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Por Ma. del Socorro Pérez Pérez, fsp

P

ara muchos de nosotros, hablar del medio ambiente puede tener una connotación negativa, porque quienes vivimos en las grandes ciudades, y también ya en las pequeñas, vivimos y constatamos día con día el deterioro de medio ambiente en que nos movemos en diversos ámbitos, comenzando por el aire contaminado que respiramos por tantos automóviles y medios de transporte que van dejando una estela de material nocivo a nuestro sistema respiratorio, la acumulación de basura de todo tipo que son una causa de infección para quienes transitan o viven cerca de ella. ¿Y qué decir de otros ambientes de nuestro territorio? Creo que a este punto, prácticamente todos los habitantes de este bello planeta sabemos que el ser humano lo hemos deteriorado en mayor o menor escala y que es urgente corregir


nuestra forma de proceder y de costumbres que no han favorecido la conservación de nuestro hábitat porque cientos de especies, tanto de la flora como de la fauna, se han extinguido a causa de la depredación de bosques y lugares que eran necesarios para brindar un ambiente propicio para la vida y desarrollo de quienes la habitaban. Desde el 15 de diciembre de 1972, la Asamblea General de las Naciones Unidas determinó celebrar el Día del Medio Ambiente, para ayudar a tomar conciencia y sensibilizarnos de los beneficios que recibimos de un medio ambiente limpio y bien cuidado, así como para evitar el deterioro del mismo y trabajar en obras de apoyo para promoverlo y dejarlo en mejores condiciones para las generaciones futuras. En este año, el lema es PIENSA. ALIMÉNTATE. AHORRA. Se trata de una campaña para tratar de reducir el desperdicio y pérdida de los alimentos que nos brinda la tierra en sus diversas fuentes. Según datos de la FAO, en el mundo, cada año se desperdician alrededor de 1,3 billones de toneladas de comida. Esta cifra equivale a la producción alimentaria de toda

el África Subsahariana. Al mismo tiempo, una de cada siete personas del planeta se va a la cama con hambre, y más de 20.000 niños de menos de 5 años, mueren de hambre cada día. Ciertamente esto es alarmante, porque si comparamos las muertes a causa de fenómenos naturales o de personas y grupos criminales que azotan nuestras naciones, no se compara con la cantidad de pérdidas de vidas inocentes. Esto no significa que haya justificación de las que causan menos muertes porque hay otras que son mayores. Amabas están en nuestras manos evitarlas y esto implica comprometernos para ayudar a no seguir deteriorando el mundo y ambiente en que vivimos. Todos, en mayor o menor escala, estamos contribuyendo, directa o indirectamente, a que miles de vidas se apaguen día con día.

Te invito a que revisemos en qué estamos contaminando nuestro entorno y a que adquiramos un compromiso para mejorarlo, y si está en nuestras manos, apoyar para que quienes pasan hambre lleguen a tener el alimento que les permita disfrutar de una mejor condición de vida. Al mismo tiempo, te invito a que conservemos la naturaleza, evitando contaminarla con las prácticas y costumbres que no favorecen la vida en nuestro planeta. ¡Cuidemos a nuestro planeta y a nosotros mismos! (Ver más en: http://www.unep.org/spanish/wed/theme/#sthash.rSlIZE5r.dpuf)


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E

l origen de esta devoción podríamos decir que es contemporánea al mismo Jesucristo, si nos referimos a lo que representa el corazón de la persona: el órgano vital, el símbolo del amor y de los sentimientos y afectos del ser humano. Ya el mismo Apóstol Pablo en sus cartas y posteriormente el evangelista San Juan, nos hablarán del amor infinito de Dios por la humanidad, del amor del Hijo de Dios que entregó su vida para salvar a la humanidad, del corazón atravesado por la lanza del soldado de donde emanó agua y sangre. Pero como devoción extendida en la Iglesia, surgió a partir de las revelaciones y mensajes que santa Margarita María Alacoque recibiera del mismo Jesús


En junio de 1675, había pasado la fiesta de Corpus Chisti y Margarita María se encontraba orando en la capilla ante el Santísimo Sacramento, pidiéndole a Dios que le concediera tener un amor inmenso a su Sagrado Corazón que tanto había amado y sufrido por los hombres, para corresponder un poco a su amor infinito y que otras personas también sintieran un grande amor a Él. De repente, Jesús se le apareció con el corazón visible exteriormente, el cual llevaba la herida causada por la lanza del soldado, la corona de espinas y unas llamas de fuego alrededor del corazón, y le dijo: “He aquí el corazón que tanto ha amado a la gente

y que no ha ahorrado ningún sacrificio con tal de demostrarles su amor, llegando hasta el extremo de hacer los más grandes sacrificios por salvar a los pecadores. Pero de las gentes sólo ha recibido ingratitud, olvido, faltas de respeto, sacrilegios y desprecios en este Sacramento de Amor. Lo que más me disgusta es que son las almas consagradas las que muchas veces me ofenden: sacerdotes, religiosos, religiosas y demás apóstoles”. Y en seguida le pidió a Margarita que se le dedicara un día de fiesta para honrar su Sagrado Corazón para derramar gracias abundantes en aquellos que lo honren.

Fueron los padres jesuitas quienes se encargaron de extender la devoción por todo el mundo. Junto a la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús está la fiesta del Inmaculado Corazón de María. Esta devoción se origina precisamente después de la de Jesús, porque el corazón de María también amó en extremo a su Dios y a la humanidad que mandó a la cruz a su divino hijo, Jesucristo. Si el propio Hijo de Dios fue capaz de amar y perdonar a la humanidad, ella como discípula y madre del Hijo de Dios no puede hacer diferente, porque es la creatura concebida sin pecado y por lo tanto, sólo es posible que ame y sienta compasión y misericordia por los pobres pecadores por los cuales su hijo Jesús dio la vida. Por eso, la Iglesia ha puesto al sábado siguiente de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, la de el Inmaculado Corazón de María, para honrar y valorar el amor que ambos han sentido y sienten por la pobre humanidad esclavizada por el odio y el pecado que no le permite amar como Jesús ama, ni tener compasión como la Virgen María la tiene por los discípulos de su hijo Jesús. Les invito a ser no sólo devotos del Sagrado Corazón de Jesús, sino también del Inmaculado Corazón de María, la madre de nuestro Señor Jesucristo y Madre nuestra, y a suplicarles nos alcancen la gracia de amar como ellos aman y a perdonar como ellos perdonan.


L

a Asamblea General de las Naciones Unidas, el día 5 de diciembre de 2008, mediante la Resolución 63/111, determinó que el día 8 de junio de cada año se celebrara el Día Mundial de los Océanos. El objetivo es que la comunidad internacional tomemos conciencia de la responsabilidad y necesidad de cuidar y mantener los océanos, que son una parte importante e indispensable para quienes habitamos este planeta, ya que de las aguas de los mares obtenemos infinidad de recursos que hacen que nuestra vida tenga la calidad que tiene. Pensemos en todo lo que nos brindan los océanos: navegación trasatlántica, trasportar todo tipo de productos y también personas; nos proporcionan gran variedad de alimentos marinos, tanto de la flora como de la fauna; es el hábitat de cientos de especies marinas; son los pulmones de nuestro planeta y hacen posible el equilibrio y ciclos estacionales y muchas otras cosas se pueden decir sobre ellos.

Precisamente por ser los océanos elementos para el ecosistema de este planeta, necesitamos cuidarlos y evitar contaminarlos para no alterar o modificar la vida marina y la de tierra firme. Pensemos en la belleza de los océanos con sus playas, arrecifes e islas que lo conforman. Recordemos la belleza y calidez de sus aguas tropicales, así como las aguas polares en donde viven infinidad de animales que forman parte de este mundo. Les invito a celebrar este día o en este mes contemplando, quien esté cerca del mar, la inmensidad del océano y sus amaneceres y atardeceres, y quienes no gozamos de esa cercanía, propongámonos conocer alguno de los océanos de nuestro mundo a través de libros, programas y del mismo internet, a fin de valorar esta parte de la creación que nos ha sido confiada para disfrutarla y conservarla en buen estado para nosotros mismos y para los demás.


Q

uizá un poco menos celebrado que el día de la mamá, es el día del papá. Esto tiene que ver con la cultura y la realidad creciente en nuestra sociedad en donde cada vez aumenta el porcentaje en que la cabeza de familia es la mamá. Pero ello no significa que los papás no existan o que no los haya con mucha responsabilidad y dignos de admirar como los son tantas mamás.

Celebramos en este día no sólo al hombre que nos dio la vida, sino ante todo manifestemos nuestra gratitud y reconocimiento hacia aquellos papás que se empreñaron no sólo para que en el hogar no faltaran las cosas necesarias para tener una vida digna, sino también nos inculcaron valores y buenos modales para saber convivir con los demás.


Merecen una especial felicitación los papás que han sabido compartir su tiempo con nosotros en nuestra infancia y adolescencia, para ayudarnos a estudiar, a descubrir el mundo a través de los paseos y los juegos con los que nos hicieron sentirnos felices y protegidos. Va también nuestra felicitación a esos papás que han sacrificado las horas de ver el partido con su equipo favorito para acompañarnos a ir al parque a caminar o al cine para ver las películas de caricaturas o de nuestros héroes favoritos de la infancia.

Agradezcamos a esos padres ya ancianos que lo han dado todo en su vida y empeñaron años de trabajo de sol a sol a fin de que sus hijos tuvieran una casa, una educación y una vida digna y lo mejor posible con el salario que recibía como fruto de su trabajo. Felicidades a todos los papás que, aunque no hayan sido reconocidos en su labor y misión como papás, han sabido ser responsables sin esperar otra cosa que ver crecidos y capacitados a sus hijos para enfrentarse al mundo y alcanzar sus metas. Bendice, Dios y Padre de todos nosotros, a los papás que han asumido el papel de padre y madre porque la mujer que engendró a sus hijos, luego los abandonó y los dejó completamente al cuidado del esposo, el cual supo darles el amor y el cuidado de la madre que no tuvieron para que no sufrieran tanto el abandono como él lo sufrió. Gracias a los papás que han dado la vida con amor y la supieron cultivar hasta que diera sus frutos.


E

n el hemisferio Norte de nuestro planeta, este día inicia la estación del verano, tiempo en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol. Este día suele llamarse el día más largo del año. Coloquialmente decimos que durante el verano los días son más largos, y lo que queremos expresar es que el tiempo que transcurre entre la salida y la puesta del Sol en un lugar determinado, y esto ocurrirá el próximo día 21 de junio con el inicio de la temporada de verano, va a ser el día de mayor duración.

Durante la estación de verano, generalmente los períodos escolares se interrumpen para dar paso al período vacacional en la mayoría de las instituciones educativas, sin contar los cursos de verano en los que muchos alumnos aprovechan para continuar su formación profesional o para aprender alguna otra ciencia complementaria que les permita mejorar su nivel de conocimiento.


Este tiempo es óptimo para aprovechar salir a dar un paseo por los parques de la ciudades: al campo, para llenarnos de las bellas y maravillosas vistas de la naturaleza y aspirar el aire puro de los bosques; en los ríos, para refrescarnos con su agua corriente y escuchar su canto mientras realiza su viaje hacia su destino o contemplar su caída en una cascada; al mar, para bañarse y refrescarse con sus aguas saladas y el sol mañanero o del atardecer. Y si definitivamente nos fuera imposible salir de nuestra casa, entonces aprovechemos el pequeño jardín, el parque cercano a donde vivimos o salir a caminar. Es importante y necesario darnos un espacio durante este tiempo de verano para relajarnos y tomar un poco de descanso y sano esparcimiento, ya que nos encontramos a mitad del año civil y debemos prepararnos y recargar nuestra energía para continuar la segunda parte con renovando entusiasmo y alegría en todo lo que hacemos y con quienes nos relacionamos día con día. Te invito a hacer un pequeño ALTO en el año aprovechando que comienza una temporada de más luz, calor y movimiento. Tomemos un descanso y aprovechemos el clima veraniego para leer un buen libro o disfrutar simplemente de algunos atardeceres.

¡FELICIDADES EN ESTA TEMPORADA!

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5 Minutos Celebraciones de Junio  

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