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PARROQUIA EL SALVADOR DE BAEZA HOMILIA DEL LUNES SANTO D. MARIANO CABEZA PERALTA


LUNES SANTO Isaías 42,1-7 Salmo 26 Juan 12,1-12

Queridos hermanos, La liturgia de estos días previos al Santo Triduo Pascual nos ayudan a responder a una pregunta: Si Jesús era un hombre que decía la verdad, que se mostraba favorable para todos y que pasó haciendo el bien ¿Porqué lo llevaron a la muerte. Porqué lo convirtieron en ese varón de dolores que profetizaba Isaías en la primera lectura? En el Lunes Santo, seis días antes de la Pascua como nos indicaba el evangelista Juan, Jesús va a despedirse de su buenos amigos Lázaro, Marta y María. Ellos le abrieron su casa y sus vida, ellos le ofrecieron una experiencia bien gratificante como es la amistad y a cambio pudieron disfrutar de sus palabras (recordad a María eclipsada a los pies de Jesús oyendo sus enseñanzas) y ser testigos de su poder divino cuando Lázaro, aun llevando mas de dos días muerto es revivido por Jesús y lo libra de las garras de la muerte. María le da una despedida funeraria pero en vida. Ese tarro de perfume que lo utilizaban los judíos para embalsamar a los muertos después de lavarlos, es derramado sobre el cuerpo aún vivo de Jesús como ofrenda, como homenaje, anunciando la muerte del amigo pero una muerte que conduce a la vida para siempre. Pero aquí viene el problema de los que no reconocen a Jesús como el Cristo, el Mesías. Judas que sólo piensa en su propio interés como nos indica el evangelista Juan y prefiere el dinero contante y sonante antes que otra cosa. Jesús para Judas ya no vale nada mas que 30 monedas, ya ha perdido todo el valor que le dio cuando fue llamado y decidió seguirlo durante tres años. Los Sumos Sacerdotes ven en Jesús y en Lázaro un peligro, porque contra un hombre tan honrado y querido qué se puede argumentar y contra un muerto vuelto a la vida menos todavía.


Es el argumento que se repite en la historia de la humanidad, el de la fuerza, el de la violencia irracional, el de la injusticia que aplasta a los pobres e indefensos. Matar, extorsionar para hacer callar al que no es, o no piensa, o no sigue lo que conviene a una mayoría o una minoría privilegiada. Una despedida en el hogar de Betania que deja una fragancia impresa en todos los que allí moran y una actitud de amor, de entrega y de servicio al que es Amigo, Señor y Maestro. Queridos hermanos, también nosotros hoy lo podemos hacer en el transcurso de esta comida, de esta cena del Señor que es la Eucaristía. Podemos ofrecer a Cristo nuestra vida, nuestra amistad, nuestro amor sincero. Podemos ponernos a los pies de Jesús como María y darle lo mejor de nosotros mismos para que así el “buen olor de Cristo” lo llevemos en nosotros y con nosotros para que allí donde estemos podamos ser testigos, incluso en silencia, de nuestro ser de Cristo. Ese buen olor ya lo recibimos en el Bautismo con el Santo Crisma, en la noche de la Vigilia Pascual, cuando renovemos nuestros bautismo también podemos renovar interiormente esa fragancia de vida eterna y salvación. En este Lunes Santo os invito en este hogar de Betania que es nuestra Parroquia que nos sintamos muy unidos a Cristo que Jesús que en breves días será entregado, muerto, sepultado y Resucitado. Que sea esta nuestra actitud. Que así sea, hermanos.


HOMILIA DEL LUNES SANTO