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Esto le había provocado celos y ahí frente a ella estaba su amado suplicándole con una mirada la indicación que lo guiara hacia la puerta correcta. En ese momento la princesa levanto suavemente su brazo del soporte de la silla y con un rápido movimiento, lo deslizo hacia la derecha. Que difícil tuvo que haber resultado la elección de la princesa, su corazón herido de dolor de perder al ser amado bien puede inducirla a elegir la muerte del joven antes de entregarlo a otra mujer. Por otro lado, presenciar su agonía en las garras de un animal salvaje atormentaba sus pensamientos. Ella sabía que su amado le haría la pregunta y ella ha elegido una respetas: detrás de la puerta derecha. Te preguntaras, quien salió de la puerta, la dama o el tigre.

LA VIDA O LA MUERTE Hace mucho tiempo, el Rey del universo y su hijo contemplaron como el ser humano, embelesado con Satanás, renunciaba al gobierno divino y se sometía al enemigo de Dios. Como pago por su pecado, el hombre fue condenado a morir. Sin embargo, cuando este yacía en la arena de la muerte, Jesús extendió sus brazos sobre la cruz del Calvario, no solo para indicarle al pecador la puerta por la debía entrar, sino abriéndola también. Desde entonces, la puerta de la salvación ha permanecido abierta y la voz suplicante de Dios es: OS HE PUESTO DELANTE DE LA VIDA Y LA MUERTE, LA BENDICION Y LA MALDICION, ESCOGE PUES, LA VIDA PARA QUE VIVAS TU Y TU DESCENDENCIA” (DEUTERONOMIO 30:19). Como el joven en la arena, nosotros debemos decidir, pues Jesús ya nos ha señalado la puerta de la libertad. En relación con esta maravillosa verdad de perdón y salvación resalta dos grandes verdades. En primer lugar, nuestra condición actual de condenados en la arena de la muerte es el resultado natural de nuestros pecados: estamos allí por que eso es lo que merecemos. No solo somos pecadores porque nuestros actos así lo declaran, sino por que tenemos una naturaleza pecaminosa. En otras palabras, no somos pecadores por que pecamos, más bien, pecamos por que somos pecadores. En segundo lugar, aunque no elegimos tener una herencia pecaminosa, ya que simplemente nacimos con ella, si podemos elegir la naturaleza perfecta de Jesucristo. El se ha levantado de su trono real y, con su muerte en la cruz, nos ha abierto la puerta de la salvación. Pero el no puede e introducirnos a la fuerza por la que desea que atravesemos, nosotros debemos tomar la decisión de hacerlo, por que, al no elegir la puerta que el nos ofrece, sencilla pero enérgicamente, estaremos eligiendo la de la muerte.

QUIEN DECIDE La vida esta hecha de decisiones y hoy te enfrentas a la mas grande de todas, la cuestión sobre decidir es: Que puerta elegiré, Jesús dijo: “YO SOY LA PUERTA EL POR MI ENTRARE, SERA SALVO”. (JUAN 10:9). Solo hay dos puertas y una sentencia: o escuchamos la trompetas del cielo dándonos la bienvenida o nuestros oídos tendrán que oír la triste sentencia del Padre: “NUNCA OS CONOCI, APARTAOS DE MI, HACEDORES DE MALDAD” (MATEO 7:23), CUAL DE LAS DOS ESCUCHARAS, ES TU DECISION.

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"Mujeres de la Biblia" TESOROS EN VASOS DE BARRO  

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