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Principios de Enseñanza Eberly Center for Teaching Excelence http://www.cmu.edu/teaching/eberly/index.html

Traducción S. Schmidt, enero 2009 Enseñar es una actividad compleja y multifacética, que a menudo requiere de los profesores hacer malabarismo para enfrentar múltiples tareas y metas, simultáneamente y con flexibilidad. El siguiente grupo de pequeños, pero poderosos principios, puede hacer la enseñanza tanto más efectiva como más eficiente, ayudando a los profesores a crear condiciones que apoyen el aprendizaje de los estudiantes y minimicen la necesidad de revisar materiales, contenidos y políticas de enseñanza. Mientras se implementan estos principios, se requiere invertir tiempo y esfuerzo, pero a la larga, se economiza tiempo y energía. 1. La enseñanza efectiva implica adquirir conocimientos relevantes sobre los estudiantes y usar esta información en el diseño del curso y en la enseñanza en clases. Cuando se enseña, no se enseñan solamente contenidos, sino que se enseña a estudiantes para que aprendan esos contenidos. Y existe una gran variedad de características de los estudiantes que pueden afectar el aprendizaje. Por ejemplo, el nivel cultural y de edad de los estudiantes influye en su manera de ver el mundo; la formación disciplinaria anterior lleva a los estudiantes a encarar los problemas de diferentes maneras, y el conocimiento previo de los estudiantes (sea preciso o impreciso) modela el aprendizaje nuevo. Pese a que no podemos medir adecuadamente todos esas características, el reunir información relevante lo más tempranamente posible y continuar haciéndolo durante el semestre, puede: (a) mejorar el diseño del curso (por ejemplo, decisiones sobre los objetivos, ritmo, ejemplos, formato), (b) ayudar a comprender las dificultades de los estudiantes (por ej. identificar errores comunes frecuentes), y (c) orientar los ajustes a la enseñanza (por ej., reconocer la necesidad de práctica adicional). 2. La enseñanza efectiva implica alinear los 3 principales componentes de la enseñanza: objetivos de aprendizaje, evaluación, y actividades de enseñanza. Tomarse el tiempo para hacer esto desde el inicio economiza tiempo al finalizar, y permite a realizar un mejor curso. La enseñanza es más efectiva y el aprendizaje se aumenta cuando: (a) los profesores articulan e integran un conjunto claro de objetivos de aprendizaje (por ej., los conocimientos y destrezas que se espera demuestren los estudiantes al finalizar el curso (b) las actividades de enseñanza (por ej., estudios de casos, laboratorios,


discusiones, lecturas) apoyan estos objetivos de aprendizaje proveyendo de práctica orientada hacia la meta; y (c) las evaluaciones (por ej., pruebas, informes, conjuntos de problemas, desempeños) proveen a los estudiantes de oportunidades para demostrar y practicar sus conocimientos y destrezas de manera articulada con los objetivos, y ofrecen a los profesores oportunidad para retro-alimentar de manera focalizada al estudiante y guiar el aprendizaje adicional. 3. La enseñanza efectiva implica articular las expectativas explícitas de los profesores con los objetivos de aprendizaje y políticas. Hay una inmensa variabilidad en lo que se espera de los estudiantes en las clases, aun dentro de una misma disciplina. Por ejemplo, lo que constituye evidencia de desempeño puede diferir grandemente en los distintos cursos; una manera de ayudarse entre los estudiantes, puede ser permitida en un curso, y puede considerarse engañosa en otro. Como resultado de esto, las expectativas de los estudiantes pueden ser diferentes de las expectativas de los profesores. Por esto, ser claro en nuestras expectativas y comunicarlas explícitamente, ayuda a los estudiantes a aprender más y a comportarse mejor. Relacionar nuestros objetivos de aprendizaje con los desempeños esperados (por ej., los conocimientos y destrezas que esperamos que los estudiantes demuestren al finalizar el curso) le entrega a los estudiantes un propósito claro a lograr y les permite supervisar su progreso y avances en ese camino. De igual manera, ser explícito en las políticas y normas del curso, (por ej. participación en clases, uso de notebook, y evaluaciones fuera de las fechas), en el Programa y en clases, permite resolver tempranamente las discrepancias y reduce conflictos y tensiones que podrían surgir. Además, al ser explícito se logra un ambiente de clases más productivo para todos los estudiantes. 4. La enseñanza efectiva implica priorizar el conocimiento y destrezas en las que se elige focalizar. La cobertura es el enemigo: No trate de abarcar mucho en un solo curso. Demasiados temas operan en contra del aprendizaje de los estudiantes, y es necesario tomar determinaciones – algunas veces difíciles – sobre lo que se incluirá y no se incluirá en un curso. Esto implica (a) reconocer los parámetros del curso (por ej., tamaño de la clase, nivel cultural y experiencia de los estudiantes, ubicación del curso en la secuencia curricular, número de unidades del curso, (b) establecer nuestras prioridades en relación al aprendizaje de los estudiantes, y (c) determinar un conjunto de objetivos que pueda ser razonablemente logrado. 5. La enseñanza efectiva implica reconocer y superar nuestros puntos ciegos de expertos. Los profesores no son como los estudiantes!. Como expertos, los profesores tienden a acceder y a aplicar el conocimiento en forma automática e inconsciente (por ej. hacer relaciones, organizar cuerpos de conocimientos relevantes, o elegir estrategias apropiadas) y a menudo separan o combinan pasos críticos cuando enseñan. Los estudiantes, por su parte, no tienen la cultura y experiencia suficiente para hacer estas relaciones y cambios, se pueden confundir, o pueden fracasar en el desarrollo de estas


importantes destrezas. Ellos necesitan profesores que separen las tareas en pasos, den a conocer de manera explícita las relaciones, y modelen con detalle los procesos. Aunque sea difícil para los expertos hacer esto, es necesario identificar y comunicar explícitamente a los estudiantes el conocimiento y destrezas que se dan por sentado, de manera que los estudiantes puedan ver a los expertos en acción y practicar aplicando ellos mismos lo observado. 6. La enseñanza efectiva implica adoptar roles de enseñanza apropiados para apoyar las metas de aprendizaje. Aunque al final, los estudiantes son los responsables de su propio aprendizaje, los roles que asume el profesor son cruciales para guiar el pensamiento y comportamiento de los estudiantes. Se puede asumir variados roles en la enseñanza (por ej., sintetizar, hacer de moderador, desafiar, comentar). Estos roles deben ser elegidos al servicio de los objetivos de aprendizaje. Por ejemplo, si el objetivo para los estudiantes es ser capaz de analizar argumentos de un caso o de un texto escrito, el rol más productivo del profesor puede ser enmarcar, guiar y moderar una discusión. Si el objetivo es ayudar a los estudiantes a defender sus posiciones o ideas creativas cuando presentan un trabajo, el rol adecuado puede ser desafiarlos a explicar sus determinaciones y considerar perspectivas alternativas. Estos roles pueden permanecer constantes o ser variados durante el semestre, dependiendo de los objetivos de aprendizaje. 7. La enseñanza efectiva implica mejorar progresivamente nuestro curso, en base a la reflexión y a la retroalimentación La enseñanza requiere ser adaptable. Necesitamos reflexionar continuamente sobre nuestra enseñanza y estar dispuestos a hacer cambios y ajustes cuando es adecuado (por ej. cuando algo no está funcionando, deseamos probar algo nuevo, el grupo de estudiantes ha cambiado, o hay aspectos emergentes en nuestro campo o materias). Saber qué y cómo cambiar requiere examinar información relevante sobre la efectividad de nuestra enseñanza. Mucha de esta información ya existe (por ej., el trabajo de los estudiantes, evaluaciones de semestres previos, dinámica de la participación en clases), o necesitamos buscar retroalimentación con ayuda de otros colegas o centro de enseñanza (por ej., interpretar evaluaciones tempranas, conducir focus-group, diseñar pruebas pre y post tratamiento). Basados en tales antecedentes y datos, podemos modificar los objetivos del curso, estructura, formato, o ajustar nuestra enseñanza. Los cambios pequeños, pero potentes, organizados según prioridades y retroalimentación, son frecuentemente los más útiles y efectivos.


7 principios de ensenanza efectiva