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E l P oliz贸n D el N orte

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Š Francisca Bello Bustos

Edita:

I.S.B.N.: 978-84-15933-83-0 Impreso en EspaĂąa Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicaciĂłn ni de su contenido puede ser reproducida, almacenada o transmitida en modo alguno sin permiso previo y por escrito del autor.


Dedicado a mis hijos y alumnos

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EL POLIZÓN DEL NORTE

La lectura de este relato tiene tres objetivos importantes: que el niño se divierta leyendo, que le sirva para despertar su amor a la lectura, que desarrolle su comprensión lectora. Además de los Profesores/as, los PADRES deben ayudar en la lectura a sus hijos, contribuyendo con ello al desarrollo de su nivel de comprensión lectora, tan necesario para el logro de mejores resultados académicos. La comprensión de lo que los niños/as leen, tanto en la Escuela, como en casa, es el fundamento para que adquieran, posteriormente, conocimientos de todo tipo: lingüísticos, matemáticos, científicos, informativos..., y que sepan utilizarlos convenientemente, como PISA les exige. Este relato literario denominado EL POLIZÓN DEL NORTE, ha sido escrito por una Profesora del Ministerio de Educación, con una larga experiencia en la enseñanza, que está en posesión de dos premios literarios de poesía. Es una narración destinada a los niños/as que cursan el tercer ciclo de Enseñanza Primaria: alumnos entre diez y doce años y a los que cursan el primer curso de ESO, y, también a SUS PADRES. Va acompañada, al final del texto, de un conjunto de ejercicios para probar si han comprendido la lectura de las diversas partes del relato, y si saben relacionarlas entre sí, integrándolas en una unidad.

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Las Llamadas Misteriosas Primera Parte

Pedro sintió una llamada parecida a un fuerte silbido, que golpeó los cristales de la ventana. Desde hacía tiempo, la misteriosa llamada se repetía, justo, al comienzo del sueño. Al oírla, Pedro se levantaba como requerido por una orden y se asomaba a la ventana del dormitorio. Observaba los alrededores de su casa poblados de sombras, y contemplaba el cielo tachonado por miríadas de estrellas que parpadeaban como siempre. Una noche, la llamada resonó con más fuerza que nunca y su corazón acusó la embestida de las vibraciones de los cristales, que repiquetearon con estridencia. No había nada inquietante en el exterior. Desde la ventana, comprobó la tranquilidad de los huertos cercanos, el silencio de los perros de los vecinos, la paz que se respiraba en la campiña... El niño pensó que aquello sería algo pasajero, tal vez obra de su imaginación exaltada por las lecturas de libros de terror a los que era aficionado y, con el paso del tiempo, desaparecería. No quiso decírselo a nadie, ni siquiera a su mejor amigo Miguel, para que no se propagara por el colegio. Encerró en su corazón la zozobra que le producían estas llamadas. Nadie pudo sospechar que Pedro, un niño de apenas once años, guardara en su interior un secreto que tanto le afectaba. Era inteligente y trabajador y todos querían ser amigos suyo. Se trataba

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de un líder de sus compañeros del colegio, admirado y querido. Su corazón generoso sabía compartir lo suyo con los demás. Pero al contrario de lo que Pedro esperaba, las llamadas y sus ecos estridentes volvieron de nuevo. Resonaban ahora en la ventana con mayor frecuencia y más fuerza, alterando el ritmo de su corazón. Una noche, a pesar de la lluvia y el viento, Pedro saltó de la cama y se vistió con ropas de abrigo y con su impermeable azul, y salió de su casa sin ser oído por sus padres y hermanos. Anduvo errante por los campos cercanos y llegó hasta el monte, cerca de la ermita y, desde allí, se dirigió al río cuyas aguas discurrían tranquilas camino del mar. En el trayecto, nadie osó llamarlo. Pedro llamó insistentemente al desconocido personaje. Nadie respondió a su desafío. Nadie le oyó. Nadie quiso saber nada de él. Más tarde, volvió a su casa cuando el cielo ya clareaba y la luna y las estrellas se habían ocultado. Al pie de su ventana, los arbustos de adelfas de flores rosadas no estaban tronchados, prueba de que nadie se había escondido entre ellos, llamándole con fuerza a través de los cristales de la ventana. Se agachó y escrutó el terreno pacientemente, y revisó cada una de las ramas de los arbustos que su padre y él plantaran para embellecer el jardincillo que rodeaba la casa. Después, se marchó convencido de que sus adelfas estaban intactas. Su primera salida exploratoria no había resuelto el problema, pero continuó con la idea de descubrir al autor de las llamadas. Pedro leía muchas historias de terror y de magia, como las de Harry Potter, y empezó a dar vueltas a su cabeza, pensando cosas extravagantes. Una mañana, su madre encontró dos libros del Mago Merlín debajo de su almohada y comprendió a qué se debían las ojeras de

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Pedro. Pensó que gran parte de la noche su hijo se la pasaba en vela, leyendo aquellos libros que podían trastornar su cabeza. Se puso furiosa y los escondió en el dormitorio del abuelo, en un baúl bajo llave, temiendo que Pedro los encontrara. El niño los buscó por toda la casa sin atreverse a preguntar por ellos. Eran libros prestados por un compañero que le encargó que los cuidara, porque eran de su primo. Sintió que el mundo se le venía encima. Ahora tendría que dar una explicación a su madre, que lo tomaría por un fantasioso, un alarmista..., o ¡sabe Dios! por qué otra cosa. Se preguntaba: «¿cómo voy a explicarle esto a mi amigo si mañana me pide los libros?». ¡Pedro se moría de vergüenza y miedo! Aquella noche, se quedó dormido sobre el edredón de la cama, después de releer, una vez más, el libro que le regalara su abuelo: libro envejecido por el paso del tiempo, de un color amarillento, corroído y reseco como las hojas de los árboles en otoño, y cuyo título era «El Polizón del Norte». El libro narraba la historia de un joven polizón procedente de un país del Norte, de ojos azules como el cielo y pelo dorado como el oro, que al llegar a una isla, saltó desde el habitáculo que le servía de escondrijo durante la travesía y se lanzó al mar... Varios golpes en la puerta despertaron a Pedro hacia las ocho de la mañana. Su madre entró en el dormitorio y le preguntó cómo había pasado la noche. El niño, aturdido, creyendo que aún seguía navegando por los mares del Norte, le contestó balbuciendo que no había descansado bien. La madre retiró de la cama el viejo libro del abuelo y le ayudó a vestirse. Le ordenó, contrariada, que se lavara pronto y bajara a tomar el desayuno, antes que se enfriara.

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A partir de aquel día, Pedro se propuso otra estrategia para encontrar al misterioso personaje. No quería exponer a más sobresaltos su corazón. Pensaría despacio cómo emprender otra búsqueda. Después de meditar largamente, le vino a la memoria las hazañas del polizón del libro de su abuelo. Y recordó que el joven polizón no se había rendido ante ninguna dificultad, y se propuso imitarlo. Cuando Pedro se proponía algo, lo conseguía por difícil que fuera. Aquella noche, corrió las cortinas de su ventana y bajó la persiana; luego, apagó la luz de la lámpara y se acostó sin esperar la llamada. Había colocado una cámara de fotografías en el alféizar de la ventana, que se disparaba de forma automática al sentir las vibraciones de cualquier llamada. Al menor movimiento, sacaba una película en color. La máquina era de su tío, policía de la costa, que se la regaló por sus buenas notas. Aquella noche se acostó con el propósito de no levantarse. El artefacto se encargaría de velar por él.

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El Sueño De Pedro Segunda Parte

El libro del abuelo se le cayó de las manos y se precipitó contra el suelo. Un sueño profundo lo invadió. Un joven alto, rubio y con los ojos de un color azul transparente lo aupó y lo subió en su barco. El ruido de las olas llegó a sus oídos y percibió olor a mar, a peces, a algas, a caracolas... El joven le habló en una lengua extraña que Pedro entedía. Arropado en la nebulosa del sueño, Pedro navegaba con aquel desconocido por todos los mares y visitaban islas, puertos, castillos abandonados, palacios derruidos, ciudades hermosas cubiertas de hielo, iglesias extrañas... El joven lo llevó mar adentro en dirección norte. Las olas saltaban por encima de la embarcación y el océano rugía como una manada de lobos hambrientos. Pedro no se atemorizaba, al contrario, disfrutaba experimentando los golpes de las olas sobre el barco. –Me llamo Astrong, –le dijo el joven–. Soy el Capitán del barco. Sé que tú te llamas Pedro y buscas a un desconocido. El niño se quedó perplejo por el conocimiento que el Capitán tenía de él. En cambio, Pedro no lo conocía de nada, no había oído hablar de Astrong, no lo había visto nunca. Cuando el sol brillaba desde poniente, Astrong llamaba al niño para mostrarle el sol de medianoche. Le decía: «¡Pedro!, mira el

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Ejercicios De Comprensi贸n Lectora

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«LAS LLAMADAS MISTERIOSAS»

Lee con atención todo el relato. Hazlo despacio, a media voz si puedes, para escuchar la entonación que le das al marcar las pausas. La «MUSICALIDAD» de las oraciones y párrafos de la lectura es muy importante para la COMPRENSIÓN del relato. El texto tiene tres partes: a) LAS LLAMADAS MISTERIOSAS b) EL SUEÑO DE PEDRO c) LA BÚSQUEDA Después de leer todo el relato, vuelve a leer despacio la primera parte, arriba señalada, y contesta las siguientes preguntas: ¿Por qué pensaba Pedro que las llamadas serían transitorias? a) Porque se debían a su imaginación b) Porque la máquina no sacó fotografías c) Porque no vio a nadie desde la ventana d) Porque en su búsqueda no encontró al personaje Contesta en tu cuaderno o en estos renglones la respuesta correcta: ..................................................................................................... ..................................................................................................... ..................................................................................................... .....................................................................................................

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¿Por qué guardó Pedro, para sí, el secreto de las llamadas? a) Porque tenía miedo que su madre se enterara b) Porque le daba vergüenza confesarlo c) Porque no deseaba que lo supiera Miguel d) Porque no deseaba que se divulgara por la Escuela Escribe la respuesta correcta en estos renglones o en tu cuaderno: ..................................................................................................... ..................................................................................................... ..................................................................................................... ..................................................................................................... ¿Volvieron de nuevo las llamadas? ¿Cómo lo hicieron? a) Volvieron cada noche b) Resonaban en su ventana con mayor frecuencia c) Las llamadas y sus ecos estridentes volvieron de nuevo Respuesta correcta:........................................................................ ..................................................................................................... ..................................................................................................... Pedro llamó al desconocido personaje de las llamadas. ¿Por dónde y cuándo? a) ¿Desde su ventana? ¿Desde el río? b) ¿Por los caminos, montes, durante la noche?

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El polizon del norte