesto en la contradicción entre los débiles mensajes del Ministerio de Educación (y sus instituciones satélite que pretenden falazmente fomentar el desarrollo de una sociedad culta,) y entre el potente mensaje más o menos soterrado de los “mass media”, trasladando a la juventud, mediante innumerables programas televisivos, una imagen positiva de figuras que son la antítesis de alguien preocupado por su propia cultura y educación.

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La Educación como negocio al servicio de los grandes grupos empresariales. El proceso de mercantilización se ha venido desarrollando a pasos agigantados a partir de los años 70 en el Estado Español. Tras la incorporación a la UE, el sistema educativo tiene como objetivo avanzar en la introducción en los centros educativos de criterios empresariales y todo tipo de reclamos destinados a beneficiar a la iniciativa privada. Consideramos vigentes los análisis recogidos en el VI Congreso de los CJC sobre el desarrollo del sistema educativo en las últimas décadas, dónde se hace un repaso de la función social y del modelo de la escuela desde su origen, pasando por el modelo de masificación los años 80 y la adecuación de la enseñanza a las necesidades del mercado capitalista actual.

Leyes y educación en el Estado español . El sistema educativo actual en el Estado Español se caracteriza por tener un gasto público del 4,51% del Producto Interior Bruto, según datos de 2008, muy por debajo de los países socialistas e, incluso, de los países de la OCDE. El índice de escolarización entre la juventud (entre 15 y 29 años) es de un 49%, entre los 21 y 24 años cae hasta un 32,9%; y sólo un 7,5% continúa matriculado entre los 25 y 29 años. El actual sistema educativo posibilita la existencia de la enseñanza privada, dividiendo así los centros según su financiación entre los de titularidad pública y los de titularidad privada. Una división engañosa que quiere hacer pasar por públicos los centros concertados. Además, cabe destacar que en este sistema, que un centro sea público no implica que sea gratuito, desde las desorbitantes matrículas universitarias, hasta las tasas por la obtención de los títulos, sin olvidar los muchos gastos derivados de la escolarización (material, transporte…). En la actualidad según datos oficiales hay funcionando 25. 572 colegios e institutos en el Estado español: de ellos 18.061 son públicos (70, 6%) y 7.511 privados (29,4%)6 y 74 universidades, el 67,6% públicas7. En la Educación Infantil que comprende de 0-3 y de 3-6 años este porcentaje aumenta enormemente. De un total de 6.483 centros, los concertados y privados constituyen 2.957, lo que es casi la mitad, con el 45,61%. En número de alumnos, de un total de 7.419.989 que en el curso 2008-09 cursaron estudios de Educación Infantil, Primaria, ESO, Bachillero y FP, el 67,4% lo hacen en centros públicos, el 26% en centros concertados y el 6,6% en centros privados, luego un 32’6% en 6 7

Datos y cifras. Curso Escolar 2008/2009. Ministerio de Educación, política social y deporte. Eurydice. Organización del sistema Educativo Español 07/08.

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centros no públicos. El peso que la Iglesia Católica mantiene en la actualidad en la sociedad tiene su expresión en la enseñanza, especialmente en los niveles de primaria y secundaria. Gracias al carácter “aconfesional” del estado y a la revisión de los acuerdos con la Santa Sede firmados en 1979 numerosas congregaciones religiosas gestionan la mayoría de centros privados y concertados y, además, obligan a cursar la asignatura de religión católica. Además, hay que tener en cuenta que se sostiene la actividad del profesorado religioso con fondos públicos, siendo elegido directamente por la Iglesia Católica, sin haber superado ningún tipo de acceso mediante: oposición, currículum, mérito o capacidad, ni seguir ningún criterio pedagógico en su selección. En el marco jurídico-político, las normas que regulan el sistema educativo en el Estado Español son la LOE (Ley Orgánica de la Enseñanza) –aprobada por el PSOE–, la LOCFP (Ley Orgánica de las Cualificaciones y de la Formación Profesional) y la LOU (Ley Orgánica de Universidades). Son las que se conocen como leyes marco, adaptan el sistema educativo español a los intereses capitalistas.

La LOE y las enseñanzas generales. En la última reforma de las enseñanzas no universitarias, LOE, aprobada por el PSOE en 2006, se revalidan los privilegios la Iglesia Católica como lo han venido haciendo cada una de las reformas anteriores, siendo la religión católica materia de oferta obligatoria en los centros públicos, así como siendo obligatorio cursar la religión católica en los centros dependientes de la iglesia Católica. Al mismo tiempo, no obliga a poner al servicio de las familias una oferta pública con plazas suficientes para la educación infantil en los ciclos de 0 a 3 y de 3 a 6 años, abriendo la puerta al negocio de centros privados u otras entidades. En el curso 2005/06, de los centros que imparten exclusivamente Educación Infantil, sólo el 50,6% eran públicos (Eurydice. Organización del sistema Educativo Español 07/08) La LOE impulsa un modelo de funcionamiento interno subordinado a las Administraciones, que otorga más poder a la figura del Director de centro y que sigue manteniendo de forma testimonial la presencia del alumnado en el Consejo Escolar, lo que acaba con toda participación del principal sujeto implicado, el alumnado, en la toma de decisiones que les afectan directamente. Se limita la participación de la comunidad educativa en la elección del Director que será avalada por una comisión dependiente de la Administración que, asimismo, establece los criterios y procedimientos de valoración. Además, el Director tendrá la potestad de transmitir propuestas a la Administración de nombramiento y cese del jefe de estudios y secretario. En definitiva se sigue impidiendo que la comunidad educativa de los colegios e institutos 42


tengan la capacidad exclusiva de elegir a los órganos de dirección. Tal y como están definidos, los órganos de dirección están incapacitados - por su composición - para promocionar la participación y capacidad de decisión del alumnado, como protagonista de la vida educativa del centro, lo cual no hace sino acrecentar la indiferencia del alumnado ante la rigidez y falta de democracia con que se rige el funcionamiento general de la vida del centro. En la práctica se convierten en un espacio restringido al horario lectivo bajo propiedad de la Dirección y no en un espacio público en el sentido de que trascienda a un uso verdaderamente socializador (formativo, recreativo, cultural...) entre el estudiantado, las familias y la mayoría de la sociedad como debería ser. Aunque no incluida en la LOE, el gobierno del PSOE implantó en el año 2008 la asignatura de educación para la ciudadanía. Esta asignatura tiene como objetivo transmitir los valores del sistema capitalista actual, contando las bondades de la “democracia” y la monarquía parlamentaria, a la vez que denigra cualquier alternativa. Transmite desde una visión totalmente clasista cuestiones sociales, políticas, históricas y morales. Con esta asignatura, la escuela ha subido un gran escalón en lo que a la transmisión ideológica se refiere.

La Formación Profesional (FP). Un claro ejemplo de la homogenización de criterios en los modelos educativos descontextualizándolos para que no cumplan debidamente su función social es la inclusión en la LOE de la Formación Profesional sin una correcta conexión con la ESO. La FP sigue concibiéndose como un proceso de formación de mercancías humanas para el futuro laboral. Se le niega al alumnado toda educación integral y humanista evitando que tenga un pensamiento propio, bombardeando con la ideología de las clases dominantes. Pero no solo se concibe la FP como un adoctrinamiento; siguiendo la línea del neoliberalismo, se le debe sacar rendimiento económico. Así se conciben las prácticas en las empresas, un negocio humillante para el alumnado pero bien redondo para el empresario y la escuela. Mientras el estado se libra de ciertos gastos de aprendizaje (hay casos en que incluso se hace pagar) la empresa gana una buena mano de obra a la que le extrae una jugosa plusvalía y encima posee la capacidad de influir en la nota del alumnado, dejando a este con las manos atadas. El programa de los estudios así como la oferta de titulaciones estarán tutelados por las empresas mediante el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales que adaptará la FP a las necesidades del mercado. La falta de financiación será otro problema para los hijos de los trabajadores pues hará que las mejores escuelas, las de “referencia”, no estén disponibles para la mayoría y dejará en manos privadas los mejores estudios de la Formación Profesional. La FP es pues, otra escala en la que se repiten los mismos cánones que en los otros estudios; privatizaciones, exclusión social, anulación de la formación integral, mecanización del alumno y trabas de acceso en los diferentes grados de la formación.

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La LOU y la enseñanza superior universitaria. Las estrategias neoliberales se implementan especialmente en la enseñanza superior universitaria. La LOU es la Ley Orgánica necesaria para llevar a cabo lo dictado en el Espacio Europeo de Educación Superior. Es su aplicación práctica en el estado español. Es un claro ejemplo de que la política educativa está en manos de los grandes centros de poder empresarial, siendo los estados meros gestores del capital. La LOU promoverá la inversión privada en la universidad y, por medio del Consejo Social, dejará elegir a las empresas qué fondos serán destinados para un departamento u otro. Además, se crea la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), que se encargará de que el EEES se aplique debidamente. Con la LOU se siguen manteniendo criterios antidemocráticos y en plano de desigualdad para el acceso de jóvenes titulados al ejercicio de la docencia en la universidad. Se mantiene un sistema que premia el clientelismo, el amiguismo y la total elección del profesorado por parte de doctores y catedráticos directores de departamentos. Con el Plan de Bolonia se hará un cambio radical de la estructura de las titulaciones. Se pasará del sistema de ciclos al de grado y postgrado. El grado aportará los conocimientos necesarios para integrarse en el mercado laboral europeo, es decir, que se reduce el nivel de la educación hasta enseñarnos únicamente lo necesario para poder trabajar; pasamos así a convertirnos en mano de obra que, con la excusa de no tener suficiente cualificación, trabajará en condiciones más precarias y de mayor explotación. El postgrado, por otra parte, será de acceso mucho más restringido, tanto por las barreras económicas como por las pruebas propias de cada Universidad”. Los que cursen un postgrado, un máster, etc. saldrán mejor posicionados que el resto de estudiantes y estarán destinados a ocupar las posiciones de poder en la economía, el derecho o la política. Otra agresión que sufriremos es el cambio de créditos al sistema ECTS, en el que se computarán también las horas que debemos dedicar a nuestros estudios, hasta conseguir dedicar ocho al día. Esto se traduce en una carga de trabajo excesiva para el estudiantado, que ve dificultado compatibilizar estudios y trabajo, o el ejercicio de cualquier otra actividad cultural, deportiva o de ocio. La principal justificación que utilizan las instituciones para el paso de la financiación pública hacia el mayor peso de la privada es que la Educación Superior toma características de bien privado y, por tanto, el pago de la misma por los contribuyentes es regresivo, pues los únicos beneficiados son los estudiantes universitarios. Pero este argumento choca justamente con el reconocimiento que hacen de la función de la Educación al servicio de la sociedad. Ya se han hecho públicos estudios que, con clara intencionalidad, señalan el gasto medio 44


que el Estado asume por un o una estudiante universitario. De esta forma, lo que se persigue es ir progresivamente reduciendo el gasto público, para trasladar el costo de la Universidad al bolsillo de los estudiantes, mediante la introducción o incremento de las tasas de matrícula o de los préstamos facilitados por entidades privadas o por el Estado a los estudiantes. Estas becas prestamos provocaran que el estudiante contraiga deudas bancarias antes incluso de incorporarse al mercado laboral. Se subraya el carácter más empresarial de las universidades así como la urgencia de recursos. Las actividades empresariales de la universidad se vuelcan sobretodo en la investigación y en el trabajo no remunerado con practicas en empresas con casos en los que incluso tienes que pagar para trabajar, convirtiendo de este modo a las universidades en departamentos de Investigación, Desarrollo e Innovación de grandes empresas, que se benefician de esa vanguardia del conocimiento, y a precios mucho más baratos que el de los grandes laboratorios. Hacia esto es a lo que tienden la mayoría de los países. Las agencias de calidad y demás organismos de control, además de grandes empresarios en puestos clave de la universidad, que cumplirían la función de poner la investigación al servicio de la gran empresa, Esto se justifica por las urgencias presupuestarias. En primer lugar, los beneficios de los conocimientos generados en la universidad no repercuten sobre toda la sociedad, sino que sólo van a las manos de quien paga más, perdiendo por tanto toda función social y convirtiéndose en una empresa más. En segundo lugar, quienes ponen el dinero para su investigación tendrán todo el control y, en cuanto la universidad haga algo que pueda molestarles (investigar y publicar, por ejemplo, los daños de Repsol al medio ambiente), retirarán los fondos y se dice adiós a uno de los pilares de la financiación. Por tanto aumenta la dependencia de las corporaciones.

El desempleo y la precariedad. La lucha por el derecho al trabajo. Durante el período de Gobierno del PSOE, encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, que entró en La Moncloa con el aval de la conciliación de clase y el total apoyo de las cúpulas sindicales, se plasmó entre muy amplios sectores de la clase obrera que éste sería, con limitaciones, un Gobierno interesado en reducir las desigualdades sociales preexistentes, mejorar las prestaciones públicas y acabar, con mayor o menor éxito, con el gran fraude de las subcontrataciones y la diversidad de fórmulas contractuales en el mundo del trabajo. Sin embargo, durante los últimos cinco años, el actual Gobierno ha seguido plenamente las formas de explotación laboral que su predecesor en el cargo, Aznar (PP), había heredado y profundizado de la etapa de Felipe González (PSOE). Nuestro VI Congreso puso énfasis, frente a las tesis de la socialdemocracia reformista (Izquierda Unida, ERC, etc.), en que el 45


cambio de Gobierno lo único que pretendería era una reubicación de España en el capitalismo mundial, pero no un cambio en las relaciones sociales.8 La Reforma Laboral del año 2006, aprobada con el apoyo tácito de la socialdemocracia reformista (abstención de IU y ERC) y de las cúpulas sindicales, organizaba el campo del trabajo de tal manera que se ponía en manos de la patronal la facultad de hacer que una crisis cíclica del capitalismo español sea pagada por la clase trabajadora. Y así ha sido. No solo no se ha frenado la precariedad laboral, sino que se ha puesto a la clase trabajadora como escudo patronal ante la crisis capitalista. En el ámbito juvenil, la situación crítica es palpable: en el período de edad de los 16 a los 25 años, la situación de paro se ha duplicado del año 2008 al 2009; en 2008, el número de parados en este grupo de edad es de 684,900. Solamente en el primer trimestre de 2009, el mismo grupo de edad ya alcanzaba 808,000 personas desempleadas, es decir, que a principios de 2009, el paro juvenil suponía el 25% del total de parados.9

Una estrategia premeditada para una fácil explotación.

Estos datos estadísticos, que no reflejan en su totalidad el carácter eminentemente precario del empleo juvenil, son en sí mismos motivo de reflexión para los comunistas; entre otras cosas, debemos pararnos a reflexionar las razones por las que unas cifras tan graves para nuestro futuro no llevan implícitas un elevado nivel de lucha por los derechos laborales de la juventud. Las estadísticas aunque útiles y orientativas no pueden ser nunca suficiente a la hora de buscar respuestas a las causas del inmovilismo juvenil en el plano laboral ante el aumento de la vulnerabilidad del trabajador y el deterioro de las condiciones. Hemos de contar con la realidad social propia del entorno en el que desarrolla su vida la juventud hoy y hacer un esfuerzo por identificar toda una serie de factores (educativos, culturales, sociales...) propios que corresponden a esta época. Entre los que destacan: Un acercamiento de la juventud al mundo laboral en muy diversas condiciones. Desde quienes compatibilizan las clases con todo tipo de empleos temporal menores, en muchos casos de fin de semana, con el fin de conseguir un dinero extra, a quienes desde edades muy tempranas al abandonar los estudios secundarios pasan a la vida laboral con la mínima formación hasta quienes completan todos los niveles de enseñanza, incluida la superior universitaria, antes de enfrentarse a su primer trabajo. Una juventud que en buena parte cuenta con un sostenimiento total o al menos un apoyo económico ajeno que proviene del ahorro de los padres o familiares por un periodo de años considerable lo que está relacionado con el cada vez más tardía edad de emancipación real y efectiva lo que significa que entre la juventud se asumen responsabilidades a edades ya avanzadas. 8 6º Congreso de los CJC, Madrid 22, 23 y 24 de Junio de 2005. Pp. 13 y 14. http://www.nodo50.org/cjc/ wp-content/uploads/2007/03/libro_vi_congreso.pdf 9 Fuente: INE.

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Una generación de jóvenes que enfrenta las injusticias en el mundo laboral con la idea de que la indefensión y la resignación son compañeros de viaje naturales en lo que al trabajo se refiere, fruto del debilitamiento del sindicalismo combativo desde hace décadas. Un sindicalismo que aparece ante la mayoría de jóvenes como ineficaz y alejado, inexistente en el caso de las pequeñas empresas y algunos sectores, lo cual contribuye a encauzar el descontento en el plano personal e individual, desconociendo la eficacia de la organización y la acción colectiva. Una juventud que mayoritariamente ha absorbido los esquemas neoliberales que condicionan su entendimiento de las relaciones sociales-económicas-laborales, colocando como única condición para alcanzar un buen nivel de vida, el éxito personal y la promoción social a través de las titulaciones y el ascenso laboral. “Empleo de verano”, “temporalidad”, “media jornada”, “echar horas extra”…, todas estas expresiones han pasado a formar parte del lenguaje habitual de la juventud, de las empresas que se lucran con ese tipo de fórmulas, de los sindicatos que las avalan, y del Estado capitalista que las regulariza. Todos estos factores tienen por resultado un único denominador común: la precarización de nuestra fuerza de trabajo para una explotación rápida y un descenso de la conflictividad social, producto ésta de la movilidad de los jóvenes de un puesto de trabajo a otro y de la asunción de estas condiciones como mal necesario e inevitable. Pero es preciso señalar no sólo a la propia patronal como responsable de estos ataques al conjunto de los trabajadores, y en especial a los jóvenes, sino también a las centrales sindicales, que no sólo han rubricado con su firma dichas condiciones, sino que han llegado a la infamia de hacer suya la reivindicación empresarial del compromiso de “moderación salarial”, firmado anualmente por CCOO y UGT desde 2003, y que ha tenido su expresa mención en el VI Convenio Estatal de Empresas de Trabajo Temporal, firmado en febrero de 2008, el primero de la crisis capitalista.10 La juventud comunista debe trabajar con especial dedicación en la lucha contra las diferentes formas de explotación que se han venido gestando a lo largo de estos años y que nos ponen a merced de una crisis capitalista que no hemos forjado. No por ser jóvenes tenemos que tener menos derechos laborales o tener que soportar condiciones de trabajo inaceptables. Este estilo de trabajo cobra especial importancia en este momento histórico. La juventud que ha sido y es carne de cañón de las subcontrataciones, de los bajos salarios, de los accidentes laborales, es por ello de las primeras en sufrir como capa mas castigad de la clase obrera, con un aumento brutal de los despidos y disminución de los derechos. La lucha por el derecho al trabajo digno implica formar a la militancia comunista y a toda la juventud en la idea del fin social del trabajo, y no en el vehículo para que las clases capitalistas obtengan sus fines como explotadores. La clase trabajadora aspira a un trabajo no alienante y libre, en el que se realicen como personas y en comunidad. 10

Fuente: BOE. http://www.boe.es/boe/dias/2008/02/08/pdfs/A07085-07098.pdf

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Debemos luchar por el fin de las horas extras, por el fin de la desigualdad salarial en función de la edad, sexo o dedicación laboral..., y en definitiva, tenemos que trabajar por el fin de conceptos clasistas que han sido introducidos por el concepto mercantil de la burguesía: competencia, flexibilidad, codicia… Y sustituirlos por solidaridad, dignidad, internacionalismo, etc. Por lo tanto tenemos que trabajar para la construcción de una herramienta sindical de clase y combatida que defienda a una juventud obrera que en la actualidad se encuentra totalmente desamparada.

Por el pleno ejercicio de los derechos democráticos. La lucha contra la represión. España es el Estado europeo donde más población reclusa existe, donde más duro es el Código Penal11 y donde las normas sancionadoras se aplican con menores garantías, respecto a otros Estados del continente. Con más de un millar de presos políticos, con más de una veintena de organizaciones ilegalizadas o disueltas a base de persecuciones, con reiterados informes de los diferentes relatores de Naciones Unidas, constatando la práctica reiterada de la tortura durante las custodias de detenidos o presos, así como las escasas o nulas consecuencias penales para sus autores, merece la pena analizar la represión con especial hincapié.

Los presos políticos. Tras las leyes de amnistía dictadas por las Cortes franquistas en 1976 y 1977, izquierdas y derechas parlamentarias han proclamado al mundo la plena consecución de las libertades públicas en España, así como la absoluta inexistencia de presos políticos en su territorio. Estas leyes, aplicadas de manera desigual en función de los casos, fueron de hecho un filtro legal para llevar a cabo un maquillaje internacional, así como una prueba de fidelidad de las organizaciones que se adherirían posteriormente al marco Constitucional postfranquista. Por lo tanto, se debe llevar a cabo la revisión de los procesos amnistiados en 1977 para que de una vez se haga justicia. En la medida en que la estructura política, económica y militar del Estado español quedó apenas intacta tras la promulgación de la Constitución de 1978, era evidente que volvería a haber presos políticos, y la realidad que hoy vivimos deja muy clara esta afirmación. En el año 2002, los dos grandes partidos de la burguesía, PSOE y PP, lanzaban la promulgación de la conocida como Ley de Partidos, instrumento legal que ha sido indispensable en la conculcación de los derechos civiles de miles de personas en todo el Estado. En virtud de este texto, más de una veintena de organizaciones políticas, sociales, de defensa de los derechos humanos o culturales han sido ilegalizadas, y decenas de dirigentes y militantes 11 Mercedes Gallizo, Directora General de Instituciones Penitenciarias. http://observatoriopenitenciario. blogspot.com/2007/12/el-endurecimiento-penal-pasa-factura-al.html

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encarcelados, así como de mucha gente que han sido relacionada con organizaciones o movimientos sin ser parte de ellos, para poder condenarles sin ningún tipo de prueba real, bajo la argumentación de ser un instrumento legal con fines terroristas. Este tipo de condenas se han dado en procesos judiciales con múltiples irregularidades, mediante tribunales de excepción y sin las debidas garantías procesales. En el caso de Euskal Herria estas violaciones se producen de manera sistemática. La socialdemocracia redefine la categoría de preso político de forma intencionada, cuando saca de dicha categoría a personas que en su postura ideológica discrepan en cuanto a la condena incondicional de ciertos delitos de sangre. Se ha conseguido, sin resistencia social, clasificar de una forma subjetiva y ambigua la “apología al terrorismo”, justificando así cualquier tipo de represión. No se sigue, sin embargo, este mismo criterio con Cuba o Venezuela, constituyendo así un agravio comparativo cuando se habla de “presos políticos” refiriéndose a personas implicadas directamente en atentados y conspiraciones terroristas contra el Gobiernos legítimo de dichos países y su población. Sin embargo, la izquierda revolucionaria ha hecho históricamente una lectura muy distinta de la situación de los militantes presos, y es el hecho de la existencia de un conflicto político y social que supone una escalada de violencia, y por tanto, la inexistencia de dicho conflicto motivaría la inexistencia de esa violencia. El Ex - Presidente sudafricano Nelson Mandela, apadrinado por diferentes sujetos del imperialismo como ejemplo a seguir, dijo en su primera intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en calidad de interlocutor para el proceso de paz en Sudáfrica: “Es inútil y vano para nosotros seguir con las conversaciones de paz y de no agresión contra un gobierno que sólo responde salvajemente a personas desarmadas e indefensas”.12 De una manera o de otra, los procesos penales que se han dado en los últimos 30 años contra la disidencia en todo el Estado, han sido denunciados por diferentes organismos internacionales13 por la total ausencia de garantías de los mismos: autoinculpaciones y confesiones obtenidas bajo tortura durante los días que la Ley Antiterrorista habilita para que el detenido no tenga medios de defensa, condenas formuladas en base a diligencias policiales y sin pruebas, o la existencia de tribunales de excepción como la Audiencia Nacional, son la base para una represión que afecta a militantes comunistas, anarquistas, independentistas, antimonárquicos y jóvenes inconformistas con este sistema en general, que cumplen condenas en las prisiones de todo el Estado Español, de los cuales hay un amplio porcentaje de jóvenes. Este marco represivo que, con unos medios de comunicación totalmente domesticados y el silencio general en la izquierda reformista, abre el camino para que se reabran viejas fórmulas represivas y el terrorismo de Estado, fórmulas que de hecho nunca fueron cesadas.

12 Documental: “Occupation 101”(Abdallah y Sufyan Omeish, 2006) www.rebeldemule.org 13 Informes de Naciones Unidas sobre la Tortura en España. http://es.wikipedia.org/wiki/Informes_de_ Naciones_Unidas_sobre_la_tortura_en_Espa%C3%B1a

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Actualmente, existe un pacto de Estado sobre malos tratos y tortura, que involucra a jueces, que ni investigan ni condenan a fuerzas policiales; políticos, que dirigen en la sombra; policías y guardias civiles, que ejecutan; y medios de comunicación, que silencian o desacreditan las denuncias. Este pacto ha sido denunciado en numerosas ocasiones por organizaciones populares, especialmente en Euskal Herria. Incluso organizaciones internacionales como Amnistía Internacional denuncian torturas en España. Es igualmente ilustrativo el sistema carcelario español que, reconocido por sus propios mentores como uno de los más crueles de Europa, se configura no solamente como aparato de represión, sino que supone el medio esencial para la anulación física de las personas reclusas, donde la represión abarca todas sus formas. Torturas y aislamiento son los métodos habituales de trabajo del personal de prisiones. Es importante que los CJC denunciemos públicamente la existencia de presos políticos en el estado español y que tomemos parte de las iniciativas de denuncia y solidaridad que se emprendan, así como llevar activamente este mensaje a los sectores populares y la juventud ante la ventaja que nos llevan los medios de comunicación controlados por el sistema. A finales de los años 70 y toda la década de los 80, producto de la lucha política y social desarrollada por centenares de presos políticos y sociales en España, se va reforzando la conocida como COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha), que evidenció a través de diferentes luchas carcelarias el empeoramiento del sistema carcelario y su reforzamiento como aparato de represión: nuevas infraestructuras penitenciarias, celdas aisladas y sin ventilación, utilización del shock eléctrico, etc. Fueron varias las huelgas de hambre en las que perecieron o quedaron con graves secuelas físicas y psicológicas decenas de personas. Reivindicaciones que se desarrollaron durante los diferentes Gobiernos de UCD y PSOE, y que tendrían como respuesta la imposición del régimen FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento). Otro aspecto de suma importancia es la política de dispersión que se aplica a los presos políticos vascos. Esta práctica criminal, supone la condena de miles de personas inocentes que se ven obligadas a realizar miles de kilómetros para poder ver a sus familiares encarcelados. Andrés Márquez, que fue Director General de Prisiones con el PSOE, introducía el camino que se iba a seguir hasta el día de hoy: “La máxima seguridad se consigue con el máximo aislamiento.” (Ya, 16 de abril de 1986). En el día de hoy, el sistema Fichero de Internos de Especial Seguimiento es un siniestro aparato de represión carcelaria aplicado a centenares de presos políticos y sociales que no solo implica la tortura psicológica, sino que incluye un fichero de información sobre actividades políticas y pensamiento de personas reclusas, familiares y personas cercanas a ellas. Aunque el Tribunal Supremo ha anulado en el año 2008 este ŕegimen, su sentencia todavía no ha conocido ningún efecto práctico. Lejos queda la tan cacareada supuesta función de rehabilitación y reinserción a la sociedad de estas personas.

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Los procesos penales contra militantes, trabajadores y movimientos sociales. La criminalización de la protesta social mediante este tipo de procesos penales ha sido en los últimos años un instrumento del poder económico para aislar a las organizaciones revolucionarias del conjunto de la clase obrera y de la juventud. Los últimos episodios represivos de este tipo, que en varios casos han supuesto el ingreso en prisión de los afectados, incluían denuncias de malos tratos y/o torturas en la detención o en los interrogatorios, como ocurrió con los detenidos el pasado 4 de febrero de 2006 en Barcelona, acusados falsamente de “intento de asesinato” a un miembro de la Guardia Urbana y que el Tribunal Supremo ha ordenado de nuevo su ingreso en prisión por haberles sido ampliada su condena, o el caso de los detenidos en la madrileña calle Montera de Madrid en diciembre de 2008 en una manifestación de solidaridad con la revuelta en Grecia, donde la Policía Municipal esgrimió defensas extensibles prohibidas. Además, la crisis capitalista ha sido un duro revés contra el movimiento obrero organizado y contra las luchas desarrolladas en los últimos 5 años. Las políticas de ajuste económico que implicaron los cierres de los Astilleros Españoles(IZAR) y la consecuente resistencia de su plantilla, la respuesta de los trabajadores y trabajadoras del Aeropuerto de El Prat(Barcelona) ante los planes de AENA y sindicatos de recortar las prestaciones sociales o el proceso de encarcelamiento de los obreros y sindicalistas de Naval Gijón, Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, implican una nueva fase en la represión contra un conjunto de sectores populares que no tenían como objetivo, al menos directamente, una lucha de transformación de carácter revolucionario, sino más bien han sido, junto a otros casos, reprimidos por llevar a cabo una lucha contra el retroceso de los derechos laborales y el mantenimiento de los puestos de trabajo. Esta represión, que en algunos casos ha implicado penas económicas o de reclusión, nos introduce a la juventud comunista en una represión que no tenía suficientemente asimilada, fruto de la poca experiencia adquirida sobre todo teniendo en cuenta la edad y que solamente conocíamos por la memoria de camaradas o de nuestra Historia como movimiento comunista. Este frente contra la represión va a ir formando parte de manera ascendente de nuestra lucha política, pues nuestra participación se tiene que dar no con un carácter asistencial, sino con un claro objetivo: elevar el nivel político de la clase y aumentar nuestra capacidad de influencia, llevando la iniciativa de las campañas de solidaridad con los obreros represaliados en lucha. Estos hechos tienen un doble objetivo: por un lado, la evidente criminalización de los movimientos sociales y, por otro lado, la pretensión de inculcar el miedo dentro y fuera de los mismos. La mal llamada Ley antiterrorista fue aprobada hace unos años con la justificación de la lucha contra ETA, pero vemos que realmente esta siendo aplicada de forma sistemática en multitud de luchas obreras y populares. Este es un claro ejemplo de cómo bajo el argumento 51


de la lucha contra el terrorismo se aumenta la represión contra los sectores populares que luchan por sus derechos y se acusa de terroristas a obreros que participan en huelgas en defensa de sus puestos de trabajo. Así mismo, la ley crea una situación peligrosa, que nos apunta a todos los sectores, de distintas organizaciones que trabajamos la solidaridad, por ejemplo con Colombia, Palestina, etc.

Las detenciones administrativas contra inmigrantes. Anualmente, miles de inmigrantes pasan por los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), donde son recluidos por tener situación irregular. Esta detención administrativa y prolongada, donde es la propia Policía la que decide los tiempos de internamiento, así como la expulsión de los detenidos, es una manifestación más del carácter xenófobo del Estado Español y de la Unión Europea, que ha dado amparo a estas prácticas mediante la aprobación de la conocida “Directiva de Retorno”. Mediante este procedimiento, el gobierno español expulsa anualmente a miles de trabajadores y trabajadoras con métodos que incluyen la sedación, la tortura física o la entrega de los afectados a países distintos a los de origen, mientras que otros tantos pasan por estos CIE, los cuales son denunciados por organizaciones de inmigrantes y pro - derechos humanos por sus condiciones de reclusión y los abusos de la Policía.14 En otoño de 2005 en Melilla varios inmigrantes murieron a causa de disparos de la guardia fronteriza y los maltratos de la Guardia Civil española.15

Centros de Internamiento de Menores. Los Centros de Internamiento de Menores están formados por jóvenes entre 14 y 18 años que han cometido algún delito “grave” o por acumulación de faltas, que son enviados por el juez para la privación de su libertad en dichos centros. Antes de que entrase en vigor la Ley del Menor del 2001, los centros eran públicos. Con la llegada de esta ley son las entidades privadas las que se hacen cargo de la administración. Esta ley permite que los menores estén hasta siete días en los módulos de aislamiento. Estos centros en su mayoría están compuestos por jóvenes de origen de familias desestructuradas (familias marginales, etnia gitana, inmigrantes…) con escasos recursos financieros para la supervivencia en este sistema capitalista. Además cuentan con un alto índice de dependencia a drogas como la heroína, cocaína, cannabis… En estos últimos años, son muchas las asociaciones de ayuda al menor, las familias y abogados los que han denunciado torturas y agresiones a algunos y algunas jóvenes por parte de los educadores y las educadoras, los médicos, psicólogos y servicio de seguridad que 14 Nº 44 de Diagonal de 21 de diciembre de 2006. http://www.diagonalperiodico.net/article2784.html 15 Algunos de estos ejemplos se encuentran en los sucesos de las agresiones a inmigrantes en el CIE de Aluche (Madrid) o la brutal paliza a un joven del centro Marcelo Nessi (Badajoz) por cuatro hombres del servicio de seguridad.

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trabajan en estos centros, protegidas y ocultadas por parte de la dirección y la coordinación de los centros. Los módulos de socialización, que supuestamente deben encargarse de la educación y la formación laboral de los/as jóvenes son talleres de carpintería o clases de cultura básica o incluso salidas a los patios. No existe una reeducación, no se introduce en este colectivo de la población una serie de “normas morales” y no se les imparte una educación ni formación laboral. El fin de las condenas penitenciarias solo supone la continuación de la miseria, la exclusión social, la supervivencia a través de robos y delitos y el consumo de drogas.

Las multas. Es otro mecanismo de represión que el Estado burgués está empleando contra las expresiones organizadas de la juventud y del conjunto de la clase obrera: son las multas administrativas y las penas-multa. Pegadas de carteles, manifestaciones, reparto de octavillas o infracciones penales han sido la base para el despliegue de una amplia amalgama de reglamentos y ordenanzas municipales donde se aplican penas y multas pecuniarias a los movimientos que están comenzando a tomar una dimensión organizada. Estas ordenanzas municipales prohíben algunos medios de expresión por los movimientos de la izquierda revolucionaria, como los carteles, las pintadas, exhibir banderas en un balcón o las pegatinas. Sin embargo, aunque las ordenanzas en teoría prohíben cualquier cartel o cualquier bandera, hasta el momento nunca se ha multado a un estudiante que busque piso a través de un cartel o a un fan que pone la bandera de su equipo de fútbol en el balcón. Las ordenanzas tienen un claro carácter político, por el modo en que se aplican, cerrando vías de expresión a la clase obrera, que ya de por sí no tenía acceso a televisión, prensa escrita y otros medios. El retroceso de las libertades es tan generalizado que, incluso medios de expresión tradicionalmente aceptados -como los murales-, hoy requieren permisos y concesiones administrativas. De nuevo observamos como bajo otros pretextos, en este caso el de la limpieza de las ciudades, se persigue la actividad agitativa de las organizaciones populares. Por esta cuestión es necesario que la organización tome conciencia de esto y seamos más cuidadosos a la hora de salida de las pegadas. Aparte es significativo ver como algunos lugares están plagados de pegatinas y pintadas fascistas ante la pasividad de muchas administraciones municipales. Por si fuera poco, la videovigilancia, ya experimentada en algunas ciudades y actualmente en clara expansión, tiene la clara función de aumentar el control social y la represión, ya que bajo el pretexto de mejorar la seguridad ciudadana, se pretende monitorizar las calles y 53


plazas en las que la vida y la lucha de la juventud y las clases populares toma forma ya sea como movilización o como agitación y propaganda para de este modo amedrentar a cuantos sea posible y al tiempo ser una herramienta para facilitar la imputación de faltas y delitos a quienes continúen su actividad en las vías públicas.

La juventud comunista debe estar organizada contra la represión de Estado. La represión que el Estado burgués ejerce contra los movimientos populares tiene como fin último silenciar la evidente contradicción de la desigualdad que genera su modelo social. Su función no es solucionar el problema, sino postergarlo hasta la eternidad, mantener latente esas relaciones desiguales mediante la opresión y la violencia ejercida por sus instrumentos de clase. El problema pasa a ser de primer orden en la medida en que la superación de su modelo de sociedad implica la necesidad de desplegar un potente movimiento de solidaridad y resistencia frente a la represión y a las políticas de corte fascista, que tendría como objetivo que esa violencia no sea un impedimento para el desarrollo de la lucha de clases. En este momento, la juventud comunista carece de un mecanismo de solidaridad revolucionaria con sus detenidos, con sus represaliados o con sus afectados por la represión organizada. En la medida en que la represión estatal no se ha cebado especialmente contra nuestra organización, hemos postergado un trabajo que a medida que avanzan los acontecimientos en el continente europeo y en el mundo, se hace más necesario que nunca: prepararnos para un período largo de represión en todas sus formas. Es necesario que la juventud comunista tenga una presencia organizada en los frentes antirrepresivos derivados de la violencia estatal, así como tejer una amplia red de asistencia a los represaliados. Esta presencia debe implicar además algo que en la actualidad no existe: la perspectiva de crear un amplio y estable movimiento de solidaridad con un genuino carácter de clase.

La vivienda. El problema de la vivienda se ha convertido en la última década en el Estado Español en uno de los más mediáticos. Esto se debe a las escandalosas cifras que se pagan por el metro cuadrado de vivienda, el endeudamiento masivo de muchísimos trabajadores y trabajadoras y -recientemente, con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria- el aumento vertiginoso de los niveles de desempleo en la construcción. Este problema, sin embargo, no es nuevo ni tampoco es exclusivo del Estado Español. Engels, en su “Contribución al problema de la vivienda”, escribía: “Lo cierto, sin embargo, es que ya hoy existen en las grandes ciudades edificios suficientes para remediar en seguida, si se les diese un empleo racional, toda verdadera ‘escasez de vivienda’: Esto sólo puede 54


lograrse, naturalmente, expropiando a los actuales poseedores.”16 Por lo tanto, Engels señala a la propiedad como elemento clave en la resolución del problema de la vivienda. No es un problema de construir más viviendas, sino de redistribuir las ya existentes. En el año 2001, las estadísticas oficiales señalaban que en el Estado Español existen 3.091.596 viviendas vacías17. De ellas, 563,783 se construyeron durante la década anterior. Esto demuestra que la vivienda, desde la concepción capitalista, es principalmente un negocio y no una necesidad básica y por lo tanto que el derecho proclamado en la constitución sobre una vivienda digna es un derecho ficticio. El problema de la vivienda puede analizarse desde la perspectiva del negocio y desde una perspectiva social, por lo que no puede resolverse bajo el capitalismo, por una cuestión de concepto: para el capitalismo no supone una contradicción la existencia de millones de hogares vacíos, mientras grandes sectores de la clase trabajadora necesitan una nueva vivienda; al contrario, es una oportunidad de negocio. Es necesario revertir las prioridades sociales y cuestionar el concepto capitalista de propiedad. Frente a su modelo de propiedad, nosotros y nosotras reivindicamos una propiedad social que sirva a las necesidades básicas de la inmensa mayoría de la sociedad. Esto implica la expropiación de las viviendas vacías y su entrega a la clase trabajadora mediante rentas simbólicas.

El negocio de la construcción. En general, la historia de la construcción en el Estado español ha vivido etapas diferenciadas, en función de la fase económica de cada momento: expansiva o recesiva. En etapas recesivas, el estado procedió a la creación de polígonos de viviendas sociales. En una fase expansiva de la economía, el estado prescinde de subvencionar la construcción de viviendas sociales, lo cual ha cambiado la anterior dinámica que se expresa en dos consecuencias principales: Por un lado la población con niveles de ingresos más bajos se aloja en infraviviendas de alquiler; por otro lado, quienes tienen un nivel de ingresos “suficientes” para la compra de un piso, quedan a merced de la especulación inmobiliaria y de la voracidad del capital financiero.18 Precisamente, los últimos 15 años han sido de auténtico boom de la construcción. Esto se incentivó a partir de 1996, a través de una bajada en toda Europa de los tipos de interés. Algunos datos son escalofriantes: entre el año 2000 y el 2007, cada año se construyeron una

16 Contribución al problema de la vivienda, F. Engels.º 17 Ine – Censo de viviendas de 2001. Este censo se realiza una vez cada 10 años, por lo que el próximo se realizará en 2011. http://www.ine.es/censo/es/listatablas.jsp?table=tablas/nacional/NV22.html Además, en 2001 había 3.351.300 segundas viviendas. http://www.ine.es/censo/es/listatablas.jsp?table=tablas/nacional/NV17.html 18

Sobre este tema se puede leer más en las tesis del VIII Congreso del PCPE.

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media de 626,086 nuevas viviendas en el Estado Español 19. Esto, por supuesto, ha ido acompañado de un alocado aumento de los precios. Durante ese mismo periodo, el metro cuadrado subió un 133% 20. Si en 1998 el coste de la vivienda media era equivalente a 6 años íntegros de salario de una persona joven, en la actualidad, la cifra asciende a 12’7 años21, más del doble, y en el caso de Hego Euskal Herria, Madrid o Baleares, supera los 15 años. Actualmente, ningún otro gasto de la clase trabajadora es superior al de vivienda. Además, el sector de la construcción representaba en 2008 el 12,11%22 de la economía del Estado. El boom elevó el precio de numerosas materias primas. De esta forma, en el periodo 2000 – 2007, el precio del cemento subió un 35’14%, la cerámica un 17’17%, la madera un 14’71%, el acero un 60’29%, la energía un 30’80%, el cobre un 159’58%, el aluminio un 10’45% y los ligantes un 89’01% 23. El número de permisos de trabajo a extranjeros en la construcción casi se duplicó entre 2001 y 2007. Si en 2001 había 36.846, para 2007 ya había 68.39624. Sin embargo, el empleo creado durante el boom de la construcción fue, generalmente, temporal y precario. Con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la actual crisis capitalista, el paro se ha multiplicado en la construcción. Mientras que en 2001, el número de parados en este sector representaba el 7’72% del paro total, en 2008 este porcentaje alcanzaba el 16’38%25, produciendo que muchos extranjeros se encuentren en situación de extrema pobreza y provocando que no se les de la oportunidad de renovar sus permisos de trabajo y residencia, suponiendo esto una violación más de los derechos de las personas. Con la crisis, la construcción ha sufrido un fuerte retroceso. Sin embargo, el precio de la vivienda nueva no ha descendido, sino que en 2008 subió un 0’8% respecto al año anterior. Por contra, el precio de la vivienda de segunda mano ha caído un 10’7% 26. Los grandes constructores siempre ganan.

Consecuencias sociales. La primera y más clara consecuencia de las políticas neoliberales en la construcción ha sido la segregación social geográfica de la población. En los centros urbanos se sitúa la alta burguesía acomodada, donde existe un eficaz nivel de equipamiento. Las periferias carecen 19 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 13: Industria. Pág. 25 20 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 13: Industria. Pág. 16 21 Informe 2008: La Juventud en España – Tomo 2, Pág. 51. INJUVE 22 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 9: Mercado Laboral. Pág. 11 23 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 13: Industria. Pág. 11. El precio se calcula excluyendo las islas Canarias, ya que en este territorio los costes de producción y transporte son muy diferentes. 24 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 9: Mercado Laboral. Pág. 24 25 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 9: Mercado Laboral. Pág. 11 26 INE: Anuario Estadístico de España – 2009. Tomo 13: Industria. Pág. 12

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de elementos básicos para el desarrollo de la vida comunitaria; suponiendo a sus habitantes un altísimo costo de transporte para los traslados diarios al trabajo, al centro de estudios o a buscar los servicios que no se tienen cerca del domicilio27. Además de la segregación, las dificultades de los y las jóvenes para acceder a la vivienda son inmensas, debido a bajos salarios, empleos temporales, precios altísimos, hipotecas abusivas, etc. Los medios del sistema utilizan un discurso centrado en que “los jóvenes de hoy en día” no se emancipan, lo cual no deja de ser cierto, ya que en 2005 el 64%28 de los jóvenes de entre 18 y 29 años vivían con sus padres. Sin embargo, lo que los medios no dicen es que una abrumadora mayoría de los jóvenes no abandonan “la casa de sus padres” por obstáculos como la escasez de vivienda de tamaño adecuado para la juventud29, el precio de la vivienda, la falta de ayudas reales y eficaces, así como la escasez de información y dificultades en el acceso a las insuficientes prestaciones. En 2009, el 48% de los jóvenes que vivían con sus padres, dijo no mudarse por no tener recursos30, el 33% por no poder permitírselo en ese momento y sólo el 13% porque, incluso si tuvieran otra opción, elegirían vivir en el hogar familiar. El gasto medio en alquiler de una persona joven en el tercer trimestre de 2008 eran 544’82€31, mientras que para acceder a una vivienda sin endeudarse más allá del 30% de su sueldo mensual, un joven debería tener un salario medio un 132% superior al actual, para acceder a una vivienda de menos de 44’2 m².32 Todo esto, suponiendo que ese salario estuviese asegurado durante 20 años, que es la media de endeudamiento de la juventud33. Sólo el 6% de los jóvenes entre 18 y 29 años ha recibido ayuda de la administración para acceder a la vivienda34. A pesar de esto, la vivienda es para los y las jóvenes la prioridad, por encima de vacaciones o coche35. Sin embargo, más del 70% de los jóvenes considera que el acceso a la vivienda es cada vez más difícil36. Por lo tanto, analizar el problema de la vivienda no puede hacerse al margen de un análisis de clase, que centre su discurso en las condiciones económicas de vida y que cuestione el concepto capitalista de propiedad. 27 28 29 encuesta. 30 31 32 33 34 35 36

Este asunto se trata más ampliamente en las tesis del VIII Congreso del PCPE. Juventud y vivienda Pág. 5 – 2005. INJUVE Juventud y vivienda Pág. 21 – 2005. INJUVE. El resto de datos también se encuentran en la misma Informe de la Juventud – 2008. Tomo II. Pág. 22 OBJOVI. Citado de Informe de la Juventud – 2008. Tomo II. Pág. 53 Informe de la Juventud – 2008. Tomo II. Pág. 53 Juventud y vivienda: Conclusiones. Pág. 9 – 2005. INJUVE Juventud y vivienda Pág.12 – 2005. INJUVE Informe de la Juventud – 2008. Tomo II. Pág. 50 Juventud y vivienda Pág. 19 – 2005. INJUVE

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Es importante saber trasmitir este mensaje en las crecientes reivindicaciones por una vivienda digna, pero también, en las okupaciones y otras luchas por otro modelo de uso de las construcciones. Este discurso es inasumible para la socialdemocracia, que ha tratado de tergiversar las manifestaciones por la vivienda digna que se han sucedido durante los últimos años. Es importante ser cauteloso ante manifestaciones convocadas “espontáneamente” por gente “a título individual” y con gran publicidad en la prensa burguesa. Sobre todo, cuando la social-democracia en el gobierno anuncia inmediatamente después sus medidas estrella. Las y los comunistas debemos mantener un discurso propio, independiente del sistema, y en defensa de la juventud obrera.

La crisis ecológica una amenaza para el planeta. Visión general y teórica sobre la depredación capitalista. Lo primero que tenemos que tener claro es que la degradación del Medio Ambiente no es una consecuencia necesaria del progreso y del desarrollo científico-técnico. Si se da bajo el capitalismo es porque no interesa económicamente tomar medidas para frenarla, puesto que sería caro e improductivo. Bajo el socialismo, donde los intereses de la mayoría priman sobre los de la minoría, esto sería diferente. Su tendencia hacia la mercantilización de todos los aspectos y componentes de la vida social, el máximo beneficio, el consumismo y la especulación, conlleva altos niveles de contaminación, la desaparición de especies animales y vegetales, y el agotamiento progresivo de las materias primas y fuentes de energía… por eso la juventud comunista lucha contra las consecuencias que comporta el desarrollo del sistema capitalista. La naturaleza, los alimentos, la biodiversidad del planeta y, en su conjunto, los recursos naturales se encuentran sometidos a esta tendencia del capitalismo que lo impulsa, en su afán por garantizar su reproducción, a mercantilizar todo lo existente. El carácter anárquico de la economía capitalista supone un despilfarro y destrucción de recursos que no se darían en una economía planificada que estableciera prioridades colectivas. Todo se subordina al mercado, al beneficio a corto plazo y al modelo consumista necesario al proceso capitalista de acumulación. Por ello es tan necesario construir un nuevo modelo de consumo que sea válido para resolver los problemas y necesidades de toda la humanidad. Tras una retórica de “desarrollo sostenible” se oculta una práctica que genera una destrucción acelerada de ecosistemas, una acentuación del saqueo de materias primas y recursos naturales, de la biodiversidad, una acumulación de desechos tóxicos que es trasladada a los países empobrecidos y a los mares que se están convirtiendo en vertederos, suponiendo el empobrecimiento de los ecosistemas marinos, con la consecuente caída de la pesca. También hay que destacar la contaminación de los acuíferos y los ríos, además de la inmensa polución que genera efectos como la lluvia ácida y el “smog”.

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En definitiva, el capitalismo es incompatible a largo plazo con la superviviencia del medio ambiente, a pesar de los intentos por darle un “toque verde” que pretende neutralizar las críticas del movimiento ecologista más consecuente, y desarrollar nuevos e importantes mercados con la justificación de las políticas ecológicas, encubriendo un modelo productivo despilfarrador , depredador y criminal.

Las energías y las materias primas. La actual etapa del capitalismo y desde el siglo XX en el plano energético es la conocida como “era del petróleo” o en general de los hidrocarburos, tras convertirse éstos en el combustible por excelencia, desplazando al carbón. Hasta hoy, la búsqueda por mantener el dominio de estas energías por un puñado de transnacionales de los hidrocarburos de las potencias capitalistas más poderosas, se ha traducido en una constante, materializándose en los enfrentamientos geoestratégicos ya sean de tipo interimperialista, invasiones, apoyo a intervenciones militares o golpes de estado en aquellos países con mayores reservas energéticas.37 La invasión de Irak y Afganistán, el papel de Israel en el Medio Oriente, el golpe de estado de 2002 en Venezuela, el reciente conflicto en Osetia del Sur, y la guerra del Coltán en la Republica Democrática del Congo, constituyen diferentes capítulos en los que está presente con mayor o menor protagonismo esa lucha mundial por el control de las energías. En este escenario la UE. busca romper su alta dependencia en materia energética con proyectos como el que plantea la prolongación de un gaseoducto que se ampliaría desde Austria hasta Turquía permitiendo así el flujo del gas natural desde Azerbaiyán a los países europeos lo que disminuiría su subordinación a Rusia. También se está produciendo un conflicto de intereses entre los países del Ártico (sobretodo entre Rusia y EUA-Canadá) para el reparto de las enormes reservas que allí residen; el interés de Europa en que Islandia entre a la UE va en ese sentido. Pero si los conflictos y desastres provocados para retrasar la realidad del carácter no renovable y los indicadores de agotamiento de esta fuente energética ante la lógica de un consumismo sin regulación han sido trágicos, la presentación de supuestas alternativas como la de los llamados “biocombustibles”, consistente en la fabricación de combustibles a partir de productos hasta ahora utilizados para la alimentación de los humanos, no lo han sido menos. Así, por ejemplo, la caña de azúcar o el maíz dejan de ser alimentos destinados al consumo humano para convertirse en fuentes energéticas alternativas al petróleo, con las terribles consecuencias que ésta práctica conlleva a nivel humanitario y medioambiental. El cultivo de estas plantas necesita de las amplias extensiones de territorio, situadas en los países del sur, lo que provoca la deforestación de algunas selvas tropicales como en Brasil y Malasia. El uso de los biocombustibles contribuye también al encarecimiento de los alimen37 LOS DIEZ PAÍSES CON MAYORES RESERVAS DE CRUDO (2006) (en miles de millones de barriles de crudo) 1 Arabia Saudí 264,3 - 2 Irán 137,5 - 3 Iraq 115,0 - 4 Kuwait 101,5 - 5 Emiratos Árabes Unidos 97,8 - 6 Venezuela 80,0 - 7 Federación Rusa 79,9 - 8 Libia 41,5 - 9 Kazajstán 39,8 - 10 Nigeria 36,2 (EEUU está ya en el puesto número 11 en esa fecha, con 29,9)

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tos básicos, imposibilitando su consumo a millones de personas, como ocurre en algunos países como México. En lo que se refiere a los recursos naturales básicos, como el agua, ya existen peligrosas experiencias, como la privatización de extensiones de agua dulce por parte de transnacionales - como Coca-Cola - para el negocio de la venta de agua embotellada. Un precedente que se ha extendido a otros recursos naturales y materias primas, cuya propiedad pasa de estar al alcance de la humanidad a ser de carácter privado. Hay que cambiar el modelo de producción y consumo pues las energías no renovables se agotan. Estamos llegando al cenit del petróleo. Si el modelo productivo a nivel mundial no cambia, en pocos años será un recurso escaso y cada vez más caro. Todo se fabrica, se produce o se transporta con petróleo incluso gran parte de la agricultura mundial depende del petróleo, como fertilizantes y pesticidas o la propia maquinaria agrícola. Tenemos que aprender de la experiencia de agricultura sostenible no dependiente del petróleo desarrollada en Cuba desde mediados de los 90, que ha logrado grandes resultados, demostrando su viabilidad. Otro ejemplo del imperialismo norteamericano es el intento de control de uno de las mayores reservas de agua dulce del mundo, el acuífero Guaraní, situado en la triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. El establecimiento de bases militares con supuestos fines antiterroristas en Paraguay es un claro ejemplo del interés de los Estados Unidos en la región. Asimismo vemos necesario un cambio en la producción alimenticia, y defendemos una producción más ecológica y humana, sin el enorme sufrimiento animal y tortura únicamente por conseguir mayores beneficios económicos.

La nueva burbuja especulativa en el Estado Español: la energía eléctrica. El gobierno de Aznar en España coincidió con la liberalización a nivel europeo del sector eléctrico. Al igual que había hecho anteriormente con el suelo, el sector energético se ha convertido en una de las principales fuentes de ganancia especulativa en el Estado Español. En los últimos 8 años, la producción de la industria pesada apenas han crecido un 2’4%, los bienes de consumo un 0’9%, pero la energía ha crecido en un espectacular 18’4%. Esto da idea del carácter de la economía capitalista española: un modelo parasitario y dependiente de los grandes chollos. Gracias a la liberalización del sector eléctrico, en los últimos años ha habido un impresionante crecimiento de las plantas eléctricas. Por un lado, se han multiplicado las centrales de ciclo combinado, cuyo ejemplo más emblemático son las tres centrales recientemente construidas en Castejón, responsables del 55% de las emisiones de dióxido de carbono de Navarra a la atmósfera. 60


Por otro lado, la diferenciación entre “energía limpia” y “energía sucia” abre la posibilidad a muchas empresas de invertir en un mercado virgen. La “energía verde” en realidad esconde el negocio de multiplicar las capacidades productivas instaladas -de forma innecesaria1-, no en función de las necesidades reales de consumo energético, sino en función de cómo se produce esa electricidad: si de forma “verde” o no. En realidad, toda producción de energía tiene un impacto medioambiental, incluyendo la eólica (sobre la migración de las aves, sobre el paisaje), la solar (sobre todo, cuando se transforman terrenos de cultivo en grandes parques solares, con cables de alta tensión y transformadores) o la hidráulica (construcción de grandes presas). La clave no está únicamente en encontrar formas más limpias de producir, sino en reducir el consumo y romper el mito de que el ser humano tiene necesidades crecientes de energía y bienes de consumo. Esta necesidad no es del ser humano, sino del capitalismo depredador, que necesita mercantilizar todo y que sale ganando cuando el consumo es más elevado. Necesitamos dotarnos de análisis profundos sobre la producción energética y el negocio que esto supone en el Estado Español. Tras la construcción, la energía es la próxima burbuja especulativa, muy ligada a la construcción de infraestructuras, como el Tren de Alta Velocidad. Este análisis debe ir completado con una participación activa en el movimiento ecologista, en el que nuestra reivindicación debe hacer una crítica al modelo de consumo y de producción siempre creciente y abogar por la educación de las necesidades humanas y la ruptura con el modo de producción capitalista.

El modelo económico terciario. En la distribución de sectores económicos a nivel europeo España se ocupa de los servicios y ha desarrollado la industria del turismo (España es la segunda potencia turística a nivel mundial). Por acuerdo de la UE, se destina a España como zona turística. Éste hecho provoca un modelo depredador por parte de los ayuntamientos, empresas, etc. de todo el litoral, bien sea por medio de la corrupción y especulación inmobiliaria y financiera como por la violación de la legislación medioambiental. Situación que viene siendo denunciada por las propias instituciones de la UE. Este modelo turístico, sobre todo del litoral, provoca la especulación del territorio y de la corrupción de la mayoría de los ayuntamientos para la construcción de viviendas, violando toda la legislación medioambiental. Estos hechos han sido denunciados incluso por las propias instituciones de la UE. La masificación y urbanización de las zonas costeras provoca la desaparición de especies animales y vegetales, así como la pérdida de suelo para uso agrícola. A todo ello se une la escasez y contaminación de agua para satisfacer los requerimientos del aumento de población producidos durante las vacaciones y que ha propiciado planes hidrológicos y desalini61


zadoras con gran impacto ambiental. El turismo desmedido desemboca en una especulación del terreno (inmobiliarias, aumento de las vías de comunicación, destrucción de litoral, que aumenta la degradación del medio ambiente. La construcción de nuevos medios de transporte como el AVE, ha llevado, acompañado de un gran impacto medioambiental, al abandono del mantenimiento de los trenes tradicionales y asequibles para la población. También la deforestación y los incendios, son consecuencias, muchas veces provocadas, para usar el suelo de forma especulativa para urbanizar. En definitiva todos estos hechos que afectan a la tierra y a la biodiversidad acaban produciendo la extinción de especies y la destrucción de algunos ecosistemas naturales. El modelo económico Español basado en el turismo es del todo insostenible, ya que la capacidad de carga de nuestros ecosistemas litorales se ha sobrepasado con creces y el retorno a su estado inicial es imposible. Cuando nuestras costas estén degradadas totalmente, los turistas se desplazarán a otros países. Pero no sólo es dañino por perder la actividad del turismo, sino también porque los habitantes de estos territorios se quedarían sin los recursos naturales tradicionales para su supervivencia: el suelo, el agua, la pesca o las masas forestales.

La lucha de los CJC. Uno de los objetivos de la juventud comunista en este terreno es propiciar la confluencia en luchas unitarias y la colaboración con los sectores ecologistas desde posiciones anticapitalistas y revolucionarias. Aumentar y desarrollar nuestros conocimientos sobre los problemas medioambientales es fundamental para ser capaces de poner de relieve la responsabilidad de las políticas capitalistas en la destrucción del medio natural y concienciar así a estos sectores. Nuestra tarea debe ser, apoyar luchas puntuales y concretas, que retarden, en la medida de lo posible, la degradación del medio ambiente mientras se prepara una estrategia global a medio y largo plazo. El ahorro energético y la potenciación de un transporte realmente público, no en manos de empresas privadas, y ecológico, como la construcción de carriles bici seguros y realmente funcionales, deben convertirse en nuevos objetivos de la lucha revolucionaria. La voracidad sin límites del imperialismo y la crisis de un determinado modelo de desarrollo empujan a la humanidad hacia el abismo y corresponde a la juventud tener una preocupación particular sobre este tema, pues a fin de cuentas se discuten las condiciones de vida de nuestro futuro.

La situación de la mujer joven. La mujer trabajadora está sometida a una doble explotación (y hasta triple explotación, en el caso de además ser inmigrante): por un lado, debido a su clase, a manos del capitalismo, 62


y por otro, por su género, a manos del patriarcado. El patriarcado no ha sido creado por el capitalismo; sin embargo, el capitalismo le ha dado unas características propias. Ambos sistemas se complementan como en una simbiosis. Vamos a hablar de ambas formas de explotación, empezando por tratar de explicar las bases del patriarcado.38

La explotación patriarcal. Una de las principales características del patriarcado es la división sexual del trabajo. Esta división sexual se traduce en la explotación de género, en perjuicio de las mujeres. Para analizar el patriarcado y la división sexual del trabajo no debemos centrarnos en casos concretos y excepciones, sino en el modelo general hegemónico de relaciones entre sexos. De esta forma, la explotación de género se produce por el trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el ámbito familiar y en las relaciones sociales. Según esta división del trabajo, las mujeres han de encargarse del trabajo doméstico, las tareas reproductivas y crianza de los hijos e hijas y el cuidado de las personas dependientes o con discapacidad. Los hombres se benefician de este trabajo y se lo apropian a cambio del sustento en el caso de las amas de casa, o gratuitamente en el caso de las mujeres que además tienen un trabajo asalariado. Esta división sexual del patriarcado está sustentada gracias al modelo de familia patriarcal y gracias al componente ideológico que ejercen en este sentido la escuela y la religión. Como consecuencia de ello, las trabajadoras llegan al mercado laboral en desventaja: tras su jornada laboral no gozan de un tiempo de reposición personal, sino de unas cargas familiares que el hombre no suele tener. Los contratos laborales no se ajustan a los horarios y vacaciones escolares, ni contemplan la atención hospitalaria o las necesidades asistenciales de las personas dependientes, lo que hace que muchas mujeres se vean forzadas a buscar trabajos a tiempo parcial. Existen 2,4 millones de trabajadores y trabajadoras a tiempo parcial, de los cuales el 80% son mujeres, lo que hace 1’92 millones de trabajadoras39. Esto hace que la mujer vea disminuido su salario y la cotización para la jubilación. Por otro lado, un 10% de las mujeres que trabajan a tiempo parcial están sobrecualificadas para el trabajo que realizan. El Instituto Nacional de Estadística ha hecho un estudio utilizando la Estadística de Empleo del Tiempo de 2002-2003, donde se determina que el valor del trabajo realizado en el hogar (atención de la casa, los hijos o los mayores) y que no se computa en el producto interior bruto, pero supone más del 27% del PIB estatal. Para justificar esta base material, el patriarcado construye el género. El género no es equiva38 Patriarcado: estructura opresiva transversal a las clases sociales que divide a la sociedad en función del sexo, donde a la mujer, basándose en una diferencia biológica que no debiera significar más que una determinada capacidad reproductiva, se le otorga un papel social determinado en la construcción cultural y social de los géneros, donde éstos deben cumplir roles diferentes y desarrollar obligaciones y tareas impuestas de forma artificial y jerárquica. Esta división es común a todas las clases sociales, aunque se concreta de forma muy distinta en cada una de ellas. La inferioridad femenina, el acoso sexual, el menosprecio de las “tareas propias del género” o la violencia patriarcal se dan en todas las clases sociales. (Fuente: Tesis de la I Conferencia Feminista del PCPE). 39 (Encuesta de Población Activa, INE 2008).

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lente al sexo. El sexo es una diferencia biológica natural, mientras que el género es una categoría social y cultural que asigna a cada sexo unos roles y obligaciones de forma artificial y jerárquica. Como el género se construye sobre el sexo –hombre o mujer- el patriarcado lo justifica basándose en diferencias biológicas y de capacidad reproductiva. La división en géneros es común a todas las clases sociales, aunque se expresan de forma distinta. El género asigna al hombre derechos sobre la mujer, teniendo como consecuencia la debilidad femenina, el acoso sexual, el menosprecio de las tareas propias del género o la violencia patriarcal. Al género femenino se le atribuyen las características para llevar el hogar y la familia (por eso, se realzan en ella los sentimientos como la maternidad, ser más sensible, más cariñosa, etc.). La mujer, generalizando en los sectores trabajadores, ejerce una jornada laboral no remunerada, que está orientada al trabajo doméstico, cuidado de familiares dependientes o enfermos etc. En el caso de la mujer joven, se representa con el cuidado de los hermanos o hermanas menores, realización de las tareas domesticas cuando la madre no puede realizarlas, cuidado de los abuelos y abuelas etc. Según los datos del Instituto de la Mujer40, en el Estado Español los hombres dedican casi 4 horas menos al día a tareas domésticas. La Iglesia católica, otras instituciones religiosas y los medios de comunicación, son los principales mecanismos de promoción y perpetuación de estos valores. La Iglesia animando a la mujer y al hombre a aceptar sumisos las condiciones del sistema en el que les ha tocado vivir por decisión divina, y a la mujer a ser sumisa ante su marido, así como al padre durante su infancia y juventud. Los medios de comunicación siguen presentando a la mujer sumida en varios roles opuestos: como ama de casa abnegada a su marido y a sus hijos, como un mito erótico o bien como ejecutiva triunfadora envuelta en su trabajo y sin vida social o personal. Ridiculizando y deformando la lucha feminista. Por otro lado, el modelo de pareja que se forja desde esta ideología es una forma de perpetuarse a sí misma. La heterosexualidad obligatoria, es otro instrumento para imponer roles. También juega el mismo papel la ficticia monogamia, que en la práctica ve natural las relaciones de los hombres con varias mujeres, mientras impone a las mujeres la fidelidad absoluta. Algunas de las raíces de la violencia patriarcal de género están aquí. Hay violencia allá donde se alimentan relaciones desiguales. Violencia no es exclusivamente sinónimo de agresión física ni de malos tratos. La violencia patriarcal se expresa como violencia física, psicológica, verbal, sexual, cultural y estructural. La violencia de género hunde sus raíces en factores sociales, económicos, personales, culturales, ideológicos… que, por lo tanto, deben ser situados y abordados en su complejidad. Si miramos los datos, es alarmante que el grupo de edad donde más mujeres mueren a manos de sus parejas sea entre 21 y 30 años, siendo la cifra de 19 mujeres sobre las 75 que 40

(2006)

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han muerto en estas circunstancias en el 2008, siendo así en los últimos 10 años41. Pasa algo parecido con las denuncias emitidas por algún tipo de malos tratos recibidos por la pareja. Para el 2007 las denuncias emitidas por este grupo de edad fueron 21.338, dato alarmante teniendo en cuenta que muchos ataques no son denunciados, sobre todo cuando se refieren a violencia psicológica42. Por último, una de las características nuevas que aporta el capitalismo al sistema patriarcal es la segregación del espacio público y el privado. La esfera pública está destinada al hombre, incluyendo el ámbito político, cultural y económico. Mientras tanto, la mujer se recluye en el espacio privado, compuesto por el “hogar familiar”. Cuando la mujer se incorpora al espacio público, lo hace bajo hegemonía de varones, con sus esquemas y ritmos. Aunque siguen existiendo mujeres que no caen en estos roles. Una prueba de la exclusión de la mujer en la vida pública se puede comprobar por su ausencia en la historia escrita y en el lenguaje. El papel que las mujeres han jugado en la historia está prácticamente borrado de los libros. El lenguaje, por otro lado, igualmente excluye y ataca totalmente a la mujer y contribuye a que el patriarcado se perpetúe. La transformación del lenguaje en toda la sociedad es muy dificultosa, sin contar con la dificultad para encontrarle alternativa neutra.

La explotación capitalista. La explotación capitalista de la mujer trabajadora, se agrava por el componente de género. De esta forma, la fuerza de trabajo masculina y la femenina reciben distinto valor en el mercado laboral: las mujeres cobran menos que los hombres, tienen mayores tasas de paro y mayores dificultades para encontrar y mantener trabajos estables. La situación se complica aún más si hablamos del colectivo de mujeres inmigrantes y/o jóvenes. Por estar sometida a una doble jornada, la mujer tiene muchos problemas para reforzar su formación académica y profesional. Además, sigue habiendo más presencia de mujeres en ciertas carreras (sobretodo en las relacionadas con el cuidado de las personas) o como en magisterio, así como puestos de trabajo como los domésticos, lo cual es síntoma de la permanencia de los roles propios del sistema patriarcal. Hay un gran porcentaje de mujeres sumidas en la economía sumergida, no solo mediante la prostitución o la pornografía, sino a través de muchos trabajos domésticos (la costura, la alimentación, etc.). De esta forma, existe una tendencia a feminizar la pobreza.

Feminismo institucional. A la hora de intervenir en la lucha feminista, uno de los mayores problemas es el feminismo institucional, que niega el elemento de clase junto al elemento de género. Este feminismo burgués utilizado por la socialdemocracia, nos ofrece solo soluciones hipócritas, que no ata41 42

(Delegación del Gobierno para la Violencia de Género) (Ministerio de Interior)

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can las raíces de la explotación de las mujeres: el capitalismo y el patriarcado. En este sentido, en el Estado español, se han dado una serie de medidas que proclaman la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Las principales leyes son las siguientes: la “Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género”, la “Ley de igualdad”, la “Ley de Dependencia”, y las directivas ultraliberales de la UE junto a la Reforma laboral. La igualdad de derechos ante la ley no podrá acabar con la explotación de las mujeres, pues el origen de la desigualdad no está en las leyes, sino en estructuras económicas, políticas y sociales con las que la social-democracia -hoy en el poder- está comprometida. Por lo tanto, la verdadera liberación de la mujer no puede darse jamás dentro del capitalismo; aunque sólo cambiando la base económica no se arreglará el problema, únicamente dentro del socialismo podrá llegarse a la plena igualdad, lo que incluye la igualdad de género.

Feminismo de clase. La emancipación de la mujer deberá ir ligada a la liberación de la clase trabajadora. Es necesario reconstruir el movimiento feminista ligado al anticapitalismo y a la lucha contra el feminismo institucional que no aborda los intereses de las mujeres trabajadoras. La lucha del feminismo de clase debe centrarse en una doble lucha: contra el capitalismo y el patriarcado.

La salud y la lucha por la plena libertad sexual. Salud y enfermedad. La definición de salud ha sido discutida durante toda la historia de la humanidad sin llegar nunca a una conclusión unificada. La Organización Mundial de la Salud (O. M. S.) actualmente define la salud como “el estado completo de bienestar físico, psíquico y social, y no sólo la ausencia de afecciones y enfermedades”. Los estados de plena salud son inalcanzables; existen únicamente estados de mayor o menor bienestar. El sistema económico actual manipula los rangos de normalidad de este bienestar, creando patologías sobredimensionadas por intereses económicos, y fomentando una forma de vida que ha generado nuevas enfermedades y aumenta la incidencias de otras, sin saber cómo afrontarlas. Un ejemplo de esto es el brutal aumento de la anorexia y la bulimia en las últimas décadas. Existen innumerables patologías propias de esta sociedad, debido en gran parte a los hábitos de consumo y a los ritmos de vida. Centrándonos en las patologías propias de la juventud, debemos dar una gran relevancia a las enfermedades psicológicas. En el sistema capitalista se dan tendencias opuestas que, juntas, generan frustración y son causa de gran parte de las depresiones y suicidios (segunda causa de muerte en adolescentes de la UE 43). Por un lado se crean necesidades inalcanzables para la mayoría, y por otro se imposibilita la emancipa43

Asociación Española de Psiquiatría Infantil, 2006

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ción y pleno desarrollo de los y las jóvenes. De esta forma, el capitalismo crea la necesidad e imposibilita su satisfacción. También debemos destacar el estrés, del cual derivan otras patologías, fundamentalmente digestivas, consecuencia de las trabas diarias y competitividad a las que nos vemos sometidos. Los trastornos alimentarios afectan al 6% de la población entre 12 y 21 años44. La importancia de la belleza del actual modelo de consumo y el patrón estético de extrema delgadez hace que muchos jóvenes caigan en estas patologías, como por ejemplo la anorexia, la vigorexia y la bulimia. Nos encontramos, a la contra, con la obesidad, un problema de salud pública que cada vez afecta a un mayor número de niños y adolescentes, debida tanto a malos hábitos alimenticios (falta de tiempo para cocinar, alimentos industriales, comida rápida…), como a un modelo de ocio sedentario y a una ansiedad provocada por la frustración y la presión que éste sistema ejerce. Uno de los principales problemas del tratamiento que requieren todas estas patologías es que el modelo de la medicina occidental no está preparado para afrontarlas. El desarrollo de la medicina de los últimos siglos en Occidente ha estado centrado mayoritariamente en el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades en fase aguda. No está suficientemente desarrollada la prevención y la promoción de la salud, ni las técnicas para el fomento de hábitos saludables. La causa es que la prevención y los hábitos saludables no son rentables, solo generan gastos en personal y formación sin producir ningún tipo de beneficio (al contrario que la maquinaria usada en diagnóstico y tratamiento). En el caso de las enfermedades crónicas, a pesar de hacerse un buen diagnóstico, no se hace un buen tratamiento. La causa es muy similar: el tratamiento tiene mucho que ver con factores ambientales, lo que requiere el análisis y seguimiento individualizado en cada persona. Por ello, desde los CJC entendemos que es necesario desarrollar la prevención y promoción de la salud, garantizando la posibilidad de llevar a cabo unos buenos hábitos saludables. Debemos tomar ejemplos del sistema sanitario cubano, entre otros, donde el principal aspecto de la atención sanitaria es en atención primaria, de manera que lo fundamental para llevar una vida sana es eliminar los factores de riesgo. Sin embargo, esto no se dará mientras impere el sistema capitalista. Las enfermedades psicológicas en adolescentes y jóvenes son imposibles de prevenir hasta que no se cambien los valores promovidos por esta sociedad. Otro ejemplo es el sistema sanitario coreano, centrado en la prevención. Los médicos van a los pacientes y realizan chequeos periódicos, hablando especialmente de condiciones de vida, condiciones de trabajo, aspectos higiénicos, aspectos culturales,... El acceso gratuito a spas y sanatorios, junto al estudio de los aspectos científicos de la medicina oriental -menos invasiva-, configuran un modelo de salud del que podemos sacar muchas lecciones.

Mercantilización de la sanidad. La salud se ha convertido en un negocio, dentro de la estrategia de privatización de todos los 44

Asociación Española contra la Anorexia y la Bulimia, 2006

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servicios públicos. Esto se manifiesta en diferentes rasgos, de los que enumeraremos algunos. Por un lado, la industria farmacéutica es uno de los principales pilares de la economía del sistema capitalista. La industria farmacéutica experimenta con total impunidad sobre diversas especies animales (siendo la vivisección una práctica habitual sobre éstas), además de en la población humana con menos recursos, a cambio de ciertas bonificaciones, ocasionando graves efectos secundarios y muertes, sobre todo en países del capitalismo periférico, para garantizar fármacos al primer mundo. Dentro de esta industria, lo que se ha desarrollado con más fuerza son los fármacos destinados a mejoras estéticas o de rendimiento sexual, así como los antidepresivos, ansiolíticos o fármacos contra el insomnio. No debemos olvidar el daño que hacen las grandes multinacionales farmacéuticas en zonas como la Amazonía, robando a las poblaciones indígenas curas naturales y arrasando con el ecosistema de la zona para su enriquecimiento, acabando así con muchas poblaciones indígenas y aumentando la deforestación de la selva. Por otro lado, la mercantilización de la sanidad pasa por la privatización de los servicios sanitarios, siendo su máxima expresión la atención especializada, aunque ya se está comenzando a instaurar en la atención primaria. La estrategia llevada a cabo en estos últimos años en los diferentes territorios ha sido promover el deterioro paulatino de la sanidad pública, degradando la asistencia (listas de espera, disminución de personal, menos camas por cupos de población, etc.). Ésta se convierte en la mejor justificación para privatizar. Se hacen cada vez más derivaciones a la sanidad privada de los servicios más económicamente rentables. Esto se ha venido llevando a cabo en la mayoría de los territorios del Estado, de manera que han aumentado considerablemente las concertaciones con hospitales privados. Todo ello se ha podido llevar a cabo gracias a la aprobación de la Ley 15/97 “de Nuevas Formas de Gestión en la Sanidad”, contando con los votos a favor del PSOE, PP, CiU, PNV y CC. Esta ley abre el camino legal para la privatización y mercantilización de la sanidad. Algunos ejemplos concretos los encontramos en Andalucía, donde ya lo está implantando el PSOE, o en Galicia, con las “Fundaciones Sanitarias”. El más descarado lo encontramos en Madrid, donde se han construido en los últimos tres años 8 hospitales a la vez, más que en el resto de España. Siete de estos hospitales están construidos con un modelo de concesión. Se trata de un sistema diseñado para derivar ingentes cantidades económicas de los presupuestos públicos hacia las empresas privadas que, ante los síntomas de hundimiento de los sectores más especulativos (banca/inmobiliario), han tomado posiciones en la sanidad pública. No es casual por tanto que los nuevos hospitales hayan sido entregados a empresas como Acciona, Sacyr-Vallehermoso, Hispánica, Begar-Ploder, ACS o FCC, todas procedentes de los sectores citados, sin ninguna experiencia previa en el ámbito sanitario45. Existen muchos estudios que demuestran que estos modelos no funcionan. Por un lado, generan muchos más gastos que si, desde un comienzo, se hubiera construido enteramente 45

(Información de CAS-Madrid)

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de una forma pública. Y por otro lado, se ha demostrado que en estos hospitales se aumenta la morbi-mortalidad, dado que la obtención de beneficios económicos es a costa de las y los pacientes. Además de ello, la situación de las y los trabajadores se precariza, aumentando las horas de trabajo, el número de pacientes, disminución de los recursos, lo que empeora aún más la asistencia sanitaria. La atención sanitaria no se puede gestionar en términos empresariales, pues en dicha gestión el objetivo es la rentabilidad, y con la gestión en términos sanitarios, el objetivo es la mejor relación menor gasto-mejor atención. Este proceso privatizador se ha hecho de la manera más oculta posible, de forma que la opinión pública se ha visto prácticamente sin capacidad de reacción. Un ejemplo de esta privatización de la sanidad es la vacuna del virus del papiloma humano (VPH).Esta vacuna que sale en 2006 y en 2010 se meterá en la cartilla de vacunación para ponérsela a niñas de 11 años. Actualmente se aplica gratuitamente a niñas de entre 9 y 15 años (haciendo entender a las personas ajenas a este margen de edad, que es una vacuna necesaria tanto desde los medios de comunicación, como los propios médicos), pero de los 16 a los 26 no será gratuita, se conseguirá en la farmacia pagando el precio integro, que es un total de 464,58 euros (tres dosis de 154,86 euros). Además de no existir un consenso dentro de la comunidad médica sobre los riesgos de esta vacuna. Desde los CJC defendemos una Salud Pública y Universal, y por lo tanto debe ser gratuita, para que toda la población pueda tener acceso en las mismas condiciones. Exigimos una sanidad integral, es decir, que cubra la totalidad de los problemas de salud, y que no queden excluida de ella, tal como sucede ahora, servicios como la oftalmología, la odontología, la cirugía estética... También apostamos por acabar con el negocio farmacéutico y las patentes, una forma más de privatización, en este caso, del conocimiento humano, y por promocionar una investigación transparente, menos agresiva con los seres vivos, y al servicio de la humanidad. La sanidad debe aspirar a garantizar el bienestar físico, psíquico y social de todas y todos. Además, entendemos que este proceso de privatización de la sanidad aún se puede parar, pero para ello es necesaria la concienciación de toda la población, fundamentalmente de las capas populares, las más afectadas a medio y largo plazo. Debemos salir a la calle a exigir la revocación de la Ley 15/97 y la revocación de todos los procesos que se han abierto gracias a ella.

Sexualidad.

La educación sanitaria y sexual debe mejorarse, pues es escasa en este sistema. Desde la infancia, en el sistema educativo, y normalmente también en la propia familia, el sexo se contempla con muchos tabúes. La reproducción, la sexualidad y la biología humana, se explican rodeadas de ocultismo y misticismo, cuestión de la que se ha encargado la Iglesia Católica y el patriarcado. Por otra parte, a la falta de información educativa hay que sumarle un bombardeo constante desde publicidad, revistas, televisión, etc. con un alto contenido sexual; Se incita a los jó69


venes a que deseen cosas que ni siquiera se les han explicado, lo que muchas veces lleva a la confusión o a la frustración. De esta forma, muchos adolescentes llegan a esta etapa sin saber realmente qué significan los deseos que se les despiertan ni como darles salida, pudiendo situar a algunos adolescentes en una situación de desconcierto, culpabilidad y temor frente al acto sexual, especialmente a aquellos y aquellas que sienten atracción por personas de su mismo sexo. Se crean muchos mitos e ideas erróneas derivadas del desconocimiento y fomentadas por el machismo que pueden llevar a trastornos psicológicos. Esto hace que no se traten de forma directa cuestiones fundamentales como la prevención de embarazos o las enfermedades de la sexualidad humana. (La información se da de forma mecánica, no se educa, solo se da información inconexa, que se puede tomar o dejar). Se repiten las charlas sobre educación sexual en colegios e institutos con un mismo esquema, desde el paternalismo, heterocentrista y tratando la sexualidad desde la óptica reproductiva, convirtiéndose la educación sexual en un instrumento de normalización y control sexual. Aún cuando la información llega de una forma clara, los estímulos externos hacen que sea muy difícil de aplicar. En el capitalismo, prima la inmediatez del disfrute, ya que así se perpetúan hábitos de consumo. Lo importante es el disfrute instantáneo sin importar las consecuencias. Sobre todo en las zonas más marginales, donde existe un menor nivel cultural, el embarazo está contemplado como algo natural, se tenga la edad que se tenga, y se está dispuesto a asumirlo. En esto, juega un papel importante el patriarcado. Un problema añadido es la dificultad para acceder a los métodos anticonceptivos, que tienen precios elevados para la mayoría de la juventud. Además, los métodos anticonceptivos están bajo una campaña constante de criminalización por parte de la Iglesia católica y de los sectores más conservadores. Esta criminalización está acentuada cuando la juventud se ve obligada a utilizar medidas como “la pastilla del día después” o tienen la necesidad de abortar. El papel histórico de la Iglesia Católica y de la dictadura franquista ha dejado una herencia en materia sexual en el Estado Español. Pero todo esto no es únicamente cosa del pasado; en fechas recientes hemos vivido la persecución contra las clínicas donde se practica el aborto (tanto por la ley como por las organizaciones “provida”, normalmente adscritas a la Iglesia Católica) y mujeres que lo habían practicado. Dándose una de las situaciones más extremas en Navarra, donde los facultativos se niegan en bloque a practicar abortos aún estando estos dentro de los supuestos permitidos por la ley. Rebotan los casos a otras capitales y hacen presión a otros compañeros, consiguiendo estos autollamados “insumisos” que hoy en día en Navarra no se practique ningún aborto ni en centros públicos ni privados. Frente a esto, los CJC defendemos el aborto libre y gratuito. Se debe regular dentro del sistema sanitario, de manera que sea accesible y seguro, como todavía sigue siendo en algunos territorios del Estado Español. La mujer ha de poder decidir sobre su cuerpo y si quiere ser madre o no y cuándo quiere serlo. Por otro lado, hipócritamente, el sexo se ha mercantilizado, de manera que la prostitución 70


es una importante fuente de ganancias para las redes ilegales. La mujer es casi en el 100% de los casos el objeto de este fenómeno, que está muy relacionado con situaciones de acoso, sobreexplotación e incluso de condiciones de semi-esclavitud controladas por mafias, en especial las mujeres inmigrantes. Los parámetros en los que se pueden dar las relaciones sexuales están muy definidos: se rechaza desde el modelo patriarcal, toda forma de relación que se salga de esos parámetros, como el sexo, el amor, las relaciones homosexuales, las relaciones de grupo, la bisexualidad, etc. El Estado Español ha legalizado el matrimonio homosexual, pero esto no rompe completamente con el modelo patriarcal. A pesar del éxito de la social-democracia a la hora de incorporar la homosexualidad al sistema, la existencia de personas de distintas orientaciones sexuales demuestra lo absurdo de basar en la reproducción y la “biología” toda la legitimidad del sistema patriarcal de familia. Por eso, los sectores más reaccionarios no han aceptado su legalización y han llevado a “científicos” al parlamento para demostrar que la homosexualidad es una enfermedad y miles de personas han salido a las calles para manifestarse “por la familia”, entendida como una rancia institución machista, y opresiva para la juventud. Estas fricciones demuestran que de la homosexualidad cuestiona los cimientos del patriarcado, a pesar de los intentos del sistema para normalizarlos, siendo la libertad sexual una forma más de lucha contra el sistema patriarcal. Los CJC afirmamos rotundamente que cualquier persona, sea heterosexual, homosexual, bisexual o transexual, debe ser respetada y aceptada socialmente. Apoyamos la normalización de las orientaciones sexuales distintas a la heterosexualidad, creemos que para que este proceso sea completo aún deben tomarse muchas medidas, como un amplia campaña cultural e ideológica contra los amplios resquicios homófobos de la sociedad, la cobertura de las operaciones de cambio de sexo por la sanidad pública, programas apoyo a homosexuales víctimas del acoso o de discriminación o la transformación de muchos ámbitos en los que se presupone la heterosexualidad. También es necesario romper muchos tabúes en torno al sexo. En el sexo no caben imposiciones morales ajenas a lo que quieren las personas que forman parte de la relación. Cualquier relación es legítima, siempre que se dé en condiciones de libertad y participación voluntaria, con respeto para las personas y la salud. Finalmente, también luchamos por la plena libertad sexual y el amor libre, de tal forma que se puedan disfrutar de las relaciones personales que plazca sin necesidad de valores predeterminados, excluyendo cualquier elemento de apropiación y de control de un miembro de la pareja por el otro, así como cualquier forma de ejercicio de poder, basándose ésta en el respeto mutuo, el consenso y la igualdad. Para ello es necesario comenzar por la educación sexual, rompiendo con los tabúes y enseñando la sexualidad tal como es. Esto debe ser complementado por educación emocional, rompiendo con los roles de género, de tal forma que se reeduque para afrontar los cambios 71


que se desarrollan en la adolescencia sin temor, de tal forma que posteriormente se pueda llevar una vida plena y placentera. Para ello la información sexual debe de ser completa, clara y de fácil acceso, educando en prevención así como explicando las actuaciones posteriores en caso de riesgo, facilitándose el acceso a estos elementos preventivos, así como a los métodos anticonceptivos de emergencia de forma gratuita. Además de aumentar los centros de planificación familiar y la información sobre el acceso a ellos, que todavía hoy, a pesar de haberse desarrollado mucho con respecto a unos años, son insuficientes. No es válida la medida del PSOE de poder conseguir la “pastilla del día después” sin receta médica. Esto no sólo no soluciona el problema, sino que más bien lo acrecienta, ya que ante la falta de educación sexual, las jóvenes la usan como si fuera un método anticonceptivo más, cuando es dañino para el cuerpo de la mujer y debería tomarse como medida de emergencia. Además, sigue sin ser gratuita, con lo que gran parte de la juventud sencillamente no puede permitírselo.

La juventud en el campo y las zonas rurales46. La juventud rural es la juventud olvidada, son una considerable cantidad de jóvenes que sufren la falta de acceso a la formación, a la cultura, al ocio y a gran parte del mundo laboral, así como la imposibilidad de integrarse en todo aquello que está más allá de los límites de su pueblo. Nuestro análisis se va a centrar en los problemas de la juventud rural en la educación, la cultura y el empleo.

Educación. En los pueblos faltan centros educativos, profesorado, materiales y recursos. Todo esto convierte a la educación pública en los núcleos rurales en una formación pobre y, en muchos casos, anacrónica. Los responsables de la gestión de la educación en las zonas rurales -la administración pública- buscan la máxima rentabilidad en votos, con la mínima inversión en Educación. Por eso, es una situación muy generalizada que las infraestructuras estén en muy mal estado y sean inseguras, que falten materiales educativos y que no haya apenas oportunidades para que la juventud rural pueda continuar su formación y progreso académico más allá de la educación obligatoria. Todo esto forma un círculo vicioso, ya que no existe la conciencia de que sea necesario priorizar la educación de los y las jóvenes rurales. Además, la pobreza de los sectores rurales (al igual que en muchas ocasiones de los sectores urbanos) lleva a los jóvenes muchas veces a dejar de estudiar y buscar un trabajo. Por otro lado, muchos centros no tienen aulas preparadas para poder impartir materias como música (falta de instrumentos y materiales para desarrollar la asignatura), educación física 46 Joven: entendemos como joven las personas comprendidas entre los 14 y los 28 años. Rural: entendemos como núcleos rurales los que por números de habitantes no superen los 10.000 habitantes.

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(falta de materiales deportivos, gimnasio, pistas deportivas), tecnología (falta de aula preparada para poder desarrollar ejercicios y proyectos), ni infraestructuras como el patio del recreo (falta de espacios para su recreación, descanso y ocio), etc. Existen también centros muy antiguos, donde los edificios están deteriorados, las instalaciones eléctricas son inseguras, no hay calefacción, existen humedades y la limpieza y el mantenimiento son precarios. Además, un problema generalizado es el transporte. En muchos pueblos, el alumnado se ve obligado a viajar a los núcleos urbanos más cercanos para poder estudiar, debido a que no existen centros de estudio en sus pueblos. A este problema se le suma que el transporte es escaso; no sólo el escolar, sino también el transporte regular. Por eso, el alumnado en muchos casos llega fuera de hora y emplea mucho tiempo en volver a sus localidades, alargando de forma innecesaria la jornada escolar. Este gasto extra en transporte no está cubierto, resultando además las ayudas económicas públicas insuficientes, destacando también los excesivos gastos que ocasiona a la juventud rural acceder a una vivienda o colegio mayor, donde son limitadas las ayudas Estatales o Autonómicas en materia de vivienda para los jóvenes. Además al aumentar el número de desplazamientos, aumenta la contaminación y el consumo de forma diaria y regular. Los problemas de transporte son mayores en la formación profesional o universitaria, que está restringida a las ciudades, muchas veces lejos de los lugares de residencia del alumnado. Muchos de estos jóvenes tienen que combinar trabajo y estudio, debido a los costes de la educación superior, ya que las ayudas económicas son de difícil acceso y/o de muy poca cuantía, sin llegar a cubrir el 50% del gasto anual del/la estudiante. Muchos y muchas jóvenes se ven obligados a renunciar a estudiar porque les dificulta en extremo ir a una universidad. Otro problema frecuente se da con el profesorado, ya que muchos están en régimen de interino y las administraciones los mueven a su antojo. Esto perjudica la calidad de la educación, puesto que el profesorado no puede hacer un seguimiento personalizado de cada uno de sus alumnos y alumnas. En los núcleos urbanos más pequeños, la falta de profesorado hace que un/a mismo/a docente imparta clase de varias materias, incluso -en muchos casos- sin estar preparado para determinadas especialidades, haciendo que la formación sea de muy mala calidad. Además, las aulas unitarias obligan al/la docente a impartir clases a diferentes cursos de forma simultánea, lo que degrada aún más el nivel de la educación.

Creatividad, cultura y ocio. El ocio y la cultura son esenciales para que la juventud desarrolle por iniciativa propia su creatividad y su forma de ser. Gracias a ellos, aprende a relacionarse y a desarrollarse junto a otros y otras jóvenes. 73


En los pueblos las actividades culturales, de ocio y diversión son muy escasas y sin ninguna variedad, haciendo que la juventud rural participe poco y dejando sólo alternativas poco saludables.

Empleo. El mundo rural posee unas peculiaridades que hacen más difícil la articulación de un movimiento de lucha y de carácter revolucionario. La cultura, idiosincrasia y carácter propio del trabajador del campo, se ha labrado a lo largo de siglos bajo una aspiración máxima, la propiedad de la tierra. Este hecho ha supuesto un gran obstáculo para hacer germinar movimientos revolucionarios, a excepción de algunas experiencias durante la II República (guerra civil en especial) o en la actualidad en comarcas de Andalucía donde el SOC-MR (actual SOC) ha intervenido con notable éxito. Otro déficit se produce en el paso de la mecanización masiva en las explotaciones agroganaderas, lo que conllevó el desplazamiento de centenares de miles de trabajadores hacia el desempleo o la temporalidad de campañas de recogida que apenas están cubriendo un 40 ó 50 % de la actividad laboral al cabo del año. Así pues nos encontramos con que hoy en día grandes extensiones de superficie son trabajadas por apenas una decena de trabajadores, los cuales suelen pertenecer a un mismo núcleo familiar de la localidad y destacándose como aquellos trabajadores más sumisos, con menos conciencia de clase e incluso reaccionarios. En definitiva, no existen grandes centros de producción donde se puedan articular luchas y movimientos basados en la solidaridad de clase. Se promueven y crean fuertes distensiones entre los propios trabajadores y aún hoy en día siguen los mismos mecanismos de contratación de siempre, a saber, esperar en las plazas de los pueblos a que seas elegido para trabajar ya no sólo por ser el más productivo, sino por ser además el más obediente, sumiso, no provocador o elemento susceptible de rebelión y subversión, “de familia decente”. Hay que destacar también que el modelo patriarcal deja su impronta en el mundo rural, de tal forma que las diferencias de salarios entre hombre y mujer que siempre existieron, hoy en día perviven y se visten de legalidad bajo los eufemismos de diferentes categorías laborales en los distintos convenios. En cuanto a comunidades como Andalucía o Extremadura donde el peso del trabajador agrario es notable en el conjunto de la sociedad, los gobiernos (primero de la UCD) crearon un gran instrumento de desmovilización de los trabajadores, el PER (Plan de Empleo Rural). Este instrumento ha conseguido que la masa de trabajadores se achante, desmovilice, claudique y lo peor de todo es que incluso se encuentren satisfechos y agradecidos (voto cautivo) a los distintos gobiernos, por una ínfima ayuda que les permite con suerte sobrevivir cuando no malvivir. Cabe reseñar fracturas de clase e incomprensiones mutuas tanto de los trabajadores agrarios 74


autóctonos respecto a los inmigrantes, como históricamente respecto a los trabajadores del ámbito urbano que habían tenido mejores condiciones laborales y sindicales. Estas fracturas se acentúan desde los poderes mediáticos y generan brotes de racismo y xenofobia preocupantes como en las provincias de Almería o Huelva. También se ha acentuado el carácter especulativo de la tierra en el mundo rural, donde en las dos últimas décadas ha sido el negocio ideal para desviar fondos y blanquear dinero de otros sectores productivos (construcción y financiero sobre todo). Especulación que sumado a las Políticas Agrarias de la UE (PAC) han expulsado del campo a varios miles de pequeños productores que han ido a aumentar las filas de la clase obrera. Políticas Agrarias de la UE que en breve van a dinamitar el mundo rural, donde los terratenientes se les subvencionará (el PER de los ricos) ya no por producir, sino por el hecho de la propiedad de la tierra en si. Provocando que centenares de miles de trabajadores sean expulsados para siempre del medio donde han vivido, trabajado, educado… dando paso a un nuevo éxodo del campo a las ciudades ya de por sí masificadas y agotadas en términos urbanísticos en el conjunto del Estado Español. Políticas Agrarias que van a quitar definitivamente la función de medio de producción a la tierra y otorgarles a los grandes terratenientes y oligarcas el uso de las tierras para su disfrute, ocio y recreo. Un gran porcentaje de los y las jóvenes se ven encadenados a un trabajo precario, sin derechos y sin futuro. La emigración, trabajar en el campo sin contrato, las horas extra no remuneradas y los bajos salarios son fenómenos frecuentes. No existen posibilidades laborales alternativas a vivir del campo. Todos estos puntos hacen que el joven de las zonas rurales salga con un bajo nivel educativo y cultural, perdiendo todo el interés por salir, explorar y relacionarse más allá de su localidad. Tenemos una juventud que piensa que este sistema es así y que es imposible cambiarlo, que está condenado a una vida sin oportunidades de mejora, que la lucha es una pérdida de tiempo y que la política es solo una fuente de problemas y de corrupción. Esta juventud aspira a trabajar mucho y ganar dinero (tanto tienes, tanto vales), dejando de lado los valores de lucha y transformación social. Esta actitud generalizada de derrotismo y/o conformismo es precisamente el único obstáculo a la hora de superar al capitalismo.

Juventud inmigrante. En 1915, Lenin desarrolla la ley del desarrollo desigual47, que tiene hoy plena vigencia, ya que el capitalismo sigue siendo el modo de producción hegemónico. Por tanto, los países capitalistas no tienen un desarrollo político y económico similar, sino que, de forma crónica e inevitable, hay grandes diferencias entre ellos. Distinguimos entre la del capitalismo 47 “La desigualdad del desarrollo económico y político de los países, es una ley absoluta bajo el capitalismo” V.I.Lenin. “La consigna de los Estados Unidos de Europa”

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central y la del capitalismo periférico, con grandes desfases estructurales en el desarrollo, debido a que entre ellos existen relaciones imperialistas de dominación. Este es el contexto en el que se da el fenómeno de la migración: unos países endémicamente pobres y subdesarrollados, en favor de un centro imperialista. La brecha económica y los efectos sociales del capitalismo en los países periféricos, provocan que la clase obrera de estos países tenga que emigrar para poder encontrar empleo y condiciones de vida superiores a las de su lugar de origen, lo cual no significa que sean dignas. De esta forma, la inmigración, tal como la conocemos hoy, es un fenómeno connatural e intrínseco al modo capitalista de producción. Una vez situado políticamente el fenómeno de la inmigración, vamos a echar una mirada a las cifras. En el mundo, hay 192 millones de personas migrantes48, de los cuales, a 31 de diciembre de 2008, alrededor de 5.220.600 viven dentro del Estado Español. 4.473.499 de ellos tienen permiso de residencia en vigor49. Esta cifra supone alrededor de 800.000 personas sin permiso legal de residencia, aunque la cifra varía según las fuentes. En 2007, el 30% de los que tenían permiso legal de residencia en el Estado Español eran menores de 30 años50. Otro 30% tenía entre 30 y 39 años51. Por lo tanto, la juventud es un sector muy importante dentro de la población inmigrante y su crecimiento ha sido espectacular entre 2004 y 2008, habiendo un incremento del 60%52 . Sin embargo, una mayor presencia de inmigrantes no ha ido acompañada de una mejor comprensión. En torno a la inmigración conviven dos fenómenos que se retroalimentan. Por un lado, el discurso del odio, ligado generalmente a grupos de ultraderecha, y las políticas de criminalización de la inmigración desplegadas por el gobierno, especialmente contra la inmigración “ilegal”53, 48 http://www.webislam.com/?idn=12844 49 INE 2008 50 Informe Injuve 2008 Tomo 1 51 Ibid 52 Ibid 53 Según datos del INUVE, los principales inconvenientes que señala la gente joven con respecto a la llegada de inmigrantes, tiene que ver en primer lugar con el ámbito laboral (“Quitan puestos de trabajo” 31%); seguidos de los problemas con la seguridad (“Provocan delincuencia y seguridad ciudadana” 23%). Un inconveniente general como que “Son demasiados”, es señalado por el 11% de la gente joven. Y entre otros perjuicios menores, destacan la falta de control (“No hay control” 6%), la bajada de salarios (“Aceptan trabajos por poco salario” 6%) y la falta de adaptación social (“No se adaptan a nuestras costumbres” 5%). Aún así, según indica este sondeo de opinión, la mitad (48%) considera que la inmigración es más bien positiva para los países que la reciben, frente a un 25% declara que es más bien negativa. En relación a sondeos anteriores parece ser que la visión de la inmigración ha ido mejorando paulatinamente en los últimos diez años: La percepción de unos efectos más bien positivos ha pasado del 28% en 1997 al 48% en 2008. Estos mismos datos muestran sin embargo que en torno a dos de cada tres jóvenes (68%) considera excesivo el número de inmigrantes que viven en nuestro país; frente a ellos/as, aparece un 26% que cree que el número de inmigrantes es adecuado. Tan sólo el 1% considera escaso dicho número. La gran mayoría se decanta por controlar la entrada a partir de la contratación laboral: “Permitir la entrada sólo a los que tengan un contrato” es señalado por el 72% de jóvenes. Quienes abogan por “Permitir la entrada con pocos obstáculos” suponen el 15% y el colectivo que “Permitiría la entrada poniendo muchos obstáculos” representa el 8%. Las opiniones sobre la prohibición absoluta de entrada a inmigrantes aparece como insignificante (3%). Fuente: Sondeo de Opinión del INJUVE “Jóvenes e Inmigración”, 2008,

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este discurso pretende hacer creer entre las filas de nuestra clase que nuestros enemigos son los trabajadores inmigrantes y no los empresarios. De esta forma, el fenómeno de la inmigración ilegal caracteriza cada vez mejor la barbarie del capitalismo moderno. La patronal explota de forma salvaje a las personas sin permiso de residencia, a través de sueldos ínfimos y nulos derechos laborales. Esto se sostiene sólo gracias a la constante amenaza de “repatriación” y el clima de odio social, generado precisamente con este propósito. En febrero de 2009, se destapó que las comisarías de Madrid y de otros puntos del Estado tenían que cubrir cuotas semanales de expulsión de inmigrantes. Otro ejemplo de barbarie lo encontramos en los infames centros de internamiento de extranjeros (CIEs), donde viven hacinados decenas de miles de personas en situación administrativa irregular. Los años de gobierno de José Luis R. Zapatero (PSOE) han evidenciado la defensa férrea de los intereses de la patronal, ya fueran necesarias medidas en un sentido o en otro. Por ejemplo, en 2005 se dio un proceso de regularización que sirvió para aumentar el saldo de caja de la Seguridad Social, al empezar a cotizar más de medio millón de trabajadores “ocultos”. El proceso no tuvo garantías ni protección para las personas en situación irregular. En cambio, en los últimos años, el gobierno Zapatero es responsable de la militarización de las fronteras del Estado Español. En un sentido o en otro, el “humanismo” burgués, encarnado por su versión más amable, la socialdemocracia, revela su auténtico rostro también en el caso de la inmigración “ilegal”: no importan las personas, sino el máximo beneficio para la patronal. Las personas en situación irregular, además, se ven expuesta a sufrir algunas de las realidades más duras de las sociedades contemporáneas, como son: •

El tráfico de personas.

Las nuevas formas de esclavitud moderna.

Las redes de la “trata de blancas”, es decir, la prostitución forzosa.

El genocidio de los cayucos, que quitan la vida a miles de personas anualmente.

La clase obrera extranjera sufre una mayor situación de explotación, más aún en el caso específico de las trabajadoras inmigrantes. El papel jugado por las ETTs, en esta situación de mayor explotación, es muy importante. Los inmigrantes jóvenes sufren toda una serie de realidades específicas. Es de destacar que el 46% (49% en el caso de las mujeres) de los inmigrantes con permiso de residencia y menores de 30 años, no habían encontrado trabajo en su país antes de emigrar54. Los inmigrantes de fuera de la UE tienen la tasa de actividad más alta (77’7%, por un 56’9% de los 54

(INE 2007)

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españoles) de entre los residentes en el Estado Español55. Sin embargo, ya antes de la crisis tenían una tasa de paro 4’5 puntos porcentuales superior a la de los españoles 56. Con la crisis, una de las primeras afectadas ha sido la persona migrante, debido a que sus empleos son frecuentemente temporales, como refleja el hecho de que el 89% de los contratos a inmigrantes entre enero 2008 y enero de 2009 fueron de este tipo57. El paro entre inmigrantes en enero de 2009 es del 21’3%58. Por ocupaciones, además, la mayoría de migrantes son trabajadores no cualificados (34’2%), mientras que solo el 4’1% está en puestos de responsabilidad en las empresas o en las administraciones públicas59 a pesar de que muchos tienen buena formación. Por eso, la crisis capitalista les afecta más. Pero además, por un lado, existen problemas para los inmigrantes jóvenes para la integración social. Existe una tendencia a la creación de guetos nacionales. Además, algunos sectores juveniles inmigrantes no son inmunes a determinadas herencias culturales con claros matices patriarcales, homófobos, religiosos... etc. En este sentido, es muy importante no identificar las manifestaciones más reaccionarias de algunas culturas con el hecho de ser extranjero. Hay que combatir los discursos intransigentes que exigen una modernización intolerante de las culturas extranjeras, así como aquellos que ocultan un discurso xenófobo, culpabilizando a los inmigrantes de no adaptarse o integrarse. Nuestra propuesta es la interculturalidad. Distinguimos este concepto del multiculturalismo, ya que este último concepto ha sido utilizado para justificar los desastres de la globalización. Mientras que la multiculturalidad habla de una síntesis de todas las culturas, que generalmente favorece a la cultura dominante, la interculturalidad no pretende sintetizar, sino que asume el derecho a la diferencia cultural y a que se dé importancia a la información sobre la cultura y la historia de las minorías para facilitar la comprensión mutua. En las escuelas, se reflejan muchas de las problemáticas que en el capitalismo están relacionadas con la inmigración: dificultades de integración: lengua, cultura..., falta de políticas y estrategias administrativas claras para fomentar la normalización de la situación de los inmigrantes; discriminación etc. Además de elevados índices de fracaso y abandono escolar, tanto derivado de esta falta de políticas como de dificultades económicas. Los centros públicos acogen a la inmensa mayoría de los inmigrantes. El profesorado no recibe formación ni medios para tratar con los inmigrantes como sector específico. Tampoco existen políticas y estrategias claras en la educación. Mientras que el 50% de los alumnos españoles continua estudiando, solo el 20% de los extranjeros lo hace60. Un 37% de los alumnos extranjeros que abandonan los estudios admiten que lo hacen únicamente por motivos económicos61. Además, la Ley de Extranjería no reconoce el derecho al estudio 55 56 57 58 59 60 61

Ibid Ibid EPA 2009 Ibid EPA 4º trimestre 2007 IJE2008 Ibid

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de los inmigrantes ilegales, por lo que se ven abocados a trabajar desde edades tempranas. En cuanto al asociacionismo, la situación de ilegalidad, por un lado, las dificultades de integración, por otro, y, finalmente, la falta de iniciativas políticas específicas hacia la juventud inmigrante de organizaciones como la nuestra, aleja a la juventud inmigrante de la organización y la lucha. En este nuevo ciclo, los CJC debemos ser capaces de incorporar a la juventud inmigrante a la lucha. Debemos trabajar entre las plataformas de inmigrantes, respetando su carácter nacional pero introduciendo discurso de clase. Algunos de los ejes programáticos deben ser: •

No a la Unión Europea y a su política inherente de militarización y externalización de fronteras, de acoso policial, de expulsiones y deportaciones a las personas migrantes. En consecuencia: 1. Cierre de los Centros de Internamiento.

2. Derogación de la Directiva de Retorno, Ley de Extranjería y todas aquellas directrices similares. Puesta en marcha de una nueva política de inmigración basada en la integración social y en la convivencia intercultural, que reconozca a las personas inmigrantes como ciudadanos/as, y trabaje desde la educación y la sensibilización para combatir actitudes xenófobas y racistas. En consecuencia: 1. Proceso de Regularización Permanente que acoja a todas las personas inmigrantes que se encuentran en situación irregular sin vincularlo con su situación en el mercado de trabajo. 2. Mismas condiciones para toda persona trabajadora que aporte al valor social, independientemente de su lugar de nacimiento o tiempo de residencia en el Estado Español. Garantizar de forma efectiva el acceso a los derechos sociales, en igualdad de condiciones con los autóctonos, tales como vivienda, educación, salud y servicios sociales, en calidad de ciudadano/a de pleno derecho. 3. Tipificación como delito la criminalización de las personas inmigrantes, por parte de las autoridades policiales, administrativas y medios de comunicación, por razones religiosas, étnicas o de país de procedencia. 4. Compromiso de la educación con campañas que visibilicen las causas reales de las migraciones.

Solidaridad activa con los procesos emancipatorios de los pueblos oprimidos por las potencias imperialistas como única salida real a la situación de las migraciones motivadas por necesidades vitales. 79


Despenalización del “top-manta”.

La marginación y la exclusión social. La exclusión social no es equivalente a la pobreza, aunque en muchos casos, la causa fundamental de la exclusión es una situación económica precaria. Sin embargo, existen otras causas de exclusión que han de ser tenidas en cuenta: irregularidad administrativa (inmigrantes “sin papeles”), carencia de una vivienda digna, subempleo, drogadicción, dificultades de acceso a la formación... Por tanto, no podemos confundir un fenómeno con el otro, sino que hemos de buscar las interdependencias entre ambos y tener en cuenta la existencia de otros factores. ¿Por qué existe exclusión social? La exclusión social es una tendencia natural del capitalismo, como expresión más bochornosa y llevada a su máximo exponente de la división en clases y del interés objetivo de la clase dominante por acentuar la brecha social. Sin embargo, bajo condiciones históricas concretas, el capitalismo es capaz de reducir algunas de las expresiones más aberrantes de la exclusión social. La existencia hoy de barriadas, personas “sin techo”, personas sin acceso a los servicios públicos más elementales, etc. es una expresión de que la correlación de fuerzas permite hoy al capitalismo mostrarse en una de sus versiones más brutales: el neoliberalismo. Si la exclusión social depende, en buena medida, del momento histórico del capitalismo, corresponde contextualizar un poco la situación que vive el Estado Español en relación a otras expresiones capitalistas. Antes de la actual crisis capitalista, y en pleno boom de la construcción, España ya era uno de los países con mayores desigualdades de Europa, tan sólo superado en la UE por Portugal y Grecia62. A pesar del ciclo de crecimiento económico (en términos capitalistas) que atravesó la economía española durante los últimos años63, los salarios apenas tuvieron ligeras subidas64. No se registran mejoras significativas en lo que respecta a personas con riesgo de pobreza y el gasto social se mantiene muy lejano al promedio de la UE65. La situación laboral es causa de exclusión social. La inserción en el “mercado laboral” es muy complicada. Por otro lado, el nuevo empleo que ha venido a sustituir al antiguo tejido 62 Índice de Gini – EUROSTAT 2002. En una escala de 0 a 100, cuánto más alto es el número, peor distribución de la riqueza existe. España tiene 33, mientras que otros países como Alemania (25), Suecia (23) o Austria (26) tienen cifras considerablemente inferiores. En 2007, el coeficiente había descendido a 31’7. 63 En términos reales, en el ciclo 1999-2008, el aumento del PIB a precios constantes fue del 2’07 anual. [EUROSTAT http://epp.eurostat.ec.europa.eu/portal/page? _pageid=1996,39140985&_dad=portal&_ schema=PORTAL&product=REF_SD_EC&root=theme0/sd_ec/tsdec100&zone=detail] 64 En términos reales, en el ciclo 1999-2005, los salarios a precios constantes tuvieron una subida del 0’40 anual. [INE http://www.ine.es/daco/daco42/sociales06/trabajo-naci.xls] 65 Alrededor del 20% del presupuesto, por un 27’3% de media en la UE. [Informe sobre el Borrador del V Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social 2008-2010, Consejo Económico y Social. España]. En Cuba, en 2007, el gasto social ascendió al 36%. http://www.trabajadores.cu/Members/paquito/prioriza-gasto-social-presupuesto-del-2008-en-cuba

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industrial es de menor calidad, fundamentalmente precario y temporal (que afecta a menores de 45 años, especialmente mujeres66). Los mercados del suelo y la vivienda, con una estructura de propiedad muy concentrada en pocas manos y un carácter marcadamente especulador, tienen en el Estado Español un efecto segregador. Por ello, mientras se levantan o se amplían barrios completamente nuevos, otros están degradados y zonas rurales enteras quedan deshabitadas. Tres factores provocan exclusión social en relación a la vivienda: malas condiciones de vivienda, de la habitabilidad y las malas condiciones ambientales o del entorno. El caso más extremo de negación del acceso a la vivienda es precisamente no tener vivienda, un problema social en aumento vertiginoso desde el comienzo de la crisis, pero que nunca había dejado de darse. Valga el ejemplo de los asentamientos de infraviviendas (como el barrio de Cañada Real, en Madrid, con más de 2000 chabolas), que tienen que sufrir, además, la constante persecución estatal y criminalización. No por casualidad, los habitantes de estos barrios, quizás las personas más excluidas en cuanto a vivienda, están totalmente anulados para la lucha, debido al extendido problema de la drogadicción y el narcotráfico. Entre los sectores más afectados por la exclusión social se encuentran: los inmigrantes no regularizados, que son quienes más la sufren; las personas discapacitadas, que sufren todo tipo de obstáculos para acceder a la educación; ancianos que no pueden acceder a servicios destinados a su protección, debido a sus escasos recursos económicos; el grado de vulnerabilidad de muchos jóvenes, por abandono escolar; y el colectivo de ex-reclusos. Los jóvenes son el 60% de los que, en edad activa, sufren realmente la exclusión social67. Otra causa de exclusión social, la precariedad económica del hogar, es sufrida mayoritariamente por jóvenes (42’4% sobre el total de excluidos)68. Aquellos que sufren exclusión social por desempleo son jóvenes en un 50’7% de los casos. Por lo tanto, la economía, el desempleo y el fracaso escolar son las tres causas fundamentales de exclusión social de los jóvenes. El gobierno español elabora Planes Nacionales de Acción para la Inclusión Social. Sin embargo, la dotación económica se realiza en medidas muy abstractas y que normalmente se solapan unas con otras. La eficiencia de estos planes es muy limitada. A día de hoy no existe voluntad política real de acabar con la exclusión social, primero porque la exclusión social es generada de forma constante por el capitalismo, especialmente en su actual fase neoliberal, y segundo, porque la única forma de acabar para siempre con la exclusión social es eliminando el sistema que la crea. Es necesaria una movilización real de la solidaridad, elevado al máximo interés del Estado, así como de las bases sociales. Eliminar la exclusión social requerirá una forma más humana de relaciones entre personas, tratando al hombre y la mujer como compañeros y no como productores. Estamos pensando en experiencias como los trabajadores sociales, en Cuba. 66 67 68

Pobreza y exclusión social [Joan Subirats, Fundación “La Caixa”] Ibid Ibid

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La cultura como mercancía. La ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una colectividad o época, de un movimiento cultural o político. Como dijo Marx, las ideas dominantes en una sociedad son las de la clase dominante, pues la superestructura social viene determinada en última instancia por la infraestructura económica. Pero esto no quiere decir que la ideología sea monolítica, sino por el contrario es heterogénea, y en una misma sociedad concreta existen diversas posiciones ideológicas o confrontadas. La Cultura en sentido amplio, hace referencia tanto a los modos de vida y costumbres, como al desarrollo artístico de una sociedad, teniendo como base material el desarrollo científicotécnico; como al conjunto de ideas disponibles en esa sociedad. La utilizaremos en los dos sentidos haciendo hincapié en este último. Por lo tanto desde una perspectiva materialista, la Cultura hace referencia a elementos superestructura les relacionados con otros de tipo infraestructural de una sociedad. En ocasiones observamos cómo el concepto de Cultura es concebido desde posiciones estrechas o idealistas: sin relacionar la base material de estas ideas. La Cultura, puesta al servicio de la gran mayoría de la humanidad, una vez roto el corsé capitalista, no sólo solucionaría los acuciantes problemas actuales, sino que supondría un espectacular avance en todos los sentidos para el desarrollo de las necesidades humanas, tanto materiales en sentido estricto como intelectuales, como han demostrado, las experiencias de construcción del socialismo. El capitalismo a través de la cultura realiza un ataque ideológico para controlar las conciencias de la juventud, utilizando instrumentos como las religiones, la educación, los medios de comunicación, la música, la literatura, el arte, el deporte como espectáculo de masas, convertido en un gran mercado destinado a obtener beneficios para unos pocos. La cultura en muchos casos no deja de ser propaganda al servicio del sistema, en definitiva, alienación. La propaganda dominante pone en la primera línea de sus argumentos ideológicos la consigna de la competitividad y de la productividad, como medio y panacea para la prosperidad. La ilusión de la solución individual, la libertad falsa que promete el capitalismo, conjuntamente con la dominación de las conciencias, señalan el esfuerzo de los múltiples mecanismos que intervienen en cada aspecto de la vida de la juventud, para frenar los verdaderos intereses de ésta. Es característico del capitalismo mercantilizar todas las relaciones, no sólo las económicas, también las humanas. Y es mercantilizable también cualquier expresión de la actividad humana. En el terreno ideológico utiliza diversas formas “culturales” para extender su dominación ideológica, a la vez que obtiene suculentos beneficios con el gasto que día a días miles de jóvenes hacen en discos, películas u objetos de consumo en general, que además de neutralizar a la juventud se enriquecen a su costa. Cumpliendo un doble objetivo.

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Por eso para la juventud comunista es fundamental denunciar la sociedad consumista, basada en la producción de mercancías (valores de cambio), y no basada en valores de uso, en satisfacer las verdaderas necesidades humanas. Ya no se fabrica para usar y tirar, se trata de comprar y tirar. El capital hace desaparecer socialmente los valores de uso a velocidad creciente, reproduciéndolos para atender las mismas necesidades u otras más artificiales, despilfarrando el valor de uso vertiginosamente. El capitalismo es especialista en generar “nuevas necesidades innecesarias” con tal de sacar beneficios, y de paso introducir con ellas nuevas formas de dependencia y de control social. El consumismo es una proyección esencial de la ideología capitalista para su dominio. Un concepto decisivo es la relación cultura y calidad de vida. Tenemos que luchar por lograr condiciones dignas de vida, desde el punto de vista material. Pero al mismo tiempo formar entre la juventud la convicción, de que la calidad de vida tiene que ver también con un componente cultural. O sea, combatir que la felicidad tiene que ver con la capacidad de consumir. En estos tiempos, urge una auténtica democratización de los valores culturales, pues la llamada cultura de masas realiza producciones homogéneas, estereotipadas, de digestión fácil. Hay que frenar la penetración ideológica que el imperialismo está efectuando a través de los grandes monopolios del ocio y que dominan la conciencia de millones de jóvenes, fomentando mentes uniformes y estereotipadas, aisladas de la realidad en que viven, desconectadas de la historia. El arte de vanguardia y de rebeldía ha sido sometidos por el mercado, que es un censor implacable, que ha ido acorralando las manifestaciones que pueden resultar peligrosas para el sistema, mutilándolas, anulando su sentido revolucionario y transformador -valga el ejemplo de la imagen del Che- y premiando aquello que, de un modo u otro, funciona como un factor de integración al sistema. Destruye o absorbe toda expresión cultural que pueda enfrentar los intereses capitalistas e impone una cultura uniforme que responda a sus intereses. Nuestra propuesta es la interculturalidad. La globalización imperialista ha tratado de legitimarse hablando de multiculturalismo, que en la práctica supone que -”en libre competencia”- las culturas de las potencias hegemónicas se han impuesto a todas las demás. Por contra, la interculturalidad no propone sintetizar todas las culturas en una única, en beneficio de las dominantes. La interculturalidad no propone síntesis, sino admitir la diferencia cultural como algo que enriquece. Proponemos el conocimiento mutuo entre todas las culturas, sin voluntad de absorción ni de imposición. Uno de los graves problemas de los monopolios imperialistas, es el acceso limitado a la riqueza cultural del mundo. Se consumen, sobre todo, productos estadounidenses, o de algunos centros hegemónicos de poder cultural, lo cual ofrece una visión muy parcial de las culturas universales, que nos impide acceder al amplísimo patrimonio cultural de la humanidad. La homogenización cultural tiene hasta ahora “el modo de vida americano” y esto se refleja sobre todo en la programación televisiva, instrumento de la cultura de masas por excelencia, y en el cine. Más del 80 % de las series televisivas y de las películas proyectadas son yanquis. 83


El instrumento más poderoso de propaganda y alienación es sin duda la televisión. Los grandes medios se hallan en manos de grandes grupos oligárquicos (del estilo de Rupert Murdoch, Times-Wagner, PRISA, Berstelman…) que cuentan con gran cantidad de emisoras de televisión y radio, encargadas de “crear opinión”. La difusión de Internet en los últimos años, también viene siendo objeto de la monopolización ideológica, para imponer la cultura imperialista, siendo utilizada la censura y el control de lo que cuestiona al sistema. Pero en este terreno los revolucionarios comenzamos a aprovechar su uso para nuestros intereses y ganar espacios de difusión de nuestras ideas, creando espacios propios de la organización, o participando y potenciando redes de contrainformación. En torno a la satisfacción de las inquietudes culturales y lúdicas de la juventud se ha montado un próspero negocio con similares características al de cualquier otro sector de la producción capitalista: tendencia a la concentración y monopolización, estandarización de gustos y modas, producción en masa… con el objetivo de llevar también acabo en este sector la ley del máximo beneficio. La juventud somos el sujeto preferido para estos planes; hacia nosotros se destina mucho dinero y esfuerzo, muchos productos especialmente dirigidos a la “adolescencia”, para educarnos en el hábito y en la aceptación del consumismo como modo de vida. Además buscan integrar nuestros nuevos esquemas y valores en su producción económica y de esta manera se aseguran, mediante la hegemonía cultural, el consenso de las siguientes generaciones sobre su dominio. La categoría de “arte” es un constructo cultural y por tanto puede estar sometida a crítica. El arte en nuestras sociedades se presenta como una actividad separada de nuestra vida cotidiana que se expone en determinados “templos del arte” tales como museos, exposiciones, etc. La “democratización del arte” (término ideológico, pues no sería más que la dictadura de la burguesía sobre el arte) se mostró como lo que realmente era, el arte en el capitalismo de consumo, el consumismo de imágenes (valga como ejemplo a Andy Warhol) superficiales que se repiten y a las que el “consumidor” de arte no tenía más que contemplar. Hoy día, los intentos de llevar el arte a la calle están de igual modo subordinados a las fundaciones de las cajas de ahorros y en ellos se repite lo mismo, el artista es “un otro” que crea una parafernalia extraña para sorprendernos cuando vamos caminando por la calle. Tal es el caso de grandes esculturas en parques donde antes no las había, exposiciones itinerantes por las que miles de personas pasan y miran como quien mira la televisión. Por esto, hablar de “arte subversivo” hoy día es hablar en los términos del enemigo. Todo el arte de hoy día está teñido por el mismo elemento: un especialista (alguien que cuenta con el título religioso de “artista”) que crea las obras y otros que las consumen. No cabe hoy día hablar de “arte subversivo” sino de la “subversión del arte” que no será más que en términos generales romper la alienación a la que estamos sometidos en todas las esferas de nuestra vida. Conseguir determinar nuestras condiciones de existencia, crear y transformar nuestro entorno más directo (relaciones sociales, centros de trabajo, barrios en los que vivimos, etc.) 84


será la subversión del arte y significa plantar cara a aquello que nos lo impide, la dictadura de la burguesía. Por tanto la lucha misma es el verdadero arte. Hablar de “arte subversivo” parece más bien un lema del tipo “otro capitalismo es posible”, que no cuestiona realmente los cimientos de la sociedad capitalista en la que vivimos. Esto no quiere decir que dentro de las relaciones que mantenemos con nuestro entorno no nos gusten determinadas películas, libros o música, pero esto no será “arte subversivo” sino algo integrado en algo más global que ha de ser nuestro proceso de emancipación como clase. En este sentido y no en otras expresiones es donde cobra sentido la expresión “el arte de la revolución” que no habrá de “revolucionar el arte” sino la sociedad capitalista. Esta lucha cultural debe recoger necesariamente la herencia de las luchas y tradiciones que durante años han forjado nuestros pueblos. Tenemos una gran riqueza y tradición cultural, artistas prestigiosos han puesto su creación al servicio del pueblo, se han comprometido con sus luchas y estas aportaciones son patrimonio de toda la humanidad (Miguel Hernández, Picasso, Machado, Antonio Gades,...). La juventud comunista tenemos que crear mecanismos para ayudar a difundirlas. En un estado plurinacional y pluricultural como en el que vivimos, existe una rica y variada diversidad cultural, con sus diferentes lenguas y expresiones. No debemos reivindicar la tradición por sí misma. Tenemos que recuperar los elementos populares, incorporando a sus distintas expresiones, concepciones ideológicas propias de la clase obrera y las capas populares, una cultura que no se limite a reproducir modas y formas que hacen abstracción de la realidad. Es necesario que la cultura esté comprometida con la realidad social. Los CJC nos manifestamos por una política cultural que incentive y proteja la creación de los/ as jóvenes artistas que luchan diariamente con sus herramientas: la música, la escritura, el teatro, la pintura… Debemos fomentar la creación de espacios culturales populares en los que se pueda desarrollar la cultura desde una perspectiva de clase. Es necesario garantizar el acceso a la cultura desde todos los sectores de la sociedad. Es fundamental la relación entre cultura y libertad. Una persona con referencias culturales sólidas es más difícil de manipular. Hay una frase muy esclarecedora de Fidel Castro: “sin cultura. no hay libertad posible”.

Ocio, deporte y tiempo libre. El ocio es un elemento que posibilita el disfrute de nuestro tiempo libre y que puede llegar a fomentar el desarrollo personal y social de quién lo practica. Entendemos por ocio, una parte del “tiempo libre” que las personas dedicamos a ocupaciones que están fuera de las labores u obligaciones dirigidas a la reproducción o mantenimiento de nuestra fuerza de trabajo y necesidades. Por lo que juega un papel muy importante en la vida de las personas, especialmente de la juventud; ya que esta etapa es un periodo fundamental para la formación de la persona. El deporte, debe ser una parte importante del ocio juvenil. Estimular la práctica habitual de algún deporte fomenta una visión de la vida más sana. Debemos apostar por una concepción del deporte para el pueblo, no como un negocio especulativo de contratos multimillonarios, sino una política deportiva que sirva de lucha contra la degradación social, que combata el 85


individualismo y eduque en el espíritu colectivo, en la solidaridad, en el compañerismo y en la amistad. Al tiempo que denunciamos la utilización que el capitalismo hace del deporte, entendiéndolo como un negocio que sin beneficio desaparece, donde el blanqueo de dinero, los presupuestos desorbitados, los enchufismos, los contratos millonarios…. son la práctica habitual. El deporte juega en el capitalismo un papel de alienación de las conciencias, además de un uso político intencionado (como, por ejemplo, exaltar determinados nacionalismos), o la idolatría de millonarios deportistas como modelos sociales para la juventud. Asimismo tenemos que combatir y denunciar la utilización que hace el fascismo del deporte, y que se desarrolla al amparo o bajo la negligencia de algunas mafias deportivas, donde asociaciones de jóvenes fascistas se organizan. Debemos defender una política que apueste por la construcción de instalaciones deportivas públicas en los barrios populares, y por una política de ayudas económicas y materiales, teniendo el objetivo de ampliar la práctica deportiva entre la juventud, convirtiéndola en una práctica de masas, frente a la concepción del deporte como negocio propio de entidades y clubs privados. Asimismo, orientar la actividad deportiva hacia una forma de vida más saludable y social, no hacia fines puramente estéticos, generalmente para adelgazar. También son objeto de nuestra crítica las formas de ocio cuya lógica se lleva a cabo a costa de otros seres vivos, como puede ser la práctica de la tauromaquia, o privando a animales de su libertad, como pueden ser los zoos, los circos, aquariums, etc. en los que desde pequeños/ as se nos enseña que podemos acudir a ellos para ver cualquier especie animal sin pensar en la situación del animal, su hábitat, condiciones de vida, etc. Esto viene de la mano de una crítica a cómo hoy en día la mayoría de los pueblos siguen conservando, entre sus tradiciones, unas fiestas nada respetuosas con el medio ambiente y los animales en particular. Apostamos por la sustitución de estas prácticas progresivamente por una relación con los animales más humana y natural. Debido a la importancia del ocio para la juventud, los CJC debemos construir progresivamente modelos de relaciones humanas que confronten con el sistema, y proponer alternativas orientadas a subvertir los valores dominantes del sistema capitalista, que determinan también el modo de ocupar nuestro tiempo libre. Sin la construcción de este modelo de ocio paralelo no podremos sentar las bases para que la juventud se incorpore al proceso revolucionario. El capitalismo dirige el ocio hacia el consumo como vía de escape y desinhibición del estrés y el cansancio producidos por el trabajo. Además el ocio se vive de forma diferente según la edad, el sexo y el sector social. Es complejo realizar un análisis muy detallado tanto por lo superficial de los estudios sociológicos que existen, como por la diversidad de opciones que entran dentro del tiempo libre, como por lo polifacético de las características de esas actividades. 86


Los y las jóvenes comunistas hemos de evitar en lo posible caer en estereotipos que nos impidan entender que la juventud es tremendamente heterogénea en lo que al ocio se refiere y que la componen sectores sociales diversos, donde predominan los que pertenecen a la clase trabajadora. Por eso trataremos de dar pinceladas más generales que nos permitan conocer en lo esencial qué uso hacen los jóvenes del ocio, qué actividades son las más frecuentes, y qué elementos ideológicos lo determinan.

Funciones del ocio en el capitalismo.

El ocio bajo el capitalismo, como hemos visto, tiene dos funciones. Por un lado, el ocio capitalista es consumista e implica gasto de dinero. Por otro lado, el ocio capitalista es alienante, en el sentido de que nos propone actividades que nos alejan de la lucha y que fomentan actitudes individualistas y de consumo. Potencialmente, el ocio podría ser otro medio más de relación en el que nos socializásemos y aprendiésemos, que nos hiciera más conscientes de nuestra realidad y nos diera otro impulso para la lucha por nuestros propios intereses. Pero bajo el capitalismo, el ocio nos aleja de la lucha y de nuestros propios intereses e, incluso, muchas veces nos aleja de la socialización. Estas dos funciones son válidas, en mayor o menor medida, para los tipos fundamentales de ocio: el que se realiza fuera de casa y en el que se realiza en el hogar. El ocio en el hogar es, generalmente, pasivo y de consumo ideológico. Es, por ejemplo, la televisión. Aquí, la función principal es el consumo de ideas y patrones del sistema. El ocio fuera de casa es, generalmente, activo y de consumo material. Sin embargo, no debemos descartar algunos aspectos alienantes: el modelo de ocio hegemónico es la noche, el consumo de drogas y encerrarse en locales con música a volúmenes altísimos y abarrotados de gente. Todo esto no facilita la formación de personas conscientes y sociables a través del ocio.

Algunos datos orientativos. Para poder dibujar un cuadro general representativo de cómo la juventud del Estado español se relaciona con el ocio y en qué actividades lo ocupa hoy día, no queda más remedio que recurrir a algunos datos y estadísticas extraídos de estudios sociológicos parciales, que nos dan algunas claves orientativas y, en ocasiones, superficiales para el enfoque que buscamos. El tiempo de ocio semanal con que cuenta la juventud se encuentra alrededor de las 25 horas. A más temprana edad es cuando se dispone de más tiempo de ocio, que disminuye en las edades más avanzadas, especialmente a partir de los 25 años cuando se empiezan a asumir más obligaciones. 87


Por orden de prioridades las actividades situadas con más éxito entre la juventud en los últimos años serían: • •

Escuchar música, salir o reunirse con los amigos y ver la televisión. En torno al 90% prefiere escuchar música. Además destaca el dato de que nueve de cada diez jóvenes señalan la televisión como una de las actividades preferidas durante su tiempo libre. Oír la radio (70%), ir de compras (70%), estar con el novio o pareja (70%) y leer periódicos y revistas (68%).

En cuanto a las actividades que menos receptividad tienen y que menos se practican se encuentran las actividades asociativas y voluntarias (14%), la asistencia a conferencias (11%) o el ir al teatro (10%). Constatamos la enorme conexión del ocio y el uso de las nuevas tecnologías. De los sondeos de opinión, se deduce que en los últimos cuatro años se ha incrementado considerablemente el porcentaje de jóvenes que utilizan los servicios de Internet, pasando del 51% en 2003 al 70% en 2007. Este medio se ha convertido en un importante canal que muchos/as jóvenes asumen a la hora de comunicarse o relacionarse. El desarrollo de todo tipo de aplicaciones y programas, como las llamadas “redes sociales” (Tuenti, Facebook, Messenger, Youtube y otros medios) son hoy utilizados de forma regular por un gran número de jóvenes, así como los chats y los blogs. En lo que se refiere a estar al tanto de la actualidad Internet, aún tiene un peso relativo en este sentido (un 27%) frente a la televisión que constituye, para el 82% el medio de información principal, sobre todo entre los más jóvenes, seguido de la prensa tradicional (27%), más propia de edades más avanzadas. Otra parte de los jóvenes más minoritaria recurre a la radio (22%) o se informa a través de sus amigos (15%). En cuanto a los fines de semana, el modelo de ocio nocturno identifica a la mayoría, 7 de cada 10 jóvenes, entre los que destacan según el sexo, los chicos y por edades las comprendidas entre 18 y 20 años, y el perfil general de estudiantes y adolescentes. Los bares, cafeterías y pubs son los destinos más habituales (78%), ir a bailar y a discotecas (60%), y con menos peso aunque ha aumentado respecto a años anteriores, el acudir a casa de algún amigo/a (52%). La relación de datos de los últimos años (2004-2007) muestra algunos cambios. Entre ellos, el descenso de afluencia a las discotecas (del 62% al 52%) e ir de copas (del 56% al 49%) frente a la práctica del botellón, que se va imponiendo. Igualmente, ha disminuido la asistencia al cine (del 77% al 61%), la lectura de prensa y libros en papel y los viajes69. Un fenómeno a destacar de los mencionados sería el del “botellón”; la juventud ha sido 69

Datos extraídos del sondeo de opinión del INJUVE de 2007

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progresivamente impulsada a esta práctica debido fundamentalmente a la escasez de alternativas de ocio nocturno, los altos precios de los accesos a determinados pubs y discotecas, y la pésima calidad de las bebidas que ofertan en ese tipo de lugares (con un claro objetivo de abaratar costes e incrementar beneficios). Este fenómeno no deja de estar dentro del doble objetivo del capitalismo, el de consumismo masivo (en este caso de bebidas alcohólicas en jóvenes, mucho de ellos menores de edad) y el de adormecer cualquier inquietud o iniciativa juvenil que sí fuera “nociva” para el sistema. Sin embargo, en los últimos años determinadas fuerzas empresariales, viendo que perdían beneficios los locales nocturnos, han ejercido la suficiente presión política y mediática para que los jóvenes se vean forzados a consumir las entradas abusivas y las bebidas adulteradas, de este tipo de locales. Para ello, el Estado recurre nuevamente a la violencia, la represión y al Estado policial contra los jóvenes a los que se les intenta imponer en cada momento dónde y cómo deben consumir. Estas tendencias pueden encontrar respuesta en los requerimientos económicos para acceder a algunas de estas actividades. Esto coincide con los datos que advierten un incremento de la brecha “entre los deseos y las prácticas de ocio juveniles” ante las muestras de insatisfacción con respecto a una parte de las actividades que no pueden realizar en la medida que se desearía.

Algunas experiencias en la puesta en práctica de un ocio alternativo. Los CJC como organización, así como a través de nuestros militantes en otros movimientos, hemos impulsado y participado en actividades de ocio de contenido político, progresista y revolucionario. A nivel juvenil, la escena del ocio alternativo se circunscribe mayoritariamente a la preparación de conciertos de contenido social-político y reivindicativo; los video–forums, donde proyectamos películas y documentales que buscan la reflexión y el debate colectivo; y otras experiencias de tipo deportivo, como los mundialitos antirracistas organizados territorialmente por el movimiento antifascista u otras más singulares, como las espartaquiadas, se demuestran buenos cauces para la convivencia entre la militancia y las amistades y simpatizantes que nos rodean en la lucha, así como una oportunidad de dirigirnos a jóvenes que no sean siempre de los círculos más politizados y para romper con dinámicas de trabajo únicamente ligadas “de puertas para adentro” de la sede. Algunas de estas iniciativas nos han provisto de nuevos militantes, otras sirven para crear espacios de contracultura necesarios aunque, en algunos casos, no siempre es éste el elemento que más prevalece, sino otros como la simple estética. Todo esto nos ha demostrado que el ocio como expresión política más desenfadada y menos rígida que los actos, es compatible y complementaria con la lucha revolucionaria. Menos comunes en nuestras filas son las iniciativas de un carácter cultural como la poesía o la literatura en general, la pintura, la fotografía y otras que podrían abrir espacios para la 89


necesaria difusión y promoción de gran cantidad de autores de la tradición revolucionaria, hoy menospreciados u ocultados, así como los actos públicos con artistas e intelectuales comprometidos hoy día que sirvan como vehículo para difundir nuestros valores revolucionarios y nuestra moral comunista con un soporte más flexible. Para mejorar nuestra actividad en el frente del ocio y la cultura es necesario asimilarlo en nuestra dinámica de lucha y no reservarlo a un espacio secundario cuando no hay otras tareas. Esto significaría infravalorar la capacidad del ocio, el arte y la cultura para construir revolución, cuando precisamente el capitalismo hace llegar su ideología a la juventud a través de estos medios, lo que demuestra, aún más si cabe, que son herramientas con un alcance enorme y que hemos de saber poner en práctica.

Líneas de trabajo en el frente del ocio y cultural para esta nueva etapa. Necesitamos un nuevo enfoque del ocio y tiempo libre que pueda convertirse en un instrumento válido para construir revolución con los más jóvenes. Tenemos el deber, con los medios de que disponemos, de hacer esfuerzos por ofrecer espacios de contracultura y ocio alternativo, a pesar de las dificultades que hoy tenemos enfrente. Debemos elaborar y editar un programa reivindicativo de ocio y cultura y presentarla a la juventud con un análisis crítico del ocio capitalista y nuestra apuesta por el socialismo. Necesitamos saber ofrecer a la juventud alternativas reales de ocio que encuentren un equilibrio entre ser atractivas, con formatos muy diversos y su combinación con actividades más políticas o no dependiendo del objetivo. Hasta ahora sólo en unos pocos territorios se han dado iniciativas de este tipo, es necesario generalizarlas más y no dejarlo al libre albedrío de cada colectivo. La dirección ha de adquirir compromisos en este sentido. En este sentido los CJC deben respetar a lo interno y a lo externo en la pluralidad de gustos en lo musical, cultural, estético, etc. Debemos no dar la imagen de unos CJC plegados a una sola cultura juvenil, pues las ideas comunistas se expresan por encima de ello y hacerlo nos aleja de otros jóvenes. El comunismo no es ni una estética, ni un estilo musical, ni una tribu urbana. Entre nuestra militancia: debemos promocionar el conocimiento y uso de la cultura revolucionaria en sus más diversas manifestaciones (pintura, literatura, cine, música), ligada a la realidad de nuestras culturas y pueblos. Falta iniciativa desde la dirección central, y la responsabilidad de formación debe trabajar en este sentido. Suele priorizarse la formación puramente teórica, en detrimento de la divulgación de esta cultura revolucionaria.

Debemos convertir las redes sociales en altavoces de ideas, de forma individual y colectiva. Necesitamos tender lazos e involucrar en proyectos de ocio concretos a asociaciones juve90


niles de barrio (deportivas, de inmigrantes), asociaciones de vecinos, grupos de música, desde el conocimiento de que partimos de niveles de conciencia e ideas posiblemente con diferencias considerables. Debemos ser conscientes, que además de crisis económica, se padece una gran crisis de valores y perspectivas de vida entre la juventud, no dejándole la ideología dominante otra aspiración que vivir el día a día y el “sálvese quien pueda”. Existe pues un “caldo de cultivo” por “sembrar”, vacío de aspiraciones, al que le debemos plantear perspectivas de cambio de vida: expectativas que cumplir, creatividad por desarrollar, dignificación de la propia persona, ruptura del aislamiento individual, liberación físico-mental de la apatía de la ideología dominante. Todo para la emancipación juvenil en un mundo en transformación, en el que hemos de darle nuestro propio rumbo, protagonizando y construyendo nuestro propio camino. Hemos de demostrar a la juventud que “el tablero está ya montado y nos toca mover”, que el reloj está funcionando y la lucha está servida, como única forma de vida y de ocio. Que la lucha comienza con el nacimiento y termina con la muerte, y el que no lucha está vencido. Que vida, transformación, ocio y lucha están indisolublemente unidas en nuestra naturaleza animal, y el trabajo consciente por este cambio es más satisfactorio, reconfortante y liberador que el ocio pasivo e insulso y todas las “drogas” que ofrece la sociedad de consumo. Interiorizar la concepción del ocio que hemos ido desarrollando y saber exponerla a la juventud, permitiría ir formando jóvenes revolucionarias y revolucionarios comunistas, con práctica y conciencia de lucha, que aprendan y se curtan en este “ocio-revolucionario”. Que asimilan la lucha como el respirar, como única forma de vida, que da razón a su existencia, planteándose retos y objetivos a superar. Debemos así dirigirnos a la inmensa mayoría de la juventud, no sólo a sus sectores más concienciados. Luchamos por una alternativa socialista y sólo podrá ser construida si ganamos la conciencia de la mayoría de la juventud y de la sociedad. Es una forma de que simplemente conozcan nuestra existencia y sepan de nuestra actividad, de aumentar nuestro círculo de trabajo, de rodearnos de jóvenes nuevos, de popularizar nuestras ideas a través de la búsqueda en común en cuestiones concretas de reivindicaciones sociales. Además, en la medida de las posibilidades de cada Colectivo de Base, debemos comenzar a utilizar la sede como un espacio cultural alternativo, y no sólo como sede política. Debemos dar a conocer a nuestros simpatizantes y conocidos el local de los y las comunistas también como un punto de encuentro de cultura alternativa, ofreciendo nuestro espacio para actividades no sólo propias, sino también públicas de ese arte que no encuentra lugar, fomentando exposiciones artísticas, audiciones, ciclos de cine, etc.

El uso social de las drogas en el capitalismo. Las drogas son un grupo muy amplio de sustancias, conocidas y usadas por las más antiguas culturas y civilizaciones con los más diversos fines: festivos, religiosos, curativos… No es 91


hasta la formación social del capitalismo que las drogas y su uso se convierten en un problema social y de salud pública, con graves repercusiones médicas, sociales… Se van descubriendo y comercializando nuevas drogas. La venta de fármacos se convierte en un negocio para las compañías farmacéuticas, que hacen su agosto a costa de la ansiedad, las depresiones y la necesidad de evasión de capas crecientes de la población trabajadora. Los barrios populares registran una elevada tasa de drogodependientes, los problemas sociales y económicos que los generan son una explicación importante de las drogodependencias. Asimismo los niveles más bajos de educación presentan mayor predisposición a la toxicomanía, por su indefensión cultural, falta de conocimiento e información pero, sobre todo, por la expectativa de vida. Desde el comienzo de la actual crisis capitalista ha aumentado un 10% el consumo de drogas. Las bebidas alcohólicas han sido una manera de drogar las penalidades de la explotación capitalista. Hoy, en el Estado Español, hay más de 3 millones de alcohólicos. El alcohol, por ser una droga legal, es más aceptada y popular; por eso tiene un nivel de consumo y dependencia muy superior al del resto, se utiliza como medio de relación social y es un distintivo de muchos ambientes juveniles: el 58% de los adolescentes beben de forma habitual70. El alcoholismo es hoy la principal drogodependencia. Es cierto que existen drogas socialmente aceptadas en función de criterios históricos y comerciales, pero esto no debe esconder el grave problema social que provocan, sino, por el contrario, la instrumentalización de que se sirve el sistema. El consumo de tabaco en España es una de las primeras causas de muertes evitables, el 12,5% de los fallecidos. Ciertamente, pocos jóvenes mueren directamente a consecuencia del consumo de tabaco, pero casi el 100% de los fumadores que se inician cuando son jóvenes, fallece antes de tiempo por una enfermedad asociada de forma directa o indirecta al tabaco. En la actualidad, las drogodependencias hacia las drogas ilegales afectan esencialmente a los grupos de edad más jóvenes; la edad media del consumidor de drogas es de 32 años. Es científicamente incorrecta la división entre drogas legales e ilegales, ya que tenemos que tener en cuenta que esta visión responde a criterios comerciales, históricos y de una moral hipócrita, y no a criterios médicos y científicos. Si bien es cierto que existen distintos niveles de impacto en la salud entre las distintas drogas, el no considerar al tabaco o al alcohol como drogas se hace de manera interesada y para justificar sus consumos. Según cifras manejadas por diversos organismos oficiales, el cannabis es la droga ilegal más extendida entre los menores de 18 años (la edad media de inicio es de 14 años)71. El consumo habitual de cannabis en jóvenes afecta al 39%72. La cocaína parece una de las drogas 70 71 72

Encuesta Estatal sobre uso de Drogas en estudiantes de enseñanza secundaria, tercer trimestre del 2008. Encuesta Estatal sobre uso de Drogas en estudiantes de enseñanza secundaria, tercer trimestre del 2008. Informe del Injuve 2008 Tomo III

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más distinguidas, pero ya tiene mucha popularidad; es una de las principales sustancias que más aumenta su consumo, el 9’6%73 de la juventud la consume habitualmente. En todo caso el nivel de consumo en el Estado Español de casi todas las sustancias supera la media europea. En el caso de la cannabis, España puede considerarse el primer consumidor Europeo entre la población de 15/34 años. En cuanto a la Cocaína, ocupamos un primer puesto ya que las cifras españolas al menos duplican las de nuestro entorno. Con estas y otras cifras, constatamos las inmensas proporciones que ha adquirido durante los últimos años el problema de la drogadicción entre la juventud. El fenómeno del consumo de drogas refleja el descontento y la insatisfacción ante la vida y la sociedad en que vivimos. Este sentimiento gana terreno en situaciones personales y familiares difíciles, en el paro, la insatisfacción del sistema educativo, en las dificultades por vivir con interés e intensidad el tiempo libre. Ante estos problemas, la droga aparece como una tapadera ante las dificultades e insatisfacciones, como un elemento de distracción que sustituye falsamente lo que la sociedad capitalista niega a las personas. El propio sistema, interesado en la actitud pasiva de miles de jóvenes, potencia las ideas que tienden a identificar droga con rebeldía o a situar un modo de vida en el que lo que cuenta es encontrar las satisfacciones de forma individualizada para pasarlo bien, ya sea solo o con amigos. La relación entre el consumo y la delincuencia se usa como justificación para la violencia y la represión policial hacia la juventud. Grandes campañas de publicidad y declaraciones de los ministros anuncian soluciones a los problemas, mientras tanto los grandes traficantes viajan en automóviles de alta gama, disfrutan de lujosas vacaciones y tienen grandes negocios para blanquear dinero. Ningún plan del gobierno con sus Estrategias Nacionales sobre Drogas podrá solucionar este problema de salud pública, ni acabar con el importante negocio mundial de la droga. Es necesario señalar el gran negocio multinacional de muchas empresas farmacéuticas, la conexión del gran tráfico de drogas con empresas legales, así como con altos funcionarios, personajes políticos y la policía. También es necesario mencionar, la connivencia de los aparatos del estado y la enorme influencia de este negocio sobre estos aparatos, como es el caso de Colombia. Los aparatos represivos del estado (en concreto el policial y el judicial) se demuestran inútiles en la persecución y destrucción del gran tráfico, lo que evidencia la falta de esfuerzos, de acción real contra ello. Prueba de esto son los casos que regularmente se hacen públicos sobre elementos corruptos relacionados con el tráfico de drogas. El consumo de drogas y la drogodependencia es un fenómeno social con hondas raíces en el sistema, sólo en la medida que vayamos minando las causas que las originan irán desapareciendo de forma progresiva sus consecuencias. No se trata de ver el peligro de las drogas como sustancia en sí, sino a las drogodependencias y al uso que el capitalismo hace 73

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de ellas, como un ataque a la libertad de las personas y los pueblos y una mella ante su capacidad de organización y respuesta a las agresiones que vienen sufriendo históricamente. La juventud comunista debemos ser conscientes del papel que juega la droga, no es casual que ésta sea introducida masivamente en los barrios obreros y en zonas castigada por las consecuencias de este modelo económico y social. Esto hace, no sólo que miles de jóvenes se alejen de los vínculos sociales establecidos, sino también de la posibilidad de cualquier compromiso político. El consumo de drogas es una de las garantías del sistema para tener una juventud sin capacidad de lucha. Es significativo como en lugares donde en un momento concreto, tanto por condiciones objetivas como subjetivas en los que se podían agudizar las luchas obreras como fue el caso de Euskal Herria o la Cuenca Minera en Asturies, la oligarquía introduce de manera indiscriminada la droga como instrumento incluso más efectivo que la represión para frenar las reivindicaciones obreras y populares y consiguiendo una gran desmovilización, sobre todo entre la juventud. Este consumo juega un papel alienante, alejando a la juventud de soluciones verdaderas a sus problemas, desarrollando los valores insolidarios, el individualismo, el conformismo y la pasividad. Forma parte de la ideología y los valores culturales del capitalismo. Debemos ayudar de todas las formas a incorporar a la juventud en la lucha por sus derechos, haciendo de ella un lugar de educación en los valores de la solidaridad, la camaradería y la lucha insobornable por los derechos de la juventud. Al mismo tiempo, debemos enfrentarnos a las ideas que pretenden inculpar a la juventud por este problema. El drogodependiente es un enfermo social, no un delincuente, sería mejor decir que la sociedad está enferma y el drogodependiente es un síntoma de ella. Por tanto, el tipo de tratamiento sería social y hay que transformar la raíz del problema, las estructuras económico-sociales que la originan. Los CJC creemos que la legalización de la droga, en sí misma, no crearía mejores condiciones para la persecución del tráfico. La clave no está tanto en una dicotomía de legalización o no, sino en atacar el entramado que origina y potencia el sistema capitalista. No obstante defendemos la despenalización del consumo, tanto en el caso de consumidores como de drogodependientes y no la persecución policial y política. Además son necesarios la puesta en marcha de adecuados recursos para la inserción social, y la persecución, encarcelamiento y expropiación de bienes de los grandes traficantes. Junto a esto, es imprescindible multiplicar las posibilidades de participación política, cultural, deportiva… de la juventud en la sociedad, exigiendo los medios necesarios para ello.

Una infancia para la alienación. La infancia es un periodo específico de la vida de toda persona, que hasta el momento hemos analizado poco, y con el que hemos tenido pocas experiencias. Por eso, aún tenemos 94


serias dificultades para comprender la complejidad del mundo de la infancia y los factores que le afectan. Pero está claro que este periodo es determinante y que la educación infantil no es neutral, sino que en ella también encontramos el interés de las clases dominantes, por incorporar, en los niños y niñas aquellos valores que harán de ellos ciudadanos fieles y sumisos al sistema. El tipo de educación, el trato, las reacciones ante comportamientos, etc. durante la infancia, influyen de forma determinante en la conciencia de las futuras personas adultas. Por eso, se estimula en la infancia la naturalidad de las desigualdades sociales, la división sexista, el individualismo, la concepción consumista y derrochadora de la vida y el culto a la violencia. Este conjunto de valores no se estimulan sólo desde la escuela; la televisión, las videoconsolas y las revistas, juegan un papel fundamental, de hecho, los niños son el conjunto de población que más la consume. Y ya desde edades muy tempranas, los menores tienen acceso a videoconsolas y otros medios de entretenimiento que les dificultan la socialización. Otros graves problemas se refieren a los malos tratos y palizas que generan anualmente muertos y heridos entre la población infantil. Los malos tratos van desde el uso del castigo -o su justificación- como método educativo, la administración de sedantes y tranquilizantes, la negligencia en el cuidado de los menores, o el ejercicio de la violencia física o psicológica, incluidos los abusos sexuales. Según datos del INE74 la población entre 0 a 15 años es de 6.910.400 en España, de los cuales 21.500 entre 0 y 4 años, y 172.300 entre 5 y 15 años han sufrido malos tratos. Los datos institucionales corroboran que los malos tratos en la infancia van en aumento, y estos son sólo los casos que transcienden públicamente. De hecho, diferentes asociaciones médicas y pediátricas, calculan que unos 500 mil niños podrían estar sufriendo malos tratos, ya que únicamente se llega a detectar entre un 10 y un 20% de casos de maltrato, y menos de un 5% de los abusos sexuales. Según la Asociación para la Sanación y prevención de Abusos Sexuales en la Infancia (ASPASI), 1.178.702 menores son víctimas de abusos sexuales. Los niños, además, son los que primero sufren las consecuencias de la mala situación económica y de la ausencia de perspectivas de los miembros de sus familias. Las numerosas ONG, que sustituyen lo que deberían ser básicos servicios sociales, se ven desbordadas por las demanda de ayudas infantiles, que han aumentado desde principios del 2009 un 26%. Según UNICEF, hasta 1,8 millones de niños viven en España en situación de vulnerabilidad a la pobreza. Tenemos uno de los índices de pobreza relativa más altos de los 27 países de la UE: un 24% de la población infantil está afectada por esta precaria situación, mientras la media de la UE es del 16%. En el ámbito educativo, la situación refleja, en general, la escasez de recursos públicos, las malas instalaciones, y la casi inexistencia de una red de escuelas infantiles públicas. Vale la pena recordar también que hay más de 7.00075 niños entre 10 y 14 años analfabetos.

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Encuesta Nacional de Salud 2007. INE

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Sigue siendo habitual el uso como mano de obra barata o gratuita en el campo, en negocios familiares o por empresarios sin escrúpulos. Se calcula que están trabajando más de 250.000 niños, recogiendo hortalizas, fabricando zapatos, cosiendo en talleres de economía sumergida, cuidando el ganado…76 La OIT señala que de los 218 millones de niñas y niños, de entre cinco y diecisiete años, que trabajan actualmente en el mundo, 126 lo hacen en condiciones peligrosas y 8,5 como esclavos. El mismo informe señala que los casos de pornografía infantil en España tienen un incremento del 10% anual y que es un país de tráfico infantil -intercambio y destino-. Los centros de menores son otra realidad sobre la que merece la pena detenerse. Las múltiples empresas disfrazadas de ONG que se lucran, gracias a la privatización de los servicios sociales, no sólo supone la precariedad laboral en el sector, sino que ha facilitado (junto a la pasividad cómplice de las distintas Administraciones) la falta de control sobre cómo se prestan los servicios subcontratados. Los centros de menores son un gran negocio, particularmente lucrativo si se trata de centros de privación de libertad (en manos de empresas como O´Belen, Diagrama, Grupo Norte, Arco Iris, Nuevo Futuro Sirio, Dianova, etc.). Dichos centros no son sino cárceles para niños (incluso menores de 10 años), que no han sido condenados por ningún delito, pero que son privados de libertad para tratarles supuestos trastornos del comportamiento. El funcionamiento de estos centros, muy similar al de los reformatorios, se basa en la aplicación de una dura normativa carcelaria. A través de técnicas conductistas seudocientíficas, buscan el sometimiento total del menor, tratando de anularle como persona. Para ello, se sirven de celdas de aislamiento, camisas de fuerza químicas (psicofármacos), tratos vejatorios (como la obligación de permanecer totalmente desnudo ante el personal del centro) e incluso agresiones físicas (generalmente camufladas como contenciones). En algunos de estos centros, los menores llegan a ser engrilletados y atados a la cama. Todas estas aberraciones y el sufrimiento añadido que conllevan para el menor, lejos de facilitar su integración social, suponen un gran obstáculo para la misma, además de las evidentes secuelas físicas y psicológicas. Es necesario que desaparezcan tanto los centros terapéuticos como los de reforma; porque hay otras formas de trabajar con los menores, existen alternativas realistas y viables a su confinamiento. Encerrando no se educa. Respecto a los niños inmigrantes, incluso la ONU ha denunciado a España por el maltrato que reciben; expulsiones forzadas; fallos a la hora de proporcionar a estos menores la residencia temporal a la que tienen derecho legal; saturación y malas condiciones de los centros de acogida y casos de malos tratos por parte de los cuidadores y de otros niños; denegación del acceso a la atención sanitaria y a la educación, a pesar de que la ley garantiza ambas; y 76 Informe, de la Conferencia Internacional sobre Trabajo Infantil organizada por Unicef y la Oficina Internacional del Trabajo (OIT)

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expulsiones sumarias, sin comprobar que efectivamente los niños retornan con sus familias o se hacen cargo de ellos organismos de acogida en sus países de origen. Esta es la dura realidad a la que el capitalismo condena a buena parte de la infancia. Por si esto no fuera poco, en el Estado Español hemos presenciado la delirante propuesta del Partido Popular de reducir la edad penal a 12 años. Se quiere criminalizar a personas a las que el mismo sistema considera inmaduras para la mayoría de derechos (conducir coches, participar en elecciones,...). Lo que esta contradicción enmascara, en realidad, es que el sistema es incapaz de resolver los verdaderos problemas de la infancia y la juventud: la atención y cuidado, la alimentación, la educación, la sanidad, el ocio, el desarrollo autónomo en espacios propios, la sexualidad, etc.

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TESIS 3 LAS LUCHAS DE LA JUVENTUD Y EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL -MOVILIZAR Y UNIR A LA JUVENTUD EN LA LUCHA POR SUS DERECHOS-

El papel de la juventud en la lucha por el socialismo. El debate acerca del papel de la juventud en la lucha por el socialismo no debe ser ajeno a ninguna organización comunista. En los últimos tiempos nuestra organización ha estado abordándolo en diferentes debates que abarcan desde la significación del carácter juvenil comunista de nuestra organización, hasta nuestra forma de intervenir en los frentes con esa perspectiva. Cuando las y los comunistas nos referimos a la juventud no hablamos de una clase social, sino de un sector cuya procedencia de clase -familia, entorno, etc... - es heterogéneo. Dentro de esta diversidad de clase, encontramos ciertos elementos comunes: • • • • •

Una personalidad y una conciencia en formación. Comenzar a afrontar una serie de situaciones nuevas derivadas de las contradicciones del sistema que se reflejan en el entorno vital, social, político, etc... Una confluencia en torno al ocio y/o a los centros de formación. Un tiempo de ocio amplio que permite desarrollar actividades diversas. Un futuro que amenaza a la inmensa mayoría con su proletarización sometida dentro del capitalismo a unas condiciones específicas de explotación mucho mayores.

Estas características hacen que la juventud, como sector social, se movilice con mayor facilidad y juegue un papel activo en diversos tipos de asociacionismo de carácter deportivo, estudiantil, ong’s, político y cultural. Esto configura que la juventud sea una fuerza social capaz de establecer una cultura propia, hace que la juventud tenga un papel muy importante en el desarrollo de nuestro proyecto histórico: la juventud debe incorporarse al desarrollo del mismo de una forma activa para asegurar su propio éxito y continuidad y, con ello, contribuir al asentamiento de nuevos valores que deben caracterizar a la nueva sociedad.

Las contradicciones en el seno de la juventud. Ganar a la juventud no es sólo uno de los objetivos de quienes queremos cambiar el actual estado de las cosas, sino que también lo es de los grandes poderes fácticos, la oligarquía y los monopolios, que mantienen a la juventud alejada de la conciencia de la clase obrera para que no se cuestione el orden establecido. Los y las jóvenes que asimilan los valores burgueses (consumismo, la propiedad, modelos alienantes de ocio,...) tienden al aislamiento. Estos valores no fomentan -e incluso impiden- el asociacionismo, que es una de las 98


claves para que la juventud se cuestione la realidad. Aunque la juventud no es una clase social, hay jóvenes con situaciones económicas y familiares muy diferentes, y esto se refleja en las distintas actitudes y comportamientos de los jóvenes. En el día a día, los y las jóvenes tienen que tomar decisiones y, en muchas ocasiones, esto supone tomar partido en un sentido o en otro. Esto se hace en un contexto en que diferentes ideologías compiten por ganarse a los jóvenes. A día de hoy, el consumismo y otras actitudes burguesas tienen ganada la hegemonía, pero tenemos que ser capaces de dar la batalla desde posiciones comprometidas con los intereses de los trabajadores. _____________________________________________________________________ “Siguiendo a Marx, consideramos que nuestra misión es hacer a las personas conscientes de sus propios intereses de clase. En una sociedad donde el 91% de la juventud es asalariada o estudiantil, el interés objetivo de la juventud es un interés por la mejora de las condiciones de la clase obrera y, en última instancia, la Revolución socialista. Por eso, nuestra lucha no es una batalla entre distintas ideologías, sino la batalla entre que las personas sean conscientes de sus propios intereses y se comprometan con su propio futuro (clase para sí) o que sean engañadas por una falsa conciencia que les haga verse desde los intereses de las élites económicas y no desde los suyos propios. _____________________________________________________________________ Debemos tener en cuenta que, además, la ideología de las personas jóvenes es cambiante, en un grado muy superior al de los adultos. En la formación de la ideología influye el desarrollo personal, el impacto que tengan los medios del sistema (televisión, Internet, sistema de Educación,...), la Iglesia o, incluso, se puede formar la ideología a raíz de la frustración que produzca buscar trabajo y no encontrarlo, sentir que bajo el capitalismo no hay futuro para la juventud o un conflicto laboral. Hay muchas variables. La conciencia de la juventud puede variar con mucha rapidez.Llamamos movimiento juvenil al conjunto de expresiones de asociacionismo, organización y lucha de carácter social, económico, cultural, político... protagonizadas y dirigidas por sectores juveniles que, pese a encontrarse actualmente atomizadas y descoordinadas, defienden objetivamente en la práctica los derechos de la mayoría de jóvenes estudiantes y trabajadores y confrontan parcial o radicalmente con las condiciones que impone el sistema en los más variados aspectos de la vida a los y las jóvenes.

Desarrollar el movimiento juvenil y su carácter reivindicativo. Si queremos incorporar a la juventud a la lucha general por el socialismo y el comunismo, debemos plantear la batalla para que sean las posiciones de la clase obrera las que ganen hegemonía entre la juventud, ganando su conciencia de tal forma que consigamos identificar la problemática y su conciencia como jóvenes con la conciencia de la clase trabajadora. De esta manera se logrará aportar el componente subjetivo necesario para que las y los jóvenes identifiquen sus problemas objetivos y decidan ser dueños de su futuro, construyendo 99


una alternativa junto a la única clase que les puede ofrecer una alternativa de futuro, luchando por el socialismo y el comunismo. Esta problemática, lejos de solucionarse sólo con debates, debe encontrar solución en la práctica; debemos ser capaces de arropar a la juventud en la lucha por sus derechos, y ganar hegemonía en este sentido para ayudarla así a tomar conciencia de la perspectiva antijuvenil del capitalismo. Éste ve en la juventud la continuidad de su sistema de explotación, concibiendo a la inmensa mayoría como mano de obra barata para el mañana, así como preparando a unos pocos, para dirigir y gestionar el capitalismo en el futuro o como “carne de cañón” para ingresar en los cuerpos de seguridad del estado y cumplir así el objetivo de mantener el orden establecido, negándole el futuro u obligándola a ser el reemplazo de la clase política que antaño la marginó. En este proceso dialéctico en que la juventud, defendiendo sus derechos, asume la perspectiva del cuestionamiento del orden establecido, juega un papel importante la doble unificación de las luchas: de las diferentes expresiones del movimiento juvenil y de éste con el movimiento obrero y popular. Esto debe desarrollarse no desde una imposición sino desde la propia juventud, la cual tomará conciencia a través de la experiencia organizativa y la formación de una capacidad crítica. Nuestro papel como comunistas está en hacérselo ver y ganar hegemonía para que esta doble unificación de las luchas sea real. Con este objetivo debemos trabajar por convertir las diferentes expresiones de organización y lucha en los que participan destacados sectores juveniles progresistas en un único movimiento juvenil con un mismo fin estratégico, avanzando a partir de la concienciación y la movilización. Desde este punto de vista, el aumento de la conciencia contra los monopolios y la oligarquía en el seno de la juventud se torna clave. La juventud comunista tenemos que explicar que quienes elaboran las políticas que sufrimos los jóvenes -en la educación, la salud, los derechos laborales,...- son una élite minúscula que ejerce el poder a través de dos partidos políticos amparados por la monarquía parlamentaria.

La intervención de la Juventud Comunista en los movimientos de masas. Cuando intervenimos como juventud comunista en los movimientos de masas, nuestros militantes no sólo tienen que ser parte del debate ideológico, sino que además tienen que convertirse en referentes en la práctica, asumiendo parte de las tareas para que ese movimiento social tome cuerpo. Sólo ganando respeto gracias a nuestro trabajo en el movimiento, podremos tener la credibilidad y el éxito necesarios para ganar la hegemonía. Debemos saber transmitir nuestras posiciones con coherencia, humildad y claridad, intentando que lleguen a quienes integran el movimiento. Debemos ganar en la práctica su respeto y respetar sus decisiones. La juventud comunista debe dar su opinión pero respetando al movimiento, sin que éste se vea obligado a hacer todo lo que diga la juventud comunista, pero sin perder de vista tampoco la aspiración a su orientación por nuestra parte. Cuando intervenimos en un movimiento, tenemos que evitar a toda costa la instrumentalización. No podemos entender un fren100


te o una plataforma como un nido de futuros militantes. Tampoco podemos creer que el papel de vanguardia significa tener la hegemonía a costa de llenar la plataforma de nuestros militantes o imponiendo nuestra política a través de artimañas. Todo esto es parte de la cultura política del reformismo, pero no de la nuestra. Los marxistas-leninistas debemos ganar la hegemonía mediante una intervención paciente, mediante el ejemplo de nuestro trabajo, forjando alianzas con fuerzas cercanas dentro del movimiento, con nuestra claridad ideológica y sin actuaciones oportunistas. Así entendemos la hegemonía. Los comunistas tenemos que ser reconocidos en los movimientos de masas por nuestro compromiso, nuestra capacidad de intervención, además debemos se ser flexibles en cuanto a la táctica y no ceder ante los principios. Estas deben ser las características de los militantes de los CJC en el trabajo en los frentes. Saber transmitir nuestras posiciones al movimiento es vital. Antes de intervenir en un frente, todo militante debe presentar la información que tiene a su colectivo y valorar colectivamente cuál va a ser su propuesta. Nuestra intervención en un frente no es individual, sino colectiva. Para ello es importante que éstas no estén alejadas de las capacidades reales del movimiento y que al mismo tiempo le permitan avanzar. De lo contrario, sólo se beneficiaría al enemigo de clase, en el primer caso porque genera frustración en el movimiento y en el segundo porque lo deja anclado y lo vuelve incapaz de cuestionar nada. Llevar el debate sobre el ¿qué hacer? a los colectivos, reflexionar conjuntamente acerca de lo acontecido en el movimiento es vital. Tomar decisiones colectivamente en la organización es la mejor forma de dar respuesta a ese movimiento con una perspectiva más general, conociendo la realidad del resto de los movimientos. La militancia debe asumir su papel recordando la disciplina que nos hace respetar y acatar los acuerdos de la organización aunque estemos en minoría. Debemos entender que en última instancia nosotros somos militantes de la organización antes que de cualquier movimiento.

Ganar la conciencia de la juventud Ganar la conciencia de la juventud significa en la práctica ganar una hegemonía en su seno en las tres luchas; económica, política e ideológica. Ser capaces de convencer con nuestro discurso es una batalla feroz para cualquier comunista, ya que enfrente está el sistema de dominación que combina la represión con la hegemonía ideológica en la apariencia democrática de los distintos problemas. Un comunista gana la conciencia de la juventud luchando en su seno, peleando en esas luchas económicas y ganando hegeºeconómicas a menudo son batallas interesantísimas desde el punto de vista del aprendizaje político-ideológico de la juventud y de nosotros mismos. Conquistar la confianza y respeto de la juventud dependerá de la capacidad que tengamos para dar respuestas acertadas a sus problemas y de que podamos convencer de las mismas con claridad.1 1 Luchas económicas: Son aquellas luchas cuyo único interés es mejorar las condiciones de vida de un determinado sector, pidiendo avances sustanciales en concesiones pero sin cuestionar directamente el porque de su propia situación y sin confrontar con los elementos políticos e ideológicos que determinan un determinado status quo .Ejemplo una lucha por aumentar los salarios, por reducir la carestía de la vida, por comedores públicos gratuitos en las universidades... (observemos que aunque se les puede dar contenido político no lo lleva implícito)

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El ocio y el tiempo libre también son escenarios de lucha que no podemos descartar, el favorecer espacios de diversión alternativos, culturales que cuestionen el orden establecido se torna muy importante. La batalla frente a los medios de comunicación de masas, la batalla frente al discurso hegemónico de la clase dominante es para nosotros una dura batalla, pero disponemos de armas para combatirla. Participar de organizaciones deportivas, culturales, asociaciones de festejos etc... es un punto a nuestro favor en la socialización y son lugares donde debemos de situar nuestra opinión.

Los frentes de lucha prioritarios para los CJC Los CJC definimos los siguientes seis frentes como prioritarios a la hora de llevar a cabo nuestra lucha diaria: movimiento estudiantil, movimiento obrero, movimiento republicano, movimiento antiimperialista, movimiento antifascista y movimiento feminista. Entendemos que en este momento estos frentes permitirán la unión de diversos sectores de la juventud y la acumulación de todas aquellas fuerzas que den un importante impulso a nuestro proyecto revolucionario.

Movimiento estudiantil. Los CJC entendemos que el movimiento estudiantil es prioritario por ser propiamente juvenil. Debe ser el frente donde redoblemos nuestros esfuerzos, con el objetivo de hacer surgir movimiento en todos los centros de estudio donde nos encontremos. Nuestro objetivo es luchar para crear las condiciones en las que el estudiantado tenga las herramientas para organizarse y luchar por sus derechos. Para esta tarea hemos de tener presente las distintas reivindicaciones que se den en cada centro. En consecuencia, debemos analizar y afrontar cada una de ellas con sus particularidades, teniendo bien en cuenta que no hay recetas universales. Como ya hemos explicado en la tesis anterior, la educación viene sufriendo en las últimas décadas ataques directos por parte del capitalismo con el objetivo de someterla a los principios del mercado, negando su carácter de servicio público. Ante esto, los y las comunistas nos marcamos como tarea fundamental concienciar a todo el alumnado y lograr la organización de éste en cada centro. Aún hoy, existe un gran desconocimiento de lo que se nos viene encima con la aplicación del EEES y todas las leyes que le han allanado el camino. Solo la movilización estudiantil podrá frenar este acelerado proceso. Por otro lado, los CJC entendemos las dificultades que el movimiento estudiantil ha tenido históricamente para organizarse de forma continuada en el tiempo. En nuestro documento “Propuestas para el movimiento”, elaborado como herramienta de trabajo en este último periodo, definíamos que el movimiento estudiantil tiene un comportamiento cíclico, alterna etapas de frenética actividad con otras de mucha calma. Esto viene dado por la continua renovación de sus miembros y sobre todo por la carencia de organizaciones unitarias estudiantiles, que defiendan con discurso propio los verdaderos intereses de la mayoría y que 102


puedan ser la correa transmisora de la experiencia de la lucha en las sucesivas generaciones. La socialdemocracia liberal del PSOE ha jugado un papel determinante en las estrategias desarrolladas por el sistema para el debilitamiento de los movimientos de masas. Cada vez que el movimiento ha alcanzado cotas mayores en actividad y combatividad, la intervención de la socialdemocracia ha sido fundamental para desactivar, “desde una supuesta posición de izquierdas”, las energías acumuladas. Nuestra propuesta estratégica para el movimiento estudiantil es la Asamblea de Estudiantes como instrumento legítimo de la organización estudiantil de base y sobre la que se debe articular el mismo, hay que trabajar por la participación del estudiantado en estructuras de base. La asamblea debe ser la forma a través de la cual se articule la coordinación entre las diferentes facultades, universidades o centros de estudios. Hay que participar o potenciar en todos los lugares donde sea posible experiencias de asamblea concretas que promuevan la movilización. Por su carácter abierto, transversal y unitario, la asamblea es una excelente estructura de masas desde la que luchar por los derechos del estudiantado. Estas características, pese a ser muy útiles para aglutinar a la juventud en momentos de grandes luchas, no consiguen mantener al estudiantado activo en el movimiento cuando este entra en depresión. Es por ello necesaria nuestra intervención dialéctica entre las asambleas y asociaciones de centro que permita superar esos ciclos depresivos con la menor dificultad posible y se consiga una transmisión real de conocimientos, tanto prácticos como teóricos, entre generaciones de estudiantes. A nivel de enseñanzas medias esta necesidad es todavía mayor. Debemos también aspirar a coordinar a las asambleas en todos los niveles local, comarcal, regional, autonómico, estatal y supraestatal, para conseguir el más amplio grado de unidad en el movimiento. Entendemos que la clave, el elemento central y el desarrollo del movimiento estudiantil se sitúa hoy en dar pasos hacia la coordinación estatal y en avanzar hacia la unidad. El propio movimiento tiene que reflexionar sobre su posibilidad de éxito y grado de influencia que está estrechamente relacionada con el nivel y madurez de su unidad. Debemos partir de la identidad de intereses de la amplísima mayoría de las y los estudiantes y superar el sectarismo que, desgraciadamente, todavía arrastramos las organizaciones juveniles. Por todo ello proponemos que para ir caminando hacia una mayor unidad del movimiento estudiantil es necesario impulsar una Coordinadora Estatal del Movimiento Estudiantil que sea capaz de coordinar a las diversas organizaciones que tienen presencia en el movimiento estudiantil, tanto políticas como de estudiantes. Sólo mediante la creación de un espacio de coordinación podremos establecer los primeros pasos que redunden en una mejor organización y refuerzo del movimiento y que confronten con la cada día mayor atomización y dispersión en el seno del mismo. Ya hay experiencias en ese sentido, pero circunscritas únicamente a campañas concretas como la de Bolonia. 103


Por otro lado, hay diferentes territorios donde existen, y funcionan normalmente, coordinadoras de universidades y asambleas u organizaciones territoriales. Debemos trasladar a estos espacios la necesidad de no quedarnos a ese nivel, y dar el paso a la coordinación estatal. Como citábamos anteriormente, los CJC hemos de aprender a llevar nuestras reivindicaciones básicas a los centros de estudio donde nos encontramos, tanto a nivel universitario, como de enseñanzas medias, o formación profesional. Para ello, se ha de dar prioridad política a este frente, tratando la intervención de cada camarada en su centro de forma colectiva, en cada colectivo de base, de tal forma que se planifique el trabajo y el o la camarada no se encuentre a solas en esta importante tarea. De igual forma, los CJC hemos de aspirar para este próximo periodo a la creación de colectivos sectoriales en aquellos centros donde se encuentren tres o más militantes de los CJC, de manera que puedan especializarse en las reivindicaciones que el movimiento estudiantil requiere. Para todo esto nos dotamos de la comisión central de movimiento estudiantil. Ésta irá marcando las directrices que los diferentes colectivos han de llevar a cabo, como ha venido haciendo en este último período. Es importante incorporar a los cuadros del movimiento a dicha comisión, pero es igualmente fundamental que todos los colectivos, tengan militantes participando de la comisión o no, estén permanentemente atentos a las directrices que emanan de ella, los lleven a la práctica e informen periódicamente, o cuando la comisión lo solicite, de los avances llevados a cabo. Finalmente, estas son las reivindicaciones de los CJC para el sistema educativo: •

Educación pública: El Estado debe garantizar la inversión necesaria en todos los niveles educativos y acabar con la precaria situación de las aulas prefabricadas, infraestructuras insuficientes y materiales en mal estado. Para ello, exigimos un aumento del porcentaje del P.I.B. en la educación. Luchamos para que se dejen de financiar y de promover –mediante la asignación a dedo de plazas privadas concertadas, aludiendo, entre otros motivos, a la integración- los centros privados, concertados o adscritos con el dinero del pueblo. Fin de la mercantilización de la educación y la ingerencia en ella del capital privado. Eliminación de acuerdos con fundaciones, patronales o empresas que profundicen en la privatización o mercantilización de la universidad, que la escuela no se convierta en un negocio. Promoción de la socialización de los libros y del material escolar.

Educación de calidad: Para que todos los y las estudiantes gocen de los mejores profesionales y materiales en su educación. No queremos escuelas desinformatizadas, laboratorios precarios y libros caducos. Exigimos una educación más personalizada, que atienda a las necesidades de cada estudiante y las de la sociedad a la que sirve de modo adecuado y no a los intereses de una minoría privilegiada. Por el fin de la masificación de las aulas. Por un aumento del profesorado y la disminución del número de estudiantes por aula.

Educación democrática: En la que los y las estudiantes puedan tener representación en 104


igualdad de condiciones que otros sectores educativos (profesorado, padres o madres, o personal de administración y servicios). Por la creación o consolidación de instituciones educativas que sean transparentes y que practiquen la democracia directa, y en las que el estudiantado tenga un peso determinante (mientras no existan, la participación en los consejos de estudiantes -a pesar de formar parte de los organismos oficiales y de regirse por reglas antidemocráticas- pueden ser herramientas útiles para defender ciertas reivindicaciones sobretodo si se vinculan a la organización asamblearia de los y las estudiantes). Por una gestión paritaria y democrática. Así mismo, luchamos por el reconocimiento y legitimidad del derecho a la asamblea, por la organización del estudiantado de una forma libre y autónoma, en la que la participación, el debate y la acción sean pilares básicos. Porque se reconozca la forma asamblearia de organización estudiantil como interlocutor válido, por el derecho a la huelga y el derecho a poder reunirse en horas lectivas. Por que el alumnado tenga la posibilidad de elección sobre los modelos de evaluación. •

Educación gratuita: Que la educación sea totalmente gratuita para todos los y las estudiantes sin excepción de ningún tipo; gratuidad en la matrícula así como en los libros de texto. Exigimos un aumento de becas a fondo perdido hasta poder asegurar, ya fuera del capitalismo, una educación plenamente gratuita; que sean constantes y no designadas de manera arbitraria. Las prácticas de FP y universidad se deberían realizar en empresas públicas, siempre estar remuneradas y con el reconocimiento de sus derechos laborales. Así mismo, pedimos la eliminación de las ayudas por ser “víctima del terrorismo” y las ayudas a hijos de militares, personal de universidad, etc. que no hacen más que crear desigualdades. Estas ayudas deberian destinarse a aquellos colectivos de personas con bajos ingresos e incapacidad económica hasta que la educación sea totalmente gratuita.

Educación igualitaria: Para que puedan acceder a ella, en todos sus niveles, las clases populares sin restricción ni excepción. Por tanto, exigimos la retirada de todos los mecanismos discriminatorios para acceder al derecho de estudio como la selectividad o los exámenes de acceso a la FP superior y media habiendo cursado una FP media o un PGS respectivamente relacionado con el estudio a realizar, o las pruebas propias de cada universidad para su acceso. Es imperante acabar con las escuelas-guetos que se forman en los barrios y localidades más pobres y que empujan a miles de hijos de la clase obrera a un futuro incluso peor que el de sus padres y madres. No a la discriminación de género, clase, cultura o discapacidad. Que se respete la identidad cultural y lingüística de las diferentes naciones del estado español y se potencie su conocimiento. Educar para el fin de la cultura del patriarcado.

Educación laica: Luchamos por una enseñanza científica y materialista, donde la religión no tenga más cabida que la de su conocimiento como elemento sociocultural y no como doctrina. Separación tajante entre la Iglesia y la escuela. Tampoco queremos las alternativas que escondan implantar los mismos valores que la moral cristiana.

Educación crítica: En la que los contenidos o planes de estudio se decidan de una 105


forma colectiva y social y no por empresas o multinacionales; en la que existan programas culturales interdisciplinares. No queremos una educación que solo nos sirva para nuestros futuros puestos de trabajo. Por una educación integral, que nos forme como personas y no como mercancías, con actitudes de solidaridad, de crítica, de formación, de interculturalidad, por una sociedad justa, que aporte los instrumentos para pensar, analizar, interpretar… Exigimos poner fin a las agresiones contra las carreras de humanidades que no le hacen servicio al capital. Luchamos por nuevos métodos pedagógicos y de evaluación. Por una enseñanza que vincule la teoría con la praxis. Por la ruptura de todo tipo de convenios de colaboración con facultades de países que practican el terrorismo de estado y que violan los derechos humanos como Israel o Colombia. •

Educación popular: Exigimos toda la eliminación de las divisiones y desigualdades entre centros educativos. No a la autonomía de los centros que les hace caer en las leyes del mercado y la privatización. Fin de la competencia entre las universidades y escuelas. No queremos universidades o escuelas de primera, para los hijos de la burguesía, y de segunda, para los hijos de la clase trabajadora y los sectores populares. Exigimos la eliminación inmediata de todos los centros privados y concertados y transformarlos en públicos. La elitización es un cáncer que hay que eliminar pues es el causante de las desigualdades educativas primero y sociales después. La educación debe estar al alcance, servicio y manos del pueblo.

NO A LA LOE, LOU Y EL EEES: Son leyes al servicio de las empresas y que confrontan con los intereses de los estudiantes. Exigimos la retirada inmediata de estas leyes así como los reales decretos que las ponen en marcha y que se abra un profundo debate social en el conjunto de la población sobre la educación.

El movimiento obrero y sindical. Los CJC hemos tenido grandes dificultades en los últimos años para desarrollar nuestro trabajo dentro del movimiento obrero. Esto es debido a que un gran porcentaje de nuestra militancia es estudiante, aunque hemos tratado de que el movimiento estudiantil se vincule a las luchas obreras. Por esto, necesitamos incrementar entre nuestra militancia la proporción de juventud trabajadora. A nivel central, se ha de trabajar por ganar -en el terreno laboral- a los sectores juveniles más conscientes e incorporarlos a nuestra lucha ya que sino no tendremos éxito en nuestra intervención en el movimiento obrero al quedar fuera de los conflictos en los centros de trabajo. En los tiempos que corren es fundamental centrar nuestro trabajo dentro del movimiento obrero en caracterizar esta crisis del capitalismo y sus consecuencias, de manera que la clase trabajadora llegue a entender que los problemas laborales en los que ahora se ve sumergida no son por un fallo puntual, sino que es una crisis estructural de este sistema económico, que se vienen repitiendo a lo largo de su historia, y que no se pasará con las tres medidas 106


emanadas desde el gobierno. La situación de precariedad que se había normalizado dentro de la juventud se ha extendido al conjunto de la clase trabajadora en los últimos meses, agudizándose aún más las condiciones laborales de las y los jóvenes. Como ya hemos analizado anteriormente, las tasas de paro y temporalidad son muy altas para la juventud. Se aumenta la competencia para los escasos puestos de trabajo, por lo que la patronal se da el lujo de recrudecer las condiciones laborales. Frente a esta situación los CJC nos marcamos unos objetivos para llevar a cabo por cada colectivo de base, además del trabajo que cada camarada ha de realizar en su centro de trabajo: Tenemos la obligación de trabajar en todos los conflictos laborales, ya sean a nivel local, regional o estatal, así como hacernos eco de campañas internacionales cuando fuese necesario. El apoyo expreso a las huelgas obreras u otro tipo de luchas que se den producto de las contradicciones entre capital/ trabajo. Esto debe implicar, siempre que haya una huelga o una protesta obrera, una declaración de apoyo a las mismas mediante todos los métodos que tengamos a nuestra disposición. Este apoyo, por supuesto, no debe reducirse a una mera declaración, sino que debemos materializarlo de forma real y práctica junto al Partido. Los jóvenes comunistas debemos recuperar la práctica de trabajar de forma directa en los conflictos obreros, ya que además de ser parte del trabajo de solidaridad de clase entra dentro de nuestra formación práctica. Realización de campañas estatales o regionales, que consistan en periódicas jornadas o semanas de lucha que señalen las verdaderas causas de esta crisis y pongan sobre la mesa a los culpables, acercándonos a los más dañados por ella. Los CJC tenemos que dirigirnos principalmente a la juventud trabajadora, conocer sus problemas, sus dificultades, como les afecta la precarización laboral, la temporalidad, para poder incidir en ellos realmente, por lo que se debe hacer un análisis de la situación en el territorio a la hora de planificar estas campañas. Hacen falta campañas específicas de afiliación entre la juventud obrera ya que la mayor parte de los CJC somos estudiantes. Mientras el sindicalismo desclasado se sienta a pactar con la patronal la juventud trabajadora reivindicamos las 35 horas semanales de trabajo a nivel estatal, como una forma de combatir la alta tasa de paro y la marginalidad social, cultural y económica que ésta conlleva. Para la coordinación de todo este trabajo nos dotamos de la comisión central de movimiento obrero, la cual irá marcando las directrices además de recoger las experiencias concretas que se vayan dando en cada territorio. Los CJC entendemos que, al igual que en el resto de movimientos, la lucha de cada militante en el movimiento obrero y sindical debe ser planificada colectivamente en el seno del colectivo. Es preciso analizar las condiciones laborales de la juventud en cada territorio y en cada centro de trabajo para definir cual es el espacio donde debe situarse un militante de los CJC con más capacidad de intervención, ya sea el sindicato, plataformas o asambleas de tra107


bajadores, asambleas de paradas y parados, plataformas contra la crisis y/o contra la carestía de la vida; o si conviene impulsar la formación de tales entidades para dar una respuesta colectiva y unitaria ante el retroceso de derechos laborales que impone este periodo económico y que la burguesía aprovecha para perpetuar en la historia una vez pase esta crisis. Los CJC luchamos por un sindicalismo de clase, con un enfoque socioeconómico reivindicativo y combativo, en el que la asamblea de trabajadores y los representantes sindicales jueguen un papel determinante en la organización de las y los trabajadores y en la defensa de sus intereses como clase. Un sindicalismo de clase significa un sindicalismo que represente y defienda los intereses de la clase trabajadora y que cuestione los elementos básicos de la explotación. Hemos de defender la democracia real en el funcionamiento interno de éstos y luchar contra la burocratización y el aburguesamiento de los sindicatos de clase. No reconocemos ni asumimos la falsa “paz social”, instrumento del capitalismo para forzar la conformidad y el sometimiento de la clase trabajadora bajo una apariencia de bienestar basado en bienes materiales, de forma coyuntural, a cambio de condiciones laborales que se deterioran a pasos agigantados. Pero la construcción del sindicalismo de clase es una tarea difícil. Por todo ello, el eje reivindicativo de los CJC exige: •

Derecho al trabajo digno.

El cierre total de las ETTs, y la igualación de derechos laborales, a favor de las mejores, entre subcontratas y empresas contratistas de ámbito publico y privado en la perspectiva de lucha para su prohibición.

La declaración de indefinición en la relación laboral de los trabajadores encuadrados en las diversas formas de explotación: trabajadores sin contrato, trabajadores indefinidamente temporales, falsos autónomos o subcontratados.

Jornada de 35 horas máximo. No a la jornada de las 65horas.

Subida salarial lineal al coste de la vida.

Paridad trabajo-sueldo entre trabajadores, sea cual sea su género y nacionalidad.

Nacionalización o municipalización de los servicios públicos fraudulentamente privatizados con todo lo que supone a los trabajadores en cuanto a percepción de salario y derechos.

Persecución y represión real de los empresarios y las empresarias que defrauden a la seguridad social y practiquen malversación de fondos públicos.

Subsidio de paro equivalente al salario medio estatal. Remuneración completa del sa108


lario durante todos los periodos de baja por enfermedad. Derecho a sanar tras un accidente o de cualquier tipo de dolencia sin perjuicio económico. •

Declaración de relación laboral a las llamadas “becas” y todo lo que supone en cuanto a la percepción de salario y derechos, así como el fin de estos contratos de explotación encubiertos. No al la subvención con fondos públicos a la empresa privada. creacion de empleo publico.

Remuneración de las prácticas laborales en empresas (FCT) y consideración de los derechos laborales

Expectativas laborales equivalentes al grado de formación académica, así como fórmulas de reconocimiento académico de la experiencia laboral.

Gestión por parte de los servicios públicos de empleo de la inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo e intermediación pública en los contratos de trabajo.

Contrato fijo a los quince días por Ley. Recuperación de la causalidad en el empleo.

Salario Social Básico.

Derecho real a la organización sindical dentro de las empresas.

Derecho a la huelga.

No al pacto social. Por un sindicalismo de clase y combativo.

Unidad de las y los trabajadores frente a la patronal, mediante el sindicato y mediante otras plataformas que puedan surgir. Derecho real de organizar asambleas de trabajadoras y trabajadores y que los comités de empresa respondan y rindan cuentas a éstas.

Defensa de la negociación colectiva

Derecho real de los medios de prevención y seguridad en el trabajo para todos y todas los trabajadores y trabajadoras, así como de la salud laboral.

Por el reconocimiento social y la inclusión en el código penal del fenómeno del terrorismo patronal.

Supresión del trabajo basura como becario, ya que muchos de ellos desempeñan todo tipo de tareas por una miseria de sueldo

El movimiento antifascista El movimiento antifascista en el estado se encuentra, pese a desarrollarse de manera des109


igual en los distintos territorios, en una etapa de avance, tanto cuantitativo como cualitativo. De las consignas vacías de contenido político, de la falta de organización, de la hegemonía de las posturas infantiles y ultraizquierdistas dentro de un movimiento antifascista sectario, avanzamos en cuanto al surgimiento de nuevas plataformas o coordinadoras, los pasos dados en la coordinación estatal, la confluencia del antifascismo organizado con otras luchas, la maduración del discurso que ya no sólo se dirige contra el fascismo callejero y recupera la memoria histórica, señala la herencia franquista, denunciando el fascismo institucional arraigado en el capitalismo e incluso el carácter popular y de masas que la movilización ha alcanzado en determinadas zonas y momentos. Este desarrollo se debe, en parte, al aumento de la influencia de las y los comunistas en el movimiento, que ha dotado al movimiento antifascista de la maduración política adecuada para hacer de este una herramienta efectiva de confrontación y de lucha contra el nazi-fascismo, en todos los ámbitos en los que se encuentre. En ese sentido, los Colectivos de Jóvenes Comunistas hemos avanzado internamente, con la constitución de la Comisión Antifascista en el seno del Comité Central de nuestra organización, que en este último periodo se ha centrado en una primera fase de elaboración teórica, con la redacción de una serie de documentos con el objetivo de caracterizar el fenómeno fascista en términos generales, y el fascismo español en concreto, y situar una serie de directrices para el trabajo. Para este próximo periodo hemos de fortalecer esta comisión de manera que fortalezca de forma efectiva el trabajo de los colectivos de base en los espacios que participen. De la misma manera, los CJC hemos venido aumentando nuestra implicación en el movimiento antifascista en diversas plataformas o coordinadoras, incluso siendo creadores de la misma en algunos territorios. Actualmente, nuestra principal tarea es la apuesta por la coordinación antifascista estatal, sin olvidar la provincial y la local, y organizar el movimiento en los puntos del estado donde este se encuentre desorganizado. A este nivel, los CJC hemos participado activamente de los primeros Encuentros Antifascistas Estatales. Debemos trabajar para que estos encuentros sean cada vez más un verdadero instrumento de trabajo y coordinación del movimiento antifascista a nivel estatal y se vayan dejando atrás debates estériles que no ayudan al avance que el movimiento necesita Contra el movimiento antifascista de todo el estado se dirige, de una manera cada vez más feroz, la represión brutal de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. En ese sentido, debemos de apostar en este terreno por la creación de un espacio unitario en el que tratar las problemáticas relativas a la represión y desde el cual construir un movimiento antirrepresivo que cuente con la capacidad suficiente para hacer frente a los ataques frontales del estado burgués; de la misma manera, debemos ser capaces, mediante la formación previa, de desenvolvernos y saber actuar correctamente cuando nuestra militancia es el objetivo principal de esa represión. Una de las causas de la gran represión que sufre este movimiento se encuentra en su carácter mayoritariamente juvenil y a la hegemonía dentro de este de posiciones revolucionarias y de clase Por todo ello, las propuestas de los CJC para el movimiento antifascista son: 110


Por un antifascismo unitario: En pos de la capacidad aglutinadora del movimiento antifascista y de su intrínseca pluralidad, los CJC apostamos por mantener la máxima unidad posible en el movimiento, pues es su razón de ser. Consideramos que las coordinadoras, plataformas y colectivos antifascistas, como parte del movimiento que ya ha adquirido conciencia de la necesidad que es la organización, debe de analizar y asimilar cual es el estado de maduración política en la que se encuentra su base social, con el objetivo de no quedarse rezagado cuando el movimiento madure políticamente, ni lanzar consignas incomprensibles para la base del movimiento, suponiendo ambas circunstancias la ruptura interna del antifascismo. Por ello, los CJC apostamos por un movimiento antifascista unitario, que recoja todas las sensibilidades que se reclaman del antifascismo y trabajan a su favor, pues la ruptura interna del movimiento es la antesala de su atomización, lo que puede dar lugar a convertir las coordinadoras y colectivos antifascistas en “chiringuitos” alejados de la realidad social.

Coordinado estatalmente: Como señalábamos anteriormente, la organización es una necesidad, y cada vez más patente. Teniendo como marco de actuación todo el Estado Español (que en todos sus territorios comparte unas características jurídico-administrativas y una misma problemática, así como las organizaciones fascistas que existen en todo el estado),se hace necesaria una coordinación a nivel estatal que suponga un punto de encuentro entre las diferentes coordinadoras, plataformas o colectivos donde se intercambien experiencias, informaciones y se centralice de cierta manera el movimiento. Además, es necesario fomentar la coordinación local y territorial con el mismo criterio de fondo que la estatal adaptada a las peculiaridades de las distintas nacionalidades del estado.

Combativo: Los grupos nazi-fascistas hacen uso cada vez mayor de la brutalidad contrarrevolucionaria, aumento que se da paralelamente, y con una estrecha relación a la acumulación de fuerzas de los sectores de la izquierda revolucionaria. Ante este hecho, los CJC reivindicamos un antifascismo combativo, que no claudique ante las diferentes presiones(mediáticas, represivas, judiciales) recibidas por parte del estado burgués,(que mantiene latente el franquismo, al no haberse producido en el aparato jurídico-administrativo una depuración de los elementos provenientes de la dictadura franquista),un antifascismo consciente de la crudeza de la lucha contra el fascismo, un antifascismo dispuesto a no ceder jamás ante la violencia fascista, y dispuesto a hacer uso de la legítima autodefensa.

Popular y de masas: Con el objetivo de aumentar la pluralidad de la base social del antifascismo organizado, éste debe hallarse íntimamente relacionado con otros frentes de masas, evitando las actitudes sectarias e infantiles del antifascismo poco maduro políticamente. Es por eso que para desarrollo del antifascismo en el estado, es necesaria su relación con otros movimientos populares tales como el republicano, el feminista, el antirrepresivo, el sindicalismo de clase y otros tantos movimientos que existen en según que territorios, traduciéndose esto en un aumento de su área de influencia y de su implantación social. Aún a pesar de la voluntad aglutinadora del antifascismo, éste no debe dejar de denunciar el papel permisivo, cuando no colaborador, que juega la 111


socialdemocracia respecto a los grupos nazi-fascistas. Por ello los CJC apostamos por un movimiento antifascista no endogámico, sino popular y de masas, que se encuentre dispuesto a nutrirse de otros movimientos sociales y vincularse a ellos. •

Asambleario: El método de toma de decisiones mas apropiado para el movimiento antifascista organizado es el asamblearismo, pues facilita la intervención de todos los colectivos o individualidades (teniendo especial cuidado con estas últimas) en la toma de decisiones. Por ello, los CJC trabajamos por un movimiento antifascista que se organice mediante el asamblearismo, pues lo consideramos garantía de unidad.

Antirracista y antisexista: Hay que entender el fascismo como un fenómeno en relación directa con el capitalismo, y el racismo y sexismo como un factor clave de la ideología fascista. Por esto la lucha antifascista debe englobar estos dos aspectos y aspirar a una orientación anticapitalista.

El movimiento republicano El movimiento republicano ha pasado por muy diversas fases desde, y a consecuencia de, la falsa transición hacia la democracia. Con la reconciliación nacional, las republicanas y republicanos asumieron el mantener la idea de la república como mera ilusión, recordando la II República en privado. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha comprobado que el sistema al que se dio paso no era muy distinto al anterior, y que el rey sí que era el continuador de los principales valores de aquel. Poco a poco, el movimiento republicano ha ido despertándose y comprendiendo la necesidad de salir a la calle. Se comenzó con la lucha por la recuperación de la memoria histórica, hasta llegar a la situación actual, donde ya se reivindica sin tapujos la III República. Los CJC tenemos dos vías de lucha en el movimiento republicano. Por un lado la participación en las diferentes formas de coordinación por la III República, y por otro llevando a cabo la tarea de dar a conocer nuestro proyecto estratégico a la juventud, la República de carácter Confederal y Socialista. El PCPE, y a su vez los CJC, hemos participado de la tabla de ocho puntos que se ha elaborado como la tabla de contenidos mínimos a las que se acogen todos aquellas formas de coordinación que luchan por la III República. Esta tabla de contenidos mínimos significó una distinción entre aquellas organizaciones que se habían estancado en el recuerdo de la II República, y aquellas organizaciones que ven a la república como un proyecto de futuro. A raíz de ahí se crea una Coordinadora Estatal del Movimiento Republicano, que realiza encuentros periódicos, y que se ha dotado de una comisión de trabajo, que supuestamente debía dar continuación al movimiento republicano fuera de las dos fechas conmemorativas: 14 de abril y 6 de diciembre. Sin embargo, esta coordinadora realmente no está cohesionada ni ha cumplido sus objetivos iniciales, perdiendo fuerza a lo largo de los años. La división de la izquierda se deja ver con fuerza en este aspecto, de tal forma que en cada territorio 112


se vive una realidad diferente del movimiento sin que se compartan las experiencias. El trabajo realmente coordinado sigue resumiéndose en la preparación del 14 de abril o el 6 de diciembre. Los CJC debemos aspirar a trabajar de forma periódica y continuada el movimiento republicano como parte fundamental de nuestras actividades. Es muy importante el papel que le corresponde jugar a la juventud en la lucha por la III República, pues ésta no tiene la conciencia de derrota que la transición inculcó en otras generaciones, además de que en este sector cuesta más la justificación de la monarquía que fue impuesta por Franco. Es necesario aglutinar a los y las jóvenes en la lucha por la III República de una forma clara y directa. Cualquier tema que afecte a las libertades o derechos sociales, de relaciones laborales, sanitarias, educativas, medioambientales, de movilidad, etc., se refiera, debe ser motivo de presencia del movimiento republicano, dando las alternativas como solo las puede dar la III República de carácter Confederal y Socialista Es fundamental que la juventud comunista sepamos llevar a aquellos espacios de coordinación donde trabajemos propuestas eminentemente juveniles, que saquen el movimiento a la calle de forma permanente, fuera de las dos fechas citadas, para sacar a la luz las contradicciones de la monarquía parlamentaria y la tradición de la que viene. Para este próximo periodo debemos centrar nuestra intervención en este frente con este objetivo. De igual forma, es necesario seguir construyendo colectivos, plataformas... de base, de barrio. Los CJC entendemos que estos espacios son los más adecuados para crear el tejido social necesario que logre organizarse por la III República. Acercar esta lucha a los problemas barriales acelerará el proceso de malestar general que se está despertando entre la población del Estado Español contra una monarquía impuesta que vive a todo lujo a costa de nuestro trabajo, sin realizar ninguna tarea a cambio. Esta lucha por la III República no va en contraposición a la lucha por la memoria histórica, aunque haya sido superadora de esta última. Desde los CJC creemos que también es necesario luchar para que no caiga en el olvido los crímenes que el franquismo causó durante toda su dictadura, y para que no se igualen las víctimas de éste con los muertos que pudieron haber del frente fascista. Debemos participar, en la medida de lo posible, en las coordinaciones que se creen por la recuperación de la memoria histórica, la justicia y la reparación de las víctimas del franquismo para dotarlas de un contenido combativo y republicano con la intención de llegar a unificar la lucha republicana y de la memoria en un sólo frente. Además hemos de combatir con todas nuestras fuerzas el actual revisionismo histórico que desde hace unos años, y con mucha fuerza y ayudas de los medios de comunicación, tratan de manipular y reescribir la historia recuperando la vieja historiografía franquista. Por otro lado, con respecto al proyecto estratégico de los CJC, y del PCPE, los CJC venimos realizando diferentes campañas donde damos a conocer nuestra propuesta, con los lemas: “República de carácter Confederal y Socialista” y “República, autodeterminación y socialismo”. Es necesario hacer llegar a la juventud revolucionaria nuestro proyecto en un 113


lenguaje claro, de manera que sea accesible y logre el acercamiento de estos a los CJC. La conferencia de los CJC sobre “Cuestión Nacional” llevada a cabo en el 2008 fue un elemento fundamental a la hora de clarificar conceptos y dotarnos de nuevas herramientas para salir a la calle armados de nuestro proyecto. En este próximo periodo, debemos proponernos afianzar de una vez por todas la comisión central de movimiento republicano, para poder hacer seguimiento de todas estas propuestas, además de servir de apoyo a los colectivos de base dando directrices claras. Resumiendo, las propuestas de los CJC para el movimiento republicano son: •

La lucha por la República de carácter Confederal y Socialista.

Superación de las concepciones de la lucha por la república como rememoración del pasado. Lucha por la III República.

La lucha por el derecho de los pueblos y naciones del estado a la autodeterminación

Creación de colectivos republicanos de base o de barrio.

Dar carácter juvenil a la lucha por la III República, de forma que el movimiento se salga de las dos fechas tradicionales anuales, para convertirse en un movimiento continuado en el tiempo.

Lograr una coordinación estatal real y no meramente de intercambio de experiencias.

No a la ley de punto y final ni a la nueva ley de memoria histórica. Reivindicamos nuestra historia y que los criminales sean juzgados por sus delitos a la humanidad llevados a cabo mediante las torturas, asesinatos, exilios, persecuciones y todo tipo de vejaciones a las que fueron sometidos las y los republicanos y antifascistas. Luchamos por una ley de memoria histórica antifascista y republicana

El movimiento de solidaridad internacionalista, antiimperialista y por la paz Definimos el imperialismo como la fase superior del capitalismo que responde a las necesidades del capital de expandir sus fronteras a lo largo y ancho del planeta para desarrollar un proceso de expolio y saqueo de todos los recursos naturales y humanos de los que disponen los pueblos agotado su proceso de conformación y explotación de mercados nacionales. En su fase actual, el capitalismo se encuentra en situación de crisis estructural. De ahí su recurso a la guerra y el reforzamiento de las estructuras e industrias militares como únicos caminos válidos para la superación de su situación de descomposición. Esta apuesta por la guerra y el militarismo como únicas opciones posibles nos sitúa ante una situación que 114


hemos definido como “de guerra permanente”. Como expresamos en la anterior tesis, como consecuencia de esto nos encontramos con un amplio número de países sometidos al imperialismo y / o en continua lucha o resistencia ante él. La unidad antiimperialista se convierte en la herramienta más importante de resistencia al capital de la que disponen los pueblos y la solidaridad internacionalista con las luchas de resistencia de los pueblos que sufren con más intensidad todas las formas posibles de violencia del sistema, en una seña de identidad irrenunciable de la juventud comunista. Ante esto, los CJC entendemos que es imprescindible reforzar el movimiento juvenil progresista en la lucha contra el imperialismo y por la paz. Para ello, a nivel internacional los CJC pertenecemos a la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD), creada con el objetivo de conformar un frente mundial juvenil antiimperialista. A ella pertenecen innumerables organización de muchos países que coinciden en estas consignas, las cuales se reúnen con cierta periodicidad para intentar organizar campañas a nivel internacional, como pudo ser la de solidaridad con la KSM (Unión de la Juventud Comunista de la República Checa) en este último periodo, entre otras; campaña que los CJC trasladamos al Estado Español, con una recogida de firmas y con la gira de Milan Kragca. Esta federación está cada vez contando con más fuerza, aunque todavía es insuficiente el trabajo práctico y el alcance de sus campañas en cada país. La participación en este espacio también ha supuesto a los CJC la profundización en las relaciones con otras juventudes comunistas, fundamentalmente de nuestro entorno inmediato, organizaciones del contexto europeo, de manera que se han venido acercando posiciones, entre otros ámbitos, en la lucha contra el imperialismo. Uno de los objetivos para el próximo periodo debe ser profundizar nuestra participación en la FMJD así como ser representantes de las posiciones más revolucionarias, junto a las otras juventudes comunistas, dentro de ésta. Enmarcándonos en el Estado Español, el movimiento antiimperialista se ha encontrado, y se encuentra, sujeto a una serie de fluctuaciones, provocadas generalmente por las intrínsecas contradicciones del imperialismo, lo cual supone que no exista un movimiento antiimperialista realmente cohesionado y constante, sino que se den ciertos momentos puntuales de movilización, creándose plataformas que pasados unos años caen en el olvido. Ejemplos de estas movilizaciones puntuales pueden ser las llevadas a cabo contra la guerra de Irak, o más recientemente contra los ataques de Israel a Palestina, contando este último con menor repercusión mediática, aunque siendo mucho más extenso en el tiempo la ocupación sionista y sus constantes humillaciones y torturas al pueblo palestino. Los CJC nos marcamos como objetivo el lograr una coordinación de los frentes unitarios antiimperialistas con permanencia en el tiempo, que no se limite a dar respuestas a las inquietudes que ciertos ataques más descarados que otros despiertan en la mayoría de la población, sino que haga un análisis más global, entendiendo el carácter general del imperialismo y estando ya creada la coordinación, cuando el imperialismo ataque a otro pueblo, en pos de no perder tiempo creándolo y estructurándolo. 115


En estos frentes unitarios juega un papel fundamental las fuerzas juveniles revolucionarias para hacer avanzar la lucha en la dirección del socialismo y del comunismo o, por el contrario, de conducir el discurso al campo de la socialdemocracia reformista que hoy entra dentro de lo “políticamente correcto”. Por eso es fundamental que la participación de la militancia de los CJC aumente en las organizaciones de base de la solidaridad, donde a través de nuestra intervención cotidiana vayamos ganando hegemonía entre las y los jóvenes organizados y junto al PCPE nuestras posiciones políticas vayan siendo reconocidas y asumidas por el movimiento. Las expresiones de solidaridad con los pueblos, sin embargo, siempre han tenido un carácter más continuo, aunque también fluctuante en su capacidad de movilización. Como organización internacionalista, entendemos la utilidad que supone la solidaridad real con los pueblos para el avance de la clase obrera y los procesos revolucionarios. Los ejemplos de solidaridad desde las fauces del capitalismo son un pilar básico para la resistencia de los pueblos. Así lo demostramos en la I Brigada Antonio Gades de los CJC en Cuba realizada en el 2007, que se realiza con el objetivo de darle continuidad en el tiempo, objetivo que se marca también para este próximo periodo. Dada la dispersión de los movimientos de solidaridad, es necesario hacer una buena priorización y análisis de nuestra capacidad de intervención. Los CJC junto al PCPE debemos apostar por acabar con la atomización de los colectivos de solidaridad, existiendo generalmente plataformas de solidaridad con Colombia, Palestina, el Sahara para hacerlas confluir en plataformas de solidaridad con los pueblos, que pueda llevar la lucha antiimperialista de manera continuada en el tiempo y con mayor capacidad de intervención, de la misma manera que ya no sería necesario crear nuevos colectivos de solidaridad cada vez que el imperialismo ataque a un pueblo. Los CJC situamos como elemento fundamental de nuestro internacionalismo la solidaridad con Cuba y el pueblo cubano que ha sabido resistir más de 50 años a los taques del imperialismo. En gran parte de los territorios del estado los CJC participamos en las coordinadoras y plataformas de solidaridad con Cuba, además de participar activamente en la lucha por la libertad de los 5 héroes cubanos presos en EEUU ilegalmente. Hemos de seguir dando la batalla hasta que los 5 cubanos queden en libertad, reforzando la lucha que se están llevando a cabo alrededor de todo el mundo. Los CJC también participamos, y hemos de seguir participando, en las coordinadoras o plataformas de apoyo al proceso bolivariano que se está dando en toda América Latina y a sus procesos emancipadores de carácter antiimperialista y revolucionario. Además de dar todas nuestras muestras de solidaridad a los países que se están viendo atacados por el imperialismo para el robo de sus riquezas naturales (como en el caso de los países del Medio Oriente entre otros) o para la represión de su legítimo derecho a la autodeterminación (como en el caso de la histórica lucha del Pueblo Saharaui entre otros). Así como debemos mantener nuestro apoyo férreo a los diferentes países socialistas existentes en la actualidad como la República Popular Democrática de Corea, quien sufre desde hace décadas los ataques del 116


imperialismo

El movimiento feminista Como hemos definido en la “la mujer joven” la relación entre hombres y mujeres y de estos ante todos los aspectos de la vida sigue estando basada en los roles que el patriarcado ha asignado a ambos géneros. Todo ello lleva a situar a la mujer en una posición de inferioridad en todos los ámbitos, representándose en la actualidad en diferentes escalas. Podemos observar como entre la juventud están resurgiendo ciertos aspectos que creíamos ya superados, dándose sobre todo en las parejas jóvenes, reproduciéndose los roles de la familia patriarcal clásica. Ante esto los CJC hemos situado la necesidad de un doble trabajo, uno hacia lo interno y otro hacia lo externo. Para ello nos hemos dotado de una comisión central, que trabaja coordinadamente con la comisión central del PCPE, para conocer los avances que van llevando a cabo desde los colectivos y emanar directrices según sus necesidades. Hacia lo interno, los CJC entendemos que es necesario que el proceso revolucionario incorpore una política antipatriarcal. Debemos dotarnos del feminismo de clase para la lucha cotidiana por la emancipación de la mujer, dotándonos de una base teórica y una práctica política donde la lucha contra el patriarcado y contra el capitalismo se articule, convirtiéndose en una sola forma de lucha. El socialismo crea las condiciones materiales para la supresión del patriarcado pero no conlleva automáticamente su desaparición si no va acompañado de una lucha constante y consciente en este sentido. Para ello, los CJC venimos realizando una serie de iniciativas como puede ser la incorporación de charlas o talleres de los distintos aspectos a tratar dentro de la lucha por la emancipación de la mujer, en todas las escuelas, tanto estatales como regionales. Desde los inicios hasta ahora se ha notado el aumento del nivel en este tipo de debates del conjunto de nuestra militancia. Otra iniciativa fue la realización de un cuadernillo de formación específico de feminismo de clase. Hemos de continuar en esta línea, para lo que no podemos dotar de los análisis que la comisión ha realizado sobre las demandas y carencias de los diferentes colectivos de base. Hacia lo externo, los CJC defendemos la participación de los colectivos en las plataformas, coordinadoras, etc, existentes en los diferentes territorios. Estas son en su mayoría lideradas por la socialdemocracia, por lo que nuestra tarea ha de ser llevar las posiciones revolucionarias de la lucha por la emancipación de la mujer a estos espacios. A ser posible, hemos de ir superando estas estructuras donde nos queda poco margen de actuación para ir creando nuevos espacios del feminismo de clase, en coordinación con otras organizaciones, etc.. Por otro lado, los CJC hemos avanzado en la elaboración de campañas propias, normalmente en coordinación con el PCPE. Además de mejorar la cobertura del 8 de marzo y el 25 de noviembre, logrando dar más contenido político a estas fechas, se han realizado campañas ajenas a estas fechas. Hemos de avanzar en esta línea en el próximo periodo, de manera que 117


no solo salgamos a la calle para hablar de patriarcado dos ocasiones al año. Finalmente, las reivindicaciones de los CJC para lograr la emancipación de la mujer son: •

Defendemos un feminismo de clase y combativo. Romper con el discurso de la socialdemocracia que defiende avances en esta lucha mediante la modificación de leyes así como los planteamientos del feminismo radical que no contempla la lucha entre fuerzas del capital y del trabajo como la contradicción principal de la sociedad capitalista

Es necesario la transformación de la familia, tal cual la concebimos hoy, a través de la eliminación de los roles predeterminados para cada sexo y la superación de las relaciones desiguales que se establecen entre hombres y mujeres. Al tiempo que se tienen que combatir las influencias patriarcales que el sistema educativo y los medios de comunicación reproducen y confrontar directamente con el discurso de la Iglesia Católica. Todo ello seria fundamental para acabar con la violencia de género. Se ha de garantizar la protección inmediata para personas maltratadas, así como su apoyo a todos los niveles y la reeducación de las personas maltratadoras.

Es necesaria la socialización así como el reconocimiento y reparto igualitario del trabajo doméstico y el desarrollo de los servicios públicos (red de guarderías públicas, comedores municipales, espacios públicos lúdicos para adolescentes…) que hagan posible la conciliación de la vida laboral y familiar en condiciones reales para que la mujer pueda incorporarse plenamente al mercado laboral y a la vida pública.

La transformación del mercado laboral y la lógica del beneficio privado para acabar con la explotación por el capitalismo a la que se ven sometidos ambos géneros. Luchamos por conseguir la reclama: a igual trabajo, igual salario.

Luchamos por la plena libertad sexual y el amor libre, de tal forma que se puedan disfrutar de las relaciones personales que plazca sin prejuicios morales, excluyendo cualquier elemento de apropiación y de control de un miembro de la relación por el otro, así como cualquier forma de ejercicio de poder dentro de la pareja. La libertad sexual y el amor libre defienden que toda persona puede mantener las relaciones sexuales, de amistad o de amor con aquella persona o personas que desee, sea del sexo que sea, sea de forma monógama o no, sea para toda la vida o puntual, de una forma libre y consciente basándose en el respeto y el compañerismo. Aumentar radicalmente la educación sexual, complementado por educación emocional, rompiendo con los roles de género.

Defendemos el aborto libre y gratuito. Se debe regular dentro del sistema sanitario, eliminando costes y riesgos de manera que sea posible en todos los territorios del Estado Español. La mujer ha de poder decidir sobre su cuerpo, si quiere ser madre o no y cuando quiere serlo. Debemos trabajar por el fin de la persecución y la criminalización de la práctica del aborto, de los profesionales que la ejercen y las mujeres que recurren a ella. Los CJC además del aborto libre y gratuito revindicamos el derecho a poder 118


decidir tener el bebé, dado que muchas mujeres por cuestiones económicas no pueden tener hijos, o no todos los hijos que quisieran.

La política de alianzas Para los CJC la cuestión de la política de alianzas es fundamental, venimos trabajando cada día para que el proyecto de los CJC se convierta en el referente de muchos jóvenes en la lucha por la revolución, y no podremos conseguirlo sino estamos continuamente elaborando nuestra política de alianzas. La política de alianzas con diversas organizaciones juveniles de carácter social, político o sindical y sectores organizados del movimiento juvenil, es necesaria para la consecución de los intereses de la clase. Como hemos señalado en más de un documento de los CJC “sin política de alianzas no hay proyecto revolucionario”. En la lucha política nos encontramos con dos tipos de alianzas, tácticas y estratégicas. Las alianzas tácticas se dan en la práctica por la coincidencia de posturas entre nosotros y otros grupos. Esta coincidencia es parcial y momentánea y muchas veces coinciden las posiciones pero no la interpretación de como llevarlas a la práctica. Son muy importantes las alianzas tácticas pues nos ayudan a avanzar siempre que no entren en contradicción con nuestras alianzas estratégicas. Las alianzas estratégicas son aquellas que se dan con aquellos entes políticos con los cuales coincidimos en alto grado. Estas alianzas son muy importantes a la hora de reforzar la colaboración sincera entre organizaciones, pese a esto estas alianzas no se pueden hacer así como así, deben de dar respuesta al desarrollo de la política organizativa, íntimamente ligadas al desarrollo de nuestro proyecto estratégico. En los movimientos sociales, nuestro objetivo es llegar a ser hegemónicos, mediante una lucha de posiciones, combinando las posibles alianzas con algunos sujetos políticos y sociales a la vez que garantizamos la independencia del movimiento, pues no se trata de vincular formalmente un determinado movimiento a nuestro proyecto estratégico, sino de lograr en el interior del movimiento una amplia hegemonía que haga avanzar de esta forma nuestras posiciones en su seno. Los CJC en los últimos años hemos estado trabajando sobre la política de alianzas y conociendo las posiciones de los diversos sujetos políticos y sociales, es hora de que esto se dé de una manera generalizada en cada uno de los comités inferiores hasta los colectivos de base. Es necesario que reflexionemos en cada movimiento social y en cada momento concreto qué entes no entran dentro de la política de alianzas, qué entes sí y de éstos cuáles son tácticos y cuáles estratégicos, esta reflexión nos ayudará a clarificar nuestra acción dentro de los frentes. Esta política de unidad requiere que los comités intermedios desarrollen en sus territorios una política de alianzas, basada en el análisis y debate de propuestas de trabajo con otras organizaciones juveniles. Una política de alianzas no sólo con comunistas, sino buscando avanzar el “frente de izquierdas”, con otras organizaciones juveniles progresistas, con las que podamos llegar a acuerdos para hacer avanzar la lucha del movimiento estudiantil, o la lucha contra la precariedad laboral, entre otras. 119


El frente de izquierdas El PCPE apuesta por un frente de izquierdas. Este frente de izquierdas hoy en día pasa por esa conciencia republicana, democrática, antioligárquica y antimonopolista de la primera etapa del proyecto de la República de carácter Confederal y Socialista. Es decir el frente de izquierdas es una propuesta coherente con el proyecto del partido. En este frente de izquierdas los movimientos sociales, y las organizaciones políticas y sindicales de carácter transformador son parte indispensable para su formación. Por tanto, frente de izquierdas no es frente electoral aunque éste pueda ser una de las manifestaciones del frente de izquierdas en momentos concretos. El frente de izquierdas es la unión con reflejos en lo político, lo social y lo sindical, que da respuestas organizativas conjuntas a los problemas planteados por la lucha diaria. Entender esto es entender que un frente de izquierdas se hace para un aumento de la organización de la clase y del pueblo en la lucha, para ligar al pueblo en la lucha contra los monopolios, el imperialismo y la oligarquía. Debemos ser conscientes que la política del frente de izquierdas del PCPE tiene diferentes ritmos en la juventud por diferentes motivos: no son los mismos sujetos políticos, existen contradicciones dentro de las juventudes y los partidos a menudo en proyectos ajenos al leninismo, la política unitaria se da a diferentes ritmos, la espontaneidad de la juventud... Esto hace que en la configuración del frente de izquierdas la juventud juegue un papel fundamental en liderar al movimiento juvenil hacia ese frente de izquierdas que plantea el PCPE que se caracteriza por ser opción de combate contra el enemigo de clase. Es importante diferenciar frente de izquierdas de unidad comunista. Ambas uniones se dan dialécticamente en el desarrollo organizativo, pero mientras una juega un papel en la posibilidad de la transformación, la otra juega un papel en el fortalecimiento de las posiciones de la clase en dicha transformación. Digamos que la unidad comunista profundiza en el proyecto de la clase y el frente de izquierdas crea las alianzas necesarias para que la clase obrera, junto a los sectores populares, pueda generar ese cambio revolucionario. Toda nuestra política de unidad de la juventud, en ese sentido de unidad combativa de la juventud como fuerza, cobra sentido en la articulación de esta unidad con la política del frente de izquierdas. Sumar a la juventud al frente de izquierdas debe ser nuestra aspiración. Dicha unidad de la juventud que sabemos que es contradictoria en su seno, aunque capaz de tener cotas de homogeneidad amplias, es la unidad de la juventud contra el enemigo de clase y sus posiciones de clase en el seno de la juventud. Arrebatarle la hegemonía aplicando una política consciente de las contradicciones en el seno de la juventud, en base a la lucha como hemos caracterizado, de tal manera que nos ganemos sus conciencias y se genere una nueva “cultura juvenil”, que en base al combate por sus intereses como jóvenes, que no divergen de los intereses de clase de la clase obrera, se sumen a los sectores mas combativos aunados en el frente de izquierdas propuesto por el partido. Esto 120


que estamos ahora señalando es solo una concreción de lo que antes llamábamos desde un plano más abstracto doble unidad de la juventud. Solo así se articula nuestra teorización sobre como es la juventud, nuestra política en su seno y su relación con la política del partido.

Una plataforma para luchar por los derechos de la juventud Articular la unidad de la juventud, decíamos anteriormente que era necesario para ese desarrollo del proyecto del PCPE, de los comunistas en el estado español, pero también decíamos que debía basarse en ser capaces de ganar su confianza en la lucha por sus derechos concretos, que era necesario ganar la calle, avanzar en la movilización sostenida de la juventud para dar ese paso de las luchas parciales a las luchas por sus intereses reales. En ese plano se sitúa nuestra plataforma para luchar por los derechos de la juventud, una propuesta para unir a la juventud. Una propuesta que en una situación de crisis capitalista ha de aunar al conjunto de la juventud. Saber desarrollar dicha plataforma en nuestra práctica diaria es necesario, tanto su desarrollo desde el punto de vista de su difusión y debate como de los aportes que podamos hacer a ella. Avanzar en el desarrollo de dicha plataforma nos unirá a los sectores más conscientes del movimiento. Los CJC debemos esforzarnos en su desarrollo y debate con diferentes organizaciones sociales. Esta plataforma ha de aunar las reivindicaciones principales de las y los jóvenes sumándolos al cuestionamiento de lo actualmente imperante. Debe hablar de derechos políticos de la juventud, estudiantiles, laborales, de reivindicación de un ocio apartado del consumo capitalista, de volver a ganar la calle, etc.

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TESIS 4: ORGANIZAR Y APRENDER PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD. Perspectiva histórica de los CJC (desde el 1er al 7º Congreso). Reconstruir la Juventud Comunista. El 13 enero de 1985, coincidiendo con el primer aniversario del “Congreso de Unidad de los Comunistas”, el Comité Central del PCPE decidió crear, la “Comisión estatal de los CJC” (dirección provisional), con la tarea de realizar el primer congreso de los CJC. Este fue el punto de partida de la reconstrucción de la juventud comunista marxista-leninista en el Estado Español, en un contexto en el que las fuerzas comunistas volvían a reagruparse y, tras la deriva de los planteamientos eurocomunistas, era necesario reorganizar a la juventud comunista, y junto al PCPE, elaborar las propuestas que respondieran a las necesidades e intereses de la juventud. Los días 6, 7 y 8 de Diciembre de 1986, se celebraba en Madrid el I Congreso, bajo el lema “Conquista tus derechos. Lucha con nosotros”. Con la presencia de 400 delegadas y delegados, se elaboraron una tesis programáticas destinadas a sentar las bases de la propuesta política de los CJC para la juventud. Se abordó el análisis de la situación de la juventud en el Estado Español del momento, las normas y principios de una organización marxistaleninista y se lanzó una plataforma de trabajo para desarrollar al movimiento juvenil. Entre las cuestiones abordadas destacaron la lucha del movimiento estudiantil, el trabajo sindical y en el movimiento obrero, tras la experiencia de la Huelga General del 20 de Junio de 1985, la lucha por la paz y contra la OTAN y el trabajo de solidaridad internacionalista. Tres años después, los días 17 y 18 de Marzo de 1989 se celebró en Madrid el Segundo Congreso, bajo el lema “El presente es de lucha, el futuro es nuestro”. Este Congreso se produce dos meses después del primer gran intento de liquidación del PCPE, tras un falso congreso de unidad con el PCE, donde buena parte del Comité Central y de la militancia volvieron a las filas del proyecto reformista y se inició lo que será un periodo convulso dentro de los CJC y del movimiento comunista internacional. Junto a la solidaridad activa con la URSS y los países socialistas, el PCPE reconoce que existió, fundamentalmente en la estructura de liberados del partido, una cierta dependencia económica y una subordinación a las orientaciones políticas de los aparatos internacionales de determinados partidos comunistas del Este. Esta situación propició, promovido por los sectores revisionistas del SED y el PCUS -dirigidos por Gorbachov-, el intento de acabar con el PCPE, enmarcado en un proceso histórico que hoy denominamos “proceso de liquidación del socialismo y restauración del capitalismo en la Europa del Este”. En el interno de los CJC, comienza a conformarse una fracción frente al PCPE, proceso liderado por una dirección profesionalizada. En 1993, se escenifica en el 4º Congreso del PCPE el cúlmen del proceso liquidacionista que vuelve a desgajar al partido. Posteriormente los CJC celebran su Tercer Congreso en 122


Mollina (Málaga). En él, la dirección revisionista, gestada en el proceso descrito anteriormente, tenía claro que su principal tarea era la liquidación de los CJC. Mediante la instrumentalización del discurso de la independencia orgánica de la juventud, buscan romper con el proyecto estratégico del PCPE, con un discurso basado en que los CJC no debían tener un referente partidario concreto, sino cambiante según la zona. Su objetivo era justificar la integración en IU y en el PCE. De no haberse dado la respuesta bolchevique a este proceso, los CJC hoy no existirían. Desde 1994 hasta 1997, los CJC vivieron un periodo muy difícil de resistencia, en el cual se creó el Comité Estatal de dirección (dirección provisional), que funcionó básicamente como coordinadora, en un intento de contrarrestar la disgregación y desaparición de numerosos colectivos de base. Entre 1991 y 1995, en otras organizaciones como la UJCE se daban experiencias leninistas, que acabaron rompiendo orgánicamente con el reformismo y que son nuestra herencia, pues hoy son cuadros del PCPE. En 1997, debido a la acumulación de fuerzas, se pudo celebrar nuestro Cuarto Congreso en Madrid, bajo el lema “Unir a la juventud, organizar la revolución”. Después de aglutinar a núcleos de camaradas, se convoca el congreso, donde se aprueban nuevas tesis y nuevo Comité Central. Este es el comienzo de un lento pero imparable proceso de recuperación de los CJC como organización de ámbito estatal. El Quinto Congreso se celebra los días 6, 7, 8 y 9 del 2001 en Madrid bajo el lema “Juventud organizada, batalla ganada”. Un año antes, el PCPE -continuando con el proceso de unidad de los comunistas, que desde su creación le había caracterizado- realiza el Congreso de Unificación Comunista junto al PCOE. Los CJC comienzan a incorporar a su filas a una nueva generación de militantes jóvenes, que junto a los cuadros que habían sostenido a la organización en la etapa de resistencia, van recuperando la dinámica leninista a la dirección central y la iniciativa de trabajo político, que produce un paulatino crecimiento organizativo. En 2005, se celebra el Sexto Congreso, los días 22, 23 y 24 de Julio en Madrid, bajo el lema “Pensar, vivir y construir revolución”. En Abril del 2006 el PCPE realiza su Octavo Congreso, que supone la recuperación progresiva de la política a la ofensiva en el partido, tras la difícil situación del Séptimo Congreso (Extraordinario), y un importante impulso político del PCPE. La incorporación de nuevas generaciones de jóvenes al Comité Central de los CJC, aunque con poca trayectoria política, permite recuperar la iniciativa política y de intervención de la dirección central en el trabajo político cotidiano. Se relanzan las relaciones internacionales y nuestro trabajo en la FMJD, se produce un crecimiento organizativo continuado en gran parte del Estado y se desarrolla la política de alianzas, tomando la iniciativa con otros destacamentos de jóvenes comunistas organizados. La III Conferencia de Organización y Finanzas y la I Conferencia de la Cuestión Nacional en el 2007, junto a la cada vez mayor presencia de militantes en las Escuelas Centrales de Formación, suponen la escenificación y consolidación del proceso de crecimiento de los CJC. Este Séptimo Congreso, bajo el lema “La juventud a la ofensiva. Construyendo revolu123


ción”, supone situar el proyecto de los CJC en una nueva etapa de trabajo que a través de la intervención política directa entre los sectores juveniles, consiga organizar en sus filas a muchos más jóvenes dispuestos y dispuestas, junto al PCPE, a iniciar una fase de ofensiva contra el capitalismo y aspire a construir la revolución en el Estado Español. La reconstrucción de la Juventud Comunista en el Estado Español todavía es una tarea inconclusa que tras superadas ciertas dificultades de años pasados y coincidiendo con una coyuntura de crisis profunda del capitalismo, nos sitúa en un perspectiva de oportunidad histórica para avanzar en nuestros objetivos.

Herederos de la JSU. La Juventud Socialista Unificada son parte inquebrantable de la historia del movimiento juvenil y revolucionario. Setenta y seis años después, los CJC nos continuamos considerando herederos de las ideas que forjaron la experiencia de la juventud unidad y organizada, combatiendo por la libertad, la paz y el socialismo. El 18 de Julio de 1936, los fascistas dieron un golpe de Estado contra la República -contra el pueblo. Fue un intentó desesperado de las clases dominantes apoyadas por el fascismo internacional, para acabar con las conquistas que nuestros pueblos, liderados por el Frente Popular, venían arrancando a la oligarquía. La juventud tomó desde el primer momento un profundo compromiso con los acontecimientos. Este fue el gran reto y el gran logro de la JSU: movilizar, organizar a la juventud y hacer que tomaran un hasta entonces desconocido protagonismo en la vida política y cotidiana. La JSU fue producto de la unificación de la juventud socialista y la juventud comunista. Era la culminación de un amplio debate resultado de la experiencia acumulada en la lucha de clases por amplios sectores juveniles y de la política impulsada por el VII Congreso de la Internacional Comunista y el VI Congreso de la Internacional Juvenil Comunista. La unidad de la JSU se realizó sobre las bases de la lucha por los derechos e intereses de la juventud, de su educación en el espíritu de la lucha de clases, del internacionalismo proletario y del marxismo-leninismo. La JSU se convirtió en la organización de la juventud, la que interpretaba sus aspiraciones, encauzaba sus ilusiones, la movilizaba y organizaba en el combate contra el fascismo y aseguraba el funcionamiento de la retaguardia. La JSU era sinónimo de juventud, fue una forja de miles de jóvenes comunistas, identificó a una generación de jóvenes que inició el camino por la paz y la libertad, luchando en la Guerra Nacional Revolucionaria, que continuó en el exilio luchando contra el fascismo o en la lucha en el “maquis” contra la dictadura de Franco. La JSU desarrollaba una intensa actividad cultural, llevando la alfabetización a miles de jóvenes. Organizaba la unidad de la juventud contra el fascismo, uniendo a todas las fuerzas juveniles e impulsando miles de actividades deportivas, culturales y de tiempo libre de los jóvenes. Desarrollaba una labor constante en defensa de los derechos de la juventud, exigiendo mejoras en la vida de las y los jóvenes. Aprender de su experiencia es importante 124


para nuestra lucha hoy y para la construcción de la juventud comunista a la que aspiramos. La creación de los CJC significa un claro compromiso de lucha por construir una gran organización juvenil comunista que una a la juventud como sujeto en la lucha por sus propios derechos y la eduque en las ideas marxistas-leninistas y del internacionalismo proletario, siguiendo el ejemplo de la JSU. Los CJC continuaremos trabajando en la elaboración e intervención de una política juvenil propia, tanto en métodos como en contenidos, y en la lucha para organizar y unir al movimiento juvenil, dotándolo de combatividad y vinculándolo a la lucha general de los sectores populares. El objetivo es convertir a la juventud en una fuerza social que se incorpore a la lucha por el socialismo y el comunismo. Este concepto de unir al movimiento juvenil es un objetivo de los CJC, que enlaza directamente con la historia de la JSU.

Los CJC una herramienta necesaria para la lucha, organización y unidad de la juventud. La tarea esencial de los CJC es avanzar de manera decidida en la vinculación entre los CJC y la juventud, mejorando nuestra iniciativa y propuestas políticas y multiplicando nuestra capacidad de organizar a más y más jóvenes en la lucha por sus derechos. Nuestra historia nos demuestra que fortalecer a los CJC es garantía de una mayor capacidad de lucha y respuesta de la juventud y del movimiento juvenil. Nuestra responsabilidad es situar a la ofensiva a los CJC. Esto es imprescindible para hacer avanzar más firmemente nuestro proyecto: si nos equivocamos, nuestra lucha será estéril, porque no habremos sabido estar a la altura de lo que hoy nos exige el desarrollo de la lucha de la juventud y los intereses de nuestros pueblos. Estar a la ofensiva, en este periodo, quiere decir aumentar nuestra militancia, desarrollar nuestra influencia, elevar nuestro carácter de organización escuela y mejorar nuestro estilo juvenil, entre otros retos. El crecimiento de nuestra organización adquiere un papel clave en el desarrollo de nuestro proyecto. Se hace imprescindible incorporar a más y más jóvenes a la tarea de movilizar y unir a la juventud. Necesitamos más jóvenes comunistas, porque sino nos será difícil consolidar y aumentar el grado de movilización y organización de la juventud y alcanzar los nuevos retos que nos planteamos. Hoy es fundamental convertir en nuevos militantes comunistas a muchos y muchas jóvenes sobre los que tenemos influencia, por eso debemos prestar más atención a las tareas de proselitismo. Esto no es un trabajo sólo de las organizaciones de base, sino también de los comités, que deben prestrle una atención especial, vinculándola al conjunto de la actividad políticoideológica de los CJC. Para esto, necesitamos relacionar las preocupaciones concretas de cada joven con la lucha general de la juventud, también necesitamos desarrollar iniciativas variadas de carácter cultural y plenamente juveniles. Necesitamos unos CJC con mentalidad de masas y ganar la hegemonía en el seno de la juventud trabajadora y estudiantil. 125


En este sentido, no podemos perder de vista que los CJC somos una unión de esfuerzos. Nuestra organización debe ser el punto de confluencia de numerosos esfuerzos individuales y debemos ser una herramienta válida para organizar e integrar estos esfuerzos en una lucha general contra el modo de dominación capitalista. Debemos elaborar nuestro trabajo de masas y valorar desde las organizaciones de base los intereses específicos y aptitudes de cada militante, logrando que todo camarada tenga una tarea, garantizando un mayor compromiso del militante con el colectivo. En este periodo hemos avanzado en lograr un estilo y método más juvenil. La búsqueda de ese modelo juvenil nos debe llevar a abrir más nuestra organización hacia la sensibilidad y fenómenos que se produzcan en la juventud en el terreno político, cultural, ideológico y social. Hay que estudiar, conocer, comprender y dar respuestas coherentes con nuestros principios. Con estas premisas, estaremos en condiciones de convertir a los CJC en una herramienta al servicio de la revolución. Debemos aspirar a dotarnos de una organización en permanente acción, pero también en permanente proceso de reflexión y de debate sobre cómo conseguir ser un instrumento real de confrontación con el sistema. Los CJC debemos aspirar a fortalecernos orgánicamente, pero también a reforzar nuestra presencia en los frentes de lucha.

Nuestros principios. El centralismo democrático. Organización de vanguardia. Los CJC, junto al PCPE, fundamentamos nuestra acción en los principios del marxismoleninismo y del internacionalismo proletario, teoría científica para la comprensión y transformación de la realidad. Nuestra labor es organizar a la juventud en la lucha por sus derechos e intereses y educarlos en los valores del progreso social, incorporando a la juventud a la lucha general de la clase obrera y sectores populares en la lucha por el socialismo y el comunismo. La juventud comunista debe caracterizarse por su combatividad, la confianza y la cohesión interna. Para ello, debemos imprimir a nuestra actividad cotidiana un espíritu de camaradería, serenidad y honradez. Los y las jóvenes comunistas debemos ser ejemplo de los mejores valores de la juventud, de ello depende que la juventud nos tenga en consideración y nos respete, que se identifiquen y compenetren con nosotros. Los CJC debemos caracterizarnos también por ser una organización de militantes conscientes con el centralismo democrático como método organizativo. El centralismo democrático es, quizás, el concepto más atacado por el enemigo y más desprestigiado por una práctica incorrecta. Sin embargo, para nosotras y nosotros, recuperando su esencia profundamente democrática, es el único modelo de organización capaz de conducirnos exitosamente al objetivo de la Revolución.

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Centralismo democrático quiere decir: •

Que todos los órganos de dirección de CJC son electivos y se eligen desde abajo.

Que todos los órganos de CJC tienen que rendir cuentas de su trabajo con regularidad ante quienes les han elegido y ante los órganos superiores.

Que todo debate se realiza con libertad de criterio y de crítica. En caso de existir dos o más opiniones sobre un tema, se realiza una votación. La opción mayoritaria pasa a ser la de todos, que la asumen como propia. En este sentido, centralismo democrático es libertad de crítica y unidad de acción.

Que los acuerdos de los órganos superiores son obligatorios para todos los órganos inferiores.

Utilizamos el centralismo democrático como método organizativo para nuestra práctica diaria. Con él, trabajamos junto al PCPE para construir una organización de lucha en el ámbito económico, político e ideológico que, partiendo de un análisis científico de la realidad, busque día a día los medios de organización y de lucha más adecuados a cada situación concreta. Para eso es necesario una organización en permanente elaboración y acción, dinámica y con capacidad de intervención. Nuestro funcionamiento es el siguiente: tras un debate democrático, nutrido por una información y un conocimiento sobre la realidad sobre la que vamos a intervenir -caracterizado por ser de ida y vuelta, respetuoso de la estructura orgánica de la organización y en el que el conjunto de la militancia ha podido opinar en igualdad de condiciones- los órganos de dirección tienen la obligación de pronunciarse y marcar la línea política. Estos debates han de ser responsables. Esto supone intervenir desde reflexiones políticas, conocer de la manera más científica posible los elementos sobre los que se va a opinar, saber situar la importancia política de las cuestiones planteadas, haber hecho una valoración crítica y autocrítica, escuchar las posiciones contrarias a las propias y asumir disciplinadamente la postura mayoritaria. Los debates deben realizarse utilizando los cauces orgánicos, tanto para la intervención política, como para las críticas y valoraciones. El desarrollo del trabajo colectivo en el adecuado ambiente de distensión y camaradería, permite mejorar mucho nuestra actividad con una buena práctica de la crítica y la autocrítica. Estas son necesarias y beneficiosas, pero no si se convierten en una práctica formal o de inculpación (o autoinculpación) que nada ayuda a mejorar nuestro trabajo y a ver nuestros errores. La crítica siempre debe ir acompañada de una propuesta y jamás debe buscar la humillación de otros camaradas. Debemos también señalar nuestros avances y aciertos. Cualquier objetivo que nos planteemos, se elabora y discute colectivamente. En función de ello, se encarga y distribuyen las tareas a los camaradas. El colectivo u órgano correspon127


diente efectúa el seguimiento de lo acordado, siendo el responsable político quién tiene la máxima responsabilidad sobre el cumplimiento de las tareas y el funcionamiento de la organización. Una vez finalizada la actividad, los responsable deben rendir cuantas de sus tareas, valorando su trabajo y los resultados en relación a los objetivos, siendo después todos los camaradas los que valoran la actividad, su preparación, desarrollo de los resultados y demás cuestiones de interés a retener como experiencia colectiva para el futuro. Cuando hablamos de trabajo colectivo, entendemos que las decisiones se toman de manera colectiva y que se asume disciplinadamente lo que la mayoría decida (aunque personalmente nos quedemos en minoría), pero también entendemos que cuando a algún camarada se le asigna una tarea, éste no puede hacerla sin informar periódicamente, asumir las orientaciones y rendir cuentas al órgano que corresponda. Después de evaluar las responsabilidades personales pertinentes, tanto los aciertos como los errores organizativos y políticos deben ser también asumidos colectivamente. Trabajo colectivo es también no actuar de forma individualista. Las tareas y responsabilidades se asignan colectivamente. En este sentido, tenemos que desprendernos de prácticas en las que un camarada se niega a asumir una responsabilidad, pues personalmente prefiere otra, o a rechazar las tareas con las que no estamos de acuerdo. Estas cuestiones se deciden de forma colectiva. Esto se hace extensivo para cualquier circunstancia de la vida militante. Por ejemplo, de igual forma, los camaradas no deben plantear dimisiones de forma unilateral, sino proponerlas al órgano. La comunicación en la organización leninista, no puede ser horizontal. Todo lo relativo a cuestiones políticas u organizativas tiene que pasar por los comités correspondientes, democráticamente elegidos. Otro tipo de práctica atentaría contra los principios del centralismo democrático. Todo lo anterior -en resumen- asegura que en el centralismo democrático se concentre y asegure la teoría marxista, el conocimiento y la actividad consciente y organizada de los y las comunistas. A la mayor democracia posible, une la cohesión político-ideológica y estratégica, impidiendo la fragmentación. Aplicado correctamente se convierte en la mejor escuela de la nueva sociedad, que expresa un rechazo radical a la ideología individualista burguesa. Representa la integración dialéctica entre lo individual y lo colectivo y es el fin de la arrogancia y un ejemplo de camaradería. El centralismo democrático combate las actitudes burguesas de superioridad y prepotencia, de quienes parece que lo tienen todo aprendido, así como los personalismo. Por otro lado, en CJC están prohibidas las corrientes en el interno de la organización, que impiden la democracia interna y el debate en igualdad de condiciones, forzando la toma de decisiones, y que en otras épocas han acabo destruyendo muchas organizaciones comunistas. Las corrientes son, precisamente, expresión de la ideología burguesa. Por ello, es deber del conjunto de la organización la vigilancia revolucionaria, así como prevenir y combatir las corrientes organizadas, para asegurar un buen trabajo colectivo. 128


Como mencionamos anteriormente, la rendición de cuentas es otra de las constantes metodológicas que deben caracterizar a los CJC. Es una práctica que debemos hacer todos y todas, desde los miembros de la dirección central hasta cualquier militante de un colectivo de base. Para ello, es necesario que ésta se base en un método de trabajo, es decir, que además de rendir cuentas cotidianamente en todas las reuniones, se realicen periódicamente informes políticos específicos de rendición de cuentas, en todos los niveles de la organización. Debemos aceptar que todavía hay que mejorar el rigor que nos exige el centralismo democrático, que éste no es una cuestión acabada sino que hay que construirlo cada días y que tendremos que estar permanentemente alerta y debatiendo. Todavía, y aunque vamos dando pasos firmes, nos falta por consolidar y desarrollar la estructura organizativa de arriba abajo y viceversa de los CJC. Debemos aprender y mejorar de forma constante, lo cual es lógico, ya que los CJC somos una organización escuela de comunistas, el lugar dónde la juventud adquiere la formación político-ideológica, la experiencia y la práctica de la organización y la lucha de masas. Como jóvenes, nuestra militancia está directamente vinculada al aprendizaje. Por eso, el compromiso diario es, junto a la formación y el trabajo político, uno de los pilares esenciales sobre los que construimos la juventud comunista. En resumen, los CJC utilizamos el centralismo democrático como principio rector y como forma de organización. Es nuestra máxima seña de identidad, a la que debemos prestar una atención constante. Sin embargo, como hemos señalado, no es la única. Entre nuestros principios también incluimos la dirección colectiva; la organización en colectivos de tipo celular, que son el núcleo de nuestra actividad militante; la crítica y la autocrítica; la unidad política, ideológica y organizativa de CJC; la unión inseparable con la juventud; la vigilancia revolucionaria; el internacionalismo proletario y el carácter de organización escuela.

Los CJC: una organización que interviene y se refuerza en la lucha El carácter de la militancia. En primer lugar, y ante todo, tenemos que ser una organización de militantes y no de afiliados y afiliadas. Ese tipo de militante se va formando, en una relación dialéctica con el tiempo y la lucha revolucionaria, a través de la formación teórica y de la lucha política cotidiana. Militar en la juventud comunista supone comprometerse con la lucha por la revolución socialista, pero también supone unos nuevos valores, nuevas ideas, nuevas formas de vivir y de intervenir en el mundo, confrontadas al sistema capitalista y a la ideología dominante. Al ingresar en los CJC, debemos gradualmente ir creciendo como comunistas e ir alcanzando mayor nivel de compromiso. Para ello, tenemos que trabajar para elevar el nivel de conciencia política, a través del conocimiento de la teoría marxista y, sobre todo, de la práctica diaria y el compromiso con un trabajo político entre los sectores juveniles. 129


En este sentido, nuestra militancia es un compromiso voluntario que adquiere cada joven que ingresa en los CJC, pero que -precisamente por ser voluntario- debe ser la base sobre la que se fundamente la disciplina consciente. Llevar la hoz y el martillo no es una opción más entre muchas. Detrás de nosotros hay una larga historia de lucha y compromiso por un modelo de sociedad diferente. Ser comunista, además, significa ser parte de un proyecto global de emancipación de la sociedad; y este proyecto nos exige otra forma de entender el mundo en su conjunto, unos valores y una forma de ser. La juventud comunista no es únicamente revolucionaria en sus reuniones o actividades, sino que debemos aspirar a un modelo de persona que sea revolucionaria en todos los aspectos de su vida. Estamos hablando de un concepto que históricamente se ha denominado la creación de un hombre y una mujer nueva. Algunos de los rasgos de esta persona de nuevo tipo es la combatividad, estar siempre dispuesta a no dejar de aprender, el trabajo colectivo, la camaradería o interiorizar en el proyecto personal de vida el proyecto de la revolución social. Este hombre y mujer nueva se forma de forma constante en la militancia y el compromiso diario. De esta forma, la militancia de los CJC hemos de construirnos a nosotros mismos a diario, alejándonos de los valores e ideología del capitalismo y siendo cada vez más un espejo de la nueva sociedad. Pero no sólo debemos aspirar a un nuevo tipo de persona a nivel individual. Colectivamente, debemos seguir avanzando en la creación de una nueva cultura militante, alejada de las prácticas históricas del eurocomunismo y la lucha de facciones. Esta cultura militante se construye con la práctica diaria del centralismo democrático que, bien aplicado, es la mejor escuela de hombres y mujeres nuevas.

Un modo de trabajo juvenil. Como nos planteábamos en nuestro VI Congreso, aún estamos muy lejos de lo que debería ser un trabajo realmente juvenil. Nuestros métodos y estilo siguen pareciéndose mucho a los del partido y continúan siendo escasas las iniciativas culturales, deportivas y de ocio que organizamos. La nueva dirección ha venido discutiendo cómo adoptar un modo de trabajo cada vez más juvenil que se base en la flexibilidad en las formas y la firmeza en los principios. Algunos de los avances han sido en el trabajo de propaganda, que constituye la imagen pública de los CJC. Los cambios estéticos en la página web y, especialmente, en nuestro órgano de expresión central -el Tinta Roja- han sido igualmente significativos. El diseño y los lemas de la propaganda han de saber conectar con la juventud. Hemos de saber poner al servicio de la lucha revolucionaria las nuevas tecnologías que hoy manejan amplísimos sectores juveniles. Pero no sólo el plano de la propaganda concierne al modo de trabajo juvenil. El Documento de debate sobre “La juventud comunista” sirvió para situar de forma más clara cuál debe ser papel del Partido y cuál el de la juventud, conscientes de nuestras formas distintas de hacer y entender las cosas. 130


Debemos trabajar por un estilo de trabajo plenamente juvenil, nos debe llevar a la conclusión que los CJC -así como cada militante- debemos ser consciente de cada sensibilidad y fenómeno que se produce entre la juventud, en el terreno político, cultural, ideológico y social. Es nuestra tarea estudiarlo, conocerlo, comprenderlo y dar una respuesta coherente acorde con nuestros principios. Así se desprende que el estilo debe impregnar toda nuestra labor (una reunión, un acto, una manifestación….). De esta manera seremos capaces de conseguir que la juventud que nos rodea se identifique y se vea proyectada en nuestras ideas y en trabajo práctico. Hay que hacer que la militancia juvenil sea lo más agradable, alegre y combativa posible. Debemos generalizar iniciativas propias de la juventud, adoptando diferentes formatos según la ocasión y el objetivo, siempre conservando un contenido político. Aquí cabe desde un video-forum, una charla seguida de una fiesta, un taller formativo más participativo o una actividad cultural de ocio o deportiva,... etc. A veces, nuestras consignas y nuestro lenguaje siguen siendo poco juveniles. Mejorar en este aspecto será una manera de romper con los prejuicios que nos alejan de la realidad de la juventud. El lenguaje ha de ser cercano y comprensible, sin renunciar por ello a la combatividad en el mensaje. Los CJC hemos de seguir trabajando en este sentido en la nueva etapa que afrontamos, buscando fórmulas que ayuden a organizar a más jóvenes.

El crecimiento de la organización. Entre el VI Congreso en 2005 y el actual VII Congreso en 2009, los CJC casi nos hemos cuadriplicado en número. Esto es un reflejo del crecimiento continuo que vive el proyecto marxista-leninista en el Estado Español, a pesar de que nuestro total de militantes sea aún modesto. No podemos dejar de relacionar este crecimiento con el aumento de los conflictos sociales derivados de la crisis capitalista. Nuestro trabajo, que está íntimamente ligado a las reivindicaciones populares con carácter juvenil, ha conseguido dar frutos en muy poco tiempo, y la realidad que afrontamos en clave interna y externa es muy diferente a la que manteníamos en nuestro 6º Congreso. Al radiografiar la realidad de la juventud en el Estado Español, comprobamos que, de forma creciente, más y más jóvenes se sienten hastiados con el modelo de sociedad capitalista. Esa insatisfacción lleva a la juventud a decidir organizarse e incorporarse a las filas de los CJC: Por tanto, para comprender el crecimiento de los CJC en los últimos años, debemos valorar muchos factores. El principal ha sido el mayor nivel de propuesta y capacidad política de la dirección. A esto se le une un eficaz trabajo de propaganda a través de medios digitales, que permite difundir nuestro proyecto en territorios donde no están articulados los CJC; así como el trabajo de extensión afiliativa llevado a cabo por los colectivos ya existentes. También debemos mencionar el trabajo realizado por el PCPE en determinados territorios, que ha contribuido a la creación de nuevos colectivos de CJC. 131


Las incorporaciones de nuevos camaradas, así como la creación de nuevos colectivos y núcleos de militancia en territorios en los que hasta entonces no teníamos representación, indica un aumento en la confianza hacia nuestra organización; pero, sin duda, implica la necesidad de redoblar nuestro trabajo organizativo, con una doble tarea: asentar nuestra presencia en estos territorios y aumentar nuestra capacidad de influencia entre la juventud. Por lo tanto, el futuro crecimiento de los CJC debe basarse en dos ejes: el principal debe basarse en el aumento de nuestra influencia en la lucha de clases, para redoblar esa la relación dialéctica que antes enunciábamos: no hay juventud comunista sin lucha, ni lucha sin juventud comunista. Por otro lado, debemos lanzar campañas de extensión afiliativa, similares a la que desarrollamos entre 2006 y 2007 a nivel estatal. Precisamente porque nuestro crecimiento está ligado a la lucha, no podemos contar sólo con números nuestra progresión. Debemos mirar también el aspecto cualitativo: nuestra influencia y trabajo en los frentes, además del número de simpatizantes que vamos ganando, a medida que la organización se desarrolla. Y en este sentido, una de las cuestiones que hay que aprender y superar cuando construimos organización, es que no siempre se dan los mismos niveles de compromiso de todas las personas con las que trabajamos, siendo nuestro deber militante el sacar de cada uno y una el mayor aporte para la organización. Tenemos que entender la importancia política de consolidar y organizar lo que venimos llamando “el colchón de simpatizantes”: compañeras y compañeros con los que coincidimos en la lucha, que en determinados momentos son un importante apoyo a la organización, y que nos pueden servir de puente y enlace con más jóvenes, pero que no están en disposición de incorporarse como militantes. Durante este nuevo periodo tenemos un importante reto: la creación y fortalecimiento de comités intermedios. Estos son necesarios para asentarse en todos los territorios del Estado, organizar y dirigir -entre otras- las actividades de extensión afiliativa y la gestión de contactos en zonas sin colectivos.

El colectivo, organización de base. El colectivo es la organización de base de los CJC, es el núcleo de actividad de todo y toda militante. Los colectivos son el punto de conexión de la organización con la realidad juvenil en nuestro entorno más concreto. Los CJC recuperamos para el proyecto comunista en el Estado Español la organización celular, cuyas principales características son: •

Es el lugar donde todo miembro de CJC tiene su militancia. Cada militante pertenece a una célula y no existe actividad militante al margen de la célula.

Las células se relacionan con los órganos superiores.

Son tareas de los colectivos: reuniones regulares, debates de la política, organizar y 132


dirigir las actividades, el pago de cuotas. •

El proceso para entrar en la juventud, se da siempre a través de los colectivos de base, a excepción de entradas colectivas.

La organización celular toma la forma de colectivo en CJC, que pueden existir allí donde hay tres o más militantes. Es importante que el crecimiento no debilite el carácter celular del colectivo: participación de todos y todas en los debates, cada persona tiene una responsabilidad y está en un frente de masas, dirección colectiva,... Por lo tanto, es recomendable que, una vez que un colectivo crezca más de 10-12 personas, se empiece a pensar en la posible división del mismo. Los colectivos se pueden organizar de forma territorial o en centro de trabajo o de estudio. En estos dos últimos casos, los colectivos dependen del colectivo territorial en el que está situado el centro de trabajo o de estudio. En cada colectivo deben repartirse distintas responsabilidades. Los colectivos, independientemente de su nivel de desarrollo, deben como mínimo garantizar la responsibilidad política, de organización y finanzas. No puede haber colectivos donde no existan estas responsabilidades. Es recomendable que el colectivo se reúna al menos una vez cada 15 días. Las reuniones son un plenario de militantes del colectivo y requieren preparación. Para su preparación se fija un orden del día, propuesto por el Responsable Político y de organización. En las reuniones del colectivos deben abordarse el debate político, la rendición de cuentas y la intervención en el movimiento juvenil. Las reuniones nunca deben ser administrativas, sino creadoras de política. Las reuniones deben organizarse con método, regulando el debate y los turnos de palabra. Para mejorar el desarrollo de los debates, los diferentes responsables elaboran sus informes y el responsable político elabora uno con un carácter más general: el informe político. Los informes políticos de los diferentes colectivos deben tener en cuenta la realidad concreta de la juventud en el ámbito en que se dirigen. Los informes pueden tratar ámbitos muy diferentes, pero especialmente deben centrarse las cuestiones específicas del barrio, comarca, movimientos sociales en los que participa el colectivo. Después del debate tienen que tomarse acuerdos. Esto nos ayuda a adquirir hábitos de trabajo. En el debate hay que desprenderse de todo miedo a confrontar de manera dialogada, sin tener problema tampoco en reconocer nuestros errores cuando nos equivocamos. Para recoger los acuerdos del colectivo y ciertas reflexiones que se consideren de relevancia, existe el acta, material de trabajo para el seguimiento de la actividad. El reparto de tareas, saber situar en qué momento debe realizarse cada acción, a quién va dirigida, o el seguimiento de la misma es fundamental. Es importante diseñar planes de trabajo a largo plazo, que nos permitan estructurar nuestras actividades durante un determi133


nado tiempo, huyendo de generar acciones que estén desligadas unas de otras y decididas por lo que en cada momento se nos ocurre. El colectivo ha de planificar de forma colectiva la intervención en los frentes de masa. Un militante va a un frente de masas con una posición tomada en el colectivo de base y sin contradecir las líneas generales emanadas de los órganos superiores. En este, se debate constantemente las propuestas a llevar al frente. Respecto a la gente que integra el colectivo debemos intentar no confundir, por un lado, los necesarios lazos de camaradería con que los colectivos se conviertan en grupos de amigos. Por otro lado, es importante la planificación de la extensión, ya que es la forma de asegurar la continuidad y el crecimiento de la organización leninista. La promoción de cuadros que puedan dar continuidad al colectivo ha de ser una de las preocupaciones de este. A través de la formación política y de la participación de militantes en las tareas importantes del colectivo, conseguimos una promoción de cuadros adecuada. Las relaciones personales entre camaradas no deberán interferir la vida política de los colectivos. Además, todo militante debe tener claro que su militancia no termina dentro de los colectivos, debiendo ser coherentes y trasladando nuestras posiciones ideológicas a su práctica cotidiana. Es importante informar a los comités superiores de ciertas gestiones, como la recaudación de cuotas, el control de militancia, actualizar las fichas de militancia cada vez que hay incorporaciones nuevas o los cambios en la dirección del colectivo. Es una practica política adecuada que aumenta el conocimiento del colectivo por parte de la dirección, así como aumenta la coordinación entre ésta y las bases. Los acuerdos de los comités superiores han de ser acatados. Se pueden debatir, dando los resultados de la discusión al comité inmediatamente superior, pero sin dejar de llevar el acuerdo a la practica. Es necesario hacer un análisis de cómo desarrollar cada acuerdo en la realidad especifica, sin salirse del espíritu y contenido del acuerdo.

El Comité, la columna vertebral. Los comités intermedios son los encargados de comunicar los colectivos con la dirección central: son algo así como la columna vertebral de la organización. En cualquier caso, la función de los comités intermedios no es únicamente la de comunicar, sino también la de dirigir políticamente a los colectivos en su ámbito territorial y llevar la política central a la realidad del marco territorial concreto en el que se desarrolla su actividad. Los comités intermedios pueden tener distintos ámbitos territoriales: desde comités comarcales, regionales, nacionales,... según el territorio que abarquen. El único requisito es que en el marco territorial elegido por el comité existan dos o más colectivos. De esta manera, los comités se forman con los mejores cuadros de cada zona, elegidos de forma democrática en conferencia, en la que también se hace un análisis concreto de la realidad territorial y se 134


planifica la política a seguir por CJC en ese territorio. En este nuevo ciclo de desarrollo de la organización, debemos afrontar la creación de nuevos comités intermedios. En la medida en que la organización crece -especialmente, al ritmo actual- para la dirección central es cada vez más difícil dirigir y hacer seguimiento de todos los colectivos. Por eso, es necesario crear estructuras intermedias que sean capaces de actuar como auténticas direcciones, dentro del marco de la política central. Para ello, debemos formar cuadros intermedios. La formación de cuadros intermedios y la creación de comités son dos retos importantes de este nuevo ciclo. Además, debemos fortalecer los comités ya existentes. Especialmente, debemos elevar su función como dirigentes de la política de CJC a nivel territorial, y no como meros gestores o coordinadores. Un comité intermedio siempre nace de una conferencia territorial. En ella, se elaboran unos documentos políticos sobre la realidad territorial y el trabajo de los CJC, que son debatidos por todos los colectivos de la zona. En función de la militancia de cada colectivo, se le otorga un número de delegados a participar en la conferencia y cada colectivo selecciona democráticamente quién debe desempeñar esa función. En la conferencia se votan los documentos definitivos y se elige una dirección para un periodo de tiempo determinado. Antes de la creación por primera vez de un comité intermedio, se puede crear una dirección provisional que prepare la conferencia y vaya ejerciendo labores de coordinación hasta que se constituya la dirección definitiva. Los comités intermedios han de relacionarse con los superiores e inferiores a través de una comunicación fluida y una rendición de cuentas. Los comités deben aprender a elaborar directrices para los órganos inferiores (comités inferiores o colectivos), que se diseñen contando con la opinión de los colectivos. Además, se debe hacer un seguimiento de cómo estas directrices se llevan a cabo y los colectivos deben enviar una valoración del trabajo político realizado. De esta manera, se fomenta la cohesión interna, la participación y la transparencia. Sin caer en el asamblearismo, debemos fomentar cada vez más el intercambio de información entre órganos superiores e inferiores. Deben surgir más propuestas “desde abajo” y debe darse mayor fluidez a la comunicación interna. Son retos que debemos afrontar en este nuevo ciclo.

La dirección central: el Comité Central, el Comité Ejecutivo y el Congreso. La dirección central se compone del Comité Central, el Comité Ejecutivo y el Congreso. Entre dos congresos, el Comité Central y el Comité Ejecutivo son los organizadores, dinamizadores y dirigentes de la política de los CJC. 135


Los Congresos son el evento de mayor trascendencia en la organización, siendo el máximo órgano de dirección y de decisión de la línea política a seguir. En ellos participa toda la militancia, de forma directa o indirecta, a través de un sistema democrático de delegación. Durante el Congreso, se decide la política general de los CJC durante el próximo periodo -recogida en los documentos programáticos- y se elige la composición del Comité Central, responsable de llevarla a cabo. El Comité central (CC) es el máximo órgano entre Congresos. Su misión es la de dirigir, coordinar y dinamizar la política de la organización, en función de los acuerdos tomados durante el Congreso. El Comité Central comparte algunos de los rasgos de los Comités Intermedios, pero tiene algunas diferencias claras con estos: •

Da respuestas globales a los problemas generales de la juventud en el Estado Español.

No tiene más órgano superior que el Congreso, reunido cada cuatro años.

Dirige la política de relaciones internacionales de la organización, dentro de la línea acordada por el Congreso.

Un/a dirigente de los CJC tiene la responsabilizad y el compromiso de llevar a cabo las tareas que toda la organización juvenil revolucionaria le ha confiado, entregando para ello todo y lo mejor que tenga. El/la dirigente comunista es una persona vinculada directamente a la lucha desde la militancia en su colectivo y el cumplimiento estricto de todas las tareas que de ella se derivan, conocedor de la política de los CJC y profundamente identificado con ella, destacado por su esfuerzo en formarse teóricamente y dispuesto permanentemente a asumir la critica y a ejercer la autocrítica. Los y las dirigentes de los CJC han de ser el espejo del modelo de organización que estamos construyendo y que queremos ser ante nuestra clase y los sectores populares más avanzados. Hay tres principios que deben ser tenidos en cuenta a la hora de escoger a los miembros del Comité Central. En primer lugar, en la dirección deben estar quienes tienen mayor compromiso y la capacidad potencial de desarrollar trabajo para el conjunto de la organización. En ese sentido, en CJC no existen cuotas territoriales ni de ningún tipo. En segundo lugar, tampoco nadie tiene asegurado el puesto de dirigente. La reelección para un puesto de dirección debe estar fundamentada en el compromiso con el órgano durante el periodo anterior. En tercer lugar, para cualquier militante ha de ser siempre prioritario el compromiso con las tareas centrales. No es aceptable para ningún camarada excusar su bajo compromiso 136


con las responsabilidades centrales en que son prioritarias las tareas locales. La necesidad del compromiso de todos los militantes y organizaciones con el CC ha de reflejarse en la absoluta disposición de los y las militantes más destacados para participar en las tareas de la dirección central. Es necesario hacer partícipes de la política central a muchos camaradas, preparando así el futuro relevo. En ese sentido, son muy importantes las invitaciones de cuadros intermedios a las reuniones del Comité Central, para que éstos conozcan mejor la política central de los CJC y a la organización en su conjunto. Hay muchas formas de incorporar a los y las camaradas a la política central. Además de las invitaciones, también es necesaria la fluidez de la información, incorporar a las tareas centrales a cuadros destacados de los colectivos de base, participación en comisiones de trabajo y la cooptación. El Comité Central crea comisiones, que se encargan de dinamizar y especializarse en la política de los CJC en diferentes aspectos y, especialmente, en los frentes de masas. Las comisiones no toman decisiones de forma autónoma, sino que llevan a cabo las directrices que acuerda la dirección central en su conjunto. Lo que sí es labor de las comisiones es elaborar propuestas. Cada comisión puede tener un número ilimitado de miembros. La incorporación o el cese de un militante en una comisión se aprueba de forma colectiva en un plenario del Comité Central. Es importante no entender las comisiones de forma “federal”. En una Comisión de movimiento estudiantil -por ejemplo- no deben estar todos los responsables estudiantiles de cada territorio, sino aquellos que puedan dirigir la política central estudiantil de forma más eficaz. Esto no quiere decir que la Comisión central de movimiento estudiantil no deba estar en contacto permanente con todos los responsables territoriales de estudiantes. Al contrario: la Comisión debe dirigir, coordinar y dinamizar la política estudiantil de los CJC en todo el Estado, para lo cual es imprescindible la comunicación entre dirección y base. El Comité Central no sólo ha de elaborar política, sino también promover métodos de trabajo similares en todos los colectivos, que sean efectivos y que tomen las experiencias positivas del resto de organizaciones territoriales. Otras labores del Comité Central son promover la rendición de cuentas a todos los niveles, transmitir los acuerdos, fomentar la comunicación con las bases y el ejemplo militante.

El Comité Ejecutivo El Comité Ejecutivo es el máximo órgano de dirección entre las reuniones del Comité Central. Desarrolla los acuerdos, elaborando línea política. Durante este periodo intercongresual, la dirección central ha tenido problemas para poner en funcionamiento el Comité Ejecutivo. Puede decirse que este no funcionó con regularidad hasta unos meses después de la III Conferencia de Organización y Finanzas, con varios camaradas rotando de forma infructuosa como miembros del órgano. En el último periodo, 137


se puso en funcionamiento el Comité Ejecutivo de forma definitiva, con una composición estable. Esto ha permitido conformar una dirección más colectiva y con más capacidad para ejecutar tareas. Es importante que esta dinámica se mantenga tras el VII Congreso. Un aspecto sobre el que trabajar es evitar la excesiva centralización de las tareas de dirección en el Comité Ejecutivo. Este órgano debe ser capaz de incoporar a su dinámica a personas que no sean miembros del comité.

La promoción de cuadros. En los anteriores puntos, hemos venido caracterizando qué es ser un cuadro juvenil comunista. Por resumir, y siguiendo la definición que en su día dio el Che, un cuadro es un militante con suficiente desarrollo político como para poder interpretar las directrices centrales, hacerlas suyas y transmitirlas de forma eficaz a la juventud trabajadora y estudiante, teniendo en cuenta las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica, que conoce y practica el centralismo democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas; que sabe practicar el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad únicas, cuya fidelidad está probada y cuya moral se ha desarrollado al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder a cualquier reto que le marca el desarrollo del proyecto revolucionario. Es, además, un individuo con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora, sin que choque con la disciplina. Un cuadro es un militante válido para el desarrollo interno de la organización y para trabajar en los frentes de masa. Es un militante con capacidad teórica y práctica, capaz tanto de redactar documentos para la organización, como de ser vanguardia en los frentes y pegar carteles. Para promocionar a los cuadros, hay que darles responsabilidades, formarlos y -sobre todo- integrarlos de forma creciente en el trabajo diario de la organización, haciendo que aumente su compromiso cada día. Ahora bien, el trabajo de promoción de cuadros debemos de acometerlo de forma sistemática. Esto supone que diferentes camaradas que han ido tomando la iniciativa en el desarrollo de la organización y de su proyecto, van asumiendo progresivamente un papel dirigente dentro y fuera de la organización. Desde el 6º Congreso, el nivel de compromiso de la organización con luchas y reivindicaciones sociales y políticas ha aumentado de forma vertiginosa. Muchos camaradas jóvenes y sin experiencia han asumido responsabilidades importantes en la dirección central y a todos los niveles. A día de hoy, muchos de ellos son ya cuadros comunistas de los CJC. La promoción de cuadros debe continuar a un nivel superior durante este próximo ciclo, adquiriendo una importancia estratégica para la organización. Hay varias líneas de trabajo 138


que deben fortalecerse: contacto fluido y permanente con los responsables políticos de los territorios, formación teórica y práctica de los métodos de lucha y perspectiva revolucionaria, invitaciones a cuadros potenciales de la organización a participar en las reuniones y tareas de los comités, elevación del papel de las comisiones de trabajo y refuerzo del carácter colegiado de la responsabilidad política en la organización, así como el reparto en la carga de trabajo militante.

Los CJC como organización escuela: la formación. Los CJC nos definimos como organización escuela de la juventud comunista. Por eso, la formación ocupa un lugar prioritario dentro de nuestra actividad. Un error frecuente es creer que la formación sólo se da en las escuelas o a través del estudio de obras teóricas. En realidad, es tan importante el estudio teórico de los clásicos del Marxismo-Leninismo como la práctica diaria. Es muy importante no desligar ambas actividades. De hecho, Marx liga teoría y práctica en el concepto de praxis. En cualquier caso, los responsables de formación dentro de los CJC tienen la misión específica de planificar y dirigir las actividades específicamente formativas. Por eso, en este punto abordamos sobre todo la formación teórica. Para los CJC, la formación se caracteriza por ser: •

Una formación planificada. Esto implica sistematizar la formación, es decir, que cada colectivo realiza una jornada de formación cada cierto tiempo. El papel de los y las responsables de formación es planificar fechas, temática, materiales,... respondiendo a las necesidades formativas de su colectivo y coordinándose con las prioridades marcadas desde el Comité Central. Planificar la formación implica, además, organizar jornadas de formación, que no pueden ser la parte final de las reuniones orgánicas, sino que tienen que ser autónomas. Lo que caracteriza a una jornada de formación es que no se debate un material únicamente, sino que el aprendizaje se da desde diversas ópticas y con medios variados. Por ejemplo, una jornada sobre República puede estar compuesta por una charla, un vídeo y el debate de un cuadernillo. Los y las responsables de formación han de tener capacidad política de elaborar propuestas de jornadas de formación.

Una formación con una metodología que rompe con los sistemas pedagógicos de la educación burguesa. En nuestra formación, se busca romper los roles de maestro y alumno, fomentamos la comprensión dialéctica de los conceptos y no la repetición memorística, se prioriza el aprendizaje y debate a través de pequeños grupos de discusión y fomentamos la máxima participación de cada camarada. Para ello, nos hemos dotado de una metodología de trabajo colectivo, que mezcla ponencia, con discusión colectiva, debate en pequeños grupos y debate entre un plenario. Esta metodología se aplica de forma sistemática y se mejora constantemente en nuestras escuelas de formación.

Una formación que prioriza las necesidades particulares. Nuestra formación se planifi139


ca respondiendo a necesidades particulares de cada territorio, al tiempo que trabajamos por articular planes de formación más centralizados. No creemos que un plan unificado y rígido pueda dar soluciones a las necesidades formativas de los y las militantes, pero desde luego, es deber de la dirección conocer el trabajo formativo que se realiza en los colectivos y asegurar que los elementos esenciales y prioritarios se estudian y debaten. •

Las Escuelas Centrales de Formación son uno de los principales eventos políticos que organizamos los CJC. Nuestras escuelas son un momento entre camaradas y siempre suponen un salto cualitativo en nuestro desarrollo político. Las escuelas han de asegurar variedad temática.. Las escuelas de los CJC, por el momento, no son de cuadros, sino masivas, y por eso el objetivo principal es “picar” a la militancia, para que tras la Escuela, tengan interés y unas bases teóricas suficientes como para avanzar más sobre el tema estudiado. Aunque no hagamos escuelas de cuadros, debemos dar la posibilidad a toda la militancia de avanzar. De la misma forma debemos seguir profundizando en los diferentes niveles de complejidad en las temáticas de estudio como ya estamos haciendo en las escuelas centrales de formación. Además, la escuela debe ser el evento que divida dos periodos formativos.

Papel de la Comisión Central de Formación. Finalmente, además de conocer y dirigir la política formativa de los CJC, el trabajo de la comisión central de formación debe centrarse en elaborar toda una serie de materiales sobre temas variados que puedan ser útiles para la formación en los colectivos de base. En este sentido, hay diversos formatos que han sido útiles, como los cuadernillos, la editorial política, la sección web de formación, etc. El gran reto de la comisión debe ser elaborar todo tipo de materiales que puedan contribuir a la formación, en múltiples formatos y abordando muchas temáticas.

La agitación y propaganda. En la situación en la que los CJC desenvolvemos nuestra militancia actualmente, la agitación y la propaganda es una de nuestras principales herramientas de lucha. A través suyo, nos damos a conocer con frecuencia entre la juventud no organizada, a falta de otras opciones a nuestro alcance que pudieran ser más eficaces. Así, nuestros videos, carteles, boletines y revistas, trípticos, panfletos y pegatinas forman el soporte necesario para difundir nuestras ideas y luchas en la calle, en los centros de estudio o en la red. Los avances más destacados en la propaganda en este último periodo, tienen que ver con el esfuerzo realizado en la mejora de nuestros principales medios de difusión, la consolidación de una web estatal centralizada y la reedición trimestral del Tinta Roja en un formato renovado y el creciente número de materiales de propaganda centrales editados, que responde a un aspecto cualitativo: la mejora en la iniciativa política de la organización en la última etapa. Aún así, es preciso todavía avanzar en crear un estilo propio y homogéneo que identifique nuestra propaganda, centralizar la comunicación oficial de los CJC en la red, trabajar más el 140


aspecto audiovisual para incorporarlo a nuestra dinámica de trabajo como una herramientas más útil a la hora de explicar nuestra lucha y nuestras reivindicaciones.

Sobre el enfoque y la utilidad de la propaganda: La fuerza y la eficacia de la propaganda revolucionaria reside en nuestra habilidad para relacionar la teoría marxista con la realidad viva, en no perder nunca de vista que la juventud a la que nos dirigimos no son “objetos de la propaganda”, sino personas vivas que -como nosotros- piensan, sufren, estudian, trabajan y que es nuestro deber tener el mayor conocimiento de sus condiciones de vida, su realidad laboral, sus inquietudes para acertar en las formas y el contenido de nuestra propaganda, para que constituya el canal de comunicación necesario entre la juventud comunista y los sectores juveniles no organizados Los objetivos de la propaganda pueden ser múltiples, pero, en la etapa actual, la propaganda tiene especial importancia a la hora de dar a conocer el proyecto de la juventud comunista entre sectores amplios y en acercar a muchos jóvenes a la organización, así como en informar y concienciar sobre aquello que nos afecta y poner en movimiento a la juventud ante toda situación que lo requiera. Es importante no perder de vista algunas cuestiones a la hora de afrontar la lucha diaria desde el punto de vista de la propaganda. •

El trabajo de aclaración, acertadamente organizado, sencillo y claro por la forma. Es preciso saber hablar con un lenguaje sencillo y claro, asequible a la juventud que nos dirigimos: encontrar un lenguaje común con ella, desterrando enérgicamente la artillería pesada de “vocablos sabios”, las consignas, definiciones y conclusiones aprendidas de antemano, que los y las jóvenes no entienden aún ni conocen, aún sin caer en la frivolización del mensaje por la forma.

Hemos de construir mensajes ligados con lo que hay que hacer en el momento dado. No basta con limitar la propaganda a repetir insistentemente la idea general de que la juventud está oprimida por el capitalismo así sin más. Es necesario hacer agitación con motivo de cada manifestación concreta de esa opresión, puesto que ésta aparece en los más diferentes aspectos de la vida y de la actividad educativa, laboral, civil, personal, familiar, religiosa, cultural, etc. En esta línea, conviene evitar en lo posible lo que Lenin llamó “la frase revolucionaria”, entendida como la mera repetición de consignas sin tener en cuenta las circunstancias objetivas, la marcha de los acontecimientos y la situación de las cosas. Estas consignas pueden parecer magníficas, sugestivas, embriagadoras, pero no tienen una vinculación firme con la realidad.

Concebir, en cierto modo, como un “arte” saber elegir el punto sobre el que descargar nuestra denuncia al enfrentar una lucha por los derechos de la juventud. Es decir, elegir el eslabón, entre la cadena de hechos, que permitirá arrastrar toda la cadena, o sea aclarar el conjunto de fenómenos. Por ejemplo, al enfrentar el Plan Bolonia, podemos empezar golpeando con la denuncia del aumento del coste de los estudios, que es una parte 141


muy concreta y lo inmediatamente perceptible para enganchar de este modo nuestro mensaje con el estudiante, e ir luego abordando de forma más global la esencia privatizadora de este plan y sus consecuencias negativas más profundas. En este sentido, es preciso concienciar al conjunto de la militancia de que la tarea del enfoque político y el contenido de la propaganda no puede dejarse a la espontaneidad del militante que, por saber diseñar mejor o manejar un programa, elige con más o menos acierto un mensaje o consigna, sino que deben resultar del proceso de reflexión colectiva, basada en el conocimiento de la situación concreta y del sector de la juventud al que nos dirigimos. •

Por último, hemos de tener claro que la propaganda no tiene, por sí misma, la capacidad de revolucionar la sociedad y organizar las luchas. Las personas se convencen con los hechos, no creen en las palabras sino en los actos, y más aún en lo relativo a la lucha política. La agitación ha de estar siempre acompañada de actos, trabajo y ejemplo. Sólo así será realmente efectiva. Podemos pegar miles de carteles contra Bolonia, pero si no acompañamos el efecto que pueda generar esa agitación de nuestra presencia en las movilizaciones y nuestro compromiso con la organización estudiantil, la propaganda no habrá cumplido su objetivo. No es suficiente con las pegadas de carteles y pegatinas: cada militante comunista debe actuar como un agitador en su entorno y dirigirnos colectivamente de manera directa con la juventud.

Hay que plantear, por tanto, la elaboración de propaganda como una tarea política, sobre todo, que requiere de un esfuerzo mayor que el de la simple maquetación o diseño gráfico. Es preciso que cada responsable de agitación y propaganda entienda esto, para combinar su responsabilidad individual con la tarea colectiva. Además, la propaganda no es una tarea desligada del resto de responsabilidades. Al contrario, se encuentra en directa relación con nuestro desarrollo financiero y organizativo. Sin un plan de finanzas adecuado, no es posible mantener la actividad de propaganda; sin una organización que estructure nuestro trabajo a todos los niveles, ésta no podría cumplir su función.

El Tinta Roja. El Tinta Roja es el órgano de expresión central de los CJC. Esta herramienta nos permite trasladar nuestras ideas y propuesta política a la juventud. Debemos analizar la importancia de la periodicidad, de los contenidos y del compromiso con la revista. El asunto de la periodicidad nos debe llevar a cabo a hacer varias reflexiones. Es necesario que el Tinta Roja sea una herramienta de difusión de nuestra actividad, así como que sea una herramienta de agitación: una invitación a ser parte de los CJC. De este modo, es prioritario sacar el Tinta Roja con la periodicidad adecuada. Hemos de ser conscientes, también, de que la prioridad de la publicación es que sea leída por la juventud. Esto no es contradictorio con que nuestra revista tenga un precio, cuyo objetivo es avanzar hacia la autogestión del Tinta Roja, es decir, que no le cueste nada al Comité Central, para lo cual es necesario el compromiso de los colectivos de base, vendiendo 142


los Tinta Roja y sufragando la parte que les corresponda. Esto, a su vez, no puede provocar que no entreguemos gratuitamente el Tinta Roja cuando sea necesario: la prioridad, repetimos, es hacerlo llegar a toda los y las jóvenes a los que sea posible. Debemos impulsar que los colectivos de base elaboren la distribución de forma planificada. Puesto que siempre se recibirán los mismos números, con una sola vez será suficiente. Es necesario contar no sólo con la venta directa, sino también con centros de estudio, bibliotecas, bares, centros sociales, etc Por lo que respecta a los contenidos, este enfoque sitúa la necesidad de que sean propuestas de cara al exterior. El Tinta Roja no es una herramienta para que debatamos entre nosotros, sino para trasladar ideas y propuestas a la juventud. Debemos aprender los formatos que consigan atraer más a la juventud, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad de periódicos gratuitos, publicidad, medios audiovisuales y poca letra. El objetivo es adaptar la forma, sin ceder en cuanto a contenidos. En último lugar, y relacionado con los contenidos, hay que señalar la necesidad de implicarnos con el Tinta Roja. Sin el compromiso de los y las militantes de los colectivos de base, de las comisiones centrales y sus responsables, es imposible elaborar el Tinta Roja: hemos de escribir y participar de forma activa para construir la mejor herramienta posible, así como debatir de manera periódica sobre los contenidos y el formato del mismo en los colectivos de base, con el objetivo de mejorar entre el activo de la militancia de los CJC nuestro órgano de expresión central.”

Las finanzas. Es bastante común que los colectivos u órganos de los CJC no desarrollen plenamente todas sus capacidades revolucionarias, por culpa de las dificultades económicas. Mientras las organizaciones “institucionales” y reformistas cuentan con todo tipo de medios provistos por el sistema, nuestra organización tiene en las finanzas otro impedimento más que hipoteca nuestro avance. Para dar un paso adelante en nuestra capacidad de intervención, debemos hacer un esfuerzo para lograr ingresos. Por el tipo de militancia que estamos caracterizando y la actividad que queremos desarrollar, es imposible que las cuotas sean el principal ingreso de los CJC. Los colectivos deben ir tomando las iniciativas necesarias para ser una organización plenamente autosuficiente, para evitar que cualquier factor externo pueda mermar nuestras capacidades combativas. Estas iniciativas muchas veces van vinculadas a aspectos de ocio, cultura o propaganda. Durante el último ciclo se tomaron iniciativas como la distribuidora de materiales “Cinco Puntas”, que tuvieron que ser detenidas no por sus ineficiencias económicas, sino por la falta de compromiso. En este nuevo periodo, no podemos permitirnos retrasar más el avance hacia una organización autosuficiente en lo económico. Aunque este debe ser el elemento fundamental en nuestros ingresos, no debemos renunciar a los recursos que podamos obtener del sistema, siempre y cuando esto no implique un cambio de nuestra línea política. Por ello -y sabiendo que antes o después se nos vetará todo tipo 143


de subvención- la financiación procedente de las instituciones tiene que ser un porcentaje insignificante de nuestro presupuesto. El control de nuestras finanzas necesita una responsabilidad metódica y ordenada. La rendición de cuentas es indispensable para garantizar la transparencia interna. Se deben conocer las prioridades políticas en cada momento, para decidir dónde destinar los recursos que disponemos. Es absolutamente necesario elaborar presupuestos para todas las actividades importantes que vayamos a desarrollar. En este sentido, la responsabilidad de finanzas no incluye únicamente ejecutar, sino también elaboración política, en íntima relación con todas las demás responsabilidades.

Los CJC un proyecto único para la juventud del Estado Español. (CMC-JCPC-GKK) Tres elementos determinan la articulación de los CJC como un proyecto único para la juventud de todo el Estado Español. •

La existencia del Estado Español como marco principal y determinante de la lucha de clases.

La propuesta estratégica, compartida con el PCPE, de República de Carácter Confederal y Socialista, que se propone al conjunto de pueblos del Estado Español.

Nuestro carácter de organización juvenil de vanguardia, que se estructura sobre las bases organizativas del centralismo democrático.

Compartiendo estas tres premisas, cualquier otra forma de articulación organizativa que no fuese la estatal, mermaría la capacidad de intervención y avance de nuestra propuesta política entre la juventud de los pueblos y naciones del Estado Español. Parafraseando a Lenin, afirmamos que el carácter de nuestra estructura viene determinado tanto por el contenido de nuestra actividad -la revolución socialista-, como por el marco de la lucha de clases y el paradigma de Estado socialista por el que trabajamos. Por todo ello, los CJC somos una realidad única que se desarrolla y enriquece de forma plural en cada territorio. Una política aprobada democráticamente en los órganos centrales (Congreso y Comités Centrales) que, reiteramos, se desarrolla y enriquece en cada marco concreto de la lucha de clases y de la que militantes, colectivos, comités intermedios y Comité Central, habrán de rendir cuentas periódicamente.

Un proyecto único para un estado plurinacional. La evidencia de la existencia de España como un Estado que ejerce de forma paralela la opresión social y nacional, nos lleva a calificar al Estado Español como una cárcel de trabajadores y trabajadoras y de pueblos. 144


Tras la dictadura fascista de Franco, España, como formación social conformada históricamente para la defensa de los intereses de la oligarquía centralista, se organizó como un Estado monárquico y centralista articulado sobre la base del denominado estado de las autonomías. Esta fórmula de descentralización administrativa, no solo logró la plena integración en la Unión Europea y la OTAN, sino que también ha logrado incorporar a su proyecto político y económico a las distintas burguesías nacionales existentes. Sin lugar a duda, podemos afirmar que, en el Estado Español, con sus pequeños matices nacionales, la burguesía sí comparte un proyecto de Estado que garantiza la reproducción de sus intereses de clase en una posición dominante. Frente a esta realidad los CJC estamos firmemente comprometidos con el objetivo de superarla y compartimos con el PCPE el proyecto de República Socialista de carácter Confederal, como paradigma de Estado en torno al que proponer a la mayoría social la alternativa al capitalismo. Para nosotros y nosotras, con el grado anteriormente especificado de desarrollo de la formación social dominante (España + UE + OTAN), no hay posibilidad de avance de una propuesta liberadora que no cuente con el conjunto de la clase trabajadora, el campesinado, los sectores populares y la juventud de los distintos pueblos y naciones que en la actualidad conforman el Estado Español. Nuestro análisis nos demuestra que cualquier lucha, por legítima que sea, que no ofrezca un proyecto emancipatorio para el conjunto de sectores objetivamente afectados por la dominación de clase y nacional, es una lucha que, en última instancia, se mostrará incapaz de tumbar la dominación de clase y nacional. Todos juntos sufrimos la opresión, todos juntos debemos vencerla empujando en un mismo sentido hacia el efectivo ejercicio del derecho a la autodeterminación y el Socialismo. Los CJC como organización de vanguardia de la juventud revolucionaria de los pueblos del Estado Español, adapta su organización a esta necesidad política. Los CJC utilizamos denominaciones específicas en algunos territorios, respondiendo a particularidades históricos o/y del lenguaje: CMC en Galiza y Asturies, GKK en Hego Euskal Herria (Euskal Herria sur: Nafarroa, Araba, Bizkaia, Gipuzkoa.) y JCPC en Catalunya.

La unidad juvenil comunista. Al principio de esta tesis, señalábamos que CJC nace como producto de un proceso de unidad de los comunistas en el Estado Español. Tomando por ejemplo a la JSU, los CJC creemos que una de las tareas prioritarias sigue siendo la unidad de la juventud comunista del Estado Español. En este sentido, los CJC no nos consideramos una organización terminada. Somos una organización que -en la lucha- vamos construyendo un proyecto que poco a poco caracteriza 145


lo que será la futura gran organización juvenil comunista en el Estado Español. Por eso, somos un polo para la reconstrucción de la juventud comunista. Pero hemos de tener claro que nosotros y nosotras aún no somos esa gran organización y que, para lograrlo, habremos de contar con miles de jóvenes comunistas que hoy militan en otras organizaciones o -en la mayoría de los casos- no están organizados u organizadas. Por eso, uno de los grandes retos es avanzar hacia la unidad juvenil comunista. Existen hoy en día diferentes destacamentos juveniles que se reclaman del leninismo en el Estado Español, básicamente: a) Organizaciones con referente partidario. b) Organizaciones sin referente partidario. c) Organizaciones de carácter nacional. Independientemente de su origen, de sus referentes, del grado de extensión que tengan, o del territorio al que se circunscriban, es nuestro deber de jóvenes leninistas trabajar con las diferentes organizaciones en aras de la búsqueda de la unidad. No hablamos de una unidad sin más, como suma de siglas, con el fin de “engordar” nuestra militancia. La búsqueda de la unidad se basa en el convencimiento de nuestra responsabilidad, como revolucionarios consecuentes, de la necesidad de la unión bajo una sola sigla, por los intereses de la clase obrera del Estado Español y de la humanidad. Para ello se deben desarrollar trabajos a todos los niveles con las organizaciones juveniles comunistas, en aquellos ámbitos en los que nos encontremos. Debemos tender puentes y estrechar lazos, siempre teniendo en cuenta que no puede existir una renuncia a los principios ideológicos del marxismo-leninismo, el centralismo democrático, y el internacionalismo proletario. El trabajo debe ser tanto entre las bases como entre las dirigencias. No se puede buscar una unidad “por arriba”, sin un desarrollo del trabajo y el debate común entre la base. En la historia del movimiento comunista tenemos tristes ejemplos de lo que supuso el alcanzar acuerdos de unidad entre organizaciones sin un respaldo de las bases. Tampoco se puede buscar simplemente una unidad “por abajo”, en la que muchas veces prima el trabajo común de calle, pero con ausencia de un debate político-ideológico que garantice que la unidad no vaya a desestabilizar la estructura de la organización. En todo caso, para la búsqueda de la unidad de los y la jóvenes comunistas, desde los CJC, es necesario trabajar de manera clara, abierta y honrada, planteando los debates en los tiempos y momentos precisos, y siempre con sinceridad revolucionaria, teniendo en cuenta que solo hay dos cosas irrenunciables: nuestra ideología marxista-leninista y que nuestro referente partidario es el Partido Comunista de los Pueblos de España. Se podrá asumir la unidad orgánica con otras organizaciones de jóvenes comunistas del Estado Español, en otros casos solo se logrará una unidad de acción, o incluso una unidad de acción parcial restringida a determinados frentes de lucha. Se debe ponderar que todo avance en la unidad es una victoria y un cambio de tendencia en los procesos de fragmentación que se padecieron 146


en el movimiento comunista hasta hace no mucho tiempo. Hoy, a la nueva generación de jóvenes que conformamos los CJC, nos es ajena la moral de derrota histórica de quienes vivieron la caída del Muro de Berlín. También nos es ajena la división internacional del proyecto comunista en bloques irreconciliables. Este hecho, superado por la realidad, no puede seguir siendo bandera de divisiones y conflictos; a lo sumo puede ser una oportunidad para el debate y la profundización en el conocimiento de la historia del movimiento comunista internacional. No es un problema que responda a las necesidades de la lucha de clases, tampoco es una inquietud de la nueva generación de comunistas, que tiene la responsabilidad de dar una respuesta revolucionaria a la realidad del presente. La única lucha que nos podemos permitir, es la lucha contra el reformismo y el oportunismo político, todo lo demás debe ser debate de ideas con propuestas superadoras de los errores pasados y que hagan frente a las tareas que la realidad nos marca.

El Partido Comunista: el PCPE. La aspiración de toda y todo militante de los CJC, es pasar a las filas del PCPE el día de mañana. Los CJC tenemos que convertirnos en una de las vías fundamentales de incorporación de militancia al PCPE y de militantes con experiencia, formación y disciplina. Los CJC hacemos nuestra la línea política general e ideológica del PCPE. Tenemos el deber de conocer las posiciones políticas del partido en cada momento, y para ello desarrollar las iniciativas necesarias. Nuestra tarea es incorporar a la juventud en la lucha general de la clase obrera y las capas populares por el socialismo y el comunismo. Y, para ello, necesitamos dotarnos de toda la elaboración teórico-práctica del partido, para aplicarla a la realidad juvenil. Por eso, tenemos autonomía orgánica respecto al PCPE (para dirigirnos a un sector específico: la juventud) pero no autonomía política o ideológica. Esto quiere decir que en los frentes juveniles, dirigimos políticamente el proyecto marxista-leninista de PCPE y CJC; pero en la política común entre PCPE y CJC, debemos mantener debates sobre cómo intervenir, de forma que nuestra propuesta estratégica se plasme de forma unitaria en nuestro trabajo de calle. En los frentes juveniles debemos llevar a cabo nuestra propia iniciativa a la hora de desarrollar la intervención política pero en los lugares donde coincidamos con el partido es fundamental la coordinación y el debate dialéctico conjunto para mantener una línea coherente y homogénea. Es necesaria la efectiva y eficaz coordinación de las tácticas entre los CJC y el PCPE, para afrontar los distintos frentes con una potencialidad que permite un mejor desarrollo de la estrategia, que va ligado de manera evidente a un avance de nuestro proyecto político. No somos dos proyectos diferentes, sino uno sólo, con dos realidades orgánicas y diversos ámbitos de actuación, pero con una misma línea ideológica y política, y con un objetivo común: hacer la revolución para construir el socialismo y permitir la libre determinación de los pueblos que hoy viven bajo el Estado Español. 147


En este sentido el nivel de contradicciones ideológico-políticas que se da en el seno de la organización juvenil es mayor que el que se da en la partidaria, ya que aunque ésta no está carente de contradicciones, la estructura juvenil es más abierta en la base de su militancia. Debemos no sólo respetar el carácter juvenil de la organización, sino también potenciarlo. Es decir, aprender de la organización partidaria. Que sea nuestro referente no significa copiar miméticamente, sino interiorizar para aplicarlo a la realidad juvenil. Los CJC no somos un partido en pequeño sino una organización firme en los principios y con cierto carácter flexible en las formas. Esto no quiere decir que vale todo, ni que se renuncie un ápice a los principios, ni por supuesto que no apliquemos y desarrollemos la organicidad leninista. La rigidez (que no es sinónimo de firmeza) no es garantía de nada más que de metafísica y de ser antagónica con la dialéctica. No sólo en lo teórico debemos entender la dialéctica, sino también en la práctica. Las y los jóvenes se acercan a las ideas del comunismo y la transformación social de manera diferente a como lo hacen las personas adultas. La experiencia de los y las comunistas es que resulta necesario dotarse de elementos organizativos diferentes, estilos y métodos acordes a estas necesidades. Entendemos la necesidad de la organicidad leninista, del centralismo democrático, y precisamente por ello sí entendemos la estructura orgánica de una forma dialéctica, viva, en constante creación y elaboración política, que responde a las nuevas necesidades del entorno, de la realidad palpable. Por ello entendemos la necesidad de la autonomía orgánica de la juventud comunista y la búsqueda de métodos de trabajo propiamente juveniles imbricados en la lucha codo a codo junto con el PCPE.

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FOTOS DEL 7ยบ CONGRESO

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Tiago Vieira (FMJD)

Tasos Galanopoulus (KNE)

Carina Castro (JCP)

Marios Loizides (EDON)

Gustavo Tristรก del Todo (Embajada de Cuba)

Rashid Moussa (UJC-Khaled Bagdas)

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Juan Nogueira, nuevo Secretario General de los CJC. Además, también asistieron al Congreso y dirigieron su saludo la Liga Comunista Juvenil (Gran Bretaña), la Federación de Jóvenes Comunistas de Italia, el Movimiento Juvenil Comunista Francés, la Juventud Libre Alemana, la Asociación de Solidaridad con Venezuela de Hungría, la Unión de la Juventud Revolucionaria Siria, Vía Democrática (Marruecos), los jóvenes del Partido Comunista de Gran Bretaña (Marxista-Leninista), el Movimiento de Solidaridad con Colombia, el Partido Comunista de Turquía y Kurdistán del Norte y los jóvenes del Frente Popular para la Liberación de Palestina.

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Documentos 7º Congreso de los CJC