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ME LLAMO...

Me llamo... Teresa de Calcuta

Me llamo... Teresa de Calcuta

«Aunque mi nombre es Agnes Gonxha Boyaxhiu, todos me conocen por Teresa de Calcuta. Nunca me ha gustado hablar de mí, y ni siquiera he leído los libros que se han escrito sobre mi persona. Pero esta vez voy a hacer una excepción, tratándose de vosotros, pues los jóvenes siempre han ocupado un lugar preferente en mi corazón. He dedicado mi vida a los más pobres y de ellos he recibido su alegría y su esperanza.»

www.parramon.com

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Otros títulos Marco Polo Leonardo da Vinci Albert Einstein Saint-Exupéry Gandhi Alejandro Magno Vincent van Gogh Julio Verne Mozart Cleopatra Picasso Miguel de Cervantes Shakespeare Marie Curie Charles Chaplin

ISBN 978-84-342-2823-8

A partir de 9 años

Teresa de Calcuta Los desheredados son mis hermanos

Carmen Gil Mercè Galí


Proyecto y realización Parramón Ediciones, S.A. Dirección editorial Lluís Borràs Ayudante de edición Cristina Vilella Texto Carmen Gil Ilustraciones Mercè Galí Diseño gráfico y maquetación Zink Comunicació S.L. Dirección de producción Rafael Marfil Producción Manel Sánchez Cuarta edición: octubre 2007 Teresa de Calcuta ISBN: 978-84-342-2823-8 Depósito Legal: B-45.918-2007 Impreso en España © Parramón Ediciones, S.A. – 2005 Ronda de Sant Pere, 5, 4ª planta 08010 Barcelona (España) Empresa del Grupo Editorial Norma de América Latina www.parramon.com Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra mediante cualquier recurso o procedimiento, comprendidos la impresión, la reprografía, el microfilm, el tratamiento informático, o cualquier otro sistema, sin permiso escrito de la editorial.


Hola... Mi nombre es Agnes Gonxha Bojaxhiu, pero todos me conocen por Teresa de Calcuta. Nunca me gustó hablar de mí, y reconozco que ni siquiera leía los libros que sobre mi persona se escribían. Esta vez, sin embargo, voy a hacer una excepción, tratándose de vosotros: los jóvenes siempre ocuparon un lugar preferente en mi corazón. Dediqué mi vida a los más pobres de los pobres. A cambio, recibí de ellos muchísimo más de lo que les había dado. Me transmitieron su alegría y su libertad. Me demostraron que se puede disfrutar de lo que la vida te ofrece sin necesidad de poseerlo. Me dieron lecciones de generosidad y de solidaridad. Me enseñaron a afrontar las dificultades con entereza. Me regalaron constantemente sus sonrisas. Intenté aportar mi granito de arena en la lucha contra la injusticia: en el mundo unos pocos tienen muchísimo y, sin embargo, hay muchos que viven con casi nada. En esta lucha me acompañaron siempre las Hermanas de la Caridad y miles de personas dispuestas a colaborar. Ellas me alentaron siempre y me devolvieron la fe en el ser humano en los momentos difíciles. Se ha hablado de la fortaleza de una mujer tan pequeña y con un aspecto tan frágil como yo. Os voy a contar un secreto. La fuerza de espíritu que tenía me venía directamente de Dios. Creí en Él con toda mi fe durante toda mi vida y Él no me abandonó nunca.


18 / Me llamo... El hinduismo es una religión que rinde culto a montones de dioses. Pero entre todos destacan tres: Brahma, que es el creador del mundo; Vishnú, que es el conservador; y Shiva, que es el destructor. Seguro que alguna vez habéis visto una imagen de Brahma, un dios multicolor y con muchos brazos. Todos los dioses viven en el cielo más alto, que está en la cima de una montaña a la que no pueden subir los seres humanos: el monte Neru. Los hindúes creen que cuando una persona muere, su alma vuelve a nacer en otro cuerpo. Esto se llama reencarnación. Si uno no se ha portado bien en su vida ni en las anteriores, al morir se reencarnará en un animal o en un intocable. ¿Qué es un intocable? No os preocupéis, ya os lo explicaré más adelante, porque los intocables fueron los que ocuparon mi corazón en la India. Si, por el contrario, su karma es positivo, es decir, que la persona se ha portado bien en esta vida y en las anteriores, entonces su alma se reencarnará en el cuerpo de un miembro de una de las castas privilegiadas (sacerdotes, maestros, nobles, guerreros...). La meta es alcanzar la perfección después de sucesivas reencarnaciones para reunirse con el dios Brahma.

Las castas y los intocables Según el hinduismo, las personas se dividen en cuatro castas y cada una tiene su origen en una parte del cuerpo de Brahma: brahmanes (sacerdotes o maestros), que tienen su origen en la cabeza; kshartriya (nobles y guerreros), cuyo origen está en los brazos; vaisya (comerciantes), que proceden del estómago; y sudra (artesanos, obreros y campesinos), que conforman la casta más baja y pertenecen a los pies de Brahma.


ksh art riy a

brahmanes

vaisya

sudra


34 / Me llamo... No fue nada fácil comunicar a las hermanas de Loreto mi decisión de abandonarlas. Algunas lloraron largo rato y otras se llevaron un disgusto tan grande que tuvieron que guardar cama. Desde luego, era indudable que en el Loreto House me querían y me iban a echar mucho de menos. Pero lo más difícil fue conseguir los permisos. Después de muchas cartas, viajes, gestiones de sacerdotes que creían en mi proyecto y un año entero de espera, llegó, por fin, la autorización para abandonar Loreto por un año. Llena de ilusión, me fui a una tienda de Calcuta y compré tres saris blancos con franjas azules. Me quité el hábito negro de las hermanas de Loreto y, el 16 de agosto de 1948, con cinco rupias en el bolsillo, me subí a un tren hacia Patna, donde pasé una temporada hasta adquirir los conocimientos médicos que necesitaba. Lo que más me costaba era tomar en brazos a los bebés. ¡Eran tan pequeños, tan frágiles...! ¡Y tenía tanto miedo de hacerles daño! Con lo demás no tuve problemas. Aprendí a poner inyecciones, tomar la tensión, cambiar vendajes... Y sobre todo, aprendí lo importante que era para un enfermo el trato afectuoso. Una caricia, una sonrisa, un gesto de ternura hacían más efecto, en algunas ocasiones, que el mejor de los medicamentos. No estuve mucho tiempo en Patna. Ya había esperado demasiado. En cuanto me sentí más o menos preparada, partí hacia Calcuta.


Al salir dijo a los manifestantes que sólo nos expulsaría del Nirmal Hriday cuando consiguieran que sus madres, sus hermanas y sus esposas hicieran lo que nosotras estábamos haciendo. Algo parecido ocurrió con los sacerdotes brahmanes que cuidaban del templo de Kali. Al principio se opusieron de manera rotunda a nuestra presencia. Pensaban que era una profanación al templo de Kali. Hasta que un día uno de ellos se presentó en el hogar con una enfermedad grave y contagiosa. Fue atendido con tanto amor y respeto que, cuando ya estaba curado, se dirigió a los demás para decirles: «Nosotros rendimos culto a una Kali de piedra, pero ésta es una Ma-Kali real, una Kali de carne y hueso».


Los hogares infantiles La tarea era mucha. Por suerte, el número de Hermanas de la Caridad iba en aumento y los colaboradores de todas las religiones y procedencias sociales eran cada vez más. Gracias a tanta ayuda, el 23 de septiembre de 1955 inauguramos el Shishu Bhavan, el primero de una serie de hogares infantiles. Al principio era sólo un edificio humilde en el que recogimos a un grupo de niños abandonados. A algunos de ellos los habíamos encontrado en las basuras o tirados en el suelo de los andenes. Y, ¡lloraban tanto! Necesitaban comida y un buen baño; pero, sobre todo, necesitaban que unos brazos amorosos los acurrucaran. Eran niños enfermos, abandonados por sus familias que no podían alimentarlos, hijos de madres solteras que no iban a volver a ser aceptados por sus familias, retrasados mentales...


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Me llamo... Teresa de Calcuta

«Aunque mi nombre es Agnes Gonxha Boyaxhiu, todos me conocen por Teresa de Calcuta. Nunca me ha gustado hablar de mí, y ni siquiera he leído los libros que se han escrito sobre mi persona. Pero esta vez voy a hacer una excepción, tratándose de vosotros, pues los jóvenes siempre han ocupado un lugar preferente en mi corazón. He dedicado mi vida a los más pobres y de ellos he recibido su alegría y su esperanza.»

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Otros títulos Marco Polo Leonardo da Vinci Albert Einstein Saint-Exupéry Gandhi Alejandro Magno Vincent van Gogh Julio Verne Mozart Cleopatra Picasso Miguel de Cervantes Shakespeare Marie Curie Charles Chaplin

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Teresa de Calcuta Los desheredados son mis hermanos

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