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Proyecto De Programa de la Federaci贸n de J贸venes Comunistas de Espa帽a


PROYECTO DE PROGRAMA DE LA FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA ÍNDICE I.

Preámbulo.

II.

Situación de la juventud española. A. Juventud trabajadora. -

Juventud obrera.

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Juventud del campo.

B. Juventud estudiantil. C. Jóvenes mujeres. D. Jóvenes emigrantes. III.

Lacras de la juventud española. A. El paro. B. El problema del acceso a la vivienda. C. Situación social juvenil:

IV.

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Drogas y alcohol.

-

Delincuencia, marginación y discriminación.

-

Participación y compromiso social y político.

Juventud y cultura. A. Cultura. B. Deporte.

V.

Medios de comunicación de masas e internet. A. Medios de comunicación tradicionales. B. Internet.

VI.

Ecología.

VII.

Situación militar.

VIII.

La Federación de Jóvenes Comunistas de España (F.J.C.E.). A. La F.J.C.E. B. La F.J.C.E. como organización y escuela política de la juventud. C. La unidad de acción con otras organizaciones juveniles. 1


I. PREÁMBULO Hacer un programa para la juventud no es tarea fácil, sobre todo cuando se trata de un programa que pretende ser la guía teórica y práctica para la dinamización de la juventud en defensa y lucha por sus derechos e intereses en una sociedad tan destruida. Casi 40 años de franquismo y más de una treintena de democracia burguesa en nuestro país, con todos los medios en manos de los poderosos, han doblegado el espíritu crítico de la juventud, eliminando la inclinación natural de ésta, y la capacidad de organizarse políticamente para dar soluciones a los problemas de la juventud y a todos los problemas socio-políticos del pueblo español. Ahora, como era inevitable, son visibles brotes de rebeldía entre los jóvenes del Estado español. La cada vez más precaria situación para los jóvenes, ha forzado a éstos a salir a la calle a protestar. Pero lo vienen haciendo de una manera desorganizada, promoviendo movimientos amorfos, vulnerables de ser diluidos con facilidad o de ser manipulados por los oportunistas de turno para desorientar a las masas y llevar sus reivindicaciones al fracaso. Por eso se hace necesaria una guía de actuación: objetivos concretos y tareas concretas que lleven a la sociedad a un cambio, que señalen el camino correcto para la construcción de una nueva sociedad: una sociedad socialista. Este Proyecto de Programa, hecho bajo el análisis de los problemas de la juventud y de la sociedad española en general, tiene la intención de convertirse en un Programa real con soluciones reales a los problemas actuales de nuestros jóvenes, así como convertirse en el primer paso que dé la juventud en su lucha por el socialismo. Con la ayuda de todos los camaradas y simpatizantes se mejorarán y completarán aquellos vacíos, errores u omisiones que puedan encontrarse en este Proyecto. El Proyecto de Programa no es exclusivo para militantes de la FJCE, es para toda la juventud de todos los pueblos de España. Es claro que una de las tareas fundamentales de los militantes será difundirlo entre otros jóvenes, al igual que será deber aplicar y desarrollar el Programa allá donde exista representación de la FJCE, pero el Programa será una guía válida para cualquier joven de nuestro país. Nuestro objetivo es que en cada escuela, instituto, universidad, barrio, pueblo, etc. haya un joven o un grupo de jóvenes que se identifique con nuestro programa de acción, se vaya organizando y actúe en defensa de los intereses de la juventud. Se sabe lo costoso que en muchas ocasiones resulta establecer un contacto, pero, teniendo en la mano un Programa y unos Estatutos, y actuando de acuerdo con ellos, este contacto vendrá tarde o temprano. Cientos de jóvenes serán atraídos por nuestras ideas, y muchos de ellos ocuparán puestos dirigentes según vayan demostrando su capacidad, compromiso y convencimiento de las ideas del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario. Nuestro Programa lo irán mejorando ellos y otros militantes y simpatizantes que cada día aumentan y crecen por toda la geografía del Estado español. De nada, pues, nos servirá un Programa si no tratamos de llevarlo a la práctica. Por eso no nos queda más que pedir la colaboración de todos para mejorar y completar este Programa.

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II. SITUACIÓN DE LA JUVENTUD ESPAÑOLA La juventud actual vive una situación peculiar de nuestro tiempo. En una Europa donde el modo de producción capitalista está globalizado y asumido, y donde la acción disuasiva de la burguesía para mantener bajo control a las clases productivas (gracias a su manipulación mediática) ha socavado en la conciencia de las masas, son los jóvenes quienes han resultado más afectados por esta estrategia capitalista. El carácter revolucionario de la juventud se encuentra mermado; existen generaciones enteras que han sucumbido a la manipulación absoluta del capital; son fichas, peones en el juego de los poderosos, están vacíos de conciencia y de consciencia y son incapaces de reconocer a simple vista cuál es el papel que están desempeñando en la sociedad y para qué sirve. El capital implanta el llamado "Estado de bienestar", haciendo creer a los trabajadores que son burgueses, haciendo del consumo compulsivo de artículos lujosos e innecesarios una necesidad. La escritura de una vivienda, por ejemplo, al ser un bien difícil de poseer, pasa a ser un artículo que sólo pudientes pueden obtener, de manera que todo aquel que tenga una vivienda en propiedad se enaltece por encima de la media, olvidando que una vivienda no es más que un bien básico, atribuyéndose entonces a sí mismo la condición de clase media alta, rechazando su condición de clase e incluso avergonzándose de pertenecer a la clase trabajadora. Así, nos encontramos ante una sociedad alienada, incapaz de analizar de manera certera la situación en la que se encuentra. Una gran parte de la población explotada está incluso de acuerdo con el sistema impuesto que nos oprime cada día. En España la situación se agrava. El lavado de cerebro y la alienación de la sociedad han sido el resultado de un trabajo exquisito. Todo ha salido a la perfección: la historia de nuestro país debería ser ejemplo más que suficiente para que la conciencia del pueblo hubiera adquirido un nivel extraordinario, sin embargo, ha sido todo lo contrario. El trabajo del capital en nuestro país ha sido asombroso. A contrarreloj ha conseguido que varias generaciones repartidas en diferentes capas de la sociedad carezcan de capacidad crítica y de conciencia de clase. Nuestro enemigo es perfecto; posee los medios y ha puesto a su enemigo a su servicio. Son una minoría los que despiertan de su letargo y se dan cuenta de que, efectivamente, todo lo que nos rodea es fachada, detrás se esconde el verdadero drama del que somos víctimas. Afortunadamente, parece que esa minoría va creciendo poco a poco y al menos se percibe un atisbo de conciencia, aunque aún difuminada. La juventud es el sector de la sociedad más rebelde; ningún proceso revolucionario podrá llevarse a cabo en ningún país si los jóvenes no son protagonistas. Por eso nuestro trabajo ha de ser el de motivarles, el de crearles conciencia, el de despertarles y mostrarles todo lo que debe ser cambiado y cómo. Nuestra esclavizada posición no se debe a determinadas políticas neoliberales o a una determinada política económica, no: somos esclavos del capitalismo. Por eso nos toca asentar las bases para la construcción de una sociedad socialista, nos toca sembrar el germen de la revolución, nos toca crear, nos toca dirigir, nos toca enseñar y nos toca aprender. Nos toca unirnos.

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II.A. JUVENTUD TRABAJADORA Los trabajadores representan el mayor sector de toda la sociedad, y, en consecuencia, el más importante. Constituyen la mayor fuerza productiva del capitalismo, y, por tanto, es el motor de desarrollo de toda la sociedad. "Los proletarios –decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista- no tienen nada que perder en ella, más que las cadenas", refiriéndose a la Revolución Socialista. - JUVENTUD OBRERA El trabajador fabril es el más organizado y el más consciente de toda la clase obrera. La burguesía misma lo ha organizado y le ha dado la conciencia de ser explotado. Por eso es la parte de la clase obrera que actúa en vanguardia, llevando la lucha de clases a otras capas trabajadoras, como son los proletarios agrícolas, los pescadores asalariados, los empleados, el personal técnico, etc. En esencia, pues, el proletariado obrero o industrial representa el sector productivo más consciente y revolucionario de toda la clase obrera. Es el destacamento que une en la lucha contra la explotación a todas las fuerzas proletarias. Un alto porcentaje de los obreros son jóvenes, pues al capitalismo le interesa su fuerza, su audaz y viva reacción en la producción para aumentar la productividad de las empresas y, como lógica consecuencia, sus beneficios. Los jóvenes se incorporan al proceso productivo por diferentes motivos: por un lado, porque sus familiares no pueden costearles sus estudios o porque la situación económica general y el empobrecimiento de las familias obreras hacen que éstas no puedan prescindir de todo aporte para el hogar. Por otro lado, ha formado parte del plan del capitalismo el incentivar a los jóvenes a abandonar sus estudios a una edad temprana, engolosinándolos con un nivel de vida imaginable para cualquier pudiente: casa, coches, ropa, marcas, viajes, fiestas, etc. Todo esto, como se ha podido ver, es sostenible a cortísimo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que los jóvenes reciben menos dinero que sus compañeros de mayor edad. El enredado sistema de salarios hace que en definitiva los jóvenes, por el simple hecho de no contar con la edad suficiente, realicen el mismo trabajo, o aún uno más duro, por un salario inferior. Además, la mayoría de los jóvenes comienzan a trabajar sin ningún tipo de conocimiento teórico ni práctica alguna realizada, y contando, claro, con cero experiencia; y aun aquellos que han estudiado en alguna Escuela de Formación Profesional, al comenzar su trabajo se encuentran con una preparación deficiente. Otro azote para los jóvenes que encuentran trabajo es la eventualidad y la precariedad laboral. El chantaje capitalista rompe con todo interés del joven por su trabajo. Se trabaja donde sea y como sea, sin gusto ni afición, y sobre todo en épocas de crisis donde el trabajo es un bien escaso. Ante esto, las reivindicaciones son básicamente de carácter económico. La burguesía y los partidos de izquierda parlamentaria lanzan consignas económicas, procurando convencer a la clase trabajadora de que, sin cambiar la estructura socio-económica del régimen actual, se puede alcanzar un mejor nivel de vida. Estas ilusiones, alimentadas por revisionistas y oportunistas de todo tipo, hacen que la lucha obrera tenga cada día menos auge, pues con reivindicaciones solamente económicas nunca cambiarán su condición de clase ni mejorarán su nivel de vida, ya que la voracidad capitalista les exige cada día más y mayores beneficios sin que la clase dominante dé ni

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un golpe; pues en eso se basa la explotación del sistema capitalista: unos trabajan y otros recogen los beneficios del trabajo ajeno. No puede haber nada en común entre la clase obrera y la burguesía, ni sería lícito un pacto social, pues los explotados y los explotadores estarán siempre enfrentados hasta que se establezca una sociedad nueva, socialista, donde desaparezca la explotación del hombre por el hombre. Dentro de la clase trabajadora, es la juventud la que le termina de otorgar su carácter revolucionario a dicha clase. El ímpetu, la fuerza y la vitalidad de la juventud dotan a toda la clase obrera de una capacidad más que suficiente para llevar a cabo el proceso revolucionario que traerá consigo la emancipación de todos los trabajadores. La Federación de Jóvenes Comunistas de España lucha por una sociedad socialista orientada a la construcción del comunismo; en el periodo de la lucha por el establecimiento de una sociedad socialista, la FJCE hace suyas las siguientes reivindicaciones: 

Aumento y mejora de las escuelas de Formación Profesional haciéndolas totalmente gratuitas, así como la obligatoriedad de una formación continua en el puesto de trabajo que haga de cada trabajador un profesional en su materia.

Terminar con la eventualidad y los llamados "contratos basura".

Reducción de la edad compatible con los contratos de formación a 25 años de edad. No se podrá acumular más de un año de formación en la vida laboral.

Mejorar las condiciones de trabajo de los jóvenes, y de todos los obreros en general, exigiendo para ellos medidas obligatorias de seguridad en el proceso productivo bajo riguroso cumplimiento de éstas, con la percepción del 100% de su salario en caso de accidente, siendo obligatoria la reserva de sus respectivos puestos de trabajo.

Juicio sumarísimo al dueño de los medios de producción en los casos en que se produzca la muerte de un trabajador por accidente laboral.

Inspecciones continuas en los lugares de trabajo para acabar con la economía sumergida, en la que los jóvenes son sobreexplotados trabajando sin contrato y sin seguro, no gozan de los días de descanso y vacaciones que la ley determina y sí cumplen jornadas laborales que exceden lo estipulado por ley, además de ser, en muchos casos, víctimas de vejaciones u otro tipo de abusos por parte de los patronos; se perseguirá y se aplicará castigo penal a dichos patronos.

Juicio penal a los patronos que vulneren los derechos de los trabajadores y/o los discrimine por razón de sexo, edad, estado civil, raza, religión, nacionalidad, ideología o afiliación política o sindical.

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Derogación de la facultad del empresario para despedir a los trabajadores de manera arbitraria, actuando éste como un juez, obligando al trabajador a tener que apelar a los tribunales dicha decisión para demostrar su inocencia, en un sistema donde se supone que la presunción de inocencia se le otorga incluso al criminal más cruel.

Libertad para que los trabajadores se organicen en sus centros laborales con el propósito de defender sus intereses, constituyendo comités, comisiones u otras fórmulas que ellos busquen sin intervención del Estado ni de los patronos; los trabajadores contarán con 5 horas al mes para celebrar asambleas en el recinto sin menoscabo de su salario.

Jornada laboral de 35 horas semanales.

Convenios anuales.

Jubilación a los 60 años.

Prohibición de la contratación a los menores que no cuenten con el Título de Graduado en E.S.O. - JUVENTUD DEL CAMPO

Hablar del campo y del campesinado español es hablar de terratenientes, latifundistas, duques, marqueses, condes, señoritos y toda una serie de sanguijuelas pegadas al cuello del que con su sudor y fatiga crea toda la riqueza agraria y recibe a cambio sólo una mísera parte. La juventud campesina, a pesar de ser la más sacrificada, es la más discriminada dentro de la juventud trabajadora española. Las largas jornadas laborales, el sacrificio constante, el gasto que el mantenimiento de la tierra supone y el riesgo medioambiental permanente, no compensa el pequeño beneficio que aporta trabajar la tierra. Los males fundamentales del campo residen en su total desorganización y en el régimen de la propiedad de la tierra: en un lado están los terratenientes y latifundistas que tienen grandes propiedades que no cultivan en su totalidad; la mayor parte se encuentran abandonadas o se usan como cotos privados de caza, para la diversión de terratenientes, sin generar producción. En el otro polo se encuentran los minifundios o los pequeños propietarios, que viven ahogados por su dependencia de los grandes compradores que, muchas veces, se identifican con los grandes terratenientes, y por no poder competir en igualdad de condiciones con los latifundistas y sus enormes posibilidades financieras –y por lo tanto técnico-científicas- sobreviven prácticamente gracias a un mercado local muy reducido o al cultivo de productos muy solicitados. En cualquier caso, su futuro nunca está seguro, a pesar de que suelen contar con una posición mejor que la de un jornalero. En muchas ocasiones, estos pequeños propietarios se ven obligados a vender sus tierras a los terratenientes, pues los costes de mantenimiento o producción se les hacen imposibles.

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Las citadas condiciones son las que empujan a los jóvenes al éxodo del campo a la ciudad, en consecuencia lógica de un régimen de vida esclavista. Otra lacra del campesinado es que es el sector donde el índice de analfabetismo se dispara, soportando además, más que en otros sectores, el flagelo del paro. La reforma agraria constituye hoy en día una necesidad acuciante; para que el sector agrícola salga del estancamiento tiene que pasar a una producción moderna y tiene que contemplar como paso previo una redistribución del régimen de propiedad de la tierra. Los intereses –minoritarios- de latifundistas y terratenientes en el campo constituyen ya un anacronismo que se contradice abiertamente con los intereses generales de los pueblos de España. La Federación de Jóvenes Comunistas de España, sin perder de vista la meta estratégica establecida, luchará por las reivindicaciones más inmediatas para la juventud campesina. Bajo la consigna "la tierra para quien la trabaja", se presenta necesaria la Reforma Agraria pendiente: 

Expropiación de la propiedad latifundista absentista, además de las grandes fincas improductivas o mal explotadas.

Nacionalización de grandes fincas para su distribución en unidades individuales y colectivas.

Acceso a la propiedad de arrendatarios y aparceros.

Los precios de los cultivos, los de la comercialización de los productos del campo y los de su venta al público deben ser fijos y únicos para todo el país.

Adopción de medidas de todo tipo que permitan el aumento de la rentabilidad del minifundio, comprendida la entrega de tierra para conseguir una superficie suficiente. Protección de la explotación familiar y la organización de un vasto movimiento de cooperativas del campo, explotaciones comunitarias y cajas rurales, así como verdaderos bancos cooperativos, destinados a constituir los dos focos fundamentales de la economía agropecuaria de nuestro país.

Desarrollo general de la ganadería y la agricultura aplicando las técnicas modernas y maquinarias apropiadas para las distintas clases de cultivo y configuración de la tierra, creando verdaderos centros de experimentación agrícola, dotados de personal especializado, de maquinaria agrícola de fácil acceso y que faciliten el empleo de semillas seleccionadas de abonos químicos en gran escala, etc.

Establecimiento de un seguro de desempleo que abarque a todos los trabajadores del campo.

El Estado debe fomentar la creación de cultivos y ocupaciones estacionales para eliminar el paro entre cosechas.

Creación y desarrollo de escuelas de capacitación agrícola y ganadera. 7


II.B. JUVENTUD ESTUDIANTIL A pesar de que el aparato educativo de nuestro país ha experimentado grandes transformaciones a lo largo del siglo XX, lo que nos queda en el siglo XXI es, básicamente, un sistema educativo que se dedica a forjar herramientas de trabajo que en un futuro serán utilizadas por los capitalistas en su único y propio beneficio, relegando la cultura y el desarrollo intelectual de las personas a un segundo plano. Los niños crecen en Primaria sin saber nada sobre la historia de nuestro país. Sin embargo, sí pueden aprender la historia de Jesucristo y sumergirse en los principios del catolicismo. En Secundaria y el bachillerato se encargan de inculcar al alumnado los principios de nuestro "paraíso democrático", intentando erradicar cualquier pensamiento que ose a cuestionar el sistema productivo, la monarquía, el sistema de gobierno, la sociedad estamental... En estudios superiores y niveles universitarios, se forman, por poner ejemplos, desde informáticos y economistas, hasta técnicos en electrónica, pasando por administrativos y personal de sanidad, y todos culminan su formación con la convicción de ser una máquina de producir beneficios –sin apropiárselos- y ya ni a los propios afectados les importa no haber adquirido conocimientos en campos como historia, geografía o idiomas. Como vemos, la sociedad, en demostración de su alienación, se encarga de que a nosotros mismos nos importe poco el nivel cultural que adquiramos si eso no va a servirnos para ganarnos la vida. "¿Para qué aprender esto?", "¿De qué va a servirme en la vida?" Frases como éstas las hemos dicho todos. La vocación ha desaparecido; los padres aconsejan a sus hijos estudiar medicina, por ejemplo, porque los médicos tienen un buen sueldo y viven bien, no para curar a las personas. La enseñanza, una vez desarrollado el capitalismo en nuestro país, se adapta y se camufla para seguir siendo lo que fue en la época franquista: un medio fundamental de dominación ideológica y, por tanto, un instrumento esencial para consolidar la hegemonía de la clase dominante, perpetuándola en el poder. Se inculcan principios del régimen para crear herramientas útiles en el mercado capital; todos querrán ser un artículo que se rifen los empresarios. Queda claro que el sistema educativo actual es un mecanismo en beneficio de la clase dominante, una inversión que le producirá riquezas, y su sueño es que estas riquezas aumenten cada día más invirtiendo cada vez menos. ¿Cómo consigue esto la clase dominante? Privatizando la enseñanza: una vez empieza a entrar capital privado en las universidades, éstas comienzan a tener dueños y a convertirse en un departamento de las grandes corporaciones y grandes multinacionales a la que NO todos podrán tener acceso, sólo los que puedan permitírselo, para que así esta clase dominante pueda ahorrase las becas. Este proceso ya ha empezado con el Plan Bolonia. Es un plan que se ha confeccionado en el Marco Comercial de la Unión Europea (y no en el de la educación) por el que entidades privadas empiezan a financiar las universidades, se hacen cargo de las becas (becas-préstamo) y comienzan a poner dificultades de acceso a las clases más humildes. Con el nuevo sistema de becas, el alumno devolverá el dinero –con intereses en muchas ocasiones- a la empresa que le financió los estudios con trabajo no remunerado; también la asistencia a clase será obligatoria y aumentará el trabajo para casa, haciendo que los alumnos que se ven obligados a trabajar a la vez que estudian para poder pagarse la matrícula, la estancia fuera de casa, libros, etc. abandonen los estudios por no poder costeárselos, quedando en el montón de personal no cualificado; todo está cuidadosamente diseñado para crear una masa de trabajadores 8


dispuestos a trabajar en cualquier cosa bajo las condiciones que sean. Estas medidas y muchas más aseguran a los capitalistas que la enseñanza vaya sufriendo transformaciones hasta llegar a convertirse en una auténtica escuela de adiestramiento. Otra lacra de la enseñanza es que no se invierte en infraestructuras o en investigaciones, abarrotando las clases con una treintena de alumnos en Primaria y ralentizando el desarrollo por escatimar en plazas y becas de investigación, las cuales, por otro lado, son, en su mayor parte, exclusivas para los más privilegiados (y deberíamos decir también enchufados). Todas estas artimañas encuentran la oposición de gran parte de la juventud estudiantil; los jóvenes estudiantes, más o menos conscientes, se sienten utilizados, se dan cuenta de que se convierten en mercancía a disposición del gran capital e intentan promover movilizaciones y actos reivindicativos y de protesta en los centros educativos para expresar su disconformidad, pero estos actos no tienen mayor repercusión que la de manifestar su rechazo ante los cambios y "reformas" que se van sucediendo y no llevan a ninguna solución. Es necesario incentivar una unidad de acción y fomentar y organizar a los jóvenes estudiantes en Asambleas Estudiantiles en cada centro y concatenarlas con el fin de, aparte de que los estudiantes vayan asumiendo que la unidad organizada de todos hace la fuerza, ir caminando hasta conseguir una enseñanza que deje de pertenecer al capital y de estar al servicio de éste para estar en manos y al servicio del pueblo. No queremos una enseñanza para la élite, queremos una enseñanza que eleve el nivel cultural de todo el pueblo y asegure un futuro laboral digno para todos, y que esta eficiencia sea en beneficio de una correcta evolución de nuestra sociedad. El aparato escolar es un mecanismo que se transformará en consonancia con la transformación de toda la sociedad. No obstante, no podemos dejarla aparcada como si su papel fuera únicamente el de esperar a que la sociedad evolucione, el sistema educativo es un terreno fundamental en el que ir creando conciencia para ir sentando los cimientos sólidos de una transformación social; de una Revolución. "Por una parte –decía Marx- es necesario cambiar las condiciones sociales para crear un nuevo sistema educativo; por otra, hace falta un sistema de enseñanza nuevo para poder cambiar las condiciones sociales.". Ante el crucial papel de la enseñanza y de la juventud estudiantil en la sociedad, la FJCE considera que existen reivindicaciones que, aunque aún son mínimas, se pueden exigir inmediatamente con la pretensión de ir forzando el cambio hacia una nueva enseñanza: 

Rechazo y desvinculación del sistema educativo español del Plan Bolonia.

Reconocimiento y aplicación REAL de una enseñanza laica, gratuita y obligatoria hasta la mayoría de edad.

Inversión en infraestructuras que garanticen una enseñanza de calidad.

Libertad para los estudiantes de organizarse en Asambleas Estudiantiles.

Libros y material escolar totalmente gratuitos en todos los niveles de enseñanza.

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Riguroso estudio individual para la concesión de becas de transporte, alojamiento… La formación y el desarrollo intelectual de la sociedad debe correr a cargo del Estado.

Residencia de estudiantes gratuita cerca de las zonas universitarias para estudiantes que hayan tenido que emigrar de su localidad para proseguir con sus estudios.

Un nivel estándar para todos los centros docentes con un sistema justo de puntuación y evaluación para el alumnado, donde el criterio del profesor no dificulte el curso de las asignaturas.

Actualización de todos los centros educativos a Centros TIyC.

Fomentar desde Primaria la formación expositiva y expresiva del alumnado no sólo a nivel escrito, sino también a nivel oral e interactivo.

Implantación de la asignatura de Historia de España en la educación primaria.

Desarrollo de los Centros de Investigación actuales para poner al servicio del pueblo los avances de la ciencia, la tecnología, la humanística…

Una participación real y efectiva de los estudiantes en el gobierno de la Universidad.

Una enseñanza para adultos que se adecue a las circunstancias específicas del alumnado.

Extensión a todos los rincones del Estado español de una campaña de alfabetización gratuita para erradicar el analfabetismo de nuestro país.

II.C. JÓVENES MUJERES "La desigualdad legal, que hemos heredado de condiciones sociales anteriores, no es causa, sino efecto, de la opresión económica de la mujer" (Engels en "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado"). En la antigüedad, cuando la tierra era común a todos los miembros de un clan, correspondía a la mujer la industria doméstica (tareas agrícolas, recolección de alimentos, cerámica, telar, etc.), mientras que el hombre se ocupaba de la caza y de la pesca. Esta primera división de trabajo la constituye una segmentación social entre los dos sexos, pero existe entre ellos igualdad: las actividades de la mujer y del hombre son igualmente productivas; su equiparación social es semejante. Con el descubrimiento del cobre, el estaño, el bronce, el arado y otros avances, la agricultura extiende sus dominios y se desarrollan los medios productivos que permiten, por primera vez, acumular un exceso de productos. En la lucha frente a la naturaleza y otras tribus ya 10


no se mata a los prisioneros, porque éstos son utilizados para trabajar para la tribu vencedora. El hombre recurre al servicio de otros hombres a los que reduce a la esclavitud, dando lugar a la aparición de sociedades agrícolas sedentarias, haciendo que la contribución femenina para la subsistencia de la sociedad fuese prescindible, comenzando así la degradación de la condición femenina. Ahora resultaba más conveniente que las mujeres se consagraran de manera intensiva y permanente a la maternidad y que los varones trabajaran duro para mantener familias todo lo numerosas que permitiera el potencial reproductivo femenino, puesto que una población numerosa era la mejor defensa para estas comunidades sedentarias frente a la presión de los grupos nómadas rivales. La dedicación exclusiva a la maternidad extremó la dependencia económica femenina y, con ello, el sometimiento forzoso del sexo femenino al masculino. Las mujeres se vieron así degradadas a una condición casi infrahumana. Pero las tribus con esta mentalidad se demostraron tan competitivas y pujantes que, en pocos milenios, se propagaron por todo el planeta hasta convertir el machismo exacerbado y la violencia sexual concomitante en un rasgo casi universal del comportamiento social humano. Otro terreno donde se manifiesta la opresión hacia la mujer es en el sexual. Durante años, y con la gran ayuda de la Iglesia, la mujer ha sido el elemento social destinado únicamente a la procreación; las mujeres han sido identificadas incluso como la representación del diablo en la Tierra, que, "con sus malas artes", incitaban a actuar pecaminosamente. También la sociedad se ha encargado de arrebatarle el derecho sobre su propio cuerpo y su propio futuro, negándole el derecho al aborto, o lo que es lo mismo, a la maternidad voluntaria. A lo largo de la historia, distintos pensadores y líderes elaboraron teorías para justificar la opresión de la mujer. Afortunadamente, la sociedad ha evolucionado y, a pesar de los obstáculos, la lucha de la mujer por emanciparse del dominio masculino ha logrado muchos avances, aunque aún existe un abismo enorme de la situación social, laboral y económica entre el hombre y la mujer: la desigualdad de salarios ronda el 25%, dependiendo del sector; la mujer carga, si no con la absoluta totalidad, sí con la mayor parte de las tareas domésticas y las cargas familiares (trabajo éste no remunerado que obliga a esta persona a una dependencia económica); encuentra también mayores obstáculos para ubicarse en el mercado laboral, etc. Las feministas consideran que pueden resolver con sus movimientos y reivindicaciones los problemas de la mujer en el marco del capitalismo, luchando por modificar las leyes e intentando que se adopten otras que establezcan la igualdad de derechos con el hombre; pero no hacen un pertinente análisis de clase; olvidan que la situación de la mujer trabajadora está estrechamente ligada al problema de los trabajadores en general, sin distinción de sexos: aún hoy existen desigualdades tan evidentes y que a su vez nos resultan tan naturales que parece que nunca podrán superarse. Nada más lejos de la realidad, pero sólo en el marco de un sistema social diferente, que libere las fuerzas productivas de la sociedad del yugo de la explotación capitalista, existirán las condiciones materiales necesarias para que se consiga y exista realmente una indiscutible igualdad. Este análisis se respalda solo, las pruebas están en la realidad que viven diariamente las mujeres en nuestra sociedad: la Constitución Española actual garantiza derechos como el divorcio, el aborto (en casos excepcionales), la igualdad de enseñanza, igualdad laboral… Por ejemplo, todos los trabajadores tienen derecho a una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades de 11


su vida personal y familiar. En ningún caso podrá hacerse discriminación por razón de sexo. Pero, ¿es así esto?, ¿qué garantías entrega la Constitución de la aplicación de estos principios? La realidad es que la mujer sale a buscar trabajo y lo tiene difícil. Si tiene suerte de encontrarlo, comenzará de forma eventual, sin ningún tipo de derecho social ni una remuneración adecuada; si tiene hijos, no tener con quién dejarlos o dónde limita también sus posibilidades, a no ser que se deje parte de su sueldo en una guardería o una cuidadora. En caso de ser madre soltera y de querer adquirir un perfeccionamiento profesional o desear continuar sus estudios deberá sacrificar todo su tiempo libre en el empeño. Y así, un sinfín de realidades. Sólo un sistema socialista, al liberar las fuerzas productivas y al acabar con las causas económicas del paro, crea las condiciones materiales para que, en la práctica, se realice la integración social de la mujer en condiciones de total igualdad. De ahí que no se considere oportuno apoyar algunos aspectos de los movimientos feministas burgueses, pues sus reivindicaciones son impracticables en el marco socio-económico capitalista; hay que crear las condiciones que permitan realmente aplicar esas reivindicaciones, y el camino no es otro que el de la conquista del poder político por parte del proletariado. La lucha de la mujer está unida a la del hombre de su clase, no podemos separarlas, pues estaríamos ya tratando nosotros mismos a cada sexo de una manera diferente en los mismos aspectos. Citemos textualmente a Lenin: "La lucha por la civilización de la mujer debe estar unida con toda lucha de la clase obrera". No es fácil que la mujer sea consciente de esto, ya que las mujeres que han crecido bajo el yugo del un régimen fascista en el que la Iglesia Católica se encargaba de implantar por ley sus valores morales, han asumido un papel de sumisión económica y social a la figura masculina, autodegradándose y colocándose en un nivel inferior dentro de una misma especie. Actitud inaudita que transforma a la mujer en un ser alienado, en algo que no corresponde con la naturaleza. Por eso son las jóvenes españolas las que tienen que tomar parte en la lucha de clases, convenciéndose de que es la única vía que establecerá unas condiciones socio-económicas que harán posible la igualdad absoluta entre sexos. Mientras tanto, sólo estaremos poniendo parches. La FJCE propone las siguientes reivindicaciones inmediatas como punto de partida en la lucha por la igualdad de sexos: 

Igualdad real de salarios entre sexos en todos los sectores del mercado laboral.

Persecución y castigo penal a aquellos patronos que infrinjan los derechos de igualdad de la mujer en el trabajo.

Protección económica para madres solteras, si es que su economía familiar no cubre las necesidades sanitarias y educativas básicas y dignas para criar a sus hijos hasta que éstos cumplan la edad laboral.

Aumento de la baja por maternidad a 2 años, percibiendo íntegro el salario y conservando el puesto de trabajo.

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Creación por parte del Estado de guarderías públicas con diferentes turnos y flexibilidad de horario que se compagine con las horas de trabajo de la madre.

Ampliación de las posibilidades con relación al aborto, garantizando una buena asistencia médica de la mano de la Seguridad Social.

Revisión de todos los libros de texto y juegos escolares, eliminando de los mismos aquellos aspectos que asignan a la mujer su papel tradicional.

II.D. JÓVENES EMIGRANTES Todos los pueblos han sido alguna vez emigrantes, tuvieron que buscar la supervivencia en otros países más avanzados y con mejores condiciones de vida que en su lugar de origen. El pueblo español no es distinto, en otras épocas tuvimos que salir a ganarnos la vida fuera de nuestra tierra natal. Hoy, pese a la crisis que nos asola en todos los sentidos, y que va a más, España es un país que se encuentra en la mira de muchos pueblos como lugar de posibilidades para mantener una vida digna en comparación con las condiciones de vida que se sufre en otros países menos desarrollados o tercermundistas. Pero la actitud y la opinión generalizada de la sociedad española acerca de los inmigrantes es bastante áspera y déspota. Nos encontramos ante una actitud racista, aunque la mayoría quiera negarlo. De ello se ha encargado el sistema capitalista con sus calumnias y difamaciones sobre el papel de los inmigrantes en nuestro país a través de los medios de comunicación, pues no interesa que cunda la solidaridad entre proletarios de todos los países; juegan al "divide y vencerás", y, por ahora, van venciendo. Pero, más que una actitud racista, encontramos una actitud clasista: no nos molesta que vengan a nuestro país personas de otros países ni que éstas sean de otras razas si vienen invirtiendo, creando empleo o ejerciendo la presidencia de equipos de fútbol y se gastan una fortuna en fichajes; de hecho, nos da igual el color de piel de los propios fichajes. Los inmigrantes son mal acogidos cuando vienen a trabajar o a mendigar. Alegamos que "vienen a quitarnos el trabajo", y que "trabajan prácticamente gratis". Existe una confusión al proponer al inmigrante como enemigo por trabajar por un bajo salario y unas condiciones laborales penosas: es el patrono el que está infringiendo la ley, pues ningún español considera que esas condiciones de trabajo sean dignas, nunca aceptaríamos un trabajo con semejante sobreexplotación. Lo más probable es que la mayor parte de la sociedad, la clase trabajadora, ignora el avance económico que supone la emigración a nuestro país (aparte de la riqueza cultural). Citando algunos datos recientes nos damos cuenta: en 2010, ya con más de 4 millones de parados en España, hacían falta 12.000 jornaleros en Huelva en la temporada de la fresa. Sólo 5.000 plazas se cubrieron mediante las demandas del INEM, el resto tuvieron que ser cubiertas con trabajadores inmigrantes, pues no todos los que constituían la masa de parados estaban dispuestos a faenar bajo el sol si podía subsistir con la prestación por desempleo, otras ayudas o la economía sumergida. Menos aún si el desempleado en cuestión ha dedicado años de su vida a culminar estudios de alguna clase. El resultado fue que se perdieron varias toneladas de fresas porque ni con mano de obra inmigrante se cubrieron las plazas vacantes.

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Existen otros datos reveladores que nos desmontan las mentiras acerca de los inmigrantes: en 2008, las cotizaciones de los inmigrantes supusieron un beneficio para el Estado de 9.000 millones de euros. La suma equivale a lo que le cuestan al erario público 900.000 pensionistas españoles. Porque son los pensionistas españoles los que se benefician de las cotizaciones de los inmigrantes, no son los extranjeros: en el país existen 7,5 millones de jubilados españoles frente a sólo 60.000 extranjeros (cifra a la que aún podríamos restar la de ciudadanos comunitarios). ¿Quién pagaría las pensiones de nuestros jubilados sin inmigración? Los discursos manipuladores antiinmigración se basan en razonamientos simplistas sin datos objetivos que los respalden. La mano de obra inmigrante es tan necesaria en nuestra sociedad como la mano de obra de trabajadores españoles. La población que emigra de su país suele ser la más preparada para buscarse la vida, la más fuerte, la más sana, la más enérgica; en definitiva: la más joven. Emigran por necesidad, como se vio obligado el pueblo español en su día, con la ambición de darle una vida digna a sus hijos, con el deseo de ayudar en lo que sea posible a su familia o con el sueño de sobrevivir hasta que se creen las condiciones que le permitan volver un día a su patria y vivir en unas circunstancias dignas de un ser humano. La FJCE tiene como uno de sus principios fundamentales el internacionalismo proletario, por el cual los trabajadores de cualquier país se sienten identificados con los trabajadores de cualquier otro país, pues todos pertenecemos a la misma clase, a la clase obrera. Por ende, luchamos por la emancipación de toda la clase obrera a lo largo y ancho del planeta, por erradicar todo signo de explotación del hombre por el hombre, solidarizándonos con trabajadores de otros lugares. Partiendo de este principio, la FJCE hace suyas las siguientes reivindicaciones:  El Estado está obligado a facilitar los puestos de trabajo necesarios para que los inmigrantes puedan incorporarse inmediatamente a la sociedad española como miembros de pleno derecho (como cualquier otro trabajador español) y empezar lo antes posible a cotizar en la Seguridad Social.  El Estado está obligado a velar por los intereses inmediatos y vitales de los ciudadanos españoles en el extranjero, especialmente cuando éstos hagan denuncias en sus embajadas relacionadas con los problemas laborales que tengan en los países en que vivan.  El Estado debe abonar cada año a los jóvenes españoles residentes en el exterior el importe de un pasaje de ida y vuelta a su lugar de residencia, con la finalidad de que todos los españoles mantengan el vínculo con sus familias y con su cultura.

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III. LACRAS DE LA JUVENTUD ESPAÑOLA III.A. EL PARO "Como ya es sabido, el paro acompaña inevitablemente al régimen capitalista de producción" indicó Lenin, respaldado por un análisis fácil de comprender: Los capitalistas –los patronos- se valen del paro para intensificar la explotación de los trabajadores, pues el paro supone que la demanda de mano de obra es inferior a la oferta y que, en consecuencia, abarata su costo como cualquier otro producto. El paro laboral constituye un integrante necesario de la economía capitalista, sin el cual ésta no podría existir ni desarrollarse: que exista el paro quiere decir que hay personas a las que les falta el sustento, que necesitan un salario, por pequeño que sea, para mantenerse a sí mismos y a sus familias, y que aceptarán cualesquiera que sean las condiciones para conseguirlo, con lo que los empresarios pueden permitirse rebajar los salarios, intensificar las jornadas y precarizar la situación laboral de los trabajadores asalariados que tiene a su cargo, obligando a éstos a acatar, pues saben que al patrón le importa poco despedirles, ya que existe una masa de gente esperando a entrar en cualquier trabajo bajo las condiciones que sea. Marx llamaba a la tasa de paro "la reserva del miedo". Los trabajadores, por miedo a quedarse sin trabajo y sin sustento, aceptan cualquier condición con tal de conservar su trabajo. Este miedo existe porque existe la tasa de paro. ¿Qué ocurriría si no existiera ningún parado?, ¿si no hubiera nadie en la cola esperando para trabajar, porque todos tuvieran un puesto de trabajo? Pues que los trabajadores podrían exigir mejoras en sus condiciones laborales y aumentos de salario, pues el patrón ya no podría despedirlos y reemplazarlos por otros, y si despidiera sin más, disminuiría la producción y, en consecuencia, sus propios beneficios. Por eso, en una sistema económico capitalista, la promesa de los políticos y gobiernos de llegar al pleno empleo no es más que una pantomima para conseguir aplacar a las masas, conseguir votos y seguir con el mismo juego de siempre, porque, como ya hemos visto, acabar con la tasa de paro en su totalidad supondría el fin del desarrollo de la economía capitalista. Sólo en un marco económico socialista podría eliminarse la tasa de paro, pues no existirían ni predominarían los intereses personales de nadie, sino los intereses generales de todos; los beneficios de la producción no serían para el dueño de ninguna fábrica, ni para ningún terrateniente, ni para ningún especulador y/o explotador sin escrúpulos, sino que sería un beneficio común, destinado al avance, desarrollo y bienestar de toda la sociedad. En el periodo imperialista y de la crisis en general del capitalismo, el paro alcanza extraordinarias proporciones, se hace masivo y permanente, siendo la juventud el sector más afectado. En España, en lo que llevamos de "democracia", siempre hemos estado por encima de los 2 millones de parados. Actualmente, en plena crisis económica, rozamos los 5 millones. Tenemos una tasa de paro juvenil del 43,5%, frente al promedio del 20,4% europeo: uno de cada dos jóvenes no tiene empleo. La globalización del capitalismo convierte a los países, a los pueblos, en mercancía. Los recursos y los medios de producción están en manos privadas, con lo que está en manos de los capitalistas el bienestar o la miseria de los pueblos: en los países donde los mercados privados decidan invertir, habrá época de bonanza económica y desarrollo; por el contrario, allá donde no quieran invertir, la miseria aumentará drásticamente, aumentará el paro y las condiciones de vida 15


caerán en picado. Los gobiernos, por su parte, tienen poco que hacer: a lo largo de la historia del capital, los gobiernos han ido cediendo competencias (sobre todo en el ámbito económico), han ido vendiendo empresas y privatizando servicios, implantando una política económica neoliberal que deja al Estado con una única fuente de ingresos: los impuestos de los ciudadanos. La luz, el agua, el gas, la telefonía, etc. pertenecen al sector privado, siendo los dueños de las diferentes empresas los que se benefician de la explotación de éstos recursos, cuando podrían ser de propiedad estatal y todos pagaríamos nuestras facturas al Estado y para las arcas del Estado en vez de a Telefónica, Endesa, Iberdrola, Repsol, etc. Con todo esto, los gobiernos han perdido también la capacidad de crear puestos de trabajo, pues ni cuenta con empresas públicas que creen empleo ni tiene capital para invertir en infraestructuras, que crearían puestos de trabajo y mejorarían la calidad de vida. Por ejemplo: si se construyeran más colegios, las clases no serían de 30 alumnos, sino de 15, especializando más la enseñanza y ofertando plazas de personal docente. El camino de las oposiciones dejaría de ser una odisea. En España hemos sobrevivido muchos años gracias a la explotación urbanística –ilegal en muchos casos-, construyendo en 10 años más que Francia, Alemania e Italia juntas, a cargo de manos privadas, claro, pues el Estado también ha vendido a los capitalistas el suelo público. Ahora se acaba el chollo de la construcción, y toda la economía se paraliza; el ladrillo, aquello que venía siendo el eje motor de la economía española se viene abajo –como era previsible-, y en España no existen ni infraestructuras suficientes ni industrias para tantos parados. De hecho no existe un mercado laboral definido. Sólo nos queda explotar el turismo que nos proporciona el sol y nuestra propia cultura, pero eso no enriquece a toda la geografía española, con lo que las condiciones de vida en España van a peor. Entre los parados encontramos desde campesinos, albañiles, peones, comerciantes, etc., hasta abogados, licenciados en económicas, en periodismo, personal sanitario... de todo, y todos buscan infructuosamente trabajo. España es el país que más desaprovecha la formación de su juventud. Los jóvenes acaban sus carreras para entrar en las filas del paro. Por eso, la FJCE, a sabiendas que la única solución real al problema del paro es la superación del capitalismo y la implantación de una economía socialista y planificada, hace suya las siguientes reivindicaciones, constitucionalmente viables y perfectamente factibles, para paliar los desastres del paro e ir encaminando la economía hacia un marco económico socialista: 

Nacionalización de las empresas que exploten y se beneficien de la venta de recursos naturales tales como el agua, el gas, la electricidad... así como las empresas que se estén beneficiando de los servicios básicos como la telefonía, Internet, transporte, alimentación u otras industrias.

Inversión en infraestructura pública en todos los ámbitos (educación, sanidad, transporte, etc.).

Inversión en I+D+I.

Todo joven mayor de edad tiene derecho a un subsidio provisional de desempleo en caso de que ni el sector público ni el privado le proporcionen un trabajo.

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III.B. EL PROBLEMA DEL ACCESO A LA VIVIENDA Los jóvenes siempre hemos escuchado que somos la generación más favorecida, que vivimos en unas condiciones de vida inmejorables y que generaciones anteriores vivieron penurias, guerras y hambre, que no tenemos de qué quejarnos. Bien, no podemos negar que nuestros padres y abuelos pasaron hambrunas, miserias, guerras, etc., y que nosotros tenemos al alcance de nuestra mano educación, servicios sanitarios, ropa, comida en abundancia... e incluso artículos de lujo como coches, ordenadores, televisores... pero también es verdad que, pese a las comodidades que podamos tener, a nosotros nos ha tocado vivir hasta ahora el punto máximo de desarrollo del capitalismo. El que no nos falte la comida y que tengamos más o menos comodidades son parte del plan del gran capital: el capitalismo ha sufrido siglos de revoluciones por todas partes del planeta; los pueblos se han levantado reiteradamente para acabar con un sistema de vida esclavista y explotador, y no todas las revoluciones fueron fallidas, existen precedentes que demuestran que es posible tumbar al capital, y de hecho lo han puesto bajo las cuerdas (la URSS, Cuba, Vietnam...). Ahora el capital ha aprendido, y se cura en salud previniéndose de las revoluciones por parte de los pueblos, por parte de los explotados. ¿Cómo lo hace? Es sencillo: en épocas anteriores eran el fascismo, las dictaduras militares y el terrorismo de Estado los que, mediante el miedo, se encargaban de controlar a las masas, además de asegurar que el sistema de explotación del hombre por el hombre dominara el método de producción; pero de esta manera el explotado reconocía fácilmente a su enemigo: cuando se descubría a una figura concreta como la causante de la situación esclavista del momento, se suscitaban revoluciones o cambios, y se sabía en cierta medida qué hacer, se sabía el qué o a quién había que eliminar, se sabía quién infundía el miedo y cuáles eran las represalias de rebelarse. Ahora no es tan sencillo, el capital cada vez deja menos cabos sueltos: llena nuestras neveras y nos permite adquirir televisiones de plasma y coches, podemos salir de fiesta o ir al cine cuando queramos, comprarnos ropa, si no ahora, en las rebajas, de manera que ahora el miedo que tenemos es el miedo a perder lo que tenemos, a que baje nuestra calidad de vida, a ser pobres... Ahora sí nos tienen controlados; tenemos incluso derechos legales como el derecho a huelga, el derecho de reunión, libertad de expresión... todo un paraíso, y nos lo han regalado, ¿o alguien recuerda alguna revolución para implantar nuestro "Estado de bienestar"? Un tanto extraño que el carcelero libere a los presos por su propia voluntad ¿no? Todo esto, lógicamente, cosecha beneficios para el gran capital; no sólo la posibilidad de que el pueblo se revolucione ha sido eliminada, sino que ha conseguido que el pueblo esté de acuerdo con el sistema, el explotado está de acuerdo con el explotador, y se deja explotar. Entonces ya es el momento para que nos saquen todo el jugo que puedan sacarnos, hasta el punto de que una vivienda, un bien tan básico como es un techo para guarecerse, nos cuesta toda una vida obtenerla. Nuestros padres sufrieron adversidades físicas no comparables a las nuestras, pero al menos la mayoría sí pudo acceder a una vivienda a una temprana edad, eran jóvenes y formaron una familia bajo un techo propio, más o menos digno. Ahora, no sólo es imposible acceder a una vivienda, sino que aquellos que pueden acceder, han de hipotecar 40 años de su vida, toda una vida laboral dedicada a costear un bien elemental como es una casa. ¿Qué lógica encontramos? ¿Cómo es posible que estemos toda una vida pagando y sacrificándonos por un techo donde podamos vivir? ¡No estamos hablando de lujos, son bienes de primera necesidad! Incluso en la Constitución Española se defiende el derecho de todos los españoles a una vivienda digna... lo que no especifica 17


es que ese derecho es sólo para el que pueda permitírselo. ¿De verdad es este el camino del progreso de la humanidad? Porque a algunos nos parece que vamos retrocediendo a pasos abismales sin que podamos si quiera reconocerlo a simple vista. Una vez visto la imposibilidad de vivir en una vivienda en propiedad, se baraja la opción de vivir de alquiler; no necesitas que el banco te dé la bendición para acceder a ella, pero estamos en la misma situación: trabajar y sacrificarnos para pagar nuestro techo. Y aún el mayor problema lo encontramos en las pensiones. Después de toda una vida trabajando y dedicando la mayor parte del salario en el alquiler de un hogar, nuestra calidad de vida se ve gravemente afligida cuando nos jubilamos y pasamos a ser pensionistas. Nos vemos obligados a cambiar de hogar a otro menos costoso, o a seguir trabajando de manera irregular para mantener una vida "digna". En España vivir de alquiler es una trampa, por lo que nos vemos forzosamente obligados a arreglárnosla como podamos para conseguir una casa en propiedad antes de la edad de jubilación. Es cierto que el desorbitado precio de la vivienda en la actualidad se debe a la liberalización del suelo llevada a cabo por el Gobierno de José María Aznar (PP); la famosa Ley del Suelo junto con las reformas laborales que la acompañaron hicieron del ladrillo una industria nunca vista en nuestro país, y que nos ha dejado en herencia una crisis a todos los niveles. Pero está claro que si el sistema que impera, el sistema capitalista, permite que se desarrollen dichas leyes y medidas, el fallo reside en el propio sistema por permitir que se realicen gestiones que nos llevan a la ruina y que dan paso a una especulación criminal. El libre mercado, aquel que todos alaban como símbolo de la libertad individual y colectiva, ahora se nos aparece como una gran mentira: se supone que el diseño del libre mercado, aquel donde la intervención del Estado es prácticamente nula, ejerce una autorregulación que abarata el precio de los productos cuando existe excedencia de éstos, pues es la competencia la que se encarga de ello; al igual que la escasez de algún producto en concreto encarece dicho producto. Pero ¿de verdad es cierto esto? Ya conocemos la teoría, pero la realidad es que España es el país de Europa con más viviendas vacías y el que tiene los precios más caros (y el que mantiene los salarios más bajos). Existen más de 2 millones y medio de viviendas vacías, y otros tantos millones de jóvenes que quieren independizarse y no pueden acceder a ella. Por otro lado, existen multitud de construcciones paralizadas porque los promotores no quieren terminarlas hasta vender el cúmulo de viviendas que tienen vacías, aún cuando los futuros propietarios de las futuras viviendas ya están pagando su hipoteca ¿Qué sentido tiene todo esto? Los bancos son otro factor que han intervenido en la especulación de la vivienda y del sector de la construcción, haciendo imposible la "autorregulación" del mercado. La banca privada en complot con los grandes promotores inmobiliarios, y con el beneplácito de los gobiernos neoliberales burgueses, han inflado el precio de la vivienda y han concedido hipotecas por un valor muy por encima de su valor real, vendiendo zulos a precio de palacios. A los consumidores no nos quedaba otra que firmar las hipotecas perpetuas que nos ofrecía el banco, pues no existía otra vía para adquirir una vivienda, aunque ahora vayan divulgando que hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades... Ahora resulta que acceder a un bien de primera necesidad es vivir por encima de nuestras posibilidades. La cuestión es que el impago de las hipotecas ha traído consigo innumerables embargos, siendo ahora los bancos dueños de miles de inmuebles repartidos por todo el Estado (aparte de los que ellos mismos han promocionado y que se les han quedado sin 18


vender), y no rebajarán los precios de dichas viviendas, pues ellos han "prestado" una cantidad de dinero que corresponde al valor que ellos mismos le pusieron a las casas. O sea, que no pueden venderlas más baratas, porque supondría reducir sus beneficios. La situación actual es insostenible y absurda: trabajadores construyen casas a las que luego no pueden acceder. Es necesario tomar medidas que vayan permitiendo a los jóvenes acceder a una vivienda digna. Por eso la FJCE propone un paquete de medidas con respecto al acceso a la vivienda, que representen el inicio del cambio del marco comercial y económico que rodea a la industria del ladrillo, teniendo como meta que el derecho a una vivienda digna deje de ser un concepto para convertirse en una realidad: 

Creación de una Banca Pública Española que se haga cargo de las gestiones inmobiliarias del Estado en cuanto a financiación, hipotecas, tasación, depreciación, expropiación y todo lo que concierna al tema del acceso a la vivienda. Puesto que la vivienda es un bien de primera necesidad, debe ser el Estado el que gestione el mercado de los inmuebles y las condiciones y facilidades para acceder a ellos.

Nacionalización de todas las hipotecas en curso.

Cancelación de las hipotecas en curso de viviendas que ya hayan sido embargadas.

Nuevo estudio de tasación de las viviendas hipotecadas, devaluando el valor de éstas hasta ajustarlo al valor real de la vivienda, en consonancia con las condiciones de vida actuales y el poder adquisitivo medio de los españoles. Recalculando así la hipoteca de cada vivienda conforme al nuevo valor de ésta, y restándole a esta nueva cantidad la cantidad aportada por el comprador hasta la fecha.

Expropiación inmediata por parte del Estado de los inmuebles vacíos que sean propiedad de bancos privados, asignándole a éstos la condición de VPO o de vivienda en alquiler de propiedad pública.

Gestión por parte del Estado de las viviendas en alquiler de propiedad pública, asignando precios adecuados a las condiciones de vida actuales y el poder adquisitivo medio de los españoles.

Legislación única y uniforme para todo el Estado español para las VPO.

Las VPO serán puestas en venta bajo las nuevas condiciones de tasación y financiación, basadas en las condiciones de vida actuales y el poder adquisitivo medio de los españoles.

Alquiler obligatorio de segundas viviendas urbanas, si éstas están vacías, bajo pena de expropiación.

Expropiación por parte del Estado de las obras paralizadas pertenecientes a grandes promotores y bancos, y culminación de las mismas. 19


III.C. SITUACIÓN SOCIAL JUVENIL - DROGAS Y ALCOHOL Otro flagelo que sufre la juventud española de nuestros días es el consumo masivo, irresponsable e incontrolado de todo tipo de drogas y alcohol. Consideraremos a partir de ahora el alcohol y el tabaco como drogas, "drogas legales". España es el país donde más cocaína se consume de Europa, el país en el que la edad a la que se empieza a ingerir alcohol es cada vez más temprana, y donde casi el 40% de la población es adicta al tabaco. El consumo de todo tipo de drogas y alcohol está generalizado entre la juventud, es algo que ha llegado a ser lo más normal del mundo, es como tomarse un refresco; de hecho, entre los más jóvenes son los más consumidores los que se ganan el respeto de sus semejantes, son los más populares. Pero miles de personas mueren al año en España a causa del consumo de drogas, alcohol o tabaco. Las drogas, queramos reconocerlo o no, son un arma de control que impulsa el capitalismo. El consumo generalizado de droga nace en los años 40 en los EEUU. Al principio, por su elevado costo, el consumo estaba reducido a círculos muy concretos (artistas, intelectuales, aristócratas, etc.), pero poco a poco fue extendiéndose por todas las capas de la sociedad de todo el mundo. Y pese al "teatro persecutorio" que tienen montado los gobiernos burgueses para mantener la "integridad moral", no podemos creer que las drogas se hayan extendido a todos los rincones del mundo eludiendo al capitalismo. Es imposible que algo se propague tan rápido y por todas partes a espaldas del capital o sin que éste lo controle. Indudablemente, si las drogas amenazaran la existencia del sistema capitalista, sus máximos preservadores ya se habrían preocupado de eliminar su influencia. En sus resultados prácticos, las drogas y el alcohol producen un estado de dependencia en el consumidor con respecto a ellas, que hacen a éste olvidar, aliviar o sobrellevar graves problemas que el capitalismo provoca (paro, hambre, miseria, problemas económicos, vida estresante, cargas familiares, etc.), problemas que, bien por conciencia, bien por desesperación, harían que cualquier persona se rebelara contra el sistema si acaso dicha persona fuese capaz de reconocerlo como causante de sus males y su situación. El efecto de las drogas y la dependencia que crean son elementos concretos que impiden que cada persona reaccione ante un azote tan directo como es la explotación capitalista. El interés del capital en que se extienda el consumo de todo tipo de drogas, alcohol y tabaco entre la juventud, y todo aquel que así lo desee, es tan grande que hasta se preocupa de infundir argumentos que le hagan sentir al consumidor menos culpable de consumirlas: dividen entre "drogas blandas" y "drogas duras". Equiparan el efecto de las "drogas blandas" (marihuana, hachís, etc.) al efecto del tabaco o el alcohol, por lo que "no pueden ser tan malas si el alcohol y el tabaco son legales ¿no?" Este es el razonamiento de cualquier joven. Pero esto no es más que una gran mentira. El consumo de alcohol y las drogas, por igual, causan un enajenamiento de la voluntad y producen una caricaturización de la realidad. Esto implica una grave alteración de las funciones del sistema nervioso. Y la combinación de varias sustancias ya produce unos resultados desastrosos, anulando la capacidad de reacción y actuación del individuo en cualquier ámbito o en cualquier situación. Las "drogas duras" causan efectos más graves, y en la práctica sirven al capitalismo como el extremo grave del baremo, haciendo que el consumo de las "blandas" cada vez se consideren menos dañinas y se acepten como un hábito normal en la sociedad. 20


El alcohol y el tabaco, sustancias legales que se incitan a consumir en el mundo de la noche, en reuniones sociales, etc., suponen el gancho perfecto que lleva a los jóvenes a comenzar con el consumo de otras drogas. Además de proporcionar grandes ingresos al Estado mediante impuestos, etc. Por otro lado, existen mafias enormes que se dedican al narcotráfico repartidas por todo el mapamundi que viven como reyes a causa de la drogadicción y la muerte de millones de personas. Una irracionalidad atroz. Esto no se puede permitir. Después de este análisis, parece clara nuestra posición antidrogas y nuestra voluntad de lucha por la persecución y erradicación total del consumo. Pero la solución no es tan sencilla ni tan rápida. Las drogas, como hemos visto, suponen un freno para el avance de la Revolución, de cualquier revolución; suponen un gravísimo problema para la salud y un obstáculo para la evolución de la humanidad. Y, desde luego, no queremos construir una sociedad insana y dependiente de drogas o cualquier otra sustancia, que, además, hacen al individuo, y por ende a toda la sociedad, vulnerables de ser controlados, privándoles de una libertad real. También es cierto que algunas investigaciones han comprobado que el consumo controlado y responsable de algunas sustancias, como la marihuana, pueden ser usados con fines terapéuticos en situaciones concretas. También el vino, licor alcohólico que se hace a partir del zumo de la uva, posee propiedades, que han sido científicamente demostradas, que repercuten positivamente en la salud, siempre que se ingiera de manera controlada y responsable; aparte de ser una innegable marca de distinción en muchas culturas. No son pocos los seres humanos que han muerto a una edad por encima de la media de esperanza de vida y nunca dejaron de fumar, aunque son más numerosos los que mueren a causa de ello. Con esto podemos deducir que una sociedad educada sabrá hacer un uso responsable de determinadas sustancias. Drogas como la cocaína, heroína, MDA, éxtasis, etc., las denominadas "drogas duras" no pueden obtener por nuestra parte ninguna contemplación, pues son las más adictivas y las más dañinas, son un arma de destrucción que lo único que producen son muertes y beneficios para los capos de la mafia, y además son el principal motivo de la delincuencia juvenil, de la marginación y del fracaso escolar y laboral; su uso no supone sólo un consumo casual en situaciones concretas, sino que en muchísimas ocasiones supone un problema de salud crónico que convierte a seres humanos en "residuos humanos", en yonquis, que dejan de ser personas para ser seres inertes. Con lo que la necesidad de su erradicación total no tiene discusión. Pero no estaríamos siendo realistas si tratamos a otras sustancias de efectos "más livianos" con la misma severidad. El alcohol provoca efectos muy agresivos y de manera inmediata en el sistema nervioso del cuerpo humano, y con una cantidad bajísima de consumo consigue anular la voluntad del individuo, además de enajenarlo rápidamente y de manera evidente. Es más agresivo que otras drogas actualmente ilegales. Pues bien, pese al consumo irracional de alcohol en nuestra sociedad actual, hemos conseguido convivir con ello. Su consumo es legal, pero la educación, las restricciones y las penalizaciones al respecto hacen que el mundo no esté paralizado por esto. Cada individuo es medianamente consciente de lo que el alcohol supone y sabe cuando consumirlo. La productividad continua en aumento y la tecnología avanza de manera asombrosa. Esto indica que somos capaces de evolucionar coexistiendo con estas sustancias y su consumo, e incluso de aprovecharlas en positivo, lo que hace 21


aflorar el debate sobre la legalización. No obstante, no podemos negar que el consumo es cada vez mayor y sobrepasa los límites de la racionalidad y la moralidad. Hay que tomar medidas al respecto. En cuanto a la legalización de algunas de estas "drogas blandas", lógicamente, no se puede seguir permitiendo que la gente consuma sustancias que no estén bajo un control médico y sanitario, como a los que se someten al alcohol y al tabaco, que elimine peligros contra la salubridad; los jóvenes que consumen drogas no saben ni de dónde provienen ni quién las ha tratado. Tampoco se puede permitir que los narcotraficantes vivan de lujo a costa del tráfico de drogas. Con lo que la legalización de estas "drogas blandas" puede traer más beneficios que perjuicios, pues la venta sería en establecimientos autorizados bajo un control de restricciones (como ahora con el alcohol, por ejemplo), las sustancias se someterían a controles sanitarios, se controlaría la importación, se acabaría con el narcotráfico de estas sustancias, etc. No obstante, no basta con la legalización de las consideradas "drogas blandas", no podemos dar libertad sin educación, pues estaríamos dando paso entonces al libertinaje. Se trata de capacitar y preparar a la sociedad para convivir con la existencia legal de sustancias que son ahora ilegales, hasta el punto de que no por ser legales el consumo se dispare, sino todo lo contrario, que al igual que con el tabaco, el consumo vaya disminuyendo paulatinamente. La lucha contra la droga no se presenta ya como la lucha por su prohibición absoluta y su erradicación de la faz de la Tierra, esa es la campaña antidroga capitalista, que usa para guardar las apariencias morales, pues, si el sistema quisiera erradicar la droga podría hacerlo en cualquier momento, le sobran recursos, medios y fuerzas para ello, pero no es su intención, ya que es un arma de control que le funciona a la perfección. La lucha contra la droga se presenta como la lucha por el avance y la evolución de la humanidad, hacia una sociedad educada y capaz de darle un uso responsable a estas sustancias. Para todo ello, la FJCE plantea unas primeras medidas que ayuden a la educación de la sociedad y a acabar con el abuso masivo de las drogas y el alcohol que actualmente se está llevando a cabo: 

Elaboración de una ley penal que persiga y castigue SEVERAMENTE a los traficantes de drogas de todos los niveles, así como a quienes ejecuten actos de cultivo, elaboración o de otro modo promuevan o faciliten el consumo ilegal de drogas.

Creación de centros médicos para asistir y curar a los drogadictos y alcohólicos en cada localidad.

Campaña permanente en la calle, en las escuelas, institutos, universidades y en los centros de trabajo con discursos impartidos por médicos, psiquiatras, educadores y demás especialistas que difundan e informen a gente de todas las edades, y sobre todo a los jóvenes, de los perjuicios del consumo de drogas, alcohol y tabaco, y que eduquen a todo el conjunto de la sociedad para ejercer un consumo responsable.

Campañas de educación en los medios de comunicación de todos los ámbitos.

Control infalible de la importación e introducción ilegal de todo tipo de drogas en España.

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Legalización: Elaboración de una ley que regule el consumo y la venta de cannabis y de hachís a mayores de edad y que albergue las mismas restricciones que el consumo de tabaco y el alcohol en los lugares permitidos para su consumo.

Creación de una unidad antidroga que se dedique a erradicar el tráfico y toda existencia de "drogas duras" en España (cocaína, MDA, éxtasis, etc.).

- DELINCUENCIA, MARGINACIÓN Y DISCRIMINACIÓN Son frecuentes en los barrios de las ciudades, o incluso en los pueblos, bandas de jóvenes dedicados a la delincuencia: robos, asaltos, chantajes, allanamientos... Este fenómeno que se agrava cada día más en nuestro país se debe fundamentalmente a una estructura social capitalista, que es la que impera en nuestro país, y que margina a determinadas clases sociales, sobre todo a sus jóvenes. La delincuencia y la marginación están estrechamente ligadas: existen personas que, debido a su marginación y discriminación, ya sea por raza o por clase, se ven desplazadas de la sociedad, sufriendo un rechazo desde pequeños en los colegios y en el mercado laboral cuando son adultos, por lo que generalmente encuentran dificultades para encontrar trabajo y suelen trabajar sólo puntualmente, y de manera irregular. Y el paro, la necesidad, desemboca en la delincuencia. A todo ello va unido el mundo de la droga. Es un círculo vicioso en el que la marginación social invita a las drogas, las drogas invitan a la delincuencia, y la delincuencia y las drogas llevan a querer o tener que refugiarse entre personas con el mismo estilo de vida, con lo que lleva a la marginación. Es imposible erradicar la marginación social y la delincuencia sin erradicar los problemas que presentan las drogas y el paro. Las cárceles están llenas de delincuentes juveniles que cada vez, a más temprana edad, comienzan sus fechorías. Son reincidentes, pues las cárceles no son hoy más que lugares de opresión física, psicológica y moral. En ellas y en los reformatorios para menores, en vez de transformar a las personas y reconducir su vida hacia a la prosperidad, se les inyecta culpabilidad y la seguridad de seguir así toda la vida. La delincuencia juvenil crece como resultado lógico de la absoluta falta de perspectivas que existen en nuestro país para la juventud. La juventud, como destacamento más innovador y revolucionario, en muchos casos no ve su salida más que en delinquir, pasando de sentimientos, de noblezas, de estudios, de trabajo, y en definitiva de su propia vida y su propia libertad. Por otro lado, las estructuras sociales imperantes tampoco dejan mucho margen de actuación para jóvenes marginados que sueñan con reconducir sus vidas. La FJCE reconoce como culpables de la delincuencia a la marginación que se encuentra implícita en la estructuración clasista del capitalismo, a las drogas y al paro. Con lo que la lucha contra el paro y contra la droga son tareas fundamentales para acabar con la delincuencia. - PARTICIPACIÓN Y COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO La actitud general entre la juventud española con respecto a la participación ciudadana, al compromiso social y a la actividad política es bastante apática. El sistema político de nuestro país y la clase política que le corresponde, la cual demuestra una actitud totalmente despegada del 23


pueblo, junto con sus corruptelas, mentiras, demagogias y oportunismos, han logrado aburrir y cansar a la ciudadanía, y sobre todo a los jóvenes, consiguiendo que éstos se despreocupen y no le muestren la más mínima atención al panorama político. Sabemos que esto no es casual, es parte del juego: los políticos actuales, los que defienden a capa y espada la perpetuidad del capitalismo, no podrían actuar y decidir libremente si toda la ciudadanía mantuviera un espíritu crítico constante, una participación activa en los asuntos públicos, o una actitud activista ante los ataques del sistema y sus dirigentes. Son pocos los jóvenes que se interesan por los asuntos públicos o deciden tomar parte en la vida política del país de manera desinteresada. Todo lo que huela a “politiqueo” causa repudio entre la mayoría de los jóvenes, casi sin importar las siglas. Asumen que es un terreno en el que no hay nada que hacer, que sigue su curso y que por naturaleza es un mundo de corrupción, favoritismos y mentiras. Consideran a la clase política una aristocracia oportunista, sin principios ni honradez. Sin distinciones. Por todo esto, y por la incapacidad que cada uno percibe de sí mismo para cambiar todo lo que considera que debe ser cambiado, desiste antes de plantearse siquiera si merece la pena luchar por una sociedad más justa. No conciben un cambio, no lo creen posible, todo parece estar tan deteriorado y a la vez tan controlado que resulta imposible forzar el cambio. De ahí la falta de compromiso social. Estas actitudes de desgana y pasotismo de la juventud por el plano político y social no es un fenómeno casual de nuestro tiempo, es un ejercicio de manipulación que desempeña el capitalismo, sirviéndose de los medios de comunicación y demás poderes fácticos para asegurarse que se puede maniobrar sin peligro revolucionario. La democracia burguesa que actualmente está implantada en España y en el resto de países Europeos, reduce la participación ciudadana a mostrar cada 4 años el D.N.I. ante una mesa electoral y dar el consentimiento para ser oprimidos por un sistema que nos ataca cada día. Esta "democracia" no admite ningún mecanismo de participación ciudadana en los asuntos públicos que a todos no atañen. Y han invertido todo lo necesario para vendernos este sistema de gobierno como el “paraíso democrático” inmejorable del que no podemos tener quejas; si algo va mal, se culpa al partido de turno, pero nunca al sistema. Un sistema realmente democrático tiene que contar con la opinión del pueblo en todo momento, el pueblo debe tener la capacidad y la posibilidad de influir en las decisiones del ámbito público. De hecho, el funcionamiento y el desarrollo del sistema deber ser obra del pueblo. Para tal efecto es necesario que se creen mecanismos que permitan a los ciudadanos participar en todos los aspectos de la vida pública. La FJCE entiende que la sociedad más libre, más democrática y más participativa, en la que la clase trabajadora se sienta dueña y protagonista de su vida en todos sus aspectos, es la sociedad socialista. La construcción de la sociedad socialista se ha de edificar de una manera sólida y concienzudamente, con lo que es imprescindible empezar desde ya a cambiar e implantar mecanismos que vayan dotando a la clase trabajadora de la capacidad de participar activamente en el sistema político. La FJCE considera que la "democracia" actual, como hemos analizado ya anteriormente, es una farsa, y por eso defendemos una democracia participativa en contraposición a la tradicional democracia representativa. La FJCE cree imprescindibles para incentivar la participación ciudadana en los asuntos públicos, así como para despertar interés por el plano político y social, desarrollar las siguientes medidas: 24


Difusión efectiva a todos los rincones del país de la información objetiva y detallada, aprovechando los medios de comunicación de masas o mediante circulares, sobre los cambios que se pretendan sobre alguno de los tres poderes fundamentales del Estado (el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo).

Difusión efectiva a todos los rincones del país de las propuestas que se plantean y se debaten en el Parlamento.

Referéndums vinculantes que traten la introducción de medidas provenientes de la Unión Europea. Referéndums vinculantes para los temas que supongan un cambio sustancial en la vida cotidiana de los españoles.

Referéndums vinculantes para los temas de carácter internacional, para que la actuación de España en asuntos internacionales, como pueden ser, por ejemplo, las guerras o cualquier tipo de negociación, sea decisión de los españoles.

Mecanismos de participación ciudadana que permitan a los españoles tomar parte en la elaboración y aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Gabinete de recepción y estudio de propuestas ciudadanas en todos los Ayuntamientos y organismos públicos de todas las localidades, que se encargará de recoger, estudiar e introducir las propuestas en los debates y plenos que celebren las corporaciones en cada localidad.

Por otro lado, es necesario acabar con los privilegios de la clase política, pues si éstos son los representantes del pueblo, no pueden tener privilegios que no tenemos el resto de ciudadanos españoles. Es necesario romper la barrera que existe entre los políticos y la ciudadanía. Es fundamental que todos los españoles, y sobre todo los jóvenes, se sientan identificados con la clase política del país, que sientan que juegan en el mismo equipo y que aquéllos no son una clase que está por encima. Esa es actualmente la razón fundamental del distanciamiento de la juventud hacia la política. Es necesario tomar medidas: 

Reducción del sueldo que reciben los políticos, equiparándolo al sueldo medio de la mayoría de la población española y eliminación de privilegios innecesarios como coches oficiales, chóferes, dietas, etc.

Supresión de la inmunidad asociada al cargo.

Aumento de los años de cotización hasta igualarlos con el resto de trabajadores.

Supresión de los privilegios asociados al pago de impuestos, obligándolos a tributar el total de su sueldo en el I.R.P.F.

Reducción de los cargos de confianza y de los sueldos a éstos. 25


VI. JUVENTUD Y CULTURA La cultura de un pueblo abarca toda su actividad creativa, sus costumbres, lenguas, elementos de trabajo, arquitectura, viviendas, etc. Sin embargo, en la actualidad se utiliza este término sólo a lo relacionado con las actividades artísticas, cine, obras de arte e inclusive a los medios de comunicación. Nosotros, desde el punto de vista de nuestros intereses políticos, analizaremos algunos problemas que afectan al desarrollo normal y armónico de la juventud española. Las ideas, las costumbres, las leyes, los códigos morales, los conceptos generales, etc. de una sociedad corresponden a una cultura; ahí es precisamente donde reside la importancia de la misma. Dichos conceptos actúan sobre la realidad social, modificando la actividad social de la misma. Ello se debe a que la cultura es un elemento de gran dinamismo, que permite la influencia de cualquier otra sociedad en cualquier campo. Por ello es que los fenómenos culturales, cualesquiera que fuesen, tienen siempre un contenido ideológico y político que los define. La consideración de que cualquier tipo de creación pueda ser apolítica es una propaganda a favor de la burguesía, que intenta despolitizar cualquier campo cercano al pueblo y a la clase trabajadora. Toda manifestación cultural, un libro, una obra de teatro, etc., son creaciones de gente que tienen una escala de valores, unas ideas, unas opiniones, etc. que provienen y que están influenciadas por la cultura y el código moral de una sociedad. Los comunistas luchamos por los intereses de la clase obrera, y cualquier hecho cultural que propague una ideología burguesa y fascista constituye un elemento contrarrevolucionario que hay que denunciar y desenmascarar ante el pueblo. Queremos un lenguaje claro, sencillo y realista de la cultura: abogamos por la alegría y el optimismo vital de las obras de arte y por el contenido revolucionario de la lucha en la producción artística. La FJCE lucha por el desarrollo cultural de la clase obrera y por preservar la tradición revolucionaria en la cultura de nuestro país. IV.A. CULTURA La cultura es la manifestación de la evolución del hombre y de la sociedad. Es la demostración continua de la conquista de los conocimientos; es decir, la vivencia del ser humano hecho historia. Por otra parte, los eventos culturales en nuestro país mantienen un público reducido. Aparte de que los precios no los hacen accesibles para cualquier familia trabajadora, despiertan poco interés entre las masas, pues el propio sistema se ha encargado de ello, dándole más publicidad y más espacio a otro tipo de circos que mantienen a las masas entretenidas y no exigen un especial nivel cultural para saber apreciarlos: ejemplos de ello pueden ser los programas del corazón de la televisión o la predominación del deporte de élite en los medios de comunicación.

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Lenin decía: "no podemos edificar el comunismo si no es a partir de la suma de conocimientos, organizaciones, e instituciones, en el acervo de medios y fuerzas humanas que hemos heredado de la vieja sociedad." Por eso es necesario e indispensable para el desarrollo de nuestra propia cultura, que toda nuestra juventud conozca todo lo denominado cultura a día de hoy: la Literatura, el Cine, la Historia, la Música, las Ciencias, etc. La FJCE sabe, y ve claramente, que la única posibilidad de crear una cultura auténticamente de masas y para las masas trabajadoras, es la instauración de una sociedad socialista y más adelante comunista. Pero la FJCE debe luchar desde ya por el desarrollo cultural de las masas proletarias de nuestro país, aunque sea en el marco capitalista que vivimos hoy, pues ya lo dijo el revolucionario cubano José Martí “un pueblo culto es un pueblo libre”. La Federación de Jóvenes Comunistas de España sostiene y expone esta serie de puntos, para darle más fuerza y ampliar el espacio cultural de nuestro país: 

Reducción del coste a precio simbólico de cualquier evento cultural.

Aumento del número de eventos culturales en todo el Estado español.

Inclusión de más eventos relacionados con nuestra cultura en los Planes de Estudios de Primaria y Secundaria.

Una amplia red de bibliotecas públicas que se extienda a todos los rincones del país. Estos establecimientos serán auténticos centros de consulta que contarán con personal cualificado, internet… Su gestión y actualización será competencia directa del Ministerio de Cultura.

Fomento de las creación de asociaciones culturales.

Ayudas directas desde las instituciones autonómicas hacia las organizaciones culturales que potencien la cultura de nuestra tierra y atraigan y motiven a la juventud (música, gastronomía, literatura, teatro…).

Aumentar el espacio dedicado a la cultura y a los eventos culturales en los medios de comunicación.

IV.B. DEPORTE El deporte es un elemento cultural fundamental de la sociedad, supone también una insignia que nos identifica frente a otros pueblos cuando se compite, por ejemplo, en los JJOO o en otra competición de carácter internacional. Además, su práctica es hábito indispensable para una vida sana y saludable, recomendable e ideal para todas las capas de la sociedad. Sin embargo, el sistema capitalista se ha encargado de que el concepto deportivo no abarque mucho más que el estrictamente denominado "deporte de élite": el espacio para el deporte en nuestra sociedad se entiende como "un juego de niños" o como un circo publicitario. Los medios de comunicación han 27


conseguido que la conversación generalizada de toda la sociedad española sea el deporte de élite: todos somos aficionados de algún equipo de fútbol o seguidor de un piloto de fórmula 1; las masas se movilizan por eventos deportivos sin reparo y son capaces de organizar asociaciones, transportes y gastar su dinero y tiempo en torno a estos eventos. La crispación o la amistad crecen entre los individuos a partir de sus coincidencias o discrepancias sobre el deporte profesional. El deporte de élite es un auténtico control remoto para las masas en manos del gran capital. Aparte de dividir a las masas por los colores de una camiseta, el sistema consigue con el deporte que la ciudadanía relegue a un segundo plano los problemas de paro, vivienda, servicios sociales y demás necesidades básicas. Además de programas televisivos específicos dedicados exclusivamente al deporte profesional y de la prensa dedicada exclusivamente a ellos, en los informativos diarios, los deportes gozan de una amplia sección que, después de las noticias sobre la situación nacional e internacional, apaciguan la posible reacción de las masas ante las noticias sobre guerras, paro o injusticias que hayan percibido, dando con el deporte la sensación de que todo marcha bien, de que a pesar de lo que hayan visto anteriormente, todo sigue su curso normal, pues sólo una hecatombe haría que los deportistas profesionales dejaran de ejercer y que se paralizaran todas las competiciones deportivas. No obstante, lo que nosotros queremos reivindicar es que el deporte no se reduce sólo al ejercicio de una élite deportiva, el deporte es una actividad cultural que merece estar al alcance de todos y que debe fomentarse entre los más jóvenes, para inculcar así una cultura deportiva en toda la sociedad y que el deporte deje de entenderse como el ejercicio de unos pocos para convertirse en una práctica accesible para todos. Los jóvenes estudiantes y proletarios no disponen de mucho tiempo libre, pero el que tienen, la mayoría, no lo dedica a practicar deporte, sino a quedarse en casa jugando a videojuegos, hablando por móvil, navegando por internet, recorriendo las calles con las motos y coches o viendo el deporte por la tele; son actividades a las que empuja una sociedad consumista, y que podrían complementarse con la práctica de algún deporte, pero, sin embargo, no es así. Existen diversos obstáculos que dificultan la práctica de muchos deportes: las instalaciones deportivas normalmente no son suficientes ni de calidad en todas las ciudades o localidades; hay que pagar para disfrutar de ellas (y no precisamente un precio simbólico); el personal cualificado escasea o se dedica al sector privado o al sector profesional; los amateurs no pueden acceder a las instalaciones de manera habitual porque éstas las utilizan las federaciones, y las federaciones en la mayoría de los casos no cuentan con subvenciones suficientes que costeen el material individual y colectivo de los equipos locales; los deportes alternativos, de riesgo o de participación minoritaria no cuentan con contemplaciones de ningún tipo por parte de las instituciones públicas. Aquellos que tienen una habilidad especial para practicar alguna modalidad debe costeártela él mismo con instructores privados, con la única aspiración de vivir de ello y convertirse, en mayor o menor medida, en un capitalista más, en un privilegiado; su primera motivación no es precisamente la de pertenecer a la historia deportiva nacional. De hecho, aquellos que mantienen unas aspiraciones de este estilo suelen pasar más desapercibidos, pues es más motivador ganar grandes sumas de dinero, y esta vez por vocación. Estos son los resultados de la educación capitalista.

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La práctica del deporte libre y por satisfacción propia y común, sólo se podrá llevar a cabo en una sociedad digna, justa y humana: el socialismo. Para ello, la FJCE, en su marcha revolucionaria hacia la construcción de una nueva sociedad, cree que hay que reconducir a la juventud también en el ámbito deportivo, pues el deporte como tal se encuentra desvirtuado y en contrasentido con su naturaleza en esta sociedad. Para ello presentamos unas medidas consideradas mínimas para que el deporte sea una actividad cultural para todo el pueblo: 

Instalaciones deportivas de calidad totalmente equipadas y con personal capacitado para instruir a la juventud en la cultura deportiva. El número de los centros deportivos será proporcional a la población de cada localidad.

Chequeo médico periódico para colegios, institutos, universidades y escuelas deportivas.

Creación de escuelas para la formación de profesionales.

Subvención estatal para la actividad deportiva en colegios, institutos, universidades y escuelas deportivas.

Fomento de las asociaciones deportivas vecinales, las cuales contarán con subvenciones.

Establecimiento por el Estado de los sueldos básicos (estableciendo máximos y mínimos) para los deportistas que se dediquen exclusivamente al deporte.

Fomento del deporte amateur para todas las edades desde los Ayuntamientos.

Desprivatizar las escuelas deportivas.

V. MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS E INTERNET V.A. MEDIOS DE COMUNICACIÓN TRADICIONALES. A día de hoy, el uso de la televisión y otros medios de comunicación es un componente fijo en la vida de las personas de muchas sociedades, y la cultura predominante está principalmente creada por éstos, que determina en muchos casos lo que leemos, lo que escuchamos y hasta lo que votamos. Los medios de comunicación de masas son las armas más eficaces con las que cuenta el capital, están presentes continuamente en la vida cotidiana de todos los ciudadanos y no escapan a ningún rincón del país; llegan a todos los hogares. La mejor manera de perpetuar el capitalismo en nuestra sociedad es poniendo a favor de éste a su enemigo natural: los trabajadores. Dictaduras militares y fascistas sometieron en otros tiempos a los pueblos de Europa para contener el avance revolucionario, pero el pueblo era consciente de su situación y reconocía al régimen como su enemigo. Hoy día, con los medios de comunicación, el sistema ha conseguido que el pueblo esté de acuerdo con el sistema que los esclaviza. La dictadura más mezquina que ha sufrido la humanidad es la que sufrimos hoy: la dictadura mediática. 29


Remontándonos unos años atrás, los únicos medios de comunicación a los que tenían acceso nuestros padres eran la televisión, la radio y el periódico; todos ellos manejados por las grandes empresas de la comunicación que difundían las noticias y la actualidad del modo más conveniente para mantener la hegemonía del sistema capitalista. Durante prácticamente 40 años de franquismo, los medios de comunicación en España han tenido que pasar la censura del Estado, siendo prohibidos todos aquellos que mostraran un punto de vista disidente al de la doctrina Nacional-Católica. Con la llegada de la "democracia", comenzaron a proliferar medios con toques más conservadores ("ABC", "El Mundo"…) y otros con toques más progresistas ("El País" y posteriormente "Público", por ejemplo), con el único fin de convencer a la población de que existe esa supuesta libertad de prensa que no sólo no existía durante el franquismo, si no que, en España y en muchas otras partes del mundo, nunca ha existido. La dominación de todos los medios de comunicación por parte de los magnates de las corporaciones, como en España podría ser el grupo PRISA (el cual posee el periódico "El País", la cadena de Radio "SER", y en televisión las cadenas "Telecinco" y "Cuatro" de su filial Mediaset) o los grupos ZETA y VOCENTO entre otros, como dueños de otros medios de tendencia más conservadora, han conseguido inculcar en muchos trabajadores una mentalidad pequeñoburguesa, que no busca más que la comodidad en sus vidas y la acumulación de bienes materiales, dejando a un lado la lucha por mejorar su situación y la de sus compañeros, y carentes de cualquier forma de cultura o aprendizaje que pudiera enriquecerlo de un modo no monetario, alejándolo de su realidad de esclavo del patrón y del sistema capitalista. Incluso en los últimos años están proliferando tristemente medios de comunicación de ultraderecha, como pueden ser Intereconomía o Libertad Digital en la televisión y La Gaceta en papel, que basan su programación en extender y cultivar un odio racial, homófobo y prácticamente fascista entre su cada vez mayor número de adeptos. Una característica de los medios de comunicación es que la influencia que tienen en la clase trabajadora es mucho menor cuando ésta se encuentra más organizada y tiene mayor conciencia de clase. Poniendo el ejemplo inverso de los Estados Unidos, donde el movimiento sindical está dirigido por funcionarios con sueldos astronómicos y en el que en un 93% de las empresas privadas no existe representación sindical, la influencia de los medios de comunicación de masas entre la clase trabajadora es enorme y no genera lugar a la crítica; salvo por escasos grupúsculos, la mayoría escépticos ante todo lo que les rodea y sin ninguna perspectiva de clase. Todos los días escuchamos en nuestro televisor a la hora de comer noticias durísimas sobre hambrunas en cualquier parte del mundo, a las cuales estamos tan acostumbrados que las escuchamos desde la resignación, limitándonos a ésta; pero no sólo recibimos noticias de este tipo, en la que se nos recomienda hacer un donativo a una ONG para así limpiar un poco nuestra conciencia, sino que a diario tenemos que aguantar la demonización de gobernantes y países que se alejan, aunque sea de una manera leve, del imperialismo y del capitalismo, tachando a regímenes, muchas veces más democráticos que los occidentales, de ser dictaduras, justificando y preparando a la opinión pública para una posible invasión militar en estos países o para la instauración de una dictadura militar que sea títere del imperialismo y defienda sus interés económicos (como ocurrió en Honduras hace unos años).

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No podemos olvidar que la burguesía es dueña de todos los medios de comunicación, y la burguesía sólo actúa en defensa de sus intereses de clase, lo que conlleva a aplastar cada día más a su clase antagónica: la clase trabajadora. No realizará una sola acción que suponga un avance de la clase proletaria.

V.B. INTERNET Desde hace unos cuantos años, internet y, muy en especial, las redes sociales, han supuesto una libre alternativa para la información, pues montar una página web de noticias o un periódico digital no tiene el coste colosal que los anteriores medios de comunicación. El capital lo sabe y, aunque normalmente estos medios alternativos tienen escasa difusión, ya se han aprobado leyes para el control de internet que permiten al Estado cerrar una página web cuando la considere un peligro para su estabilidad, con la excusa de proteger la propiedad intelectual. - LAS REDES SOCIALES Las redes sociales están suponiendo un lugar importantísimo para la difusión masiva de las noticias e informaciones que no tienen por qué pasar por el filtro de ningún gobierno y que son muy difíciles de controlar. La estructura viral (en árbol) de las redes sociales hace que la información pase de los contactos a los amigos de éstos constantemente:

En la imagen se representan solo 3 niveles, pero pueden llegar a ser prácticamente infinitos. Redes como Twitter, Facebook o incluso Tuenti, si bien suponen alternativas importantísimas para la difusión, tenemos que recordar que son empresas privadas, que tienen dueño y que lo que buscan es el lucro y la perpetuación del sistema capitalista, que es el que les está dando esos multimillonarios beneficios; precisamente Facebook existe gracias a un aporte de capital de 40 millones de dólares que invirtió en su momento como capital de riesgo una filial de la 31


CIA, Agencia de Información Norteamericana, y que hace de esta herramienta una enorme base de datos al servicio de ese gobierno. Cabe recordar que Tuenti, red social española, pertenece a la multinacional Telefónica (privatizada en su momento por José María Aznar), una de las empresas que más valor tiene en la bolsa española (el Ibex 35). La FJCE, frente a tal manipulación mediática y a la subjetividad y parcialidad que emplean los medios de comunicación de manera premeditada, señalaremos a priori unas mínimas medidas que pretenden el fin del adoctrinamiento subliminal que imparten los medios de comunicación de masas: 

Subvención estatal a todos los órganos periodísticos escritos por igual, debiendo cada uno identificar su tendencia ideológica-política siempre y cuando el medio en cuestión carezca de propaganda de pago.

Control por parte del Estado de los medios de comunicación privados, que garantice la autenticidad de las noticias y de la información emitida y de sus respectivas fuentes.

Proceso judicial que implique una sanción económica e incluso penal a aquellos medios que manipulen la información de algún modo, o hagan omisión de alguna parte de ella con el fin de crear una opinión pública interesada al respecto.

Obligación de los medios de comunicación actuales a que hagan eco de los conflictos y accidentes laborales de todo tipo, y señalar al verdadero culpable de éstos.

Fomento del periodismo escolar, colegial y universitario mediante becas especiales, así como subvencionar publicaciones destinadas a la culturalización de los jóvenes campesinos y jornaleros.

Ceder espacios en las frecuencias de radios locales, provinciales y autonómicas a aquellos colectivos que emanen del pueblo (asociaciones de vecinos, asociaciones juveniles, etc.) y que presenten una programación relevante y sin ánimo de lucro.

Campaña continua de sensibilización por parte del Estado de los peligros y virtudes de internet y las redes sociales para los jóvenes en todos los centros docentes.

Fomentar la actividad periodística, filmográfica y reporteril juvenil mediante concursos especiales y otros eventos dedicados a reflejar la realidad española con los ojos de jóvenes creadores.

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VI. ECOLOGÍA El problema ecológico se agrava día a día en cada parte del mundo; términos como "Calentamiento Global", "Dióxido de Carbono" o "Efecto Invernadero" han pasado a formar parte activa de nuestro vocabulario diario debido a la gran difusión que se da sobre ellos en medios de comunicación, asociaciones ecologistas… pero no se difunde un análisis profundo de este problema ni se culpabiliza con argumentos sólidos a nada ni a nadie. Es necesario realizar un estudio que de manera sencilla esclarezca todo lo que debemos saber al respecto: El desequilibrio ecológico que sufrimos en la actualidad, el calentamiento global, la degradación de la capa de ozono y demás desastres naturales son, sin duda, las consecuencias del modelo de vida que lleva a cabo la humanidad. Ni los animales ni las plantas contaminan o dañan el medio ambiente, al igual que tampoco contaminaba la humanidad al principio de las civilizaciones. Los arados manuales y la artesanía nunca dañaron la naturaleza de manera tan agresiva, y en ocasiones irreparable, como lo estamos haciendo ahora. Son los actuales métodos de producción los que destruyen nuestro planeta. Pero claro, tampoco sería inteligente retroceder siglos atrás en el tiempo y volver a los métodos de producción de antaño, pues supondría un retroceso de los avances tecnológicos, industriales, productivos... y, en definitiva, un retroceso en el bienestar social general y de calidad de vida, a la vez que la negación de los conocimientos adquiridos a lo largo de la historia. Pero todo tiene su sentido. Regresemos al principio de este problema: con el desarrollo de la revolución industrial y científica, y los nuevos medios de producción que ésta trajo consigo, se necesitaron nuevas energías con las que pudieran funcionar, pues la producción rápida y masiva de todo tipo de productos necesitaban más consumo energético que el que se utilizaba hasta ahora. Una primera solución fue la combustión del carbón; después, más eficaz y más rápido fue el petróleo, escaso y no renovable, un recurso por el cual se han producido ya varias guerras e invasiones, y que aún sigue siendo la principal manera de producir energía en el mundo. De nuevo cae en manos privadas un recurso natural que emana de la Tierra; de nuevo, emergen grandes capitalistas que se elevan por encima del resto de la sociedad con más dinero y más poder que el resto de ciudadanos por beneficiarse de un recurso que debería de ser de todos. El consumo de estas nuevas energías suponía una contaminación preocupante, y entonces se desencadenaron los movimientos ecologistas por la preservación del medio ambiente y los recursos naturales por todo el mundo. Pero el capital supo sacarle partido a esta disidencia. Otra posible solución, ésta más reciente, fueron las energías renovables, que, inagotables, como el sol, el agua o el viento, sólo sirvieron para el lucro de unos cuantos empresarios que, aprovechándose de las subvenciones estatales, se llenaron los bolsillos con una inversión mínima, pues todavía no se ha puesto en marcha un plan definitivo que establezca este tipo de energías como prioritarias ante las demás. Por otro lado, las centrales nucleares, tan inseguras y peligrosas como ya se ha demostrado que pueden llegar a ser y que generan unos residuos tóxicos que son necesarios de almacenar, siguen siendo una de las fuentes primarias de energía, sin ninguna pretensión aparente de querer desbancarla.

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La "ecología", para las grandes empresas y los gobiernos, está de moda; se ha convertido en un término que avala las "buenas intenciones" de gobiernos y empresarios, y que ayudan a mejorar la imagen que sus votantes y clientes tienen de ellos. Acostumbrados a ver diariamente en televisión anuncios de corporaciones criminales como "CocaCola" o "McDonalds", en los que nos piden el cuidado del medio ambiente, en las que nos intentan convencer de que su prioridad es el bienestar de nuestro entorno, nos damos cuenta de la gran hipocresía de éstas al conocer que, por ejemplo, para producir un litro de refresco de la marca "CocaCola" se necesitan entre 3 y 5 litros de agua. O como "Apple", que se vende como una empresa comprometida con la ecología y el medio ambiente pero que envía toneladas de residuos a países de África, como Kenia o Ghana, convirtiéndolos en auténticos basureros. Actualmente tenemos el ejemplo de los grandes supermercados, que cobran las bolsas de plástico en un "intento de reducir su consumo", pero la realidad es que se ha convertido en un gran negocio para los dueños de estas grandes cadenas de supermercados, y por el cual nos roban unos pocos céntimos más, que para ellos supondrán simplemente el escaso sueldo que pagan a sus empleados. Los ejemplos anteriores no son más que algunos de los tantos expolios de los recursos naturales y de su sobrexplotación, obtenidos con el trabajo de toda la sociedad pero sólo en beneficio de unos pocos, y con permiso de los gobiernos que ceden acuíferos a grandes multinacionales a cambio de favores políticos y económicos, por ejemplo. Ahora la ecología no es más que un eslogan que utilizan los culpables de que existan los problemas medioambientales. Se elaboran declaraciones y acuerdos internacionales (como el Protocolo de Kioto) para hacernos creer que los poderosos están de acuerdo en que hay que preservar el medio ambiente, pero todos sabemos que no es así. Se incumplen los acuerdos y se hace caso omiso a los informes de los expertos sobre el calentamiento global, etc. Es necesario un cambio drástico en esta materia, pues no podemos exprimir el planeta infinitamente. Las asociaciones ecologistas y los partidos políticos denominados "verdes" no paran de elaborar informes y discursos catastrofistas, culpando al consumo desmesurado, a las energías contaminantes y a la falta de regulación en los excedentes contaminantes de la producción, y proponen reducir consumo, reducir contaminación, usar energías renovables, etc., pero no culpan directamente al verdadero responsable, que no es otro que el modelo económico capitalista. Si acatáramos sus propuestas, efectivamente, reduciríamos el grado de contaminación, pero impondríamos un freno a todo el proceso productivo y al avance tecnológico. Lo único que haríamos sería retrasar lo inevitable a costa de ralentizar todo el proceso productivo. Consecuencia inmediata sería la disminución de beneficios de los empresarios y del sector industrial, con lo que automáticamente se reducirían los salarios y empeorarían las condiciones laborales de los trabajadores. Estas medidas serían quizá eficaces contra la contaminación, pero supondrían el empobrecimiento de toda la clase trabajadora. No podemos hacer un análisis tan vacío y pretender acabar con el problema medioambiental poniendo parches. El problema, como ya hemos mencionado, radica en el modelo productivo del capitalismo, que no permite reducir el consumo de energía, pues la sociedad involucionaría en todos los sentidos y seríamos los trabajadores los que pagaríamos las consecuencias. Hay que hacer un estudio más profundo, atacando a la raíz del problema: El 34


crecimiento económico actual se basa en el consumo y la destrucción continua de los recursos naturales; cuanto más recursos se consumen mayor y más rápido es el crecimiento económico. Esto quiere decir que con el sistema económico actual, no se puede reducir la contaminación sin que la economía se sienta afectada, pero tampoco podemos consumir infinitamente recursos naturales, porque éstos en nuestro planeta son finitos; algo insostenible. Así pues, estamos viviendo una ilusión: se pretende un crecimiento infinito utilizando unos recursos que son finitos. Las energías renovables, en una primera impresión, parecen ser la solución, pero las energías renovables son más costosas y menos eficaces, con lo que requieren una inversión importante para que las fábricas y la industria en general se empiecen a valer únicamente de éstas fuentes energéticas, y ni siquiera podemos asegurar que los beneficios y la eficacia sean al 100% iguales que con las energías contaminantes. Con esto nos encontramos con que ningún empresario va a dejar de ganar un céntimo por no contaminar el medio ambiente. Y de obligarles, ya hemos comprobado que la consecuencia más inmediata sería el empobrecimiento de las clases productivas. La única solución efectiva y real, es cambiar drásticamente el modelo de crecimiento económico capitalista insostenible, por un modelo de crecimiento sostenible, que no se base en la producción masiva. Los grandes medios de producción (fábricas, industrias, etc.) son privadas, tienen un dueño, el cual tiene tan sólo un objetivo: ganar dinero. Su afán de aumentar sus beneficios constantemente, le lleva a aumentar la producción tanto como pueda, y ello conlleva un aumento del consumo de recursos naturales. Que sus productos se vendan una vez éstos lleguen al mercado se lo asegura la sociedad de consumo que el capitalismo implanta por derecho, así que sólo tiene que preocuparse de hacer una buena campaña de marketing y publicidad. Si los medios de producción, en vez de pertenecer a una entidad privada, pertenecieran al Estado, su uso no sería más que el de satisfacer las necesidades de la ciudadanía, no existiría un afán de lucro particular, pues no existiría nadie que se beneficiara directamente de los beneficios creados por el consumo de los productos. Esto supondría que la sobreproducción desaparecería (aparte de que se abaratarían los precios del mercado) y la cantidad de energía necesaria en la producción no sería tan brutal, con lo que el proceso productivo podría valerse más que de sobra con infraestructuras de energías renovables, que se llevarían a cabo con inversiones públicas; aparte de poner en marcha un verdadero plan de reciclaje absoluto. Podríamos llamarlo socialismo. Todo esto nos lleva a una sencilla conclusión: es la sociedad de consumo la culpable de los desequilibrios ecológicos y las agresiones al medio ambiente, pero la sociedad de consumo está implícita en el modelo económico del sistema capitalista; sin ella, sería imposible que el capitalismo sobreviviera: los mercados quebrarían y, para que la producción fuese rentable, habría que abaratar la mano de obra, el pueblo se empobrecería y las condiciones de vida serían tercermundistas. No se puede erradicar la sociedad de consumo sin superar el capitalismo como sistema socio-económico. Es imprescindible la instauración de un sistema socio-económico socialista si deseamos realmente una sostenibilidad ecológica. La sostenibilidad ecológica va inevitablemente unida a la sostenibilidad económica. En este terreno, la FJCE, en consonancia con su lucha por la instauración del socialismo en nuestro país, hace suyas las siguientes reivindicaciones: 

Nacionalización de todas las centrales nucleares existentes; no utilización de las mismas con fines bélicos. 35


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Nacionalización de las empresas que exploten y se beneficien de la venta de recursos naturales tales como el agua, el gas, la electricidad... Inversión en I+D+I.

Obligación para las grandes industrias, fábricas y demás medios productivos que utilicen como combustible energético en los procesos de producción algún recurso natural no renovable, de invertir en infraestructuras, sin reducir los salarios de sus asalariados ni modificar alguna de sus condiciones labores, para así utilizar energías renovables hasta reducir en un 50% la contaminación que se produce. El no cumplimiento de esta obligación hará efectiva la nacionalización de la fábrica en cuestión.

Respeto hacia la naturaleza y hacia el hombre en los principios decisivos para la construcción de viviendas y ubicaciones de los sectores industriales.

Una reforma urbana consecuente y definitiva que solucione el problema del chabolismo.

Una planificación urbanística que trabaje conjunto con los Ayuntamientos para establecer, de manera proporcional a los habitantes y la extensión de la ciudad o municipio, zonas verdes en las localidades.

Aplicación efectiva de la protección, conservación y restructuración del patrimonio natural.

Desarrollo de un plan de reciclaje absoluto, gestionado por el Estado, en el que se invertirá en infraestructuras suficientes para llevar a cabo una labor de reciclaje a todo lo largo y ancho del país y a todas las escalas.

Campaña continua sobre el reciclaje en todos los centros docentes, centros de trabajo y medios de comunicación, hasta que el reciclaje se convierta en un hábito de la convivencia social.

Obligación para todas las empresas de cumplir las normas de reciclaje.

Por otro lado, desde el siglo pasado hasta el actual en que vivimos, también contamos con el problema del brutal exterminio de animales. El principal motivos es, como siempre, la avaricia del sistema capitalista y de la burguesía, que hacen negocio con sus carnes, con sus pieles, con las partes óseas de los animales o hasta con el espectáculo de su muerte, como nos enseñan las corridas de toros, por ejemplo. Muchas especies han desaparecido totalmente, y otras miles están en peligro de extinción.

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Lo mismo ocurre con las especies vegetales, que ya sea para la extracción de madera o por la recolección indiscriminada de plantas por empresas farmacéuticas, muchas especies han desaparecido y otras están a punto. En este aspecto, los comunistas tenemos un solo punto de vista: la defensa de todos los organismos vivientes en nuestro planeta. Tomaremos las medidas oportunas que garanticen la protección de animales que estén siendo maltratados o sacrificados de manera inmoral, y de las plantas que estén siendo arrasadas de manera excesiva y sin control alguno.

VI. LA SITUACIÓN MILITAR En nuestro planeta existen actualmente casi una treintena de países en guerra, más los conflictos armados entre distintas tribus de un mismo país o países distintos, más los conflictos omitidos por los medios de comunicación. No es este el espacio para hacer un análisis sobre las guerras más polémicas a día de hoy, pues a grosso modo podemos tratar prácticamente a las guerras de hoy día por igual en su fondo. Las guerras actuales son creadas, orquestadas, por el imperialismo. Detrás de cada guerra existe un interés, y los intereses que mueven las guerras actuales son los intereses de los capitalistas, de los grandes poderosos, que no es otro que el de seguir siendo la clase dominante, cada vez con más dinero y cada vez con más poder. Los beneficiarios de una guerra están abiertamente declarados, no hay que investigar mucho para saber que cuando un país entra en guerra, el vencedor se queda con los recursos naturales del país vencido, con el control de los medios de producción y con el poder sobre las fuerzas productivas. Por otro lado, no importa si no hay recursos que robar, el simple hecho de iniciar una guerra reactiva la industria armamentística, dándole un empujón positivo a la economía del país productor/vendedor de armas. Después todo esto lo camuflan instaurando "democracias", con "planes de reconstrucción", etc. Los Derechos Humanos son una excusa que sirve para sancionar al país que los "incumpla". Pero estos "derechos" tienen dueños, pertenecen al imperio, son de su propiedad y nadie puede actuar ni levantarse en nombre de los Derechos Humanos más que ellos. Es un collar para perros, pero el amo siempre es el mismo. La ONU dicta a la OTAN bombardeos que arrasan pueblos enteros, manda a sus cascos azules a dejar a niños sin escuela, y se alza como organización justiciera, pero agacha la cabeza cada vez que los EEUU ejerce su derecho a veto. A día de hoy, España es el principal vendedor de armas a países Africanos y el octavo a nivel mundial. ¿Con qué credibilidad puede cualquier gobierno de España decir que está comprometido con la paz? Las Fuerzas Armadas en nuestro país están formadas por el Ejército de Tierra, el Ejército de Aire y la Armada, los cuales cuentan en total con más de 175.000 miembros, el número más alto desde que se suprimió el servicio militar obligatorio, aunque muchos de ellos son reservistas, militares de carrera, músicos… por lo que sólo la mitad son soldados de tropa y marinería. Mantener estos cuerpos militares y muchos otros (como la Guardia Civil, que está militarizada) nos cuesta a los trabajadores la cifra de 9.000.000.000 de euros todos los años, un gasto inasumible en esta etapa de recortes sociales y laborales, que no hacen más que perjudicar a los de siempre: a las 37


familias más humildes, a los trabajadores... es más, la mayoría de estas tropas se encuentran en entrenamiento, sólo 2.600 están en supuestas "misiones de paz" organizadas por la criminal OTAN, que basan su ayuda en expoliar los recursos naturales como el petróleo de los países a los que supuestamente ayudan. Hagamos cifras: mantener la sanidad pública en, por ejemplo, Granada, cuesta alrededor de 400.000.000 de euros, cifra nada despreciable, lo que supone que si se redujera el gasto militar a lo “estrictamente necesario para Defensa” este gasto se reduciría a “tan sólo” 1.000.000.000 de euros, consiguiendo un ahorro de 8.000.000.000 de euros, que mejorarían aproximadamente en un 20% la cobertura de la sanidad pública en toda España, o pararía de inmediato todo tipo de recortes sociales y laborales que cada día se acometen en España contra jóvenes, pensionistas y trabajadores en general. No podemos echar la culpa de esto a los jóvenes soldados y marines que, llamados por un sueldo fijo (unos 1.000€ más complementos al mes) y por falsas ideas de "defensa de la patria" y "ayuda humanitaria", entran ilusionados a las filas del ejército, pensando muchas veces que van a servir al pueblo, cuando realmente a quienes sirven es a las multinacionales y a los gobiernos imperialistas, expolian todos los recursos naturales de otros pueblos, negándoles así su soberanía y su derecho a desarrollarse; se trata del neocolonialismo, algo similar al colonialismo de siglos atrás, pero con un máscara mucho más "democrática". Los comunistas, en la lucha por la paz, podemos decir que la situación bélica actual mundial es desesperante; los pueblos oprimidos no sólo encuentran las dificultades en su lucha por su emancipación, sino que su sometimiento a la clase dominante implica matar y arriesgar vidas por intereses ajenos. Los militares son los peones de guerra la burguesía, echan a pueblos a pelear como si de perros se tratase, haciéndoles despreciar su vida hasta el punto de arriesgarse a morir por los intereses de la clase que les fustiga. En España, la situación de las Fuerzas Armadas es insostenible a nivel económico y aberrante a nivel moral. Para poner fin a este sin sentido, la FJCE propone una serie de medidas que suponen la declaración de intenciones de iniciar una verdadera lucha por la paz y por la emancipación de toda la clase trabajadora de todos los países: 

Desenganche inmediato de España de la OTAN.

Desmantelamiento de las bases militares extranjeras en España.

Política estatal e internacional de paz y seguridad.

Por una defensa de la paz en los foros internacionales.

Recorte económico en las FF.AA ajustándose a las necesidades básicas.

Paralización de la compra/venta de material bélico por parte del Estado.

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VIII. LA FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA VIII.A. LA F.J.C.E. La FJCE es la organización política-juvenil que se guía por los principios del marxismoleninismo y del internacionalismo proletario, cuyo objetivo es organizar a la juventud española en la lucha por sus derechos y por la emancipación de los de su clase. La FJCE debe ser, pues, una escuela política que eduque en el marxismo-leninismo, que enseñe a los jóvenes que el único camino científico y por el cual se conseguirá la plena liberación de los trabajadores es el marxismo. La teoría marxista es el arma ideológica que, llevada a la práctica, libera a todos los hombres del yugo explotador y desarrolla todas las facetas creadoras de éste, y brinda a la juventud un futuro lleno de esperanzas. Por eso nuestra misión es la de atraer a los jóvenes y enseñarles la teoría y la práctica marxista; ir desarrollando nuestra organización por toda la geografía del Estado español y atraer hacia ella las simpatías de la juventud española. La FJCE, por su definición, por su razón de ser y por sus objetivos, entiende que no tendría sentido ni tan siquiera existir como organización si no existe una concatenación, un vínculo formal con el Partido de la clase obrera española: el PCOE, el cual se guía por los mismos principios que la FJCE. De esta colaboración estrecha con el Partido saldrá beneficiada la clase obrera española y la juventud, pues es innegable que la experiencia de los camaradas del PCOE, cohesionados con el dinamismo de la juventud, será una fuente de energía que irán consolidando tanto a la organización juvenil como al Partido. Muchos saldrán diciendo que ya existen organizaciones juveniles que se reivindican como marxista-leninistas, y que estaremos suscitando la fragmentación, que estaremos realizando una labor contraproducente para nuestros objetivos porque provocamos la división entre los de la misma clase. Ante esta charlatanería estamos obligados a explicar la necesidad de desarrollar y extender nuestra organización: En primer lugar, hay que señalar que una organización política-juvenil ha de tener como referente a un partido que respalde su ideología, sus estrategias y sus tesis; y a día de hoy, las organizaciones juveniles que encontramos en España, a nuestro entender, no mantienen como referente a un verdadero partido comunista que demuestre en la práctica su compromiso y su fidelidad hacia las ideas del marxismo-leninismo. Con lo cual, las prácticas de estas organizaciones juveniles tampoco son las adecuadas. En España, existe una considerable cantidad de partidos que se autodenominan comunistas, pero no todos lo son o están a la altura de representar la vanguardia de la clase obrera. El PCE, concretamente, el partido comunista de España por antonomasia, carece de fondo, de contenido y de credibilidad cuando abandona la organización de tipo leninista y rechaza principios fundamentales de la teoría marxista como, por ejemplo, la Dictadura del Proletariado. Por tanto, ni tan siquiera pueden considerarse comunistas aunque lo marquen sus siglas. El PCE es un partido más del sistema, representa además el arma política antirrevolucionaria más eficaz que tiene la burguesía y el sistema capital. Acata las normas del sistema burgués y pretende convencer a la clase obrera de que la manera más acertada de tomar el poder y luchar contra el enemigo es 39


utilizando las vías que nos proporciona el propio enemigo: la democracia burguesa. Sencillamente es absurdo. Se gastan importantísimas sumas de dinero en campañas electorales pidiendo votos que garanticen ganar sillones en las instituciones del Estado. De esta manera, se encauza por una vía inútil todo ápice revolucionario que pueda crecer entre los trabajadores, negándole su calidad de sujeto revolucionario: éstos depositan sus votos convencidos de que es la manera correcta de ir ganando terreno, de que es el método de lucha acertado. Otros partidos que se reivindican marxista-leninistas, no sólo no tienen una línea de actuación concreta, sino que se equivocan repetidamente en sus planteamientos teóricos y prácticos. Han heredado la militancia y han conseguido los medios, pero, a nuestro entender, no emplean sus recursos de la manera más adecuada; no pueden considerarse un destacamento de vanguardia de la clase obrera, pues ni tan siquiera desarrollan una política de masas que trate de organizar a la clase obrera, ni definen una estrategia concreta real que guíe nuestra sociedad hacia el socialismo. Y aunque quieran rebatirnos con pasajes de sus extensas tesis, no hace falta mencionar que de nada les sirve si no lo demuestran en la práctica. Por otro lado, las organizaciones juveniles de estos partidos también mantienen sus contradicciones tanto en la teoría como en su praxis. Algunas, con el simple hecho de mantener como referente a partidos revisionistas y reformistas, obligando a sus militantes a renegar del leninismo una vez cumplido los 30 años, ya pierden toda la credibilidad. Otros, dejándose llevar por las modas, hacen planteamientos de todo tipo para intentar acercarse a la juventud, aunque éstos impliquen contradicciones con su definición teórica. Un ejemplo de ello es "La Lucha por la Tercera República". En esta lucha, sea cual sea la condición de la república que se conciba, se confunde el Estado clasista con su forma de gobierno. Nuestra sociedad actual está sufriendo los desmanes propios del imperialismo, el capitalismo está alcanzando a pasos agigantados su cota más alta a nivel global; el imperialismo, sea cual sea la forma de gobierno que adopte, dota a la burguesía con plenos poderes sobre las fuerzas productivas, los medios de producción y las relaciones de producción. En este punto, todo lo que no sea luchar por el socialismo significa la perpetuación del capitalismo. Tanto estos partidos como sus respectivos frentes juveniles utilizan el eslogan de la III República con el fin de rellenar sus vacíos políticos e ideológicos. Utilizan el pretexto de que la instauración de la República concederá más libertad y voz a los ciudadanos, pero podemos poner de ejemplo a cualquier país europeo o incluso a los EEUU en los que su forma de gobierno es una República, y no por eso los trabajadores mantienen unas mejores condiciones de vida o se han abolido las clases sociales. Entre tanto maremágnum, nos encontramos con que el PCOE sí está llevando a la práctica una labor fundamentada en los planteamientos del marxismo-leninismo. Su programa refleja la integridad ideológica del Partido, y su política de masas demuestra cada día su eficacia con resultados tangibles. Por eso una de las labores fundamentales de la FJCE es la de divulgar entre la juventud española la política del Partido.

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Así pues, no puede cabernos duda alguna de que el desarrollo de la Federación de Jóvenes Comunistas de España (FJCE) y la extensión de ésta por todos los rincones del Estado español, como aparato locomotor de la juventud española y como frente de masas juvenil del Partido Comunista Obrero Español, es una necesidad vital en la lucha por la emancipación de la clase obrera y para la construcción del socialismo. VIII.B. LA F.J.C.E. COMO ORGANIZACIÓN Y ESCUELA POLÍTICA DE LA JUVENTUD En una sociedad dividida en clases, la juventud es elemento fundamental en la lucha antagónica entre ellas. Generalmente, son los jóvenes los que se encuentran siempre a la vanguardia de las luchas contra todo tipo de opresión. En España también ha sido así: fueron millares de jóvenes los que cayeron bajo las balas franquistas. Debemos saber que, en la lucha por la emancipación de la clase obrera, no son suficientes las ideas, es necesaria también la organización; ya decía el Che que "Si no existe organización, las ideas, después del primer momento de impulso, van perdiendo eficacia". La juventud necesita organizarse políticamente para conseguir sus aspiraciones y llevar a cabo la lucha en defensa de sus intereses de clase junto con lo demás trabajadores; ha de tomar parte activa en la lucha de clases, ha de asumir su papel de protagonista y reconocerse como sujeto revolucionario. Existe el concepto preconcebido de que los jóvenes son contestatarios; se les atribuye una actitud natural de disconformidad, de estar siempre descontentos y, por consiguiente, se presupone que la implantación de unos estatutos, sean cuales fueren, provocará el rechazo natural por parte de la mayoría de la juventud. Efectivamente, no podemos negar que la mayoría de los jóvenes son muy reacios a cualquier tipo de disciplina impuesta; pero esta rebeldía que encontramos es un claro reflejo de cómo el sector juvenil, aunque sea de manera subconsciente, se encuentra en disidencia absoluta con la sociedad impuesta. Por ello se entiende que la mayoría de la juventud busque evadir todo tipo de compromiso social, político... Podemos concluir que esta actitud viene dada porque el propio sistema capitalista instiga al pasotismo y al desentendimiento, y asegura el desencanto suficiente como para que la ciudadanía, y, en especial, la juventud, pierdan el interés por formar parte activa en ningún tipo de organización. Esto dificulta la labor de las organizaciones obreras a la hora de captar adeptos. Quizá lo difícil en este aspecto no sea transmitirle a nuestro público (la juventud española) que realmente defendemos sus derechos y que luchamos por sus intereses de clase, pues nuestro programa habla por sí solo y deja claras nuestras ideas; lo más difícil es hacer que nos escuchen, pues contamos de antemano, como ya hemos visto, con una actitud reacia y desconfiada. No obstante, es seguro que cualquier joven que termine escuchándonos o estudiando nuestro programa acabará por darse cuenta que somos una organización que nace del pueblo y trabaja para el pueblo.

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VIII.C. LA UNIDAD DE ACCIÓN CON OTRAS ORGANIZACIONES JUVENILES Pese a las diferencias que podamos encontrar entre la FJCE y el resto de organizaciones juveniles (sean del ámbito que sean), nuestra organización debe buscar siempre la unidad de acción de cara a defender los intereses de la juventud española, pues es esta lucha la que nos concierne y no podemos pecar de sectarismo cuando es evidente que existen otros grupos de jóvenes que trabajan en defensa de sus derechos. Tenemos que trabajar allí donde estén las masas. No obstante, no hay que confundir esta unidad de acción con la unidad política; nuestra organización, repetimos, es de carácter marxista-leninista, y la unidad política es un camino que hay recorrer con mucho cuidado, pues si hay tantas organizaciones juveniles que se reivindican de éstas ideas será claro que en muchos aspectos habrá diferencias y, en muchos casos, difíciles de superar. Sin embargo, la unidad de acción no será difícil de conseguir, pues lo único que hace falta es la conveniencia para formar bloques y alianzas con el fin de estipular determinados intereses. Encontraremos infinitud de temas donde nuestra organización podrá y deberá hacer frente común con otras organizaciones, éstas siempre de carácter progresista, pues será imposible la unidad de acción con organizaciones de carácter reaccionario, ya que los objetivos por los cuales luchan no tienen nada en común con los nuestros.

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18/09/2011


Proyecto de Programa de la FJCE