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de Lector vidas

miercolees

leer más allá

La identidad de un país

El hombre bueno y el hombre malo

Folclore

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No. 28 Octubre 2017 Año III

Santiago de Querétaro, Querétaro OTRAS ARTES escritores queretanos Noches rusas Silvia Lira León

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Aleksandr Afanásiev

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Estimado Lector, para este número elegimos al escritor ruso Aleksandr Afanásiev, considerado el mayor de los folcloristas rusos de la época y el primero en editar volúmenes de cuentos de tradición eslava que se habían perdido a lo largo de los siglos. Muere el 23 de octubre de 1871. En VIDAS, Roberto Delgado genera una gran reflexión sobre la importancia del autor seleccionado en la cultura rusa, puesto que con su libro Cuentos Populares Rusos, logró escribir más de seiscientos cuentos que recopilaron las narraciones orales rusas. En el MIERCOLEES un gran cuento de Afanásiev titulado El hombre bueno y el hombre malo, deja un aprendizaje importante, dónde la moraleja de a quien es bueno hasta el fin le irá mejor el resto de su vida que al que es malo y le va bien al principio de su vida. En LEER MÁS ALLÁ, Valeria García nos hace un breve, pero contundente análisis sobre el Folclore. En OTRAS ARTES, Addy Melba presenta al compositor Nikolái Rimski-Kórsakov, quien ávido lector de Afanásiev, se inspiró para escribir excelsas óperas que rescatan los cuentos populares rusos. En ESCRITORES QUERETANOS, presentamos a Silvia Lira León, una gran escritora de nuestro Estado quien presenta dos textos divertidos: ¿cuánto por tu cariño?, dónde se critica de manera chusca al día de San Valentín, igualmente en Pícara premonición, Silvia sueña con dos grandes políticos mexicanos y efectivamente, su sueño premonitorio se cumplió. Este mes te invitamos a leer Terror, ya has leído a grandes maestros en números anteriores del L de Lector, ¿los recuerdas? PRT.


Octubre 2017 Santiago de Querétaro, Querétaro Dirección editorial Patricio Rebollar

Vidas

LA IDENTIDAD DE UN PAÍS Roberto Delgado

MiercoLees

EL HOMBRE BUENO Y EL HOMBRE MALO Aleksandr Afanásiev

Leer más allá

FOLCLORE Valeria García Origel

Otras artes

NOCHES RUSAS Addy Melba

Escritores Queretanos

¿cUÁNTO POR TU CARIÑO? / pÍCARA PREMONICIÓN Silvia Lira León

Asistencia editorial Valeria García Origel Relaciones Públicas Diana Pesquera Circulación y promoción Librerías Nuevos Horizontes, Librería Sancho Panza, Amadeus, Punta del Cielo, La Charamusca, Dipac, Moser Kafé. Colaboradores Patricio Rebollar, Diana Pesquera, Valeria García Origel, Addy Melba Espinosa, Roberto Delgado Ríos, Silvia Lira León.

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L de Lector. Octubre 2017, año III, No. 28. Publicación mensual editada por Par Tres Editores, S.A. de C.V., Fray José de la Coruña 243, colonia Quintas del Marqués, 76047, Santiago de Querétaro, Querétaro. Sitio web: www. par-tres.com, blogpartres@gmail.com. Editor Responsable: Patricio Rebollar. ISSN: 2448-5586 tramitado por el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Impreso por Hear Industria Gráfica, ubicado en Calle 1, No. 101, Zona Industrial Benito Juárez, 76120, Santiago de Querétaro, Querétaro, este número se terminó de imprimir el 28 de Septiembre de 2017 con un tiraje de 1000 ejemplares.

Se permite la reproducción parcial de esta obra en lo concerniente al texto del Autor del Mes en virtud de encontrarse libre de Derechos de Autor, en cuanto a las demás secciones de la publicación, se prohíbe su reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos correspondientes.


vidas La identidad de un país El folclor es el conjunto de tradiciones, costumbres y canciones de un pueblo, una región o de un país. Por lo anterior, el folcor (“folklore” o “folclore”) es en resumen, la cultura de un lugar que lo distingue de otro. Por ello es de suma importancia mantenerlo siempre vigente. Una vez entendido lo anterior, quienes rescatan o preservan el folclor de un país son indiscutiblemente héroes nacionales toda vez que luchan por conservar la autenticidad del lugar donde viven. En la provincia de Voronezh en 1826, nació a quien muchos reconocen como uno de los máximos rescatistas de la tradición rusa: Aleksandr Afanasyev. Hijo de un abogado de clase media, mostró de muy joven una curiosidad extraordinaria por la literatura. Como sucede mucho con varios escritores, decidió estudiar la carrera de derecho y se trasladó a Moscú donde comenzaría su relación formal con las letras. Comenzó a trabajar en dependencias públicas y en paralelo a publicar artículos de corte reaccionario. Lo anterior, le causó muchos problemas en su carrera de abogado y no logró ser juez como había querido. Sin embargo, su empuje literario no cesó. Entre 1855 y 1863, en sus treintas, publicó Cuentos Populares Rusos, una impresionante colección de más de seiscientos relatos del folclor ruso. Este trabajo es considerado a la fecha como uno de los más importantes e influyentes del siglo XIX. Es aquí donde reside su carácter de héroe ya que las narraciones de los locales siempre habían sido verbales. Por ello, comenzó a platicar con los campesinos y personas de los pueblos. De igual forma editó, analizó, interpretó y enriqueció lo que pudo encontrar en los archivos de la Sociedad Geográfica

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Por Roberto Delgado

Rusa de la que era miembro. Un trabajo titánico que logró que no se perdiera en el tiempo la esencia de su país. Posteriormente, entre 1865 y 1869, produjo la obra que tuvo mayor influencia en los escritores rusos que le siguieron: Concepciones Poéticas de los Eslavos sobre la Naturaleza. Finalmente, el documento que vino a confirmar su importancia como un enorme rescatista del orgullo nacional fue un diario sobre la historia y la sociedad rusa. Como cuentista, se le compara usualmente con los Hermanos Grimm aunque el corte histórico de Afanasyev acaba imponiéndose por la trascendencia. Una de sus afirmaciones más recordadas es: “Es bien sabido que un niño aunque pequeño y sin la sabiduría de un hombre, seguirá cada camino e intentará todas las tareas y retos que se le presenten”. En los años previos a la década de 1850, se habían hecho muy pocos intentos por estudiar la cultura campesina, solamente había material de corte religioso. Con la irrupción de Afanasyev, la difusión y sobre todo la legitimación de la cultura rusa se consolidaron de manera permanente. Inclusive el propio compositor y director de orquesta Igor Stravinsky se inspiró en la obra del cuentista para componer “El Firebird” y “L´Histoire du Soldat”. El poeta inglés John Keats dijo: “nunca llega a ser coronado por la inmortalidad quien teme ir adonde le conducen voces desconocidas” y Afanasyev pasó a la historia precisamente por buscar donde nadie lo había hecho. Aleksandr murió en la pobreza presa de tuberculosis a los cuarenta y cinco años pero su triunfo quedará por siempre en los corazones rusos quienes en gran medida le deben su identidad.


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El hombre bueno y el hombre malo Por Aleksandr Afanasiev

Una vez hablaban entre sí dos campesinos pobres; uno de ellos vivía a fuerza de mentiras, y cuando se le presentaba la ocasión de robar algo no la desperdiciaba nunca; en cambio, el otro, temeroso de Dios y de estrecha conciencia, se esforzaba por vivir con el modesto fruto de su honrado trabajo. En su conversación, empezaron a discutir; el primero quería convencer al otro de que se vive mucho mejor atendiendo sólo a la propia conveniencia, sin pararse en delito más o menos; pero el otro le refutaba, diciendo: –De ese modo no se puede vivir siempre; tarde o temprano llega el castigo. Es mejor vivir honradamente aunque se padezca miseria. Discutieron mucho, pues ninguno de los dos quería ceder en su opinión, y al fin decidieron ir por el camino real y preguntar su parecer a los que pasasen. Iban andando cuando encontraron a un labrador que estaba labrando el campo; se acercaron a él y le dijeron: –Dios te ayude, amigo. Dinos tu opinión acerca de una discusión que tenemos. ¿Cómo crees que hay que vivir, honradamente o inicuamente? –Es imposible vivir honradamente –les contestó el campesino–; es más fácil vivir inicuamente. El hombre honrado no tiene camisa que ponerse, mientras que la iniquidad lleva botas de montar. Ya ven: nosotros los campesinos tenemos que trabajar todos los días para nuestro señor, y en cambio no tenemos tiempo para trabajar para nosotros mismos. Algunas veces tenemos que fingirnos enfermos para poder ir al bosque a coger la leña que nos hace falta, y aun esto hay que hacerlo de noche porque es cosa prohibida. –Ya ves –dijo el Hombre Malo al Bueno–: mi opinión es la verdadera. Continuaron el camino, anduvieron un rato y encontraron a un comerciante que

iba en su trineo. –Párate un momento y permítenos una pregunta: ¿cómo es mejor vivir, honradamente o inicuamente? –¡Oh amigos! Es difícil vivir honradamente; a nosotros los comerciantes nos engañan, y por ello tenemos que engañar también a los demás. –¿Has oído? Por segunda vez me dan la razón –dijo el Hombre Malo al Bueno. Al poco rato encontraron a un señor que iba sentado en su coche. –Detente un minuto, señor. Danos tu opinión sobre nuestra disputa. ¿Cómo se debe vivir, honradamente o inicuamente? –¡Vaya una pregunta! Claro está que inicuamente. ¿Dónde está la justicia? Al que pide justicia le dicen que es un picapleitos y lo destierran a Siberia. –Ya ves –dijo el Hombre Malo al Bueno–: todos me dan la razón. –No me convencen –contestó el Bueno–; hay que vivir como Dios manda; suceda lo que suceda no cambiaré de conducta. Se fueron ambos en busca de trabajo, y durante mucho tiempo anduvieron juntos. El Malo sabía halagar a la gente y se las arreglaba muy bien; en todas partes le daban de comer y de beber sin cobrarle nada y hasta le proveían de pan en tal abundancia que siempre llevaba consigo una buena reserva. El Bueno, no poseyendo la habilidad de su compañero, era muy desgraciado, y sólo a fuerza de trabajar mucho conseguía un poco de agua y un pedazo de pan; pero estaba siempre contento a pesar de que su compañero no dejaba de burlarse de su inocencia. Un día, mientras caminaban por la carretera, el Bueno sintió gran hambre y dijo a su compañero: –Dame un pedacito de pan. –¿Qué me darás por él? –le preguntó el Malo. –Pídeme lo que quieras.


–Bueno, te quitaré un ojo. Y como el Bueno tenía mucha hambre, consintió; el Malo le quitó un ojo y le dio un pedacito de pan. Siguieron andando, y al cabo de un buen rato el Bueno tuvo otra vez hambre y pidió al Malo que le diese otro poco de pan; pero éste le dijo: –Déjame sacarte el otro ojo. –¡Oh amigo, ten compasión de mí! ¿Qué haré si me quedo ciego? –¿Qué te importa? A ti te basta con ser bueno, mientras que yo vivo inicuamente. ¿Qué hacer? Era imposible resistir un hambre tan grande, y al fin el Bueno dijo: –Quítame el otro ojo si no tomes la ira de Dios. El Malo le vació el otro ojo, le dio un pedacito de pan y luego lo dejó en medio del camino, diciéndole: –¿Crees que te voy a llevar siempre conmigo? ¡No era mala carga la que me echaba encima! ¡Adiós! El ciego comió el pan y empezó a andar a tientas pensando en llegar a un pueblo cualquiera donde lo socorriesen. Anduvo, anduvo hasta que perdió el camino, y no sabiendo qué hacer empezó a rezar: –¡Señor, no me abandones! Ten piedad de mí, que soy alma pecadora! Rezó con mucho fervor, y de pronto oyó una voz misteriosa que le decía: –Camina hacia tu derecha y llegarás a un bosque en el que hay una fuente, a la que te guiará el oído porque es muy ruidosa. Lávate los ojos con el agua de esa fuente y Dios te devolverá la vista. Entonces verás allí un roble enorme; súbete a él y aguarda la llegada de la noche. El ciego torció a su derecha, llegó con gran dificultad al bosque, sus pies encontraron una vereda y siguió por ella, guiado por el rumor del agua, hasta llegar a la fuente. Cogió un poco de agua, y apenas se mojó las cuencas vacías de sus ojos recobró la vista. Miró alrededor suyo y vio un roble enorme, al pie del cual no crecía la hierba y la tierra estaba pisoteada; se subió por el roble hasta llegar a la cima, y escondiéndose entre las ramas se puso a aguardar que fuese de noche. Cuando ya la noche era obscura vinieron volando los espíritus del mal, y sen-

tándose al pie del roble empezaron a vanagloriarse de sus hazañas, contando dónde habían estado y en qué habían empleado el tiempo. Uno de los diablos dijo: –He estado en el palacio de la hermosa zarevna. Hace ya diez años que estoy atormentándola; todos han intentado echarme del palacio, pero no logran realizarlo. Sólo me podrá echar de allí el que consiga una imagen de la Virgen Santísima que posee un rico comerciante. Al amanecer, cuando los diablos se fueron volando por todas partes, el Hombre Bueno bajó del árbol y se fue a buscar al rico comerciante que tenía la imagen. Después de buscarlo bastante tiempo, lo encontró y le pidió trabajo, diciéndole: –Trabajaré en tu casa un año entero sin que me des ningún jornal; pero al cabo del año dame la imagen que posees de la Santísima Virgen. El comerciante aceptó el trato y el Hombre Bueno empezó a trabajar como jornalero, esforzándose en hacerlo todo lo mejor posible, sin descansar ni de día ni de noche, y al acabar el año pidió al comerciante que le pagase su cuenta; pero éste le dijo: –Estoy contentísimo con tu trabajo, pero me da lástima darte la imagen; prefiero pagarte en dinero. –No –contestó el campesino–. No necesito tu dinero; págame según convinimos. –De ningún modo –exclamó el comerciante–; trabaja en mi casa un año más y entonces te daré la imagen. No había más remedio que aceptar tal decisión, y el Hombre Bueno se quedó en casa del comerciante trabajando otro año. Al fin llegó el día de pagarle la cuenta; pero por segunda vez se negó el comerciante a darle la imagen. –Prefiero recompensarte con dinero –le dijo–, y si insistes en recibir la imagen, quédate como jornalero un año más. Como es difícil tener razón cuando se discute con un hombre rico y poderoso, el campesino tuvo que aceptar las condiciones propuestas; se quedó en casa del comerciante un año más, trabajando como jornalero con más celo aún que los anteriores. Acabado el tercer año, el comerciante tomó la imagen y se la entregó al


campesino, diciéndole así: –Tómala, hombre honrado, tómala, que bien ganada la tienes con tu trabajo. Vete con Dios. El campesino cogió la imagen de la Santísima Virgen, se despidió del comerciante y se dirigió a la capital del reino, donde el espíritu del mal atormentaba a la hermosa zarevna. Anduvo largo tiempo, y por fin llegó y empezó a decir a los vecinos: –Yo puedo curar a vuestra zarevna. Inmediatamente lo llevaron al palacio del zar y le presentaron a la joven y enferma zarevna. Una vez allí, pidió una fuente llena de agua clara y sumergió en ella por tres veces la imagen de la Santísima Virgen, entregó el agua a la zarevna y le ordenó que se lavase con ella. Apenas la enferma se puso a lavarse con el agua bendita, expulsó por la boca el espíritu del mal en forma de una burbuja; la enfermedad desapareció y la hermosa joven se puso sana, alegre y contenta. El zar y la zarina se pusieron contentísimos, y en su júbilo no sabían con qué recompensar al médico: le proponían joyas, rentas y títulos nobiliarios, pero el Hombre Bueno contestó: –No, no necesito nada. Entonces la zarevna, entusiasmada, exclamó: –Me casaré con él. Consintió el zar y dispuso que se celebrase la boda con gran pompa y en medio de grandes festejos. Desde entonces el campesino Bueno vivió en palacio, llevando magníficos vestidos y comiendo en compañía del zar y de toda la familia real. Transcurrido algún tiempo, el Hombre Bueno dijo al zar y la zarina: –Permítanme ir a mi aldea; tengo allí a mi madre, que es una pobre viejecita, y quisiera verla. El zar y la zarina aprobaron la idea; la zarevna quiso ir con él y se fueron juntos en un coche del zar, tirado por magníficos caballos. En el camino tropezaron con el Hombre Malo. Al reconocerlo, el yerno del zar le habló así:

–Buenos días, compañero. ¿No me conoces? ¿No te acuerdas de cuando discutías conmigo sosteniendo que se obtiene más provecho viviendo inicuamente que trabajando honradamente? El Hombre Malo quedó asombrado al ver que el Bueno era yerno del zar y que había recuperado los ojos que él le había quitado. Tuvo miedo, y no sabiendo qué decir, permaneció silencioso. –No tengas miedo –le dijo el Hombre Bueno–; yo no guardo rencor nunca a nadie. Y le contó todo: lo de la fuente maravillosa que le había hecho recobrar la vista, lo del enorme roble, sus trabajos en casa del comerciante, y por fin, su boda con la hermosa zarevna. El Hombre Malo escuchó todo con gran interés y decidió ir al bosque a buscar la fuente. «Quizá –pensó– pueda también encontrar allí mi suerte». Se dirigió al bosque, encontró la fuente maravillosa, se subió al enorme roble y esperó la llegada de la noche. A media noche vinieron volando los espíritus del mal y se sentaron al pie del árbol; pero percibiendo al Hombre Malo escondido entre las ramas, se precipitaron sobre él, lo arrastraron al suelo y lo despedazaron.

Datos Curiosos

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Su primer trabajo fue el de profesor de historia antigua, pero fue despedido por una falsa acusación de Serguéi Uvárov. En 1850 se dedicó enteramente a su pa-

II sión de folclorista de la llamada Vieja Rusia, recorrió provincias enteras obteniendo relatos de todas partes de Moscovia.

Afanásiev murió pobre, desahuciado en Rusia. Sus obras no fueron publicadas III allí debido a su amistad con Herzen. Murió de tuberculosis, obligado a vender su librería personal a la edad de 45 años. La obra de Afanásiev consta de un total de 680 cuentos tradicionales rusos recogidos en ocho volúmenes que realizó IV de 1855 a 1863, algunos tan conocidos como Basilisa la Hermosa, La leyenda de Márya Morevna o El soldado y la muerte.


leer más allá Folclore Folclore. Del ingl. folklore. 1. m. Conjunto de costumbres, creencias, artesanías, canciones, cuentos, historias orales, leyendas, entre otras de carácter tradicional y popular. Fue un arqueólogo británico, William Thoms, quien acuñó el término en 1846 para cambiar la denominación anterior que se refería a este conjunto como antigüedades populares. Toda sociedad, de la más básica a la más compleja, utiliza la narración, y la manera en que las historias se crean, se transmiten y perduran en una u otra cultura, son siempre parecidas. Así es como surgen los cuentos populares que, gracias al folclore, se han conservado hasta nuestros días y por lo que podemos conocer mejor a cada sociedad a través del tiempo. El filósofo, teólogo y crítico literario alemán, Johann Gottfried Herder, registra por primera vez, con la intención de conservar y documentar la tradición y la identidad del pueblo germano, el folclore de dicha cultura. Heder consideraba a las clases campesinas como guardianas del genio popular logrando transmitirlo de generación en generación, en un inicio, oralmente, contando leyendas, epopeyas y, por supuesto, cuentos. Para Heder, el espíritu del pueblo, es único e insustituible, presente en cada una de las distintas culturas pretende unificar a la comunidad pues es reflejo de la cultura en que se sustenta. A partir de los estudios de Heder sobre el folclore, los hermanos Grimm deciden ser pioneros en la tarea de recopilar los cuentos orales alemanes y con ello lograr recuperar el carácter propio de la cultura nacional que se perdió con las élites. En 1812, se publicó la primera

7 Por Valeria García Origel

serie de cuentos tradicionales alemanes: Kinder-und Hausmärchen, historias infantiles y familiares. La labor comenzó a ser imitada en Europa con gran rapidez y a comienzos del siglo XIX se lleva a cabo la labor de educar, a través de la propaganda nacionalista, al pueblo sobre su folclore, recordando las raíces de cada cultura, su originalidad y singularidad que se desvanecen con la modernidad y la urbanización. En un principio, el folclore se limitó a la tradición oral, con el tiempo se puso atención en otras producciones de las culturas populares como la medicina tradicional, los trajes, las creencias, las artes, entre otras y hasta el siglo XX, los etnógrafos lo registran apartado de metas políticas. En Rusia, al igual que el resto de las culturas, la literatura comenzó en la tradición oral y fue hasta el año 989, con la llegada del cristianismo que se creó el alfabeto correspondiente para comenzar la tradición escrita. Los juglares, o skomorojis en ruso, llegados desde el imperio bizantino unían tradiciones populares paganas y eclesiásticas en forma de prosa rítmica a través de las bylinas, o canciones, que relataban hazañas de los guerreros medievales ucranianos, los bogatyrí. Estos héroes defendieron Rusia contra nómadas y monstruos fantásticos. Fue gracias al autor en portada que cientos de canciones populares y cuentos tradicionales rusos llegaron a los libros. Se compilaron ocho volúmenes en el siglo XIX, antes de esto tan sólo existían intentos de registrar y estudiar las creencias populares de la Rusia campesina. Las colecciones de Afanásiev fueron una contribución muy importante para difusión y legitimación de la cultura popular rusa. Además de servir de influencia en obras de muchos escritores y compositores.


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OTRAS ARTES Noches rusas

Rusia nos ha dado sin duda artistas tan grandes como sus inviernos: el ballet, la literatura, la música. En un pasado no tan lejano, antes de que la tecnología invadiera nuestra capacidad de soñar, los largos inviernos rusos venían acompañados de largas noches, reuniones en familia, conversaciones al calor del fuego y por supuesto historias y leyendas que guardaban la sabiduría de un pueblo que al día de hoy es capaz de vivir en las condiciones más inhóspitas y sacar provecho y belleza de las mismas. Es así como Aleksandr Nikoláyevich Afanásiev recolecta estas historias y convierte la tradición oral en literatura clásica. El resultado es mucho más que preservar la cultura y la historia de sus antepasados: es también inspirar y ayudar a crear obras que trascendieron en ramas que también distinguen a sus connacionales. Tal es el caso del músico Nikolái Andréyevich Rimski-Kórsakov. Nikolái Rimski-Kórsakov, compositor, director de orquesta y maestro, perteneció a un selecto grupo de compositores rusos conocido como Los Cinco (Mili Balákirev, César Cuí, Modest Músorgski, Nikolái Rimski-Kórsakov y Aleksandr Borodín) quienes se reunían en San Petersburgo con el objetivo de componer música que representara a su país y que se distinguiera de la música que estaba de moda en Europa en ese momento. Todos ellos formaron parte del movimiento nacionalista romántico en Rusia, a través del cuál diferentes miembros del gremio artístico buscaban diferenciar a su país del resto del continente europeo. La obra de Afanásiev se convirtió en inspiración para el compositor y director Rimski-Kórsakov; quien a través de su música buscaba revivir fábulas y cuentos

9 Por Addy Melba

tradicionales. Así, la obra Concepciones poéticas de los eslavos sobre la naturaleza se convirtió en lectura de cabecera y base de estudio para el músico que plasmó en sus composiciones más personales la relación de la naturaleza con todo lo divino. Sus óperas son un ejemplo de ello, llevando los cuentos y el folclore tradicional ruso de las páginas de Afanásiev, entre otros autores, al escenario. De entre las populares destacan “La Noche de Mayo” y “La Doncella de Nieve” y “El Zar Saltán”. De este último se desprende “El vuelo del moscardón” o “El vuelo del abejorro”, composición que ha sido utilizada ampliamente en la cultura popular siendo por ejemplo el tema principal de “El Avispón Verde” tanto en radio como en televisión. También fue el fondo músical en una escena de la película Kill Bill, de Quentin Tarantino. “La vida solo se entiende conectando los puntos hacia atrás” es una de las frases más conocidas del fundador de Apple, Steve Jobs. De la misma manera es asombroso ver como las obras de arte se entienden mejor uniendo los puntos hacia atrás, descubriendo a los grandes de una rama que fueron capaces de influir a otros: de Rimski-Kórsakov a Afanásiev, de ahí a esas noches rusas de frío e historias al calor de la fogata y ojalá y de ahí podamos unir los puntos a una noche de invierno de música y cuentos, de ópera y magia. Que el mundo que nos absorbe tan deprisa que se nos olvida vivir, recordemos las grandes lecciones ocultas en las leyendas de nuestros antepasados, leyendas que se conservan en las páginas gracias al hechizo que lanzaron sobre grandes escritores que a su vez lograron contagiar a compositores, pintores, escultores…


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escritores Queretanos

¿Cuánto por tu cariño? / Pícara premonición Por Silvia Lira León

Silvia Lira León. Ciudad de México, abril 1965. Egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Diplomada en Lengua Española por la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Diplomada en Letras Iberoamericanas, Narrativa del siglo XX-XXI, Facultad de Filosofía. UAQ. Radica en Querétaro desde el año 2001. En el 2007 apareció su primera publicación titulada Materia Urbana, editada por el Fondo Editorial de Querétaro del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes. ¿Cuánto por tu cariño? Globos, globos y más globos por todas partes. ¿Qué tendrán que ver los globos con el amor? Que está lleno de aire, que deslumbra mucho y dura poco, que se arruga al desinflarse. Recuerdo que hace algunos años al catorce de febrero se le llamaba el día de los novios. Pero para la mercadotecnia resultaba muy poco rentable. Son cada vez menos las parejas que se identifican con el concepto de noviazgo. Fue necesario ampliar el festejo a todas aquellas relaciones que no tienen un compromiso formal, aquellas a las que se les llama mi compañero, mi güey, mi galán, mi detalle, mi asuntito, o simple y sencillamente “andamos”. Para la publicidad, todas estas relaciones indefinibles se conjuntan en el concepto amistad. Pero las campañas publicitarias no se dirigen solamente a los jóvenes, que son presa fácil de esa explotación, sino que ahora entran grupos de todas las edades. Como es el día de la amistad, todos estamos obligados a tener mínimo un amigo y desde luego a regalarle algo. Así vemos que desde las guarderías hasta las agrupaciones de ancianos se fomenta la celebración, y entre más amigos festejen, mucho mayor será el consumo. No es lo mismo lo que consuman solo dos a que lleguen acompañados de otros diez. No hay escapatoria posible. La vorágine comercial ha llegado a grado tal, que ya no es sólo un día, sino todo el mes. Así que no se preocupe si el catorce usted anduvo

sin un quinto. Todavía tiene la oportunidad de quedar bien y aprovechar las promociones, como ésta que me hallé en el anuncio de un cine: Este mes de febrero se pone romántico. Trae a la taquilla una foto besando o abrazando a tu pareja y obtén gratis un dos por uno. Nota: Se aceptan fotos con parejas diferentes todos los días ¿cuántas traerás? Y qué tal esta otra: ¡Este catorce de febrero celebra tu amor con huevos! En la compra de cualquier combo, más $49.00 pesos, llévate un peluche de huevos. Y yo sigo aquí en el café mirando globos. Lo que para mi iba a ser una mañana de plácida lectura se ha convertido en un berenjenal de celebraciones amistosas. Hasta aquí han llegado los vendedores de rosas rojas, envueltas en papel celofán; los vendedores de poemas y de canciones; los reporteros de sociales que toman fotografías de las parejas o de los grupos de amigos, haciendo a un lado a la gente que como yo, viene sola en busca de un rincón acogedor. Todos metidos en su papel de gente feliz, y a nadie le importa saber que yo también estoy acompañada: tengo entre mis manos un buen libro, sobre la mesa una taza de café cargado y bien caliente, en mis oídos la más hermosa música que guardo en un pequeño reproductor; amores auténticos, amigos fieles hasta la eternidad. En compensación, la mesera ha puesto sobre la charola de la cuenta una paleta de caramelo rojo en forma de corazón, y me agradece la visita con una afable sonrisa.


No me queda más remedio que sonreírle a pesar de que aborrezco los caramelos, no me gusta el color rojo, y tengo muy agrios recuerdos de las paletas de cereza.

Pícara premonición Anoche soñé con Enrique Peña Nieto. Si, ya sé que muchos estarán pensando, eso qué tiene de raro, si hay muchas viejas que se deslumbran con él, dizque porque está muy carita. Pero el sueño que yo tuve no es una cuestión de pasión inducida por la mercadotecnia política, es un sueño que he de confesar, no es la primera vez que tengo. Tampoco es cosa de que se me haya convertido en la fantasía sexual pre menopáusica, ni alguna de esas suciedades que a más de uno se le estarán ocurriendo en este momento. Este sueño que me viene de vez en cuando me muestra la imagen de este personaje, con una actitud sencilla, generosa, modestamente vestido, sin preocupaciones, un muchacho con cara de ensueño. Es mi amigo de toda la vida, paseo con él en el Tranvía Turístico y conversamos de cosas simples que a ambos nos interesan, sobre todo aspiraciones, quimeras, deseos de volar. Siempre le acompaño a las puertas de su gran palacio de gobierno y me despido de él muy efusivamente, con mucho cariño. Yo camino unos cuantos pasos y de pronto lo veo salir en un gran auto lujoso, con una vestimenta muy cara y el copete envaselinado. Pasa junto a mí y no me mira porque no me conoce. No es que finja no conocerme, es que, una vez que porta su disfraz de gobernador, en verdad ya no me conoce. Esa metamorfosis no incluye solo la apariencia, sino es integral. Se transforma todo. Al principio me parecía curioso que ese sueño tuviera que ver con el Estado de México, quizás porque es una entidad muy cercana a mi vida siendo que su territorio rodea prácticamente al Distrito Federal y en muchas ocasiones hasta llegan a confundirse. En mi caso, vivía en una zona donde al cruzar la calle ya estaba uno en el Estado, por el lado del municipio de Tlalnepantla. Pero volviendo al asunto de los sueños y ya que andamos en las confesiones oníricas, hay otro sueño que me ha sorprendido

desde hace algunos años. Recién obtenida la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón se hizo presente en mi íntima pantalla de cristal, con toda su galanura en plan de conquista (por lo menos electoral). Gobernante de la entidad que me vio nacer, que me dio crianza y escuela y un desarrollo profesional. Marcelo también me hizo compañía varias veces, pero a él nunca lo vi metido en su traje de Jefe de Gobierno, sino todo lo contrario… Bueno, es que a él me lo encontré en una de sus fabulosas playas en el zócalo capitalino, debía estar Ad hoc con el entorno, pues, aunque usted no lo crea, de repente hay sueños que tiene lógica, sobre todo cuando les conviene. Lo que me parece el meollo del asunto es que ambos personajes sean los más señalados para obtener la Presidencia de la República Mexicana en el 2012. Son los precandidatos con mayores posibilidades de apoyo y de triunfo. Ambos gobiernan las entidades más grandes, de mayor población y de mayor riqueza económica en el país. Ambos se casaron (en segundas nupcias) con actrices de telenovela. Ambos poseen el porte de metrosexual que impera en la moda actual en el mundo. El que los dos hayan aparecido más de una vez en mis sueños y con tanta anticipación, predecía algo. Que serían los personajes más controvertidos de los tiempos electorales en momentos verdaderamente críticos para el país. ¿Y los partidos que los postulen? Porque seguramente será más de uno los que se cargarán de un lado o del otro. Pero de esto se hará destajo una vez que queden establecidas las candidaturas formalmente. Por lo pronto yo lamento mucho que uno no pueda soñar con lo que uno quiere. Vamos a ver si mi sentido premonitorio me alcanza para saber quién de los dos será el elegido. ¿Usted, con cuál de los dos soñará esta noche? Biblioteca Digital de Escritores Queretanos Más textos de Silvia Treinta... menos uno Tequita de la buena suerte ¡Arrepiéntete ya! Corralito para la espera ¡Santo fin de semana!


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Recomendaciones

El antagonismo a las premisas desemboca en colores que no se ven, pero se erigen sobre la piel de los sentidos, como proa de equívocas travesías o vaivén citado en las bitácoras para la fe, para el amor que se corrompe o se salva. Cuando el color verde se abre a la abstracción del miedo, los fuegos de selva, los peces verdigrisáceos, los cabellos rubio-verde, los sonidos verdes del mar, arden ante cualquier historia de llamada, de rito, de vestigio o ante la cotidianeidad de una invitación al cine.

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L de Lector No. 28 (Octubre 2017)  

Autor: Aleksandr Afánasiev

L de Lector No. 28 (Octubre 2017)  

Autor: Aleksandr Afánasiev

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