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Como anhelo, todavía conserva el deseo por un especio donde se exponga la historia. “Me gusEn las imágenes que se suceden hay un re- taría participar en un proyecto para crear un museo dinámico, no convencional, que se constituya con los corrido cronológico y comparaciones entre fotos aportes de la gente. Me encargaría de lo práctico, las históricas y actuales de distintos parajes del lugar –la instalaciones, lo que tiene que ver con mi profesión”, estación de tren o las primeras casas, por ejemplo-. se compromete. Según el autor, los colegios de la zona le solicitaron Se trata de valorar lo que emana del lugar, ya sea el material proyectado para acercar la historia a los creación del hombre o no. Juanjo suele salir a caminar alumnos. Además, pronto se realizará un encuentro con la cámara fotográfica para retratar aves, o escepara que los protagonistas de esa historia puedan ver nas que merecen retratarse, “Me gustaría participar en un proyecto para crear un museo dinámico, como un padre jugando con sus hijos en la plaza. Así, no convencional, que se constituya con los aportes de la gente” construye y documenta el día a día actual, para luego hacer el documental. “Además de que puedan apreciar las el ejercicio de mezclarlo con una historia sobre la fotos más cómodamente, lo interesante de este encual, a su entender, hay que construir y no aplastar. cuentro serán los comentarios de esas personas, como aportes a la historia misma”, aclara Vendramín, Inés, en el local de la galería que ya vislumbra una proyección 3D para festejar el centenario de City Bell en unos años. teresante es que eso pertenece a todos, no tiene un dueño, no es excluyente”, se enorgullece.

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Esta pequeña ciudad con aire de pueblo, dice Juan José, está repleta de manifestaciones culturales que hay que saber valorar. Por ejemplo, el mes pasado se realizó un recorrido a pie por las casas históricas. “Allí se mezclaron viejos residentes con integrantes de familias recién llegadas”. La idea es repetir esa mecánica integradora, con más caminatas basadas en otros conceptos.

Pinocho, un clásico de City Bell Ubicado sobre la diagonal Jorge Bell, Pinocho se ha convertido en un clásico de City Bell. No es extraño que este comercio, que funciona desde 1966 atendido por los integrantes de una misma familia (los Vendramín), se haya convertido en “una de las pequeñas grandes historias” de este lugar, como dice Juan José en el relato que hace en su blog. Sus padres, Inés e Ive, se establecieron en la misma casa de 473 que hoy ocupa la familia de Juanjo, cuando él tenía sólo un año. La idea de la librería surgió en la adolescencia, por iniciativa de Inés y su prima Mercedes, también vecina citibelense. Por entonces, la galería y un local pegado al portón del Estrada estaban en construcción. La librería era un plan prometedor. Mientras Ive montó con sus propias manos la infraestructura necesaria, las socias pensaron en un nombre

corto, sencillo y familiar, que los chicos retuvieran fácilmente. Pinocho fue el elegido. Y junto al calendario escolar, se puso a andar. Juanjo, un niño por aquellos días, tuvo que resistir que su living se transformara en un depósito de golosinas intocables (salvo excepciones, claro). Además de vender mercadería poco común en la época, Pinocho se convirtió en un complemento del correo que funcionaba en Cantilo y 5, para muchos clientes que armaban sus encomiendas allí. En 1973, cuando falleció Ive, Pinocho fue el primer sustento familiar. Y todos pusieron lo necesario para salir adelante. Desde hace casi 20 años, Daniel y Andrés (hermanos de Juan José) manejan el comercio que sigue tan vivo como el primer día.

Por María Luján Scarpinelli

Revista Breathing City Bell nº 16  
Revista Breathing City Bell nº 16  

Revista local de interés general editada para la ciudad de City Bell - Argentina | Edición Junio-Julio 2010

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