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Editorial

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El flagelo bacteriano y su papel en la patogenicidad

- La importancia de hacer ciencia en la salud ..... Pag.03

El reto biomédico de las enfermedades neurodegenerativas en el siglo XXI Parte I: Identificando el problema

- Ciencia, Tecnología y Salud ........................................... Pag.08

Brigadas Internacionales a Belice

- Reportaje .................................................................................... Pag.12

Una invasión (o colaboración) organizada en la Naturaleza

- Hot Topic...................................................................................... Pag.15

- Consejo Editorial

- Redacción y Corrección de Estilo

Mtro. Miguel Enrique Perez Gomez Dr. Narciso Acuña González Dra. Susana Guzmán Silva Dr. Jaime Zaldivar Rae Dr. José Manuel Echeverría y Eguiluz

Dr. Eric Murillo Rodríguez

- Director General Dr. Eric Murillo Rodríguez Los elementos físicos tangibles del mundo real, se combinan con elementos virtuales, proporcionados por el dispositivo tecnológico, para crear una realidad “mezclada”, en tiempo real. Esto se logra mediante la función de múltiples dispositivos, los cuales agregan información virtual, a la información física ya existente.

- Edición y Diseño Mtra. Florangely Herrera Baas LDGP Roberto Ortega Ríos-Covián

- Fotografías e Ilustraciones Dra. en C. Belinda Claudia Gómez Meda Dr. Francisco José Heredia López Marisol De Dios Meron María Teresa Olguín Gutiérrez Gabriela Vera-Rivera María Isabel Miranda


Estimados amigos del Boletín de Divulgación Científica K’ah óolal, les mando un cordial saludo, y aprovecho la oportunidad, para compartir con todos Ustedes, el siguiente ejemplar de nuestro Boletín. En el presente número, La sección “Ciencia, Tecnología y Salud”, desarrollada por el Dr. Javier Fernández-Ruiz de la Universidad Complutense de Madrid, describe el tema “El reto biomédico de las enfermedades neurodegenerativas en el siglo XXI. Parte I: Identificando el problema”. Los Doctores Salvador Barrera Ortiz y José López Bucio de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, nos explican en “Hot Topics”, el tema “Una invasión (o colaboración) organizada en la Naturaleza”. Por otro lado, los Doctores Georges Dreyfus y Laura Camarena, adscritos al Instituto de Fisiologia Celular de la UNAM, desciben en “La importancia de hacer Ciencia en Salud”, el topico “El flagelo bacteriano y su papel en la patogenicidad”. Por último, los estudiantes de la Escuela de Nutrición de la Univesidad Anáhuac Mayab, Alma Rocio Chalico Domínguez, Karimme Argüello Vives, Gabriela Martínez, MaryJose Urruchua, y Sara Manjarrez, comparten su experiencia en actividades de brigadas en Belice, en la sección “Reportaje”. Los colaboradores de este ejemplar, y este su servidor, espermamos que los temas del presente Número del Boletín, sean de su interés.

- Eric Murillo Rodríguez Director de Boletín de Divulgación Científica K’ah óolal Coordinación de Investigación, Escuela de Medicina División Ciencias de la Salud Universidad Anáhuac Mayab Mérida, Yucatán. México Grupo de Investigación en Envejecimiento Universidad Anáhuac Mayab. Mérida, Yucatán. México Contacto: eric.murillo@anahuac.mx

Editorial

Editorial

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Georges Dreyfus Instituto de Fisiología Celular, Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México Laura Camarena Instituto de Investigaciones Biomédicas2, Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México

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l flagelo es un organelo bacteriano utilizado para la motilidad, que está acoplado al sistema quimiotáctico que procesa la información que proviene del medio ambiente, así mismo opera como una máquina molecular y cumple diferentes papeles en el proceso de patogénesis; como por ejemplo durante la colonización que implica acceder al sitio óptimo en el huésped, así como en el mantenimiento y la diseminación de la infección. Esta estructura macromolecular, se autoensambla para dar lugar a un motor rotatorio que mueve una propela helicoidal o filamento que es la parte mas visible del flagelo y tiene una longitud de entre 15 y 20 m de longitud (figura 1).

La importancia de hacer ciencia en la salud

El flagelo bacteriano y su papel en la patogenicidad

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Ya durante el posgrado, tuve la oportunidad de integrarme a un grupo de trabajo sumamente creativo y unido, con un líder muy innovador, el Dr. Guillermo Zúñiga González, donde todos los integrantes del equipo podíamos aportar y crecer de manera conjunta, en un buen ambiente de trabajo, divertido, con respeto, unión y compañerismo, lo cual redituó en el crecimiento personal y profesional de todos los integrantes del grupo, ya que todos, siendo estudiantes de posgrado, pudimos ingresar al Sistema Nacional de Investigadores por nuestra productividad y nos desarrollarnos ahora como investigadores independientes en diferentes Instituciones, públicas y privadas. Las líneas de trabajo que desarrollamos en

conjunto estaban enfocadas a la toxicología genética, analizando la pérdida de material genético y las consecuencias, directas e indirectas, sobre el ADN y sobre la célula, de acuerdo a diferentes situaciones ambientales, a fin de detectar, evaluar y prevenir o contrarrestar el daño genotóxico (daño al material genético) causado por diferentes agentes, a la par de desarrollar modelos e innovar técnicas para la evaluación de dichos agentes. Esta área es muy interesante y divertida, ya que te permite conocer cómo influye el entorno en tu vida, sobre las interacciones del ambiente con tu salud, con tu estabilidad genética, con tu riesgo de padecer enfermedades o desarrollar complicaciones, sobre cómo prevenir el daño constante al que las células están expuestas, sobre las similitudes y simbiosis de otros organismos con el humano. Mis trabajos de investigación de posgrado los desarrollé en el Laboratorio de Mutagénesis del Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO), del Instituto Mexicano del Seguro Social. Mi tesis de maestría se centró en el estudio de polimorfismos genéticos y micronúcleos (pérdida de material genético), como signo de genotoxicidad, relacionados con el tabaquismo y el cáncer de pulmón, en pacientes del Centro Médico Nacional de Occidente. Este trabajo permitió conocer variaciones genéticas que confieren riesgo a padecer cáncer pulmonar y a relacionar el tipo de exposición al cigarro, con el incremento de la genotoxicidad y de propensión a enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Por otro lado, mi tesis de doctorado se enfocó al desarrollo de modelos experimentales animales para el estudio

de agentes potencialmente teratógenos, en el cual se emplearon ratas Wistar y conejos New Zealand, gestantes, a las que se les expuso a compuestos micronucleogénicos en la fase final de la gestación, a fin de evaluar el daño al ADN producido en sus crías al nacimiento. Este trabajo dio la pauta para la utilización de organismos neonatos como biomonitores de la exposición a compuestos durante el embarazo, así como a la detección de agentes potencialmente teratógenos, ya que cualquier compuesto o condición patológica que ocasione estrés oxidativo o daño genotóxico o citotóxico, estaría causando inestabilidad genética y con ello, mutaciones que posteriormente, durante la vida del organismo, le conferirían desventajas y lo harían más lábil a padecer otras enfermedades o a desarrollar cáncer. Asimismo, este trabajo me permitió obtener el Premio Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco, en la categoría de Ciencia, en el año 2004. Durante mi formación en posgrado estuve además involucrada en otros proyectos muy variados e interesantes, así como en la publicación de diversos trabajos. Uno de ellos fue la generación de una base de datos de especies animales propuestas como biomonitores de genotoxicidad, para su uso tanto en campo como en laboratorio, para monitoreo ambiental y para la detección de efectos genotóxicos o citotóxicos. La base de datos consta hasta la fecha con valores de eritrocitos micronucleados en sangre periférica de más de 150 especies, lo cual me permitió conocer y manejar muchos animales exóticos y algunos salvajes. Esto ha resultado siempre muy divertido, ya que no siempre se tiene la oportunidad de trabajar por ejemplo con grandes felinos, jirafas, delfines, lémures,

La importancia de hacer ciencia en la salud

Mi incursión en la ciencia comenzó cuando me interesé por comprender la química, cómo es que ocurren las reacciones y cómo es que un organismo vivo está formado de moléculas sin vida. De ahí surgió mi interés en la bioquímica, así que estudié Ingeniería Bioquímica en el Tecnológico de Colima y tuve la oportunidad de cursar un Diplomado en Nutrición Humana, para entender cómo funcionan y cómo obtienen energía los seres vivos; además me involucré en el área de investigación en el Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas (CUIB) de la Universidad de Colima, donde conocí el trabajo de varios científicos y me surgió el interés por continuar un posgrado en genética, para ahondar sobre el porqué y cómo suceden esas reacciones bioquímicas en un organismo. Así que decidí mudarme a Guadalajara e ingresar al Doctorado en Genética Humana del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), de la Universidad de Guadalajara.

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La importancia de hacer ciencia en la salud

monos, ardillas, serpientes, pericos o infinidad de animales más y de cada experimento o muestreo hay experiencias interesantes y un gran aprendizaje, sin olvidar el respeto por la naturaleza. Asimismo, estos trabajos nos permitieron relacionar especies animales y establecer análisis filogenéticos, así como demostrar la influencia de la edad en la respuesta a genotóxicos. De esto también se destaca que pudimos dar a conocer que los humanos pretérmino, nacidos antes de las 39 semanas de gestación, tienen la característica de presentar micronúcleos en su sangre periférica de manera natural, debido a su inmadurez, lo cual permitió generar una nueva línea de investigación.

Otros proyectos estuvieron enfocados a la creación de nuevos modelos e implementación de nuevas técnicas de estudio de genotóxicos, una de ellas fue 05 con ajolotes, salamandras oriundas de Xochimilco, que pueden vivir en estado de neotenia, es decir, pueden vivir como larvas toda su vida, pero que con el manejo adecuado se les puede inducir la metamorfosis para que alcancen su estado adulto. En estos organismos los trabajos generalmente se enfocan a estudiar su sangre en una etapa particular de su vida larvaria; sin embargo, con la propuesta desarrollada por nuestro grupo, se hace uso de la muda de piel que ellos mismos desechan cada 4 a 5 días, en estado adulto. La nuestra es una alternativa no invasiva y en la cual no es necesario sacrificar a los animales experimentales, por lo que se puede realizar monitoreo de sustancias en ambientes acuáticos, de compuestos que pueden ser tanto ingeridos como absorbidos a través de la piel, gracias a las características de este anfibio. En este sentido, también se desarrolló una estrategia para poder emplear a la rata de laboratorio adulta para la evaluación de genotóxicos sin necesidad de sacrificar al animal, ya que se utilizan células de vagina de rata en proestro, que se obtienen con un lavado vaginal y que permiten evaluar los efectos de algún agente


Por otro lado, en el estudio con humanos pudimos describir el daño genotóxico sufrido por los pacientes diabéticos, así como de otras enfermedades, tan solo por los efectos de la misma enfermedad sobre el organismo del paciente y se pudo proponer una estrategia de tratamiento preventivo, para evitar o retrasar el desgaste celular al que están sometidos los pacientes, tan solo por padecer la enfermedad. En este sentido el planteamiento es muy simple, los pacientes que padecen enfermedades crónicas que cursan con inflamación o procesos que incrementan el estrés oxidativo, tendrán mayor ataque celular y por ende, mayor propensión a presentar daño a su material genético, lo cual ocasiona consecuencias graves para la célula dañada y para el organismo en general, de manera que los pacientes sufren un desgaste celular más acelerado, lo que les genera múltiples complicaciones y reduce su calidad de vida. En este caso, la propuesta es proveer a la célula de mecanismos antioxidantes adicionales, para poder contrarrestar los efectos nocivos propios de la enfermedad, de manera que en nuestro estudio se les administró ácido fólico a los pacientes y se demostró que el daño disminuía notablemente, incluso a valores menores o iguales a los de las personas sin la enfermedad, lo que interpretamos como que el ambiente celular está más controlado, el desgaste será menor o más lento y por ende, las complicaciones se retrasarían o no se presentarían. Por tanto, la suplementación con antioxidantes a pacientes con diabetes es una estrategia adecuada, a fin de lograr en ellos una mejor calidad de vida, sin descuidar las recomendaciones del médico tratante. Es por ello que el mejorar y controlar el ambiente se vuelve muy importante para prevenir el desarrollo de complicaciones generadas por las enfermedades multifactoriales y

La importancia de hacer ciencia en la salud

o intervención que se esté llevando a cabo en ellas. Ambas técnicas presentan alternativas innovadoras, adecuadas, menos invasivas y muy informativas para el estudio del daño al ADN.

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Actualmente trabajo en la Universidad de Guadalajara como Profesor Investigador Titular, soy docente en el área de bioquímica en pregrado y de genética en posgrado. La interacción con alumnos de licenciatura me permite transmitirles mi gusto por la ciencia, mostrarles cuan interesante puede ser y lo importante que es preguntarse por qué y cómo pasan las cosas. Todo esto intento hacerlo de manera divertida, coloquial, con metáforas o analogías, que les permitan reconocer el funcionamiento de las moléculas en situaciones de la vida diaria y extrapolarlas a su ambiente y a su profesión, así como sentirse parte de un entorno que vive y vibra junto con otras muchas especies en simbiosis y equilibrio. En épocas más recientes, hemos incursionado en el estudio de los efectos de la luz ultravioleta, como agente físico al cual estamos expuestos, sea de manera terapéutica, accidental, inadvertida o crónica. En este sentido aún existe mucho desconocimiento y falta de información, ya que existen múltiples aparatos de uso común que utilizan esta luz, que causa daño al interior celular fragmentando el ADN, pero que, al no ocasionar daño evidente en la piel por su exposición, la gente se confía y se expone de manera indiscriminada. En la medida en que seamos capaces de reconocer los efectos del ambiente en nuestra salud, así como de proponer estrategias y medidas de prevención, se podría disminuir el riesgo de carcinogénesis y la calidad de vida de los pacientes enfermos podría mejorar. Bibliografía Duan, Q., M. Zhou, L. Zhu & G. Zhu, (2013) Flagella and bacterial pathogenicity. J Basic Microbiol 53: 1-8. Jenal, U., A. Reinders & C. Lori, (2017) Cyclic di-GMP: second messenger extraordinaire. Natl Rev Microbiol in press. doi: 10.1038/nrmicro.2016.190. Minamino, T. & K. Imada, (2015) The bacterial flagellar motor and its structural diversity. Trends Microbiol 23: 267-274. Parkinson, J.S., G.L. Hazelbauer & J.J. Falke, (2015) Signaling and sensory adaptation in Escherichia coli chemoreceptors: 2015 update. Trends Microbiol 23: 257-266.

En esta profesión, cada proyecto, experimento y trabajo publicado genera nuevos conocimientos, de los que surgen nuevas preguntas para nuevos proyectos, así que siempre habrá algo por hacer y por aprender. La clave de todo es la creatividad, tener ideas te hace investigar y experimentar te da respuestas.

La importancia de hacer ciencia en la salud

se vuelve imperativo enfocarse a lograr estilos de vida saludables, para evitar la aparición o el empeoramiento de las enfermedades.

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Parte I: Identificando el problema Javier Fernández-Ruiz Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense

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l ser humano se ha enfrentado a lo largo de los últimos siglos al reto biomédico que en cada momento han representado determinadas enfermedades cuyo epidemiología y prognosis han generado una importante alarma social. Ejemplos de esto son las enfermedades infecciosas que asolaron a la humanidad hasta el descubrimiento de la penicilina a principios del siglo XX, o de forma más reciente, la proliferación de tipos de cáncer que, en la segunda mitad del siglo XX, eran sinónimo de muerte y que, hoy en día, se pueden curar o, al menos, contener, gracias al desarrollo de nuevas terapias antitumorales cada vez más efectivas. Cierto es que no todos los países se benefician de esos avances terapéuticos derivados de una cada vez más intensa investigación. Nos queda la vergüenza de no haber trasladado todavía esos recursos al Tercer Mundo para controlar enfermedades tan graves como la malaria, pero eso no se debe a la falta de éxitos a nivel biomédico sino a otro tipo de problemas que exceden el ámbito científico. Por tanto, si hablamos estrictamente desde ese ámbito científico, no es descabellado afirmar que, a día de hoy, los desafíos biomédicos que han representado las enfermedades infecciosas y el cáncer, han sido afrontados, o lo están siendo en la actualidad, con soluciones razonables y eficaces.

Ciencia, Tecnología y Salud

El reto biomédico de las enfermedades neurodegenerativas en el siglo XXI

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Ciencia, Tecnología y Salud

Algo como eso debería ocurrir con las enfermedades neurodegenerativas que son, o van camino de ser, el principal reto biomédico en el siglo XXI. Se trata de enfermedades asociadas singularmente al envejecimiento y cuya incidencia se eleva de forma exponencial en aquellos países con mayores expectativas de vida. Hace unos 50-100 años su frecuencia era muy pequeña, pero el aumento de la longevidad en los países desarrollados las ha convertido en enfermedades cada vez más frecuentes, y eso a pesar de que la primera descripción clínica de muchas de estas enfermedades se produjo en momentos en los que la esperanza de vida no era especialmente elevada. El médico estadounidense George Huntington (1850-1916) fue capaz de describir en 1872, con solo 22 años y recién obtenido su título de Medicina, la enfermedad que ahora lleva su nombre, la enfermedad de Huntington. El psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer (1864-1915), en los primeros años del siglo XX, hizo lo mismo con la demencia degenerativa más conocida y frecuente. Es obvio que en ambos casos, los pacientes estudiados por Huntington y por Alzheimer, que sirvieron para la descripción de ambas enfermedades, debieron ser casos atípicos (infrecuentes) respecto a lo que hoy conocemos. En el caso de Huntington, se trataba sin duda de pacientes de inicio juvenil de la enfermedad, aquellos en los que la mutación en la proteína afectada en la enfermedad contiene un mayor número de repeticiones del triplete CAG y en los que el deterioro cognitivo debía ser uno de los síntomas predominantes, como demuestran los escritos de George Huntington sobre la enfermedad. En el caso de Auguste Deter, la paciente que permitió a Alois Alzheimer iniciar la descripción de la enfermedad, es posible que la causa de la enfermedad fuera genética, aunque los casos genéticos no son

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Parece, por tanto, indudable que el envejecimiento y la mayor longevidad que experimentan los países desarrollados son las razones que están detrás del crecimiento que se viene observando en los últimos 50 años en la incidencia de las enfermedades neurodegenerativas. A destacar los casos de Australia, Estados Unidos, Canadá, Japón y también los países europeos a pesar del impacto de las dos grandes guerras mundiales en el siglo XX que diezmaron la población en varios de estos países. Desgraciadamente las expectativas no son especialmente halagüeñas si pensamos en los próximos 30 años. Los informes de diferentes instituciones internacionales alertan del extraordinario crecimiento que se prevé para la población de mayores de 6065 años en comparación con el resto de la población. Las expectativas son dramáticas para países como Japón, Alemania y Estados Unidos donde la inversión de la pirámide poblacional parece un hecho consumado, pero este crecimiento es previsible incluso para países del Tercer Mundo, y todo ello va a representar sin duda mayores oportunidades para que las enfermedades neurodegenerativas se hagan mucho más visibles y frecuentes. La pregunta es: ¿estamos preparados a nivel de investigación biomédica y a nivel de atención sanitaria para afrontar

este reto? Desgraciadamente la respuesta es NO. El hecho real es que la investigación biomédica se ha planteado ya desde hace muchos años esta cuestión pero de momento no hay soluciones. La investigación científica más básica ya ha demostrado que la pérdida de neuronas en el sistema nervioso es un hecho extremadamente difícil de resolver. Las neuronas son células postmitóticas, en general incapaces de replicar su ADN y de dividirse, por lo que la única opción sería la generación de nuevas neuronas a partir de los nichos neurogénicos adultos. Este proceso ocurre de forma natural para facilitar el reemplazo celular, y, en teoría, podría aplicarse a la reparación de las neuronas que se pierden en un proceso degenerativo, ya que éstas podrían ser reemplazadas por nuevas neuronas procedentes de esos nichos estimulados farmacológicamente con los factores apropiados. Sin embargo, orquestar en el cerebro adulto la generación de nuevas neuronas a partir de las células progenitoras neurales sigue siendo dificultoso debido al poco conocimiento que tenemos sobre los mecanismos que participan en la neurogénesis adulta. Todo ello hace que preservar las neuronas originales generadas durante el desarrollo del cerebro, o reemplazadas de forma natural durante la vida del individuo, sea un objetivo clave en este momento para asegurar el correcto funcionamiento de las diferentes estructuras cerebrales. Durante los últimos 20 años, se han investigado numerosos compuestos capaces de mejorar la supervivencia de las neuronas, de forma que pudiesen servir para desarrollar terapias neuroprotectoras para los tras-

Ciencia, Tecnología y Salud

las más frecuentes en esta enfermedad, pero si son los de inicio más temprano (Auguste Deter tenía 40 años cuando empezó a manifestar los primeros síntomas de la enfermedad) y, por tanto, los que eran más frecuentes en los tiempos en que estos pioneros de la Neurología de las enfermedades neurodegenerativas describieron los primeros casos.

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sean suficientemente predictivos y solo reproduzcan de forma muy parcial estas enfermedades. Otro aspecto que siempre está en las quinielas a la hora de reflexionar sobre los fallos en el desarrollo de fármacos neuroprotectores es que seguramente empezamos los tratamientos en los pacientes demasiado tarde, cuando el grado de deterioro y degeneración neuronal es ya demasiado elevado. En esas condiciones, no basta preservar, necesitamos reparar lo que se perdió en la fase en la que la enfermedad ya existe pero no ha dado la cara, no se ha hecho visible. Necesitamos identificar biomarcadores tempranos de esas enfermedades que se puedan ya detectar en esa fase silenciosa de la enfermedad, de forma que los tratamientos puedan iniciarse antes y con mayores garantías de éxito. Necesitamos una profunda reflexión sobre estas cuestiones y sobre otros aspectos no detallados aquí que se han relacionado con

Javier Fernández-Ruiz es biólogo y doctor en Bioquímica por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es Catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, e Investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) y del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS). Su trabajo investigador se centra desde hace más de 30 años en la búsqueda de terapias neuroprotectoras basadas en cannabinoides para el tratamiento de diferentes enfermedades neurodegenerativas. A ello dedica muchas horas de trabajo que combina con actividades familiares, sociales y de ocio. Le gustan las actividades al aire libre sobre todo el senderismo.

los fallos en la traslación clínica de los resultados experimentales. Hay que hacer esto para superar los errores. En una segunda parte a publicar en un futuro número de esta revista les hablaré de los cannabinoides y, en general, de los moduladores del sistema endocannabinoide. Se trata de sustancias con un perfil neuroprotector de amplio espectro, capaces de actuar cooperativamente sobre varios de los estímulos citotóxicos que dañan a las neuronas y a otras células neurales, capaces de actuar como un mecanismo endógeno de defensa frente a esos estímulos, y también capaces no solo de preservar las neuronas frente a esos estímulos sino de repararlas y de activar su sustitución por nuevas células generadas a partir de los precursores neurales. Hay esperanzas fundadas en lo que los cannabinoides pueden aportar y hablaremos de ello en una futura entrega.

Ciencia, Tecnología y Salud

tornos neurodegenerativos. Esto ha incluido agentes antiinflamatorios o antiexcitotóxicos, inhibidores de la apoptosis, antioxidantes, potenciadores de la autofagia, o factores neurotróficos. Sin embargo, la mayoría de ellos no han podido reproducir en humanos los efectos positivos observados en los modelos experimentales. ¿Qué es lo que ha fallado? Seguramente muchas cosas y, entre ellas, que todavía no hemos identificado bien las mejores dianas farmacológicas para desarrollar tratamientos neuroprotectores, que seguramente habrá que trabajar sobre varias dianas a la vez en lo que hoy se conoce como polifarmacología, ya que los procesos que dañan las neuronas son varios y son capaces de cooperar entre ellos para incrementar el daño. También nos debemos plantear si reproducimos bien estas enfermedades en los modelos experimentales, sobre todo en los modelos desarrollados en animales de laboratorio. Quizás los modelos que tenemos no

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MNC.Karimme Argüello Vives Dra. Alma Rocío Chalico Domínguez Docentes Escuela de Nutrición Anahuac-Mayab.

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odo comenzó como una idea un poco lejana, de un alumno de la carrera de Odontología, ya que él es originario de Plasencia, distrito de Belice (lugar en donde se efectuaron las brigadas), Desde el mes de Diciembre del 2016 estuvo organizando y preparando todo para la brigada las cuales se llevaron a cabo del 24 de Febrero al 2 de Marzo.

Reportaje

Brigadas Internacionales a Belice

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Reportaje

Cuando ASUA (programa de salud en movimiento) hizo la invitación a la facultad de nutrición en un principio se veían unas brigadas un poco lejanas a la realidad ya que involucraban muchos días, revisión de papeles (pasaportes) permisos más grandes de los padres ya que era un evento con más días y fuera de nuestro país y al mismo tiempo no había maestras aseguradas para llevar a los alumnos y guiarlos en esos días. Fueron pasando las semanas, siete alumnos se inscribieron (Fernanda Gil, María Fernanda Perez, Gabriela Martinez, MaryJose Urruchua, Valeria, Sara Manjarrez, Carlos Emilio Mixcoatl) y se logró que dos maestras acompañarán a los alumnos: Alma Rocio Chalico Domínguez, Karimme Argüello Vives. Todos decidieron aventurares a esta experiencia internacional de llevar atención nutricia a una población de otro país con características físicas, idioma, recursos y carencias diferentes a las que encontramos en México. Desde el principio sabíamos que íbamos a enfrentar un gran reto, iniciando por decidir que herramientas ocupar para la orientación alimentaria, conocer un poco de la población, para así saber que recomendaciones preparar, no logramos llevar estas recomendaciones preparadas ya que no encontramos mucho acerca de la ingesta habitual de la zona por lo que decidimos llevar las herramientas que ocupamos en las brigadas locales y en el momento ir conociendo los hábitos de los Beliceños e ir adaptándolos para tener hábitos más saludables. Incluso se tuvo que preparar un formato de historia clínica en inglés, ya que es el idioma con el cual nos comunicamos, para así poder tener una referencia a ir guiando nuestra intervención nutricia. Después de recorrer 21 horas en camión, hacer unas cuantas paradas en la aduana para que nos permitieran entrar, llegamos a nuestro lugar de trabajo, la comunidad de Placencia, un hermoso paraíso a la orilla del mar. Fue ahí donde comenzamos a realizar actividades para integrarnos como equipo, organizando los servicios que se ofrecerían a la población por parte de los estudiantes de Medicina, Nutrición y Odontología. Con gran entusiasmo y disposición comenzamos el domingo los tres días de trabajo programado. Tuvimos la oportunidad de aprender sobre una población diferente con un gran porcentaje de pacientes de raza

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Equipo de Nutrición: Mtra Karimme Argüello Vives, Dra Alma Rocio Chalico Domínguez, Maria Fernanda Pérez, MaryJose Urruchua, Gabriela Martinez, Fernanda Gil, Sara Manjarrez, Valeria, Carlos Emilio Mixcoatl


Formar parte de un equipo siempre es enriquecedor y cuando este equipo además va a ofrecer sus conocimientos y su trabajo a personas que lo necesitan en comunidades con pocas oportunidades de acceso a la salud, la experiencia realmente no tiene precio, es una sensación indescriptible que motiva a continuar entregando nuestro trabajo día a día a los demás. - Dra. Alma Rocio Chalico Domínguez

pasando los días pudimos observar muchos aspectos nutricios en la comunidad que nos ayudaron hacer recomendaciones nutricionales que pudieran adaptarse al estilo de vida de las personas. Después de muchos trabajo y entrega aprendimos que la diferencia de idioma, de cultura, de moneda, de estilo de vida, al final de la jornada no son una barrera; cuando nosotros tenemos disposición para ayudar y cuando

Algo que me dejo el haber asistido a estas brigadas es la satisfacción de haber podido ayudar a muchas personas. Y me reafirma que asistir a una brigada no se trata únicamente de transmitir todos los conocimientos que has ido aprendiendo en la carrera, si no se trata de ensanchar el corazón que tienes para servir a los demás. MNC. Karimme Argüello Vives

Las brigadas internacionales en Belice superaron las expectativas con las que iba. En realidad, ha sido de las mejores experiencias en vida; tuve la oportunidad de conocer una cultura diferente y representar con mucho orgullo a mi país brindando servicios en beneficio a la comunidad de Belice. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de asistir, porque aparte de haber practicado mis conocimientos, conocí gente de mi universidad los cuales ahora son mis amigos y equipo. Gabriela Martínez

las personas desean recibir esta atención no hay nada que nos detenga. En nuestro último día de estancia en Placencia tuvimos la oportunidad de aprovechar las maravillas naturales con las que cuenta Belice visitando una isla rodeada por un mar de aguas cristalinas con tonalidades azules, indescriptibles, lo que nos permitió convivir una vez más e integrar las experiencias que todos vivimos.

Para mí Belice fueron mis primeras brigadas, al principio tenía un poco de miedo porque no nada más eran mis primeras brigadas, también eran las primeras internacionales, representaba para mí un reto doble. Finalmente lo único que puedo pensar acerca de haber ido es que ha sido de las mejores experiencias que he tenido. De lo que más aprendí es que no importa cuánto sepas y cuántas buenas calificaciones has tenido, todo se resume en el momento en que eres capaz de influir positivamente en la vida de alguien a través de tus palabras. MaryJose Urruchua

Reportaje

negra la cual fue una experiencia diferente para todos nosotros; encontrando datos de distribución de masa grasa corporal diferente a la que normalmente vemos en nuestra población mexicana. También aprendimos a romper barreras de comunicación ya que al comenzar atender a los pacientes en otro idioma desarrollamos la capacidad de poder interactuar y transmitir nuestros conocimientos de forma práctica. Conforme fueron

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Fue una de las experiencias más bonita que me ha regalado la vida. Fue un viaje alrededor de 16 horas tuvimos un ambiente ameno así que no sentí tantas horas de trayecto. De la parte de nutrición, me di cuenta que las frutas y verduras están aún precio muy elevado así que es un lujo para los residentes de ese país, comer esos alimentos. Me comentaron algunos residentes de dicho lugar, que nunca en su vida habían tomado consulta médica ya que la vida ahí es cara porque un lugar turístico. Sin duda me encanto, contribuir en esa brigada médica y espero que no sea la única que vuelvan organizar. Sara Manjarrez


Salvador Barrera Ortiz, José López Bucio Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Hot Topic

Una invasión (o colaboración) organizada en la Naturaleza

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Hoy en día es desafortunado escuchar en las noticias acerca de grupos criminales que afectan a la sociedad con asaltos, secuestros, extorsiones y tráfico de estupefacientes (por mencionar algunos delitos). El hecho de que estos delincuentes superen al poder de un estado, nos hace casi en automático pensar que esto depende del gran número de individuos que son y por supuesto de la gran cantidad de armamento con que cuentan (el cual llega a ser incluso más sofisticado que el de la policía, el ejército, o la marina). Esto es porque desde pequeños nos han enseñado en las clases de Historia, y en los cuentos y películas, que las guerras las ganan los que son más y cuentan con mejores armas. Aunque ser muchos y estar bien armados, es sin duda, una buena ventaja, esto de nada sirve si no hay una buena comunicación. Un ejemplo lo podemos ver en los seres más pequeños del planeta, las bacterias, las cuales se comunican para realizar una invasión en algún ser vivo (infección) causándole enfermedades que incluso pueden provocar la muerte o para colaborar en procesos que por el contrario, se podrían considerar altruistas.

Hot Topic

Relaciones tormentosas

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Es mejor comunicarse La comunicación que estos pequeños seres emplean se conoce como “quórum-sensing”, un término adaptado del idioma inglés. Interesante es que en analogía con el lenguaje que empleamos los humanos, las “palabras” que utilizan las bacterias para señalizarse e incluso instruirse, son moléculas pequeñas o combinaciones de moléculas que transmiten un mensaje, el cual se recibe conduciendo a respuestas celulares que pueden ser individuales o poblacionales. Por estos efectos, las “palabras” de las bacterias se han llamado “autoinductores”, cuando las bacterias son muchas en un lugar, producen la cantidad suficiente de una molécula que les permite a todas saber que tienen una función que realizar (Figura 1). Mediante este sistema de comunicación muy básico, se genera tal coordinación, que unos diminutos seres vivos, apenas visibles al micros-

Figura 1. Las bacterias se comunican mediante la liberación de pequeñas moléculas en el ambiente.


Hot Topic

copio, pueden colonizar a otro organismo miles de veces mayor y funcionalmente más complejo como un animal o una planta. De hecho, cada tipo de bacteria tiene su propio lenguaje, empleando moléculas específicas, pero también pueden tener moléculas genéricas para comunicarse con bacterias de otro tipo, ya que como ocurre en el caso de los seres humanos, existe una gran cantidad de idiomas en su mundo en miniatura.

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Impactos insospechados La comunicación bacteriana les permite no solo causar infecciones, también posibilita establecer relaciones benéficas, por ejemplo, los órganos luminiscentes de calamares y peces marinos están poblados por millones de bacterias que viven en simbiosis y producen la luz que se emite. Ha causado sensación descubrir que cuando se corta la comunicación entre las bacterias, éstas pierden la capacidad de emitir luz y de asociarse con los calamares, ¡y de los calamares para atraer presas o una pareja!. Es evidente entonces que la clave para asociarse es establecer una buena estrategia. Al comprender y descifrar el lenguaje químico de las bacterias, los científicos están abriendo un parte aguas para impedir que estas causen enfermedades y curarnos sin necesidad de ingerir antibióticos, que no solo eliminan a las bacterias que causan el padecimiento, sino en general acaban con todas, incluso aquellas que son benéficas para nosotros (por ejemplo, las de la flora intestinal). Cabe mencionar que con el tiempo, los antibióticos dejan de ser eficaces, ya que las bacterias cuentan con ingeniosos mecanismos para descomponerlos o eliminarlos de sus células. Otra posible aplicación es en la agricultura, donde se ha visto que algunas especies bacterianas se asocian con las raíces de las plantas como el frijol y el cacahuate, formando unas estructuras llamadas nódulos donde las bacterias viven y atrapan el nitrógeno del aire para convertirlo en un fertilizante (nitrato) que aprovecha la planta para crecer y producir frutos y semillas (Figura 2).

Figura 2. El crecimiento de las plantas como el maíz y el frijol depende de asociaciones con bacterias benéficas que viven en las raíces y aportan nutrientes.

Figura 3. Figura 3. Sistemas de cultivo para distinguir entre las bacterias que son dañinas de las que son benéficas. Arriba, plantas de Arabidopsis creciendo sin bacterias, en medio, plantas cuya raíz fue inoculada con bacterias dañinas (P. aeruginosa), abajo, plantas inoculadas con bacterias amigables (P. putida), que promueven el crecimiento. La flecha blanca indica la zona donde se encuentran las bacterias.


En el laboratorio, es posible domesticar a las bacterias para conocer si estas son amigables o dañinas. Desde tiempos de Luis Pasteur, se han utilizado animales para estudiar las consecuencias de una invasión bacteriana. Ahora es posible, gracias a una pequeña planta llamada Arabidopsis, que puede ser cultivada en los mismos ambientes donde se crecen bacterias, conocer la forma como se transmiten mensajes unas con otras y como su hospedero vegetal reacciona ante dicha comunicación (Figura 3). El desciframiento del lenguaje químico establecido nos ha permitido comprender que muchas bacterias nos ayudan mejorando el sistema inmune, en el funcionamiento de los órganos, así como en la adaptación a diferentes tipos de estrés. Después de todo, los mamíferos y las plantas no somos tan diferentes de esos diminutos seres que nos antecedieron en la evolución.

Conclusiones Las plantas, los animales y los seres humanos, hemos aprendido a descifrar el lenguaje bacteriano, de tal forma que nuestras células pueden reconocer a las bacterias que son dañinas de las que son amigables, éstas últimas son la mayoría, y viven en nuestros cuerpos aportando nutrientes o estimulando a los tejidos y órganos para que realicen correctamente sus funciones. En respuesta, las plantas y los animales producen compuestos que instruyen a las bacterias para crecer o reproducirse, estableciéndose un diálogo para una coexistencia pacífica. Continuando con las analogías, parece que no siempre gana el que está mejor armado, sino el que se comunica mejor, tal vez los seres humanos podríamos seguir la estrategia de las bacterias para alcanzar una convivencia más armónica y pacífica.

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Domesticando bacterias

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Salvador Barrera Ortiz es QuímicoFarmacobiólogo y Maestro en Ciencias con Especialidad en Biología Experimental. Actualmente cursa el Doctorado en Ciencias en el Instituto de Investigaciones QuímicoBiológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia, Michoacán. Estudia las interacciones químicas entre las bacterias y las plantas. Ha publicado diversos artículos sobre el tema. Disfruta de correr, comer pizza y ver series de televisión. Está convencido de que la investigación científica es necesaria para el desarrollo de México y la educación es la clave para transformar al país. Contacto: pato_ek77@hotmail.com

José López Bucio es Biólogo y Doctor en Ciencias por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV). Se desempeña como profesor-investigador en el Instituto de Investigaciones Químico-Biológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Estudia la comunicación de las plantas con las bacterias. Ha recibido numerosos premios y distinciones, entre los que destacan el Premio Arturo Rosenblueth del CINVESTAV, el Premio de la Academia Mexicana de Ciencias para científicos jóvenes (Ciencias Naturales), el Premio Estatal de Ciencias que otorga el Gobierno del Estado de Michoacán y ha sido becario de la Fundación Marcos Moshinsky. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel 3). Es un apasionado de la Historia, las civilizaciones antiguas, del rock pop ochentero y del fútbol. Contacto: jbucio@umich.mx


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Boletín de Divulgación Científica K'ah óolal (Conocer) Año 6 número 2  

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