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LA FE QUE BUSCA ENTENDER La transmisión de la Revelación 11. ¿Por qué y de qué modo se transmite la divina Revelación? Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4), es decir, de Jesucristo. Es preciso, pues, que Cristo sea anunciado a todos los hombres, según su propio mandato: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28, 19). Esto se lleva a cabo mediante la Tradición Apostólica.

del cual la Iglesia saca su propia certeza sobre todas las cosas reveladas.

15. ¿A quién ha sido confiado el depósito de la fe? El depósito de la fe ha sido confiado por los Apóstoles a toda la Iglesia. Todo el Pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la fe, sostenido por el Espíritu Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia, acoge la Revelación divina, la comprende cada vez mejor, y 12. ¿Qué es la Tradición Apostólica? La Tradición la aplica a la vida. Apostólica es la transmisión del mensaje de Cristo 16. ¿A quién corresponde interpretar auténticallevada a cabo, desde los comienzos del cristianismo, mente el depósito de la fe? La interpretación auténpor la predicación, el testimonio, las instituciones, el tica del depósito de la fe corresponde sólo al Magisteculto y los escritos inspirados. Los Apóstoles transmirio vivo de la Iglesia, es decir, al Sucesor de Pedro, el tieron a sus sucesores, los obispos y, a través de Obispo de Roma, y a los obispos en comunión con él. éstos, a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos todo lo que habían recibido de Cristo y apren- Al Magisterio, el cual, en el servicio de la Palabra de Dios, goza del carisma cierto de la verdad, compete dido del Espíritu Santo. también definir los dogmas, que son formulaciones de 13. ¿De qué modo se realiza la Tradición Apostóli- las verdades contenidas en la divina Revelación; ca? La Tradición Apostólica se realiza de dos modos: dicha autoridad se extiende también a las verdades con la transmisión viva de la Palabra de Dios necesariamente relacionadas con la Revelación. (también llamada simplemente Tradición) y con la 17. ¿Qué relación existe entre Escritura, Tradición Sagrada Escritura, que es el mismo anuncio de la y Magisterio? Escritura, Tradición y Magisterio están salvación puesto por escrito. tan estrechamente unidos entre sí, que ninguno de 14. ¿Qué relación existe entre Tradición y Sagrada ellos existe sin los otros. Juntos, bajo la acción del Escritura? La Tradición y la Sagrada Escritura están Espíritu Santo, contribuyen eficazmente, cada uno a íntimamente unidas y compenetradas entre sí. En su modo, a la salvación de los hombres. efecto, ambas hacen presente y fecundo en la Iglesia el Misterio de Cristo, y surgen de la misma fuente Comp. CEC, 11-17 divina: constituyen un solo sagrado depósito de la fe,

«¿Qué nos enseña la Humanidad de Dios? Las mujeres y los hombres de la tierra no tienen necesidad de dejar el mundo para encontrar a Dios; el ser humano no ha de dejar su humanidad para alcanzar a Dios, al contrario, su misma humanidad es el lugar de encuentro. Quien quiera encontrar a Dios no puede hacerlo prescindiendo de su carne.» ~ Manuel Hurtado SJ

DIES DOMINI Semanario litúrgico editado por la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Florida, Arquidiócesis de la Santísima Concepción. E-mail: parroquiaflorida@gmail.com. Sitio web: http://parroquiadelrosario.wordpress.com. Facebook: parroquia.florida

SIN EL DOMINGO NO PODEMOS VIVIR

DIES DOMINI Parroquia Nuestra Señora del Rosario - FLORIDA

Núm. 3 - Santísima Trinidad - 3 de junio de 2012

La Trinidad Santa: el misterio central de la fe La Santísima Trinidad es el misterio de un sólo Dios en tres personas. El hombre debe inclinarse con respeto ante ese misterio sublime y creerlo sin procurar profundizarlo, porque se encuentra por encima de la luz de su razón. La Santísima Trinidad es el misterio fundamental de nuestra fe. En su n o m b r e hemos sido bautizados. La señal de la cruz nos la recuerda y el sacerdote, en el altar, la invoca para terminar todas sus oraciones. En su nombre somos absueltos en el tribunal de la penitencia y en su nombre se renueva todos los días,

en nuestros altares, el sacrificio del Calvario. La Santísima Trinidad es, además, prenda de nuestra felicidad eterna: Dios mismo será nuestra recompensa si hemos guardado su ley. Te adoro, Dios tres veces santo, Padre, que nos has creado, Hijo que nos has redimido con tu sangre, Espíritu Santo que nos santificas con la gracia que nos concedes todos los días. Haz que guarde en mi alma tu semejanza o imagen, a fin de que, un día, me reconozcas y reine contigo en la eternidad.

LA TRINIDAD ES UN MISTERIO El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la jerarquía de las verdades de fe. Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos. La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto.

De una antigua estampa religiosa.

EL EVANGELIO DE CADA DÍA LUNES 4: Mc 12, 1-12

JUEVES 7: Mc 12, 28-34

MARTES 5: Mc 12, 13-17

VIERNES 8: Mc 12, 35-37

MIÉRCOLES 6: Mc 12, 18-27

SÁBADO 9: Mc 12, 38-34

CEC, 234. 237


La Santa Misa

por ti en Egipto, ante tus mismos ojos? Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios –allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra- y no hay otro. Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.» Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Santísima Trinidad Solemnidad Color litúrgico: Blanco

SALMO RESPONSORIAL

ANTÍFONA DE ENTRADA

R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

Bendita sea la Santísima Trinidad: Dios Padre, el Hijo unigénito de Dios y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia con nosotros. ORACIÓN COLECTA Dios Padre, que revelaste a los hombres tu misterio admirable al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador; te pedimos que, en la profesión de la fe verdadera, podamos conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar al único Dios todopoderoso. PRIMERA LECTURA Lectura del libro del Deuteronomio (4,32 -34.39-40). Moisés habló al pueblo diciendo: «Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante. ¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? ¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo

Salmo 32

La palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R. La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca los ejércitos celestiales; porque Él lo dijo, y el mundo existió, el dio una orden, y todo subsiste. R. Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R. Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R. SEGUNDA LECTURA Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma (8,14-17). Hermanos: Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios «¡Abbá!», es decir,

«¡Padre!» El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, porque sufrimos con Él para ser glorificados con Él. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

ORACIÓN POST COMUNIÓN Señor y Dios nuestro, te pedimos que el sacramento recibido y la profesión de nuestra fe en ti, único Dios en tres personas, sirvan para nuestra salvación.

EVANGELIO Aleluia. Aleluia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, al Dios que es, que era y que viene. Aleluia. + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (28,16-20). Después de la Resurrección del Señor, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de Él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que Yo les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.» Palabra del Señor. R. Gloria a Ti, Señor Jesús. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Señor y Dios nuestro, por la invocación de tu Nombre santifica los dones que te presentamos y por ellos conviértenos también a nosotros en ofrenda eterna.

HIMNO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD Uno es Amor, y tres son los amados, bajo el techo del alma trasladados, que le son huertos, montes y collados; y es sueño lo demás. Una es la Luz, y tres los resplandores, una la Llama viva en tres ardores, que consumen el alma en sus fulgores; y es sueño lo demás. Tres los hermosos son, y una Hermosura sola, en que el alma abreva más dulzura cuanto más se remonta en la espesura; y es sueño lo demás. Amén.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Gál 4,6. Porque ustedes son hijos, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre.

Liturgia de las Horas, Himno del Oficio de Lecturas, Santísima Trinidad


Dies Domini. Núm. 3