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Deja que me vaya


Deja que me vaya


Paulina Arroyo

Deja que me vaya

Santander


Paulina Arroyo Mondragón

Autora

Coordinador Editorial: Carolina Cortés Guerra Corrección de estilo: Laura Rodríguez Rello

Esta edición fue publicada en 2013 por Grupo Editorial Santander S.A. e impreso por Imprentas Gamuza DR ® 2013 Paulina Arroyo

ISBN 978-607-02-1768-5

Avenida de las Fuentes ® 230 Colonia Jardines del Pedregal, 01900, Álvaro Obregón, México, D.F.

Impreso y hecho en México

Tel. (52) 55 56-22-74-74 ó 78, Fax. (52) 55 56-65-21-93


Para las persona que le dan sentido a mi vida, mis padres


Capítulo 1

U

na luz intensa entra por la ventana de mi habitación haciendo que cubra mi cabeza con la sábana. Me doy cuenta de que no es fin de semana todavía y cuando me levanto de golpe, veo el reloj y marcan las diez de la mañana. Mi papá no vino a levantarme otra vez para ir a la escuela, como lo hace la mayoría de las veces, cuando el sol todavía no se asoma.

Al principio me daba gusto que se le olvidara o que se quedara dormido argumentando que le dolía mucho la cabeza, porque así yo podía ver la televisión todo el día o jugar en la computadora. Ahora no soporto cuando pasa esto, me estoy perdiendo mucho en mis clases y las maestras ya no quieren aceptar mis tareas atrasadas pero repruebo y me castigan, supongo que es normal. Al salir de mi recámara, busco a mis padres pero no hay nadie y sólo puedo pensar en el hambre que tengo desde ayer en la noche porque mis padres tenían que hablar sobre algo y me mandaron a dormir. Tampoco pude dormir bien porque los gritos de ambos no eran muy difíciles de ignorar, yo creo que entonces sí era algo muy importante de lo que querían hablar. En la mesa de la cocina encuentro una nota en un papel arrancado de un cuaderno. La nota decía: “Marce: Nos tuvimos que ir temprano al doctor pero estabas muy dormida y no quisimos despertarte, pídele la tarea a algún compañero y nos vemos más tarde. Te quiere, tu mami” Tomo la nota, la llevo a mi cuarto y la meto a mi cajón, en el que se encuentran algunas notas más.

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Al día siguiente en la escuela, escucho a mi maestra de Desarrollo Humano que nos habla sobre las familias disfuncionales. Dice que la mayoría de las familias son así pero yo no estoy de acuerdo, mis papás no tienen mucho tiempo para verme pero me dejan recados siempre diciéndome que me quieren. Definitivamente mi familia no es disfuncional como las de mis compañeros pero me quedo callada porque no quiero hacer sentir mal a nadie presumiendo mi familia perfecta.

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Capítulo 2 Intento concentrarme para mi examen de Probabilidad y Estadística, pero por más que intento hacer los ejercicios, me bloqueo y sigo en el mismo lugar que cuando empecé a estudiar. Tal vez mi hermano pueda ayudarme, así que voy a su habitación solo para encontrar la luz apagada y él dormido profundamente. Hay un silencio muy singular en mi casa y me brinca la conclusión de que ésta noche no hay discusiones ni gritos, sólo escucho el sonido de mi respiración. Seguramente todos duermen y yo soy la única que está despierta, pero ¿que tan tarde puede ser? Al regresar a mi habitación, mis ojos rechazan los ejercicios vacíos en mi escritorio y me preparo para dormir. Salgo corriendo de mi cuarto intentando no tropezarme y abrir bien los ojos al mismo tiempo. Mi papá está en el suelo quejándose de haberse caído al querer sostenerse del mueble en la entrada, el cual también está en el suelo hecho pedazos. Inmediatamente sale mi mamá corriendo de su cuarto y pega un grito de asombro al ver aquel desastre, el cual mi padre ignora levantándose para ir a la sala. Ahí se quita los zapatos con un gran suspiro de alivio y se acuesta en uno de los sillones. Decido no decir ni hacer nada y regreso a la cama pero mi intento por dormir es en vano porque escucho algunos sollozos que sé que son de mi madre y corro sin pensarlo a dormir a su lado. Ella toma mi mano y por fin logro desvanecerme en mis sueños. Por fin llega el Sábado y desayunamos todos juntos en el comedor; todo parece normal, como si no hubiera pasado nada ayer. Les cuento a mis padres lo emocionada que estoy de salir del último año de preparatoria y ellos me sonríen, mi hermano me dice lo orgulloso que está de mi y toma mi mano dándole un apretón. No entiendo si conforme voy creciendo me doy cuenta de que los problemas en la familia son normales y que cada quien tiene su manera de resolverlos, o si estoy viviendo en una situación que no debería de ser así porque desde que tengo memoria, las peleas son muy constantes y tal vez me acostumbré a lo malo sin darme cuenta. Recuerdo la vez que pensaba que mi familia era pefecta, fue hace tantos años que no se de dónde lo saqué. Ahora se que no sólo no es perfecta, si no que hay muchas mejores familias que la mía, pero tal vez algún día mejore.

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Capítulo 3 Ese verano terminan las clases y recibo mi certificado, celebro con todos mis compañeros que terminamos con el martirio y corro a abrazar a mi familia, estoy tan feliz como nunca lo había estado. Ellos también parecen estar felices y en ese momento pienso que las cosas por fin van a mejorar porque mis padres me quieren, siempre me lo han dicho en sus notas. Cenamos en un lugar tranquilo y a gradable, no puedo evitar hablar de mi fiesta de graduación que es en unos cuantos días. De nuevo llega ese sentimiento de felicidad que no puedo controlar y miro a mis padres atentos a cada palabra que digo pero ellos no cruzan ni una mirada entre ellos; tal vez estén cansados pero yo se que se quieren. Mi hermano parece estar incómodo y comienza a reclamarles que no se hablen y que ya llevan casi un mes peleados. Mi sonrisa se borra en una milésima de segundo y no entiendo nada, yo no sabía que habían tenido un disgusto y menos que llevaran tanto tiempo así. El nudo en mi garganta es tan grande que no me deja ni hablar, no se si sentir enojo o culpa. No es su deber decirme cuando se enojan pero me siento impotente por ser la única que ignora la situación, al mismo tiempo creo que si les pusiera más atención me daría cuenta, no se si quiera darme cuenta. Esa noche mi cabeza no deja de darle vueltas a todo lo que ha pasado y todo lo que he querido ignorar a propósito. Llega el día de mi graduación y todo está bien. Tengo puesto el vestido que mi papa me ayudó a escoger y el peinado que a mi mamá le encantó. Me piden que espere en el auto en lo que ellos terminan de arreglarse y como no hay nada que arruine mi día, acepto sin discutir. Bajo del brazo de mi hermano y de nuevo pienso que todo va a estar bien. Pasa más tiempo del que estaba dispuesta a esperar y subo corriendo las escaleras para rogarles que nos vayamos porque ya es tarde. Todo pasa tan rápido, intento detenerlos y después de un fuerte estallido, todo queda en silencio. Tengo mucho frío y las imágenes comienzan a nublarse, alcanzo a escuchar la voz de mi papa diciendo que todo va a estar bien.

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Capítulo 4 Al entrar a mi habitación veo a mi mamá sentada en mi cama y tiene en sus manos mi vestido de graduación. Le digo que me lo de para que me pueda cambiar e irnos a mi fiesta, cada vez se hace más tarde pero ella me ignora. Le hablo varias veces hasta que le grito que me haga caso y ella se levanta, deja mi vestido sobre la cama y sale de mi habitación llorando. Tal vez no debí haberle gritado, ahora está enojada conmigo y la hice llorar. Lo mejor será que me apure, así que estiro la mano para tomar el vestido y no puedo, ni siquiera lo toco. ¿Qué me está pasando? Es como si estuviera soñando y no puedo despertar por más que lo intente. Regresa mi mamá a la habitación y se desmorona en el suelo, llora de una manera inconsolable y yo la quiero abrazar pero no puedo tocarla y ella no puede verme ni escucharme. Entonces comprendo lo que pasa, por alguna razón ya no estoy en ese lugar, por alguna razón nunca lo estaré de nuevo. Me acerco a mi mamá y le digo “Deja que me vaya, todo va a estar bien”. Parece que puede escucharme y la lágrima que baja por su mejilla se topa con una sonrisa a medio dibujar.

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Es un libro de edición única, realizado en papel Beige de 60 gr. Para la tapa se utilizó cartulina verjurada. Se terminó de imprimir el día 10 de Septiembre de 2013 bajo el cuidado tipográfico de la editorial Santander en los talleres gráficos Cultura en México, D.F. Se ha hecho una tirada de 500 ejemplares.


Paulina Arroyo Mondragón nació en México el 21 de Diciembre de 1989. Fue columnista del periódico Reforma entre los años 2005-2010. Actualmente es colaboradora de la revista Proceso y cuenta con otras obras: - El abuelo viajero - La niña de ojos de sol - No dejes de brillar


Deja que me vaya es una

llamada desesperada en una familia que está acostumbrada a la rutina de los conflictos sin tomarles mucho interés. La falta de atención a los detalles desencadena un suceso que cambiará la vida de esa familia. La comunicóloga y periodista Paulina Arroyo, solía preguntar a sus amigas en la infancia si su familia era normal. Construir una vida a lado de sus padres siempre fue lo más importante para ella...

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