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PARROQUIA EL SALVADOR DE BAEZA HOMILIA CON MOTIVO DEL DOMINGO DE RAMOS D. MARIANO CABEZA PERALTA


DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR Año C Queridos hermanos: Hemos abierto la puerta de la Semana Santa proclamando la liturgia de la Palabra. Cristo entra en Jerusalén, ciudad del rey David, ciudad de Dios, capital de la promesa de Dios a Abraham, centro geográfico y visible del pueblo de Dios. Allí es donde quiso encaminarse Jesús, sabiendo muy bien lo que hacía, no dejando nada a la improvisación. Sereno, seguro, toma su borriquillo y entra en la ciudad buscando, como dice el evangelista San Juan, “su hora”. No le nubla la mente, ni le detiene para cumplir su misión, los gritos de júbilo de los que lo recibieron, ni los gritos de muerte de los que lo rechazaron. Jesús sabía lo que tenía que hacer y sabía cómo hacerlo, aunque le costase la vida. Así hermanos, en esta primera celebración de nuestra Parroquia de El Salvador hemos podido contemplar toda la Semana Santa. De una forma comprimida, a título de síntesis, pero tenemos seis días más para ir saboreando cada momento de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y toda una cincuentena pascual para prolongar el triunfo del bien sobre el mal, de la vida sobre la muerte y del amor sobre el pecado. Como pastor vuestro quiero invitaros a todos y cada uno de los momentos que vamos a vivir durante la semana. Que rompamos las estrecheces de nuestra mente que reducen nuestra participación en la rica liturgia de estos días. De domingo de ramos a domingo de resurrección tenemos 14 celebraciones preparadas para que nadie eche en falta momentos de oración con la liturgia de la Iglesia (Laudes y Hora intermedia), momentos de reconciliación (Penitencial), momentos de encuentro con Cristo Eucaristía (Misa y Hora Santa), momentos para escuchar la Palabra de Dios y renovar la fe, los sacramentos de la iniciación cristiana (Vigilia Pascual). Para que nadie se sienta en nuestra comunidad ajeno o pasivo porque prepararemos juntos todas las celebraciones.


Lo que ocurra en la calle estos días, las múltiples procesiones y manifestaciones públicas de fe, deben ser prolongación de lo que vivamos aquí en el templo para que no se quede en una expresión cultural propia de nuestra tierra o un folklore religioso. Disfrutaremos mucho más del dramatismo de la calle en estos días, si previamente ha resonado la voz del Señor en nuestro interior, si hemos sido testigos de “su hora” al calor de su Palabra y de los Sacramentos que nos salvan. Pido al Señor por todos nosotros, para que no gastemos las energías en estos días santos en cosas que no sean de verdadero provecho para nuestra vida cristiana. Pido al Señor por todos nosotros, para que vivamos con recogimiento estos días santos y a la escucha serena del suave susurro donde reside la voz de Dios. Pido al Señor por todos nosotros, para que muy unidos a Cristo subamos con él al calvario, descendamos a los infiernos para resucitar con gloria. Y pido al Señor por todos nosotros, para que sepamos dar una palabra a los que miran nuestra fe con indiferencia o desprecio. Nuestra actitud de recogimiento y respeto tanto en el templo como en la calle sea un signo de que estamos viviendo unos días muy importantes para nuestra fe y nuestra vida. Queridos hermanos, andemos juntos los caminos del Señor. Que así sea.


DOMINGO DE RAMOS 2010