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MISA DE CLAUSURA DEL Aテ前 DE LA FE SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO DOMINGO 24 DE NOVIEMBRE DE 2013 PARROQUIA EL SALVADOR DE BAEZA D. MARIANO CABEZA PERALTA


“Vamos alegres a la casa del Señor” (Sal.121) Tomamos las palabras del Salmo para expresar el gozo de la fiesta solemne de Jesucristo Rey del Universo y la clausura del año de la fe. Alegres y contentos de estar hoy aquí habiendo culminado un nuevo año de la Iglesia marcado por la virtud teologal de la Fe. Hoy es fin de año litúrgico para los cristianos porque el domingo que viene comenzaremos el tiempo litúrgico del Adviento y comenzará algo nuevo. Os invito a dar gracias a Dios por todo lo vivido tanto en comunidad parroquial como a nivel personal y por todos los bienes con los que nos bendice cada día el Señor. Fue el 11 de octubre de 2012 cuando el Papa Benedicto XVI de feliz memoria abría el año de la fe, la puerta de la fe, en Roma. Nosotros nos unimos al santo padre celebrando la Eucaristía. Aquel día bajamos todos al baptisterio de nuestro templo, porque la pila bautismal es la puerta de la fe, por ella se entra a la vida cristiana. Juntos confesamos el credo apostólico, el más antiguo que posee la Iglesia y luego signamos nuestro cuerpo con el agua bendecida. A lo largo del año, todos los domingos y fiestas hemos confesado solemnemente la Fe y hemos estudiado el primer documento del año de la fe bajo el título “Porta Fidei” del Papa Benedicto. Hoy es otro Papa, Francisco, quien nos convoca a clausurarlo. Con esta celebración nos unimos al Santo Padre y a la Iglesia madre de Roma que lo está celebrando en la plaza de san Pedro. Nos unimos a nuestro Obispo Ramón que celebrará la clausura dentro de unos minutos en la S.I. Catedral. La Iglesia es una gran familia y aunque estemos distanciados en lo geográfico, estamos unidos y en comunión en el espíritu y en el corazón. Al comienzo de la celebración hemos sustituido el acto penitencial por el agua bendecida. Nos recuerda que en el sacramento del bautismo se nos perdonó el pecado original naciendo a una vida nueva digna de los hijos de Dios y que debemos mantenerla limpia, pura y sin mancha. Ahora después, vamos a confesar la fe con la fórmula bautismal, renunciando al mal y profesando aquello que creemos. La luz del cirio pascual y las velas encendidas de aquellos que nos van a representar, significa nuestro propósito de que queremos ser luz del mundo como Cristo es la luz. Queremos que la llama de nuestra fe sea antorcha que brille en la noche de los tiempos y de los hombres sin esperanza. Pero la fe hay que alimentarla porque está viva y una fe que no se nutre acaba languideciendo. El alimento es la escucha de la Palabra de Dios, la respuesta que es la oración, la vida de caridad pero sobre todo el alimento Eucarístico.


La Eucaristía que calma y sacia, que nutre y alimenta, que proporciona la vida eterna. Lo dice el mismo Señor: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”. Acercarnos a recibir la comunión es querer unirnos muy íntimamente con Cristo y hacernos uno en él y con él. Lo hemos podido contemplar en la escena del evangelio. Aquel ladrón, crucificado junto a Cristo mira a Cristo como salvador. Une su vida a la de Cristo y Cristo no lo rechaza: “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Es la fe quien salvó aquel hombre, el deseo de comunión con el Señor, de unirse a él. Hermanos y hermanas, la fe nos salva, la adhesión sin condiciones ni excusas. La fe nos lleva a la obediencia porque hay confianza y sobre todo mucho amor. Por eso, al terminar la Eucaristía saldremos toda la comunidad, abriendo nuestro paso los niños con el credo y dirigiéndonos al triunfo de la Inmaculada, la Virgen obediente y fiel, modelo para nosotros y junto a Ella poner fin a este año de la Fe. Ir de la mano de la Virgen María nos recordará que la fe tiene que ir siempre acompañada de buenas obras. Como dice el apóstol Santiago en su carta, muéstrame tus obras y te diré qué fe tienes. Dice San Pablo que la fe sin obras está muerta. Al despedirnos hoy en el paseo haremos un compromiso y será querer vivir como Jesucristo , el Rey del Universo. Su reino es de paz, es de justicia, de libertad y de amor. Jesucristo es un rey que gobierna sirviendo, haciéndose último entre los más pobres. Su corona es de espinas, su cetro de caña, su trono de palo, su fuerza es el amor, el perdón, la misericordia. Libra batalla contra el pecado y la muerte de la que no ha rescatado con su resurrección. El compromiso de vivir según el Rey del Universo para ir construyendo el Reino de Dios en la tierra, para ir transformando esta pobre realidad en la realeza a la que todos pertenecemos desde el bautismo porque en este sacramento, ungidos por el Santo Crisma, fuimos hechos sacerdotes, profetas y reyes. Comenzamos el año de la fe con el documento Porta Fidei, lo despedimos con otro documento, ahora del Papa Francisco, Lumen Fidei, que estamos estudiando como formación de nuestra parroquia.

En el n.54 el Papa Francisco nos dice que la fe es la luz de la nueva sociedad, necesaria e imprescindible para una fraternidad universal. Es la gran aspiración de la humanidad, un mundo más humano y más fraterno, más justo y con mucho más amor.


Pidamos al Señor por intercesión de la Virgen María, la siempre limpia, pura e Inmaculada Concepción que ahora saludaremos en el paseo, que interceda por nosotros para que afiancemos nuestra fe, reforcemos nuestra fe, y practiquemos nuestra fe para bien nuestro, de nuestra Iglesia y del mundo entero. Que así sea. LITURGIA DE LA CLAUSURA DEL AÑO DE LA FE

Monición……………………………….Santo Entierro. 1 lectura…………………Hdad. Rocío Salmo………………….Santa Cena 2 lectura…………………Cofradía Columna. Monición Credo………………ANE Catedral (M Angeles Morillas) Peticiones…………….1 Cáritas 2 Niños Comunión 3 Virgen de la Paz (Mcarmen Lucena) 4 Equipos Ntra. Sra. 5. Catequistas. (Mcarmen Fdez.) 6. Coro

Ofrendas……………Pan y Vino…………….3º Confirmación Velas…………………Hdad. Escuelas Flores………………….2º Confirmación Colecta……………Vicenta y Remedios.

Misa de clausura del año de la fe  

Homilia con motivo de la celebracion de la clausura del año de la Fe en la parroquia de El Salvador de Baeza