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MÓNICA LACARRIEU

pero siempre lo hacía en clave de reclamo a los referentes institucionales que desarrollaban el taller o se encontraban presentes. También se encontraba una referente institucional del gobierno paraguayo que procuraba traducir el sentido de lo que el guaraní expresaba, pero él se reiteraba en demandas y ello llevó a que los demás participantes (mayoritariamente eran técnicos, referentes institucionales y solo unos pocos miembros de comunidades como la afrouruguaya, y la tanguera de Buenos Aires) desistieran de escucharlo y reclamaran que el taller era para “aprender” sobre cómo hacer formularios de inscripción, presentarlos, etc. En consecuencia, el riesgo se encuentra en generar dos mundos paralelos y aparentemente desconflictivizados. El de los técnicos y expertos puestos a “capacitar” y “educar” el cómo deben realizarse los procedimientos del PCI y el de las comunidades, centradas en la necesidad de transmitir sus saberes tradicionales pero complejizadas en estas dinámicas, sobre todo por relación a ciertas demandas de interculturalidad y al lugar de los jóvenes. En ambos espacios pueden construirse situaciones de invitación: los expertos y capacitadores invitan a los miembros de las comunidades (sobre todo en el caso de talleres) —en este punto hay que dejar en claro que ello no sucede cuando el ámbito de formación es extremadamente escolarizado, como en la universidad—, o bien las comunidades convocan a los técnicos a sus espacios de transmisión pero más por relación a solicitudes ligadas a las traducciones, que de participación activa. Podríamos aventurar que la pregunta por la formación/educación/transmisión en el campo del PCI puede llevarnos a debatir sobre los derechos educativos, sociales y culturales. En el caso de los afrodescendientes de Esmeraldas de Ecuador, el ser excluidos del derecho a la alfabetización les ha permitido hacer de la oralidad un sistema donde se almacena y codifica su patrimonio inmaterial. Las expresiones que lo constituyen has sido codificadas y sistematizadas por las comunidades a través de la oralidad, entendida como un mecanismo de salvaguardia de la cultura que se va trasmitiendo de generación en generación, y donde los mayores tienen un rol preponderante, no porque la población no tenga la capacidad de abstracción para expresar las ideas por medio de la escritura, sino porque el sistema social dominante los ha excluido del derecho a la alfabetización. Por ende, la transmisión oral, como proceso de salvaguardia del PCI, podría también contribuir a la valorización de derechos. Pensando en la visión acerca de la matriz productiva de conocimientos que el gobierno ecuatoriano valoriza, y en las perspectivas asociadas a la ecología de los saberes alternativos, pero en un mundo en que aun pensamos desde y con el conocimiento escolarizado, científico y moderno, el campo del PCI, mirado hacia el futuro puede contribuir a repensar qué vínculos establecer entre lo tradicional y lo moderno, sin quedarnos MESA 2

PATRIMONIO INMATERIAL IDENTIDAD Y EDUCACIÓN: FORMAR PARA EL PORVENIR, UNA VISIÓN DESDE ALC  

Actualmente la sociedad atraviesa por una etapa de su historia que es cada vez más preocupante dadas las constantes y numerosas situaciones...

PATRIMONIO INMATERIAL IDENTIDAD Y EDUCACIÓN: FORMAR PARA EL PORVENIR, UNA VISIÓN DESDE ALC  

Actualmente la sociedad atraviesa por una etapa de su historia que es cada vez más preocupante dadas las constantes y numerosas situaciones...

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