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Nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo Amalia de Lamo Santos


Nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo Amalia de Lamo Santos


Š Amalia de Lamo Santos

Edita:

I.S.B.N.: 978-84-15649-77-9 Impreso en EspaĂąa Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicaciĂłn ni de su contenido puede ser reproducida, almacenada o transmitida en modo alguno sin permiso previo y por escrito de la autora.


PRÓLOGO Con letras grandes y palabras claras para que todo el mundo que lo lea lo entienda y pueda ver la realidad de las cosas. Hechos reales que no interesan a muchos. Y muchos que ya carecen de vida. Porque los más poderosos y la alta sociedad saben de sobra que están ahí. Pero, ¿por qué los esconden?, ¿Por qué no acaban con tantas mentiras y tanto dolor?, ¿Por qué siguen muriendo y destrozando tanta juventud? Todos sabemos más o menos el porqué. Hay muchos intereses creados en todo ese sucio negocio y recogen mucho dinero de toda esa sucia y enmarañada trama. No hay ninguna razón tan poderosa como el dinero y ése es el fin de tanta mentira. Perversión, dinero, y más dinero. Qué importan unas cuantas vidas más o menos. Qué importan esos jóvenes que poco a poco iban destrozando su vida y atrofiando su cerebro. Si no acaban con todo esto es porque no les interesa. La ambición y el poder son mucho más fuertes que la vida de tantos jóvenes que están enganchados a esas putas sustancias. Las llamemos como las llamemos siempre son puta droga. ¿Qué más da el diseño o el nombre?, todas acaban matando y arruinando la juventud. Y todos lo sabemos, entonces, ¿por qué no se para? ¿Verdad que todos nos hemos hecho esa pregunta alguna vez? ¿Verdad que la mayoría de las familias callamos porque todos tenemos un joven enganchado? Entonces, ¿por qué no hacemos nada? ¿De qué nos sirve llorar a escondidas, de qué nos sirve cerrar la puerta y recluirnos para esconder nuestro dolor?

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¡Qué cobardes somos! Nos sobran agallas para trabajar y luchar por sacar a nuestros hijos adelante y cuando tenemos un problema tan gordo nos escondemos. Yo soy la primera que quiero lanzar un grito de socorro e intentar hacer que se me escuche y por eso voy a sacar a la luz este libro. Y me gustaría que lo pudieran leer esas madres que tienen su vida rota y el corazón seco por tanta pérdida. Intentemos despertar de ese sueño aterrador del que a nadie le interesa despertarnos. ¿Sabéis? Cuando vamos a denunciar algo y no nos quieren atender se deshacen de nosotros con mucha delicadeza y nos dicen: tranquila, yo me encargo. Confía en mí. –¿Puedes confiar en mí? –Le dijo la araña a la mosca. Y todos sabemos cómo acabó. Y así acabarán nuestros hijos si no gritamos a una ¡BASTA YA! Son muchos años de ruina de jóvenes y muchos lo que han muerto. Yo llevo muchos años luchando en solitario. Y así nadie oye nada. De ahí la razón de este libro, y me gustaría que lo leyese todo el mundo y se diera cuenta de muchas cosas que nos afectan a muchos miles y que tal vez necesitemos un empujoncito para salir a la calle sin sentir miedo. ¿Y si trabajamos juntas? Seguro que lo conseguimos. Me gustaría vender muchos y muchos ejemplares para poder realizar un sueño que tengo hace muchos años y que he llorado y suplicado poder realizar. Si consigo recaudar el dinero suficiente desearía poner un gran centro para jóvenes enganchados y luchar con ellos desde el primer día, mano a mano, porque yo estoy convencida que con amor y trabajo se sale ¡vaya si se sale! Es una asignatura pendiente que no me gustaría morir sin realizar. Espero que con la ayuda de todos este proyecto salga adelante.

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DROGAS

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Justicia para los hijos de la droga No soy muy buena escritora y lo hago por afición, pero hoy una historia muy triste ha llamado mi atención.

Agarrado de la mano emprendimos el camino, y así fue como ese niño se metía en mi destino.

Una historia como muchas que hoy son casi comunes y desgraciada la gente a la que estas historias nos une.

¿Llamarás a la policía? decía con aflicción, mientras miraba hacia abajo haciéndose el remolón.

Hoy tenemos que sufrir cosas que no tienen nombre, recordemos el día a día tanto mujeres como hombres.

¿Por qué me preguntas eso es que hiciste algo malo? Yo no, pero sí mi papá y a mí me darán de palos.

Hace poco coincidí con un niño desvalido, que a mis faldas se pegó necesitaba un amigo.

Le pregunté al pobre niño si sabía dónde vivía, no te lo puedo decir porque tú me llevarías.

Y así empieza esta historia de esta pobre criatura, que más que una historia triste es una triste tortura.

Y allí no quiero volver pues volverán a pegarme, a mí y a mis hermanitos hasta que nos hacen sangre.

Apenas con cinco años, es difícil entender, que una madre trate a un hijo a base de puntapiés.

Nos apagan los cigarrillos encima de nuestros cuerpos, y luego beben y ríen y entonces ya nos dan besos.

Fui a cogerle de la mano y el niño pegó un respingo, soy un niño desgraciado y tampoco tengo amigos.

Fuman muchos cigarrillos luego queman la cuchara, después me miran y dicen no llores, ¿ves? me pincho y no pasa nada.

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Oyendo casi me ahogo, la respiración perdía, pues no podía creer lo que aquel crío decía.

Y se metió en un rincón pobrecita criatura, mirando con miedo el horno lloraba con amargura.

Y no podía dar crédito que a un niño de cinco años, hayan padres tan crueles que le hagan tanto daño.

Siento que me tiemblan las piernas se me encoje el corazón, qué le habrán hecho a ese niño para tener tal pavor.

Y él me seguía explicando y el pobrecito sufría, y así me seguía diciendo nos pegan todos los días.

A los poquitos minutos cuando vi que se calmaba fui a meterme hacia el baño, oí cómo me llamaba.

De pronto se oye un timbrazo no abras la puerta son ellos, no abriré si tú no quieres y empecé a darle consuelo.

No me dejes por favor pues tengo miedo a que lleguen, aquí no van a venir pues llave de aquí no tienen.

¿Cómo se llama tu padre? no me quiso contestar, sobre mi pecho dormido decía no, que me vas a llevar

Vamos a hacer una cosa ¿por qué no coges mi mano y después de que cenemos los dos nos damos un baño.

Para poderle decir que no quería llevarlo, nada de cuanto yo decía el niño quería escucharlo.

El niño comía con gana y casi con agonía, daban van ganas de llorar al verle cómo comía.

Voy a calentar la cena pero tampoco quería, no hace falta calentarla yo siempre la como fría.

¿Quién tiene un alma tan dura que trata tan mal a un crío? Sólo al ver su cuerpecito yo sentía escalofríos.

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Cuando el niño se durmió informé a la autoridad, la solución que me dieron no quisiera recordar.

No olvides, decía mi madre, que la mujer viene al mundo para darle a sus hijitos del amor lo más profundo.

Y juré no abandonarle y darle mucho cariño, y de pronto recordé que habían otros dos niños.

Por eso porque soy madre yo no lo puedo entender, maltratar a su propio hijo si aún no llego a crecer.

No sé qué podía hacer, pero tenía que sacar aquellos dos otros niños de aquella horrible realidad.

Que Dios perdone a esa madre aunque no tiene perdón, pues no tiene sentimientos ni tampoco corazón.

Al acostarme pensaba cómo las cosas haría, hacerlo por cuenta propia o llamar a la policía.

Ya despunta el nuevo día hay que tomar decisiones, ¿qué puedo hacer yo Dios mío? ilumina mis razones.

Pero al pensar las respuestas anteriores obtenidas y viendo aquel cuerpecito que en mi lecho ya dormía.

Y dame fuerzas para seguir y hacerlo con entereza, pues no sé qué debo hacer tengo miedo a mi flaqueza.

Mi cabeza estaba hecha un lío y yo misma me decía, trata de dormir un poco mañana será otro día.

Dejé el niño con mi madre y empecé a dar muchas vueltas, para encontrar dónde vivían esas dos supuestas bestias.

De pronto veo una luz y recuerdo mi trabajo, ¿qué hago mañana yo aquí con el pequeñajo?

Pregunto a la autoridad dónde está esta dirección, y me miran con asombro y veo preocupación.

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Uno con cara de bueno pregunta con gran asombro, ¿tú sabes que a donde vas sólo hay escoria y escombros?

Y como si aquel policía leyera mi pensamiento, anda y ya no retrocedas es peor lo que hay ahí adentro.

Tal vez esta dirección me la dieron con engaño, ya que me la dio un niñito con apenas cinco años.

Me temblaba todo el cuerpo estaba muerta de miedo, juro que todo mi ser decía quiero y no puedo.

Te acompaño si tú quieres él me dijo sin dudar, pero no tienes ni idea lo que allí vas a encontrar.

Dios mío casi me caigo, ¡qué sensación de agonía!, viendo a un adolescente lo que en su brazo metía.

Dios mío cuánta miseria cuánta desgracia en el mundo, y la gente tan tranquila sin ver un mal tan profundo.

Con unos ojos muy tristes y negros como carbones, que sólo pude exclamar Virgen Santa qué cabrones.

Cuando pones la televisión y oyes de otros países, malos tratos y miserias y de aquí nada nos dicen.

Cómo se puede pasar de semejante indigencia, es cosa de humanidad y necesaria conciencia.

Al entrar en aquel suburbio y encontrar tanta miseria, me vinieron a la mente tantas horribles escenas.

¿Cómo os quedáis tan tranquilos viendo tanta vejación?, ¿Cómo podéis dar la vuelta sin que os duela el corazón?

Que ese niño me contaba con triste melancolía, e intentando coger fuerzas adelante me decía.

El poli me contestó no creas que no nos duele, mas que podemos hacer nada para poder detenerles.

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Pero sigamos hacia adelante vamos a lo que buscamos, seguro que no te gusta lo que allí nos encontramos..

Ella nos hizo pasar le temblaba todo el cuerpo, cada pregunta que le hacían ella decía no es cierto.

Creo que ya me imagino lo que vamos a encontrar, horror, dolor y miseria y puede que mucho más.

El poli le preguntó ¿dónde está su marido? desde anoche que se fue todavía no ha venido.

De pronto al volver la esquina veo un pobre pequeñajo, tratando de sacar algo entre basuras y trastos.

¿Y sabe a dónde fue o es que no quiere saberlo?, sólo porque si lo encontramos vayamos a detenerlo.

Me acerco a él y pregunto ¿dónde vives tú, enano?, Allí donde llora mi mamá porque se ha perdido mi hermano.

Eso es lo que merecen usted y esa inmunda basura, cómo pueden ser tan crueles con esas tres criaturas.

Fuimos hacia la chabola que estaba medio caída, y allí encontré una mujer que un cadáver parecía.

Encontramos a su hijo en muy mala situación, y con tal miedo en el cuerpo que me rompió el corazón.

Tenía los ojos hundidos y rojos como la sangre, y unos brazos tan delgados que parecían alambres.

Quisiera poder hallar para esto explicación, mas no encuentro una respuesta para esta situación.

Su primera reacción fue preguntar ¿dónde está?, con una cara tan triste que casi me hace llorar..

Hemos de tomar medidas para estas criaturas, los llevaremos a un centro hasta que aclaremos dudas.

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Esas fueron las palabras que pude oír y callar, mas no pude contenerme pues necesitaba hablar.

Decidme dónde he de ir para denunciar tanto horror, yo sólo voy a decirte que cometes un error.

¿Mandar los niños a un centro hasta que aclaremos dudas?, ¿qué dudas hay que aclarar? yo creo que no hay ninguna.

¿Un error, pregunto yo, y te quedas tan tranquilo?, esos niños se merecen que tratemos de impedirlo.

Yo creo más inteligente. y también mucho más humano, acoger a toda esa gente y no lavarnos las manos.

¿Impedir qué, me pregunta, y esa pregunta es odiosa, después de ver tanto horror que me pregunte tal cosa..

Aquí no hay justicia dicha y mucho menos moral, para todos es más fácil decir la cosa está mal.

Tú no tienes corazón o es que lo tienes de acero, tan pronto tú olvidaste lo que vimos allí dentro.

Pero que alguien me diga el por qué pagamos tanto, si no hallamos soluciones ante tan horrible espanto.

Imaginaos el resto de esta historia sin final, ya que no pude hacer nada y hoy me siento fatal.

Yo me tuve que callar pero tenía mil razones, pera decirles a todos que les faltan dos cojones.

Para desgracia del mundo no hay justicia ni humanidad, para que historias como éstas las tengamos que olvidar.

¿Cómo os quedáis tan tranquilos ante semejante espanto?, ¿no os duele el corazón escuchando tanto llanto?

Sabiendo que es muy injusto este tan odioso final, pero no puedo hacer nada, sé que acabaría muy mal.

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Yo soy ante la justicia más poco menos que nada, y si siguiera adelante acabaría mal parada. Y así se escriben las historias que pronto las olvidamos, siguiendo nuestro camino volviéndonos inhumanos. Olvidándonos de todo pues nos lavamos las manos.

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PREFERIMOS ENGAÑARNOS

INJUSTICIAS

Es tan grande la tristeza que en mi corazón yo siento, que es difícil entender la vida en cada momento.

Es un círculo vicioso que no le encuentras salida, que luchas para dejarlo y te gana la partida.

A veces las circunstancias nos provocan tanto daño, que por salir del problema nos prestamos al engaño.

Que te mata poco apoco y te atrofia los sentidos, nos va absorbiendo el seso y nos sentimos perdidos.

Nos dejamos engañar sabiendo la realidad, pero no queremos verla y preferimos pasar.

Quisiera pedir a todos los metidos en la droga, mirad a vuestro alrededor estáis matando personas.

Y cuando abrimos los ojos vemos tan cruel realidad, que volvemos a cerrarlos nos asusta la verdad.

Cuántos jóvenes moribundos en centros y en hospitales, el mundo estáis sembrando de jóvenes y lo regáis con su sangre.

Pero tengo que ser fuerte y aunque me dé mucho miedo, abrir los ojos del todo y enfrentarme a lo que tengo.

Todo aquél que sea un traficante debería de sufrir el mayor de los tormentos, lo mismo que yo sufrí. Así cesarían mis penas y recobraría mi aliento, a nadie deseo la muerte pero sí un buen escarmiento.

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FRío EN EL CORAZÓN Tengo frío, mucho frío, pero hace sol, mucho sol. La gente pasa por mi lado como si no pasara nada, como si el mundo fuese un paraíso. No se dan cuenta que nos estamos matando poco a poco. Si se parasen a pensar un poco también sentirían frío, un frío que sale del alma. Un frío que te hace sudar sangre, esa sangre que podíamos evitar si fuésemos un poco más humanos, si nos parásemos a pensar cuántos jóvenes están muriendo por culpa de la puta droga. Esa droga que vende esa gentuza que no tiene nunca bastante, esa gentuza que almena dinero, esa gente que tiene tantos bienes, y para qué. No se dan cuenta, no ven cuántas madres se pasan la vida llorando por sus hijos. Por esos hijos que está matando esa puta droga. Esa puta droga que a vosotros os enriquece... ¿VALE LA PENA?

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HAY FIN PARA ESTO La tarde se está muriendo y a mí me embarga la pena, la noche sigue creciendo y entrando la luna llena.

Pena que me mata poco a poco y que me quema por dentro, apiádate de mi Dios mío y acaba este sufrimiento.

He pasado todo el día meditando mi pasado, e intentando averiguar cuál ha sido mi pecado.

Porque ya estoy muerta en vida y no sé ni a quién me dirijo, pero quisiera llegarle a quien mata a nuestros hijos.

Y debo haber pecado mucho pues no hay nada que me calme, cuál ha sido mi pecado para un castigo tan grande.

Pues me toca muy de lleno y no es que quiera evadirme, tal vez sea mi castigo por eso quiero morirme.

Pues vivir es un castigo del que no puedo evadirme, y si no puedo hacer nada quiero mil veces morirme. Pues morir es terminar las penas y sufrimientos, morir sería reencontrarme con tanta gente que quiero. Dicen que en el más allá se alivian todas las penas ¡Señor llévame contigo y quítame esta condena!

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DESDE EL CORAZÓN DE UNA MADRE Mentiras, viles mentiras. En este mismo momento yo las quiero denunciar y hacer ver mi descontento.

Razones que no son justas y para lucro de algunos, pues si la droga acabara se arruinarían más de uno.

Aunque haya peligro en lo que digo yo denuncio lo que veo, y hoy lo quiero denunciar y hacer ver lo que deseo.

Mas lo que sí es bien sabido y resulta vergonzoso, es que los jóvenes están muriendo por unos cuantos mafiosos.

Dicen que no hay adicción que con el tiempo se cure, mentiras y más mentiras y espero que alguien me ayude.

Por desgracia para el mundo y para mucha buena gente, están matando a sabiendas a muchos miles de inocentes.

Y de este gran dolor del que sé que he de aliviarme, os hablo de corazón y sin derecho a quejarme.

Porque parémonos a pensar un poco en todo el proceso, en cómo empieza la droga y en cómo y quién termina preso.

Y conceder a mi historia un voto de confianza, yo los he visto curarse y en ellos tengo esperanza.

“Cuando salen de la prisión salen rehabilitados”, esa es una gran mentira pues salen más enganchados.

Porque de este horrible dolor que me dieron por castigo, yo sé que voy a salir y he hecho un pacto conmigo.

¿Por qué meten en prisión a tanto ser inocente en vez de intentar curarlos? ¿Por qué son tan imprudentes?

He tratado de integrarme haciendo averiguaciones, y si la droga no acaba hay muchas y diferentes razones.

¿Creen que es casualidad? pues no lo crean, es falso. Son la cabeza de turco mientras otros llenan el saco.

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¿Nunca nadie se ha preguntado, cuando hay una redada, dónde va lo confiscado?

¿Sabéis cuántos jóvenes mueren ingiriendo esas sustancias? ¿por qué no hay gente en la calle diciéndole al Gobierno BASTA?

Una pregunta en el aire que nunca contestarán, ¡cómo van a contestarla tienen mucho que callar!

¿Es que esos críos que mueren no tienen madres que lloran? Por favor paremos ya esa sustancia: LA DROGA.

Hablamos de Libertad y qué Libertad tenemos, si trabajamos día y noche para que coma el Gobierno.

Vemos un chico en la calle que va pidiendo dinero, seguro que es para droga le decimos con desprecio.

En vez de tantas prisiones busquemos la solución, apoyemos a tantos jóvenes y hagamos más reflexión.

¡Qué inteligentes nos creemos y qué ignorantes que somos!, cada familia tenemos uno en nuestro propio lomo.

¿A dónde acuden los jóvenes cuando acaban de estudiar?, no tienen trabajo ni oficio pero sí gran libertad.

Libertad e Independencia siempre andábamos buscando, y hoy que creemos tenerla, cara la estamos pagando.

Para empezar con la droga, y he ahí la fuente de ingresos, de eso pobres desgraciados que luego los llevan presos.

La pagamos con la vida de nuestra propia familia, de Libertad carecemos y nos matan las envidias.

Nos echamos a la calle diciendo ETA ya basta. como ETA hay muchísimos pero les mueve la pasta.

Hijos, esposas y hermanos vamos a esa prisión, a ver a esos drogadictos que cada día están peor.

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Allí el día no tiene sol, la noche no tiene estrellas, ¡cuántas cosas hay escritas en las paredes aquellas!

Pobre de aquél que se encuentre detrás de aquellas murallas, en su dolor más profundo sufre pena, llora y calla.

¡Cuántos llantos escondidos detrás de aquellos barrotes!, y tan sólo merecían un par de buenos azotes.

Lo sé porque yo fui madre de un preso de un enfermo drogadicto, y por su gran gran error cuánta miseria hemos visto.

¡Qué soledad tan terrible metidos en esa prisión!, y por mucho que supliquen nadie tiene compasión.

Mi corazón se resiste pues no alcanzo a comprender, cómo a gente tan inhumana tenemos que obedecer.

La Justicia que no es justa les condena sin rigor, y para lavarse las manos piden la pena mayor.

Es terrible tal proceso que raya la crueldad, ¡qué tristes aberraciones sufre el pobre que allí está!

Y después los funcionarios dicen profesión ingrata, y no tienen corazón como animales los tratan.

Mentiras y más mentiras nos quieren hacer creer, por eso aquí mi protesta para quien la quiera leer.

¡Qué daría yo por tener las riendas de este Gobierno!, juro que sólo en un mes haría caer unos cientos.

Hoy tengo a mi hijo en un centro y le doy gracias a Dios, por haberle iluminado y hacerle ver su gran error.

Dirijo al pueblo mi denuncia y pido colaboración, y perdón al carcelero que aún le queda corazón.

Errores que por desgracia casi todos los humanos cometemos, pero unos tratamos de arreglarlos y otros los escondemos.

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¿Por qué esconder las desgracias que nos une a tanto humano?, ¿por qué no damos la cara y tratamos de ayudarnos?

¿Por qué hablamos falsamente?, ¿Y por qué tantas mentiras? ¿Por qué demostramos sonrisas si sólo tenemos iras?

¿Por qué no nos rebelamos ante este injusto gobierno? ¿Por qué no abrimos los ojos ante semejante infierno?

¿Y por qué tanta pregunta que jamás contestarán?, ¿por qué mueren tantos críos por falta de humanidad?

Quisiera que mi dolor de algo al final sirviera, y poner fin al traidor que se esconde en la trinchera.

Mentiras, viles mentiras. Sí tienen cura las adicciones, pero dejarían de embolsarse muchos miles de millones.

Y si tienen corazón y les queda dignidad que saquen del escondite a tan cruel inmunidad.

¿Habéis puesto alguna vez precio a vuestra familia?, entonces, ¿por qué compráis de nuestros hijos sus vidas?

Pues de seguir de esta forma, si no ponen solución, en poco tiempo seremos una ruina de Nación.

¿O es que ellos no tienen padre, ni madre, ni hermanos o es que al no ser vuestra sangre no somos igual de humanos?

Se quejan los gobernantes de baja natalidad, yo también me estoy quejando de falta de humanidad.

Por favor digamos BASTA a tanto dolor que ahoga, por favor paremos ya esa sustancia: LA DROGA.

¿Por qué no abrimos los ojos?, ¿por qué somos tan inhumanos?, ¿por qué ser tan ambiciosos, si todos somos hermanos?

¡Cómo me hubiese gustado dedicarme a mi familia!, pero eso no pudo ser pues no llovía comida.

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Yo tenía que trabajar por muchas y diferentes razones, y porque no tuve un hombre que tuviera dos cojones.

A la sangre de mi sangre, y lo deben entender, y no me hablen de penas porque penando yo vivo.

Soy una mujer como tantas a las que llaman marujas, prefiero ser como tantas que no como algunas brujas.

Aunque la pena en mi rostro les pase inadvertida, quiero volver a ser libre poder volar hacia el cielo.

Y que no se ofendan las “brujas” Por supuesto entre comillas, seguro que si os comparamos os quedáis sólo en brujillas.

Pero me falta su amor no puedo levantar el vuelo, ¡con mi experiencia vivida qué más me puede pasar!

Esta protesta señores va dirigida al Gobierno, son los únicos culpables de lo que está sucediendo.

Yo defenderé a mis hijos aunque tenga que matar, creo que me pusieron unas pruebas difíciles de llevar.

Recuerdo un refrán muy viejo que siempre decía mi padre, “son siempre los mismos perros con diferentes collares”.

Que al final de cada día sólo me queda llorar, las desgracias a empujones llegan y llegan sin parar.

Soy madre como otras madres, y nadie me va a quitar, lo que traje al mundo yo sin mi cadáver pisar.

Yo no tengo tanta fuerza para poder llevar tanto, me van fallando las fuerzas me estoy haciendo mayor.

Pues sólo después de muerta dejaré de defender, con las uñas y los dientes a la carne de mi carne.

Y se me secan las lágrimas como se seca el amor, por eso vuelvo a pedir a ese Gobierno inaudito

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PARA UN PRESO que revisen su conciencia y se apiaden un poquito.

Es un grito de dolor de un corazón desolado, la madre pide clemencia por su hijo encarcelado.

Que acaben con tanto horror pues esto es peor que ETA, y si ellos no lo terminan es porque se les secaría la teta. Teta de donde ellos siguen chupando y echando culpa a terceros, sed valientes y dad la cara y no corráis a esconderos. Y como el Gobierno no escucha quiero pedirle a la gente que se una a esta lucha para salvar a inocentes.

Te han dado el beso de Judas, el cual tú no rechazaste y estás pagando muy caro el ser un “echao p’alante”. Después de todo has perdido algo que has de llorar, pues aún no has comprendido que pierdes tu libertad. Eres carne de mi carne por eso me duele tanto, naciste de mis entrañas no hay quien consuele mi llanto. El amor es transparente aunque tú no te fijaste, te gustó el beso de Judas y otra vez te equivocaste.

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EL BESO DE JUDAS

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Es una mano invisible pero que mata al ajeno, te pone miel en los labios y te da puro veneno.

Día trece de Noviembre, acabas una condena, ha sido como una cárcel que te causó pena.

Es como el beso de Judas, pareció un beso sincero, ¡pero por Dios bien que sabía que lo daba por dinero!

Pero mira y retrocede, también te hizo mucho bien pues el tiempo que has perdido muchas cosas te hizo ver.

Nuestro Dios era muy sabio y no se sintió engañado y aún sabiendo la traición se sintió decepcionado.

Has cambiado mucho, mucho; vuelves a ser mi niñito y aunque a ti te suene cursi para mí eres lo más bonito.

Pero esa mano invisible que hoy acosa a los humanos, no es el beso de Judas pero nos está matando.

Lo más bonito que en años a tu lado yo he deseado, pues rezaba cada noche que volvieras a mi lado.

Es blanco como la nieve y parece limpio y puro, hace caer a los altos y a los bajos escalar muros.

Pasaste una mala racha que espero esté superada, quiero que sepas cariño que me tuviste amargada. Por eso estoy deseando que estés en casa conmigo, y que hablemos cada noche como haces con un amigo.

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ANHELO EL DÍA QUE NACISTE

YO PIDO AYUDA

Amor, la noche está fría mi cabeza es un volcán, te estoy soñando entre rejas mi alma no encuentra paz.

Hoy dieciocho de agosto día largo… caluroso y mal hallado, me llaman para decime que otra vez te has escapado.

El día que tú naciste todo era amor y alegría, hoy por salvarte, mi amor, yo daría hasta la vida.

Hoy ya tienes veinte años y no sé qué hacer ni lo que digo, estás matándote en vida y a mí me arrastras contigo.

Y me despierto gritando, sueño que voy a salvarte, y por más fuerza que haga de allí no puedo sacarte.

No quieres ver por ti mismo que no saldrás de esa mierda, si no le pones cojones siempre permanecerás en ella.

Sólo me queda el dolor y necesito vivir, que llegue tu libertad y que me encuentres aquí.

Haz un milagro Señor e ilumina su razón, hazle ver Señor, el daño que le hace a su corazón.

Esperando para amarte para darte mi cariño, pues el amor de tu madre siempre lo tendrás contigo.

Ya no se mira al espejo por no ver su imagen dañada, por eso te pido Padre mío que te postres en su almohada. Alerta su corazón que no pierda su bondad, que el daño que se está haciendo no le vuelva desleal.

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Nunca es demasiado tarde  

Libro de Poesía. Nunca es demasiado tarde

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