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Autora: Marta Coutaz para diario El Litoral, Santa Fe, Argentina.

> EDUCACIÓN CÍVICA

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Quincena del 16 al 29 de marzo de 2014

Y ya que arrancaron las clases... ¿Qué tal si hablamos un poco de nuestros

? s ne o aci ig l b o derechos y Por MARTA COUTAZ

C

onstanza y Federico son hermanos mellizos. En la familia les dicen Consti y Fede, los dos van a la misma escuela y hace unos días prepararon su regreso a clases. Consti se mostraba muy entusiasmada organizando carpetas con papelitos de diferentes colores, para diferenciar las asignaturas; mientras que Fede... bueno, Fede no tanto. Es decir, a él no le gusta mucho la escuela. Es un fanático de los deportes y se la pasa practicando con la pelota, una raqueta gastada que le regaló su tío (que ya no juega al tenis), unos patines de rueditas y la bici. Su mamá se la pasa persiguiéndolo para que se bañe, tome la leche y haga los deberes durante la semana. Y él, nada de nada. Ordenando los libros del año pasado, Consti encontró en la biblioteca de su papá un ejemplar de la Constitución Nacional. Y leyó: “Consti...”: Ja! como yo!, pensó. En las primeras páginas, encontró el Artículo 1º que dice:

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cívica integra el Programa de la Asociación Parque-Biblioteca de la Constitución Nacional.

¿Qué es la educación?

Fede-ral y Consti-tución -se dijo sonriendo- ¡en este artículo estamos mi hermano y yo! Pero... ¿de qué se trata esta “Constitución”? Y salió corriendo, libro en mano, a preguntarle a su mamá. En el camino, se lo cruzó a Fede que andaba peloteando en el pasillo y le gritó: -¡Vos y yo figuramos en esta Constitución! Fede no entendió: -¿Quéee...?Y se quedó pensando, intrigado en qué cosa sería eso de la consti... ¿qué?: “Mi hermana siempre con cosas raras”. Pero le quedó la espinita de la duda clavada.

ón a stituci n La Cocnión Argentila e a d de la tNó las basesional. Fue sen ción Nac la ciudad a en iza g r O anada en 1853na Asambleda u a b r o m o r ap nta Fe p Fue refor ima de Satituyente. endo la últ la Consas veces, si opósito deue vari 1994. El pr de 1853 f s en stitución iclo de la Con er fin al c viles. pon uerras ci g

La educación es un derecho que tenemos todos pero también una obligación. Nos permite formarnos y superarnos como personas, desarrollando nuestra capacidad intelectual. De esta forma, podremos adquirir conocimientos que nos permitirán decidir por nosotros mismos sobre los aspectos más importantes de nuestras vidas, sin que nos sean impuestas las decisiones ajenas: estudios, trabajo, entretenimiento, familia... y contribuir con nuestras acciones a sostener la buena convivencia en nuestra comunidad. En el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional se establece, entre otros, el derecho que tiene todo ciudadano “de enseñar y aprender”.


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NOS, LOS

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el pueblo es el conjunto de personas de una nación!

REPRESENTANTES DEL PUEBLO... Por MARTA COUTAZ

—Mami ¿qué es Nos? —“Nosotros”, hija. —¿Vos y yo? —No. por fin ¡los mellizos arranca—¿No?, ¿y quiénes? ron con las clases! Al menos —Los representantes del pueblo. así piensa su mamá: “¡pooor —Ah... ¿qué pueblo? fin!”. Consti está radiante de —Vos, yo, todos: la Nación Argenfelicidad, tiene lápices intactos para tina. pintar y varios compañeros nuevos. —Pero... ¿cómo?, ¿la “nación” es Fede refunfuña un poco todas las un pueblo? ¡Yo pensé que era mucho mañanas, no le gusta madrugar. En más grande! vacaciones se quedaba hasta tarde La mamá no respondió, andaba con los jueguitos de la compu, pero trajinando con la tartera porque el ahora ¡ufa!: a la cama a las diez. Días horno no encendía. En eso llegó atrás, Consti descubrió entre los liFede con los patines de rueditas bros de su papá, que trabaja en Tripuestos. Consti le preguntó: bunales, un ejemplar de la Constitu—¿Sabías vos que nuestra nación ción Nacional, y como es una lectora es un pueblo? inquieta “rara, rara” -dice Fede- se —¿Un pueblo...? ¿Como Santo Dopuso a leer las primeras páginas. Le mingo, donde vive la abuela Loli? llamó la atención el Preámbulo, una —Algo así -le aseguró Consti. parte cortita que está al principio. —¡No, no! (aclaró la mamá, que ya Una especie de “presentación”, le había puesto la tarta en el horno). A explicó su mamá, mientras estiraba ver, a ver... ¿cómo les explico? -Y se la masa para una tarta. Consti se sentó. sentó en un banco de la cocina y leyó —En este caso, chicos, digo... en en voz alta: el Preámbulo de nuestra Constitución... “Nos, los representantes del —¿Qué es una consti...tuuu... pueblo de la Nación Argentina...”. ción? -tartamudeó Fede. —Un conjunto de normas -dijo la mamá. —¿Normas... varias señoras ¿Qué es una llamadas Norma, como la del consti...tuuu... kiosco de la escuela? ¡Ja, ja! ción? -bromeó Fede (en realidad no tenía la menor idea de lo que es una “norma”). —Ay ¡qué chistoso! -se molestó Consti, que quería saber.

Y

—Una norma es una regla que debe ser respetada y que permite ajustar ciertas conductas o actividades. En el caso de nuestra Constitución son reglas que se aplican para ordenar la convivencia de todas las personas que forman esta nación, o sea el “pueblo” argentino. —¡Entonces el pueblo es el conjunto de personas de una nación! -exclamó Consti, feliz de llegar a una conclusión. —Del latín populus (agregó el papá recién llegado, asomando la cabeza por la puerta de la cocina). De ahí deriva la palabra “pueblo”. También escuché al entrar que hablaban de “normas”. En el ámbito del Derecho, una norma es un “precepto jurídico”. —¡Uy, papi! qué palabras difíciles -se quejó Fede. —¡Vos siempre quejándote, Fede... callate un poco y aprendé! -lo retó Consti. —¡No me callo nada... callate vos! —¡Vos! —¡Vos! —¡Vos, vos y vos! -chilló la nena. —Shhhhh... ¡Constanza! ¡Federico! (los calmó su papá). En esta casa también existen normas: no pelear ni gritarse es una de ellas. —Otra norma de esta casa (dijo la mamá) es lavarse las manos antes de comer. -Y se levantó apurada a sacar la tarta del horno, que ya olía un poquito a quemado. Zumbaron los patines de Fede rumbo al baño y Consti corrió a buscar su libretita rosada donde anotó sus flamantes conclusiones, pero también... sus nuevas dudas.

Pueblo: conjunto dedel latín populus, man una na personas que forción. Constitución : conjunto de normas que nizar y ordesirven para organar una naci ón.

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Normas vencia entr:ereglas de convilas personas .

Anotaciones en la libREta de Consti

El Preámbulo Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina.

Te animás a: > Averiguar por qué Santo

Domingo es un “pueblo”; por qué en algunos discursos de la tele dicen que hay que “acercarse al pueblo” o estar “con el pueblo”. ¿Somos “todos” parte del pueblo, inclusive los que pronuncian los discursos ?;

>

Preguntar quiénes son los “representantes” ;

>

Investigar sobre qué es un “precepto jurídico” ;

>

Leer de a poco el Preámbulo completito ;

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> Educación Cívica

Afianzar, constituir, consolidar Por MARTA COUTAZ

—Aquí dice “afianzar la justicia” y “consti...” ¡jajá, como yo!, “constituir la unión nacional”. —Ajá -dijo su papá, y se calzó los gruesos anteojos. —Bueno, eso. ¿Qué quiere decir afianzar y constituir? —Ehhhh, bueno... -empezó su papá y luego miró a la mamá-: —Gordi, ¿me preparás un té? —¡En taza grande! -se rió la mamá-. Esto irá para largo, veo. El papá sonrió también y se dispuso a explicar. Fede que andaba protestando en la compu porque iba perdiendo en uno de sus juegos favoritos, largó el teclado y también se acercó. No fuera que su hermana después le echase en cara que él es un burro que no sabe nada.

Consti es una chica muy inquieta y curiosa, lo dice siempre su mamá. Tiene una libretita rosada donde anota todo, todo: lo que le pasa, lo que no entiende, lo que quiere averiguar, lo que ve o lo que siente. Hace unos días estuvo viendo las primeras páginas de la Constitución Nacional, la encontró entre los libros de su papá que es empleado de Tribunales. Le llamó mucho la atención el Preámbulo y anduvo curioseando, tenía un montón de dudas sobre lo que allí se dice. “Palabras difíciles” diría su hermano Fede, que es medio vago y no anda indagando tanto. Después de cenar y antes de que su papá se sentara en el sillón a ver una película en la tele, le pidió explicaciones sobre algunas de las anotaciones de su libreta. —Ah... la famosa libretita -dijo su papá cuando la vio *En el Preámbulo se acercarse. —Sí, tengo que dejan asentados los principales hacerte unas preobjetivos o propósitos de nuesguntas, papi. tra Constitución. Consti sabe que a su papá le encanta que le pregunte * “Afianzar” (la justicia) cosas, así que se quiere decir asegurar o garanacomodó a su lado tizar: que el cumplimiento de la como para charlar justicia se aplique con equilibrio un buen rato. y sin discriminar. —¿Qué es lo que quiere saber, mi princesa preguntona?

Te animás a: > Pensar qué otras anotaciones

—Yo también quiero saber -dijo Fede. Y de reojo leyó una de las notitas de Consti. —Ehhh... ¿qué sería “conso...”? eeehhhh... -no alcanzaba a leer bien. —¿“Consolidar la paz interior”? -lo ayudó su papá. —Eeesooo, exactamente -suspiró aliviado Fede. Los mellizos se sentaron uno a cada lado de su papá para escucharlo atentamente. A la izquierda Consti y a la derecha Fede. En unos minutos vino la mamá con el tecito y lo que sigue a continuación es lo que Consti anotó en su curiosa libreta:

* “Constituir” (la unión nacional) quiere decir fundar, componer o crear: integrar a las provincias en un Estado nacional que se haga responsable del poder que ellas le delegan y que lo administre adecuadamente

—Bueno, bueno, ya está por empezar mi película -dijo el papá sorbiendo el último trago de té-. Otra noche les explico algo de lo que pasaba en nuestro país en el momento en que se dictó la Constitución, eran tiempos difíciles y de grandes cambios. —¿Como ahora, papá? -preguntó Consti, recordando las conversaciones que escuchaba en las sobremesas. —Más o menos -contestó la mamá. Y se fue a la cocina a lavar las tazas. Consti cerró su libretita rosada y se quedó pensando que en poco tiempo necesitaría una nueva: demasiadas cosas para anotar. Fede ni se movió, se había dormido profundamente en la otra punta del sillón.

*“Consolidar” (la paz interior) quiere decir dar solidez: fortalecer los lazos entre todos los argentinos y evitar enfrentamientos. * Administrar quiere decir ordenar, disponer, organizar (pregunta de Fede, ¡por fin una!). En casa, por ejemplo, vendría a ser en gran parte lo que hace mamá. * Delegar quiere decir encomendar, transferir, dejar a cargo (otra pregunta de mi hermano ¡qué esfuerzo!). ¿Sería como cuando Fede me “delega” su tarea de matemática para el día siguiente?

podría hacer Consti en su libreta sobre este tema. ¿Qué preguntas te hacés vos sobre esa parte del Preámbulo?

> Dibujar el sueño de Fede.

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Defensa común, bienestar general y beneficios de la libertad

LAS PREGUNTAS QUE CONSTI HIZO A SU SEÑO SOBRE EL PREÁMBULO Y LAS RESPUESTAS:

Por MaRTa cOUTaZ

E

l jueves, Consti volvió muy contenta de la escuela, abrió la puerta y llamó a su mamá. —¡Mami, mami... la seño me felicitó! ¡Mirá la notita que te mandó! Entró a la cocina como una tromba y se llevó por delante la bolsa de las compras que su mamá había apoyado en el suelo junto a la mesa. Se desparramaron todas las naranjas. —¡Hija, con cuidado! Pero... qué barbaridad -suspiró su mamá y se puso a juntarlas-. Consti también se agachó y mientras recogía un par de frutas que se habían deslizado por debajo de la mesada, le contó agitada: —¿Te acordás de que la vez pasada papi me explicó unas palabras del Preámbulo de la Constitución? ¿Eh, mami, te acordás? —Sí, Consti, me acuerdo, me acuerdo. Dame las naranjas que las voy guardando. —Bueno, resulta que yo anoté todo, todo... en mi libreta rosada, como hago siempre. Y la seño la leyó y le gustó y me dijo que la ponía muy contenta que yo investigara sobre la Constitución.

Te animás a: > Comentar con tu señorita estos aspectos del Preámbulo; > Investigar cuál era la situación

—Pero qué bien, hija -se alegró la mamá, mientras cortaba las verduras para la sopa-. ¿Me alcanzás el rallador, Consti? —Esperá, mamá... ¡que no te terminé de contar! —Te escucho, Consti, soy toda oídos... pero tengo que cocinar. Buscá el rallador en el segundo cajón y mientras tanto me contás. —Aquí está... ¿te ayudo a rallar? -y siguió hablando a toda velocidad-. Dice la seño que dentro de unos días se cumple otro aniversario más de la promul... ay, ¿cómo dijo?, ah sí... “promulgación” de nuestra Constitución Nacional, que fue el 1º de Mayo de 1853. Y ya que a mí me interesa el tema, me va a nombrar su asistenta para dar una clase especial... ¿qué tal? —Asistente -corrigió la mamá. —No, mami, asistenta... si soy mujer. —Se dice igual “asistente”, Consti. —Bueno, como sea que se diga, voy a ayudar a la seño Patricia a dar una clase. ¡Qué nervios, mami! —Te felicito, hijita -se emocionó la mamá y dejó de revolver la sopa para abrazar a Consti. —Así que me tengo que preparar, por eso te quería preguntar si para ese día me puedo peinar con las hebillas que

me regaló la abuela, ésas doradas. —Ay, hija, ¿no te parecen demasiado exageradas? —No, mami... la seño me dijo que la promul..., como se diga, de la Constitución fue un acontecimiento por de más de importante, porque es la madre de todas las leyes. Además el objetivo fue “ponerle fin a las guerras civiles y sentar las bases de la organización nacional”- recitó de memoria Consti, casi sin respirar. —Está bien, irás bien peinada y acicalada, entonces -sonrió la madre. —Mami... ¿qué son las “guerras civiles”? —Son guerras internas que se dan entre habitantes de una misma nación o país, que se enfrentan para defender ideologías o intereses diferentes. A veces también intervienen fuerzas extranjeras que apoyan o colaboran con alguno de los dos bandos enfrentados. —¿Y aquí hubo muchas de esas guerras? —En nuestro país hubo una serie de guerras civiles durante gran parte del siglo XIX y tal como te dijo la señorita Patricia, como resultado de estos enfrentamientos se definió con el tiempo la forma de gobierno que nos rige hoy. Fue un duro y largo

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-¿QUÉ QUIERE DEcIR “PROVEER a la DEFEnSa cOMÚn”? —Ése es uno de los objetivos fundamentales del Estado: defender a la comunidad y a la persona humana, a través de la Constitución y sus leyes, a las que también deberá defender llegado el caso, por encima de todo interés individual y grupal, de cualquier ideología o sector.

-¿QUÉ SIGnIFIca “PROMOVER El BIEnESTaR GEnERal”?

—Quiere decir impulsar el bien común de toda la sociedad, de todos los hombres y grupos que conviven en nuestro país. Y no sólo en lo material o económico, sino también todo lo necesario para el desarrollo pleno de cada individuo. El Estado debe crear las condiciones necesarias para esa realización del hombre, y es obligación tanto del Estado nacional como de las provincias.

-¿Y QUÉ ES “aSEGURaR lOS BEnEFIcIOS DE la lIBERTaD”? —La libertad de todos los ciudadanos necesita que existan otros valores como orden, seguridad, igualdad, justicia y, por supuesto, el bienestar general. La libertad tiene íntima relación con la dignidad de la persona, por eso el Estado debe asegurar todos los aspectos necesarios para que las personas desarrollen plenamente su personalidad y ejerzan sus derechos. Pero sin olvidar las obligaciones, para que en nombre de la libertad no se cometan abusos, ni nada se oponga a la justicia ni a la paz social.

camino, por eso es necesario no perderlo de vista y sostener con firmeza lo ganado. —Aquí te dejo mi cuadernito de comunicaciones para que firmes la notita de la seño y mirá lo que agregué en mi libreta sobre lo que le pregunté durante el recreo. Es para completar lo que no entendía del Preámbulo. —Termino de agregar la calabaza a la sopa y los leo, hijita. —Mmmm... ¡qué rico olorcito tiene esa sopa, mami! -dijo Consti y corrió a su dormitorio a quitarse el guardapolvo. Y a buscar en su cofrecito de madera las hebillas doradas para probarse un lindo peinado.

VOY a aYUDaR a la SEÑO PaTRIcIa a DaR Una claSE. ¡QUÉ nERVIOS, MaMI!

histórica del país en los momentos previos a la sanción de nuestra Constitución Nacional. ¿Había, por entonces, una guerra civil?

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UN LARGO CAMINO HACIA

LA CONSTITUCIÓN NACIONAL Por MARTA COUTAZ

E

l miércoles en la escuela de Consti y Fede hubo reunión plenaria, así que los chicos no tuvieron clases. Consti se quedó en casa ayudando a su mamá, que trabaja para un negocio de cotillón, haciendo “souvenirs”. Esta vez eran unos preciosos angelitos de cerámica fría como para comuniones o bautismos. Consti estaba encantada con el diseño y se ofreció para pintar las alitas. Fede, en cambio, le pidió a su papá que le permitiese acompañarlo a su trabajo, por lo que se levantó a la misma hora que para ir a clases y se fue a Tribunales a curiosear. Una vez en la oficina, se acomodó en el escritorio donde su papá tiene una interesante colección de sellos y altísimas pilas de papeles. Mientras jugaba a una guerra de robots con un par de sellos secos, se acordó de la charla anterior sobre las guerras civiles, y de una pregunta que le había quedado “en el tintero”. Y ahí nomás, mientras su papá revisaba unas carpetas, se la repitió: —Papi ¿quiénes eran los unitarios?

Carta de López “La provincia de Santa Fe ya no tiene qué perder, desde que tuvo la desgracia de ser invadida por unos ejércitos que parecía que venían de los mismos infiernos. Nos han privado de nuestras casas, porque las han quemado; de nuestras propiedades, porque las han robado; de nuestras familias, porque las han muerto por furor o por hambre”. (Carta del gobernador de Santa Fe Estanislao López al Cabildo de Buenos Aires, 18 de septiembre de 1820)

—Uh, Fede... ¿a qué viene esa pregunta en este momento? —Me acordé que ya te lo pregunté, pero no me contestaste. —Sí, me acuerdo. Lo que pasa es que ahora estoy trabajando. —Ufa, está bien -resopló Fede, resignado. Cuando Fede ya había ganado varias batallas con su robot de base cuadrada contra el malvado robot de base redonda, y había garabateado varios papeles en blanco con una birome roja y otra azul, dibujando estaciones espaciales, su papá suspiró aliviado y dijo: —¡Al fin! (cerró la gruesa carpeta y se sirvió un café de un termo gigante). A ver Fede, ¿qué es lo que querías saber de los unitarios? —¿Eran un ejército? -se acercó Fede, intrigado. —Después de la declaración de la Independencia en Tucumán... ¿te acordás de la histórica casita...? —¡Sí! -lo interrumpió Fede-, me gusta dibujarla en la escuela todos los años, porque siempre coincide que después de esa clase empiezan las vacaciones de invierno -dijo, entusiasmado. —Bueno, bueno, falta un poco para eso. Te decía que a partir de entonces las provincias buscaron organizarse, como ya te conté en otra ocasión, y en ese proceso se fueron definiendo claramente dos ideas políticas opuestas.

Tomó los dos sellos “robots” que Fede había utilizado y los enfrentó: —Por un lado los unitarios, partidarios de conservar el poder central en Buenos Aires; y por el otro los federales, partidarios de que las provincias se mantuviesen autónomas. —¿“Autómatas”? —No, Fede... “autónomas”, dije. Lo que significa que puedan gobernarse a sí mismas, con su propia organización administrativa y sus propias leyes. Estos dos bandos de unitarios y federales no lograron ponerse de acuerdo por largo tiempo y esas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil donde se enfrentaron las tropas unitarias contra las federales. La primera de ellas fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820 donde nuestra provincia de Santa Fe jugó un rol muy importante. —¿Fuimos a la guerra? -se sorprendió Fede. —El caudillo federal de Santa Fe, Estanislao López, y el de Entre Ríos, Francisco Ramírez, se unieron para hacerle frente a Buenos Aires y derrotaron al Directorio, que representaba al gobierno nacional. Todas las provincias iniciaron entonces un período llamado de “autonomías provinciales”, durante el cual se autogo-

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bernaron sin intervención de ningún gobierno nacional, pero conservando la fuerte voluntad de organizarse de forma “federal” en cuanto la situación general lo hiciera posible. Durante este período muchas de ellas dictaron su propia Constitución. —¡Entonces los santafesinos salimos vencedores en esa batalla! ¡Qué bueno, papá! —Podría decirse que sí, pero hay algo más importante todavía, una victoria federal ganada con anterioridad. Nuestra provincia fue la primera en todo el territorio nacional en sancionar un documento constitucional: el 26 de agosto de 1819, el Cabildo aprobó el Estatuto Provisorio que había redactado el Brigadier López, que establecía los antecedentes para el sistema republicano democrático de gobierno. —¡Un campeón, don Estanislao! -festejó Fede. Y su papá sonrió. —Sí, claro, un adelantado. Pero la situación no era tan alegre como te parece, la provincia había quedado muy afectada por las prolongadas guerras, al punto que llegó a exigirle a Buenos Aires la entrega de ganado para poder encarar la recuperación de su economía. —Y así fue que nos mandaron vacas porteñas -concluyó Fede muy serio. Su papá rió con ganas y decretó el fin de su recreo. Fede siguió garabateando en sus papeles y se quedó pensando en el monumento que está frente al Puente Colgante. Intentó dibujarlo pero no era muy hábil para los caballos. Le quedó muy parecido a un sello cuadrado.

Te animás a: > Averiguar quién es el autor

del monumento al Brigadier López que está en la Costanera Oeste frente al Puente Colgante. ¿Y a dibujarlo como hizo Fede ?

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> eDucAcIÓn cÍVIcA

Quincena del 8 al 21 de junio de 2014

DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

A LA CONSTITUCIÓN NACIONAL Por MARtA coutAZ

Consti y Fede participaron en el acto del 25 de Mayo de su escuela. A Consti le tocó hacer de negrita mazamorrera y a Fede de Berutti, repartiendo escarapelas. Él hubiera preferido hacer de French (porque el nombre se parece a “Fede”) pero la seño dijo “no, te toca Berutti”. Y así fue. En medio de la función se le cayó la galera de cartulina que llevaba en la cabeza, y Mariana que venía de dama antigua con paraguas se la pisó. Fede se puso tan nervioso, que se petrificó. Dejó de repartir las cintas, vino “French” y se enojó. El acto terminó bastante desprolijo, pero lo importante es la intención: el 25 de Mayo se festejó y todo el mundo contento. Al llegar a casa, Consti encontró a su papá encendiendo el fuego para un asado. Se lavó la pintura negra de la cara, se quitó el disfraz de mazamorrera y salió al patio a preguntar: —Decime, papi... ¿en 1810 ya se pensaba en la Constitución? —Por supuesto que sí -contestó su papá y se quedó pensando-. Aunque en aquel momento surgieron ideas muy diferentes sobre cómo organizarnos, la sanción de la Constitución Nacional es en gran parte la concreción de los ideales de Mayo. —Pero ¿cómo... y por qué tardaron tanto? —La conciencia de formar una nación soberana e independiente estuvo siempre presente desde la Revolución de Mayo, pero no podía materializarse debido a las continuas pugnas entre los distintos bandos.

pronto pasó a ser una lucha armada. Se destinaron a esa guerra casi todas las energías. Y poco podía avanzarse para organizar jurídica y políticamente un Estado soberano. —“¡Soberano” papelón hice yo en el acto de hoy, papi! -interrumpió Fede, que llegaba patinando. —¿Por qué... qué te pasó? —¡Y todo por culpa de Mariana! —¿Quién es Mariana? -se interesó el papá. —¡Fede... después le contás! ¡Mejor hablanos de Mariano, papá! -le pidió Consti. —¿Quién es Mariano...? -preguntó confundido Fede. —Moreno, supongo que dice tu hermana. —Sí, Fede... Mariano Moreno, el “revoltoso” del Cabildo -aclaró ella. —Mariano Moreno difundió a través del diario La Gazeta las ideas de la Revolución -explicó el papá-. Quería agitar el ambiente, interesar al pueblo en los asuntos de Estado, porque sostenía que había que desarrollar un cambio rotundo en la sociedad rioplatense. En pocos meses, llevó a cabo una serie de realizaciones muy importantes a nivel social, cultural y económico. Su proyecto personal quedó trunco debido a que murió muy joven, durante un viaje a Inglaterra. En los años sucesivos, muchos intentos constitucionales fracasaron, la independencia no se pudo corporizar jurídicamente hasta medio siglo después. —¿Medio siglo? Puf... ¿una pila de años, no? -se sorprendió Fede. —Cincuenta -corroboró Consti. —Sí, fue así. La aparición de una autoridad central para todo el territorio del país no surgió de inmediato con la Constitución de 1853, sino en 1860. —¿Pero entonces sí existe una relación entre la Revolución de Mayo y la Constitución? -quiso asegurarse Consti.

—¡Ah, ya sé! Me contó Fede lo de los unitarios y los federales. —Claro, sí... eso fue más tarde, aunque durante los sucesos de Mayo la disputa era entre los más “conservadores” y los más “liberales”. —¿Y cómo empezó todo? digo, las “pugnas”... —De los informes de las autoridades en España y de las memorias personales que dejaron algunos participantes de los hechos, se sabe que desde años atrás se conspiraba contra el poder español. Pero mientras algunos se inclinaban a lograr solamente algunas “mejoras” para la colonia, otros grupos más decididos buscaban directamente la independencia política. —¿Y entonces... cómo fue que se pusieron de acuerdo? —No fue sencillo. Si bien todos los miembros de la Primera Junta compartían el principio de la soberanía popular y deseaban el triunfo de las ideas liberales, el grupo dirigido por Saavedra se inclinaba por una política más cuidadosa, a la espera de ver cómo se definía la situación en Europa, donde el rey estaba prisionero. En cambio, el grupo más revolucionario aspiraba a acelerar el proceso para alcanzar lo antes posible la emancipación. —¿Y quiénes eran los más “revoltosos”, como les dice la seño a algunos de los de mi clase? —Paso, Castelli, Belgrano... formaban parte de ese sector, encabezados por Moreno. La labor del primer gobierno resultó muy ardua. La acción revolucionaria encontró una fuerte oposición y

Útiles lecciones

Te animás a: > Comentar en clase las dos

frases que le gustaron a Consti.

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Dibujar un sol más grande y más amarillo que el de su libreta.

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—La Constitución promulgada en Santa Fe en 1853 concretó los principios liberales que motivaron la Revolución de Mayo. No es casualidad que se indique en su Preámbulo que fue sancionada por los “Representantes del Pueblo de la Nación... para la Nación Argentina”. Ésos fueron justamente los principios que rigieron los votos de Saavedra y Castelli en el Cabildo abierto del 22 de Mayo y la Petición por la que se formó la Primera Junta. El papá fue a la cocina a buscar los chorizos y la carne para ponerlos en el asador. —¿Y ese tal Mariano, qué tiene que ver con la Mariana que me pisó el sombrero, digo yo? -protestó Fede, dando vueltas alrededor de Consti con sus patines. —¡Ay, qué burro, Fede! Nada tiene que ver, ¡nada de nada! En eso volvió el papá. Mientras acomodaba la comida en la parrilla, prosiguió: —Nuestra Constitución persigue la realización de un nuevo orden social y económico, que ya estaba previsto en los días de la Revolución: “Gobernar es poblar” y “educar al soberano” fueron políticas anticipadas por los hombres de Mayo. —¡Esperá, papi, no sigas... que voy volando a buscar mi libretita! ¡Esas frases me gustaron para investigar! —A mí lo que me gusta es ese rico olorcito a asado... mmmm ¡tengo hambre! -se quejó Fede, suspirando. —¿Quién me ayuda con la ensalada...? -preguntó la mamá desde la ventana de la cocina. —¡Ya voy, ya voy! -gritó desde su pieza Consti, mientras anotaba apurada en su libreta: “En la Constitución Nacional está el espíritu de Mayo” y para redondear la idea, le dibujó un sol bien grande y amarillo como el que brillaba en el patio de su casa en el mediodía otoñal.

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El 25 de Mayo de 1853, al girar a los gobernadores de provincia la flamante Constitución Nacional para ser jurada, Justo José de Urquiza escribió, con referencia al 25 de Mayo de 1810: “En ese día nos presentamos al mundo como un pueblo independiente, y en el mismo nos presentaremos como una Nación constituida, encerrando entre ambas fechas un período de amargas pero útiles lecciones”.


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> EDUCACIÓN CÍVICA

TRES PODERES Y UN PARQUE

Este es el poema que anotó Consti. Es de Antonio Machado, un poeta español (1875-1939).

Por MARTA COUTAZ

Fede y su papá andaban pateando la pelota por el parque, el viento del río era fresco, pero ellos parecían acalorados de tanto correr. Consti y su mamá estaban sentadas en el pasto bajo el sol de otoño de domingo, en medio del Parque de la Constitución. —¿Qué son esas columnas, mamá? -preguntó Consti, mordisqueando un bizcocho, mientras señalaba los tres tótems que se levantan en medio del terreno. —Leí en el diario que representan los tres poderes de la República -contestó un tanto dudosa la mamá, pero al instante se acordó: —Sí, ésos son. —¿La República Argentina tiene “poderes”...? -se sorprendió Consti. —Por supuesto. —¿Como los de los superhéroes? —No tantos como ésos -sonrió la mamá. Son los tres poderes fundamentales de la democracia: el Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial. —¿Y cuál es el más importante? —Los tres son igualmente importantes y ninguno puede pasar

por encima del otro. Deben mantenerse en equilibrio, son independientes entre sí, pero deben actuar coordinados. —Ah... ¿me explicás, mami? —En principio esta división tiene como finalidad evitar la concentración del poder en una o pocas manos, por eso se controlan unos a otros. —Pero ¿cómo... se espían entre sí, cómo hacen? —No, Consti... no se espían. Cada uno cumple una función diferente y complementaria: el Poder Ejecutivo es el que dirige a un país o estado y lo representa la figura del presidente de la República; el Poder Legislativo es el que hace las leyes; lo representa el Congreso de la República que está formado por dos Cámaras: la de Senadores y la de Diputados; y el Poder Judicial, que se encarga de que las leyes se apliquen y lo representan los jueces. —Entonces el presidente es el que manda, me parece a mí -opinó Consti, pensativa. —Bueno, no se trata de “mandar” sino de “administrar”. Además es asesorado por un gabinete de ministros. En una democracia el Poder Ejecutivo se considera como un administrador y “ejecutor” de la voluntad de todos los ciudadanos, a quienes representa. Debe garantizar

además el cumplimiento de las leyes que dicta el Poder Legislativo. —Papá trabaja con un juez... ¿no es cierto, mami? —Sí, los jueces son los encargados de aplicar las leyes. El Poder Judicial debe funcionar de manera autónoma sin ningún tipo de presiones y tiene que proteger a los ciudadanos de cualquier abuso que pudieran cometer los otros dos poderes. —¿Y todo eso que me contás figura en la Constitución? —Sí, claro, todo esto está regido por la Constitución Nacional. De repente, un pelotazo tumbó la canasta con la yerba, el mate y la bolsa de bizcochos. —¡Epa, epa... no se enojen, damitas! -se disculpó el papá, acercándose para juntar el desparramo. Fede también se arrimó: —Mamá ¿me das un mate? Tengo calor y me dio sed. —Menos mal que no me rompieron el termo -se quejó la mamá, mientras cebaba un mate para el sediento. —¿Este parque es de los constituyentes? -preguntó Fede, sorbiendo ruidosamente la bombilla. —Seeee... -contestó Consti-, de los que están en el museo del Conventoooo... en las noches de luna cobran vida y se vienen a pasear por acá... ¡jajaja! —¡Uy, qué miedo! -se burló Fede-, no te hagas la graciosa, ya sé que los del convento de San Francisco son muñecos de cera. —Este parque se llama de la Constitución, Fede -explicó su papá-. El proyecto es que sea un lugar público para que concurra la gente a disfrutar del paisaje y de un futuro museo interac-

Los árbole s conserva n verdes aú n las copa s , pero el ve rde mustio de las ma rchitas fro ndas. El agua d e la fuent e, sobre la p iedra tosca y de verd ín cubierta , resbala sil enciosa. Arrastra el viento a lgunas amarillenta s hojas. ¡El viento de la tard e sobre la t ierra en s ombra!

tivo que se va a construir. Es importante que las autoridades preserven los espacios naturales que son de todos, que cuiden, protejan y mejoren el patrimonio natural y cultural de las ciudades. Y también es imprescindible que se les brinde a las personas, grandes y chicos, la información y educación ambiental necesarias para aprender a respetar y conservar estos lugares. —Y para eso están los tres poderes -aclaró Consti, muy convencida. —Estuvimos charlando sobre eso las dos -comentó la mamá. —¡Ah, bueno... ahora entiendo! -dijo el papá-. Tenés razón, hija. En nuestra Constitución se establece el derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano, que tenemos todos los ciudadanos. Y también se deja en claro que las autoridades protegerán esos derechos. —La seño nos dijo que la semana que viene vamos a ir a la plaza del barrio a plantar un árbol -recordó Fede. —¡Qué bien, hijo! -se alegró la mamá. Y de pronto recordó un poemita que de chica le enseñaron en la escuela y se los recitó. —¡Qué hermoso, mami, ese poema! -dijo Consti-. ¿Me lo dictás para mi libretita? —Bueno, dale. Consti lo anotó, cuidando de hacer buena letra. —¿Y quién lo firma? -preguntó al terminar. —Antonio Machado -contestó emocionada su mamá.

PARA SABER Los Poderes del Estado son: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. La división de poderes es el rasgo esencial del sistema republicano y es un mecanismo por el cual se distribuyen las funciones entre los distintos órganos para que ninguno concentre excesivas atribuciones y se puedan controlar entre sí. Esto está especificado en la Segunda Parte o Parte Orgánica de la Constitución Nacional, en los artículos 44 al 120. En la Primera Parte, en el artículo 41 se establece el derecho a gozar de un ambiente sano, el deber de preservarlo para las generaciones futuras, la utilización racional de los recursos naturales, daño ambiental, etc. Corresponde a la reforma constitucional de 1994. Esta es la Plaza Cívica del Parque Biblioteca de la Constitución. El nuevo espacio público está emplazado en Caleta Sur, un predio lindante al Club Náutico Sur, que fue recuperado. Foto: Manuel Fabatía

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cívica integra el Programa de la Asociación Parque-Biblioteca de la Constitución Nacional.


Autora: Marta Coutaz para diario El Litoral, Santa Fe, Argentina.

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> educación cívica

UN PASEO POR

SANTA FE

EN LA ÉPOCA DE

LA CONVENCIÓN Por MARTA COUTAZ

El fin de semana pasado vino de visita desde su pueblo la abuela Loli. A Consti y Fede le encanta cuando esto sucede porque la “abu” es muy paseandera y siempre hacen alguna excursión cuando viene a Santa Fe. El sábado hacía una linda tarde y toda la familia salió a dar una vuelta a pie. Llegaron caminando bajo el sol hasta el Convento de San Francisco, en el sur. Consti insistió para entrar a recorrer el Museo del convento, donde entre un montón de reliquias coloniales y de varias épocas de nuestra historia, se destacan las figuras de cera que representan a los constituyentes de 1853. A Fede no le entusiasma mucho entrar a ese salón porque le parece una máquina del tiempo, con todos esos señores tiesos reunidos. A él le gustan más el aire libre y los deportes, pero no protestó, especialmente porque la abuela le compró un copo de azúcar que lo mantuvo ocupado durante la visita. —¡Ay, mamá! -le dijo su mamá a la abuela Loli-. Sabés que prefiero que los chicos coman una fruta y no toda esa montaña de azúcar. Yo traje unas ricas manzanas... —Bueno, querida... -la tranquilizó la abuela Loli-. Por una vez que vengo de visita... —Mmmmm... sí, mami. ¡Por una vez! -protestó Fede perdido en medio de una nube dulce y rosada. Consti no dijo nada, porque estaba absorta mirando una vitrina llena de medallas. Algo andaba dando vueltas

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en su inquieta cabecita y de pronto preguntó: —¿Cómo era Santa Fe en la época de la Convención? —¿Qué convención? -dijo Fede, tratando de despegarse los dedos azucarados. —La Convención constituyente -contestó la abuela, acercándose. En su juventud fue maestra rural, le apasiona la Historia y además es una excelente narradora, así que ahí nomás se puso a contarles: “Cuando se reunió en 1853 la Convención Constituyente la ciudad era muy pequeña, abarcaba apenas unas pocas manzanas y conservaba todos sus rasgos coloniales: casas bajas con techos de azotea, calles rectas donde asomaban los naranjales, limoneros y durazneros de las huertas, hermosas palmeras que agitaban sus penachos sobre los naranjos... En aquel entonces era una sociedad pueblerina de costumbres muy sencillas. No había hoteles para alojar a todos estos señores que llegaban desde distintas provincias para instalarse mientras durasen las reuniones, así que muchos de ellos se hospedaron en este convento de los franciscanos y en el de los dominicos. Otros en el antiguo Colegio de la Compañía y en algunas casas particulares. Una de las más recordadas fue la casa de Hermenegildo Zuviría, apodado Merengo, donde se alojó José Benjamín Gorostiaga que representaba a la provincia de Santiago del Estero...”. —¿Merengo, como los alfajores? -la interrumpió Consti. —Claro -dijo la abuela-. ¡En esa casa funcionaba la confitería que dejó para los santafesinos esos ricos alfajores que nos representan! —Pero... ¿cómo? -se extrañó Fede-. ¿Son de esa época? ¡Entonces están viejísimos! —¡Jaja! -se rió con ganas la abuela-. La marca se mantuvo durante todos estos años y dicen que la receta es la original. —¡Serán así de viejos pero igual quiero uno! -se antojó el muy goloso. —¿Más dulces?, ni lo sueñes... -declaró su mamá.

—Hija, dejalo... -intervino la abuela-. Después nos cruzamos y compramos algunos. —¡Dale, abu! -exclamó entusiasmada Consti-. Pero seguí contando... —La llegada de los constituyentes puso una nota diferente en la tranquila calma de la ciudad. Desde Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Córdoba algunos llegaron en carruajes por el camino del Alto hasta lo que se llamaba el “Hueco de las Carretas”, que hoy es la plaza España. Desde Corrientes y Entre Ríos otros vinieron por barco y desembarcaron en el puerto. Por el Paso de Santo Tomé llegaron los congresales de Catamarca, Tucumán y Cuyo. Trece provincias fueron las participantes, con dos diputados por cada una, menos Buenos Aires que no se presentó porque reclamaba más representación en razón de su mayor población. La vida apacible de este lugar, que se desarrollaba en la paz de las grandes casonas familiares, se vio sacudida por este acontecimiento fundamental para la organización nacional. Durante la Convención se celebraron algunas veladas sociales en el Club del Orden donde algunos convencionales conocieron a jóvenes damas santafesinas y pasado un tiempo se casaron con ellas. —¿Quiénes, abu...? -curioseó Consti. —El doctor José María Gutiérrez por ejemplo, que era porteño pero vino en representación de la provincia de Entre Ríos, se casó con Gerónima Cullen, hija de Domingo Cullen, un político santafesino muy ligado al Brigadier Estanislao López. Luciano Torrent llegó desde Corrientes, se casó con Severa Zavalía y se radicó en Santa Fe. —¿Y cuánto duró esta convención? ¿Años? -preguntó Fede, casi atorado con el último bocado de su copo de algodón. —Para nada. En solamente diez días, del 21 al 30 de abril de 1853, los convencionales discutieron, analizaron y aprobaron la Constitución Nacional. Trabajaron muy duro durante todos esos días, hasta casi la medianoche y también en domingo, mientras sonaban los acordes de la retreta que tocaba en la Plaza Mayor. El primer día se aprobaron el

Preámbulo y dos artículos. Al día siguiente otros dos y luego mayor cantidad cada día, hasta que el sábado 29 de abril se discutieron y aceptaron ¡44 artículos! Una verdadera maratón constitucional. —¿Qué era la retreta? -investigó Consti. —Una banda de músicos que tocaba en la plaza, al aire libre. —¿Una banda de rock? -preguntó Fede. —¡Pero no, Fede! -se enojó Consti-. ¡Con vos no se puede...! —¿Qué...? ¿Era hip-hop? —¡Mejor nos vamos a comprar los alfajores! -dijo la “abu” alegremente-. Y mañana en el almuerzo del domingo les cuento una apasionante historia que les va a encantar, sobre un soñador aventurero que se llamó Amadeo Gras.

¿Quién fue Amadeo Gras?

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Amadeo Gras, pintor francés, se instaló con su familia en Santa Fe para decorar el salón principal del Cabildo y los despachos de los convencionales de 1853, por expreso encargo del gobierno nacional, unos meses antes que éste comenzara a sesionar.


Autora: Marta Coutaz para diario El Litoral, Santa Fe, Argentina.

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> EDUCACIÓN CÍVICA

EL DAGUERROTIPO

DE LOS CONSTITUYENTES Por MARTA COUTAZ

Después de la visita al museo del Convento de San Francisco, de la que Fede salió muy impresionado por las figuras de cera que representan a los constituyentes de 1853, la abuela Loli prometió contarles la historia de Amadeo Gras, el pintor francés que se instaló en Santa Fe para retratar a todos los congresales en aquel entonces. —¿Por qué nos dijiste ayer que ese tal Amadeo Gras era un soñador aventurero, abu? -preguntó Consti, curiosa como siempre, en la sobremesa del domingo. —Ah, si tienen ganas de escucharme les cuento... y ya lo verán -contestó intrigante la abuela. —Yo tengo un poco de sueño -dijo Fede-, pero si es interesante y con algo de acción, me puedo aguantar. —Lo único que te pido es que no te duermas acá -le rogó Consti-, porque empezás a roncar. —¡Yo no ronco! -se enojó Fede. —Sí que roncás. —¡No! —Bué... respirás fuerte, digamos. —Puede ser, quizá. —Bueno, bueno, no empiecen a pelear. Hagan silencio si quieren que les empiece a contar. Y así fue la historia que la abuela Loli les hizo escuchar: “Cuando ni siquiera había cumplido los 20 años de edad, allá por 1824, Amadeo Gras tocaba el violonchelo en la Ópera de París y era muy virtuoso. Como era un joven muy inquieto, aprendió también varios idiomas, a tocar otros instrumentos, a dibujar y a pintar. Un día sorprendió a su fa-

milia con la noticia de que abandonaría todo para viajar a América. Su espíritu aventurero soñaba con otros horizontes y fue así como emigró a Montevideo. Al llegar encontró desolación y miseria, porque había terminado una guerra con Brasil. A pesar de eso le resultó una ciudad llena de encanto, pero el recelo que se le mostraba a los extranjeros lo hacía sentir incómodo. Así que se trasladó a Buenos Aires. Su primera impresión no fue agradable: una ciudad plana y gris, con algunas torres y cúpulas de iglesias. Para ganarse la vida, se dedicó a dar recitales con su violonchelo y a dibujar retratos de personas adineradas. Frecuentó los salones de la aristocracia, entre ellos el de Mariquita Sánchez y su esposo francés “monsieur” Mendeville. En su luminosa sala, lo escucharon tocar el violonchelo por primera vez y todos los presentes quedaron encantados”. —¿Mariquita Sánchez la del Himno? -interrumpe sorprendida Consti. —La misma -responde la abuela-. Su primer esposo fue Martín Jacobo Thompson, de quien enviudó y se casó entonces con el señor Jean Baptiste Washington de Mendeville. Otra historia fascinante que algún día les contaré. —Bah, historias de romance... cosa de chicas -se quejó Fede. —Está bien, está bien. Sigo contándoles qué fue lo que pasó con Amadeo. “Cuando le llegaron noticias de la muerte de su padre, regresó a Francia. Su talento musical lo llevó a acompañar a Niccolò Paganini, un famoso violinista, de los mejores que existieron. Sin embargo, su alma aven-

turera le susurró de nuevo el deseo de volver a América. Desembarcó otra vez en Buenos Aires, donde retomó su vida de bohemio, músico y pintor. Conoció a personajes importantes que lo convencieron y ayudaron para abrir un taller artístico. Sus retratos reflejaban el mundo íntimo a través de la expresión de los rostros, de las miradas y perdían ese acartonamiento típico de las obras de la época. Su fama cruzó el charco y desde Uruguay lo invitó un general para que pintase su retrato, y luego otras personas de la alta sociedad. Así conoció a una joven uruguaya llamada Eulalia de la que se enamoró y se casaron. Emprendió con ella increíbles viajes por el norte argentino, Perú y Chile. En Bolivia, cuando la carreta se atascó en algún tortuoso camino de montaña, cruzó largas leguas a lomo de mula con su esposa embarazada, su violonchelo y su preciada caja de pinturas. Tuvieron 12 hijos ¡nada menos!, muchos de ellos nacidos en diferentes ciudades: el primero nació en Chuquisaca, el penúltimo llamado Martín nació aquí en Santa Fe y el último en Uruguay. Presidentes y gobernadores, militares y clérigos, hombres y mujeres destacados fueron retratados al óleo por él, cuando todavía no existía la fotografía. Y luego, pasado el tiempo, Amadeo descubrió la técnica del daguerrotipo”. —¿El daguerro... qué? -se sobresaltó Fede, que ya estaba medio dormido. —El da-gue-rro-ti-po -deletreó Consti-. ¿Y qué era eso, abu? —Fue el anticipo de las fotos, Consti. Hacía falta mucha paciencia, las personas debían mantenerse quietas durante varios minutos hasta que se fijase la

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imagen. Dudo mucho de que a ustedes dos pudieran haberle tomado uno... ¡ja! Amadeo dejó de lado los pinceles y se dedicó a los daguerrotipos. Aquí en Santa Fe fue citado por Urquiza en 1853 para realizar una lámina con los retratos de todos los congresales que asistieron a la Convención Constituyente. Luego se agregó la imagen del propio Urquiza y al pie la figura del Cabildo. Una copia de gran tamaño, encuadrada y vidriada es la que está en el Museo del Convento de San Francisco, justo al lado de las figuras de cera. —¡Yo la vi! -gritó Consti, entusiasmada. —Yo no la vi -alcanzó a murmurar Fede, bostezando. —Es que tal vez no le damos la importancia que se le debe -dijo la abu-. Piensen que esa única imagen resume uno de los momentos más cruciales de nuestra historia, el de la organización nacional. Y ocurrió aquí, en Santa Fe, que es la ciudad de ustedes. Tienen que sentirse bien anchos y orgullosos de haber sido la sede del principal Congreso Constituyente. Allí se discutieron muchas de las leyes que hoy nos rigen todavía. Y con esa extraña máquina de “daguerrotipiar” que se trajo de París, fue el talentoso y loco Amadeo Gras quien nos dejó el testimonio de ese momento crucial.

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El invento La idea del francés Louis Daguerre fue difundida en el año 1839. Se imprimía la imagen en una placa metálica de plata, pulida como un espejo, expuesta previamente a vapores de yodo para hacerla sensible a la luz. La exposición de los objetos y personas duraba largos minutos hasta que la imagen se fijaba. Luego se hacía el revelado con vapores de mercurio, muy perjudiciales para la salud. Los daguerrotipos de Amadeo Gras ayudaron al artista Antonio Alice a confeccionar el mural que adorna el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación.


Autora: Marta Coutaz para diario El Litoral, Santa Fe, Argentina.

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Sin CENSURA previa Por MARTA COuTAZ

Consti le pidió ayuda a sus padres para aclarar algunas dudas sobre el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional, donde se mencionan muchos de los derechos principales de los habitantes de la Nación. Durante la cena, su papá les habló a Fede y a ella sobre el derecho de publicar las ideas por la prensa sin censura previa. —Pero... ¿qué cosa es la censura, papi? -preguntó Fede, intrigado. —Es una seria limitación del derecho a la libertad personal, cualquier intento de prohibir la información, los puntos de vista o algunas formas de expresión, por parte del Estado o de algún grupo con poderosas influencias. —¿Y para qué sirve? -interrumpió Consti, mientras cortaba una suculenta milanesa. —La censura se utiliza para mantener un orden establecido o controlar el desarrollo de una sociedad. A veces, también para suprimir la disconformidad de un pueblo sometido, para que no tenga oportunidad de expresar sus opiniones cuando éstas se oponen al poder que los oprime. Durante muchos períodos históricos en el mundo y en nuestro país, se ejerció la censura con estos fines. En la época de la conquista española en América, por ejemplo, la inquisición católica censuró libros de manera muy estricta. Estaban prohibidas todas las novelas, incluyendo la famosa obra de Miguel de Cervantes, “Don Quijote de la Mancha”. —Ah, yo me acuerdo de ése, un viejito con armadura sobre un caballo muy flaco. Hay un libro así de gordo con dibujos en tu biblioteca -dijo Fede, abriendo sus brazos.

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—Ése mismo, Fede. El caballo flaco se llama Rocinante. —Y lo acompaña un gordito petiso que se llama Sancho Panza, y va montado en un burro ¡jaja! -recordó divertida Consti-. La abuela nos leyó un capítulo el año pasado, pero no entendí mucho, porque hablaban raro. —Es castellano antiguo -aclaró su papá-. Como les decía, era muy común la censura en la religión, en algunos grupos sociales y por parte de los gobiernos. En la época previa a la sanción de nuestra Constitución, durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, se ejerció una fuerte censura contra los periódicos que habían apoyado a su opositor, el General Lavalle. Más tarde, estas limitaciones se extendieron a cualquiera que cuestionara sus actos de gobierno. En 1852, la Batalla de Caseros puso fin a la larga dictadura de Rosas; sin embargo hubo otros actos de censura como el del gobernador Carranza en Tucumán, que el 14 de febrero de 1853 dictó un decreto que consideraba como “un atentado y sujeto a penas discrecionales, la difamación al Supremo Director Provisorio (el General Justo José de Urquiza) y al Soberano Congreso de la Federación”. En otros artículos se resolvía que se tendrían “por atentados contra la paz y tranquilidad pública, la propagación de noticias alarmantes, tanto del exterior como del interior de la República”.

—A nosotros en clase la seño nos explicó que es un derecho de toda persona poder hablar y escribir sobre sus ideas, por cualquier medio de comunicación: diarios, revistas, radio o televisión, sin tener que pasar antes por un control que elimine palabras o cambie el sentido de lo que se dice -comentó muy seria Consti. —Por supuesto, Consti. La censura previa es una violación extrema de la libertad de expresión, porque la suprime. Por eso a partir de la sanción de la Constitución, en mayo de 1853, se establece ese derecho tan importante que permite a todos los ciudadanos difundir y recibir de forma escrita -o por cualquier otro medio- información, expresiones, ideas, opiniones, anuncios y manifestaciones de toda índole para su realización personal, como instrumento de formación y conocimiento, y como herramienta indispensable para sostener y fortalecer la democracia. —Este derecho fue violado e ignorado durante algunos períodos amargos de nuestra historia nacional, como fueron las dictaduras militares -agregó la mamá, con tristeza. —De todos modos, en una sociedad democrática, es necesario establecer limitaciones para alcanzar los fines que se persiguen, pero éstas deben acordarse mediante leyes claras y precisas, con la idoneidad suficiente para cubrir los objetivos que pretenden. —Ay, papi, estás hablando muy raro, como ese don

Para saber

Los organismos y funcionarios que conforman el Estado, así como quienes aspiran a ocupar cargos públicos, en razón de la naturaleza de la función que cumplen, deben tener un mayor nivel de tolerancia ante la crítica. Cualquier intento de prohibir la información, los puntos de vista o formas de expresión, así como todo acto del poder público que restrinja el derecho de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, será considerado inconstitucional.

Quijote... -se quejó Fede, mientras se servía otra cucharada de puré-. No entiendo nada de nada. —¡Jaja! Tenés razón, hijo. Mejor les propongo un juego de sobremesa ¿qué les parece? —Dale... ¡me encantan tus juegos! -se entusiasmó Consti. —Juguemos a la “censura” -dijo el papá. Y esto fue lo que se oyó alrededor de la mesa familiar, al terminar de cenar (jugando): Papá a mamá: No me digas lo que no tengo que decir. Mamá a Consti: No me digas lo que no tengo que. Consti a Fede: No me digas lo que no tengo. Fede a papá: No me digas lo que no. Papá a mamá: No me digas lo que. Mamá a Consti: No me digas lo. Consti a Fede: No me digas. Fede a papá: No me. Papá: No. Y todos se rieron a carcajadas de lo que resultó.


La Constitución para los chicos