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de Lector vidas

miercolees

leer más allá

Jane Austen, redefiniendo la sensibilidad

Lady Susan (inicio de novela)

La regencia Inglesa

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Ilustración de RICARDO BURBRIDGE

Jane Austen

No. 25 Julio 2017

Año III

Santiago de Querétaro, Querétaro OTRAS ARTES escritores queretanos Amores de película Martín Hurtado

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Estimado Lector del L, estamos contentos pues iniciamos este tercer año consecutivo con la publicación de nuestro periódico cultural. Aunque retomamos la edición inicial de doce páginas, no por ello quitamos el contenido de gran valor que se ha aportado con nuestras cinco secciones. Para este mes elegimos a Jane Austen, escritora que dejó ver que la calidad literaria de las mujeres podía permear por el resto de la historia. En portada encontrarás la ilustración de Ricardo Burbridge, quien se incorpora en esta edición especial de festejo por el incio de nuestra nueva etapa. En VIDAS encontrarás a Roberto Deglado quien hace un excelente recuento y biografía corta sobre nuestra autora, así como de las obras más emblemáticas de la misma. En el MIERCOLEES te presentamos las primeras cartas que componen la novela Lady Susan, novela epistolar compuesta de 41 cartas, publicada póstumamente en 1841. En LEER MÁS ALLÁ encontrarás que Valeria García nos cuenta los años entre 1811 y 1820, cuando en el Reino Unido, el rey Jorge III fue considerado no apto para gobernar, por lo que comenzó el periodo de regencia en el cual su hijo, Jorge IV, príncipe de Gales, tomó su lugar. En OTRAS ARTES, Addy Melba recomienda la película sobre la juventud de Jane Austen (Anne Hathaway) y su primer y único gran amor: Thomas Lefroy (James McAvoy). En ESCRITORES QUERETANOS presentamos a Martín Hurtado Galvés, escritor ampliamente reconocido en Querétaro, con una muestra de su poesía. Disfruta.PRT


Julio 2017 Santiago de Querétaro, Querétaro Dirección editorial Patricio Rebollar

Vidas

jane austen, redefiniendo la sensibilidad Roberto Delgado

MiercoLees

Lady susan (inicio de novela) Jane Austen

Leer más allá

LA REGENCIA INGLESA Valeria García Origel

Otras artes

AMORES DE PELÍCULA Addy Melba

Escritores Queretanos

poesía Martín Hurtado Galvés

Asistencia editorial Valeria García Origel Relaciones Públicas Diana Pesquera Circulación y promoción Librerías Nuevos Horizontes, Librería Sancho Panza, Amadeus, Punta del Cielo, La Charamusca, Dipac, Moser Kafé. Colaboradores Patricio Rebollar, Diana Pesquera, Ricardo Rabell, Librería Sancho Panza, Valeria García Origel, Addy Melba Espinosa, Roberto Delgado Ríos, Martín Hurtado Galvés.

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blogpartres@gmail.com

L de Lector. Julio 2017, año III, No. 25. Publicación mensual editada por Par Tres Editores, S.A. de C.V., Fray José de la Coruña 243, colonia Quintas del Marqués, 76047, Santiago de Querétaro, Querétaro. Sitio web: www. par-tres.com, blogpartres@gmail.com. Editor Responsable: Patricio Rebollar. ISSN: 2448-5586 tramitado por el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Impreso por Hear Industria Gráfica, ubicado en Calle 1, No. 101, Zona Industrial Benito Juárez, 76120, Santiago de Querétaro, Querétaro, este número se terminó de imprimir el 29 de Junio de 2017 con un tiraje de 1000 ejemplares.

Se permite la reproducción parcial de esta obra en lo concerniente al texto del Autor del Mes en virtud de encontrarse libre de Derechos de Autor, en cuanto a las demás secciones de la publicación, se prohíbe su reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos correspondientes.


3 vidas Jane Austen, redefiniendo la sensibilidad Hace 241 años llegó a este mundo alguien a quien le debemos muchas lágrimas, risas y sobre todo la exaltación de los sentimientos. Así como se entendió mejor a la Ciudad de México con Fuentes, al realismo mágico con Rulfo o a escribir cuentos con Cortázar, tanto el amor como el desamor se hicieron más tangibles gracias a Jane Austen. La escritora de los noviazgos y los acantilados, nació en Hampshire, Inglaterra el 16 de diciembre de 1775 cuando la Casa de Hanover (1714-1901) reinaba en la isla. Es curioso que la recopilación de la vida privada de Austen tenga como fuente principal a las más de 3,000 cartas que le escribió a su hermana mayor Cassandra. Como muchas familias, los padres de Jane pertenecían a aquellas generaciones donde ya no había mucha forma de prosperar, por lo que llevaban una vida modesta en el campo. No obstante lo anterior, tuvo seis hermanos siendo ella la menor. Existen algunas constantes en los grandes escritores. Una de ellas es que la vida simple, otorga demasiada lucidez para crear. Salvo una estancia muy pequeña en Oxford a los ocho años (que terminó por falta de recursos), Jane fue educada de manera casera por sus padres. Se realizaban lecturas, obras de teatro, pinturas y demás aspectos relativos a la creación. A los once años, Jane ya escribía de manera continua poemas e historias para entretenimiento de su familia. A los catorce años terminó una novela satírica de nombre Love and Friendship así como la Historia de Inglaterra aunque ambas sin editar. Este dato es importante ya que es en ese momento cuando decidió trabajar para obtener una ganancia, esto es, volverse una escritora profesional.

Por Roberto Delgado

Jane Austen -la escritora- nacía en 1793. Comenzó a compartir con todos sus conocidos cada trabajo que hacía hasta que su padre contactó a Thomas Cadell, un editor reconocido de Londres para ver la posibilidad de publicar la novela First Impressions pero fue rechazado. Después de algunos intentos fallidos con otros trabajos que ella misma ofrecía a editores, llegó la recompensa. Mientras vivía en la cabaña de Chawton (a donde la familia se había mudado), en 1811 apareció publicada la aclamadísima Sense and Sensibility que representa una crítica a la hipocresía, a las convenciones sociales, al amor y al desamor. Para 1813, la primera edición de la novela estaba agotada y ha sido sucesivamente editada en los siglos XIX, XX y XXI. A este suceso, siguió otro del mismo tamaño con la llegada de Pride and Prejudice donde el argumento se centra en aprender la diferencia entre lo superficial y lo esencial. Mansfield Park apareció en 1814, misma que le representó más ganancias que las anteriores aunque sin la trascendencia de sus primeras entregas. Llegaron las traducciones a otros idiomas, la fama, el reconocimiento y su paso a la historia. Otros títulos notables de Austen son Northanger Abbey, Persuasion, Emma y Lady Susan. Jane Austen redefinió la sensibilidad, pero también nos dijo a todos que el vivir bajo las reglas de la moral es asfixiante. Su prematura muerte a los 41 años nos dejó más reflexiones que vacíos. “Las tonterías dejan de serlo cuando son realizadas de forma atrevida por gente con sensibilidad”, decía de manera atinada y por ello es que se le recuerda en todo el mundo.


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Lady Susan (Inicio de novela)Por George Sand CARTA 1

CARTA 2

Lady Susan Vernon al señor Vernon Langford, diciembre

Lady Susan a la señora Johnson Langford

Querido hermano: Ya no puedo seguir privándome del placer de aprovechar la amable invitación que me hiciste al despedirnos la última vez de pasar algunas semanas contigo, en Churchill; por tanto, si a ti y a la señora Vernon no os resulta inoportuno recibirme en estos momentos, espero que dentro de unos días puedas presentarme a esa hermana que, desde hace tanto tiempo, deseo conocer. Los buenos amigos que tengo aquí me suplican, con el mayor cariño, que prolongue mi estancia con ellos, pero su carácter hospitalario y festivo les hace llevar una vida social demasiado animada para la situación que atravieso y mi estado mental actual. Espero con impaciencia el momento en que seré admitida en tu agradable retiro. Anhelo que tus queridos hijos me conozcan y me desviviré por despertarles gran interés en sus corazones. Necesitaré toda mi fortaleza de ánimo, puesto que pronto me separaré de mi hija. La larga enfermedad de su querido padre me ha impedido prestarle la atención que el deber y el cariño dictaban, y tengo demasiadas razones para temer que la institutriz a la que encomendé su educación será incapaz de hacerlo. Así que he decidido enviarla a uno de los mejores colegios priva- dos de la ciudad. Tendré la oportunidad de acompañarla cuando vaya a tu casa. Estoy decidida, como ves, a no permitir que se me niegue la entrada en Churchill. Me dole- ría mucho enterarme de que no te es posible recibirme. Recibe un cordial saludo de tu hermana, S. Vernon

Mi querida Alicia, estabas muy equivocada al creer que no me iba a mover de aquí, en todo el invierno, y me duele mucho decírtelo. En pocas ocasiones he pasado tres meses tan agradables como éstos que acababan de pasar. Ahora, todo es conflictivo. Las mujeres de la familia se han unido en mi contra. Adivinaste lo que ocurriría cuando llegué a Langford. Manwaring es tan extrañamente encantador que no pude más que sentir aprensión. Recuerdo que, cuando me acercaba a la mansión, me dije: «¡Me gusta este hombre; ruego a Dios que eso no cause ningún mal!». Pero ya había resuelto ser discreta, recordar que sólo hacía cuatro meses que había enviudado y mantenerme en silencio lo más posible. Así lo he hecho, mi querida y pequeña criatura. No he aceptado las atenciones de nadie, excepto las de Manwaring. He evitado toda coquetería y no he hecho caso a nadie de aquí, excepto a sir James Martin, al que he dispensado un poco de atención, para separarlo de la señora Manwaring. Sin embargo, si el mundo supiera cuáles han sido mis motivaciones, me alabarían por ello. Me han llamado madre desatenta y, no obstante, el impulso sagrado del cariño maternal y el bien de mi hija han sido lo que me ha servido de acicate; si mi hija no fuera la mayor pánfila de la Tierra, se me habría recompensado por mis esfuerzos como me merecía. Sir James me hizo proposiciones para Frederica pero ésta, que ha nacido para amargarme la vida, decidió oponerse con tanta vehemencia al emparejamiento que decidí que era mejor olvidar el plan por el momento. En más de una ocasión me he arrepentido de no haberme casado yo misma con él y, si fuera un poco menos débil, seguro que lo haría. Admito que soy


más bien romántica en ese aspecto y que las riquezas por sí solas no me satisfacen. El resultado de todo esto es que sir James se ha marchado, María está enfurecida y la señora Manwaring se muestra insoportablemente celosa. Está tan celosa e indignada conmigo que, en un arrebato de furia, no me sorprendería que recurriera al señor Johnson, si pudiera acceder a él libremente. Tu marido, sin embargo, sigue siendo mi amigo, y la acción más gentil y bondadosa de su vida ha sido librarla para siempre del matrimonio. Mi único encargo es que mantengas su resentimiento. Ahora, estamos muy afligidos. Una casa nunca había visto tanta alteración: toda la familia está en pie de guerra y Manwaring apenas me habla. Ha llegado el momento de que me vaya. He decidido, por tanto, dejarles y pasaré, espero, un día agradable contigo, en la ciudad, esta misma semana. Si el señor Johnson sigue mostrando tan poca simpatía por mí como siempre, deberás venir a verme a la calle Wigmore, número 10, aunque espero que éste no sea el caso, puesto que el señor Johnson, con todos sus defectos, es un hombre al que siempre se le puede aplicar esa gran palabra que es «respetable»; además, siendo conocida la confianza que tengo con su esposa, su desaire conmigo parecería raro. Pasaré por la ciudad de camino a ese insoporta- ble lugar, esa aldea campesina, puesto que finalmente voy a ir a Churchill. Perdóname, mi querida amiga, pero es mi último recurso. Si hubiera en Inglaterra otra casa abierta para mí, la preferiría. Aborrezco a Charles Vernon y temo a su mujer. En Churchill, sin embargo, permaneceré hasta que haya algo mejor en perspectiva. Mi jovencita me acompañará hasta la ciudad, donde la dejaré al cuidado de la señora Summers, en la calle Wigmore, hasta que entre en razón, al menos un poco. Allí podrá hacer buenos contactos, ya que todas las chicas provienen de las mejores familias. El precio es muy alto, mucho más de lo que puedo permitirme pagar. Adiós, te escribiré en cuanto llegue a la ciudad. Un abrazo, S. Vernon

CARTA 3 La señora Vernon a lady De Courcy Churchill Querida madre: Siento mucho tener que decirle que no podremos cumplir la promesa de pasar la Navidad con usted. Esa dicha nos ha sido privada por una circunstancia que, me temo, no nos servirá de compensación. Lady Susan, en una carta a su hermano, ha manifestado su intención de visitarnos casi de inmediato y, puesto que esa visita es seguramente por una cuestión de conveniencia, es imposible adivinar su duración. Yo no estaba preparada en absoluto para este hecho y tampoco puedo entender la conducta de lady Susan. Langford parecía el lugar adecuado para ella en todos los aspectos, tanto por el estilo de vida elegante y caro del lugar, como por su particular apego a la señora Manwaring, de modo que no esperaba ese honor tan pronto, aunque siempre había pensado, visto el afecto creciente que sentía por nosotros desde la muerte de su marido, que en algún momento nos veríamos obligados a recibirla. Creo que el señor Vernon fue extraordinariamente amable con ella cuando estuvo en Staffordshire. La conducta de ella con él, independientemente de su carácter general, ha sido tan inexcusablemente artera y poco generosa, desde que empezó a considerarse nuestro matrimonio, que cualquier persona menos benévola e indulgente que él no lo habría pasado por alto; aunque lo correcto era prestarle ayuda económica, tratándose de la viuda de su hermano que pasaba por momentos de apuro, no puedo dejar de considerar perfectamente innecesario que él la invitara encarecidamente a visitarnos en Churchill. De todos modos, como siempre se muestra dispuesto a pensar bien de todo el mundo, sus muestras de dolor, sus manifestaciones de arrepentimiento y, en general, su actitud de prudencia fueron suficientes para ablandarle el corazón y confiar en su sinceridad. Sin embargo, yo sigo sin convencerme de todo ello y, como ha sido ella misma quien ha escrito, no conseguiré cambiar de opinión hasta que alcance a comprender el verdadero moti-


vo de su visita. Por lo tanto, mi querida señora, ya puede adivinar con qué ánimo espero su llegada. Tendrá la oportunidad de ganarse mi consideración, con esos atractivos poderes que todo el mundo alaba en ella, aunque sin duda procuraré protegerme de su influjo, si no vienen acompañados de algo más sustancial. Ha manifestado su más ferviente deseo de conocerme, mencionando con consideración a mis hijos, pero no soy tan impresionable como para creer que una mujer que se ha com- portado con tanta despreocupación, por no decir crueldad, con su propia hija vaya a sentir apego por los míos. La señorita Vernon ingresará en una escuela de la ciudad antes de que su madre venga a nuestra casa, de lo cual me alegro, tanto por ella como por mí. Le será beneficioso separarse de su madre y, siendo una chica de dieciséis años que ha recibido una educación tan lamentable, no es una compañía muy deseable. Hace tiempo que Reginald quiere, lo sé bien, ver a la cautivadora lady Susan y esperamos que se una a nosotros muy pronto. Me alegra saber que mi padre sigue bien. Con cariño, Cath. Vernon

CARTA 4

Manwaring, privó a una agradable joven de su amante. He sabido todo esto por un tal señor Smith, que ahora vive en esta zona (he cenado con él en Hurst y Wilford) y que acaba de llegar de Langford, donde pasó una quincena en la casa con lady Susan, y cuyos comentarios son por tanto muy cualificados. ¡Qué mujer debe de ser! Ya tengo ganas de conocerla y acepto sin dudarlo tu amable invitación. Así podré formarme una idea de ese hechizo tan poderoso que es capaz de atraer la atención, al mismo tiempo y en la misma casa, de dos hombres que no estaban en posición de ofrecerle sus afectos libremente. ¡Y todo eso sin el encanto de la juventud! Me alegra saber que la señorita Vernon no acompañará a su madre a Churchill, puesto que sus modales no parecen decir mucho en su favor y, según el relato del señor Smith, es igual de aburrida que de presumida. Cuando se unen el orgullo y la estupidez, no se puede contrarrestar con disimulo, y la señorita Vernon no merece otra cosa que el desprecio más inexorable. Sin embargo, por todo lo que he podido deducir, lady Susan posee una capacidad para mostrarse astutamente cautivadora que debe de ser interesante presenciar y detectar. Pronto estaré con vosotros. Tu hermano que te quiere, R. de Courcy

El señor De Courcy a la señora Vernon Parklands Querida hermana: Os felicito, a ti y al señor Vernon, puesto que vais a recibir en vuestra familia a la seductora más consumada de Inglaterra. Siempre me han hablado de ella como de una distinguida conquistadora, pero últimamente he podido saber algunos detalles de su conducta en Langford que demuestran que no se limita a esa clase de seducción honesta que agrada a la mayoría de la gente, sino que aspira a la más suculenta gratificación, que consiste en hacer desgraciada a toda una familia. Con su comportamiento respecto al señor Manwaring, sembró los celos y la desdicha en su mujer, y con sus atenciones para con un joven enamorado de la hermana del señor

Datos Curiosos I

No hay pruebas de que Jane fuese cortejada por ningún hombre, al margen de un ligero amor juvenil con Thomas Lefroy (pariente irlandés de una amiga de Austen), a la edad de 20 años.

En Chawton, Austen no gozaba de la misma privacidad que había tenido en Steventon, y es bastante famosa la anécII dota narrada por James Austen-Leigh acerca de la puerta chirriante que Austen solicitó no fuera reparada, pues le avisaba de la llegada de algún visitante con la suficiente antelación como para esconder el manuscrito que estuviera escribiendo antes de que entrara en la habitación.


7 leer más allá La Regencia InglesaPor Valeria García Origel

El término regencia se refiere al periodo transitorio en el que el monarca titular es sustituido, generalmente por alguien de la familia real, ya sea por su incapacidad para gobernar, por ausencia, por edad en caso de que sea muy joven o muy viejo u otras situaciones. El periodo concluye cuando la causa desaparece y la regencia puede ser individual o colectiva. Entre los años 1811 y 1820, en el Reino Unido, al rey Jorge III se le consideró como no apto para gobernar, por lo que comenzó el periodo de regencia en el cual su hijo, Jorge IV, príncipe de Gales, tomó su lugar. Este periodo fue una transición entre las épocas gregoriana y victoriana y tuvo su propia cultura, política, moda, y claro, literatura. Incluida en este periodo está nuestra autora de interés, Jane Austen, a menudo considerada erróneamente escritora de la época victoriana y a quien, precisamente el príncipe en poder, admiraba enormemente y pidió se le dedicara una obra por lo que la autora le dedicó Emma. El inicio de la revolución industrial, el colonialismo, las guerras napoleónicas que convirtieron al Reino Unido en la potencia hegemónica indiscutible y la extensión del imperio británico, eran cambios importantes que la sociedad gregoriana experimentaba para comenzar la modernidad. La llegada de la burguesía significó un cambio en la jerarquía tradicional y la nobleza perdió poder en la pirámide, los cambios sociales como las reformas de las prisiones, la abolición de la esclavitud y el estado de bienestar

planteado por los intelectuales. Así mismo, la novela tuvo un resurgimiento unido al florecimiento de la clase media, y se planteó si era o no un género literario y se cuestionó su calidad. La imprenta facilitó la adquisición de libros para clases no adineradas y el número de libros publicados aumentó junto con los escritores profesionales. Se necesitaba escapar de la sociedad industrial y su rutina por lo que los personajes comienzan a ser complejos, el amor, la pasión y el terror van acompañados de personajes entrañables y desenlaces trágicos como Frankenstein. Jane mostraba una postura a favor de la novela como género de calidad pero se mostraba crítica con las novelas de baja calidad pues en cierto que hubo gran cantidad de obras repletas de clichés tanto en lenguaje como en personajes. Durante este periodo, no existía un sistema educativo formal, los niños asistían a escuelas dominicales y en familias pudientes, contrataban tutores. Existían escuelas para damas con muy mala reputación pues el nivel de educación era muy deficiente, Austen menciona mucho este tema en sus obras y aboga por una educación liberal para la mujer exponiendo como absurdo el que se dedicaran a conseguir maridos y no a cultivarse. La escritora era una mujer muy instruida para su época y su legado no sólo es valioso en la actualidad, como en el caso de otros escritores, lo fue también en su tiempo, logrando que incluso el príncipe fuera un ávido lector de sus ideas.


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OTRAS ARTES Amores de película “Escribe de aquello con lo que estás más familiarizado”. Es uno de los consejos más comunes para los que van a comenzar a escribir. ¿Pero qué quiere decir “estar familiarizado”? Muchos piensan que para escribir de aventuras, es necesario vivirlas, como fue el caso de Antoine de Saint Exupery: el autor de El Principito narraba con maestría las peripecias de un piloto aviador pues el mismo había sido uno. Pero conocer no necesariamente quiere decir vivir. Julio Verne por ejemplo, escribió algunas de las más grandes aventuras gracias a los conocimientos que adquirió en la biblioteca de Paris. De esta misma forma Jane Austen, una de las escritoras más reconocidas de la lengua inglesa y una de las más populares cuando se trata de historias de amor, se volvió referente en su género. Sin casarse nunca, el matrimonio se convirtió en el tema principal de su obra. La razón de esta elección de tema en la vida de la escritora la analiza Julian Jarrold en Becoming Jane Austen (2007). Esta historia, basada en el libro Becoming Jane Austen de Jone Spence (quién además fue asesor histórico de la película) narra la juventud de Jane Austen (Anne Hathaway) y su primer y único gran amor: Thomas Lefroy (James McAvoy). Un amor digno de una novela a través del cual descubriremos la razón de ser de las novelas de Austen. Una película que, al igual que las historias salidas de la pluma de la escritora británica, tiene todo lo que nos encanta de las historias de amor en otros tiempos: los protagonistas tienen que luchar y tomar decisiones difíciles entre su amor y la familia. Las dificultades propias de una época donde el matrimonio era más una moneda de cambio que una promesa de amor y la voluntad férrea de una mujer en un mun-

9 Por Addy Melba

do dominado por hombres. Con actuaciones sólidas (como dato curioso, Hathaway organizó una fiesta antes la noche anterior antes de grabar la escena de Jane envejecida para hacer más creíble el cansancio de sus ojos) y un guión impecable esta película nos sirve de entremés para disfrutar de la extensa gama de obras de Jane Austen y sus adaptaciones al séptimo arte. Y es que la obra de la autora y los temas de amor que tanto disfruta su público, en particular el público femenino ha dado pie a todo tipo de obras. Empezando por las comedias ligeras hollywoodenses que podríamos no imaginar su origen, como “Clueless”, que está inspirada en Emma y narra la historia de una adolescente tratando de superar la preparatoria; o “El diario de Bridget Jones”, adaptación de la adaptación. Helen Fielding, autora del libro homónimo, afirma haberse inspirado en la obra de Austen para ello. Por otro lado, las adaptaciones que tratan de ser más fieles a los textos originales, como Orgullo y Prejuicio (2005), Sensatez y sentimientos (1995), o Emma (1996) también gozan de gran popularidad y siguen reinventándose. La adaptación más reciente fue en 2016: Love and Friendship inspirada en la novela corta Lady Susan. Y por último y como advertencia, cabe mencionar las obras que entran en “otros desastres” como la trágica Orgullo, prejuicio y zombies. Donde un libro no fue suficiente para demostrar como destrozar una obra clásica, el capitalismo se encargó de generar también una película so pretexto de atraer a las audiencias amantes del terror hacia la literatura clásica. Le podemos dar puntos por realismo: de verdad puedes sentir como si un zombie te comiera el cerebro al ver semejante abuso de las licencias artísticas que se tomaron.


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escritores Queretanos Poesía

Por Martín Hurtado José Martín Hurtado Gálvez (Querétaro, Qro., 1962). Profesor normalista (Escuela Normal del Estado de Querétaro), licenciado en ciencias sociales (Escuela Normal Superior de Querétaro), licenciado en filosofía (Universidad Autónoma de Querétaro), maestro en filosofía (Universidad Autónoma de Querétaro), doctor en educación (Universidad Pedagógica Nacional). Ha coordinado y publicado investigaciones (historia, filosofía y educación) con académicos de Francia, España, Cuba, Perú y México; dichos textos han sido publicados en México, España, Alemania y Francia. Es profesor investigador de la Escuela Normal Superior de Querétaro e Investigador del Archivo Histórico de Querétaro.

Fragmentos del ser (2005)

La distancia se hunde El cielo es un abismo que se hunde entre mis ojos hay una extraña relación entre su infinito y mi mirada ambos se tejen en la distancia con hilos de viento al compás del volar de unas urracas.

Infinito Aquél punto lo veo fijamente lo recorren mis ojos acariciando su piel de polvo que se dispersa. Mi mirada se pierde entre su cuerpo, me pierdo yo, se pierde la realidad. Veo aquél punto, voy hasta él sin moverme de mi sitio. Allá, en mí, está el infinito.

Hay palabras de sal Hay palabras de sal que saben a viento seco amarillas hojas de otoño reposando su último suspiro en recortes de mármol viejo un silencio que nos aturde cuando de morir la palabra asalta viento eterno de silencios y estatuas blancas palabras de fuego nuevo -amanecer de la existencia efímera, como reflejo de luna muertala sal se ha vuelto arena tormenta amarga de hombres ajenjo polvo encendido de palabras que saben a viento seco. Una palabra sola perdida a mitad de la calle: silencio.


La distancia nos convierte a todos en objetos La distancia nos convierte a todos en objetos palabras como espejos que se pierden repitiéndose constantemente como ecos dejando atrás silencios hechos polvo que empeñados insistimos en asir. Inundamos las razones con los mitos cazadores por las noches de sí mismos ah, perdida sensación que se nos queda como último recurso imaginar que somos el objeto que aún existe y que a pesar de todo siempre estamos en ese umbral de casi estar crucificados por ese otro que nos mira y vomitamos. No hay remedio: somos el eterno extraño de siempre.

De la vida y otros excesos (2007)

Duermevela En la mañana todo se olvida. Los sueños dormitan en la madrugada de la conciencia se interrumpen se golpean y de repente -como imagen del recuerdoaparezco convertido en cadáver y la razón me da la duda el espacio la fe la sin-razón de volver a respirar el tedio. En la mañana, el que despierta no siempre soy yo.

Carroña Sentí mis huesos llenos de carne pero no dejé que me engañara la materia el olor denunció mi muerte (la putrefacción es inconfundible, sobre todo la nuestra) de qué sirve la carne Dios mío de qué sirve si alcanza solamente para disfrazar el dolor que no grita en el tiempo (la carroña humana es alimento de nosotros, los buitres). El hedor nos denuncia trae de golpe hasta vida que aún nos queda y permanecemos con el hocico lleno de viento petrificado mirando hacia la nada que rodea nuestras bocas empolvadas de tiempo.

En memoria de sus autores

(Aproximaciones a una realidad difusa, 2005) Hay que desenterrar a las palabras que aun pueden servir. Limpiarlas del polvo de la muerte. Sacudirlas hasta revivirlas. Si es necesario, golpearlas contra los silencios para que recuerden que, algún día, quizás hasta Dios las pronunció.

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Recomendaciones «ya no te quiero en mi vida, no te quiero dentro de ella» Al escuchar estas palabras, la vida de Lily Henning se derrumbó en un segundo. Sin nada que perder y sin sueños que perseguir, Lily decide mudarse a Autumn Falls, un pequeño pueblo en Virginia Occidental. Convencida en crear una nueva vida con la ayuda de su hermano Spencer, Lily trata de superar su duelo y de encontrar un sentido por el cual vivir; retoma su vida profesional convirtiéndose en reportera del periódico local y cubriendo historias poco trascendentes y aburridas para ella, nada que recordar hasta la aparición de extraños asesinatos que rompen la serenidad de Autumn Falls, un pueblo lleno de supersticiones y secretos que han sido enterrados con el paso de los años: homicidios, desapariciones y la maldición de la bruja de otoño.

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L de Lector No.25 (Julio 2017)  

AUTOR: Jane Austen

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