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pensamiento

y

cultura

publicaci贸n mensual / mayo de 2009 / n煤mero X


De la revista

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Lo mejor, lo más gustoso es lo que se dice entre paréntesis. Allí están las pequeñas confesiones, las afirmaciones no oficiales y autores, las dudas que corrompen lasenteorías permiten superarlas, la realizadas poesía dejada Parte medularde deliteratos lo publicado en PARÉNTESIS fue seleccionado base ay convocatorias sucesivas en el caer en el ensayo árido, el guiñoensayos, humano investigación, de ojos hecho al lector.narrativa Fuera y dentro texto plástica. trabajan En loseste paréntesis, ámbito académico-universitario: crítica, breve, del poesía, sentido, ese es su lugar mensualmente se privilegiado. recibe el material de docentes, estudiantes e investigadores que pretendan difundir su obra. Constanza Farfalla PARÉNTESIS deja constancia que los autores de cada texto son responsables de las opiniones vertidas y que lo Parte medular lo publicado en PARÉNTESIS seleccionado en base a convocatorias sucesivas realizadas en el ámbito publicado nodegenera obligaciones de ningún fue concepto (propiedad intelectual, derechos de autor o impedimentos contractuales para supublicación) con el grupo editor. académico-universitario: ensayos, investigación, crítica, narrativa breve, poesía, pintura. En este sentido, mensualmente se recibe el material de docentes, estudiantes e investigadores que pretenden difundir su obra.

PARÉNTESIS deja constancia que los autores de cada texto son responsables de las opiniones vertidas y que lo publicado no COLABORADORES PARA ESTE NÚMERO: PARTICIPACIONES INVOLUNTARIAS genera obligaciones de ningún concepto (propiedad intelectual, derechos de autor o impedimentos contractuales para su publicación) con el grupo editor. Germán Pitta Contursi / Manzi / Discépolo Horacio Bernardo Carlos Vaz Ferreira Natalia Costa José Gorostiza Luis Topogenario R.L Stevenson Juan Manuel Sánchez Kafka Berenice Noir Léon Bloy Andrés Echevarría Adolfo Bioy Casares Miguel Ángel Olivera Luis Cernuda Sherezada ELENCO ESTABLE Pirandello Idea Vilariño Bernardo, Horacio Mario Benedetti Castro, Diego Centeno Ayala, Carlos Cruz, Daniel Farfalla, Constanza Infantozzi, Carina Mato, Jorge Morena, Alejandro Morena, Daniel Olivera, Miguel Ángel Pitta, Germán Vico, Andrés

Ilustraciones de Andrés Vico (menos artículo de Vaz Ferreira: Jorge Mato)

De la revista..................................................................................................... 1 El Tango y la literatura. German Pitta....................................................................... 2 S E Vaz Ferreira y laOaxaca. nueva lógica. Por Bernardo Jorge Liberati ..............................................................................................2 Informe desde Horacio . ................................................................ 5 NC A Democracia: un estado mental. Por Pablo Romero ..............................................................................................5 La proximidad del mal. Natalia Costa....................................................................... 7 AV Sobre Huntington. Por Emiliano Travieso ............................................................................................................7 E D Seis aedas con Por candor una alusión .......................................................... 9 Ricardo Prieto. Juan yCarlos Albaradodesaforada ............................................................................................................9 E C I Pie. 10 Seis Luis aedasTopogenario. con candor y......................................................................................... una alusión desaforada ...............................................................................................10 ND Í La recitadora. Por Fernanda Trías ..................................................................................................................11 Los hoteles del centro. J. M. Sánchez...................................................................... 11 Página en verso. Por Miguel Ángel Olivera .....................................................................................................12 Página en verso. Berenice Noir, M.A. Olivera, Mario Benedetti........................................ 12

e c i d n í

s e c n a v a de

Retiro gratuito de ejemplares: Museos, bibliotecas, Centros MEC, Universidad de la República, Institutos de Formación Docente, CERP´S, UCUDAL, ORT y UM.

Retiro de ejemplares: Museos, bibliotecas, Centros MEC, Universidad de la República, Institutos de Formación Docente, CERP´S, UCUDAL, ORT y UM.

es una edición de Proyecto Raíces

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El tango y la literatura

la entrada del tango a la escritura

GERMÁN PITTA Licenciado en letras Introducción: Las Figuras en el Tango. La letra de tango como tal aparece en forma tardía. Se toma como punto de inflexión el año 1917, momento en el que Carlos Gardel graba “Mi noche triste” de Pascual Contursi. A partir de aquí hay un alejamiento de la expresión oral que caracterizaba al tango en sus orígenes, y su ingreso al horizonte de la escritura propiamente dicha. Este ingreso, como veremos, estará motivado por una preocupación más “literaria” que se hará patente en los letristas. Toda escritura supone una tensión, un compromiso entre una historicidad de la palabra y una nueva libertad1. En el tango esa tensión puede verse en la incorporación permanente de materiales verbales extraños entre sí: variedad idiomática que conocemos con el nombre de lunfardo2. El préstamo lingüístico se convierte así en una regla de construcción y que define su apego a la tradición. Antes de introducirnos en este estudio es conveniente aclarar el significado de la noción de figura. Para ello tomaremos la definición de Gerard Genette, que entiende la figura como ese espacio existente entre la letra y el sentido3. A esta definición agrega la noción de desvío, entendida como el alejamiento de la expresión simple y común. Para Genette, este desvío es una capacidad inherente al lenguaje verbal4. En este capítulo nos vamos a concentrar en dos clases de figuras –la metáfora y la metonimia– por tratarse de los mecanismos básicos del lenguaje. Por metáfora se entiende la designación de una realidad por un nombre que no es el suyo, y se basa en una asociación de sentidos o en una relación de semejanzas que suprime la referencia directa5. En cuanto a la naturaleza de la metonimia, se diferencia del mecanismo anterior porque involucra a la actividad referencial6, o como sostiene Jakobson se define por una relación de contigüidad (de proximidad espacial, temporal o causal) que se produce en una relación sintagmática7. En la letra de tango, no obstante su respeto a la norma clásica, veremos una problematización creciente de estos dos recursos básicos. LA LETRA DE TANGO (CONTURSI, MANZI, DISCÉPOLO) Una de las letras emblemáticas del tango compuesta por Pascual Contursi es “Mi noche triste”. Muchos estudiosos del tema destacan su importancia porque implica el pasaje de un tango más cupletista hacia lo que se conoce como el tango-canción8. Dicha evolución está marcada por la difusión radial que adquiere el tango y el consiguiente “adecentamiento” de la letra que permite su ingreso en las casas de familia. En forma paralela, puede observarse cómo ese “adecentamiento” coincide con el surgimiento de una “preocupación literaria”

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por parte de los letristas (una preocupación que se hace visible por la incorporación paulatina de un léxico dotado de prestigio literario). Si tomamos “Mi noche triste”, podemos encontrar ese tránsito que va de lo popular lunfardesco hacia formas literarias más cultas. Por un lado encontramos términos como “percanta”, “amuraste” junto a expresiones como “alma herida”, “espinas en el corazón”, sueño abrasador”. Pese a pertenecer a repertorios lingüísticos tan disímiles (el lunfardo y la jerga literaria), se observa que todos estos términos están lexicalizados y pueden, por lo tanto, reconocerse en el lenguaje cotidiano. No se apuesta a generar la sorpresa a partir de un lenguaje figurado novedoso. Continuamente se nos hace ver la inmovilización de la metáfora: su desgaste, su lexicalización. La estrategia adoptada parece ser la redundancia, el juego isotópico de ir acumulando imágenes que se relacionen con el sufrimiento: así “alma herida”, que por una relación de semejanza remite a “lastimada” o “angustiada”, es acumulada en otra imagen como “espinas en el corazón, y con esto tenemos una nueva metáfora generada a partir de dos metonimias como “espinas” y “corazón”. El letrista no intenta realizar ninguna innovación estilística –de hecho en todas las imágenes se mantiene el respeto a preceptiva clásica aristotélica–, lo que parece buscar es sacar partido de imágenes ya codificadas, ya desgastadas para crear esa “ilusión realista” tan cara al discurso tanguero. ¿Por qué se habla de ilusión realista? Porque una de las principales preocupaciones del tango es generar el llamado efecto de realidad, y que consiste en crear ficcionalmente el lugar de la enunciación con el objeto de que el lector actualice la escena narrada. Ese efecto de realidad es generado a partir de la acumulación de objetos que contribuye a detener la mirada del yo lírico, y anclarnos así en la recordación, y en la imposibilidad de recuperar ese pasado perdido. Este discurso de inventario invade la letra a partir de la segunda estrofa, y con ello el prestigio de la metáfora da paso a la enumeración de objetos9. Y eso nos puede hacer pensar que las metáforas iniciales fueron tomadas como meros adornos, un intento retórico de embellecer el discurso para captar la atención del oyente. Con todo esto, queremos decir que en Contursi se quiere emplear el lenguaje literario y llevarlo a un grado de referencialidad similar a la que posee el lunfardo. Por eso es que una metáfora como “alma herida” no supone un tránsito hacia otro significado que haya que explorar. En todo momento lo que sorprende es la acentuación de la familiaridad y la naturalidad en la figura literaria: el lenguaje literario cuando ingresa se reconoce como tal haciéndose notar su condición de objeto extraño, de préstamo. El tango posee una referencialidad obsesiva: las figuras deben embellecer un poco, pero en ningún momento opacar ese aquí de la enunciación. En esa tendencia a incorporar lo que Eco llama “expresiones ya generadas” –y que el autor define como frases “ofrecidas como modelo de bien escribir o bien hablar: un repertorio


El Tango y la literatura que abarca artificios estilísticos ya experimentados, cargados de una hipercodificación de carácter artístico”– residiría la retoricidad del discurso literario tanguero10. En este sentido, se puede afirmar que el lenguaje poético tradicional tiene el mismo estatuto que el discurso inventario. Lo analizado en esta letra, puede extenderse a otras composiciones de Contursi como “Ventanita de arrabal”, “Flor de fango”, “Caferata”, “Bandoneón arrabalero”, etc11. De esta forma, puede aventurarse una conclusión. La letra de tango, al tomar registros verbales tan distintos –como el estilo elevado, el lunfardismo y el discurso de inventario– y al mantener la autonomía de éstos, nos muestra una aspiración más metapoética por el empleo de la técnica del collage. Esta técnica acentúa el fragmentarismo, que constituye un rasgo importante en la lírica del siglo XX. Es como si la letra de tango al querer acentuar lo precario de la vida, afirmara sin darse cuenta lo efímero de la forma poética. Y esto vincularía a la letra de tango con la modernidad. Si con Pascual Contursi estábamos ante un fenómeno de visualización de recursos estilísticos de cierto prestigio, con Homero Manzi ese eco parece ampliarse. Con Manzi, la letra de tango adquiere otro refinamiento, y por momentos la letra de tango intenta despojarse del lunfardo. Apenas pervive en “El pescante” y “Milonga sentimental”. En “El pescante” y “Milonga sentimental”, el lunfardo se cuela por el empleo de criollismos. Ambas letras constituyen algo así como bisagras al nuevo lenguaje empleado. Hablamos de un tránsito porque el lunfardo empleado al reducirse al criollismo, permite el abandono de toda esa temática de la marginalidad presente en las letras de tango desde Villoldo a Contursi, y esto incide en una disminución de la agresividad. Si términos como “bulín” o “percanta”, convocaban toda la violencia del ambiente recreado, las voces criollas nos introducen en otro tipo de universo más cercano al de la lírica amatoria. La voz criolla está despojada de toda esa fuerza nativista con que aparece en la narrativa e ingresa en un repertorio lingüístico más refinado. “El pescante”, “Milonga sentimental”, “Viejo ciego”, “Malena” mostrarían ejemplos claros de esta tendencia más esteticista y sensualista. La presencia de ese lenguaje culto se debe a que Manzi toma otros puntos de partida como el Modernismo tamizado en la pluma de Darío o, en ciertos momentos, de Amado Nervo. El Modernismo promueve una gran renovación estética en su búsqueda de belleza. Su interés por la forma es llevada a una máxima amplitud estilística y léxica, en lo que constituiría una visión cosmopolita de la escritura12. En Manzi se completa ese ideal de belleza que ya estaba en ciernes en Contursi, pero que no había podido emerger dado que éste todavía seguía inmerso en la problemática de los ambientes marginales. Desde Contursi se veía una mínima tendencia hacia el translingüismo, aunque en Manzi se explota con más intensidad. También la visión de la mujer cambia merced a esta nueva selección léxica. La percanta recupera el status de princesa. El término “percanta” desaparece del vocabulario de Manzi y el tratamiento de la imagen femenina semeja a Darío y otros modernistas. Con esto se recupera la “mujer ideal” que nos había legado la tradición lírica trovadoresca y romántica. Pero aparte del abandono parcial del lunfardo, en las composiciones de Manzi se producen otros cambios. Por un lado, nos encontramos con letras que prefieren una disposición tradicional de las figuras literarias; y por otro, letras que buscan complejizar esa disposición. En el primer grupo encontramos las siguientes composiciones: Carnavalera, El último organito (1948), El pescante (1934), Tango, Barrio de tango (1942), Sur (1948). Y en el segundo grupo,

un poco más numeroso, encontramos estas otras: Candombe, Tapera (1947), Viejo ciego (1926), Maniblanca (1939), Betinotti, Malena (1942), Mariana, Eufemio Pizarro, Tal vez será su voz (1943), Fuimos (1944), Mañana zarpa un barco (1942), Ninguna (1942), Che bandoneón (1950), Monte criollo (1935), Milonga sentimental. En la mayoría de las letras se observa el mantenimiento de la metáfora de acuerdo a su uso tradicional, pero se visualiza al mismo tiempo el mecanismo que hace posible esa sustitución. Por momentos, Manzi introduce interferencias metonímicas que delatan una conciencia autorreferencial hacia dentro del tango como hacia el repertorio literario tradicional. Para ilustrar esto último baste la mención de imágenes tomadas de Rubén Darío (los “valses”, “la pálida marquesa y el pálido marqués”) en “El último organito”. En las letras pertenecientes al segundo grupo la complejidad radica en la construcción formal de las figuras. Encontramos muchos ejemplos donde las figuras aparecen combinadas: en “Monte criollo” leemos el siguiente verso “cuarenta cartones pintados /con palos de ensueño, de engaño y amor”, tenemos una metonimia que da lugar a varias metáforas. En cada uno de estos ejemplos, asistimos a un fenómeno típicamente barroco donde las figuras se encuentran imbricadas semejando cajas chinas. La imitación del procedimiento barroco elude la complejidad semántica y formal. En la letra de Manzi, aparte de dejar intacta la ilusión realista, el ensamblaje intenta encontrar novedad y frescura reelaborando materiales previos. Muchas veces se ha hablado del escepticismo y del pesimismo de Discépolo. Un pesimismo sustentado en la contemplación de una realidad muy cruda. De ahí se desprende una búsqueda del feísmo desproporcionado que sustituye a la belleza de Manzi.

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El Tango y la Literatura En esta visión feísta y grotesca del mundo es natural que el lunfardo regrese con nuevos bríos. Pero a diferencia de los autores antes mencionados, en Discépolo el lunfardo se retoma ya no para recuperar un pasado feliz sino para detenerse en su sonoridad. Como su propio escepticismo le impide creer en un pasado feliz representado en el mundo arrabalero, Discépolo utiliza la sonoridad del lunfardo para mostrar ese desencanto del mundo. La crudeza de ese desencanto parece golpear al oyente como un grito o un aullido[13]. En las letras de Discépolo asistiremos a un despojamiento del lenguaje. En un pasaje de “Que sapa señor” leemos lo siguiente: “La tierra está maldita / y el amor con gripe en cama / La gente en guerra grita, bulle, mata, rompe y brama”. Este pasaje inicial es un retrato perfecto de la problemática vital del siglo XX. Aparte del eco bíblico condenatorio, en el segundo verso encontramos una personificación que da cuenta de la desvalorización del amor que tiene puntos de contacto con la poesía baudelaireana. Pero lo más importante es que la personificación desarma una metáfora previa, lexicalizada (el ocaso del amor) llevándola a una imagen más doméstica. Por otra parte, en el tercer verso, se puede apreciar el sentido anfibológico ya que cuando se dice que el hombre está en guerra no sabemos con exactitud si se refiere a un conflicto interno o si realmente habla de una guerra. Si el entrevero es lo más característico de la poética de Discépolo, aquí la confusión del hombre es mostrada en la ambivalencia de la construcción formal donde el sentido figurado y literal intercambian sus lugares en forma incesante. Por otra parte, también encontramos en Discépolo casos de ensamblaje de figuras que conviven letras donde se prefiere ordenación clásica. Por un lado, tenemos letras como”Victoria”, “Confesión”, “Justo el 31”, “Sin palabras”, “Secreto”, “Cafetín de Buenos Aires”, “Esta noche me emborracho” y “Yira, Yira”, que prefieren respetar la clasificación tradicional de las figuras literarias. Por otro lado, tenemos aquellas otras que buscan la combinación de las figuras como “Cambalache”, “Uno”, “Canción desesperada”, “El choclo”, “Chorra”, “Que vachaché”, “Soy un arlequín”, “Qué sapa señor”. Si bien Discépolo utiliza casos de ensamblaje de figuras, lo hace con inspiraciones diferentes a las de Manzi. Manzi buscaba embellecer el lenguaje mediante esta técnica. Discépolo buscará, en cambio, fagocitar toda manifestación de belleza a partir del empleo del lunfardo. El ensamblaje buscará destacar el desajuste estilístico como una forma de mostrar la falta de armonía en el plano moral y afectivo.

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Básicamente, como vimos, en todos los autores analizados encontramos algunos rasgos en común como ser el apego a la referencialidad (la ilusión realista). Esa obsesión por la ilusión realista lleva a los letristas a la inmovilización de la tradición literaria que absorben. Las únicas diferencias las encontrábamos en la actitud de los autores respecto a la preceptiva tradicional en el manejo de las figuras. Mientras que Contursi respetaba a rajatabla dicha clasificación, Manzi y Discépolo se desmarcaban optando muchas veces por la técnica del fundido de imágenes. Esto es, en tanto que Contursi empleaba la técnica del mosaico juntando lo antipoético del lunfardo con el léxico culto, pero haciendo notar la extrañeza de estos materiales verbales, Manzi y Discépolo emplearon la técnica del ensamblaje en las direcciones ya apuntadas: el primero para embellecer y el segundo para acentuar el grotesco.

1 BARTHES, R: El grado cero de la escritura, México, Siglo XXI, 12º ed., 1992, p 21. 2 Para una historia del léxico tanguero se puede consultar entre otros materiales a TERUGI, M: Panorama del lunfardo, Buenos Aires, Edit Sudamericana, 1978. 3 GENETTE, G: Figures, París, Seuil, 1966. 4 Ibidem. 5 LE GUERN, M: La metáfora y la metonimia, Madrid, Cátedra, 1976. 6 Ibidem. 7 Ibidem. 8 Respecto a la historia del tango, se han consultado los siguientes materiales: VIDART, D: El tango y su mundo, Montevideo, Tauro, 1967; ASSUNCAO, F: El tango y sus circunstancias, Buenos Ares, Ed El Ateneo, 1984. 9 LUCAS, V: “La trascendentalización de los objetos en la épica occidental y en la saga tanguera”. Conferencia dictada en el Instituto de Profesores Artigas (IPA) el 27/12/2000. 10 ECO, U: Semiótica y filosofía del lenguaje, Barcelona, Edit. Lumen, 1990. 11 Puede encontrarse un análisis más detallado al respecto en www.Laciudadletrada.com 12 YURKIEVICH, S: Celebración del Modernismo, Barcelona, Seix Barral, 1969. 13 ALONSO, D: Poesía española, Madrid, Gredos, 2º reimpresión, 1976. El ensayista español trabaja aquí la importancia que tiene el significante como portador de significados en el plano emotivo. Su postura derriba la división tajante de Ferdinand de Saussure.

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Informe desde Oaxaca HORACIO BERNARDO (*)

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ueridos todos: Les escribo para dar noticias de mi residencia en Oaxaca. Mientras la economía mundial se desmorona y Obama quién sabe lo que vaya a hacer por el tercer mundo, la negritud, la diversidad, la paz y todos esos conceptos tan “miss universo”, en San Agustín Etla, el pueblo donde vivo, la gente se sigue acostando a las diez de la noche y, a partir de las ocho y media, los perros toman el pueblo. Esto último no es metáfora: no sé qué pasa con los perros. De día son dóciles y se dejan acariciar pero de noche ladran y se ponen fieros, aunque siguen siendo los mismos. No sé por qué hablo de los perros, posiblemente me den miedo después de las ocho y media. De todos modos, no creo que sea lo más interesante de esta experiencia. Por eso, dejaré que sigan ladrando tranquilos afuera mientras cuento algo que tenga que ver más con la estancia artística que me ha traído a este lugar del mundo entrañable y perdido en alguna coordenada rara del Google Earth. Empezaré por las escritura. He avanzado mucho en el libro de cuentos, tanto así que ya no es un libro de cuentos sino, creo yo, un conjunto de novelitas cortas interconectadas. Realmente me ha entusiasmado mucho la escritura de las historias y espero que luego, cuando venga la etapa de corrección seria, pueda quedar alguna. Pero por ahora va la cuestión creativa, así que dejemos que los dedos sigan digitando letras en la pantalla y después se verá. La corrección es una etapa importante, y la más psicológica quizás. Allí uno se enfrenta al texto (o sea, a lo que hizo) y se lo pone a juzgar. Claramente es uno juzgándose a sí mismo; una cosa terrible y radical, porque de ese proceso pueden surgir una de dos cosas: o bien una cosa pulida y acabada, o bien un montón de hojas tiradas a la basura. Esperemos que ocurra lo primero, claro. O esperemos que algún psicólogo bueno pueda rescatarme. Lo cierto es que el proyecto va avanzando y que la escritura se ha complementado con otras actividades artísticas que han sucedido por aquí. Hace unos días participé, junto a Samanta y Germán (escritores de Argentina y Chile) en la Feria del Libro de Oaxaca haciendo una lectura de cuentos. Estuvimos varios días paseándonos entre presentaciones de libros y charlas de escritores mexicanos y del extranjero. La estrella de la Feria: Paul Auster, quien abrió el evento leyendo algunos cuentos. Oh! Paul! La gente llenó el teatro Macedonio Alcalá, y aplausos y todas esas cosas que suceden cuando hay un escritor importante. Luego el brindis, en el segundo piso del teatro, al que Paul no asistió no se sabe bien si porque no podía, porque tenía otra fiesta más VIP o porque, sencillamente, no tenía ganas de andar intercambiando tarjetitas y asintiendo con la cabeza a cosas que probablemente no entendía, pues no habla español. Dicen algunas versiones que comió una tlayuda (una especie de bocadillo algo parecido a un taco abierto) y que le cayó mal y que se quedó en cama durante los tres días a los que había sido invitado. Mientras tanto, la feria de escritores seguía su curso. ¿Qué es una feria de escritores? Opción incorrecta: un lugar donde gente seria e intelectualosa se junta a debatir sobre el mundo y el futuro de la literatura. Opción correcta: un cotorreo total. Hola, cómo estás, yo escribí dos libros, Ah, qué bien, yo tengo un contacto en Madrid y soy muy importante, jaja, genial, ¿otra copa de vino?, no gracias, prefiero un mezcal, vayamos a conversar aquí, no aquí no porque este escritor argentino no me cae bien, ¿sabías que es un pedante de mierda?, oh, no lo sabía, jajaja, y esta chica me cae bien, o no tanto,

¿quién es ese de camiseta a rayas rojas?, No sé, Yo tampoco, jajaja. Un poco incómodo, para ser franco, pero separando la paja del trigo se encuentra gente interesante. En realidad, creo yo, todos son más o menos interesantes, el problema es el juego que se da entre gente que deambula (copa en mano) entre los pequeños grupitos de dos o tres personas, las cosas al oído que se dicen, las historias de cama que comienza a haber, no sé. Antropológicamente interesante. Tribu urbana, como llaman ahora a todo lo que pueda ser estudiado por los antopólogos, luego de haberse quedado sin tribus ignotas. En fin, hablando de antopólogos, me viene la cuestión indígena a la cabeza y Oaxaca es un lugar muy rico en ese sentido. Zapotecos, mixtecos, cercanía de Chiapas, lenguas precolombinas, culto, ritos. He de confesar que no he tenido tanto contacto con tribus no urbanas ni rituales pero saliendo de Oaxaca capital, se puede percibir la presencia indígena fuerte en sus costumbres y lengua. Hace poco con Germán fuimos a un pueblo que queda a tres horas de Oaxaca que se llama San José del Pacífico. No es un pueblo exactamente indígena, pero tiene un atractivo turístico muy particular: los hongos. Hongos alucinógenos cuyo nombre es derrumbe, no porque lo derrumben a uno, sino por un tema de cuestiones de dónde crecen. No hay otra cosa que hacer en San José del Pacífico que consumir hongos. Existe otro lugar llamado Huautla donde había una chamana llamada María Sabina que se hizo muy famosa, ya que cantantes y otros artistas famosos iban allí a vivir esa experiencia. Huautla, sin embargo, queda a doce horas de Oaxaca, no tanto por la lejanía, sino porque el camino es todo entre sierras y eso dificulta la llegada. San José estaba más cerca, por lo que nos tomamos una Suburban y llegamos allí, caracolenado entre las sierras, ascendiendo hasta el punto más alto de la ruta. Cuando llegamos hacía frío. Buscamos a Don Honorio, quien ya estaba durmiendo (eran las diez de la noche) y esa noche no comimos. A la mañana siguiente nos desperatamos y descubrimos dónde estábamos. A lo lejos, las nubes se perdían entre las sierras y podíamos darnos cuenta que estábamos más alto que las nubes. Si el paisaje era así estando uno sobrio, ¿qué podría ver uno estando de hongos? No lo sabíamos, pero al rato nos encontrábamos tomando un té que nos preparó la señora de Don Honorio. Los hongos son amargos, amarguisimos, pero mezclados con miel en un té se bancan. “Tómese esto, no tome agua, no coma nada, nada”, dijo la mujer, y cuando acabamos cada cual su taza nos miramos y caminamos sierra arriba. Estábamos un poco nerviosos, aunque no tanto. Los efectos tardan una media hora en provocar cambios. Mientras ascendíamos, sin embargo, ambos nos pusimos pálidos. Yo comencé a sentir que caminaba sobre un colchón de plumas o algo similar y creo que me asusté. Estaba mareado, y antes de seguir ascendiendo decidimos volver un rato al cuarto que nos había dado Don Honorio. Creo que estuvimos allí media hora, hablando, no diciendo nada. Cuando nos dimos cuenta de que no pasaría nada, volvimos a salir, a perdernos entre la sierra boscosa, y entonces allí comenzó el viaje. Germán se había quedado sentado entre unas rocas y yo ascendí un poco más, tirándome sobre un conjunto copioso de hebras secas de pino. Boca arriba, se podía ver el sol colándose entra la copa de los árboles. Algo muy lindo, pero esa no fue la experiencia. La experiencia fue un sentimiento de amor total, amor a la naturaleza, a los pajaritos, y todas esas cosas que son, en definitiva, cursilerías muy baratas. Sí, fue una experiencia cursi, barata, pero hermosísimo sentir la armonía de las cosas, que cada insecto que pasa tiene que estar ahí por algún motivo, que el sol dialoga con uno con un lenguaje extraño, que existe un momento perfecto, romántico y trasnochado y que uno es parte de ese momento único. ACLARACIÓN IMPORTANTE: Adoradores del new age, abstenerse. Esto no es prueba de la existencia de ninguna armonía

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INFORME DESDE OAXACA divina o cósmica. Esto no se resume a la frase “yo soy uno con el universo”. Todo lo contrario. Esto no es una exaltación del mundo, es una exaltación de uno mismo en relación al mundo. El mundo es caótico, y uno también: es el instante en el que dos caos se juntan, por decirlo de una manera slogan. Ese desorden armonioso, totalmente personal, no generalizable, fue la experiencia con los hongos. Esa fue, a decir verdad, la primera parte, en la que me sentí, para decirlo de un modo pictórico, una señorita de un cuadro de Manet. Luego vino la parte reflexiva, muy centrada y muy rica, pues me ayudó a tomar algunas decisiones interesantes. Fueron unas cinco o seis horas, no lo sé. No hubo alucinaciones ni bichos raros. Tampoco los esperaba. En realidad, las cosas son mejores cuando uno no las espera. Eso dicen, ¿no? Pues creo que tienen razón. Hubo varias cosas que no esperaba, y una de ellas es que me gustara la cuestión de dar talleres. En Canelones, junto a mi amiga Carina y Liana (de la Biblioteca Nacional), habíamos tenido una experiencia en la cárcel de Canelones, pero fue totalmente distinta a lo que sucedió aquí. Este fue un taller de unas siete semanas, con talleristas que, algunos de ellos, tenían más edad que yo. La primera sesión estaba muy nervioso, pero conforme fueron pasando las semanas, la experiencia me fue entusiasmando cada vez más. Eran más o menos unas diez personas (número bastante óptimo para el taller) y fui adoptando un orden lógico para ir avanzando, basándome en el propio proceso creativo, desde la gestación de ideas sueltas hasta la escritura de una historia completa. Trabajamos con textos de autores uruguayos y de otros lados, y escribimos e hicimos análisis de textos. Parece muy aburrido esto último, pero creo que no lo fue tanto, porque la onda no consistía en hacer un análisis literario, sino en desentrañar el texto, en hacerle un back stage, intentando elucidar cómo hizo el autor para lograr tal cosa o tal otra. La gente creo que se enganchó bastante. Bueno, unos alumnos me invitaron el viernes a ir a comer a su casa: creo que tan mal no les caí. A mí los alumnos me encantaron, me enamoré de ellos pero, obviamente, silencio, que no lo sepan, ssshhhh!!, porque eso no sería de persona seria. Respecto a los talleres, ahora acabo de preparar otro que voy a dar en Puerto Escondido, un balneario que queda a veinte minutos en avión desde Oaxaca, y al cual nos invitaron para participar no sólo con el taller, sino también con lectura de cuentos. El viernes nos iremos para allí, hasta el 27 de noviembre. Vamos a ver cómo va. Lo cierto es que tengo ganas de hacer un taller similar en Uruguay. Aún no sé bien dónde ni cómo, pero lo bueno es que tengo todo el material armado y falta que vuelva para ver el asunto. Me llevo muchas cosas de esta experiencia que aún no ha terminado. Ha habido muchas actividades, mucho ajetreo: este no es un viaje turístico, aunque hay cosas que son muy pintorescas aquí en este pueblo de gente amable y perros ladradores. La más pintoresca de todas: la fiesta de muertos. Tranformación total, mutación, explosión. Un día común y corriente en San Agustín Etla es así: a las siete de la mañana, un megáfono que se escucha desde todo el pueblo avisa sobre las noticias comunales, eclesiásticas, o anuncia que un hombre ha traído una sierra para cortar árboles o que están a la venta mascaritas y mascarotas. A las nueve de la mañana abre el Centro de las Artes de San Agustín. Vida, trabajo, rutina. A las cinco, más o menos, el megáfono vuelve a anunciar otras cosas o a pasar música de Shakira o una grabación del cuento “El gato con botas”. A las ocho y media de la noche aparecen los ladridos. La luna ilumina las calles laterales. La gente duerme y a las siete de la mañana, todo se reproducirá igual. Siempre igual, excepto algunos

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días de fiesta, de la cual una de las más grandes es la de la fiesta de muertos. Ahí todo será distinto. Durante la noche del 31 de octubre, la gente se irá a los cementerios y estarán sentados junto a las tumbas de sus familiares fallecidos, tomando mezcal, conversando, adornando ese pequeño e improvisado altar con flores, calaveras, guirnaldas y cosas que le gustaban al muerto en cuestión. Puede verse sobre las losas botellas de coca cola, cerveza, comida, cosas de colores, fotos del fallecido, chucherías, y las señoras ancianas agachándose, moviéndose, sentándose en un banquito y arropándose con mantas mientras la noche va pasando. Mientras tanto, turistas, fotos, gente que habla en inglés, puestos que venden tacos, elotes, tlayudas, alebrijes, todo en la puerta del cementerio, y la gente para acá, para allá, gente alcoholizada y contradicción total. Ha comenzado el momento en el que se celebra la muerte, se rinde culto a los muertos. Y ese rendir culto seguirá hasta el otro día, cuando se arme la fiesta. A las nueve de la noche del 1ro. de noviembre comienza a salir la gente disfrazada de monstruo, de muerte, de diablo, etc. y junto a una orquesta irán bailando de casa en casa hasta las doce del mediodía del día siguiente. No todo el mundo aguanta. Puedo contar con orgullo que yo aguanté. La banda va por la calle junto a los monstruos. Entran a una casa. Los dueños de casa ofrecen cerveza, mezcal, sopitas, etc. La banda apronta los instrumentos y cuando comienza la música los disfrazados comienzan a bailar, saltando con unos trajes de lentejuelas que pesan casi veinte kilos. Más mezcal, más sopa. Dos o tres temas y de repente los músicos comienzan a salir de la casa y detrás de ellos los monstruos y los curiosos. Entran a otra casa y todo otra vez. Así hasta el mediodía, cuando todo termina en la sede central de la comparsa, donde a uno le ofrecen sopa, tacos y, obviamente, más mezcal. Al otro día, el pueblo estaba muerto. Creo que fue el día más triste de todos los que he vivido aquí. Pero hoy no es ese día. Hoy ha sido un día normal y pasado mañana viene Ana Clavel, nuestra tutora, para ver los avances del proyecto literario. Aún quedan muchas cosas por vivir, tanto en Puerto Escodido, San Agustín Etla y el DF. Del 11 al 13 de diciembre será la muestra de Arte Iberoamericano y todo terminará con una cena de tirar la casa por la ventana en el Castillo de Chapultepec. ¿Por qué las cosas siempre terminan con tanto glamour? ¿La gente no se da cuenta de que el contraste entre la super gala y la nada posterior es un conducto seguro a la más triste de las melancolías? Bueno, seguramente esté bien así. Ese efecto es parte del encanto. De todos modos, han pasado tantas cosas entrañables que si no hubiera habido fiesta en el Castillo, la melancolía habría sido, de todos modos, inevitable.

* El autor.

Joven escritor uruguayo, becado en Oaxaca por el “Programa de Residencias para Artistas Iberoamericanos” que organiza el FONCA y el CONACULTA de México. Colaborador estable de PARÉNTESIS. Recibimos este informe en enero de 2009, cuando aún Horacio Bernardo se hallaba en México.

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La proximidad del mal

el aporte de Carlos Vaz Ferreira1 a la idea del hombre

“Echó, pues, fuera al hombre, y puso querubines al oriente del huerto de Edén, y una espada encendida que vibraba por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida” Génesis 3:24

El 2008 ha sido el año de quitarle el polvo a los libros de un pensador brillante, que quizá por ser uruguayo –y por una retrógrada costumbre nuestra, en la que no vale la pena detenerse demasiado – no había encontrado hasta ahora ocasión de ser colocado del todo en su justo sitio. Nos referimos a Carlos Vaz Ferreira (1872- 1958), de quien se ha dicho que “Por la importancia de su obra debe ser colocado, dentro del panorama de la filosofía en lengua española, junto con Ortega y Gasset, Unamuno y Antonio Machado”2. De todas las posibles formas de acercarse a la obra de Vaz, elegiremos una que se nos revela especialmente genial. Será nuestro acercamiento, vale alertar, un acercamiento intelectual. Tomaremos al Vaz-pensador: al de Fermentario, al de la Lógica Viva, al de Moral para Intelectuales. Además –hay que mencionarlo– está el legado del Vaz-hombre-de-acción: del Vaz actor social, fundador de escuela; del Vaz profesor-decano-rector... del Vaz amante de Schubert, abriendo su casa semanalmente a los amigos, simplemente para propiciar el deleite estético. Hay mucho que decir también desde esta perspectiva, pero si hacemos foco en Vaz-pensador y elegimos ir, no ya a su biografía, sino a sus ideas, es por habérsenos mostrado estas con un especial destaque, y porque notamos su potente influencia en nosotros. Como él decía: no hay oposición entre el verdadero hombre de pensamiento y el hombre de acción. Vaz fue, quizá sin saberlo, un ejemplo notable de esta falsa antítesis. Las ideas que rescataremos en este artículo se han revelado por ellas mismas. Resulta interesante acotar que no hemos ido a los textos buscando algo relevante, sino que eso relevante ha surgido por sí solo. Con esta acotación se viene abajo, de paso, la vieja y obsoleta tendencia a creer que todo lo “bien pensado” ha venido y ha de venir de afuera. Acompasados al discurrir acelerado y espontáneo de su especulación, vemos emerger del pensamiento de Vaz este núcleo atractivo de pensamientos. A seguir, nos cuidamos de traerlos a luz con el fin de observarlos mejor. Vemos entonces que lo que nos convoca tiene que ver con una de las cuestiones más antiguas y cruciales de la filosofía: la del fundamento antropológico, es decir: la de la concepción que el hombre se forma de sí mismo, de su propia naturaleza y de la circunstancia de su vida, que precede y condiciona, finalmente, todo el constructo de la ética. Vayamos al punto. Hay en el fondo de la ética de Vaz –que ha sido llamada (con razón y por motivos que esperamos puedan leerse entrelíneas en lo que sigue) “ética sufriente” –un concepto muy particular de lo que es el hombre: una cierta manera de responder a

la pregunta acerca de su esencia, cuya peculiaridad consiste en dar el debido lugar a lo que “de negativo” hay, inevitablemente, en ella y para ella. Cuando Vaz Ferreira atraviesa “lo humano” con su mirada penetrante de tipo que se cuestiona y está inquieto, advierte, junto al individuo, su sombra. “El mal” –dice el autor– está irremediablemente presente en la vida del hombre: y no solo el mal “objetivo”, ligado a lo que no depende del sujeto (es decir: a todo aquello que le sobreviene “desde afuera”, como parte del movimiento de la vida misma), sino también el mal “subjetivo”, que surge de sus propias acciones y elecciones (es decir: como producto o subproducto del libre ejercicio de su voluntad. Esta es la perturbadora idea del mal vinculado a la libertad). Vaz ve una “zona de penumbra”, más pronunciada y definida cuanto más pronunciada y definida es la luz que ilumina por el otro lado. Una suerte de “fuerza adversa” en sentido general, abstracto e impersonal (aunque igualmente particular, concreto e individual). Hay, de hecho y si se observa con cautela y honestamente, algo que funciona en contra: una fuerza como en opuesto que nos arrastra, tanto desde dentro como de fuera: y que nos arrastra, pareciera, gratuitamente. Hay el paso del tiempo. Hay la grieta en la tierra para el labrador y hay un malestar mucho más impreciso y difícilmente explicable. Hay la selva oscura de Dante y lo que Munch grita en su cuadro. Hay un núcleo remoto de nosotros mismos, la dificultad de asirnos del todo y la terrible sensación de estar solo a medias y nunca del todo comunicados con los otros. Hay lo incomprensible. Hay “el dolor del sinsentido y el sinsentido del dolor”, dice Nietzche. Y Vaz lo dice de esta manera: “Hay un futuro próximo: la muerte de todos los seres queridos y de todos los conocidos... Hay un futuro remoto: que el sistema solar se enfría y el planeta se va a helar. Hay más dolor y más muerte todavía en el futuro que en el pasado...”3. De esta presencia permanente e invisible, pero ineluctable –de esta proximidad del mal– es que surge el sufrimiento. Antes de decir cualquier otra cosa sobre la calidad e implicancias de este sufrimiento, quisiéramos detenernos en un asunto cuya relevancia no nos permite avanzar sin elaborarlo. Es el siguiente: ¿qué modificaciones produce (o debe producir) esta lucidez de la proximidad del mal (lucidez en todos los sentidos imprescindible, aunque no por eso menos áspera) en una filosofía (en una ética, específicamente) que se considere dueña de una respuesta a la pregunta por el hombre? Planteémoslo de esta otra manera: ¿qué consecuencias trae el prescindir de –o, como decíamos antes, el “no dar el debido lugar a”– esta tragicidad inseparable de la naturaleza humana? Platón (al menos el de los primeros escritos) puede servir de ejemplo para ilustrar la problemática. Él ha presentado en sus alegorías una clara concepción de la naturaleza y de la circunstancia humana. La del Carro Alado (que aparece en el Fedro) es una de las más elocuentes: el hombre es, antes que nada, su alma; y su alma es como un carro dirigido por un cochero y tirado por dos caballos. Uno de los caballos es un corcel delicado, liviano y hermoso; el otro, una bestia contrahecha: tosca, grosera, rebelde. El cochero (generalmente interpretado como la razón) tiene una misión específica:

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La proximidad del mal la de someter al caballo inicuo, y lograr así una suerte distinta para el alma en su totalidad, que, “elevándose”, permita al hombre vivir rectamente y con propiedad una “vida superior”. Este planteo incluye, sin lugar a dudas, el reconocimiento de algo oscuro en las profundidades humanas (las pasiones, tal es caso)4. Incluye, así mismo, la posibilidad de trascender esa oscuridad (que es una posibilidad ética, en tanto consiste en vencer al vicio mediante la virtud). Pero cuando Platón presenta el “camino hacia arriba” de esta manera, parece estar postulando una posibilidad de subyugar completamente al corcel contrahecho; de “anularlo”, de cierta manera. Pero el punto es el siguiente: por más osados y extremos que sean los esfuerzos del cochero, y aun suponiendo que lograra completamente su cometido (es decir: aun suponiendo que la razón pudiera guiar la praxis en la dirección de lo “bueno absoluto”, y que le fuera posible, además y antes, un conocimiento cabal de eso “bueno absoluto”) tendría siempre, ineludiblemente, que “subir al cielo” en presencia del corcel maldito – estuviera este o no bajo su imperio. En otras palabras, y volviendo a la pregunta inicial: las consecuencias de una visión filosóficoantropológica que no dé su debido lugar a la proximidad del mal, consiste en postular una ética irrealizable. Platón –el de los últimos escritos– parece dar una relevancia mayor al asunto. En Las Leyes no presentará ya una metáfora tan romántica para ilustrar la naturaleza humana, sino una que parece asimilar en su seno, en mucho mayor medida, estas “fuerzas invencibles” que están presentes en la vida del hombre: es la alegoría de la marioneta. Este es el excursus en el que hemos desembocado mientras recorríamos el pensamiento de Vaz Ferreira. Conclusión: está el riesgo de idealizar al hombre y edificar en torno suyo un optimismo ingenuo; el de erigir una moral que no se corresponda con la realidad y que, finalmente, derive en una fantasía irrealizable. No es filosófico tejer una ética sin contar con los sufrimientos de la duda y de los remordimientos... sin contar... sencillamente... con que somos hombres”5. Una ética que, por el contrario, considera la presencia del mal como un condicionante humano real e ineludible, será una ética basada en lo que, al fin y al cabo (y quiérase o no), es la situación del hombre. El dolor, la finitud, la decadencia, el sufrimiento, el mal y “hasta nuestra ignorancia deben formar parte de nuestra moral”6. Heidegger lo dice de una manera muy directa: “La vida inauténtica nace del ocultamiento de lo terrible de nuestra condición”. Volvemos ahora al planteamiento de Vaz, y soltamos finalmente la interrogante clave: ¿cómo seguir adelante luego de semejantes meditaciones?¿cómo convivir con estas ideas –que a su vez se corresponden con tan radicales y crudas realidades? El espíritu tiembla cuando el pensamiento coincide con ellas. La alternativa más inmediata –que quizá sea la menos filosófica– consiste en detenerse en este punto, y solidificar una visión amarga o pesimista de la condición humana. Vaz mismo ve, de hecho, como absurda la actitud de querer “consolar, en general, al alma humana del mal, de la injusticia, del dolor”7. Otra alternativa (imposible para el verdadero espíritu filosófico) es “hacer oído sordo”. Nuevamente el autor la considera, y dice: “Estamos hechos de tal manera que lo que hay de triste o absurdo en nuestro estado... tendemos a no sentirlo... y, al respirar el absurdo o el mal, nos creamos un estado especialísimo de anestesia”8. Pero el rodeo de Vaz Ferreira no se resuelve en ninguna de estas dos alternativas,

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y respecto a la segunda alerta especialmente, ya que la considera la actitud standard. El hombre superior es para él el “hombre sensible”, y al hombre sensible le duele el mundo; no hay reposo en su conciencia, y su “estado de espíritu” –expresión que Vaz usa todo el tiempo al hablar del ser humano, y que revela la dimensión supra o ultra racional que según él le es inherente– es el de la “confusión”, el remordimiento, la duda. El de la crisis, al fin y al cabo. Así se perfila el individuo lúcido como un individuo en constante estado de crisis, y parece que nuestra pregunta no se responde, y que, desde la perspectiva del autor y dado lo presentado hasta ahora, el asunto de cierra sobre sí mismo en un círculo vicioso. No hay consuelo. La proximidad es absoluta. Estas ideas no son nada nuevo para la filosofía. Sin ir muy atrás vale mencionar a Kierkegaard... pero Kierkegaard –que tan consciente era de la angustia y sus causas– era cristiano, y su malestar encontró a lo último justificación dentro del esquema de un plan divino que a Vaz no le sirve de paliativo (y tampoco a nosotros). ¿Cómo se resuelve el conflicto para Vaz Ferreira? El giro brillante que realiza Vaz consiste en levantar la mirada por encima de todo este adverso panorama, y en vislumbrar, más allá del “mal gratuito” (o merecido, en el menos insólito de los casos), una última posibilidad. De la misma manera que a Dante le es necesario llegar al centro mismo del infierno para poder trascenderlo, así nuestro filósofo dice: “Hay también esperanza” –al tiempo que previene: “ pero –la que pueda haber– es después del dolor y más honda que el dolor”, y termina: “ Así, esa esperanza es lo más serio del alma...” 9. Vaz-pensador –Vaz-Filósofo, hay que decirlo ya– hace un quiebre en el camino, y habla de una esperanza particular, a todas luces cualitativamente distinta de la cotidiana. Cuál sea la naturaleza de ese exótico (no ya sentimiento sino) estado de espíritu, es ya otro asunto. Cuál sea el camino a seguir después de hacerse dueño de estas terribles lucideces es un tema aparte, una pregunta que queda planteada y a la que Vaz Ferreira responderá en su obra de filósofo y en su labor de hombre vivo, más que nada y con toda seguridad. Baste lo rescatado hasta ahora como perla rara que se ofrece al que sale de la lectura de este autor. Y que se le ofrece a todo hombre, sea o no sea filósofo: en tanto todo hombre se reconoce a sí mismo en el fondo de estas palabras. 1

La obra completa del autor puede encontrarse en formato PDF en: http://autoresuruguayos.adinet.com.uy/ obra.html

Tomado de: 100 autores del Uruguay, Paganini, Alberto - Paternain, Alejandro - Saad, Gabriel, en: www.mec.gub.uy 3 VAZ FERREIRA, Carlos, Fermentario, Losada, Buenos Aires, 1940, p 60 4 En la concepción platónica la negatividad (en el sentido de presencia del mal) está dada incluso antes –y “por fuera” si se quiere– condensada en la fórmula soma-sema. 5 VAZ FERREIRA, Carlos, Moral para intelectuales, Losada, Buenos Aires, 1962, p 149 - 150 6 Idem. p 203 7 Fermentario, p 37. De la muerte, también; o antes aún: de la mera idea de la muerte 8 Idem. p 170- 171 9 Idem. p 60 2

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Seis aedas con candor

y una alusión desaforada

José Gorostiza; Muerte Sin Fin (1939)

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N EL rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma —ciertamente. Trae una sed de siglos en los belfos, una sed fría, en punta, que ara cauces en el sueño moroso de la tierra, que perfora sus miembros florecidos, como una sangre cáustica, incendiándolos, ay, abriendo en ellos desapacibles úlceras de insomnio. Más amor que sed; más que amor, idolatría…

Franz Kafka; Josefina, la Cantora o el Pueblo de los Ratones

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sí el pueblo cuida a Josefina como un padre cuida al hijito que —no se sabe si rogando o exigiendo— le tiende su pequeña mano. Se creería que nuestro pueblo no sirve para hacer de padre; pero en este caso sirve y de manera ejemplar. Ningún padre aislado podría hacer lo que el pueblo puede hacer en bloque; la diferencia de fuerza entre un pueblo y un individuo es tremenda, y basta que aquél atraiga al protegido para que se sienta cobijado. Por cierto, que nadie tiene la osadía de hablar estos temas con Josefina. “Yo me río de vuestra protección”, dice ella. “Sí, sí, tú te ríes”, pensamos nosotros. Pero las protestas de ella carecen de valor, porque no de otra manera expresan los niños su gratitud y, al respecto, un padre no hace caso.

Las Mil y Una Noches

R. L. Stevenson; Cartas III (1886)

La dicha, eterna o temporal, no es la recompensa que busca el

hombre. No lo diré en voz alta, porque una creencia predilecta del hombre es su apego a esa felicidad que invariablemente desdeña; por eso le conviene creer en una felicidad ulterior: no tiene que detenerse y probarla; puede entregarse a la áspera y amarga tarea que alegra a su corazón; y sin embargo puede encantarse con ese cuento de hadas de una eterna reunión social y disfrutar de la fantasía de que él, a un tiempo, es él y es otro, y de que se reunirá con sus amigos, todos planchados y castrados, y sin embargo amables —como si el amor no se alimentara de los defectos de la persona amada.

¡S

— u cabellera, señora mía, es tan oscura que resulta más negra que la separación de dos amantes! ¡Y cuando la divide en trenzas, que descienden hasta los pies, creo ver dos noches a un mismo tiempo! ¡Sus mejillas están formadas por una anémona dividida en dos corales; sus pómulos semejan la misma púrpura de los vinos y su nariz es más recta y más fina que una hoja de acero escogido! ¡Sus labios son ágata coloreada y coral; su lengua, cuando la mueve, segrega elocuencia, y su saliva es más deseable que el zumo de las uvas; apaga la sed más abrasadora! ¡Así es su boca! ¡Y su seno! ¡Bendito sea el Creador!

Luigi Pirandello; Seis Personajes en Busca de Autor (1921) Luis Cernuda; Donde Habite el Olvido (1932-1933) El Padre III

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SPERÉ un dios en mis días Para crear mi vida a su imagen, Mas el amor, como un agua, Arrastra afanes al paso. Me he olvidado a mí mismo en sus ondas; Vacío el cuerpo me doy contra las luces; Vivo y no vivo, muerto y no muerto; Ni tierra ni cielo, ni cuerpo ni espíritu. Soy eco de algo; Lo estrechan mis brazos siendo aire, Lo miran mis ojos siendo sombra. Lo besan mis labios siendo sueño. He amado, ya no amo más; He reído, tampoco río.

A

quí reside todo el drama: en la conciencia que yo poseo de que cada uno de nosotros se cree uno, sin que ello sea verdad; porque cada uno de nosotros es muchos, sí señor, muchos: uno con éste, uno con aquel, ¡y tan distintos! E imaginamos, sin embargo, que siempre somos el mismo para todos, y siempre el mismo que nosotros creemos ser en cada uno de nuestros actos. ¡Y no es verdad, no es verdad! Quiero decir que en un solo acto, no está todo nuestro ser: y sería por tanto una injusticia atroz si se nos juzgara sólo por eso, si se nos expusiera al escarnio, inmóviles y atrapados para toda la vida, como si toda nuestra existencia se viera consumada en ese hecho. ¿Comprende ahora la perfidia de esta joven? Me ha sorprendido en un acto, en un lugar, donde no debía conocerme y quiere fijarme en ese acto vergonzoso de mi vida…

Léon Bloy; El Alma De Napoleón

No concibo el Paraíso sin mi Emperador. 9


Pie Luis Emel Topogenario

L

abrar espacio en el mundo. Horizontal. Terrario. La luz se enguanta a los cuerpos que puedo poseer. Camisa. Pantalón. Arma percutida. Arrojar al río. Ahora sí logro sentirme. Escucho. Me palpo resplandor. Resplandor o cuerpo, podré elegir y abdicar. No hablaré para mí. No lanzaré mis palabras en mi contra. Hablar para las palabras es decadencia. Estrujar tierra con mano fresca. Colocarse en el centro de los dolores personales para sentir tierra fresca en mano, codo, anudar. Anudar codo al hombro, doble nudo de palabras tiesas bajo el sol. En los márgenes del río las piedras se lavan. Los cadáveres de las vacas podrían pasar flotando, que yo los confundiría con leños. Las sales del sol bañan mi cuerpo. Caen sobre el río. Mi sombra, apenas declive sobre la ribera. El río saldrá al mar en un tiempo que desconozco. ¿Desde hace cuánto ya que he estado así sobre este sitio? Si elevo la mano para tocar el cielo, ¿mi pie se elevará al mismo tiempo? Pisar lo que toco, brisa. Brisa, me escucho. Las espaldas hacia la tierra. Ahora sí. Ahora sí me siento sentido por la hierba. Me siento escuchado por el río. Los cadáveres de las vacas no saben que no estoy en la desembocadura del mar. Las hojas en los tentáculos, verdísimos, de los pocos árboles, me aplauden. Yo he contado todas las hojas sin moverme. Yo he contado. Pienso en los leños cadavéricos y no me siento navegar. Me escucho raíz del árbol de las sensaciones, no. Los muñones que soy están rojos. Me palpo estambre. Estambre o piedra lavada, podré elegir. No me siento navegar. La tierra está negra y fresca, como si desconociese los hechos de las matanzas. Como si la hierba templase el aire. Como si yo templase la hierba, ¿puedo sentirlo? Como si el aire me templase a mí. Las rodillas flexionándose, elevándose sobre la grama. Las plantas del pie hidratándose con el verdil del terrario. ¿No he estado aquí yo antes? ¿Como estremeciéndome sobre nieve? Silencioso, como el río congelado. Eterno como el hielo. No ha aparecido nadie para avisarme que las aguas ya estaban corriendo. ¿Entonces no se me anunció que el sensorio ya no estaba congelado? Las matanzas terminaron. Mi camisa está abierta sobre mi pecho. Mis pantalones están abiertos bajo mi camisa. La humedad de la hierba penetra en mi boca cerrada contra presión, como si forzase mi válvula. Ahora sí me escucho. Me palpo camisa desbotonada, el río ronco. Me hallo los ojos grávidos, como las raíces que estoy siendo. Me ofrezco a mis ojos. En el río algunas piedras emergen como lamparones negros. No emergen. No han llegado. No se han ido. No se han movido. Yo nunca me he ido. ¿No estaré aquí después? ¿Las rodillas no se moverán, arrastrando mis pies para hacerme sentir descalzo? La luz llega hasta mi cuerpo. Mi cuerpo me

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reclama a mí, como si él fuese una ventosa que teme descarnarse. No hablaré para mí. No me sentiré para mí. Lanzar para las palabras es decadencia. ¿Nadie vino a avisarme que la decadencia debía lanzarse hacia el agua? Me palpo camisa sobre hierba, pantalones, terrario, el río ronco. Me escucho sentirme. Resplandor o cuerpo, los brazos, poco a poco desmaderados. Los tejidos, tendidos. Poco a poco


Los hoteles del centro JUAN MANUEL SÁNCHEZ

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stán ahí tristes y grises como opresos días de invierno aún cuando el verano hastíe el olvidado asfalto. Desde las calles sólo muestran oníricas escaleras que se elevan agónicamente hacia lugares imposibles. Su decadencia está latente en sus nombres, conjurando los mismos encantos de los que carecen, en cada ápice del edificio, en los carteles deteriorados y desproporcionadamente inmensos que corroen los globos oculares. Bastó un cuento de Cortázar de cuyo nombre no quiero acordarme para condenarlos al más tierno asco, para exiliarlos sin mudanzas de una ciudad, que se exilia de si misma. Y la pregunta que no quiere preguntarse es qué historias, qué amores consuelo se esconden detrás de aquellas paredes enmohecidas. Y cómo se aguanta. Por que hay un momento en el que el cuerpo es sólo otro cuerpo, pero cuando se desvanece esa cordura y la realidad golpea como un ómnibus sociópata no se aguanta. Y resulta insoportable el cuartucho del hotelucho por que no dice nada y decir nada es decir tantas cosas y el cuadro es de muy mal gusto, la televisión vieja y fea y a nadie le importa, a nadie le importa. Tampoco importa que esa mujer de cuerpo desolado pero aún atractivo haya salido al balcón a fumarse un cigarro y a reírse de la gente que pasa por Dieciocho. Porque hay algo de maldad atragantada. Porque la vida se volvió la suma de todas las decisiones equivocadas. Ni siquiera importa que en este momento debería estar sonando un blues, denso, doloroso,

orgásmico y demográfico. Y nadie lo oye. Sin embargo esta ahí, el enrarecido aire lo transpira como si fuera un pantano de Lousiana. Sus armónicas gimen desacatadas y sus guitarras esquizofrenean, retaladran una pena, que es todas las penas. Y él, aún aplastado contra la cama, repitiendo la derrota de un vino gime soleen, tengo más recuerdos que si tuviera mil años, su boca se empalaga de seca ironía cada vez que la llena con la palabra amor. Como ese molesto olor a mentira emanando del apolillado ropero de las toallas impersonales y baratas como prostitutas frígidas y tímidas que prefieren callar sus memorias para que los clientes piensen que no las tienen. Todo es límbico y unicorde, lejano aún en las cercanías. Como una surreal esencialidad a sala de espera filtrándose por las paredes, la madera de la cama y el celeste que viene de las ventanas. Y sin embargo se siente grisáceo y tiránico. Encantada en las líneas de humo de un cigarrillo de tabaco, ella sueña con un este más allá de los edificios, las calles y los barrios que conoce. Se sabe estatua por un etermomento, el insecto la penetra. Diríase que es lo único vivo en esa habitación, revoloteando sin rumbo ni conciencia hacia arriba y un lado, zumbando su mantra de sucesivas fugas circulares. Rompiendo los mandamientos del dios severo y silencioso. El calor continúa crucificándolos. Los ojos de ella. En la nada. El cuerpo de él. En la cama. El insecto. Dialogando con ambos un lenguaje solitario, el reloj pulsera sobre la mesa, masacrando segundos, ápices de vida, que ahora pertenecen a la muerte. ( )

por suscripción En 2009, debido a solicitudes procedentes de todo el país, incorporaremos la modalidad de venta por suscripción. Quienes no logren mensualmente obtener ejemplares gratuitos en los sitios de retiro, podrán suscribirse vía mail:

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Página en verso SALVA POR IDEA VILARIÑO

FINTA Del libro Geografías (1982 – 1984)

“yo sé que ahora vendrán caras extrañas...”

En las pausas insomnes en los ojos glaciales en el gesto ritual de la amenaza el vocero del odio estrena sus enigmas hinca roedor sus dientes en el humo recobra la prudencia de su miedo impalpable

Gardel y Lepera “y el dolor de los otros y el amor y vivir y todo ya no fuera un haz de espadas... ...y que ya no doliera.” Idea Vilariño (“Si muriera esta noche” de NOCTURNOS)

en la cábala oscura en el martirio en cierne en el postigo abierto a la amenaza las larvas del odio se hacen adultas los recientes acechos se organizan la extenuada blasfemia nos anega

y te saldrán amigos como a gardel ahora mismo ya están apareciendo de abajo de las piedras de los teclados narcisos de las computadoras de atrás de un árbol como arrebatadores de carteras...

en el nuevo desvelo en la hipótesis vieja el la azul cicatriz de la amenaza la provincia del odio se vuelve inhabitable y hay delirios que copan el futuro en el adviento de la noche mala así y todo el absurdo resplandor el amago presente e infinito esa letal rampante hiedra de la amenaza pueden ser reintegrados a su túnel de origen si uno aprende el idioma de la muerte y no lo olvida en vida Mario Benedetti (1920 – 2009) inexistencia (matinal)

más oscura que la risa no te vi (nunca te veo) en la mañana vacante con tu carga de ausencias germinas desiertos caracoles secos escribes páginas imprecisas con lápiz de punta afilada acorralas memorias espesos aleteos de café ya bebido

serán afirmarán que fueron tu manicura tu discípulo tu amiga fiel tu personal-trainer tu profesor de tenis en el lawn tu borrador tu manuscrito tu tachadura tu cebador de mate tu gurú tu copyright tu derecho de autor tu petiso de los mandados en la vieja y querida feria vecinal de los sábados por la calle Anzani... serás trofeo mito prócer huesito en relicario retrato en chimenea de la estufa a leña vendrán las reediciones los simposios surgirán los exégetas y los panegíricos los testigos los contertulios los coetáneos los entomólogos las reseñas las antologías los seminarios los semanarios los aniversarios... no obstante tú/ tu verso y no obstante nosotros/ tus lectores seremos somos tus huérfanos enamorados tu «haz de espadas» y dueles... miguel ángel olivera

derrotas olvidos sin que casi (mientras inclino la taza) pueda evitarlo Berenice Noir

l a s e l e c c i o n e s a f e c t i v a s u r u g u a y. b l o g s p o t . c o m poetas uruguayos elegidos por poetas uruguayos

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INVESTIGADORES, DOCENTES Y ESTUDIANTES

INVESTIGADORES, DOCENTES Y ESTUDIANTES CONVOCA A PRESENTAR MATERIAL PARA EL PRÓXIMO NÚMERO: ARTÍCULOS, RELATOS, POESÍA, CRÍTICA, PINTURA,convoca FOTOGRAFÍA, GRABADOS. a presentar material para el MÁXIMA EXTENSIÓN LOS poesía, TEXTOS: QUINCE MIL próximo número: artículos,DE relatos, crítica, plástica. CARACTERES

Extensión de los textos: máximo quince mil caracteres Fecha de cierre para número de JUNIO: 15 de JUNIO publicacionparentesis@gmail.com publicacionparentesis@gmail.com

Haga ffeeliz una vaca, consuma pescado Acevedo Díaz casi Rivera Delivery 409 30 12



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