Page 1

DOMINGO III DE PASCUA AÑO B PARROQUIA EL SALVADOR DE BAEZA D. MARIANO CABEZA PERALTA Queridos hermanos: El tiempo de la Pascua es un tiempo de iluminación de la Fe. Al igual que en la noche de la Vigilia, el cirio pascual rompió la oscuridad de la noche, la presencia de Cristo Resucitado abre el entendimiento a los discípulos para que comprendan las Escrituras. Las Escrituras contienen la Revelación, es decir, expresan la voluntad de Dios hacia su Pueblo, y esa voluntad es salvífica, es la voluntad de un Padre que ama a sus hijos y quiere lo mejor para ellos. El precio de ese amor salvador pasaba por un trance doloroso, la entrega de su Hijo, la sangre del Hijo único de Dios como rescate del género humano. Lo anunciaron las Escrituras a través de Moisés y los profetas y el mismo Jesucristo lo aceptó y lo llevó a cabo porque era la voluntad del Padre.


El premio de la entrega y del sacrificio de Cristo es doble. Por un lado la Resurrección, que supone el triunfo de Dios sobre el mal, de la vida sobre la muerte, de la gracia sobre el pecado, del perdón sobre el castigo. Por otro lado, la salvación de la humanidad extraviada, perdida y desorientada. La salvación de una humanidad desesperanzada ante la inexorable realidad de la muerte, porque en la resurrección de Cristo todos resucitaremos. Por eso, tanto San Pedro en los hechos de los apóstoles, como San Juan en su primera carta, exhortan y animan a todos para acercarse a Jesucristo, vivo y resucitado. Un acercamiento desde el arrepentimiento y con disposición de conversión con la seguridad del perdón de nuestros pecados. Cristo ha dado la vida por nosotros, Cristo aboga por nosotros, Cristo está presente en medio de nosotros y nos sigue diciendo las mismas palabras que a sus discípulos: “Paz a vosotros”. Nos trae una paz que va de dentro a fuera, una paz que disipa miedos, dudas, incertidumbres y errores. Una paz que hace descansar al creyente en el Señor sin dejar que la vida y sus cosas le roben el corazón. Cristo está en medio de nosotros, pero ahora no nos pide de comer a nosotros pan y pescado, sino que nos ofrece de comer su Cuerpo y su Sangre en la mesa de la Eucaristía. Nos sigue mostrando sus heridas en pies, manos y costado en cada persona herida en su cuerpo, en su alma, en su dignidad, por la maldad y crueldad de otros. Nos sigue urgiendo en la necesidad de ser sus testigos por el mundo entero para llevar semillas de salvación, de perdón, de misericordia. Para sembrar la paz del Señor especialmente donde haya situaciones de violencia, odio, guerra o enfrentamiento. Todo esto brota del encuentro con Jesucristo Resucitado, por eso de una confesión de Fe tiene que salir una vida y unas actitudes coherentes con esa fe.


San Juan lo expresaba muy bien en la segunda lectura: “Quien dice “yo lo conozco” y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él” La verdad y el conocimiento de Dios está en el amor y el amor lleva a la acción y toca la propia vida. Pidamos al Señor en esta tercera semana del tiempo de Pascua que nuestra experiencia de fe en la Semana Santa, que nuestra experiencia de Cristo Resucitado nos lleve a la acción evangelizadora comprometida en nuestra comunidad parroquial, en nuestra vida de cada día, en nuestro mundo actual. Creer como cristianos, expresar nuestra fe con claridad y vivirla coherentemente, en esto conoceremos que estamos en Cristo Resucitado. María es la estrella de la Pascua, en su espejo nos podemos mirar para aprender con toda nitidez y pureza a vivir nuestra fe. Pidamos su intercesión desde el cielo por todos los que caminamos aún peregrinos al encuentro del Señor. Que así sea.

Profile for Parroquia El Salvador

III DOMINGO DE PASCUA  

Homilia con motivo del III Domingo de Pascua.

III DOMINGO DE PASCUA  

Homilia con motivo del III Domingo de Pascua.

Advertisement