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El diario de Pascal Solo mayores de 18 años!

e g o Número

00 Presentación


Introducción Ego porque muchas fotos y muchos textos son míos. Diario de Pascal porque aunque no tenga nada de diario, es una manera de decir de quien es el ego. En mi web dice “Fantasía ilimitada, sociedad libertina”, que podría ser un poco el lema de estos fascículos digitales. En ellos encontrarás además de lo antedicho, fotos y textos vuestros. Me llamo Pascal Leurquin, soy medio belga medio francés, viaje bastante en mi vida, viviendo en lugares diferentes, aunque me asenté hace muchos años en las islas canarias. Llevo varios proyectos en la red y si llegaste hasta aquí es porque realmente lo deseaste. Espero que disfrutes de esta pequeña aportación mía a tu mundo de fantasías. Un beso a tod@s.

Foto: Elizabeth por Pedro Guillen


Foto portada de Pascal

ego 00 El diario de Pascal Foto abajo cedida por Brigitte Delgado


Desconocida Foto Pascal Leurquin


Christie Biel Foto cedida.


Verano en el centro comercial Es extraño como de repente pasamos a sentir el frió otoñal entrar en nuestros hogares sin mas aviso que unas nubes que no estaban el día anterior. Pensar en cerrar las ventanas, comprobar que las leñas están bien guardadas de la lluvia, encender la calefacción, y sobre todo empezar a vestir de invierno. Hemos guardado esta ropa que tanto queremos, tan sexy, guardando a mano solamente una minifalda de vaquero, un par de sandalias para las grandes ocasiones, y un vestido ligero al mismo efecto. Y aquí donde apilamos este tesoro estaban los pull-overs, abrigos, botines y zapatos cerrados que acabamos de poner en la cama, mirándoles con cara de asco, antes de colgarlos en el armario. Si hace un mes las medias servían para afinar nuestra silueta, ahora servirán a diario para luchar contra el frió. Grande es nuestra tentación de pensar en dejar de cuidar nuestro cuerpo... para que, si va a estar escondido durante 6 largos meses o mas. Pasado unas semanas de ello, a una amiga mía le paso por la cabeza hacer una locura. Decidió ir de compra todo el sábado en busca de ropa de verano muy atrevida... perderse en las tiendas probándose y paseándose con vestiditos sexies, sandalias abiertas, top minimalistas. Empezó por unas zapaterías del centro comercial. No pensaba probarse vestidos sin el calzado apropiado. Su piel aun morena y sus pies muy cuidados impresionaron a las vendedoras. Al cabo de mil y una prueba compro dos pares de zapatos de tacones muy elegantes y bien altos. Estando en un lugar caluroso decidió llevarse un par puesto a pesar de su ropa de invierno. Empezaba su primavera particular ! Conocía varias dependientas en otros tantos antros de la moda y nada mas entrar en la primera tienda explico su propósito a la encargada. Esta le saco lo poco que le quedaba del verano pasado, recordando con nostalgia su viaje demasiado corto en las Maldivas. Había nadado en agua cristalinas, visto tortugas gigantes en la misma playa al pie de su bungalow, pasado horas escuchando los gritos de los pájaros tan coloridos y extraños que volaban de palmera en palmera. Su marido parecía cambiado y había vuelto a prestarle una atención que ni en su cumpleaños de boda había demostrado tanto ardor. En fin, un momento de ensueño que no hizo mas que recordarle lo triste que era la gran ciudad europea. Mientras estaba perdida en su océano transparente miraba con envidia a esta mujer todavía joven a pesar de tener dos hijas pasear por la tienda con estos bonitos zapatos y los diferentes vestidos ofrecidos. Llamaba la atención de las pocas clientas en busca de ropa calida. Se le veía una sonrisa de felicidad que chocaba a mas de una. Con que derecho esta mujer pasea esta alegría en un traje minimalista por un lluvioso día gris de finales de noviembre ?


Tuvo que esperar su visita a la tercera tienda para encontrar un fin de estock todavía variado y de su gusto. Las chicas la conocían y no pusieron reparo en atenderla con buena cara. Este local estaba mas frecuentado y produjo el mismo efecto que anteriormente aunque se contagio su buen humor y mas de una clienta se animo en mirar en este montón de ropa fuera de temporada en busca de algo diferente.

Algunos maridos arrastrados hasta allí por su mujer no se creían lo que pasaba. Con cara de tontos estaban mirando este pase de modelitos improvisado por esta mujer bronceada. Si bien algunos pensaban que estaba loca, otros se imaginaban que se iba a ir pronto de viaje a un país exótico y mas de uno se imaginaba cogido de su mano entrando en el piso 25 del Habana Libre para bailar salsa toda la noche. Sala de espectáculos, discoteca al cielo abierto, este lugar tiene las mejores vista de La Habana. Mojitos o piña colada para ponerse a tono, y se veían volviendo loca a esta mujer... hasta que sus respectivas esposas les llame de vuelta a tierra y les sugieren que le haga mas caso a ella que a la otra. Se sentía feliz de poder pasearse tan ligera de ropa, tan seductora, y las miradas le hacia sentirse objeto de deseo de hombres y mujeres. Sentía como sus pezones se ponían duros debajo de la fina tela. saco un poco mas pechos y entro el poco vientre que tenia. Un calorcito agradable invadía su cuerpo y sus ojos se ponían brillantes. En el siguiente cambio de modelo su mano se perdió entre sus muslos. Sin querer se estaba acariciando suavemente en la cabina. Oyendo a lo lejos las conversaciones de sus vecinas de probadores, se daba cuenta que dejaba escapar unos imperceptibles gemidos de gusto. Estaba muy mojada y no pudo impedir que sus dedos aceleren su va y viene dentro de su sexo. Estaba allí desnuda, con su tanga y sus tacones, apoyada de espalda a la pared, pensando que era la primera vez que se había satisfecha en tal lugar. Al cabo de un buen rato siguió su


labor de prueba. Ya tenia apartados tres mini vestidos pero quería terminar con todo lo que le había llamado la atención al ver lo que le sacaban las chicas de la tienda. Cada nueva clienta que entraba se extrañaba de verla así vestida allí paseándose. Dándose cuenta del efecto que producía, decidió salir a las tiendas siguientes con una de sus nuevas adquisiciones. Y seria exagerar bien poco decir que al verla salir en el pasillo se hizo un silencio total en esta ala del centro comercial. Una faldita beige, de suaves volantes, asimétrica, o sea un poco mas larga del lado izquierdo, unas sandalias beige igualmente con diez centímetros de tacones, una sola tirita delante y pulsera de tobillo detrás, y una camiseta de tirante de un verde clarito aunque elegante que iba a juego con el color de su falda. No hace falta decir que sus pechos sueltos apuntaban bien duritos hacia delante.

El baile de sus caderas al caminar con este precioso calzado terminaba de hipnotizar al genero masculino allí presente, mientras enfurecía a las señoras de bien. El tenia casi el día entero de escala en Madrid y decidió darse un salto hasta el primer centro comercial que pillaba para refugiarse de la lluvia y el frió. Viniendo de un país soleado el cambio le parecía excesivo para pasear por la ciudad. Mas bien alto, vio por encima de unas cabezas una melena rizada bailar al ritmo de unos pasos alegres. Decidió acelerar un poco el paso para acercarse a ella. Según prosperaba en su propósito descubrió unos hombros desnudos, bronceados, finos, y pensó que iba a ser una jovencita mas del montón escapando del mal tiempo. Los siguientes pasos le desvelaron a una mujer no tan niña, con un cuerpo muy agradable y cuidado, pero le intrigo la vestimentaria tan veraneal de esta melena rizada.


Entro detrás de ella en una tienda de moda para señoras, y sin haberla visto todavía la cara contesto a la dependienta que le preguntaba si podía ayudarle que venia con ella. Al oír eso, la melena se dio la vuelta y dejo al descubierto una sonrisa abrumadora acompañada por unos ojos verde océano. Aun consciente de que tenia muy poco tiempo para decir algo gracioso, lo único que le salio fue un “vamos cariño, una ultima compra y nos tomamos café”. Su acento extranjero le hizo gracia y no se le veía malicia en su mirada. Solo un hombre de aspecto normal pillado en un apuro que no esperaba. De repente se acerco a el y le dijo al oído que si al café a condición de aguantar todo el tiempo necesario para que se pruebe un numero indeterminado de ropa. Y después de pedir los restos de verano a una de las chicas empezaron a charlar de su decisión de pasarse un día primaveral en el centro comercial y el le contó su viaje y el avión que le esperaba por la tarde-noche. Entre capítulos entraba ella a cambiarse de modelo y seguían hablando mientras ella le preguntaba su opinión sobre lo que llevaba. A el le parecía todo bonito y al cuarto vestido la acompaño hasta la puerta de la cabina. Siguieron hablando a través de la puerta hasta que esta se abriera y una mano le arrastre hacia dentro. Ella estaba allí con una minifalda blanca, descalza, y el pecho al aire. Nada mas verla en el espejo del fundo le entro una terrible erección. Ella le ayudo a bajarse los pantalones y el se quito la camisa. Ella apoyo un pie en el taburete y el guió su sexo hacia su cueva húmeda. Y sus bocas se juntaron en un beso apasionado. Tratando de no hacer mucho ruido mientras disfrutaban de las sensaciones experimentadas. Tardaron poco en llegar al cielo y riéndose se volvieron a vestir. Ella se puso su ropa de invierno diciéndole que tenían tiempo de ir a comer algo antes de la salida de su vuelo.

© texto y fotos Pascal Leurquin


Foto Marya GarcĂ­a


Ego, el diario de Pascal