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FIESTA DE SAN BENITO, PATRÓN DE LA CIUDAD DE PORCUNA MIÉRCOLES 21 DE MARZO DE 2012. D. MARIANO CABEZA PERALTA


“Bendigo al Señor en todo momento, Su alabanza está siempre en mi boca, Mi alma se gloría en el Señor” (Sal 33) Los sentimientos del Salmista pueden y deben aflorar en nuestro interior cada vez que nos ponemos en la presencia del Señor Jesús y cuanto más en días tan señalados como este. Para los que hemos nacido en esta bendita tierra de profundas raíces cristianas, el 21 de marzo no pasa desapercibido por kilómetros que nos separen, es el día de San Benito, nuestro patrón. Si uno esta fuera, mentalmente llega a esta Iglesia y visualiza con los ojos del recuerdo la devota imagen de San Benito. Si uno está en Porcuna, baja hasta el barrio de San Benito para celebrar la fiesta y a la tarde, para la procesión. Un patronazgo y una tradición heredada de nuestros mayores e introducida por la orden de Calatrava que nos evangelizó y alimentó la fe desde el siglo XIII al XIX. A ellos se debe este hermoso templo, el poseer la reliquia del santo patrón y los privilegios de los que disfrutó esta iglesia cuando estuvo incorporada a San Juan de Letrán en Roma. Muchas centurias protegidos por el Santo Abad y arropados por el materno manto de nuestra madre la Virgen de Alharilla. Cómo olvidar la misa del Centenario que preparasteis con tanto fervor, con tanto recogimiento y la escena de la Virgen de Alharilla y San Benito, juntos en la plaza de la Iglesia. Quedará en la historia de nuestro pueblo y grabado en la mente y el corazón de todos los que lo vivimos. Y bajo estos dos puntales devocionales ha ido girando la vida cristiana de nuestra comunidad parroquial. Se ha predicado, se ha catequizado, se ha enseñado, se ha ejercido la caridad, han surgido vocaciones religiosas y sacerdotales, se han forjado testigos, familias cristianas.


Un pasado que nos da identidad como pueblo, que nos hace sentirnos orgullosos de nuestra historia y de nuestra fe cristiana. Podemos aplicar las palabras del libro de los Proverbios que hemos proclamado como primera lectura: “El Señor atesora acierto para los hombres rectos, Es escudo para el de conducta intachable, Custodia la senda del saber, La rectitud y los buenos senderos”. La fe en Jesucristo, encarnada e inculturada, hace a un pueblo vivir en la verdad y ser más libre. Ahora, en este tiempo presente, nos toca a nosotros vivir esa fe y pasar el testigo a los más jóvenes. El pasado es un tesoro que enriquece y da esplendor, pero como todo bien material o espiritual, si no se va incrementando la consecuencia es que vaya mermando. Vivimos en una cultura que promueve la globalización, junto con una supervaloración del materialismo que lleva a desplazar al mismo ser humano y mucho más a Dios. Frente a las verdades y valores eternos que vienen de Dios, hoy se imponen las afirmaciones relativas y subjetivas. La verdad ya no está en Dios sino en uno mismo, o en el mismo sistema imperante. Muchos ya se preguntan como Pilato: ¿Y qué es la verdad? Cuando se llega a este punto es porque se ha perdido la confianza en Dios y en el ser humano. La consecuencia es terrible porque se pisotea la propia dignidad humana y la de los demás. ¿Qué alerta tenemos que estar los cristianos y la Iglesia? Si nuestro Señor siempre nos advierte en el Evangelio que tenemos que tener actitud de vigilancia, con las lámparas encendidas, cuanto más en este tiempo.


Aquí está nuestra responsabilidad, la de la comunidad parroquial, la de las familias cristianas, la de las cofradías que tantas personas tenéis a vuestro cargo, la de todo el que se sienta llamado a evangelizar. Nuestra diócesis de Jaén con el Obispo al frente nos lo propone como tarea en el plan pastoral hasta el 2014: Evangelizar con nuevo ardor. El beato Juan Pablo II nos lo decía en el año 2003: “Iglesia en Europa, te espera la tarea de la nueva evangelización. Recobra el entusiasmo en el anuncio.” (Eclesia in Europa 45b) El Papa Benedicto XVI les decía a los jóvenes este verano en JMJ: “Yo so digo con todas las fuerzas de mi corazón, que nada ni nadie os quite la paz, no os avergoncéis del Señor”. La clave de la evangelización nos la daba el Evangelio de San Mateo que hemos escuchado. Le decían los apóstoles al Señor: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Ese es el auténtico evangelizador, el que se encuentra con Cristo, el que tiene experiencia de Cristo, el que vive a Cristo en su vida y sabe llevarlo a los demás. Así brilló como astro nuestro glorioso patrón San Benito en el siglo VI, padre del monaquismo occidental uno de los principales evangelizadores de Europa, no en vano Pablo VI en 1964 lo declaró patrono de Europa. La mejor forma de honrarlo es imitarlo. La mejor forma de mantener y transmitir esta centenaria tradición de nuestro pueblo es dando a conocer su vida a los niños, a los más jóvenes, porque San Benito es propuesto por la Iglesia como modelo de virtudes. En él se cumplió la Palabra del Señor, dejo todo por Cristo, recibió cien veces más y heredó la vida eterna donde ya vive para siempre intercediendo por todos nosotros. Este templo es testigo de los desvelos de San Benito por su pueblo de Porcuna. Cuánta devoción, cuántos milagros, cuántas oraciones, cuántos anhelos encierran estos muros.


Queridos hermanos y devotos, así ha sido en Porcuna, así es y así debe seguir siendo entre nosotros. Que nada ni nadie arranque las raíces de nuestro pueblo, que nada ni nadie reduzca nuestra fe a simple costumbre, que nada ni nadie nos aparte del amor a Dios. Termino con las últimas palabras de San Benito. Murió el 21 de Marzo del año 543. Era jueves santo, comulgó, elevó las manos al cielo orando y pronunció sus últimas palabras: “hay que tener un inmenso deseo de ir al cielo”. Pues allí nos espera San Benito, allí nos espera la Virgen de Alharilla, allí nos esperan lo que nos han precedido con el signo de la fe, allí está nuestro origen y nuestra meta, Dios nuestro Señor. Pax hermanos, que así sea.


HOMILIA CON MOTIVO DE LA FIESTA DE SAN BENITO 2012