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Se cree que a fines del siglo XV los indios Quechuas introdujeron al país una rudimentaria “Mangosta” con la que se desarrolló una alfarería en greda y arcilla cocida.

Pero al

comienzo del colonial Siglo XVIII se sabe del empleo de cal en el puente Cal y Canto.

De las minas de La Calera extrajeron cal los alarifes de los Jesuitas, el Corregidor Zañartu y Don Bernardo O’Higgins, la que llegaban a Santiago desde esta Hacienda de La Calera, ubicada entre Valparaíso y Santiago.

Las minas de calizas brotaron desde el corazón de los cerros de La Calera, La Cruz, Palmilla y alrededores. La Calera fue también el hogar que acogió a los pioneros como: José Regis, Carlos Cousiño, Juan Geiger y muchos otros que intentaron montar los cimientos de una producción tecnificada.

Sólo en 1905 se inició la Fábrica del Cemento por los emprendedores dueños de la Hacienda Huici, la que poco más tarde fue adquirida por la Fábrica de Cemento El Melón, quien tomo el nombre de las primeras minas que explotó en El Melón.

Los primeros tiempos sin embargo, no fueron fáciles. A pesar que la producción de Cemento Melón no alcanzaba de ningún modo a cubrir las necesidades del país y que, por ello, se continuó importando. Las fábricas transnacionales no se quedaron tranquilas viendo como se producía el cemento chileno. Comenzaron a ingresar el producto a precios tan bajos que la naciente industria no podía afrontar. Pero el tesón de los ejecutivos de la época no tenía límites y pudieron vencer la adversidad para comenzar muy pronto a crecer.


CRECIMIENTO SIN TREGUA

La industria partió con una capacidad de 150 toneladas diarias y utilizando energía eléctrica generada por una máquina a vapor. Esta última se eliminó en 1925, comenzando a comprar la energía a la Compañía Chilena de Electricidad. En 1928 se instalaron nuevos molinos y un nuevo horno, aumentando la producción en 350 toneladas diarias. En 1930 se instalaron dos nuevos hornos y la producción aumentó violentamente a 750 toneladas diarias y seis meses mas tarde hubo una nueva modernización con dos hornos más, llegando a 1250 toneladas diarias. En 1938, previendo la escasez de energía eléctrica, se resolvió construir la central hidroeléctrica de Los Quilos, en el río Aconcagua (a 80 Kms. de La Calera), la que entró en funcionamiento en 1943 con capacidad de 120 millones de Kilowatts/hora, de los cuales la fábrica consumía 70 millones. Otros dos hornos quedaron instalados en 1946, ascendiendo la capacidad de producción a 1750 toneladas diarias, equivalente a 500.000 toneladas ó 12 millones de sacos al año.

Simultáneamente la Empresa se extendió a otras áreas. Dos de los hornos originales comenzaron en 1937 a fabricar abonos fosfatados, y posteriormente se produjo un desarrollo en la sección metalúrgica con una fundición de acero, calderería y talleres de laminación y forja. Con esto, la industria pudo independizarse en el suministro de repuestos, que antes se compraban principalmente en el exterior. Gracias a eso, no hubo problemas en este sentido en el periodo más crítico, especialmente durante la 2ª guerra mundial. La sección metalúrgica se independizó en 1965 como Aceros Andes y diez años más tarde se extinguió definitivamente. También se adquirieron yacimientos de yeso en Aucó, cerca de Illapel, que actualmente entrega alrededor de 25 mil toneladas anuales de yeso una de las materias primas para la elaboración de cemento.


Cuando la industria cumplió los 50 años de funcionamiento el balance era extraordinario: de 16 operarios en 1906, había llegado a 2500 hombres; el terreno de 70 mil metros cuadrados eran ahora de 120 hectáreas (1.200.000 metros cuadrados), extendidas a Nogales, El Melón, Los Quilos, Aucó , Valparaíso y Santiago. La producción inicial era de 250 mil sacos de cemento, llegaba ahora a 12 millones de sacos al año, y de las primeras 15 casas que tubo el personal a sus comienzos, en 1958 eran De 720 casas y cuatro edificios departamentos.

INCIERTO FUTURO DE LA INDUSTRIA

Desde cuando se produjo el primer saco de cemento, la industria cementera nacional ha experimentado una serie de transformaciones a través del tiempo. Desde el reemplazo de cemento importado, a principios del siglo XX hasta el nacimiento de nuevas empresas del rubro que, durante los últimos años, han aumentado su capacidad instalada para satisfacer la demanda de cemento. Ello ha ocasionado un incremento de la producción nacional y de la competencia, y una baja en los precios y en la rentabilidad de las empresas. Por ello, sólo los mejores sobrevivirán y Cemento Melón lo tiene todo para salir victorioso.

El avance de Cemento Melón, así como el nacimiento y evolución de las demás empresas del rubro, está estrechamente relacionado con el desarrollo del país. La industria del cemento ha tenido tasas de crecimiento mayores, incluso, a las de la economía Chilena en su conjunto. Por ejemplo, en 1996 el sector de la construcción creció en un 10,3 %, la economía en su conjunto lo hizo en cerca de 7,2 %, mientras que el cemento lo hizo en un 11 %, siendo la demanda de 3,7 millones de toneladas en ese año.


Sin embargo, en 1996 los ingresos y las utilidades de las empresas cementeras no tuvieron un aumento proporcional en relación al incremento de las ventas. Ello se debió,

principalmente, a la baja en el precio del producto, provocado por el sostenido incremento de la oferta, a través del crecimiento de la capacidad instalada de las plantas a lo largo del país.

El crecimiento de la industria del cemento y las proyecciones de demanda para los próximos años motivaron el ingreso al mercado de nuevas empresas, con distintos proyectos de plantas cementeras para el año 2000. De esta forma, a principios de 1997, Soquimich anunció la construcción de una planta en Malloco o Caldera, con capacidad para 1,5 millones de toneladas y la Compañía Minera Catedral indicó que se encuentra realizando los estudios de factibilidad para la construcción de una planta de explotación de cemento.

De materializarse estos proyectos, el año 2000 se generaría una sobreoferta de cemento en relación a la demanda estimada. Por lo tanto, la rentabilidad del negocio se deterioraría aún más, hasta que las necesidades de construcción del país logre absorber la sobreoferta.

En este contexto, la continuidad de las empresas cementeras dependerá de sus costos de producción y de los servicios que puedan entregar a sus clientes. Es por ello que, Cemento Melón se encuentra realizando en importante esfuerzo en materia de reducción de costos y de aumento de productividad. Este esfuerzo es un desafío que los trabajadores deben tomar como propio, a través de las conductas seguras y mejoras de la gestión en las distintas áreas.

En esta etapa, Cemento Melón se apoya en la optimización y reestructuración tecnológica de sus procesos, a través de proyectos que serán hitos en su historia. Entre ellos se cuentan la construcción de un terminal portuario en Ventanas, la instalación del Molino Nº 22, el Proceso de Transformación de Mina Navío y el Proyecto MIMS.


Cemento Melón está realizando todos los esfuerzos necesarios junto a sus trabajadores para mantener su competitividad y poder convertirse en el constructor del país del futuro, ya que nuestra gente y la empresa poseen toso para salir triunfadores en esta nueva etapa que vive la industria del cemento.

NUESTRA EMPRESA

El 12 de mayo de 1906 se constituyó, con diez mil libras esterlinas de capital inicial, la primera industria de cemento Portland del país, llamada sociedad “fábrica de Cemento Melón”.

La Sociedad “Fábrica de Cemento Melón” utilizó esta denominación hasta el año 1961, en que se convirtió en “Empresa Industriales El Melón S.A.” identificándose con las demás actividades que realizaba en aceros y electricidad. En 1969, la junta extraordinaria de accionistas del 22 de diciembre acordó dividir la sociedad en dos. Así nació la “Fábrica de Cemento Melón S.A.”, cuyo único giro era la fabricación de cemento.

A partir del 15 de marzo de 1971, las instalaciones de la fábrica fueron controladas por interventores. El 10 de octubre de ese año, el grupo mayoritario de accionistas de la sociedad vendió sus acciones a la Corporación de Fomento de la Producción, Corfo, de manera que el 31 de diciembre del mismo año, esta Corporación adquirió el 67 % de las acciones. El 6 de abril de 1972 finalizó la intervención, instalándose oficialmente el directorio de Corfo, pasando a ser propiedad estatal.

Posteriormente, dentro de la política de privatizaciones nacional, la empresa inglesa Blue Circle adquirió, en 1980, el total de las acciones mediante un proceso de licitación. Con este cambio de dueños, en 1981 se modificó el rubro de Cemento Melón haciéndose extensivo a la


producción, elaboración y comercialización de hormigones y cualquier otro tipo de producto usado en la construcción en general. En este contexto, en 1982, nació Cemento Melón S.A..

Desde 1980 que Cemento Melón pertenece a Blue Circle una empresa Inglesa. Desde el martes 25 de febrero de 1997 se formó de Grupo Melón que está integrado por Premix, Megáridos, Bomasil, y Cemento Melón.

INSTALACIONES E INFRAESRUCTURA

Siguiendo con el proceso de transformación para adaptarse a las necesidades del mercado, y mirando siempre hacia el futuro, fue necesario dar un paso, que se concretó con el nacimiento del Grupo Melón.

El Grupo Melón mira hacia el futuro con la finalidad de enfrentar los desafíos constantes que plantea el mercado nacional del que participa. Así, cada una de estas divisiones se posicionará en su área. Premix en el mercado de Hormigones; Megáridos en el de áridos; Bomasil en el de terciado y Cemento Melón en el de cemento.


LA EMPRESA CEMENTO MELON S.A.

Esta empresa está dividida en varias áreas, como gerencia de minas, gerencia planta La Calera, Sucursal en Valparaíso, Super-centro de Santiago y un terminal en el Puerto de Ventanas.

GERENCIA MINAS

Esta gerencia esta encargada de administrar, dirigir y controlar las propiedades mineras de Cemento Melón como, Mina Navío, Cantera Aucó, Cantera de Puzolana, Yacimiento Las Casas, Yacimiento Las Leñas. Cantera La Patagua.

UBICACIÓN DE MINA NAVIO

Mina Navío se encuentra ubicada a 12 kms al norte de La Calera en la localidad de El Melón a un costado de la carretera Panamericana Norte. Esta mina es la que abastece a la Planta de La Calera de piedra caliza el principal producto para la fabricación de cemento, este mineral es chancado a ¼ de pulgada de diámetro, y es denomina monoproducto y debe llevar una ley de 74%.


Historia de Las Minas de La Calera