Issuu on Google+

HERMANAMIENTO DE LAS HERMANDADES ROCIERAS DE LA ESTRELLA DE MADRID Y BAEZA DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO 15 de octubre de 2011 D. MARIANO CABEZA PERALTA


Qué gozo y que alegría ver a los hermanos unidos. Hace unos meses nos acogisteis en Madrid con motivo del pregón preparatorio a la peregrinación al Rocío. De aquel encuentro salió la invitación y el compromiso de venir a Baeza a devolvernos la visita. Y aquí estamos las dos hermandades celebrando la fe, unidos en la mesa del Señor, bajo la mirada amorosa de nuestra Madre, la Virgen María, nuestra Virgen del Rocío. Como decía el Salmo 95 que hemos proclamado: “Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, entrad en sus atrios trayéndole ofrendas” Qué ofrenda mejor para nuestro Dios que el amor que le profesamos y la fraternidad entre nosotros, Qué ofrenda mejor para Dios que nuestra fe y obediencia a sus mandatos y la veneración a su bendita Madre que nos enseña cada día a ser buenos cristianos. Qué ofrenda mejor que nuestro servicio a los hermanos para ir construyendo un mundo mejor, una sociedad más cercana al evangelio. Qué ofrenda mejor que este encuentro en torno a su mesa, a su Cuerpo y a su Sangre. Y es que bien sabemos, hermanos, que no se puede ser Rocío, no se puede ser rociero si no partimos de este punto. Que para ser un buen rociero primero hay que ser cristiano, y que podemos llevarla en el pecho y en el sombrero pero que sino hablamos con ella, si no rezamos y no la imitamos, entonces iremos a la aldea, veremos la fiesta, pero no somos rocieros. Qué bien nos lo decía hoy nuestro Señor en el Evangelio proclamado: “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” ¿Y qué es lo de Dios? Lo de Dios es todo, porque Dios es todo, es absoluto. En la primera lectura del profeta Isaías se nos decía: “Yo soy el Señor, no hay otro” ¿Quién puso el primer soplo de vida en nosotros?


¿Quién nos dio el ser, la existencia, el alma que permanece eternamente y que no conoce la corrupción ni la muerte? ¿Quién nos dio las virtudes de la fe, esperanza y caridad que son trípode y cimiento de una vida integral con pleno sentido? ¿Quién nos ha dado una gran familia que va más allá de los lazos de la carne y de la sangre donde poder vivir y experimentar la fraternidad? ¿Quién nos ha enseñado a vivir con valores verdaderos que nos hacen libres y son imperecederos? ¿Quién nos regala un futuro lleno de luz y esplendor que no se ve truncado ni por la mismísima muerte? La respuesta a todas estas preguntas es Dios y solo Dios. Como bien escribía la santa doctora de la Iglesia que hoy celebramos, Santa Teresa de Jesús: “Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta”. Acaso el César nos puede dar estos dones maravillosos. Es el César el que nos da la felicidad, o nos salva de la muerte, o está con nosotros en nuestra concepción, o dolor o sufrimiento. Es el César el que da pleno sentido a nuestra vida. ¿Qué quien es el César? En los tiempos de Jesús era el que lo dominaba todo, era un hombre poderoso dominador de todas las cosas y personas. En estos tiempos actuales el césar sigue siendo todo aquello que está por encima de mí y a lo que le doy un valor grande. El césar económico, laboral, político, sensual. Nuestra vida, nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestros proyectos, lo que somos, pensamos, hacemos y existimos, todo absolutamente, todo para Dios y nada sin Dios. Como Pablo alababa a los tesalonicenses: La actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor, el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. Palabras, convicción y fuerza del Espíritu Santo. Mis queridos hermanos rocieros, que también se pueda decir esto de nuestras hermandades, que puedan hacer este elogio paulino de nosotros. Es el mejor regalo que podemos hacer a nuestra Virgen del Rocío, porque Ella nos invita una y otra vez como en las bodas de Caná: “Haced lo que El os diga”


La felicidad de la Virgen del Roció es su divino Hijo, pastorcillo de nuestras almas. La felicidad de la Virgen es ver cómo todos aman a su Hijo y son obedientes como Ella lo fue: “Hágase en mí según tu Palabra”. Pues hagamos compromiso y votos al Señor dándole siempre lo que es suyo, teniéndolo como lo que es, El único Señor, y así estaremos haciendo feliz a su Madre que es la nuestra. Que así sea.


MISA HERMANAMIENTO