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No. 8 Febrero 2016

vidas

miercolees

La ficción feminista de Mary

Frankenstein

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Santiago de Querétaro, Querétaro leer más allá escritores queretanos Mary Shelley = Frankenstein

Andrea Yahuaca

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Mary Shelley

Estimado Lector de L, para este mes presentamos a la primera mujer, ¡nos tardamos 8 números!, y es que (lamentablemente) no es tan sencillo encontrar escritoras del siglo XVIII y XIX, hay pocas. La elección de Mary Shelley me parece correcta pues ella es de las que más han dado a los voraces directores cinematográficos, Frankenstein revolucionó el concepto del Prometeo moderno y lo encontramos en un sinfín de historias como un personaje visto desde distintos ángulos y facetas. Esta mujer tuvo una vida difícil, señalada socialmente por literalmente bajarle el esposo a Harriet Shelley (quien se suicida), enfrentarse (¿al karma?) a la muerte de sus primeros tres hijos, posteriormente al ahogamiento de Percy Shelley (su esposo), rodeada de amantes discretos, enfermedades, mucha escritura y publicaciones excelsas y desilusiones. Muere a los 53 años por un tumor cerebral. En el MiercoLees, las primeras dos cartas de Frankenstein son presentadas con el fin de antojarte que leas la novela completa y descubras al verdadero personaje distinto del de la televisión. En Leer más allá, Erick nos enseña que Mary es más que un éxito y que sus distintas obras son muy ricas y recomendables. En Escritores Queretanos, Andrea Yahuaca, la escritora más joven publicada con nosotros, nos regala un par de cuentos, con el objetivo de invitarte a la lectura de su Saga Hechiceros. En Recomendación, la Librería nuevos Horizontes ofrece un descuento en el libro de Charles Bukowski Tráeme tu amor y otros relatos. Arregladas las máquinas, a partir de marzo saldremos en tiempo y con más ganas. Disfruta este número. PRT


Febrero 2016 Santiago de Querétaro, Querétaro Dirección editorial Patricio Rebollar

Vidas LA FICCIÓN FEMINISTA DE MARY Héctor Alejo Rodríguez

Asistencia editorial Aline Trejo García

MiercoLees FRANKENSTEIN Mary Shelley

Circulación y promoción Librerías Nuevos Horizontes

Leer más allá MARY SHELLEY = FRANKENSTEIN Luis Erick Anaya Suirob

Escritores Queretanos en la galería / la locura Andrea Yahuaca

Relaciones Públicas Diana Pesquera Colaboradores Patricio Rebollar, Andrea Yahuaca, Diana Pesquera, Aline Trejo García, Marcela Shelley, Librería Nuevos Horizontes, Luis Erick Anaya Suirob, Héctor Alejo Rodríguez.

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blogpartres@gmail.com

Febrero 2016, año I, No. 8. L de Lector es una publicación mensual editada por Par Tres Editores, S.A. de C.V. en asociación con Librerías Nuevos Horizontes. Fray José de la Coruña 243, colonia Quintas del Marqués, 76047, Santiago de Querétaro, Querétaro. www.par-tres.com, Editor Responsable: Patricio Rebollar. ISSN: en trámite. Impreso por Grupo Excellens, calle Carrizal 29-A, colonia El Carrizal, Santiago de Querétaro, Querétaro, este número se terminó de imprimir el 20 de diciembre de 2015 con un tiraje de 300 ejemplares.

Se permite la reproducción parcial de esta obra en lo concerniente al texto del Autor del Mes en virtud de encontrarse libre de Derechos de Autor, en cuanto a las demás secciones de la publicación, se prohíbe su reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos correspondientes.


vidas La ficción feminista de Mary

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Por Héctor Alejo Rodríguez

Considerada la precursora de la novela gótica en Inglaterra, Mary W. Godwin nació en Somers Town, Londres, el 30 de Agosto de 1797. Su madre, la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, murió poco después de su alumbramiento a causa de una infección posparto. Quedó a cargo de su padre, el político filósofo William Godwin, quien le profirió una educación afín a las teorías políticas liberales, además de confiarle el acceso a los libros de su biblioteca y motivarla con las conversaciones de los intelectuales que los visitaban. Las obras publicadas de su madre la influyeron decisivamente durante su infancia. En el verano de 1812, por el interés de su padre en formarla como filósofa y escéptica, Mary vivió en Dundee, Escocia, en casa de William Baxter, conocido por sus ideas de política radical. Ahí, concibió las primeras imágenes de lo que posteriormente escribiría. A su regreso a Londres, en noviembre de 1812, conoce a un joven poeta y discípulo de su padre, Percy Bysshe Shelley y a su esposa Harriet Westbrook Shelley. Afectado por la belleza de Mary y su despierta intelectualidad, Shelley frecuenta la casa de los Godwin. Sus ideales comunes los acercan. William Godwin descubre las relaciones en 1814 y las desaprueba. Poco después, Mary huye con Percy a Francia, y en su amplio recorrido por el continente conocen a Lord Byron. En 1815, pierde a su primogénita a los once días de su nacimiento. Harriet, esposa de Percy, se suicida en 1816, lo que le permite a este casarse con Mary. El segundo hijo del ahora matrimonio Shelley, William,

nace ese mismo año y muere de malaria en 1819. Durante 1817, Mary publica Historia de una excursión de seis semanas por Francia, Suiza, Alemania y Holanda, con cartas descriptivas de un viaje por el lago de Ginebra, y los glaciares de Chamouni, basado en su travesía por Europa con Percy. Ese mismo año, nace su hija Clara Everina, quien fallece por disentería al año siguiente. Del cúmulo de sus tragedias, desciende su notable novela Frankenstein, publicada en 1818. En el transcurso de 1819, viviendo en Italia, escribe su novela autobiográfica Mathilda, que se publicaría después de su muerte. Comienza a escribir una novela de corte histórico y fuerte facción feminista, a partir de 1820, con el título de Valperga, publicada en 1823. La desesperación la alcanza en 1822, tras la muerte de Percy Shelley, al ahogarse navegando su propio barco cuando regresaba de Livorno a Lerici. Posterior a la pérdida, Mary se dedica por completo a la escritura y a editar obras de su esposo como Poemas Póstumos de Percy Bysshe Shelley (1824) y Obras Poéticas de Percy Bysshe Shelley (1839). Escribió El último hombre en 1826. Perkin Warbeck en 1830, Lodore en 1835 y Falkner en 1837. Contribuyó con artículos biográficos para la Cabinet Cyclopaedia. Su último libro Caminatas en Alemania e Italia en 1840, 1842 y 1843, fue publicado en 1844. Mary Shelley murió a los 53 años, a causa de un tumor cerebral.


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Frankenstein CARTA 1 A la señora SAVILLE, Inglaterra San Petersburgo, 11 de diciembre de 17...

Te alegrarás de saber que ningún percance ha acompañado el comienzo de la empresa que tú contemplabas con tan malos presagios. Llegué aquí ayer, y mi primera obligación es tranquilizar a mi querida hermana sobre mi bienestar y comunicarle mi creciente confianza en el éxito de mi empresa. Me encuentro ya muy al norte de Londres, y andando por las calles de Petersburgo noto en las mejillas una fría brisa norteña que azuza mis nervios j me llena de alegría. ¿Entiendes este sentimiento? Esta brisa, que viene de aquellas regiones hacia las que yo me dirijo, me anticipa sus climas helados. Animado por este viento prometedor, mis esperanzas se hacen más fervientes y reales. Intento en vano convencerme de que el Polo es la morada del hielo y la desolación. Sigo imaginándomelo como la región de la hermosura y el deleite. Allí, Margaret, se ve siempre el sol, su amplio círculo rozando justo el horizonte y difundiendo un perpetuo resplandor. Allí pues con tu permiso, hermana mía, concederé un margen de confíanza a anteriores navegantes, allí, no existen ni la nieve ni el hielo y navegando por un mar sereno se puede arribar a una tierra que supera, en maravillas y hermosura, cualquier región descubierta hasta el momento en el mundo habitado. Puede que sus productos y paisaje no tengan precedente, como sin duda sucede con los fenómenos de los cuerpos celestes de esas soledades inexploradas. ¿Hay algo que pueda sorprender en un país donde la luz es eterna? Puede que allí encuentre la maravillosa fuerza que mueve la brújula; podría incluso llegar a comprobar mil observaciones celestes que requieren sólo este viaje para deshacer

Por Mary Shelley

para siempre sus aparentes contradicciones. Saciaré mi ardiente curiosidad viendo una parte del mundo jamás hasta ahora visitada y pisaré una tierra donde nunca antes ha dejado su huella el hombre. Estos son mis señuelos, y son suficientes para vencer todo temor al peligro o a la muerte e inducirme a emprender este laborioso viaje con el placer que siente un niño cuando se embarca en un bote con sus compañeros de vacaciones para explorar su río natal. Pero, suponiendo que todas estas conjeturas fueran falsas, no puedes negar el inestimable bien que podré transmitir a toda la humanidad, hasta su última generación, al descubrir, cerca del Polo, una ruta hacia aquellos países a los que actualmente se tarda muchos meses en llegar; o al desvelar el secreto del imán, para lo cual, caso de que esto sea posible, sólo se necesita de una empresa como la mía. Estos pensamientos han disipado la agitación con la que empecé mi carta y siento arder mi corazón con un entusiasmo que me transporta; nada hay que tranquilice tanto la mente como un propósito claro, una meta en la cual el alma pueda fiar su aliento intelectual. Esta expedición ha sido el sueño predilecto de mis años jóvenes. Apasionadamente he leído los relatos de los diversos viajes que se han hecho con el propósito de llegar al Océano Pacífico Norte a través de los mares que rodean el Polo. Quizá recuerdes que la totalidad de la biblioteca de nuestro buen tío Thomas se reducía a una historia de todos los viajes realizados con fines exploradores. Mi educación estuvo un poco descuidada, pero fui un lector empedernido. Estudiaba estos volúmenes día y noche y, al familiarizarme con ellos, aumentaba el pesar que sentí cuando, de niño, supe que la última voluntad de mi padre en su lecho de muerte prohibía a mi tío que me permitiera seguir la vida de marino. Aquellas visiones se desvanecieron cuando entré en contacto por primera vez


con aquellos poetas cuyos versos llenaron mi alma y la elevaron al cielo. Me convertí en poeta también y viví durante un año en un paraíso de mi propia creación; me imaginé que yo también podría obtener un lugar allí donde se veneran los nombres de Homero y Shakespeare. Tú estás bien al corriente de mi fracaso y de cuán amargo fue para mí este desengaño. Pero justo entonces heredé la fortuna de mi primo, y, mis pensamientos retornaron a su antiguo cauce. Han pasado seis años desde que decidí llevar a cabo la presente empresa. Incluso ahora puedo recordar el momento preciso en el que decidí dedicarme a esta gran labor. Empecé por acostumbrar mi cuerpo a la privación. Acompañé a los balleneros en varias expediciones al mar del Norte y voluntariamente sufrí frío, hambre, sed y sueño. A menudo trabajé más durante el día que cualquier marinero, mientras dedicaba las noches al estudio de las matemáticas, la teoría de la Medicina y aquellas ramas de las ciencias físicas que pensé serían de mayor utilidad práctica para un aventurero del mar. En dos ocasiones me enrolé como segundo de a bordo en un ballenero de Groenlandia y ambas veces salí con éxito. Debo reconocer que me sentí orgulloso cuando el capitán me ofreció el puesto de piloto en el barco y me pidió reiteradamente que me quedara ya que tanto apreciaba mis servicios. Y ahora, querida Margaret, ¿no merezco llevar a cabo alguna gran empresa? Podía haber pasado mi vida rodeado de lujo y comodidad, pero he preferido la gloria a cualquiera de los placeres que me pudiera proporcionar la riqueza. ¡Si tan sólo una voz, alentadora me respondiera afirmativamen¬te! Mi valor y mi resolución son firmes, pero mis esperanzas fluctúan y mi ánimo se deprime con frecuencia. Estoy a punto de emprender un largo y difícil viaje, cuyas vicisitudes exigirán de mí todo mi valor. Se me pide no sólo que levante el ánimo de otros, sino que conserve mi entereza cuando ellos flaqueen. Esta es la época más favorable para viajar por Rusia. Vuelan sobre la nieve en sus trineos; el movimiento es agradable y, a mi modo de ver, mucho más cómodo que el de los coches de caballos ingleses. El frío

no es extremado, si vas envuelto en pieles, atuendo que yo ya he adoptado. Hay una gran diferencia entre andar por la cubierta y permanecer sentado, inmóvil durante horas, sin hacer el ejercicio que impediría que la sangre se te hiele materialmente en las venas. ¡No tengo la intención de perder la vida en la ruta entre San Petersburgo y Arkángel. Partiré hacia esta última ciudad dentro de dos o tres semanas, y pienso fletar allí un barco, cosa que me será fácil si le pago el seguro al dueño; también contrataré cuantos marineros considere precisos de entre los que están acostumbrados a ir en balleneros. No pienso navegar hasta el mes de Junio; y en cuanto a mi regreso, querida hermana, ¿cómo responder a esta pregunta? Si tengo éxito, pasarán muchos, muchos meses, incluso años, antes de que tú y yo nos volvamos a encontrar. Si fracaso, me verás o muy pronto, o nunca. Hasta la vista, mi querida y excelente Margaret. Que el cielo te envíe todas las bendiciones y a mí me proteja para que pueda atestiguarte una y otra vez mi gratitud por todo tu amor y tu bondad. Tu afectuoso hermano, ROBERT WALTON.

CARTA 2 A la señora SAVILLE, Inglaterra Arkángel, 28 de marzo de 17..

¡Qué despacio pasa aquí el tiempo, rodeado como estoy de nieve y hielo!. Sin embargo, he dado ya un segundo paso hacia la realización de mi empresa. He fletado un barco y estoy ocupado en reunir la tripulación; los que ya he contratado parecen hombres en quienes puedo confiar e indudablemente están dotados de invencible valor. Tengo, empero, un deseo aún por satisfacer y este vacío me acucia ahora de manera terrible. No tengo amigo alguno, Margaret; cuando arda con el entusiasmo del éxito, no habrá nadie que comparta mi


alegría; si soy víctima del desaliento, nadie se esforzará por disipar mi desánimo. Podré plasmar mis pensamientos en el papel, cierto, pero es un pobre medio para comunicar los sentimientos. Añoro la compañía de un hombre que pudiera compenetrarse conmigo, cuya mirada respondiera a la mía. Me puedes tachar de romántico, querida hermana, pero echo muy en falta a un amigo. No tengo a nadie cerca que sea tranquilo a la vez que valeroso, culto y capaz, cuyos gustos se parezcan a los míos, que pueda aprobar o corregir mis proyectos. ¡Qué bien enmendaría un amigo así los fallos de tu pobre hermano! Soy demasiado impulsivo en la ejecución y demasiado impaciente con los obstáculos. Pero aún me resulta más nocivo el hecho de haberme autoeducado. Durante los primeros catorce años de mi vida corrí por los campos como un salvaje, y no leí nada salvo los libros de viajes de nuestro tío Thomas. A esa edad empecé a familiarizarme con los renombrados poetas de nuestra patria. Pero no vi la necesidad de aprender otras lenguas que la mía hasta que no estaba en mi poder el sacar los máximos beneficios de esta convicción. Tengo ahora veintiocho años, y en realidad soy más inculto que muchos colegiales de quince. Es cierto que he reflexionado más, y que mis sueños son más ambiciosos y magníficos, pero carecen de equilibrio (como dicen los pintores). Me hace mucha falta un amigo que tuviera el suficiente sentido común como para no despreciarme por romántico y que me estimara lo bastante como para intentar ordenar mi mente. Bien, son éstas lamentaciones vanas; sé que no encontraré amigo alguno en el vasto océano, ni siquiera aquí, en Arkángel, entre mercaderes y hombres de mar. Sin embargo, incluso en estos rudos corazones laten algunos sentimientos, extraños a la escoria de la naturaleza humana. Mi lugarteniente, por ejemplo, es un hombre de enorme valor e iniciativa, empecinado en su afán de gloria. Es inglés, y, aunque lleno de prejuicios nacionales y profesionales, jamás limados por la educación, retiene algunas de las más preciosas cualidades humanas. Lo conocí a bordo de un ballenero, y, al saber que se encontraba en esta ciudad sin trabajo, no tuve ninguna dificul-

tad para persuadirlo de que me ayudara en mi aventura. El capitán es una persona de excelente disposición y muy querido en el barco por su amabilidad y flexibilidad en la disciplina. Tanta es la bondad de su naturaleza, que no quiere calar (deporte favorito aquí) casi la única diversión, porque no soporta derramar sangre. Es además de una heroica generosidad. Hace algunos años se enamoró de una joven rusa de familia relativamente acomodada; tras hacerse con una considerable fortuna por la captura de navíos enemigos, el padre de la joven dio su consentimiento al matrimonio. Él vio a su prometida una vez antes de la ceremonia. Bañada en lágrimas, se le arrojó a los pies, y le suplicó la perdonara, a la vez que le confesaba su amor por otro hombre con el cual su padre nunca consentiría que se casara, ya que carecía de fortuna. Mi desprendido amigo tranquilizó a la suplicante muchacha y, en cuanto supo el nombre de su amado, abandonó al instante su galanteo. Había ya comprado con su dinero una granja, en la cual pensaba pasar el resto de su vida, pero se la cedió a su rival, junto con el resto de su fortuna, para que pudiera comprar algunas reses. El mismo solicitó del padre de la joven el consentimiento para la boda, mas el anciano se negó considerándose en deuda de honor con mi amigo, el cual, al ver al padre en actitud tan inflexible, abandonó el país para no regresar hasta saber que su antigua novia se había casado con el hombre a quien amaba. «¡Qué persona tan noble!», exclamarás sin duda, y así es, pero desgraciadamente ha pasado toda su vida a bordo de un barco y apenas tiene idea de algo que no sean las maromas y los obenques. Mas no pienses que el que me queje un poco, o crea que quizá nunca llegue a conocer el consuelo para mi tristeza, signifique que titubeo en mi decisión. Esta es tan firme como el destino mismo, y mi viaje se ve retrasado tan sólo porque espero un tiempo favorable que me permita zarpar. El invierno ha sido tremendamente duro; pero la primavera promete ser buena e incluso parece que se adelantará, de modo que quizá pueda hacerme a la mar antes de lo previsto. No actuaré con precipitación; me conoces lo suficientemente bien como


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más de SHELLEY para fiarte de mi prudencia y moderación cuando tengo confiada la seguridad de otros. No puedo describirte la emoción que tengo ante la proximidad del comienzo de mi empresa. Es imposible transmitirte una idea de la tremenda emoción, mezcla de agrado y de temor, con la cual me dispongo a partir. Marcho hacia lugares inexplorados, hacia «la región de la brumas la nieve», pero no mataré a ningún albatros, así que no temas por mi suerte. ¿Te encontraré de nuevo, tras cruzar inmensos mares y rodear los cabos de Africa o América? ,No me atrevo a esperar tal éxito, y no obstante no puedo soportar la idea del fracaso. Continúa aprovechando toda oportunidad de escribirme; puede que reciba tus cartas (si bien hay pocas esperanzas) cuando más las necesite para animarme. Te quiero mucho. Recuérdame con afecto si no vuelves a saber de mí. Tu afectuoso hermano, ROBERT WALTON

Por la editorial FRANKENSTEIN MARY SHELLEY El joven científico Víctor Frankenstein ha creado algo sorprendente, pero al mismo tiempo horrible: un ser viviente a partir de carne y huesos de muertos. Sin embargo, ¡su creación se convierte en un monstruo! La criatura pronto descubre que su espantosa apariencia ahuyenta a cualquier posible compañero. Ahora, Víctor Frankenstein debe detener a su creación antes de que la soledad de la criatura se transforme en violencia

Datos Curiosos

I

La obra Frankenstein también es conocida como el “Moderno Prometeo” (The Modern Prometheus) y fue publicada cuando Mary tenía 20 años de edad.

II Los tres personajes principales de su

novela Mathilda están inspirados en su padre, William Godwin, su esposo Percy Shelley y en ella misma.

IIIEscribió para el popular anuario de la

época, The Keepsake, más de doce historias cortas, muy poco conocidas. Su novela Valperga, originalmente ti-

IV tulada “Castruccio, Prince of Lucca”, sufrió dicho cambio de título al percatarse que la relevancia de la historia la ostentaba Euthanasia, el personaje femenino, y no Castruccio.

V Los paisajes de Dundee, Escocia, am-

bientaron los escenarios de su novela Mathilda.


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CARTELERA CULTURAL

¿Ya lo leíste? Dinos de que obra literaria se trata y llévate un libro.

Robert Neville está atorado en L.A. en una situación complicada pues una plaga infectó a todos convirtiéndolos en vampiros/zombies a los que caza de día y se esconde de noche. Las primeras dos personas que respondan correctamente * a partir del 15 de Febrero, ganarán un libro.**

Envía tu respuesta a blogpartres@gmail.com

Felicitamos a Rebeca Reyes Retana y Gloria Orvañanos, por contestar correctamente al ¿Ya lo leíste? de la edición 7; agradecemos a los demás lectores por su decidida participación. La obra del número anterior se trata de Drácula, de Bram Stoker, publicada en 1897 y supuestamente basada en la vida del emperador Vlad Draculea (Vlad Tepes, o el Empalador). *Para obtener el premio y no ser descalificado, el concursante deberá enviar en el correo nombre completo, edad y su email. Limitado a un premio por participante cada número. ** El nombre de los ganadores y la respuesta se publicarán en el próximo número de L de Lector. El plazo para enviar sus respuestas es el 29 de Febrero. El plazo para recoger los premios vence el viernes 25 de Marzo de 2016.


leer más allá

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Mary Shelley = Frankenstein En nuestros tiempos es muy común oír en el mundo de la música del término “one hit wonder” (maravillas de un éxito), este término lo dicen cuando es alguien o un grupo que tiene(n) un éxito (hit en inglés) que alcanza el tope en la popularidad y no dan con otro de estos sonadísimos fenómenos de las masas. Para que me entiendan algunos son casos como New Radicals con You Get What You Give, Haddaway con What Is Loves, Iron Butterfly con In-A-Gadda-Da-Vida o Los del Río con Macarena. Dentro del género literario este tipo de fenómenos también se llega presentar como es el caso que hoy nos ocupa, Mary Shelley con Frankenstein, Stendhal con rojo y negro, Dante Aligeri con la divina comedia o Bram Stoker con Drácula. Este tipo de fenómenos de los medios tienen la primera característica de eso, son un fenómeno, si se fijan bien creo que la mayoría reconoce ese gran hit, y creo también que en muchos casos no sabemos ni quien lo canta o escribe (si lo reconozco yo pase muchos años sin saber que Chumbawamba canta “Tubthumping”, y también confieso que escribirlo me es difícil, gracias san google) con la obra de Shelley debo ser confeso, me ocurrió lo mismo, de no ser porque me llegó un libro con su obra poética, jamás, de todos los jamases jamaseños me imaginé que parte de su obra fuera poética, asi que me decidí a leerla y la verdad es que después de mucho estarle hurgando y rumeando todo el libro, (como buen poeta criticón) me fui haciendo una imagen de la realidad que vivió esta mujer. Ya entrando en materia del contexto creativo y biográfico de esta mujer, me

Por Luis Erick Anaya Suirob

puse a leer un poco sobre su vida confirmando que las conclusiones que lo melosamente sobrio de su obra me había dejado entre ver, una mujer que vivió en una época difícil, sínicamente machista, abiertamente transgresora pero por sobre todo en sus latitudes rica de una moral victoriana condenatoria y pro-juzgante, y ella una mujer que por lo visto no iba del todo bien con este que hacer del pensar de su época, una mujer de gustos más, gustosos, que la empujan a una vida de plano trágica, imagínense en esos vivires, yo creo que incluso su servidor escribiría sombrío y cansado, se mal caso, se divorcia en esa época, (que aun que no era la Hispania los británicos no eran nada open mind en ese aspecto) se relaciona con un casado al que se le muere la esposa (si ya sé que suena sospechoso) y termina casada con él y toda la carga moralina que eso conlleve, además de que parece castigo que sus hijos se van muriendo conforme los va teniendo. En fin creo que si una lección nos deja esto es que un autor tiene más que decir que solo su obra, y que se puede escarbar y descubrir que no solo escribieron ese gran hit, hay mas carnita que no resuena tanto. Un servidor se despide y les deseo felices letras.

“Este es el movimiento de quienes nos gusta leer, porque nos hace sentir bien” www.queretarolector.com


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escritores Queretanos En la galería / La locura

Por Andrea Yahuaca

Andrea Yahuaca Santana nació en Atotonilco el Alto, Jalisco en 1992. Al poco de cumplir un año, se mudó con su familia a Querétaro, Querétaro, donde actualmente reside y donde estudia Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Aunque mostró siempre gran sensibilidad hacia todas las bellas artes, desde una edad corta tuvo una inclinación hacia la literatura, siempre su asignatura favorita, siendo sus primeros contactos con ella en concursos de cuento y oratoria. Sintiéndose por lo general fuera de un círculo social y desinteresada por el tener que encajar, buscó un escape en las ideas que rebosaban en su mente, comenzando a escribir más seriamente a los diecisiete años. Los trabajos de C.S. Lewis y J.R.R Tolkien, tuvieron una fuerte influencia en ella, adentrándola al mundo de la novela fantástica. En la galería oscuro enmarcaba las facciones redondeadas y suaves, una sonrisa se escondía –Por aquí, por favor –invitó el guía, pa- en su expresión. “La Gioconda”, leí en la reciendo terriblemente apresurado. ¿Pri- inscripción. Seguí avanzando y me detuve sa en una galería de arte? ¿Qué clase de frente a otro cuadro. El marco era dorado persona haría prioridad el apremio en un y tenía figuras talladas en él. lugar donde hay tanto que apreciar? Hice Aquella obra me parecía diferente a las caso omiso de su indicación y dejé que el demás. También era una mujer, pero hagrupo se adelantara con su atmósfera de bía algo un poco más tangible en su miesnobismo hacia el siguiente salón, hasta rada. Sus ojos encerraban un secreto; me desaparecer de mi vista. miraban fijamente mientras me obligaban Me tomé mi tiempo para elegir desde le- a intentar descifrarlo. Podía encontrar un jos una obra para mirar, para dejar que mis atisbo de sufrimiento en ellos; era una ojos se fundieran en el lienzo hasta que mi mezcla de cansancio y frustración. Casi cuerpo comenzara a ser parte de ella. Era podía adivinar que había estado llorando una galería relativamente pequeña, arma- momentos antes de ser retratada; lo poda ye ideada por el viejo rico del diminuto día notar en la sutil hinchazón y en la casi pueblo en el que yo vivía. Había de todo imperceptible curva descendente de sus un poco, y desde luego nada era original. comisuras. Me entraron unas ganas treNo muchas de las obras llamaban mi aten- mendas de hablar con ella, de preguntarle ción, así que continué caminando junto qué la entristecía. Luego miré su boca; era al muro, manteniendo siempre una mano apenas una línea inexpresiva que, irónicapegada a él. Podía sentir el arte que latía mente, transmitía su necesidad de hablar. desde el posterior de las paredes debajo de Pero no se atrevía. No parecía querer que las yemas de mis dedos, y se infiltraba en nadie supiera qué era lo que la acongojaba. cada poro de mi piel. Pero yo lo supe casi de inmediato: era la Miré de reojo hacia el marco de madera soledad. Una soledad ostensible y transpaque se encontraba a unos cuantos pasos rente. ¿Y cómo lo supe? Porque la soledad delante de mí. Fue el aspecto desgastado es la línea de expresión que no miente: se que tenía lo que llamó mi atención. El nota en los ojos, en la boca, en las cejas, grupo ya no estaba en el mismo lugar que pero más importantemente, en las maryo, así que me permití permanecer allí, cas aun negruzcas de las lágrimas que han inmóvil, mirando: Un rostro de mujer de sido derramadas sin que nadie pregunte o aspecto maduro, aunque fresco; su cabello le importe de dónde vienen. Sin que nadie


las note; sin que nadie las seque. Mientras escrutaba cada milímetro de su rostro, ella parecía hacer lo mismo conmigo. Por un momento me pregunté si los cuadros nos miran a nosotros cuando los admiramos a detalle. ¿Qué pensaría aquella mujer de mí? ¿Encontraría también algún secreto encerrado en mis ojos? ¿Se daría cuenta de que mis labios querían pronunciar también tantas cosas que callaba? Aquél pensamiento me asustó y lejos de seguir mirando, aparté los ojos de aquella aterradora tortura y me encontré a lo lejos con uno de los conserjes del lugar. –Disculpe –le dije. El anciano levantó apenas la mirada y me observó con indiferencia–. Esta pintura no tiene ninguna inscripción, ¿sabe cómo se llama? –¿Cuál? –Inquirió el hombre, pareciendo desconcertado. –Ésta –repetí, señalándola. Él llevó sus ojos hasta el marco frente al que había estado parada y luego de estudiarlo unos momentos, se volvió de nuevo hacia mí. Y mirándome casi con lástima, se acercó lentamente hasta donde yo estaba, sosteniendo con una mano el trapeador. –Ese, señorita –habló firme y claramente el conserje–, es un espejo. La Locura El segundero se movía de manera extraña: frenética, sin sentido. Aunque aquello sólo yo lo percibía; llevaba demasiado contando el tiempo, era por eso que había dejado de avanzar con coherencia. Ella seguía durmiendo, como desde hacía seis meses. Nadie era capaz de decirme cuándo terminaría, nadie tenía las respuestas a mis preguntas, y una pregunta que carece de respuesta se convierte en un demonio que reside en nuestra mente y no paga renta. Sus ojos habían estado cerrados tanto tiempo que ya había olvidado cómo miraban; su sonrisa estaba apagada y su voz era cada vez un recuerdo más vago en mi mente. Toda ella como individuo comenzaba a resbalárseme entre los dedos; me

costaba trabajo tratar de pintarla con mi imaginación y la esperanza se me agotaba. El único motor a mi deseo era el monitor que seguía marcando los latidos de su corazón. A veces sentía que también marcaba los míos y que era lo único que me mantenía con vida, sobreviviendo a su lado igualmente encadenado a esa máquina, pero era más una cuenta regresiva que un marcador. Estaba cansado de hablarle a un cuerpo y no a una persona. Estaba cansado de no obtener una respuesta al decir algo; de terminar cada “conversación” con lágrimas necias y estúpidas. Pero ¿qué otra opción me quedaba? Eso que dicen de que la esperanza muere al último, es cierto. Al principio había veces que realmente pensaba que estaba dormida, que en cualquier momento abriría los ojos. Pero uno sólo se puede engañar durante cierto tiempo y la realidad siempre tiene una manera nada sutil de aplastar nuestras fantasías con cinismo, casi con placer. Así que ¿qué podía hacer, sino esperar? ¿Qué podía hacer sino mentirme a mí mismo? Nada. Sólo nada. Eso es lo que obtenía, eso es lo que había estado sucediendo con mi vida durante todo ese tiempo, y eso era lo que me ganaba todas las noches que me pasaba mirándola, esperando que abriera los ojos como por arte de magia hasta que me quedaba dormido. Y la había visto hacerlo tantas veces en mi mente, que ya no sabía distinguir la realidad de la fantasía; no supe que era verdad cuando la vi hacerlo por fin. La realidad me engañó con una trampa tan elaborada como lo es la muerte, y no me dejó salir de ella hasta que fue demasiado tarde; su realidad ya no era parte de la mía. Biblioteca Digital de Escritores Queretanos Más textos de Andrea Marlene Viento de Marzo No soy tan rara


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Recomendaciones

Una estrella desaparecida del cielo, la inexplicable muerte de una princesa en la víspera de su compromiso, y el deseo pedido por un joven príncipe bajo el manto negro de la noche. ¿Sería posible que estuvieran conectados? Leander, el heredero único a la corona Rhirel, deberá emprender un viaje para revivir a su prometida, encontrándose en su camino con la joven Glyndialynn, cuyo destino encierra un misterio que podría cambiar el curso del universo entero.

TRÁEME TU AMOR Y OTROS RELATOS CHARLES BUKOWSKI

Los tres relatos de este libro exploran -como casi toda la obra de Charles Bukowski (1920-1994)-, la vida y las relaciones de norteamericanos empobrecidos, con el trabajo, el alcohol y el sexo. Las ilustraciones de Robert Crumb (1944), uno de los fundadores del cómic underground, complementan con magistral coherencia la sór dida atmósfera que respiran los individuos en una sociedad de perdedores. Esta obra llevará por nombre Tráeme tu amor, título del último relato de este libro en el cual un hombre visita a su mujer que, enferma, entre otras cosas, de celos, está en un hospital siguiendo un tratamiento psiquiátrico que quizá otros necesitan más que ella. No funciona el negocio. Un cómico de baja monta y el inevitable momento de su decadencia final, cuando la puerta giratoria del éxito lo expulsa mientras hace entrar al sucesor. Contra aquel telón. En los duros años de la Depresión de la década del 30, tres amigos adolescentes tratan a veces de librarse del exceso de energía juvenil peleándose a puñetazos durante horas, y dedican los domingos a excitarse con deplorables espectáculos de striptease. Las obras fueron publicadas en Estados Unidos entre 1975 y 1984 y hasta hoy no han sido editadas en España. Librerías Nuevos Horizontes te regala un 10% *Aplican restricciones. Descuento válido en sucursales Querétaro.

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L de Lector No. 8 (Febrero)  

Autor: Mary Shelley

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