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El Progreso 14 de abril

Nº 4 abril 2005.

Aviso a los lectores: ni somos neutrales, ni pretendemos serlo.

Conmemoración de la II República. Por la III República española.

No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan CarlosI «el Rey de España». La III República es posible

Edita: Asociacion Cultural el Progreso de Aranjuez

 J. G. y R.P. Lo que exponemos pretende tan solo favorecer un debate sereno respecto al estalbecimiento futuro de un régimen republicano en España. La República como horizonte posible y deseable. A diferencia de Inglaterra y otros reinos del norte de Europa, en donde la institución monárquica se funda históricamente en un consenso tradicional y en una tranquila sucesión de reinados sin altibajos ni cataclismos, la Monarquía española de los dos últimos siglos ha sido una especie de montaña rusa con subidas y bajadas, caídas, descarrilamientos. Desde las patéticas abdicaciones de Bayona hasta la muerte de Franco no alcanzó un amplio acuerdo cívico.

Este acuerdo lo logra con la Constitución de 1978 y el frustrado intento de golpe de Estado del 23 F. La Monarquía como institución natural de las sociedades medievales, solo puede justificar su existencia en estos comienzos del tercer milenio cuando su alternativa más probable no sea la de un régimen democrático, de ciudadanos con derechos y deberes claramente establecidos, sino la de una dictadura, aunque esta adopte las formas de una República como en América Latina desde su independencia. Este no es el caso, por fortuna, de la España actual. La Monarquía fue aceptada por la inmensa mayoría del pueblo español como una salida razonable (con tintes de chantaje: o monarquía constitucional o dictadura) a los

enfrentamientos mortíferos entre la España liberal, laica y republicana, y la conservadora, ultracatólica y militarista. Había que parar de una vez por todas los golpes de estado, las revoluciones, guerras civiles y caudillismos. Y ese ciclo se cerró con el fracaso del golpe de estado de Tejero gracias en parte (y sólo en parte) a la oportuna intervención de Juan Carlos a favor de la legalidad constitucional. Pero ese influjo pragmático del papel real en aquellas horas cruciales parece haberse debilitado y perdido con los años. La Corona se ha ido reduciendo a un ceremonial y a un logotipo vacíos de contenido, útil tan solo para llenar horas en las programaciones rosas de las Televisiones públicas y sigue en pág. 6




Opinión

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MANIFIESTO POR LA III REPUBLICA ESPAÑOLA Los ciudadanos y ciudadanas abajo firmantes, comprometidos con los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, la solemne Declaración de Derechos Humanos de 1948, los Tratados Internacionales que, al desarrollarla, la hacen vinculante para los Estados que se adhieren, y animados por los imperativos de conciencia democrática dimanados de la mejor cultura humanista europea, hacemos saber: Procedemos de tres momentos históricos distintos, de tres experiencias diversas, de tres reflexiones personales sobre la realidad que tenemos ante nosotros y que nos produce, además de rechazo, la firme decisión de aunar voluntades para cambiarla. Anunciamos y proponemos el inicio de un Proceso Constituyente, de carácter republicano, a cargo del conjunto de la sociedad española y de los Pueblos que configuran su Estado. No hay proyecto político con garantía de solvencia y respaldo si no ha sido gestado, de manera

consciente, por quienes detentan la Soberanía y la Legitimidad para hacerlo. Y al difundir, para someter a discusión pública este proyecto, subrayamos que hemos escogido deliberada e intencionadamente la fecha del XXV aniversario de la Constitución vigente. Con ello queremos resaltar que el restablecimiento de la Legitimidad republicana debelada en 1936, se hace más necesario ante la evidencia del fracaso de la llamada Transición para desarrollar y aplicar una Democracia y un Estado de Derecho dignos de tal nombre. Somos aquellos y aquellas que por vivencias personales y hondas convicciones republicanas,-mantenidas en la adversidad, no pueden olvidar ni renegar del único momento histórico en el que el pueblo español fue protagonista de una ruptura democrática: la II República española. El acervo político de la cultura republicana: Laicidad, Federalismo, Separación de Poderes, Cultura de Paz y preeminencia de la Ética Civil, son

legados imperecederos. Somos aquellas y aquellos que, con mayor o menor grado de compromiso y riesgo, ejercimos durante la Dictadura liberticida una constante oposición en nombre de la fidelidad republicana y de la Democracia futura. En el centro de nuestras aspiraciones, en el eje de nuestras propuestas alternativas, en la raíz de nuestros sentimientos más profundos siguen anclados, desde entonces, la apuesta por la República como la forma de Estado que, emanada directa y claramente de la voluntad popular, tuvo en Abril de 1931 su última manifestación. Y junto a ello, opera también en nosotros, el rechazo a la dinastía regia expulsada de España en dos ocasiones. La Transición fue el alambique en el que se destilaron miedos, prudencias, ingenuidades, pactos, injerencias, traiciones y ruindades. La Monarquía ilegítima e impuesta por el dictador fue aceptada -con muchas excepciones- y se superó el trance pensando en las bondades de la Constitución futura. Hemos llegado a la conclusión de que se ayudó a una Restauración alfonsina con casi semejantes características que la de 1876. La reflexión serena acerca del acontecer de estos últimos 25 años, avala nuestra conclusión. Somos también aquellos y aquellas que nos manifestamos constantemente, en medio de un mar de banderas republicanas, para combatir problemas viejos y los que se derivan, tanto de las guerras de agresión como de la Globalización Capitalista. Somos unas generaciones que no han conocido la República ni la dictadura fascista. Pero hemos intuido que el ideal republicano, por su radicalidad democrática, es una pieza clave en la respuesta, desde el Estado español, al orden económico, social, político, ideológico y cultural que combatimos. Es urgente la respuesta a esta situación de involución en la Democracia y las Libertades y de retroceso en las conquistas sociales. Es perentoria la acción contra la creciente brecha que separa el Primer Mundo del resto del planeta. Y los ejes de actuación social,

política y cultural deben ubicarse en territorios concretos, con propuestas concretas y con capacidad de generar, por su propia dinámica, mayor consenso y apoyo. Para nosotras y nosotros la ruptura democrática previa a la III República española es un proceso de creación de redes ciudadanas en el que los valores republicanos, anteriormente subrayados, se incardinen en una actitud personal y colectiva de ejercicio consecuente de Derechos y Deberes. Por ello nuestra propuesta de Proceso Constituyente Republicano debe ir, indisolublemente ligada, a una serie de compromisos y líneas programáticas que desarrollen consecuentemente las tres generaciones de Derechos Humanos para todas las personas que habitan o puedan habitar en el territorio de la República, sin distinción de sexo, raza, religión o diversidad étnica. Nos ligamos consecuentemente al artículo sexto de la Constitución republicana de 1931: « España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional» y también a las decisiones de entidades y organismos internacionales coincidentes con su espíritu y letra. La III República española, como expresión institucional de una sociedad que regenera la Ética, la Política y los Valores Cívicos, asume consecuentemente los Derechos Humanos y defiende las Libertades, debe fijar con precisión, en su futura Constitución, los mecanismos de decisión y control público e institucional que garanticen su existencia y ejercicio. Los ciudadanos y ciudadanas abajo firmantes nos consideramos moral y políticamente desvinculados de la Constitución monárquica de 1.978. Para cualquier circunstancia que nos obligue a posicionarnos, mediante juramento o promesa, usaremos la fórmula de «por imperativo legal».  ¡ VIVA LA III REPUBLICA ESPAÑOLA!


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Fábula del oso y el rey probeta

A punto de cumplirse medio año del medieval espectáculo áulicoreligioso protagonizado por el dinámico dúo Letizia y Felipe (o Felipe y Letizia, que tanto monta) con motivo de sus principescas nupcias y ofrecido urbi et orbi por Falsimedia, los enanos siguen creciendo como secuoyas en el gran circo de la monarquía naranjera. Si mucho fue el morbo que despertó en la plebeya ciudadanía de este país de las maravillas el agitado currículo sentimental de la hoy princesa de Asturias (divorcio, convivencias, posados pictóricos y saraos varios), la cosa promete multiplicarse por el número pi. Sobre todo, después de que la presunta periodista Karmele Marchante insinuara en el programa «Crónicas Marcianas» que Letizia Ortiz Rocasolano coló de matute en La Zarzuela un ligado de trompas de Falopio que le incapacita para su principal función, la tarea para la que fue contratada, a saber: la

concepción y cría de la personita destinada a ocupar algún día el trono de las Españas. Ya inmersos en el hipotético escenario, no me negarán ustedes que el asunto tiene gracia a borbones, perdón, quiero decir a borbotones. Porque parece como si el cívico vudú republicano de las silenciadas, pero multitudinarias, concentraciones primaverales contra el evento, hubiese hecho efecto al fin y al cabo. Efecto retardado, claro, para que no desentone con el paisaje. Piensen por un momento que, con lo que son, tuvieran que recurrir a la fecundación in vitro para continuar la dinastía. Un rey probeta es lo que les faltaba. Más que de zarzuela, el panorama sería de ópera bufa, o sea. Desde luego, el supuesto lanzado por la tal Marchante -marchante de rumores que, a veces, acaban confirmándose- no habrá gustado en absoluto al parque inmóvil de la monarquía carpetovetónica. Sería el

acabose constitucional y no conviene jugar con las cosas de comer. Si no, deténganse ustedes a reflexionar sobre lo poco que se ha hablado en los medios –cuartos y traseros, deberían llamarse- sobre la otra boda habida en la familia. Me refiero a la de la modelo Laura Ponte y el no menos modélico Beltrán GómezAcebo, sobrino del actual monarca y primo hermano del futurible. Se nota que alguien de las alturas les ha leído la cartilla de racionamiento informativo. Pero es, sin duda, el propio Juan Carlos I (o, como le apoda mi párvula sobrinita con su certera lengua de trapo, «Juan Carlos Palote») el que más está contribuyendo a llenar de contenido el capítulo contemporáneo de la pintoresca leyenda que acompaña a la estirpe borbónica desde Felipe V. Aburrido ya de los conejos, se ha pasado a la caza mayor. Así, gracias a su proverbial puntería (demostrada

ampliamente en su niñez) y utilizando las peculiares técnicas de captura que le enseñara su mentor –gran experto en la ejecución masiva de salmones y de personas-, hace algunos meses mató en Polonia a un pobre bisonte europeo (especie en serio peligro de extinción) al que, previamente, manos cortesanas habían situado en la línea de tiro de su rifle. Dos cuernos a añadir en su cuaderno de cacerías. Suma y sigue. Sigue, porque ahora ha trascendido que, en Rumania, su católica majestad ha acabado con la vida de varios osos (los testigos afirman que fueron nueve, entre los que se encontraba una hembra en estado de gestación), abatiendo, además, a un magnífico ejemplar de lobo transilvano, pasándose la Directiva Hábitats de la Unión Europea por sus reales partes. Sigue y suma. Suma, porque detrás de la escabechina, se encuentra, como suele, el

Aranjuez y algunos episodios de la II República Aranjuez: 14 de Abril de 1931, a las cinco de la tarde se proclama en el balcón central del Ayuntamiento, la Segunda República Española, izándose la bandera tricolor ante la alegría generalizada de los ribereños. Caída la Dictadura del general Primo de Rivera, que suspendió el sistema parlamentario de la Restauración de 1876, en connivencia con la Monarquía entre septiembre de 1923 y enero de 1930. Fracasados los intentos por lograr la normalización del sistema, la Corona encarga formar gobiernos al general Berenguer y al almirante Aznar. Se convocan unas Cortes ordinarias según la Constitución de 1876, intentando salvar las responsabilidades de la Corona por colaborar con Primo de Rivera. El creciente apoyo popular a los planteamientos republicanos y socialista, conducen al cambio de régimen con el advenimiento de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931. El comité de la Conjunción promulgó el Decreto encomendando a Niceto AlcaláZamora la presidencia del Gobierno provisional, mientras Alfonso XIII , salía rumbo al exilio. El 14 de abril de 1931, la primera ciudad en proclamar la Republica fue la localidad vasca de Eibar, haciéndolo a primera hora de la mañana, mientras en Madrid se producía por la tarde izando la

bandera tricolor en el Palacio de Comunicaciones. Aranjuez, que sufría el peso de la Corona, no es ajeno a este acontecimiento, por el fuerte apoyo social de los partidos y sindicatos de clase (socialistas, comunistas, anarquistas, entre otros). A las cinco de la tarde se izó la bandera tricolor en el balcón principal del Ayuntamiento ( Plaza de Abastos) por la hija menor de Román Pedraza industrial del metal afincado en Aranjuez y líder de Izquierda Republicana. Con gran participación popular se celebró la proclamación de la República, como un signo de esperanza, progreso y libertad. Las elecciones municipales del dia 12 de Abril, en Aranjuez dan el triunfo a la izquierda y es nombrado Alcalde, Doroteo Alonso del Peral, por la Conjunción republicano-socialista. Aranjuez ya contaba con presencia significativa de sindicatos y con destacadísimos diregentes en agrupaciones como «La Fresa»que agrupaba al campesino Ribereño, «Artes Blancas,» «La Alcotana», «El Metal», «Comercio», «Oficios Varios.» A nuestra localidad le resultó muy beneficiosa la aprobación de la Ley de Términos Municipales, decretada por el Gobierno de la República en el año 1931, que entre otras, regulaba la preferencia a emplear jornaleros locales, tuvo una gran

repercusión por la defensa del Sindicato de la Fresa, único gremio del campo que tenia 7 horas de jornada, siendo su presidente Inocencio Martín de ideales comunistas que fue fusilado en octubre de 1939, formaron «piquetes» de vigilancia para no permitir el quebranto de la Ley de Términos, oponiéndose frontalmente a la contratación de mano de obra barata foránea, mientras no hubiera excedentes de jornales. Se intenta por parte de algunos patrones sustituir la mano de obra por lo más avanzado que habia en el mercado, los arados cultivadores, que escondidos en carros fueron hallados y tirados al rio frente a El Rana y Delicias por miembros de este sindicato que lo consideraba una provocación ante el paro existente. Por otro lado, la Reforma Agraria decretada por el Gobierno el año 1932, supone un avance muy importante para el campesinado, intentando paliar la gran tensión social del campo que demandaba regularizar el abandono de las grandes fincas, para que estas volviesen a ser explotadas. Esto supone un gran triunfo para el campesinado ante los grandes terratenientes. La finca de Villamejor fue expropiada y colectivizada abasteciendo el frente de Madrid. Como responsable estaba Eusebio Verdugo, militante

del PCE. La finca fue un ejemplo a seguir por la clase campesina de Aranjuez. Otro acontecimiento destacado es la solidaridad de Aranjuez con la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias. Se llama a la huelga en apoyo de los mineros que se habían quedado solos en la Huelga General. Aunque tiene poca repercusión, se prodecen paros parciales en La Genovesa, Experiencias Industriales y La Química. Un grupo de las Juventudes socialistas y comunistas cruzan un carril en la vía del tren en el Puente de Hierro del Jarama, acción que fue abortada por la Guar-




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Sin principios no hay izquierda La izquierda en toda su dimensión política, social e intelectual se constituye históricamente como una alternativa a la explotación del ser humano. Es una lucha contra la esclavitud y, a la par, una búsqueda por construir la igualdad en la práctica radical de la democracia. Se presenta como un proyecto ético de vida. No es una propuesta económica de gestión empresarial fundada en la ganancia del capital, el egoísmo, el lucro y la alienación del ser humano. Eso se llama capitalismo. En ello radica la diferencia que separa a la izquierda de la derecha. Sin embargo, desde los años 70 del siglo XX se produce un abandono de los principios teóricos y políticos que constituyen los pilares sobre los cuales se levantó en el siglo XIX el proyecto ético de la izquierda. Hoy parecen recuperarse desde diferentes espacios. Hay cierto retorno de la política, y ello está motivado por la deshumanización a la que somete el mercado a la vida ciudadana. Una esperanza a la democracia política. La derecha neoliberal persigue los mismos objetivos: evitar la consolidación de proyectos de justicia social y democracia económica y política con dignidad para todos. Durante los años 70, quienes poseían la representación institucional de la izquierda en Europa occidental, me refiero a los partidos comunistas francés, español e italiano, abandonan la lucha por construir una sociedad con justicia social, con igualdad, con democracia, con un control sobre el capital financiero, con reforma agraria, con propiedad estatal en las áreas básicas para el desarrollo nacional, con impuestos progresivos al capital y exención a las rentas más bajas, en favor de una concepción posibilista de la política consistente en cambiar el proyecto de izquierdas por votos para gobernar.

Ya ni siquiera el dilema se presentó en la dualidad: reforma o revolución. Se trató de llegar al gobierno sin pensar en el porqué y para qué. Para tal efecto se hizo necesario transformar comportamientos y mutar ideas. Lo primero, perderse el respeto a sí mismo. En otras palabras, dejar de ser. Tanto como partido político, como dirigente y como persona. Renegar de los valores éticos y de los principios que se decía defender. Hablo de principios, no de dogmas. Poner en cuestión el valor intrínseco del socialismo y el comunismo sobre la base de críticas maniqueas, haciendo paralelismos entre Hitler y Lenin, Stalin y Mussolini y señalando que son una misma cosa con el objetivo de mostrar que la izquierda no valoró los beneficios, las posibilidades y las potencialidades de la economía de mercado para ejercer un gobierno con sensibilidad social dentro de un capitalismo con rostro humano. Sueltas las amarras éticas, ser de izquierda se transforma en una propuesta estética donde desaparece la lucha contra la explotación, la injusticia social y la construcción de una sociedad democrática. Con esta contrarrevolución de la izquierda de los años 70 se corroboraron las tesis de la derecha más reaccionaria: las izquierdas no eran democráticas. Su adscripción a la democracia pretendía tan solo socavarla para instaurar la dictadura del proletariado. La «nueva» izquierda, si quería ser reconocida y participar en

el juego, debía abjurar públicamente y reconocer su maléfico objetivo. Y así lo hicieron. La derecha satisfecha nunca dudará de sus nuevos compañeros de viaje. Aunque siempre les recordará su pasado leninista, troskista, marxista, maoísta, estalinista, etcétera. Mientras tanto, la derecha no se democratizará. Seguirá explotando, matando, asesinando, evadiendo impuestos, promoviendo guerras y ejerciendo el poder como y de la manera que desea. Todo a cambio de nada. La «nueva» izquierda pasa de la dictadura del proletariado a la división de poderes de Montesquieu y el principio de gobierno de Locke. La izquierda como proyecto ético, político y social supone convicción. Ocupa un lugar en el mundo de las ideas, de los principios, si se desplaza queda un vacío. Los años 70 viven este fenómeno ideológico y político. Ocupar su sitio es difícil. Sin embargo, quienes originariamente lo hicieron, y hoy siguen pensando que la representan, se llevaron consigo parte de la historia, de la representación, y ahora pretenden declararla en ruina o demolerla. Y si no lo logran, la desmantelan y buscan reconstruirla de acuerdo con sus nuevos socios, la derecha, en el barrio rico, para cumplir nuevas funciones. Pero es otra cosa, sirve otros intereses y no hay nadie de izquierda en ella. Han perdido la dignidad, el respeto a los demás. En un continuo rebajar los principios en pos de una vida fácil y cómoda que les permite inhibir la conciencia

La III República es posible privadas. Las circunstancias han cambiado, y el pueblo que aprobó la Carta Magna, también. Al socaire de la bonanza económica y el aumento espectacular del nivel de vida, el ex- presidente Aznar promovía el retorno a los viejos valores nacionalcatólicos, y fue esa mentalidad, heredada de la dictadura franquista, la que propició la acumulación de errores, actuaciones incompetentes e increíbles mentiras que culminaron en su protagonismo en la invasión de Irak y en la torpe ocultación de la autoría de los atentados del 11-M. Pero la digna reacción ciudadana tres días después probó la madurez del electorado y la ha convertido en un punto de referencia político y ético de muchas sociedades de Europa e Iberoamérica. El rechazo tajante de la guerra y de las falsas razones invocadas para entrar en ella se unió al del terrorismo islamista y de ETA: no hubo capitulación alguna, sino un arranque de energía cívica. Desde la entrada en funciones del nuevo Gobierno, la aprobación mayoritaria de la España plural, del cambio de prioridades sociales y de un amplio abanico de propuestas tocante al divorcio, el aborto, la violencia machista, la ley de parejas y los derechos de los homosexuales, prueban la emergencia de una sociedad moderna y laica y, con ella, un retroceso del influjo secular de la Iglesia inimaginable hace solo quince años, a pesar de la saturación obscena de las Televisiones en torno a la muerte del Papa. El proyecto republicano de Manuel Azaña no prosperó porque la polarización extrema de la sociedad española de la época, el atraso económico del país y un entorno internacional claramente desfavorable no lo permitían. La única falta, si es que puede llamársela así, del último jefe de Estado español democráticamente elegido en las urnas fue la de adelantarse a su tiempo y proponer unas formas de convivencia que no podían cuajar ni en la Europa brutal, desgarrada y convulsa

ni en la España retrasada y orpimida de hace setenta años. Hoy el panorama ha cambiado por completo. España se ha integrado con éxito en la Unión Europea y esta integración propicia la creación de entidades y relaciones supraestatales, favorece la dinámica de proyectos federales, como los que defendió en solitario Pi y Margall. Las fronteras, antes sagradas, tienden a desdibujarse: las nuevas generaciones de españoles vuelven la espalda a las estructuras familiares y autoritarias para enfrentarse al reto de un mundo, globalizado, mutante y en perpetuo movimiento. Obviamente los particularismos y esencialismos identitarios resistirán (como reacción la globalización es la que más favorece los localismos), incluso con violencia, pero la tendencia al pluralismo y la ósmosis parece irreversible. Los diseñadores de la boda real, tres meses después del sangriento atentado de los trenes en la estación de Atocha, perdieron una excelente ocasión de desmarcarse de la grotesca boda de El Escorial, protagonizada por la hija de Aznar, y de mostrar menos pomposidad y mayor modestia. La asamblea de celebridades y testas coronadas difundida por las televisiones del mundo entero tenía algo de irreal y anacrónico: lo único puntual y concreto fue la lluvia. España, repito, no es Inglaterra ni los países escandinavos, en los que la Corona se transmite sin sobresaltos desde hace siglos y ha arraigado en las costumbres y el imaginario colectivo. Los sentimientos monárquicos o antimonárquicos son aquí mucho más difusos y no movilizan a casi nadie. El juancarlismo no puede confundirse, y menos hoy día, con convicción monárquica. La indiferencia del común de los ciudadanos respecto al modelo del Estado es palpable y ese sentimiento de lejanía se acentúa entre los más jóvenes. ¿Qué papel puede desempeñar la institución monár-




Local

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La República que no pudo ver Santiago Rusiñol.

dos meses después, el día 1 3 de junio, en la misma cama. Días después de proclamarse la República, los veinte concejales de Aranjuez eligieron como nuevo alcalde a Doroteo Alonso Peral con 1 5 votos a favor y otros 5 en blanco. Se reflejaba claramente cual era la tendencia política de aquellos vecinos de Aranjuez. La República estaba bien apoyada. Pronto se dará una ocasión en que todos los vecinos estuvieron unánimes en mostrar su dolor. El día 13 de junio todos lloraban la pérdida de don Santiago., cubriendo de flores el salón donde fue expuesto su cadáver Nunca un pueblo castellano hubo estado tan unido con Barcelona, con Cataluña. El Presidente de la Generalidad hizo un viaje a Aranjuez para agradecer a sus vecinos el agradecimiento sincero de toda Cataluña. Aranjuez no era un modelo de urbanismo en la mayoría de sus edificios. Se puede apreciar el mal estado de uno de ellos en las «Cuatro Mi padre, y dos de mis hermaEsquinas», desde donde sus vecinos vitoreaban a la República. nos, que trabajaban en un bar de aquellas Cuatro Esquinas, partiMurió de puro necesidad la una derrota de la Monarquía, el del alboroto: dictadura de Miguel Primo de rey Alfonso XIII marchó raudo -Es que se ha proclamado la ciparon también en el alborozo del 14 de abril y en el dolor del Rivera. En enero de 1931, Álva- a Cartagena, donde se embarcó República. rez de la Nieta era elegido como para exiliarse de España. Y don Santiago, que no ha 13 de junio. último alcalde de Aranjuez en Aranjuez, como la inmensidad dejado de tener su buen humor, Angel Ortiz aquella caduca dictadura. Casi del territorio español, acogió aun en aquellos momentos tan Un Ribereño Arancetano de seguido, el 1 5 de marzo, el con enorme júbilo la llegada de delicados para su salud, les gobierno de la nación convoca- la República, que se instauró el dice: -Por eso había observado que ba elecciones municipales. El día 14. Las calles de Aranjuez, censo municipal de residentes se especialmente las inmediatas en la cabecera de mi cama hacomponía de 14.70 personas y el al Ayuntamiento, rebosaban bían sustituido el Cristo por un electoral se componía solamente de unos vecinos, jubilosos, anuncio de papel Bambú. Poco pudo conocer don San2.744. Esta desproporción entre ensordecedores en sus vivas y una cantidad y otra muestran cánticos tiago Rusiñol Prats de aquella como las leyes electorales refleEn una de las Cuatro Esquinas naciente Democracia. Murió jaban la falta de derechos de que está instalado el hotel Comerestaban aquejados los españo- cio, llamado cariñosamente por les. Se podría ver cómo un gran la población la Fonda de Crusector de la población, el más cito. En una de sus habitaciones carente de bienes materiales, era intenta descansar un enfermo quien más sufría en su espaldas ilustre, agobiado por una uremia este recorte de libertades. El día que le está consumiendo. En su 12 de abril los españoles debían rededor se encuentran doña Luisa Denis Reverter, su esposa; los decidir su destino. Fue un gran triunfo de los par- artistas e inseparables amigos, tidos unidos en la llamada Con- Bagaría, Feliú Oliveras y Cajunción, Republicano-Socialis- sas, y también el doctor Carlos ta, sobre todo en las grandes Richer. El estruendo que viene capitales, a las que se sumó el de la calle parece molestar a don electorado local. Considerando Santiago, que inquiere el motivo

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