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FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA FAMILIA Y VIDA PARROQUIA EL SALVADOR DE BAEZA D. MARIANO CABEZA PERALTA Queridas familias, Un año más nos reunimos en la casa de la gran familia de los hijos de Dios, en torno a la mesa del Padre Dios, servida por el mismo Jesucristo y animada por el Espíritu Santo. Un año más y uniéndolo en esta ocasión a la fiesta de la familia celebramos la vida. La Eucaristía da vida y vida eterna. La vida procede de Dios, se alimenta de Dios, encuentra su sentido en Dios y tiene su fin en Dios.


Una sociedad que no defienda la familia y la vida está abocada al fracaso más rotundo. En nuestra sociedad española va habiendo señales de reconocimiento de esta realidad. Me llamó mucho la atención en la sesión de investidura del nuevo presidente del gobierno cómo el representante de CIU, en su discurso, pedía una restauración moral en España, un renacimiento de valores y citaba entre otros al Papa Benedicto XVI. No es frecuente este lenguaje entre nuestros políticos. Lamentablemente en estas últimas décadas se ha arremetido brutalmente contra los pilares de nuestra cultura que tiene hondas raíces cristianas. Se ha arremetido contra la religión católica que es la mayoritaria en nuestro país. Se ha interferido en el sistema educativo de nuestros niños y jóvenes a través de dos medios poderosos: la Escuela y los medios de comunicación especialmente la televisión. En la escuela adoctrinando a los alumnos desde cualquier materia y sin derecho a réplica. Dificultando y reduciendo las horas de la enseñanza de la Religión, ofertando alternativas atractivas para debilitar la asignatura de Religión. Creando asignaturas como Ética o Educación para la Ciudadanía obligatorias cuyo contenido está ideologizado e impartido muchas veces por profesores que no están preparados para ello. En los medios de comunicación, especialmente la TV, con programaciones tendenciosas e incluso ofensivas contra la Iglesia sin dar posibilidad a la réplica o defensa. Difundiendo abundantemente los pecados de la Iglesia sin hacer referencia a sus virtudes, mucho más significativas que los pecados de sus miembros. El estado no sólo ha tocado la Escuela y los Medios sino que también ha promovido leyes que dañan profundamente al hombre como el divorcio express, el matrimonio homosexual con derecho de adopción, ampliación de la ley del aborto sin límites, la eutanasia bajo el eufemismo de “la


muerte digna”, la manipulación genética que eleva a la ciencia a categoría de dios. Después de décadas martilleando una y otra vez qué sociedad tenemos, cómo es nuestra juventud, qué modelo de familia, qué modelo educativo. Nuestra crisis es una crisis social y moral. Lo que más se ve es el tema económico pero sólo es la punta del iceberg. La codicia, la mentira, la corrupción, el materialismo, el hedonismo que reduce a la persona a pura imagen y objeto de placer, el consumismo desenfrenado, la incapacidad de amar y ser fiel, la inestabilidad emocional, el desprecio hacia la vida no nacida o limitada por la enfermedad, el sentido de posesión raíz de la violencia de género. Todo esto son los nuevos ídolos ante los que se arrodilla el ser humano y los adora como dioses. Le entregan su vida y su tiempo. Ellos a cambio devuelven vacío, superficialidad e insatisfacción generalizada, ausencia de fe y de esperanza. Pero no miremos a la sociedad como si estuviese fuera de nosotros, no miremos a los políticos, a los economistas o a los ideólogos como si fuesen ellos los únicos responsables y culpables. Porque nosotros también estamos dentro de la sociedad y somos corresponsables de ella. Tenemos que revisar muy seriamente en qué medida hemos contribuido a mantener esta situación bien de palabra, obra u omisión. Propuestas puede haber muchas en la sociedad, incluso descabelladas, el problema es que haya gente que las siga y las defienda. En el comienzo del cristianismo, la Iglesia no era peligrosa por sus armas, o por su lucha violenta, todo lo contrario, desarmados y pacíficos. La fuerza y el poder de la Iglesia eran sus obras, la fuerza de los cristianos era su vida moral, su fe inquebrantable que los llevaba hasta la muerte si era preciso. ¿Quién podía luchar contra eso?


No tenemos que irnos lejos a buscar ejemplos. Miremos nuestra querida Baeza, una ciudad cristiana, antigua, trabajada por grandes maestros de la fe y santos. Cuántas familias jóvenes desestructuradas, hace unas semanas desmantelaban una red de droga y eran la mayoría gente muy joven. Cuántos niños abandonan la fe en cuanto hacen la primera comunión, cuántas familias no acompañan el proceso de fe de sus hijos, cuántos jóvenes están deseando acabar la confirmación para no pisar más. Cuántos padres cristianos firman gustosos a sus hijos el no recibir clase de religión a cambio de nada. Más de la mitad de los alumnos de mi instituto Santísima Trinidad ya no dan religión y son familias cristianas. Esos jóvenes tampoco están en la catequesis, ni en las parroquias. ¿Dónde están entonces? En la calle, asistiendo obligatoriamente al adoctrinamiento de la asignatura de ética, o ciudadanía, al de la TV o internet. Y todo con el consentimiento de sus padres, bien porque no pueden con ellos, o bien porque están de acuerdo. Queridas familias, en vuestras manos está gran parte de la solución. Educar, educar y educar sin desfallecer. No deleguéis, ejercer la autoridad de padres como os pedía la Palabra de Dios, autoridad ejercida con amor y misericordia, pero con firmeza. Exijamos al Estado pluralidad, libertad religiosa y de conciencia. El Estado administra, coordina, pero no es nuestro señor ni nosotros somos sus siervos. Encabecemos esa revolución moral y ética que es tan necesaria en nuestra sociedad y rompamos de una vez los lazos del silencio, la indolencia, la indiferencia o el miedo. Decía el evangelio sobre Jesucristo: “será como una bandera discutida, así quedará clara la actitud de muchos corazones”. Pues así nosotros, Iglesia del Señor, bandera discutida en la sociedad, para que se aclaren también muchos corazones de los que viven dentro de la Iglesia.


Al Señor se lo pedimos por intercesión de la Virgen María y San José. Que así sea.

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA  

Homilia con motivo de la fiesta de la sagrada familia 2011

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