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MARIA, MODELO DE LOS LAICOS FIESTA DELA VIRGEN DE LA PAZ Cuando hace un mes que abrimos el tiempo de navidad y contemplábamos a la Virgen María como Madre de Dios, fiesta por excelencia mariana, todavía con los recuerdos de Belén donde también nosotros adoramos a la Palabra hecha carne, comenzamos la Novena a la Virgen de la Paz. El marco de la predicación de este año nos lo proporciona nuestra propia Diócesis de Jaén al dedicar este curso pastoral al laicado. Por eso el título de la novena es María, modelo de los laicos. La Virgen María es Madre de Dios y Madre de la Iglesia, pero también es Maestra del Pueblo de Dios. En Ella se dan todas las virtudes que hacen de la vida del creyente un camino hacia la santidad. Miraremos la vida de la Santísima Virgen para aprender en la escuela de María a vivir en Cristo, con Cristo y por Cristo. La Virgen acompañó a Jesús desde los primeros momentos de su vida pública. Era la mejor y más entusiasta colaboradora suya. Desde el día de la Anunciación estaba consagrada a la persona y obra de su Hijo. Le prestaba un gran servicio moral y espiritual en la obra redentora que tenía que cumplir, porque era la voluntad de su Padre Dios. También la Virgen abandonó su vida privada, su vida de soledad para enrolarse en el grupo de los que acompañaban a Jesús y colaboraban con Él. Su colaboración era distinta a la de los demás discípulos porque ella no accedió a ningún puesto de responsabilidad, tampoco ejerció ninguna función de carácter sacerdotal. María actuaba con su Hijo y bajo Él, por disposición divina, como asociada a su obra de salvación. El mismo Jesús valora a su Madre cuando un día, alguien de la muchedumbre que lo escucha lanzó la siguiente alabanza: “Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron” (Lc 11,27) Una alabanza a la Madre por el Hijo. Pero Jesús no quiere que su relación con María se reduzca sólo a la carne y a la sangre, Jesús quiere destacar mucho más de la Mujer que le dio carne y sangre a Dios, por eso responde: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la cumplen”. Junto a la carne y a la sangre, entre María y Jesús hay un misterioso vínculo del espíritu que se forma en la escuela y en la observancia de la Palabra de Dios.


Esta misma respuesta la daría en otra ocasión cuando llegando su Madre y sus parientes a visitarlo Jesús dice: “mi Madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 8,20-21) Jesús pone de relieve con estas expresiones el valor de la familia espiritual, de la comunión en unos mismos valores y en un mismo espíritu, el Espíritu de Dios. La Virgen vivió su vida no sabemos si en Cafarnaún, Nazaret, quizás en Jerusalén mientras Jesús iba de norte a sur, de este a oeste predicando la Buena Nueva. Lo importante en este periodo de la vida pública de Jesús es que María no abandona a Jesús, lo acompaña ocasionalmente y no faltó su presencia en los momentos cruciales de su Pasión, Muerte y Resurrección, cuando se opera la salvación del mundo. Aquí tenemos hermanos una primera aproximación al tema que va a ser objeto de reflexión: el laicado. Porque el fiel laico, como bautizado y desde esa vocación bautismal, como la Virgen María, también está llamado a asociarse y participar en la misión de Cristo. El fiel laico como bautizado pertenece a la familia espiritual de Dios. El fiel laico como bautizado y al igual que María está llamado escuchar la Palabra de Dios y cumplirla con verdadera obediencia acogiéndola con espíritu abierto. El fiel laico como la Virgen María no está llamado a desempeñar las funciones propias del ministerio sacerdotal ordenado pero eso no significa que no se sienta corresponsable con la Iglesia que continua la obra de salvación de nuestro Señor. El fiel laico como la Virgen María vive en su entorno, en su trabajo, en su familia, en las actividades que le son propias pero sin dejar en un solo instante de sentirse asociado a la obra de Cristo, colaborando activamente en medio del mundo. La Virgen María no recibió el sacramento del orden sacerdotal y por tanto no fue instituida como sacerdote de la nueva alianza pero esto no merma ni un ápice en su vocación como Madre de Dios y como especialísima cooperadora en la obra de Cristo. María es un modelo para todos vosotros los laicos. Seréis dichosos y bienaventurados si vivís vuestro bautismo escuchando, aceptando, viviendo en la voluntad del Señor y si respondéis cada dia al Señor como la Virgen María: “Hágase en mí según tu Palabra”. Lo pedimos en este primer día de novena a la Santísima Virgen de la Paz, maestra y modelo de la Iglesia, que Ella interceda por nosotros. Que así sea.

NOVENA VIRGEN DE LA PAZ  

HOMILIA PRIMER DIA DE NOVENA

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