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de Lector vidas

miercolees

El verdadero poeta

Toledo

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José Zorrilla

No. 7 Enero 2016

Santiago de Querétaro, Querétaro leer más allá escritores queretanos

Zorrilla, la envidia del poeta

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Romina Cazón

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Empezamos 2016 con gusto y literatura. Este número presentamos a José Zorrilla, un fantástico y muy completo poeta del siglo XIX, que nació en España y allá murió, aunque durante su vida vivió en Londres, París, México y Cuba. Se hizo famoso por su dramaturgia, sus obras fueron llevadas al teatro e incluso compradas por temporadas completas para ser ofertadas a todo el público que amaba el drama de Zorrilla. Hombre débil ante la lujuria, ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política, según lo escribió su biógrafo Narciso Alonso Cortés. José Zorrilla muere el 23 de enero de 1893 debido a una mala operación que pretendía extirparle un tumor en el cerebro. En el MiercoLees, el magnífico poema de Toledo, tan bello que dan ganas de ir a España y quedarse una noche en esa ciudad donde “El soplo abrasador del cierzo impío, Ciñó bramando sus tostados muros, Y entre las hondas pálidas de un río, Una ciudad de escombros levantó.”. En Leer más allá, Erick comparte nuestro disfrute de la lectura de la poesía de Zorrilla, que no acaba de alejarse de la métrica que lleva dentro de su quehacer dramaturgo. En Escritores Queretanos, Romina Cazón, ávida poeta y editora de la Revista y Ediciones el Humo, nos comparte una selección de varios poemas. En Recomendación, la Librería Nuevos Horizontes ofrece un descuento en el libro de Jim Morrison Los amos, apuntes sobre las visiones. Inicia este año proponiéndote todas las lecturas que te recomendamos. La lista será de por lo menos doce autores este 2016 con diversas obras para que disfrutes. PRT


Enero 2016 Santiago de Querétaro, Querétaro Dirección editorial Patricio Rebollar

Vidas El verdadero poeta Patricio Rebollar

Asistencia editorial Aline Trejo García

MiercoLees toledo José Zorrilla

Circulación y promoción Librerías Nuevos Horizontes

Leer más allá zorrilla, la envidia del poeta Luis Erick Anaya Suirob

Escritores Queretanos varios poemas Romina Cazón

Relaciones Públicas Diana Pesquera Colaboradores Patricio Rebollar, Romina Cazón, Diana Pesquera, Aline Trejo García, Marcela Shelley, Librería Nuevos Horizontes, Luis Erick Anaya Suirob.

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blogpartres@gmail.com

Enero 2016, año I. L de Lector es una publicación mensual editada por Par Tres Editores, S.A. de C.V. en asociación con Librerías Nuevos Horizontes. Editor Responsable: Patricio Rebollar. Impreso por Excellens en Santiago de Querétaro, Querétaro. Se permite la reproducción parcial de esta obra en lo concerniente al texto del Autor del Mes en virtud de encontrarse libre de Derechos de Autor, en cuanto a las demás secciones de la publicación, se prohíbe su reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos correspondientes.


vidas El verdadero poeta José Zorrilla es considerado el principal representante del romanticismo medieval y legendario. Nace en Valladolid, España el 21 de febrero de 1817. Estudió leyes en la Universidad de Toledo y terminó en 1835 en la Universidad de Valladolid, publicando sus primeros versos en el diario El Artista y pronunció discursos revolucionarios en el Café Nuevo que lo llevaron a ser perseguido por la policía; terminó refugiado en casa de un gitano, haciéndose, además, amigo de Miguel de los Santos Álvarez y del italiano Joaquín Massard. Abandonó su carrera universitaria, mudándose a Madrid, alcanzando su fama tras una lectura realizada de sus versos ante el cadáver de Larra en 1837. De allí, ocupó el cargo de redacción en El Español, donde publicó la serie de poemas titulada Poesías, una serie de ocho volúmenes que terminó en 1840. También escribió en El Porvenir, empezando a frecuentar la tertulia de El Parnasillo, leyendo así poemas en El Liceo. En 1838 se casa con Matilde O’Reilly, una viuda arruinada mucho mayor que él y que además tenía un hijo; un evidente matrimonio infeliz, pues tuvieron un hijo que murió y Zorrilla se dedicó a tener amantes. Se dedicó a escribir, por un tiempo, leyendas, tales como Cantos del trovador entre 1840 y 1841, Vigilias del estío en 1842 y da a conocer sus obras teatrales El zapatero y el rey y El eco del torrente y Los dos virreyes, Flores Perdidas en 1843, Recuerdos y fantasías en 1844, Un testigo de bronce en 1845, en las que resucita a la España medieval y renacentista que ya se había olvidado. En 1845, abandona a su esposa y se muda a París, donde mantuvo amistad

3 Por Patricio Rebollar

con Alexandre Dumas, Víctor Hugo, Théophile Gautier, Alfred Musset, entre otros. Volvió a Madrid al año siguiente al morir su madre. Vendió sus obras a la casa Baudry de París, que las publicó en tres tomos en 1847. Huyendo de su mujer, regresó a París en 1851, donde endulzó sus penas con su amante Leila, a la que se le entregó apasionadamente. Viajó a Londres en 1853, acompañado de sus inseparables apuros económicos, de los que le sacó el famoso relojero Losada. En 1855 viajó a México, primero bajo el gobierno liberal (1854 -1866) y después bajo la protección y mecenazgo del emperador Maximiliano quien lo nombró director del Teatro nacional, viviendo aquí durante once años, con una interrupción en 1858 que pasó en Cuba. Muerta su esposa, regresó a Madrid en 1866, donde se enteró del fusilamiento de Maximiliano en el cerro de las campanas y vertió todo su odio contra los liberales mexicanos en uno de sus poemas, entre los mencionados estaban Napoleón III y el Papa, quienes habían abandonado a su amigo de Hasburgo. En 1869 se casa nuevamente con la actriz Juana Pacheco. Durante esos años escribió Recuerdos del tiempo viejo (18801883), La leyenda del Cid (1882), El cantar del romero (1883) y Mi última brega (1888). Viajó con su nueva esposa a Roma en 1871 e ingresó en la Real Academia en 1882. Fue coronado como poeta en el alcázar de Granada en 1889 por el duque de Rivas, en representación de la reina regente. Muere en Madrid el 23 de enero de 1893 como consecuencia de una operación efectuada para extraerle un tumor cerebral. Fue sepultado en el cementerio de San Justo de Madrid.


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Toledo I Negra, ruinosa, sola y olvidada, Hundidos ya los pies entre la arena, Allí yace Toledo abandonada, Azotada del tiento y del turbión. Mal envuelta en el manto de sus reyes, Aun asoma su frente carcomida; Esclava, sin soldados y sin leyes, Duerme indolente al pie de su blasón. Hoy sólo tiene el gigantesco nombre, Parodia con que cubre su vergüenza, Parodia vil en que adivina el hombre Lo que Toledo la opulenta fue. Tiene un templo sumido en una hondura, Dos puentes, y entre ruinas y blasones Un alcázar sentado en una altura, Y un pueblo triste que vegeta al pie. El soplo abrasador del cierzo impío Ciñó bramando sus tostados muros, Y entre las hondas pálidas de un río Una ciudad de escombros levantó. Está Toledo allí: yace tendida En el polvo, sin armas y sin gloria, Monumento elevado a la memoria De otra ciudad inmensa que se hundió. Alguna vez sobre la noche umbría, De este montón de cieno y de memorias Se levanta dulcísima armonía..., Cruza las sombras cenicienta luz: Se oye la voz del órgano que rueda Sobre la voz del viento y de las preces; Una hora después apenas queda Un altar, un sepulcro y una cruz. Apenas halla la tardía luna, Al través de los vidrios de colores El brillo de una lámpara moruna Colgada al apagarse en un altar; Apenas entreabierta una ventana Anuncia un ser que sufre, llora o vela;

Por José Zorrilla

Que el pueblo sin ayer y sin mañana Yace inerme dormido ante el hogar. Acaso al gemir del viento, Ese pueblo, en la alta noche, Alza el rostro macilento Despertando con pavor; Fingiendo en la sombra oscura La mal abierta pupila, La transparente figura De un fantasma aterrador. Entonces en su memoria Se levantan confundidas Una bruja y una historia De la santa religión, Mientras, en el polvo la frente, A la bruja, o a María Dirige indistintamente Su sacrílega oración. Y en su ignorancia grosera Mezcla acaso en un ensueño El nombre de una hechicera Con el nombre de Jehová. Con el vaticinio inmundo De un saludador infamo, El del Redentor del mundo En torpe amalgama va. La luna en tanto pasea Cruzando el azul tranquilo, Y los despojos blanquea De tanta generación; Esas páginas sin nombre, Cifras de un siglo ignorado, Que alzó la mano del hombre Del hombre para baldón. Esas santas catedrales, Cuyos pardos capiteles, Cuyos pintados cristales, Cuya bóveda ojival, Cuyo color ceniciento, Cuyo silencio solemne, Cobijan por pavimento Una losa sepulcral. Sobre ella los vivos cantan, A par de ruidosa orquesta,


Cantares que se levantan Hasta los pies del Señor: Sobre ella flota el perfume Que la atmósfera embalsama, Y en oblación se consume Oro y mirra al Criador. Sobre ella en noche lluviosa, Al bramar del viento bravo, Armonía misteriosa En el templo se hace oír. Es un cántico tremendo, Ronco, vago, agonizante, Una voz que está pidiendo Por los que van a morir. Es la voz del himno santo, Del terrible Miserere, Cuyo monótono canto Miedo infunde al corazón: Y en la bóveda rodando, Saliendo al aire flotante, Al mundo va predicando Una santa religión. Y bajo la piedra helada, De los hombres que murieron Se oye la voz apagada El triste salmo decir: Y la campana sonora Remedándola en el aire, Con la voz de alguna hora La hace en el aire morir.

II Duerme ¡oh Toledo! en la espumante orilla De ese torrente que a tus pies murmura, Que con agua pesada y amarilla Roe y devora tu muralla oscura, Que llora avergonzado tu mancilla, Tu perdida riqueza y tu hermosura, Y calla por piedad a las naciones Que yacen en su fondo tus blasones. Duerme, sí, con tus fábulas sagradas, Los ángeles y brujas de tus cuentos, Las danzas de los santos con las fadas, Los misterios ocultos en los vientos; Duerme, sí, con tus farsas parodiadas, Prenda de tus señores opulentos: Sepulta en barro tu diadema de oro Y canta en derredor de tu tesoro.

Hubo unos días de gloria Vanos recuerdos de ayer: Apenas hoy de esa historia Nos queda un Zocodover, U otro nombre, en la memoria. Ceñida entonces la plaza De ancho tapiz toledano, En la arena húmeda emplaza Un moro de noble raza A algún capitán cristiano. Vestidos están de flores, Que avergüenzan un jardín, Balcones y miradores; Cristales son de colores Los del Miramamolín. Sólo abierto hay un balcón, Y es el balcón del Sultán, Y armados de alto lanzón Jinetes debajo están Por respeto a la función. Y las musulmanas bellas Detrás de las celosías Muestran ocultas estrellas Sus ojos, que en tales días No hubiera luces sin ellas. ¡Bellas son las orientales! Delicados como espumas Sus prendidos y sus chales, Que mece en ondas iguales Un abanico de plumas. Por eso, celoso el moro, Tendió en sus ojos un velo, Que es más rico su tesoro Que el color azul del cielo Teñido en franjas de oro. Derraman desde la altura Aguas de olor en la arena, Que dan aroma y frescura, Y agitan el aura pura De aurora blanca y serena. Y en redes de oro, colgadas De las tres torres mayores, De luz y de aire embriagadas, Cantan y vuelan cerradas Aves de gayos colores. Gala del hombre de Oriente Era la altiva Toledo: Hoy conserva solamente Cieno en la caduca frente, Y dentro del alma miedo.


La árabe Zocodover, Solitaria y carcomida, Puede apenas sostener La memoria de su vida, Amenazando caer. Hoy a las cañas de moros A lo más ha reemplazado Con una farsa de toros, Y a los adufes sonoros Con los gritos de un mercado. Y porque consuelo alguno Quedar a Toledo pueda, Robóle el tiempo importuno Hasta la alfombra de seda Del alto alcázar moruno.

III Hoy un templo de gótica estructura, Y escombros sin historias y sin nombre, En su deforme y colosal figura Su sentencia mortal muestran al hombre. Y es fama que se encienden todavía En el templo las lámparas sagradas, Y que vibrar se escuchan noche y día Del órgano las notas aceradas. Aun existe una página de roca En que leer deletreando apenas La era en que una tribu noble o loca Cesó de darnos timbres o cadenas. Aun hay mirra, hay pebetes y hay alfombras En que a través de seda y pedrería Alcanza el pensamiento entre las sombras Lo que Toledo la árabe sería. Esos son los suntuosos funerales De tanta gala, pompa y hermosura; Quedan, en vez de cantos orientales, Himnos al Dios que mora en el altura. Ya no hay cañas, ni torneos Ni moriscas cantilenas, Ni entre las negras almenas Moros ocultos están; Hoy se ven sin celosías Miradores y ventanas, No hay danzas ya de sultanas En el jardín del Sultán. Ya no hay dorados salones En alcázares Reales,

Gabinetes orientales Consagrados al placer; Ya no hay mujeres morenas En lechos de terciopelo, Prometidas en un cielo Que los moros no han de ver. Ya no hay pájaros de Oriente Presos en redes de oro, Cuyo cántico sonoro, Cuyo pintado color, Presten al aire armonía Mientras en baño de olores Dormita, soñando amores, El opulento señor. No hay una edad de placeres Como fue la edad moruna; Igual a aquella ninguna, Porque no puede haber dos; Pero hay en gótica torre De parda iglesia cristiana Una gigante campana Con el acento de un Dios. Hay un templo sostenido En cien góticos pilares, Y cruces en los altares, Y una santa religión; Y hay un pueblo prosternado Que eleva a Dios su plegaria A la llama solitaria De la fe del corazón.

IV Hay un Dios cuyo nombre guarda el viento En los pliegues del ronco torbellino, A cuya voz vacila el firmamento Y el hondo porvenir rasga el destino. La cifra de ese nombre vive escrita En el impuro corazón del hombre, Y él adora en un árabe mezquita La misteriosa cifra de ese nombre.


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más de ZORRILLA

Por la editorial

DON JUAN TENORIO JOSÉ ZORILLA El símbolo de la seducción amorosa, de la arrogancia y el cinismo, la figura del burlador, toma cuerpo en el personaje de don juan que la literatura española ha difundido universalmente. Don juan tenorio, el drama romántico escrito por josé zorrilla, es la versión más exitosa de un tipo de seductor, sin que le importe en absoluto dejar ultrajadas a sus víctimas. La obra narra la apuesta que cruzan don Luis Mejía y el afamado seductor que da nombre a la obra: Juan Tenorio, la cual consiste en ver quién haría en un año, con más suerte más daño. Pero don Juan Tenorio añade a su lista de fechorías seducir a la joven monja doña Inés y a la prometida de su rival. Este drama encierra toda la belleza y recursos propios del romanticismo español y sigue conmoviendo los corazones de un amplio público. Siempre será un gran deleite para el lector descubrir y releer los trucos de que se vale el protagonista para conseguir sus fines, además de las extraordinarias consecuencias de una vida tan disipada y colmada de grandes emociones. otras obras Los cantos del trovador (1840) La Leyenda del Cid (1882) El zapatero y el rey (1839 y 1842) La calentura (1847) Traidor, inconfeso y mártir (1849)

Datos Curiosos

I

En 1982 se inauguró en su ciudad natal el estadio del Real Valladolid C.F. que lleva su nombre.

En 1896, cumpliendo su última voluntad, sus restos fueron trasladados a VaII lladolid, siendo enterrado nuevamente en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del cementerio del Carmen. José Zorrilla cultivó todos los géneros

IIIpoéticos: la lírica, la épica y la dramática.

A cierta altura de su vida, se inventó un doble, uno loco, escribiendo Cuentos de IV un loco en 1853, mismo personaje que aparece casi obsesivamente después en diversos textos.

V

Su biógrafo, Narciso Alonso Cortés, dijo que Zorrilla era ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política.


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CARTELERA CULTURAL

¿Ya lo leíste? Dinos de que obra literaria se trata y llévate un libro.

Un joven abogado londinense, prometido con una belleza, decide ir lejos de casa como empleado de un conde rarísimo y nocturno que intenta chuparles la sangre a todos. Las primeras dos personas que respondan correctamente * a partir del 15 de Enero, ganarán un libro.**

Envía tu respuesta a blogpartres@gmail.com

Felicitamos a Lorena Mejía y Alejandra Hoyos, por contestar correctamente al ¿Ya lo leíste? de la edición 6; agradecemos a los demás lectores por su decidida participación. La obra del número anterior se trata de Crimen y Castigo, de Fiodor Dostoievski, publicada por primera vez en doce entregas en la Revista El mensajero ruso en 1866. *Para obtener el premio y no ser descalificado, el concursante deberá enviar en el correo nombre completo, edad y su email. Limitado a un premio por participante cada número. ** El nombre de los ganadores y la respuesta se publicarán en el próximo número de L de Lector. El plazo para enviar sus respuestas es el 31 de Enero. El plazo para recoger los premios vence el viernes 27 de Febrero de 2016.


leer más allá

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Zorrilla, la envidia del poeta Me niego de inicio, mi estimado lector, a que ustedes den validez al presente como algo más que un comentario provocador, puesto que hoy me toca escribir sobre un autor ecléctico de un tiempo tan distinto al nuestro que mi corriente de pensamiento apenas alcanza a imaginar lo que pasaba por su cabeza, mas eso no me priva de disfrutar un rato con ustedes al pasar desde su obra poética, que por cierto considero que no acaba de alejarse de la métrica que lleva dentro de su quehacer dramaturgo; “Aparta de tus ojos la nube perfumada que el resplandor nos vela que tu semblante da, y tiéndenos, María, tu maternal mirada, donde la paz, la vida y el páramo está.” Quiero decir con mi mala costumbre critica de poeta (entiéndase criticón envidioso) donde lo disfrazamos de taller, quizá, sólo quizá, con el tiempo esa cadencia que vemos en su ritmo es dejado de lado y se extraña, más en nuestros tiempos de textos hipersimplificados con extensiones que llevan una fracción de 140 caracteres, tan fríos, tan prefabricados, díganme y en serio los invito a que lo hagan queridos lectores (creo que al final de este texto nuestro querido editor pone los contactos) díganme quien no extraña ese romance que nos regala en esa visión el dulce Zorrilla, lean esos largos poemas que ven con tiempo el amor, no solo a la mujer, a la vida diaria, al ser. Y hablando de romance no por nada este autor nos entrega con su lado dramaturgo su obra maestra (y no sólo suya) “Don Juan tenorio” para los que no lo ubican y hablando en español mexicano esta obra es el arquetipo de Mauricio Garcés,

Por Luis Erick Anaya Suirob

William Levi y Kaliman, (bueno, no, nadie le gana a Kaliman) pero todo aquel que quiera alguna vez ligar ya se está tardando a leer o ya de perdis ver esa obra, tanto en su versión fiel como el ahora más común cómico, ambos muy buenos y aunque muchas compañías teatrales hacen el montaje en diversos tiempos, el ver cada una de las propuestas es como ver toda una obra distinta, al grado de no reconocer más que a los personajes principales. Y ya entrados en gastos que podemos decir de la obra en verso de las aventuras del Cid, si en verso (si creen que es cualquier cosa intenten escribir un verso), pero bueno imaginen a aquellos que el cantar del mío cid y las aventuras de Don Ricardo Díaz de Vivar nos flipan leer este relato es refrescante, entretenido y bastante interesante. En fin no les quito más el tiempo que bien pueden aprovechar en disfrutar los clásicos de este gran autor y que para nuestra fortuna se encuentran en las editoriales que imprimen las obras libres de derecho y esto hace que pueda ser mucho muy económico. Felices letras.

“Este es el movimiento de quienes nos gusta leer, porque nos hace sentir bien” www.queretarolector.com


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escritores Queretanos Varios poemas

Por Romina Cazón

Romina Cazón, escritora, poeta, promotora cultural y artista audio-visual. (San Pedro de Jujuy, Argentina, 1981). Reside en la ciudad de Querétaro, México. Textos suyos aparecen publicados en la Antología del Encuentro Internacional de Poetas, Michoacán, México 2008, “El verso toma la palabra” antología de poetas argentinos, de Alexandra Botto, como también en revistas impresas y digitales de Argentina, Venezuela, Perú, España, Chile y México. Es autora de Con mis uñas de gata (poesía japonesa, 2008), Patria Ajena (2010), con el que sacó un disco independiente y coautora de Panorama de la poesía mexicana (2009). En la actualidad dirige la revista de arte y cultura, El humo (www.revistaelhumo.com) y trabaja en el apartado “De artistas y de sortilegios” del suplemento Barroco del Diario de Querétaro. Ir hacía él desprovista de fe

Me dirá

Le n t a m e n t e hay un abandono del nombre, luego del sexo y más tarde de la procedencia es cuando soy muchas personas: una gitana que busca adivinar lo que hará papá cuando se quede sin mujer por haberle mentido

Me dirá en mexicano que soy culera Me dirá en argentino que soy una forra probablemente es cierto, pero que no sea porque no ceno ni hago salud en casas de poetas porque no tengo el agrado de llamarlos para tomar café en el centro ni en mi hogar porque no me inclino ni para fulano ni mengano porque no hago sectas y tampoco como pastelitos de marihuana para que salgan lindas antologías laminadas. La poesía es política, pero no hay que hacerla lameculos, lamebotas y lametextos No la haga tan floja y no pacte las figuras retóricas entre amigos y unas copas. Las copas son muy ricas, pero la poesía es más que el vino. Cuando usted hable “de mi trabajo” hágalo con un machete, pero sea justo, métase el mismo machete por donde le entre y no estire su larga lengua venenosa porque no conoce mis alergias ni cuantas horas aplasto el trasero para ganarme dignamente el pan y la cebolla.

o dios para expulsar a ese hombre de ningún edén

y chillar como sólo las criaturas lo hacen cuando conocen el mundo. Desgarrarme los músculos y levantar los párpados. Gritar con ellos: padre no te quiero en mi recinto con las manos sucias, no te quiero en la mesa donde habita el pan. Golpear el apellido, romper el espejo y su cara impía. Ir hacia él desprovista de fe. Derramar su sangre en mis piernas hacer un riachuelo y olvidar los ruegos que me hace mamá por teléfono.


De niña quise ser política

Té de tila

por eso es que soy poeta para cavar pozos y no esperar nada y para taparlos y no esperar nada. Panero, moriría de nuevo si no afirmo con mi lengua ágil que son un manicomio tan bello para fabricar la ansiedad y el hastío Todo esto lo sé porque fui a visitarlo a España y me susurró tabaco y saliva. Entonces qué más da si mi pozo es o no profundo o no real o no bello o no una fábrica. La poesía es tan inteligentemente atractiva y tan políticamente seductora que cavar no es inconveniente.

I

Mi mejor maestro de poesía fue un perro Conocí a mi maestro en el mes de junio cuando yo buscaba tabaco en las calles y mi pierna enferma conocía los suburbios y a las pelusas. Perpleja y frente a su mirada caí acaso a la primera sílaba acaso al primer signo. Mi maestro, un vil perro: cruel como una cinta que olvida la melodía ajeno como un país del Sur. que no basta llorarle porque jamás se acercará. Así de perro, tan vil me enseñó que se escribe para que brille la rabia para que perramente se hagan cosas perras actos perros poemas perros

Un muerto no es un muerto. No hay que engañar a los hijos de los hijos. Un muerto es + agonía + vergüenza + ignominia No hay que esconder los nombres - delete - backspace - miedo II Té de tila para para suspender el reloj cuando se los cuenta cuando se los enlista cuando se los publica cuando se hace enumeración (y la figura retórica aparece y es lo que menos importa) No hay que engañar ni al padre ni a la madre Usted y yo estamos en peligro: Usted x leer Yo x escribir y viceversa III No les engaño, el té de tila es útil para soportar el hambre no para olvidar a los muertos no para encontrarlos Si acaso lloro es porque no se me ocurre otra cosa más sana en este momento. Biblioteca Digital de Escritores Queretanos Más poesía de Romina La pesadilla La traición Crónica de un regreso


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Recomendaciones

En la Burla del Supremo, el autor nos sorprende en cada página con su personaje principal, Jeremías, y en él nos muestra el trayecto del miserable mundo humano al paraíso celestial. Todo esto construye una obra extraordinaria y peculiar, diferente a cualquier otra novela. Es probable que a cada vuelta de página la historia que encierra al protagonista intrigue al lector; esto es porque la obra se destaca por revelar el ideal que depositó el autor con respecto a sus sentimientos humanos y a su anhelo minucioso de elevar la calidad del texto. Por momentos, sentí que la historia de Jeremías era mi sombra, de ser así tenga por seguro el lector que cada capítulo le ayudará a “Reconciliarse con su propia sombra”. Al decir del psiquiatra suizo Carl G. Jung: “No es mirando a la luz como se vuelve uno luminoso, sino hundiéndose en la oscuridad”. En verdad, con la historia de Jeremías este libro te invita a una gran aventura: entrar en contacto con las profundidades ocultas de tu alma.

LOS AMOS, APUNTES SOBRE LAS VISIONES JIM MORRISON

Siendo hijo de un militar, viaja con su familia a varias ciudades de Estados Unidos. A temprana edad se marcha de su hogar, estudia cine en Los Ángeles y se dedica a su verdadera vocación: La poesía. Poseedor de un aito coeficiente intelectual, gustaba de la lectura de autores como Nietzsche, Huxiey, Kerouac, Baudelaire y Rimbaud. Impresionaba a sus profesores en la universidad por la calidad de sus conversaciones. Algunos de ellos pensaban: Parecía como si él mismo hubiera escrito esos libros, la mayoría de los otros alumnos no llegaban a comprenderlos como él. Bajo su nombre verdadero, James Douglas Morrison, publicó tres libros de poemas de elevado lirismo y singularidad: Ihe Lords (Los amos), ffie New Creatures (Las nuevas criaturas) y An american prayer (Un rezador estadounldense). Libros cuya complejidad puede traducirse como filosofla, ensayos sociológicos o manifiestos conceptuales. Como poeta, su labor es la autoproclamada herencia de vidente de Rirnbaud: Si algo quiero alcanzar en mi poesía, es liberar a la gente de las limitadas formas en que miran y sienten. Librerías Nuevos Horizontes te regala un 10% *Aplican restricciones. Descuento válido en sucursales Querétaro.

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Autor del mes: José Zorrilla

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