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BRUJAS Y HADAS Y también hay brujas… Así que Clotilde se tiene que conformar con verlas hamacándose en diferentes ramas de un mismo árbol.O danzando en círculos en diferentes direcciones.Algunas veces le piden que sea árbitro en las carreras de brujas subidas en escobas contra zapallos arrastrados por ratones. O que sea árbitro de las batallas de las ramas torcidas contra las varitas mágicas. Pero de pronto, una noche, le piden que juzgue quiénes, brujas o hadas, son las que pueden construir la pirámide más alta hacia el cielo. Cuando la última bruja y la última hada están finalmente de pie en lo alto de sus respectivas pirámides, Clotilde da su veredicto. “Son exactamente iguales”, dice Clotilde. “¡Imposible!”, gritan todas. “¡Trepa a nuestra pirámide!”, le gritaban las brujas. “¡No, sube a la nuestra!”, gritan las hadas. Así es como Clotilde trepa por la escalera hecha de los pies y narices de las brujas y de las hadas. “¡De nuestro lado!”, gritan las hadas. “¡No, del nuestro!”, gritan las brujas. Pero Clotilde, que no es un hada y que no es una bruja, continúa escalandohacia arriba, arriba, arribay un poco más arriba.Hasta que puede mirar, frente a frente los ojos de las estrellas. Ella puede tocar las estrellas con la punta de su sombrero, que es muy puntiagudo para ser el sombrero de una bruja… ….tan puntiagudo que le hace cosquillas a las estrellas, Haciéndolas reír, reír, reír y reír un poco más. Y las estrellas se ríen tanto, que no pueden sujetarse con fuerza al cielo por más tiempo.Entonces se caen.Se caen, caen, caen y caen un poco más,


aplastando los sombreros puntiagudos de las hadas y pegándose a los vestidos de las brujas. Así es como, esa noche en el bosque, nadie puede saber quién es una bruja, y quién es un hada. Eso es porque todas, comenzando por Clotilde que está en la cima de las dos pirámides, y siguiendo por todas las brujas y hadas, todo el camino abajo, abajo, abajo y abajo un poquito más, están contentas siendo iguales. Desde entonces, hay algunas noches sin estrellas, donde las hadas siguen jugando juegos de hadas, como hacer música con los sombreros, que han conseguido enderezar. Y también hay algunas noches con estrellas, donde las brujas siguen jugando juegos de brujas… ….como pegar las estrellas otra vez en el cielo con goma de pegar. Aunque el juego favorito de todas es jugar a ser Clotilde, y ser, como la mayoría de nosotros, ¡un poquito Hada y un poquito Bruja! A Nicoletta, Che non samai se é fata o troppostrega. Ma col pennello o senza. Riesce siempre a faremagie! (Para Nicoletta, que no puede saber si es muy hada o muy bruja.Pero que, con pincel o sin él. ¡Siempre se las arregla para hacer magia!)

Montanari, E. (2005). Brujas Y Hadas. Buenos Aires: Unaluna.


cuento de magia 1