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Un

beso gigante

María José Durá Ramos


Un

beso gigante

María José Durá Ramos


© Amalia de Lamo Santos Ilustraciones: María Jarabú San Isidro

Edita:

I.S.B.N.: 978 Impreso en España Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación ni de su contenido puede ser reproducida, almacenada o transmitida en modo alguno sin permiso previo y por escrito de la autora.


A algĂşn bixet que conec


U

n beso gigante, gigante..., pero acuérdate que es el gigante que se comió tres vacas y después lo invitaron a una boda de gigantes y se dieron un festín.


Y al volver a casa se encontró con que le esperaban unos familiares que habían vuelto de Mallorca de pasar las vacaciones y le traían una ensaimada gigante rellena de crema, que por no quedar mal también se tuvo que comer.


Lo que pasó es que para sorpresa de todos, la ensaimada de Mallorca estaba en mal estado y le sentó mal, a él y a todos los familiares de los gigantes que habían estado de vacaciones en Mallorca ese fin de semana, y se pasó un sábado entero indispuesto con retortijones y otras incomodidades.


Pero en cuanto se recuperó el gigante, acostumbrado a sentirse con el estómago lleno y el cinturón apretado, decidió llamar al ZampaPizzaGigantes y pidió a domicilio una entrega de 30 pizzas especiales tamaño familiar, 20 raciones de alitas de pollo con salsa barbacoa, y el especial de SúperCostillasFamiliar.


D

espués de comérselo todo, se tumbó a hacer una siesta y tuvo un feliz sueño en el que participaba en un concurso de gigantones y ganaba por ser el gigante más grandote de toda la comarca, a ningún gigante le gustaría ser un gigantito esmirriado que no diera miedo a nadie.


C

omo llegaba la noche del fin de año el gigante empezó los preparativos para hacer un viaje con unos amigos suyos a un lugar muy frío, y temió lo peor, ¿que pasaría si se quedarán incomunicados por la nieve y tuvieran que racionar los alimentos?, ¿iba a perder su talla?, ni pensarlo......, no estaba dispuesto a perder ni un centímetro de tamaño......., quería seguir siendo el gigantón más grandote. Así pues, fue a abastecerse de suficiente comida por lo que pudiera ocurrir, y sin que lo supieran los demás, se alquiló un tráiler y lo llenó hasta los topes de quesos, cabras, cerdos, jabalíes, montañas de arándanos, un campo entero de viñas,....


Un beso gigante