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MISA DE ENVIO DE ROCIEROS Viernes VI de Pascua 22 de Mayo de 2009

“Cantad al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas” Hermanos rocieros, Que nuestra alegría sea el gozo del Espíritu de Dios en nuestro interior, ese gozo que sintió el autor del salmo 97 para escribir las palabras del Salmo que hemos proclamado. Gozo que experimentó la Virgen María cuando decía a voz en grito “se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador”. Gozo que sentía Jesús el Señor cuando hablaba a sus discípulos sobre el Reino de Dios y su justicia. Gozo que vivían los primeros cristianos, el mismo San Pablo cuando predicaba el evangelio de su Señor y veía cómo la Iglesia se iba dilatando a lo largo y ancho del imperio. También nosotros desbordamos ya de gozo por la inminente cercanía de Pentecostés. Y decir Pentecostés es decir Rocío, es decir María, es decir Camino, es decir oración, convivencia, hermandad. Que nuestro gozo sea el gozo de los que tienen Fe en Dios. Porque si se reduce a un simple gozo humano, o el gozo por hacer aquello que me gusta, ahí está nuestra paga, en la autosatisfacción pero eso es pasajero, efímero y no se prolonga más allá de los días que dura. La alegría del hombre de Fe es una alegría que permanece, que se mantiene porque al fin o al cabo es una manera de pensar y de vivir. Es un gozo que no se ensombrece ante la dificultad, o el temor o la duda. Es el gozo de la serenidad interior y de la mirada esperanzada. Ese es el gozo de la Virgen del Rocío, esa es la alegría del semblante de la cara de la imagen de Nuestra Señora. No ríe, pero sonríe, no da carcajadas, pero no deja de transmitir paz y serenidad. El lunes comenzáis el camino los que tenéis la dicha de poder hacerlo. Toda peregrinación es un camino exterior e interior. Exterior con todas sus incomodidades y dificultades. Exterior en el encuentro con rocieros de otros años, con rocieros nuevos, con los simpecados, con el ángelus, los rosarios, las misas.


Pero camino interior, porque supone días largos, donde hay tiempo para todo, para encontrarse uno consigo mismo, con lo que es, con lo que le gustaría ser. Interior porque cuando uno convive con los demás tantas horas y tan de cerca se ponen a prueba todas las capacidades y aflora lo positivo pero también lo que no nos gusta. Interior porque Dios habla al corazón del hombre. A san Pablo le decía Dios esta tarde: “No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo”. A ti te hablará al corazón si sabes escuchar. Te hablará en tu interior para bien, Dios siempre habla para bien tuyo. Y esa palabra será palabra de vida, de esperanza, de ánimo. Por eso el camino, si es verdadero camino del rocío, si es verdadera peregrinación tiene que tener un efecto transformador, un efecto reparador, un efecto sanador. Esa será la prueba definitiva de que ha merecido la pena. Si tu fe, esperanza y caridad crece, si vuelves mejor que te vas, si has madurado como cristiano, como persona. El camino termina donde empieza. ¿Qué dónde empieza el camino del rocío?: Aquí, en la Misa. ¿Qué dónde termina el camino del rocío? Allí, en la Misa de Pentecostés. Aquí comienza el camino. Te envía Dios que te bendice, la Virgen que intercede por ti. Y el camino termina en el real del Rocío. En la Misa de Pentecostés donde Dios Padre, por su Hijo Jesucristo y en el Espíritu Santo nos bendice, nos santifica y nos envía. En la Misa del Domingo de Pentecostés, con todas las hermandades, asociaciones, grupos parroquiales, unidos como un gran apostolado y María, la Virgen del Rocío en medio de nosotros. En ese instante el Rocío es el cielo y el cielo se funde con el Rocío y el fuego ardiente del Espíritu de Dios nos abrasa en amor. Es el vértice de la fiesta, es el sentido de todo lo demás y la Virgen es la prueba, el ejemplo y la muestra. Después de celebrar al autor de todo, al que es origen y meta, festejamos a María el lunes de madrugada como indicando que es Ella, la madre de Dios y nuestra la que mejor encarna aquello que vivimos en la mañana. Luego, el lunes por la tarde la vuelta del rocío, los recuerdos de lo vivido, el camino de vuelta que ya es distinto porque el verdadero rociero es a la vuelta un hombre nuevo, un espíritu renovado, un hombre feliz y gozoso con la felicidad y el gozo de Dios.


Así lo deseo yo para vosotros queridos rocieros que lo haréis el camino completo. Rezad por nosotros como nosotros lo haremos por vosotros. Así lo deseo para vosotros queridos rocieros que haréis el camino mas corto pero no menos intenso. Así lo deseo para lo que iréis al Rocío sólo un día, quizás unas horas, que no sea un esfuerzo vano, inútil o superficial. A todos os deseo un feliz Pentecostés de Dios Espíritu Santo y de María Santísima. A todos os deseo un feliz final del tiempo de Pascua de Resurrección. Que como la Virgen del Rocío, también cantéis vosotros a todos los pueblos las glorias de nuestro Señor. Que así sea. Viva la Virgen del Rocío Viva el Pastorcillo Divino


Misa envio romeros 2009