Guía Patrimonial ex Oficina Salitrera Pedro de Valdivia

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CRÉDITOS @Corporación Museo Pedro de Valdivia @Fundación Patrimonio Sustentable

Guía Patrimonial Ex Oficina Salitrera Pedro de Valdivia Coordinadoras del proyecto Carmen Gloría Zamora Acuña Viviana Cuello Rivera

Entrevistas y textos Magdalena Ponce Valenzuela Alejandra Rosas Castillo

Fotografías Aldo Tapia Lemoine

Diseño Gabriel Castro Campos www.corporacionmuseopedrodevaldivia.cl www.patrimoniosustentable.org Proyecto financiado por Fondo Concursable ENEL 2022 2


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EL DESIERTO, UN PAISAJE ÚNICO El desierto de Atacama se ubica en una larga franja de tierra seca llamada “sombra de lluvia”, esto debido a su distancia geográfica entre la Cordillera de los Andes, que impide el soplo húmedo procedente del Amazonas y la Cordillera de la Costa que forma una barrera natural de las corrientes que vienen desde el Océano Pacífico. Estos elementos de la madre naturaleza, hacen que este lugar del planeta sea increíblemente seco. De las estériles y hostiles tierras de la pampa emerge uno de los espectáculos naturales más bellos de nuestro mundo: se trata de vistas únicas de cerros que parecen salidos de postales adornados con colores tierra, rojizos, anaranjados, beiges, blancos, amarillos que rodean al visitante, combinados con sus sales blancas y el cielo azul, van adoptando mágicas formaciones, dejando ver la gran riqueza mineral que hay en el lugar. Los impresionantes panoramas, no sólo sorprenden durante el día con hermosas madrugadas y atardeceres, sino que también durante la noche. Sus condiciones geográficas tan especiales permiten ver cielos muy despejados y estrellados, transformándose en un lugar místico, lleno de energía. La poetisa Gabriela Mistral hace un viaje espiritual en su poema Desierto, escribiendo en torno a ese espacio geográfico, los dones de la tierra nortina a la que ella también perteneció, como el salitre, “el oro blanco” que movilizó a miles de personas a asentarse en la pampa bajo duras condiciones de clima y trabajo. 5


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Gentileza Museo del Salitre de Maria Elena


EL ORO BLANCO Con el triunfo de Chile en la Guerra del Pacífico, se incorporó al territorio nacional, las provincias de Tarapacá y Antofagasta. En ellas se encontraba el desierto de Atacama, cuyas riquezas mineras haría de nuestro país, el principal productor mundial de ese abono natural: el salitre. El “Oro Blanco”, como era conocido hacia fines de 1866 era materia prima necesaria para la producción de pólvora y fertilizante, transformándose en la base de la economía nacional por casi un siglo, viviendo de la fertilización de los campos de distintos países del mundo, elemento vital para la productividad agrícola, generando una alta demanda. Más de 130 oficinas salitreras se construyeron, albergando vida en medio del desierto. La explotación y técnica de elaboración del salitre, fue variando hasta que se consolidó el sistema Shanks. Sólo en los años veinte surgió una modernización de la industria con el sistema Guggenheim en las oficinas de las salitreras María Elena y Pedro de Valdivia; esta última se ubicó en la zona denominada el cantón de El Toco, a 60 km. al este de la ciudad de Tocopilla, en la región de Antofagasta. La magna obra duró 16 años y fue la última en ser construida en Chile, llegando a tener una población de catorce mil habitantes. Perteneció en sus inicios a la empresa Lautaro Nitrate Co. Ltd, la que en 1950 se fusionó con Anglo-Chilian Nitrate Co; generando la Compañía Salitrera Anglo-Lautaro. A fines de la década del 60 pasó a ser propiedad del Estado, y en 1988 fue nuevamente privatizada quedando en manos de Soquimich. El campamento cerró sus puertas al poco tiempo. En 1996 el Consejo de Monumentos Nacionales declaró a la ex salitrera Pedro de Valdivia como Monumento Histórico, con el fin de preservar y difundir la cultura pampina, como testimonio real del pasado regional.

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LA VIDA DE LOS PEDRINOS El campamento de la ex oficina Pedro de Valdivia era una pequeña población donde vivían los trabajadores pampinos y sus familias. Contaba con 1500 viviendas y estaba dividido en tres zonas: las instalaciones industriales, el campamento americano y el barrio obrero. Este último tenía establecimientos comerciales, recreativos y conjuntos lineales de casas habitaciones. Mientras al obrero soltero se le daba una pieza, al casado se le otorgaba una casa con dos o tres cuartos. Por otro lado, estaban los chalets destinado a supervisores y empleados de la plana mayor. Estas construcciones sólidas se diferenciaban por el número de dormitorios y la chimenea. Pocas personas tenían acceso a este sector; quienes lo hicieron, fueron en su mayoría mujeres, que efectuaban trabajos en el servicio doméstico; otros como labores de jardinería y mantención de la vivienda. La Plaza era el punto de encuentro vital para los pedrinos. Su construcción se inició el 5 de enero de 1930 y desde entonces fue escenario de festividades, encuentros musicales, 8


debates políticos y un sinnúmero de actividades sociales. Con cuatro pequeños quioscos, cada uno de ellos repartidos por las esquinas y, el de mayores dimensiones, en el centro. En este lugar cada domingo se instalaba la banda de músicos organizada por la Lautaro Company que maravillaba con sus melodías de la época a los habitantes del campamento minero. La ex oficina salitrera Pedro de Valdivia fue una verdadera ciudad dotada de todos los servicios necesarios. El sector comercial contaba con abastecidas tiendas. Entre las oficinas públicas estaba Correos de Chile, Oficina de Registro Civil y Gabinete de Identificación; mientras que a nivel de entretención contaban con cancha de tenis, básquetbol, rayuela, gimnasio, auditórium y piscina de empleados; estadio de fútbol, el Parque Libertad, más conocido como "El Tiro al Blanco", y a un costado, la Cancha de Golf. Actualmente el Centro Social Hijos de la Salitrera Pedro de Valdivia trabaja en la mantención y difusión del patrimonio cultural de la antigua oficina pampina.

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MAURICIO CAMUS ÁNGEL Nacido en Tocopilla, llegó a la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia a los cinco años junto a su familia. Él se define como un pedrino de corazón. Su relato nos traslada a los años 70, cuando se desempeñaba como docente en la asignatura de Historia en el Liceo Politécnico Julio Montt Salamanca del campamento salitrero. Cuenta que los domingos en la plaza se realizaban paseos familiares y se escuchaba la retreta de la banda, las fiestas del 21 de mayo, así como las Fiestas patrias o la Navidad. Ahí también se efectuaban los grandes desfiles y festejos. Todos llegaban con sus mejores trajes y participaban con entusiasmo. Diariamente había funciones de cine en el Teatro Alfa para que todos pudiesen ver los estrenos en sus distintos horarios: matinal, matiné, vermut y noche. Recuerda la presentación en los años 80 de la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por el destacado maestro Víctor Tevah. Todos los pedrinos se preparaban para asistir a los grandes eventos. Se llegaba temprano y se hacían largas filas para comprar los mejores asientos, a diferencia de los altos ejecutivos de la salitrera que a través del teléfono reservaban sus lugares. 10


CARMEN GLORIA ZAMORA ACUÑA Aún es posible ver en el comedor de lo que fue la casa de la familia Zamora, los adornos de la celebración del matrimonio de una de las hermanas de Carmen Gloria. En la pared, quedó registrado de puño y letra, los nombres de la descendencia de esta familia pampina, que habían llegado desde la ex oficina salitrera Alemania ubicada en Taltal, cuando ella tenía tres años. Recuerda que en sus mejores tiempos, el Año Nuevo en Pedro de Valdivia, la gente salía de sus casas a la medianoche a saludar y compartir con sus vecinos una copita de cola de mono, previo al baile de celebración. Con nostalgia recuerda cómo fue vivir el despoblamiento de la oficina en el año 1996. Apenas los pedrinos fueron desocupando sus casas, la gente de la compañía comenzó a sacar puertas, ventanas y artefactos del baño, para asegurarse que no volvieran a habitarlas. Con su mamá y hermanos se tiraron al piso abrazados llorando, porque allí dejaban sus mejores vivencias en un lugar de la pampa en que gozaban de comodidades y forjaron grandes lazos que perduran hasta el día de hoy. 11


FRANCISCO RUBINA BARRAZA Este pedrino de toro y lomo, cuenta que toda su vida la vivió en la ex salitrera hasta su cierre. Cursó sus estudios en la escuela A31, donde al igual que muchos otros hijos de obreros, al egresar le ofrecieron rápidamente un puesto de trabajo. A los 18 años entró a laborar en el hospital de Pedro de Valdivia. En esos años, un hijo de trabajador tenía mayores oportunidades laborales. Realizó todo tipo de tareas dentro del hospital, el cual estaba muy bien equipado, con secciones de maternidad, pediatría, odontología, rayos X, quirófano, servicio de urgencia y farmacia. En esos tiempos, los médicos generales vivían en Pedro de Valdivia para atender exclusivamente a sus habitantes, pero también iban doctores especialistas semanalmente. Cuenta que eran buenos médicos y todos los pedrinos tenían acceso a la salud. Cuando empezó la despoblación, él fue trasladado a María Elena a trabajar en la cocina del hospital, cumpliendo la misma labor en la que se desempeñaba. Aún recuerda el buen ambiente que siempre había en su trabajo como en el campamento, donde las festividades no faltaban. 12


MARIA ESTER GALLEGUILLOS FALCÓN Llegó en 1970 recién casada a la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia desde Arica. Su marido era topógrafo y trabajaba como contratista para la empresa. Al llegar se enteró que existía un campamento para norteamericanos, uno para empleados y otro para obreros, y comprobó que había clasismo en el lugar. Les asignaron una casa en el staff 1 y al poco tiempo lo ascendieron a supervisor entregandole un chalet más grande. Había piscinas separadas para supervisores, empleados y obreros; pero ellos compartian con todos por igual. Añora la época en que sus hijos iniciaron su escolaridad en el jardín Solcito de Amor y la Escuela E2. En el campamento eran todos muy unidos. Si alguien se enfermaba se le ayudaba cuidando a los niños y cocinando. Recuerda con pena su salida, pues se enteraron de manera sorpresiva con su marido que debían ser trasladados ese mismo día a donde viven actualmente. Dice que si le ofrecieran volver a la ex oficina salitrera, lo harìa a ojos cerrados a su casa donde crió a sus tres hijos con todo lo bueno que le entregó la pampa en estos más de 40 años.

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LA IGLESIA Y SUS RITOS RELIGIOSOS La Iglesia Santísima Trinidad fue construida en 1941 y cedida a la comunidad el 25 de julio del mismo año. Ubicada en una pequeña colina junto al Hospital de la ex salitrera Pedro de Valdivia, destaca a lo lejos por su campanario. Para su construcción se usó gran cantidad de madera de pino oregón en distintas áreas de la capilla. Punto de reunión de los feligreses desde la época del salitre, los antiguos habitantes de las ex oficina Pedro de Valdivia se preparan año a año para realizar la fiesta religiosa más grande del Norte de Chile y saludar a la Virgen del Carmen. Hoy, el mantenimiento y cuidado de esta iglesia tan querida por todos los pedrinos, está al cuidado de la Sociedad Religiosa Osada del Salitre de Pedro de Valdivia, fundada en 1969 por la familia Contreras Adasme, con el objetivo reafirmar su fe a la santa imagen de la “Chinita”. En el mes de agosto, las cofradías de la pampa salen a la calle con sus trajes ceremoniales, cantos y danzas caporales para homenajearla.

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MATRIMONIO MARÍA ROJAS JIMÉNEZ Y DAMASIO SEGUNDO CARMONA PIÑONES María nació en el Valle del Elqui, región de Coquimbo. Tenía 19 años cuando llegó a la pampa y conoció a Damasio. Cuentan que fue amor a primera vista. Él era obrero en la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia. Pasó mucho tiempo para que pudiesen tener una casa con las comodidades que requerían el joven matrimonio. No fue hasta que crecieron sus dos hijos, que lograron conseguir en la empresa una casa con más espacio donde vivieron hasta que cerró el campamento. María participaba en la parroquia de la Santísima Trinidad y pertenecía a grupos de reflexión cristiana colaborando en las misas, preparando el templo y hermoseando el altar con flores. Recuerdan con tristeza el cierre de la ex salitrera, pues no hubo tiempo para despedidas de las amistades que forjaron en aquella época. Al trasladarse a María Elena, la familia quedó al cuidado de la imagen de San José, patrón de Coya Sur, santo considerado muy milagroso y que se le venera en las procesiones de La Tirana, donde sus nietos participan hasta hoy. 15


LAS PULPERÍAS En la vida cotidiana de los pedrinos, las pulperías cumplían un rol fundamental en la pampa, pues suministraban de alimentos y otros artículos de primera necesidad, buscando convertir el desierto en un lugar amable para sus habitantes. Por otro lado, era también un espacio de socialización e intercambio de ideas al interior de estas oficinas salitreras. En sus instalaciones se encontraban abarrotes, panadería y carnicería, así como también géneros, vestuario y botillería. Abrían puntualmente a las 7 de la mañana y se mantenían abiertas hasta la noche. La administración estaba compuesta por el jefe, segundo jefe, cajeras, jefe de bodega y los “pulperos”, que atendian al público. Así es como estas pulperías estaban muy bien abastecidas y proveídas de enseres de primera calidad a precios módicos. Lo que permitía que aun cuando los sueldos eran bajos, éste alcanzara holgadamente para poder subsistir sin inconvenientes.

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EMILIA PEÑA La señora Emilia llegó a la ex oficina salitrera Pedro de Valdivia el año 1980 desde Inca de Oro, poblado de la comuna de Diego de Almagro, en la Región de Atacama, acompañada de su marido; que luego de quebrar la empresa en que trabajaba, encontró un puesto de una entidad comercial que prestaba servicios para la salitrera. Su primera impresión al llegar no fue muy buena, pero luego de conocer cómo era la vida, se adaptó a las costumbres del campamento. En sus primeros años, estuvo dedicada exclusivamente a las labores propias de la casa y la crianza, pero cuando los hijos crecieron, decidió iniciar un emprendimiento, abriendo un pequeño local comercial en el que vendía pan, huevos, cigarrillos y otros productos de primera necesidad. Muchos pedrinos la recuerdan por ser clientes asiduos a su local. Actualmente ella reside en María Elena. Recuerda con añoranza su plácida existencia en Pedro de Valdivia y extraña su casa con esa gran vista hacia la pampa.

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INFANCIA EN LA PAMPA Nos trasladamos a través del tiempo a los recuerdos de aquellos niños que vivieron en la época de oro de las oficinas salitreras del norte de nuestro país. La infancia en plena pampa, era el escenario utilizado como zona de juegos y entretenimiento. Los infantes estaban insertos en un mundo de adultos donde todo giraba en torno a la producción del salitre. Sus juguetes eran hechos con los materiales que tenían a mano. El trompo, el volantín, las bolitas, los tarros de sardinas para hacer trenes, el zanco de tarros, el fútbol con pelotas de trapo, carritos de alambre y cascabel de chapitas, todos realizados con material de desecho de las oficinas. Hoy, el Museo del Juguete Pampino ubicado en María Elena, reúne una colección de objetos buscando poner en valor los medios de entretención que utilizaban niñas y niños de la zona en su infancia y que fueron encontrados en el campamento luego del despoblamiento. Un espacio cultural que busca ser un aporte a la memoria patrimonial de nuestro país.

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MIGUEL ÁNGEL AHUMADA Este restaurador en el Museo del Juguete Pampino, cuenta que siente gran nostalgia cuando visita la ex oficina Pedro de Valdivia, pues ve cómo el paso del tiempo va deteriorando el lugar donde compartió con sus amigos de juventud. En la pampa los niños y niñas pasaban muy rápidamente a ser adultos. Los juguetes eran escasos, pero en la maestranza se fabricaron algunos que hicieron muy felices a muchos de ellos, donde la inocencia y la creatividad estaban presentes, invitándolos a hacer volar la imaginación. Nos cuenta que los niños de la pampa se entretenían con objetos fabricados por sus padres o abuelos, jugueteando en la arena o simplemente organizaban pichangas con pelotas de trapo; porque la mayoría no tenían dinero para comprar juguetes y muchas veces recogían los que botaban los “gringos”, provocando pequeñas batallas para ver quién se quedaba con el trofeo.

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EDUCACIÓN Y CULTURA La educación en las salitreras tuvo cambios radicales a lo largo del tiempo. Muchos niños en la enseñanza básica no terminaban la escolaridad, pues debían ayudar en los ingresos familiares. Con el tiempo eso cambió y las familias añoraban entregarle una buena educación a sus hijos, buscando una mejor vida. Muchos pedrinos recuerdan la calidad humana de sus maestros y su compromiso con la educación de miles de niños pampinos. Eran docentes que se preocupaban de ayudar a ser grandes a los más pequeños, en un ambiente de cordialidad y respeto. En lo cultural, las transformaciones en el ambiente laboral trajo consigo otro tipo de relaciones sociales. Las actividades cívicas, culturales y religiosas cumplen un rol fundamental en la forma de sentir, pensar y expresarse de los pampinos, que se vió reflejado en su diario vivir y sus actividades de ocio.

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SONIA LASER Llegó desde Antofagasta para trabajar en la escuela E-2 Luis Cruz Martínez. Recuerda que las diferencias sociales existentes en la oficina salitrera, desaparecían en el deporte y en las escuelas, porque todas las niñas y niños recibían el mismo trato y la misma educación sin distinción. En el colegio se preparaban los desfiles para los actos cívicos, donde toda la comunidad pedrina se reunía para ovacionar a sus familiares. Para la celebración de la primavera se realizaban competencias entre las distintas instituciones de la salitrera como: La casa de fuerza, el hospital, el Liceo entre otras. El Año Nuevo de 1995 fue a oscuras. La empresa dió la orden de cortar la luz para obligar la salida de los pedrinos, que resistían a dejar sus hogares. Con el tiempo se redujo el número de alumnos en las aulas, así como el de sus colegas. Al año siguiente, le tocó su turno y tuvo que emigrar con su esposo a María Elena con una pena muy grande en el corazón, pues dejaba ahí su trabajo de toda una vida donde formó a varias generaciones de pedrinos. 22


PABLO ENRIQUE ARAYA ARAYA La música la lleva en la sangre. Su padre fue un joven soldador de prodigiosa voz y su madre una destacada soprano. Él interpretaba boleros en el trío “Los Amigos” y ella con su canto, acompañaba las huelgas sindicales. Pablo estudió música en el conservatorio, pero debió postergar sus estudios por falta de recursos. Al volver, se incorporó como mecánico en la salitrera, lo que le permitió seguir su carrera. Al poco tiempo, conoció a su esposa en un grupo folclórico. El profesor Araya participó desde joven en las actividades del club social y deportivo “Barrabases” y formó junto a tres de sus hermanos a fines de los 80 el grupo “Niebla Musical”, que animaba eventos bailables. En ese período proliferan en la oficina Pedro de Valdivia artistas, conjuntos, bandas y humoristas, nacidas al fragor de los cursos de guitarra, acordeón y otros instrumentos, que eran financiados por la empresa Anglo Lautaro a través de su área de extensión cultural, que había sido creada en 1960.

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ELBA GONZÁLEZ Y ORIANA OLIVARES A sus 93 años doña Elba González, conocida por todos los pedrinos como Wely Wely, recuerda que vino a la ex oficina Pedro de Valdivia desde Tocopilla. Aquí se casó y tuvo a sus 5 hijos. Cuando su familia comenzó a crecer, surgieron nuevas necesidades económicas por lo que comenzó a hacer calugas de leche para venderlas a la entrada de la escuela, que terminó siendo como su segundo hogar. Con la muerte de su esposo esa pasó a ser su única fuente de sustento. Elba tienen hermosos recuerdos de su vida en la salitrera, aunque no fue fácil. Tampoco para su hija Oriana que recuerda que la alimentación familiar consistía en pantrucas, albóndigas y porotos. Cuando les tocó la hora de abandonar el campamento, se resistieron hasta el final. Fueron la última familia residente en su vecindario. Tan grande es el apego a su antiguo hogar, que Elba le hizo prometer a su hija que al morir, sus cenizas volveran al lugar que la hizo feliz.

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FERNANDO DÍAZ TAIBA Oriundo de Ovalle, llegó soltero a la pampa en 1969. Al poco tiempo de casarse, hizo una carrera como operador en la Casa de Fuerza de la ex salitrera Pedro de Valdivia, donde trabajó durante 30 años. Recuerda que a las 7 de la mañana debia cortar el suministro a los obreros, que solo tenían 12 horas de luz eléctrica al día, mientras los empleados recibían servicio sin interrupciones. También era el encargado de hacer sonar la sirena todos años nuevos. Un trágico accidente laboral decidió su destino. Pese a salir ileso, fue desvinculado de la empresa. Cree que es milagro que hoy esté vivo para poder contarlo. Los jueves recibía un “suple” o adelanto de sueldo, día en el cual aprovechaba de reunirse con amigos para ir a comer y tomar algo a los ranchos Chacabuco, San Luis o a las fondas Rosso y Rosso Chico, que eran algo así como fuentes de soda y pensión a la vez, dónde se podía escuchar música en las chanchas como le llamaban a los wurlitzer o rockolas; mientras servían platos en base a cerdo, pollo o salmón con cebolla, delicias de la pampa. 27


Lugares de interés 01

Ingreso

02 Estadio de fútbol 03

Plaza de Armas

04 Pulpería 05 Teatro Alfa Pedro de Valdivia 06 Escuela Básica E2 Luis Cruz Martínez 07 Liceo Politécnico Julio Montt Salamanca 08 Asociación Social, Deportiva y Cultural 09 Piscina de los empleados 10

Mercado

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Iglesia Santísima Trinidad

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Hospital

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Conceciones San Martín

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Banco Estado

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Oficina de Correos

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Memorial al percusionista de Illapu, Eric Maluenda

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Chalets

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Pasajes de Solteros

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Auditorium

20 Tarjetera 21

Rancho El lido

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