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UNICE. Una mujer cuyo nombre significa: “felizmente victoriosa”, madre de Timoteo, (discípulo del apóstol Pablo). Esta admirable mujer judía, esposa de un griego, junto con su madre Loida honró al Señor enseñando fielmente las Escrituras a Timoteo quien al igual que ellas manifestó una “fe no fingida”.

Eunice una buena maestra. 1 Tim. 3:14, "Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido". Eunice, para ser buena maestra, primero tuvo que ser buen ejemplo (1 Tim. 4:12; 1 Ped. 3:1-4; 5:2,3). Es muy importante, pues, observar que estas dos mujeres Eunice y su madre Loida, cuya “fe no fingida”, no simplemente profesaban ser creyentes, sino que en realidad vivieron su religión. Resultaba imposible ser una maestra efectiva si no era sincera. Esta mujer quiso salvar a su hijo de la influencia religiosa de la época por lo que examinó con mucho cuidado su propia fe, como también su amor y las demás virtudes enseñadas en la Biblia. Eunice enseñó las Escrituras a su hijo. (vs. 3:15), “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. Seguramente como madre comenzó a contar historias bíblicas a su niño cuando nació. Debió hablarle. Debió leerle. Debió cantarle. Por lo que para Timoteo era muy familiar escuchar una y otra vez… “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” Deut. 4:9;; “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levante 6:6, Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó? 20 entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa. Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos; y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres. Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy”. 24 Eunice no solo fue buen ejemplo a su hijo, sino que practicó la enseñanza ( Efes. 5:24-28; Tito 2:3-5.) Practicó el amor de buena voluntad, y también el amor afectuoso y cariñoso. Timoteo creció en un ambiente de amor, unidad, paz y armonía. En la familia de Timoteo reinaba la tradición cristiana. Tres generaciones. Detrás de Timoteo, Eunice, y detrás de ésta, Loida. Los tres manifiestan una «fe no fingida», que ha pasado de uno a otro. La fe no es impartida por los padres sino que procede de Dios. Pero Dios se complace en permitir que su bendición se acreciente en las sucesivas generaciones, imprimiendo el valor de lo que permanece y el conocimiento de ser llamado, dentro de la familia, para glorificar el nombre del Señor. Considerada pues una mujer felizmente victoriosa que llevó a su hijo Timoteo (“que honra a Dios”) a ser sabio para la salvación y “verdadero hijo de la fe”.

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