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Historietas

Dibujos que hablan Desde la prensa, personajes de todo tipo contaron la realidad del país en pocas palabras y con pizcas de ironía; hoy, también con espacios propios y lejos del ocaso, continúan divirtiendo al público

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En sucesiones de cuadros ilustrados, con palabras precisas o sin ellas y con relatos de ficción o visiones de la realidad, los personajes de historietas argentinas conformaron una de las tradiciones más ricas del continente, que aún persiste. Y aunque algunos de esos monigotes parecieron cobrar vida propia, fue gracias a la mente y a la pluma de grandes guionistas y dibujantes que este género, muchas veces relegado, se convirtió en una verdadera expresión artística. Pese a eso, no hay una definición unánime para referirnos a él. Según el diccionario, una historieta es una “serie de dibujos que constituye un relato cómico, dramático, fantástico, policíaco, de aventuras, con texto o sin él”. Pero los teóricos también suelen incluir bajo este rótulo a aquellas que están constituidas por una sola viñeta, como el humor gráfico de Sabat, que ilustra las páginas de Clarín desde 1973.

La historieta encontró un lugar en la prensa, y allí evolucionó. En la Argentina, surgió a principios del siglo XX en la revista Caras y Caretas, dirigida por Fray Mocho. En la publicación se incorporaron elementos de los comics norteamericanos, como la continuidad y los globos de diálogo. El primer diario en incluir historietas fue La Nación, que en 1920 publicó Pequeñas delicias de la vida conyugal, de Georges McManus. En 1931, apareció uno de los clásicos: el indio Patoruzú. Su creador, Dante Quinterno, lo imaginó primero como un personaje secundario de Las aventuras de Don Gil Contento, publicada en el diario Crítica. Pero el indio bueno y valiente, de poncho y boleadoras, tuvo tanta aceptación en el público que años más tarde consiguió tener una revista semanal con su nombre. Las historietas tuvieron su edad de oro entre la década del ‘40 y la del ‘60. Según Oscar Masotta, las revistas que iniciaron esta

nueva etapa son tres: Rico Tipo, Patoruzito e Intervalo. En este período proliferaron títulos, estilos, temas e ideologías. Además, se incorporaron a la escena local grandes dibujantes como Alberto Breccia (uruguayo) y Hugo Pratt (italiano). Junto a ellos, trabajó el guionista argentino Héctor Oesterheld. Con el primero creó Mort Cinder y con el segundo, Sargento Kirk, Ticonderoga y Ernie Pike. En 1957, el escritor publicó la famosa historieta de ciencia ficción El Eternauta, con ilustraciones de Francisco Solano López. Esta historia de un sobreviviente a la invasión de la Tierra por los “ellos” se ha convertido en un ícono de la historieta argentina. De hecho, el 4 de septiembre, en homenaje a la aparición de esta tira, se conmemora en el país el día de la historieta. A partir de los ’60, la industria nacional sufrió la competencia de las ediciones extranjeras de menor costo y la difusión de la televisión. Sin embargo, esto no detuvo el surgimiento de nuevas figuras: en la década siguiente, comenzaron a publicar tiras cómicas en Clarín dibujantes como Sendra y Caloi. Este último creó a Clemente: amarillo a rayas negras y sin manos, que adoraba el fútbol y a la “Mulatona”. Clemente traspasó las fronteras del papel para ocupar un lugar en la televisión.

Otros de los célebres personajes fue creado por Fontanarrosa: Inodoro Pereyra fue una parodia de la imagen idealizada del gaucho, acompañados por Mendieta, un perro que habla, y su mujer Eulogia. También trazó a Boogie el aceitoso, llevado al cine en 2009.

En el presente, el éxito de la historieta en la Argentina está lejos de apagarse. Por el contrario, cada vez hay más nombres que triunfan también fuera de las fronteras. Maitena, Liniers y Nick son algunos de los historietistas más renombrados.

Mafalda, el icono argentino En 1964 apareció Mafalda como tira cotidiana en Primera Plana. Quino lo había creado para una campaña publicitaria que finalmente no se concretó. Mafalda muestra a una niña que, en el entorno de una típica familia de clase media, ironiza sobre la realidad argentina. Esta pequeña que amaba a los Beatles, odiaba la sopa y pedía por la paz mundial se convirtió en uno de los personajes más representativos de las historietas argentinas, traducida a más de 30 idiomas.

Revista Breathing City Bell nº 16  
Revista Breathing City Bell nº 16  

Revista local de interés general editada para la ciudad de City Bell - Argentina | Edición Junio-Julio 2010

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