Page 1

DOMINGO I DEL TIEMPO DE ADVIENTO AÑO B PARROQUIA EL SALVADOR DE BAEZA DON MARIANO CABEZA PERALTA Cuando comienza el año nuevo, todos nos felicitamos y nos deseamos lo mejor para el año que comienza. Pues os felicito el año nuevo hermanos y no es que me haya equivocado o que hoy sea 1 de Enero, no. Es que comenzamos un año nuevo litúrgico, un ciclo nuevo de lecturas de la Palabra de Dios, de celebraciones de los misterios de la fe y de reflexiones. Inauguramos un año nuevo con un tiempo nuevo, el de Adviento. Esperando al que viene, al que vino y al que está. Un tiempo preparatorio a la Navidad, encuentro de Dios con los hombres en el terreno de la propia humanidad. Cuatro semanas de preparación iluminadas por las cuatro velas de la corona de adviento que iremos encendiendo domingo a domingo. Según vaya creciendo la luz estaremos más cerca del que es luz del mundo, lámpara que ilumina nuestros pasos para que no tropecemos. El Evangelista que nos alentará en este nuevo año litúrgico, conocido como el año B es San Marcos. Podemos señalar como cuatro titulares evangélicos desde este primer domingo al último, son los siguientes:


I Domingo: Velad. II Domingo: Una voz grita en el desierto. III Domingo: Allanad el camino del Señor. IV Domingo: Hágase en mí según tu palabra. Los personajes que ilustran estos titulares son Juan el Bautista y la Virgen María, figuras del Adviento. Iremos desarrollando y reflexionando estas llamadas durante este mes de preparación. Cerrábamos el sábado el año litúrgico A con una petición del Señor: “Estad siempre despiertos” recomendándonos que los agobios de la vida cotidiana no nos emboten la mente ni el corazón desplazando nuestra atención de lo que es fundamental. Abrimos el año nuevo con la misma recomendación por parte del Señor: “Velad porque no sabéis cuando vendrá el dueño de la casa”. Una actitud por tanto muy necesaria, imprescindible en la vida de un creyente, en la vida de una comunidad cristiana, es la vigilancia, la observación, pero desde lo ojos de la fe y motivada por la esperanza en Dios. Por el contrario, el peligro es dormirse, bajar la guardia y despreocuparse. Esto puede suceder si pensamos que estamos celebrando acontecimientos pasados sin incidencia en el presente. Si pensamos que el adviento-navidad es sólo recordar lo que ocurrió hace 2000 años en una aldea de Judea llamada Belén. En el peor de los casos, si pensamos en navidad solamente como un tiempo de reuniones familiares o con amigos, de noches de fiesta y de excesos en todos los sentidos. Adviento-Navidad es pasado, presente y futuro. Claro que recordamos un hecho acaecido en el tiempo y en la historia. Nuestra fe no es un cuento, o un mito o un invento. Pero el mismo Jesús que nació en Belén de las entrañas purísimas de la Virgen María lo esperamos cada día cuando celebramos la Santa Misa y se hace presente en el pan y el vino. El está con nosotros, vive con nosotros en el altar, en la Palabra, en el Sagrario y en los hermanos. El mismo Jesús de Belén (pasado), el mismo Cristo Eucaristía (presente) vendrá con gran poder y gloria sobre las nubes del cielo (futuro) para dar


plenitud al Reino que ya ha comenzado, como reflexionábamos el Domingo pasado, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Con esta conciencia podemos entender lo que nos pide el Señor en este primer tramo del Adviento. Actitudes activas, agradecidas, expectantes, vigilantes. Una tensión espiritual que brota del que espera con ansia como nos decía San Pablo en la segunda lectura: “El os mantendrá firmes hasta el final”. Y nos dotará de todo lo necesario para permanecer así firmes y vigilantes: “De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”. Un buen propósito, queridos hermanos, para esta primera semana, la vigilancia. Os invito a ponerlo en práctica leyendo y reflexionando algunos minutos el Evangelio de cada día. O dedicando algún momento en el día para orar a Dios. O haciendo el propósito de asistir diariamente a la Eucaristía para encontraros con Jesucristo. En definitiva diálogo con Dios y reflexión personal para poder interpretar la realidad desde la fe. Que la Virgen María, Madre y modelo del Adviento por estar solícita a los planes de Dios, a los deseos de Dios, interceda por nosotros, hombres de barro, para que vivamos con dignidad el don precioso de la fe, para que aprovechemos al máximo los medios que nuestra madre Iglesia nos ofrece para nuestro bien. Que así sea.

Profile for Parroquia El Salvador

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO  

Homilia con motivo del Primer Domingo de Adviento

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO  

Homilia con motivo del Primer Domingo de Adviento

Advertisement