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Casa Luis Oyarzún Proyecto de Intervención Patrimonial

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Casa Luis Oyarzún Proyecto de Intervención Patrimonial Gerardo Saelzer Canouet

Casa Luis Oyarzún


Esta es una publicación del proyecto Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo del Patrimonio, convocatoria 2015, y de la Universidad Austral de Chile.

Índice 09 Introducción

Universidad Austral de Chile Rector: Oscar Galindo Villarroel Dirección de Vinculación con el Medio: Leonor Adán Alfaro, Directora.

14 La Casa 1860–2018

Unidades Ejecutoras Dirección de Vinculación con el Medio: Leonor Adán Alfaro, Directora. Dirección de Infraestructura: Wilson Aravena Hevia, Director. Arquitectos: Gerardo Saelzer Canouet, Pablo Gómez Alvial. Calculista: David Campusano Brown, Ingeniero Civil Constructora: Levante Ltda. Freddy Torres, Ingeniero Constructor

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La Casa Proceso de restauración Contribuciones recíprocas

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El Proceso 96 Referencias bibliográficas y documentales

Autor de la edición: Gerardo Saelzer Canouet Editor: Pedro Araya Riquelme. Diseño y diagramación: Estudio Real / www.somosreal.cl Registro ISBN: 978-956-390-057-6 Esta es una publicación del presente proyecto financiado en conjunto entre la Universidad Austral de Chile y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, seleccionado en el marco de la convocatoria 2015 del Fondo del Patrimonio.

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Deseo Una noche está llena de temblor y promesas. Mas no basta mirarse ni acostarse ni hablar. Los labios sedientos no bastan. Ni la ebriedad oscura del abrazo. Dos estatuas unidas no podrían ser dios. Hay en nosotros una sed olvidada, una palabra que jamás pronunciamos, nuestro perdido bien. ¿No quieres que lo busquemos juntos en el fondo del mar? Luis Oyarzún, 1958.

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Introducción Yungay 800

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El presente libro pretende dar cuenta de los trabajos de restauración e intervención arquitectónica de la actual Casa Luis Oyarzún, efectuados en 2017. Para ello, se trata de reseñar y participar de los procesos y miradas que fueron surgiendo al trabajar en esta casa, en este barrio y en esta ciudad. Tal como lo expresaba John Ruskin, la memoria es un elemento intrínseco de la arquitectura: “podemos vivir sin ella, pero no podemos sin ella recordar [...]. [La arquitectura nos permite] poseer, no sólo lo que los hombres han pensado y sentido, sino lo que sus manos han manejado, lo que su fuerza ha ejecutado, lo que sus ojos han contemplado todos los días de su vida” (1988: 207). Este es uno de los puntos, no el único, a los que se enfrenta la restauración o la intervención arquitectónica de un inmueble particular. A veces, la casa proyectada hacia el futuro es más sólida, más clara, más vasta que todas las casas del pasado. Quizás, por ello, las casas suelen ser menos analizadas como resultado de prácticas sociales concretas desarrolladas por grupos humanos o como manifestaciones concretas y situadas de procesos sociales en un medio histórico y un espacio dado, formando un complejo nudo en el que convergen formas de vida, hechos físicos, huellas dejadas por la acción del hombre, entre otros. Una casa refleja, en este sentido, ciertos aspectos de la cosmovisión de los moradores relacionados con la utilización de los espacios, la decoración, el sentido de comunidad o de apertura que se le otorga, entre otros. Pero también, constatamos que otra parte de la vivienda se encuentra más allá del dintel, donde comienza el espacio público, el que también es elaborado de diferentes formas. Como nos lo recuerda el antropólogo británico Tim Ingold, edificar, construir, son actividades: es lo que hacen los


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edificadores y los constructores.Y, sin embargo, comúnmente los sustantivos asociados a aquellos verbos nos remiten al cierre de toda actividad. “El movimiento se detiene, y en aquel lugar donde personas antes habían trabajado con herramientas y materiales, allí se yergue ahora una estructura –un edificio– que muestra sólo signos de permanencia y solidez” (Ingold 2013: 47). En ese entonces la atención parece centrarse en lo que sucede al interior del edificio, a las actividades que se llevan a cabo bajo su techo. Las personas que realizan estas actividades son los llamados residentes de tal inmueble. De esta manera, se tiene la impresión de que la residencia comienza cuando la construcción termina, de la misma manera en que el uso de un artefacto comienza cuando su fabricación ha llegado a buen puerto. Sin embargo, continúa Ingold, trazar una línea entre residir (con todo lo que ello conlleva) y construir no es tan evidente. “Si las actividades de residencia son realmente distintas de, y consecuencia de, aquellas del construir, entonces debe haber un punto determinado en el que un inmueble se termina –cuando el edificar arroja un edificio–, lo que significa, a su vez, que su forma debe ser juzgada como la realización de un diseño pre-existente. Este es precisamente el juicio que supone observar el inmueble como una instancia de arquitectura” (Ingold, 2013: 47). El arquitecto quisiera pensar que el inmueble completo se yergue como la cristalización de un concepto de diseño original, con todos sus componentes finalmente fijos en sus propios lugares. De añadirse nuevos componentes, o de eliminarlos, la estructura completa correría el riesgo de ser reducida a algo incoherente. En el caso ideal, el inmueble debe tender a la permanencia de la forma que el arquitecto tuvo la intención de darle.Y, sin embargo, los inmuebles forman parte

del mundo; y el mundo no se detiene, se despliega constantemente a través de sus innumerables caminos de crecimiento, decadencia y regeneración, a pesar de los intentos humanos más concertados por moldearlo o fijarlo en formas precisas y conclusivas. La arquitectura entonces, nunca conclusa, responde precisamente a la cualidad de habitar, la que aflora mediante múltiples actos humanos, siempre en evolución. Por otro lado, Bruno Latour y Albena Yaneva apuntan a que un inmueble es casi siempre un espacio controvertido, un territorio disputado, y que no puede ser reducido a lo que es y a lo que significa (2008: 82). Abordar entonces trabajos de recuperación de edificios existentes, largamente existentes, hasta constituir caminos de la memoria de los hechos humanos que lo permitieron y de otros a los que refiere a lo largo del tiempo de su permanencia, involucra un trato y acuerdos con la información que la investigación histórica permite poner al alcance de la mirada. Entre el patrimonio y su manera de entenderlo, la pieza inerte se transforma en fomento que refuerza las direcciones hacia dónde podemos ir. Toda restauración de un inmueble lleva entonces implícita (o puede hacerlo) una serie de componentes y de miradas que, durante el proceso, se van nutriendo y entrelazando. Hay argumentos, decisiones y materializaciones que, a su vez, marcan el curso de las observaciones. De allí, decir que en tanto que investigación ella es creativa no sólo refiere a que a partir de ella se descubre algo, sino que también ella se enraíza en acontecimientos anteriores y, por ende, se debe al pasado. Es un proceso que se apoya en el pasado y se desarrolla hacia el futuro. pág. 10 | 11

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Estas páginas se basan en algunas de las reflexiones surgidas a partir del trabajo de intervención arquitectónica de restauración de un inmueble de valor histórico –la casa Luis Oyarzún–, en la ciudad de Valdivia. En la iniciativa acordada entre el Consejo de la Cultura y las Artes (CNCA) y la UACh, en 2013, mediada por los permisos otorgados por el Consejo de Monumentos Nacionales y la Dirección de Obras de la comuna, existe un consenso inicial: los inmuebles de valor histórico, urbano y cultural (Zona Típica e Inmueble de Conservación Histórica), son entes portadores de una identidad que conjugan una cierta arquitectura y una determinada área urbana, y como tales incluyen información de una realidad que trasciende al solo edificio. En este contexto, la singularidad de la restauración arquitectónica en la Zona Típica permite ampliar, si se quiere, la pregunta sobre el valor histórico de un inmueble. La experiencia de trabajar en estas edificaciones crea la oportunidad de trasladar la respuesta de los instrumentos legales y fiscales hacia nuevas exploraciones sobre aquello que sustenta el trabajo “identitario” a nivel del patrimonio local. En este caso, se trata del hallazgo de espacios latentes en el inmueble y en el entorno que este genera, y de nuevas perspectivas de valoración cultural (entendidas social, ecológica y económicamente) que podrían resultar relevantes para la comunidad (Araya & Saelzer, 2017: 23). Esto, para acercarnos a la ciudad, al barrio, la calle y a la casa como objeto histórico, concreto y vivo. Intentamos, en ese sentido, resituar las palabras de Georges Perec: “Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse” (Perec, 2001: 25). Los recuadros, intercalados en estas páginas, pretenden indicar situaciones únicas que precisan ser distinguidas por

sobre la totalidad de la casa o la generalidad de la restauración, porque aportan esta mirada que surge del desnudo del inmueble, de los procesos, y de los actores, de los habitantes de esta experiencia que intentamos sumar, desde las otras restauraciones, y vislumbrar hacia dónde vamos. Venimos de hablar que la arquitectura se debe al reconocimiento de los procesos sociales, de las dinámicas de la historia, halladas en la mirada crítica de los hechos. Y entablamos una relación diacrónica, para que el análisis histórico permita distinguir elementos de valor, del hombre en su ciudad, en la arquitectura y en la participación de la creatividad y hacer algo con las oportunidades, y todo aquello que hace ciudad, para que podamos tomar elementos ahí, interpretarlos y proponer, en este caso, una manera de trabajar el sector, que además es una zona protegida/Zona Típica. Se trata, en suma, de preguntarnos por la posibilidad de explorar atributos que mejoren las condiciones de lo que conocemos como calidad de vida en un barrio y una situación diferenciados dentro de la planificación de la ciudad.

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La Casa 1888-2018

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La actual Casa Luis Oyarzún se ubica frente al torreón hispánico de 1776 para la defensa de Valdivia, en lo que un día fue un declive hacia unos hualves y uno de los límites urbanos de la ciudad, y donde un siglo después se levantan varias viviendas familiares. Ella se encuentra específicamente en la esquina de la calle Yerbas Buenas con la antigua calle de Los Canelos, inicio del Camino del Real de 1791. Sometida a un proceso de restauración en 2017, ella compromete una acción complementaria a la protección patrimonial que define la Zona Típica desde 1992, que organiza el resguardo de este barrio. Si bien el proyecto y faenas de restauración nos permite conocer más antecedentes de la arquitectura de la segunda mitad del siglo xix en Valdivia, que cambió la fisonomía urbana de la ciudad colonial, con influencia durante un siglo más, se refuerzan datos que permiten interpretar condiciones urbanas históricas que aportan a generar reflexiones contemporáneas.

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Estado de la casa y del predio Erigida estructuralmente sobre cimientos de piedra laja, ladrillos y morteros, la casa se levanta con envigados y tabiques de maderas procedentes del bosque templado (eco región Selva Valdiviana) donde ha surgido, desde generaciones, la ciudad hecha de madera. Para quienes requieren una mirada más pormenorizada de las estructuras, los revestimientos interiores llevan una capa de tablones de 2,5 x 20 cm (2”x 8”), entablado que también se usa como base de los revestimientos exteriores. Estos entablados van clavados contra los tabiques que fueron construidos con piezas de 10 x 25 cm (4” x 6”). De 380 cm de altura, los pies derechos, más distanciados entre ellos de lo que hoy se norma, anclados a soleras inferiores


y superiores, con diagonales en solo algunas esquinas, y desprovistos de elementos entre medio, nos asombran por su ligera distribución. Una variada elaboración también se observa: desde maderas en bruto aún con cáscara del árbol, otras elaboradas con sierras y con azuelas. A diferencia de arquitecturas contemporáneas, en que los pesos producidos por una edificación o por efectos externos, como sismos y vientos, son absorbidos por una distribución homogénea de piezas claves, el s. xix llega a nosotros por una caja de madera que quedó rigidizada por estos encamisados. También por los pisos que actúan como diafragmas entre los muros, incluyendo el piso y los tijerales de techo del altillo. En el sistema estructural fueron clave las uniones espigadas, que no necesitaban clavos, espigas con que se embutían pies derechos con soleras y otras para las vigas. La techumbre, una estructura de vigas simples, también llamadas tijerales, al carecer de un entramado (cerchas) no tiene mayor efecto sobre el resto de la estructura. Sin embargo, su asiento (cumbrera), que recae sobre el eje central de la casa, un tabique cubierto por encamisado edificado desde el cimiento hasta el techo, permite proponer un espacio habitable con todas las oportunidades que el ojo busca esclarecer entre la casa y la curiosidad por lo que el exterior ofrece a esa altura. Así apreciamos que es el sistema estructural y la calidad de la madera suministrada los que han mantenido la edificación en pie y sus espacios vigentes para llegar y morar.

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Diseño y materialidades en Valdivia La Casa Luis Oyarzún, de exterior austero, destaca por sus detalles que en general poco conocemos. La casa, edificada en 1888-1889, destinada a presentar una composición neo-

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clásica en las fachadas que deslindan con las calles, con un ochavo que da cuenta de su rol urbano en relación con el entorno, fue necesario interpretarla: las formas, dimensiones y proporciones en materiales y maestrías disponibles. El revestimiento de metal repujado comenzaba a extenderse por las ciudades portuarias de Chile. La fabricación de ventanas y puertas para resistir el empuje de la lluvia con viento, tallados y acabados de hechuras delicadas, parquet para pisos, contaban en Valdivia con talleres carpinteros que aún hoy no han alcanzado a ser del todo reconocidos y menos identificados. Entre ellos, el fino trabajo en madera realizado por la firma del célebre Rodolfo Auras, conocido en Valdivia como “el conde de la viruta”, que en casas como ésta dio forma y contenido, mediante resultados ahora irrepetibles enValdivia, tanto en piezas de madera seleccionadas como en lo que a manufactura se refiere. Las especies de madera identificadas en esta construcción son: roble, mayormente en las piezas estructurales, tijerales de techo y algunos encamisados; laurel, en los encamisados y también en elementos de terminación como pisos, puertas, molduras; lingue, en las escaleras y algunos pisos; raulí, en algunas ventanas y algunas puertas junto a sus endolados; alerce, que predomina en ventanas y también abunda en las puertas; avellano, que predomina en los revestimientos de muros. Las maderas, además, a veces se van mezclando en parte de las estructuras y en las molduras. Ese ejercicio de elección de especies madereras locales para fines específicos fortaleció el oficio carpintero hasta el tercer cuarto de siglo recién pasado en el sur de Chile. Barrios enteros responden a esas prácticas tradicionales, tanto los heredados de las grandes casas de cien y ciento cincuenta años atrás, como la Casa Luis Oyarzún, como


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también los barrios obreros, al observarse que muchas de sus casas habrían sido hechas por los mismos carpinteros. En la evolución de ciudades caracterizadas por la madera, se suman los barrios para gremios y cooperativas. Posteriormente, como nos relata uno de los arquitectos connotados de aquel momento, Hernán Koenig (entrevista personal, 15 de octubre de 2017), se cuentan aquellos barrios construidos con las mejores maderas en los ’70 y ‘80 –por ejemplo, en la Isla Teja–, al comenzar a escasear el abastecimiento de calidad, y las que sobreviven dentro del campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile, cuando en los años sesenta se combinaban las maderas rojas con el claro del mañío, del reino de los pinales, endémica de esta eco-región Selva Valdiviana. Por su belleza cromática en las vetas, que resaltan como una composición estética en las piezas de hasta 25 cm de ancho (10”) de la estructura de la Casa Luis Oyarzún, destacamos y detallamos los encamisados de laurel –familia Lauraceae, Laurus nobilis por nombre científico chileno-. Ellos quedan expuestos en el segundo piso como parte de las estructuras desnudas revisadas en el estudio arqueo-dendrológico. La ebanistería –mueblería fina, especializada en acabados con herramientas y lijas de precisión–, aplicada en revestimientos de muros en los salones, se mantiene en los espacios que se destinaron a funciones de recepciones principales en los orígenes de esta casa. Los bajo relieves formados por aplicaciones de enmarcado, que arman el estilo del salón de distribución, se corresponden con las terminaciones en estilo de casetones con que se coronan el cielorraso en ese hall y el salón siguiente. En ellos, la coloración del barnizado no se ha alterado, pues en esa tonalidad oscuras se concibieron estos espacios en combinación con pape-

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les murales estampados, como lo enseñan fotografías de interiores de otras casas burguesas de la época en Valdivia. Algunas muestras del material intercalado entre las maderas de soporte, menos elaboradas, y los estados más avanzados de la carpintería, se han dejado a la vista en tres lugares de la casa restaurada y rehabilitada. Al encontrarlos, se aprecian la arpillera (así como telas y diarios) como apoyo de los empapelados murales y, en la escalera de servicio, algunos tramos de papel mural que hemos rescatado y recompuesto donde otros estaban ya destruidos. Los materiales de la estructura, los ensambles que se emplearon, así como los de las terminaciones, nos remiten a procesos constructivos de la ciudad de la segunda mitad del s. xix. Mediante la observación de primeras fuentes, repaso de fuentes bibliográficas, conversaciones con carpinteros que formaron parte de la niñez de generaciones actuales, y otros poquísimos carpinteros de la tradición valdiviana que sobreviven, vamos entendiendo que los procesos de edificación de inmuebles se convertían en repositorios de la experimentación, los conocimientos y oficios de diversos grupos humanos. Estos incluyeron talleres y herrerías para variados servicios, ferreterías donde en sus amplios mesones se apostaban constructores y vendedores. Convivía además la elaboración de múltiples herramientas de factura propia, así como la incansable búsqueda y selección de las mejores piezas de madera para lo que indicaba la experiencia. Los años 1888-1889 se encuentran en el período en que la ciudad evolucionaba con las prácticas y pericias repujadas en dos siglos de colonia hispánica establecida como Plaza Fuerte, con la integración de inmigrantes centroeuropeos que redefinían (en idioma alemán) todo lo concerniente a los oficios de edificación y muebles, y la gravitación activa de la población más antigua, huilliche, mapuche.


Ante ese escenario de formación urbana inicial en el sur del país, separada de accesibilidad terrestre directa con el centro de Chile hasta 1906, data de inauguración del transporte ferroviario hacia el norte, Valdivia se aprecia como una fuente de investigaciones sobre las Ciudades de Madera (Saelzer et al., 2018). Los resultados prometen mayor riqueza de la puesta en valor del patrimonio, si consideramos que Valdivia contó con fábricas de ladrillos, aserraderos, fraguas y primeros talleres especializados dentro de los conjuntos fabriles. El transporte terrestre, limitado a las cercanías de la provincia, contaba con el transporte fluvial de mayor importancia comercial, que gravitó en el abastecimiento de materias primas e importaciones de otros materiales, desde el extranjero y de Valparaíso (ductos para sistemas sanitarios, artefactos sanitarios y griferías, baldosas, calderas y radiadores, redes eléctricas, parte de los amoblados), para las casas de la pujanza económica.

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Propietarios y dinámicas urbanas La Casa Luis Oyarzún perteneció originalmente al matrimonio formado por Luisa Deppe y Paul Hoffmann Thater. Este último industrial, también elegido diputado por Valdivia, llegó a formar uno de los conjuntos manufactureros connotados en la ciudad –Hoffmann Hnos., posteriormente saic Hoffmann–, en estrecha relación con la vía fluvial, precisamente en la ribera opuesta de la casa, con la que se iba formando la primera fisonomía urbana de la ciudad fluvial. Con posterioridad al gran incendio de 1909, ocurrido dentro del casco histórico de Valdivia, la casa fue propiedad de la familia Docmac. Mediando el cambio de propietarios, posiblemente acontecen las modificaciones detectadas en la fachada oriental de la casa, hacia el patio: una galería habría

Hoffmann Hnos. hasta industrias Rudloff y Maltería. Fuente foto: Colección personal de Gerardo Saelzer.

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dado paso a redefiniciones de los interiores, posiblemente una galería vidriada, incorporación de la actual cocina. Del primer cuarto del siglo xx se tienen antecedentes fotográficos que el predio que hoy se asocia a este inmueble albergó tres casas (ver esquema página 40). Las dos casas desaparecidas se edificaron frente a la calle Yerbas Buenas. De su presencia en el actual patio dan cuenta los cortes de terreno, donde se insertaban los volúmenes de fachada que se distinguen en la fotografía Rodolfo Knittel de 1927 (ver fotografía página 39). En tanto que residencia institucional, un primer antecedente reenvía la actual casa a la Universidad Técnica del Estado (ute, 1952-1981). ¿Habrá continuado con ella la modificación de la fachada oriente que conocimos hasta ahora


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y la del ochavo esquina? Durante los años setenta, como Casa de la Cultura, se destina para la enseñanza de teoría musical y ejecución de instrumentos a cargo del músico y compositor Ernesto Guarda Carrasco. Posteriormente, se instala el Instituto Profesional de Valdivia (1981) y, finalmente, la Universidad Austral de Chile, en 1988. Actualmente, recibe el nombre de Casa Luis Oyarzún, en memoria del intelectual, ensayista, profesor y poeta que fuera Director de Extensión de la Universidad, nacido en 1920 y fallecido en 1972, en Valdivia. Desde hace más de cincuenta años, esta casa ha sido un espacio dedicado a la cultura, fortaleciendo vínculos entre la uach, y antes de ello la ute, y la comunidad valdiviana. En junio de 1966, comenzó a sesionar en su subterráneo la recordada Peña de la ute, reconocida como principal espacio de expresión para la Nueva Canción Chilena en la ciudad.

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Clausurada en septiembre de 1973, tras el golpe militar, retomada luego brevemente en 2016, la Universidad Austral de Chile reconoció formalmente su valor patrimonial como referente clave para la escena artística y cultural local. Desde hace casi diez años, la Casa Luis Oyarzún acoge además la organización de la Feria de Antigüedades en la calle Yerbas Buenas y entorno del Torreón de Los Canelos. Hoy, este núcleo también es uno de los puntos de encuentro del festival Fluvial, activador de la industria cultural en torno a la música y la ciudad (convocando a artistas, programadores de festivales, sellos, managers, bookers, prensa). La actividad universitaria en la Casa Luis Oyarzún se comprende, desde la vinculación con la comunidad local y regional, como servicio cultural que reúne tanto a las artes como a las ciencias, junto con la renovación de la visión sobre cómo se inserta la universidad en su territorio vocacional.


La Casa Proceso de restauración En todas las calles que pasas, algo va quedando de ti, mientras el tiempo llena tus ojos de algo nuevo. Luis Oyarzún, 1972

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Visualmente, las fachadas y los interiores requieren una restauración que favorezca la preservación de la casa y que ayude a explicarla a la ciudadanía. El entorno inmediato –muros, cierros y jardín– son elementos que contribuyen a la presentación de espacios de significancia pública. La infraestructura, algo oculta, como redes de electricidad, de agua, núcleos de calefacción, cumple un rol importante respecto a la seguridad y el bienestar durante las jornadas laborales. Antes que los muros, el techo es de primera importancia para cubrir y proteger la casa. Los tabiques y pisos interiores se encontraban en un estado de conservación suficientemente apto para reparaciones y mantención. Considerando los diagnósticos que se realizaron durante la etapa de proyecto, se priorizaron las diversas operaciones de restauración y habilitación en función de los fondos financieros a los que se ha accedido mediante concurso. Por esa misma razón no se trata aquí de un procedimiento de restauración integral, entendido como el rescate únicamente de la pieza original (que pudiera, por ejemplo, suponer replicar las latas sobrepujadas, reemplazar cada pieza por madera del mismo tipo y condiciones como escuadría y largo). En cambio, bajo criterios de las llamadas prácticas de rehabilitación, se priorizan la reparación de planchas de metal que cubren las fachadas con reparación y corrección de las estructuras subyacentes, reemplazo mediante restauración de la fachada posterior, y cambio de la cubierta de techumbre. Se repara el techo y a la casa se le incorpora un sistema energético contemporáneo: electricidad, iluminación, calefacción. Considerando las metas de sustentabilidad que la universidad promueve a través de sus políticas institucionales, partimos entonces con el techo aplicando ahí la capa térmica que permite


iniciar la primera parte de acondicionamiento para mejorar la eficiencia del consumo energético. Lo que se observa (hacia lo que nos observa) Registros necesarios Para elaborar una visión de la Zona Típica, se cuenta con la importancia de la Casa Luis Oyarzún en su amplio valor como inmueble, sumado al valor del barrio. Esta casa está concebida como casa urbana que integrará la dinámica de ocupación más allá de los límites coloniales hispánicos, pensada bajo cánones arquitectónicos tradicionales culturales del centro de Europa, emplazada a la vez en el confín de la explanada que ocuparon Huilliches y donde jugaron palín, según procede de recientes investigaciones. Asociada, posteriormente, a instalaciones productivas y la consecuente elaboración de una economía, en este como en el otro lado del río, ella forma hoy parte de una relación de elementos de un pasado urbano que caracterizan esta Zona Típica. El material histórico del proceso de modificaciones de la Casa Luis Oyarzún lo llevamos a dibujo. Un ejemplo de ello corresponde al caso de la fachada posterior: la evidencia de una galería que luego se cubre, baños que si alguna vez se los accedía por el exterior (la galería) quedan como servicios incorporados al interior. Por medio de la información levantada in situ, acerca de las transformaciones realizadas, contamos con un análisis para entender lo que significa ir constituyendo una vivienda en un lugar que podría responder a requerimientos culturales de higiene y civilización de hace cien y más años atrás. En esa época,Valdivia estaba siendo transformada, pasando de un asentamiento de herencia colonial a una ciudad en la que se integraban cuidados que proponían mejorar la calidad de vida.

A partir de lo que vamos observando, uno podría pensar que cuando se construyó la casa, el bosque de donde llegó la madera estaba más cerca. La madera cosechada llegaba al parecer por el río. Sin embargo, también vimos que hay piezas de madera con sus cortezas y hay otras que están totalmente aserradas. Quizás esto nos indica que hay maderas que vienen de otras construcciones, que se reocuparon en esta obra y, seguramente, se combinaron con la madera nueva que, en cambio, se aserraba y luego se trabajaba en un banco-sierra o en una pequeña carpintería que estaba instalada en el mismo sitio: taller y casa.

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La Calle: Actividades que desafían la propiedad pública y privada La restauración, en tanto que concepto, puede llevar a la concepción de una casa-objeto, acaso de un artefacto museológico. Pero, en su materialidad misma, la casa se va a enfrentar a la calle. La casa, que da directamente a la calle, lleva a observar que en este caso no se trata solamente de una fachada: es un muro. El límite, entonces, entre lo que es el muro, y que pertenece a la calle, y la fachada, que pertenece a la casa, es por lo menos discutible en el marco de las normas de edificación dentro del área de conservación histórica que representa la Zona Típica. ¿Le pertenece ese muro a la Casa Luis Oyarzún? ¿Forma parte de la casa, o no? ¿Es válida la calle que proponen las casas hoy históricas? No podemos decir que la calle propone los graffiti. De hecho, muchos están en desacuerdo con el rayado de las fachadas de las casas. Sin embargo, esta situación puede también ser una oportunidad, si se quiere, para reflexionar acerca de la Zona Típica, pues ella conlleva también la discusión sobre lo que sucede en el espacio público y lo que sucede


en la propiedad privada. Entonces, ya que nos van a rayar la casa, por qué no mantener esa tensión con lo que está sucediendo en la calle. Ese fue el ánimo. Aquí se ha dejado que el muro exista tal como se ha estado usando. Se trata de una simple proposición, de asumir aquella experiencia de traslape entre lo públivo y lo privado.

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La rehabilitación patrimonial y la demanda por el espacio público El espacio público experimentado asume la fachada como la calle. Y más aún, en un país en que mayormente se imponen antejardines, hay muy pocas fachadas que están fusionadas con la vereda. Las fachadas que, en los años en que se construyeron las casas que caracterizan hoy a esta Zona Típica, son parte de la acera no constituían problema; más bien, se sumaban a una variedad de emplazamientos de las diversas edificaciones. Esta variedad permitía, a la vez, una nutrida relación entre espacio público y propiedad privada, hoy un valor histórico en lo que a planificación urbana se refiere. Por estas razones, el valor histórico lleva a preguntarnos cómo debieran proponerse vinculaciones innovativas con las calles, fachadas y espacios relacionados cuando se proyectan edificaciones nuevas con un sentido de resguardo patrimonial de este barrio. Surge aquí, con todo, la pregunta por la correspondencia y la relación entre el espacio público y el espacio privado. Si está indicado, por decreto, que esta es una zona de conservación histórica y de resguardo, para manifestar los valores arquitectónicos, cosa que está en el área privada, en manos de privados, ¿el espacio público, llámese calle, vereda, miradas que recorren el barrio, caminatas hasta el río, podemos separarlo de los predios de las casas y los cercos, los

árboles, las fachadas, las alturas, las proporciones? Ahí, en esta reflexión, vemos que un punto importante es cómo la Casa Luis Oyarzún entrega la posibilidad de trabajar la casa, en tanto que construcción arquitectónica, con los restos de las otras casas, la relación con la calle, los conflictos históricos, e incorporar acciones urbanas, algunas planificadas, como un testigo material. El espacio público: El paisaje de los conjuntos Es la casa que se yergue ahí, esa de las primeras décadas de inmigrantes que arribaron por la ruta del río, ahí tan cercano. Son las dos casas de la fotografía de Rodolfo Knittel, de 1927, y el patio que retiene materializados en tierra los cortes que quedaron de las fundaciones de esas casas. Además, el conjunto se (ad)mira visualmente: hay una correspondencia con la otra esquina, con el conjunto de la calle límite del entonces casco urbano –la calle Yerbas Buenas–, precisamente con el hoy Monumento Histórico, Convento e Iglesia San Francisco, que también materializa tanto un aporte cultural como el proceso histórico de modificaciones de la ciudad. De pronto, cobra sentido una visión de Valdivia a partir de la casa, por ser casa, no hito. No por ser la casa más importante, o las oficinas actuales, sino por algo materializado que permite hilar, narrar, ir desmadejando, si se quiere, un cúmulo de historias situadas aquí. De ello surge la importancia de trabajar en ella y con ella, de sostenerla, de hacerla aparecer de otra manera y que no desaparezca.

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Contribuciones recíprocas

A medida que se restauró, que se abría la casa, se la desnudaba, también se abrió la mirada y comenzó a moverse a distintos niveles. Por un lado, el nivel arquitectónico, el nivel urbanístico, en que la mirada llega a preguntarse cómo desde la casa se sitúa todo el resto, se reordena en parte el mapa urbano. Pero es también importante aquí recalcar lo que se descubre después de los trabajos. Ubicar a la casa dentro de una tipología urbana permite señalar de manera más precisa su valor, que la diferencie de otras aportaciones arquitectónicas. De igual manera, encontramos en la Casa Luis Oyarzún un aporte para que las narrativas historiográficas de la ciudadanía, que busca identidades de Valdivia, se sirvan de este apoyo. En la actualidad, las universidades chilenas buscan definir e implementar el rol público en el que se enmarca su propósito y su vocación, ello enmarcado en las discusiones respecto a la nueva concepción de lo público y lo privado en el ámbito de la educación superior. Es innegable, aquí, que la Universidad Austral de Chile muestra, por diversos medios y prácticas, su vocación pública al entregar al uso y bien público sus casas restauradas, junto con asociarlas a festivales y abrir los espacios interiores para que permanentemente se realicen actividades de vinculación hacia toda la ciudad y la región. Con ello, no sólo se fomenta un barrio y se lo vincula con la creatividad, justamente en medio de una zona urbana que espera preservación y desarrollo, sino también toda la ciudad, acaso marcando activamente también a la región.

Al final, una marca, una hoja seca. Luis Oyarzún, 1964

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El Proceso

REGISTRO FOTOGRÁFICO Predio original

RASTROS Más allá de la casa se encuentra el predio. El predio es el lugar de otras dos casas, que las reconocemos por las fotografías de 1927, y habiendo ahí rastros de fundaciones, materia aún a ser investigada…

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Knittel, calle Los Canelos 1927, entre la Cía Eléctrica y actual casa Luis Oyarzún. Ver en: M. Matthews y M. Alvarado: Rodolfo Knittel, fotógrafo y aventurero del Sur de Chile, 2006.


REGISTRO

Esquema de desarrollo de la Fachada Sur, calle Yerbas Buenas

FOTOGRÁFICO Predio actual

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Mampara y balcón

Puerta doble

Nivel de terreno natural Pendiente original calle Yerbas Buenas Zócalo

Galería

Concepción original de la casa a partir del cuerpo definido por el zócalo y la simetría de la techumbre.

Mampara y balcón

Puerta doble (p. 176,177)

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Casa y conjunto según datos fotográficos Knittel de 1927 y archivo provincia Capuchina de Chile 1921.

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Esquema de desarrollo de la Fachada Sur, calle Yerbas Buenas

Cubrejunta

Casa y ampliación para la cocina s/fecha.

Ampliación Palma

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Corte delantero

Terreno natural

Corte delantero

Corte retranqueado

Predio

Corte retranqueado

Zócalo

Terreno natural

calle Yungay

Deslinde

Nogal

Casa y patio en 2016.

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CORRESPONDENCIAS Interior / Exterior

EL OCHAVO La casa se relacionaba con la calle de otra manera. Hay algo, un detalle, en el ochavo, que adquiere una dimensión propia, como de importancia, incluso de entrada. El ochavo, aquí tuvo otras ventanas y una puerta. Aquí llegamos tarde al dato final. Nosotros teníamos antecedentes de que había una ventana con un balconcito. Pero, nunca logramos llegar al dato. Cuando estábamos con el ochavo bien estructurado, le pusimos sólo una ventana, como para marcar presencia o para ilustrar que el ochavo tenía un rol en el primer y segundo piso. Le pusimos una ventana en el primer piso. Después, tiempo después de iniciadas las obras de restauración, dimos con la fotografía que nos muestra realmente cómo era el ochavo… Obviamente, la restauración aquí no pudo hacerse igual que a lo que veíamos en la fotografía. Estaba la búsqueda de la importancia del ochavo. Más aún, cuando se trata de una esquina del casco histórico. Fue cuestión de tiempos y de azares, cuestión que también participa de toda arquitectura.

Silueta casa Luis Oyarzún. Fuente: Ficha de Inventario de los Bienes de la Iglesia Diócesis de Villarrica, Archivo de la Provincia Capuchina de Chile. N° de inventario 81. Casa Luis Oyarzún


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PUESTA EN VALOR

El papel mural restante. El papel mural original ha sido reemplazado por completo, en rehabilitaciones anteriores. Sin embargo, un lugar que originalmente era sólo una vía de circulación para el servicio doméstico (escalera de servicio) guardó un empapelado mural con el que podemos imaginar texturas, colores y otra estética. Espacios residuales. El altillo, como el piso zócalo, respecto al resto de la casa, han quedado como espacios sin especialización, excepto durante breves períodos en el que se ocuparon con actividades experimentales. En esta ocasión, recuperamos el entretecho con el propósito de incorporarlo al nuevo destino de la casa. Los materiales desnudos y los espacios deslimitados se dejan como evidencia del uso de estos mismos en otros momentos. Del mismo modo, en otros pisos, el desarme de habitaciones dejó las estructuras expuestas que luego fueron incorporadas como soporte sutil a nuevos espacios propuestos para aquellos usos ahora requeridos. Para ello, elegimos las separaciones transparentes, cristales. Vistas desde el interior a los exteriores. Se hizo una pequeña trampa, una astucia: pusimos algunos elementos de la casa, como una claraboya y otras ventanas, que a veces las desplazamos, para que el cristal principal quedara alineado

Trabajos exteriores

SECRETOS DE ESTA RESTAURACIÓN La dinámica propia de la restauración llevó a mirar lo que se tenía en la casa, aquellos elementos sencillos que se fueron acumulando desde que comenzó a ser un inmueble de uso público:

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El mobiliario reunido durante años. La restauración y habilitación de estas casas, ahora universitarias, como la Casa Luis Oyarzún, han dado origen, como muchas veces sucede ante una limitación económica, a la creatividad reciclada. Lo tuvimos en el Conservatorio de Música. Entonces, se está dando en este proceso de recuperación de estas casas históricas, un espíritu especial que es ir a los muebles, rasparlos, recubrirlos, parcharlos, ubicarlos en sitios en donde destaquen.

con la circulación de las personas por un pasillo que va a dar a una ventana. Y la ventana permite ver el Convento San Francisco… Y el entretecho, que permite ver el escenario del río y los Barrios Bajos claramente. Estas fueron decisiones conscientes. Ventanas que existían, pero estaban corridas un metro más allá; no estaba conectadas visualmente con el entorno. Nosotros lo hicimos para establecer esa relación y ofrecer la interpretación. pág. 46 | 47


PUESTA EN VALOR Texturas, elementos y materiales

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DETALLES EXTERIORES Antes de restaurar


DESMONTE DE MATERIALES

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TECHUMBRE EN RESTAURACIÓN

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MUROS EN RESTAURACIÓN Fachada principal

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MUROS EN RESTAURACIÓN Fachada principal antes y después

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MUROS EN RESTAURACIÓN Fachada lateral antes y después

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MUROS EN RESTAURACIÓN Fachada trasera

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ESQUEMAS CASA ORIGINAL

Esquemas de la casa en 2016 / En Planta

Esquemas de la casa original / En Planta

2 1º Piso

1

4

3

3

5

3

4

DIBUJO DE RESTAURACIÓN Al desnudar la casa, al comenzar los trabajos, percibimos (como en otros casos) que no hay una casa original…lo que recibimos son una serie de intervenciones anteriores. De las casas, si miramos demasiado rápido, no se ven los cambios. Es necesario no sólo detener la mirada, sino que también acompañar los procesos materiales. En esta casa, las evidencias muestran que los cambios mayores están en la parte trasera: una galería que fue creciendo, dentro de 1,50 m de ancho, por casi todo el largo de la fachada que da al patio. Se trata de una fachada de tipo rural, y esto en una casa de tipología urbana. Nos dimos cuenta que hay unas maderas que estructuraban una galería. Todavía estaban pintadas con la pintura original, en blanco. Esa galería fue construida también para el diario vivir. Luego, se ocupó esa galería con áreas de servicio (baños) y la fueron cerrando. Antes era una galería abierta, con ventanas o una baranda abierta. Hoy, cuando la restauramos, la restauramos ya ce-

3

5

2 2ºPiso

Simbología Muros y divisiones que permanecen en el tiempo Barandas, límite de galerías y de techos Proyección de elementos Muros y divisiones posibles Modificaciones posteriores/ampliación para la cocina Incorporación de ladrillo

rrada. Volvemos a restaurar la galería cerrada, lo que vemos en la foto y en el plano.

Envigado contínuo sin apoyo intermedio Puertas Ventanas Balcón

Áreas de servicios y áreas húmedas

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2

xx m

xx m

Baño

Galería

Caja escalera 4 cerrada

3

P2.3

P2.4

P2.6

P2.5

5

Baño Modificado

Galería

3

P2.9

P2.12

2º Piso Cocina

xx m Galería

Escalera en volado existente

Galería

Lavadero Despensa

4

3

2

Ampliación para cocina

xx m

1

P1.1

Galería

3

Baño original existente

5

P1.5

1º Piso Simbología Muros y divisiones que permanecen en el tiempo Barandas, límite de galerías y de techos Proyección de elementos Muros y divisiones posibles Modificaciones posteriores/ampliación para la cocina Incorporación de ladrillo

Envigado contínuo sin apoyo intermedio Puertas Ventanas Balcón

Áreas de servicios y áreas húmedas

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MUROS EN RESTAURACIÓN Fachada trasera antes y después

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CONTRIBUCIÓN

Las murallas se caen en reposo. Luis Oyarzún, 1972.

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ARQUEO-DENDROMETRÍA En el marco del proyecto FONDECYT 1130730 Arqueología Histórica de la ciudad de Valdivia y su jurisdicción en el período colonial, dirigido por la Dra. Leonor Adán, se efectuaron durante el mes de abril del año 2017 los primeros trabajos de muestreo de las maderas que conforman la estructura de la Casa Luis Oyarzún. El trabajo de cooperación científica internacional fue liderado por Catherine Lavier, especialista del Laboratorio de Arqueología Molecular y Estructural (Lams-CNRS-UPMC), y participaron Simón Urbina y Emilio Cuq, especialistas de la Dirección Museológica y Laboratorio de Dendrocronología y Cambio Global de la Universidad Austral de Chile, así como Maximiliano Soria-Galvarro, estudiante tesista de la carrera de arqueología de la Universidad de Chile.

El objetivo del trabajo consistió en aplicar una metodología, probada en distintos países, para el estudio integral de inmuebles neolíticos, medievales y modernos. Este método, conocido como arqueo-dendrometría permitirá identificar, luego de los análisis de laboratorio, las especies utilizadas en la construcción de la Casa Luis Oyarzún, datar por radiocarbón (C14) los primeros y últimos anillos de los árboles utilizados para su construcción, para conocer el año de corte, y analizar la dendrocronología de las maderas. La revisión de los elementos constructivos permitirá, del mismo modo, conocer la cadena operativa y herramientas utilizadas en la manufactura de las tablas, vigas y elementos ornamentales que conforman el inmueble patrimonial de la Universidad Austral de Chile.

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PROCESO DE

RASTROS

RESTAURACIÓN

DE CALIDAD DE LA MADERA

Aprovechando las condiciones de exposición de la estructura, producto de la restauración ejecutada en el inmueble, se planificó un muestreo dirigido (tarugos, cortes y registro fotográfico) en los cuatro pisos del inmueble. Esto incluyó pisos, cierres, vigas, tabiques, dinteles y pilares, muchos de los cuales se encontraban bajo la cubierta de lata de la casa. Lo anterior permitió, por una parte, verificar la sucesión de etapas constructivas de la casa: ampliaciones o cierre de balcones, apertura de puertas o la reutilización de materiales como cuñas o los sistemas de ensamble de las vigas. Por otra, se documentó el uso de tablas y pilares que incluían corteza o que mostraban distintas preparaciones con azuelas, cinceles, hachas y sierras mecánicas, entre otros. Finalmente, la auscultación de los elementos constructivos permitió identificar sistemas de números romanos tallados en vigas en todos los pisos y techumbre, en dinteles, “pies derechos”, lo que demuestran que la casa fue ensamblada

A la espera de los resultados de laboratorio, el estudio arqueodendrométrico ha permitido mirar desde una óptica distinta la Casa Luis Oyarzún y, en consecuencia, otros inmuebles patrimoniales de Valdivia identificados con la arquitectura en madera típica del sur de Chile. Esta mirada científica interdisciplinaria aplicada al inmueble resulta del todo relevante para el reconocimiento histórico y arquitectónico dentro de la historia urbana y social de la ciudad, también los datos e indicadores medioambientales que guardan las maderas utilizadas en su construcción, elementos que son a su vez testigos de la organización del trabajo, la economía y la forma de explotar el bosque en siglos pasados. El estudio de las maderas constructivas de la Casa Luis Oyarzún es un libro abierto sobre nuestra historia, las tradiciones y técnicas utilizadas para dar forma a la arquitectura que hoy valoramos como un patrimonio tangible de nuestra identidad.

utilizando técnicas reconocidas desde el período Medieval de Europa (pre-siglo XV) y que se reproducen en Valdivia en el siglo XIX y comienzos del XX.

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INTERIORES Pre-restauración

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INTERIORES Proceso de restauración

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PUESTA EN VALOR Trabajos interiores

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INTERIORES RESTAURADOS

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ESCALERA

ESCALERA

PRINCIPAL

DE SERVICIO

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INSTALACIONES Y SERVICIOS

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MOBILIARIO

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De los restauradores

Gerardo Saelzer Canouet Arquitecto, Magíster en Historia Programa de Trabajo Patrimonio Edificado y Contexto. Docente UACh. Pablo Gómez Alvial Arquitecto Programa de Trabajo Patrimonio Edificado y Contexto. David Campusano Brown Ingeniero Civil, Albro Ltda. Docente UCh.

De la edición

Gerardo Saelzer Canouet Pedro Araya Riquelme Dr. Antropología Social y Etnológía EHESS. Docente UACh. Estudio Real Diseño de la publicación / www.somosreal.cl

Colaboraciones

Polett Villarroel Medina Arquitecta Programa de Trabajo Patrimonio Edificado y Contexto. Melissa Barrientos Triñanes Arquitecta, Magíster en Diseño Espacial Programa de Trabajo Patrimonio Edificado y Contexto. Docente UACh.

Un queltehue vigila sus ducados.

Responsable de UACh ante el CNCA

Dra. Leonor Adán Alfaro Arqueóloga, Licenciada en Antropología, Directora Dirección de Vinculación con el Medio UACh.

Esquemas de investigación

Gerardo Saelzer Canouet

Fotografías

Carlos Fischer Fotógrafo. Docente UACh.

Luis Oyarzún, 1965

Francisco Ríos Anderson Fotógrafo. Aportes fotográficos de

Oscar Torres Jefe de obra. Constructora Levante Ltda. Pablo Gómez Alvial Arquitecto Programa de Trabajo Patrimonio Edificado y Contexto.

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(1)

(2)

(5)

(3)

(4) Trabajos de restauración patrimonial y habilitación: (1) Casas Holzapfel y Reccius (Casa Central Universidad Austral de Chile) (2) Casa Luis Oyarzún (Dirección de Vinculación con el Medio Universidad Austral de Chile) (3) Casa Ehrenfeld. Ver edición Casa Ehrenfeld / Conservatorio de Música, 2016 (4) Casa Commentz-Hoffmann (5) Hoffmann Hnos / SAIC Hoffmann demolida en 2011

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Referencias bibliográficas y documentales

Araya, P. & Saelzer, G. 2017. Restauración e imaginario urbano: algunas observaciones antropológico-arquitectónicas en torno a la idea de patrimonio. Arquitecturas del Sur, 35 (51): 20-31 Ingold, T. 2013. Making. Anthropology, Archaeology, Art and Architecture. Londres: Routledge.   Latour, B. & Yaneva, A. 2008. Give me a Gun and I will Make All Buildings Move: An ANT’s View of Architecture. En Geiser, R. (ed.), Explorations in Architecture: Teaching, Design, Research. Basel: Birkhäuser (p. 80-89).   Oyarzún, L. 1958. Mediodía. Santiago: Editorial Universitaria.   Oyarzún, L. 1995. Diario íntimo. [Ed. a cargo de Leonidas Morales]. Santiago: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Departamento de Estudios Humanísticos.   Perec, G. 2001. Especies de espacios. Barcelona: Montecinos.   Ruskin, J. 1988 [1849]. Las siete lámparas de la arquitectura. Barcelona: Alta Fulla.   Saelzer G., Ruiz-Tagle, A., Hosni, J. & Fallahzadegan, M. 2018. Towards an Integral Heritage Rehabilitation: A Proposal for the Wooden City in Southern Chile. 24th International Sustainable Development Research Society Conference, ponencia. Messina, Italia.


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Casa Luis Oyarzún. Proyecto de Intervención Patrimonial  

El presente libro pretende dar cuenta de los trabajos de restauración e intervención arquitectónica de la actual Casa Luis Oyarzún, efectuad...

Casa Luis Oyarzún. Proyecto de Intervención Patrimonial  

El presente libro pretende dar cuenta de los trabajos de restauración e intervención arquitectónica de la actual Casa Luis Oyarzún, efectuad...

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