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Padre, yo soy la locura crucificada de ternura, por mis sin muñecas, atravesada empuñadura. Colgada por todo lo quebranto de la Oración pura, en poemario mártir de mi Luz criatura.

Porque usted noche infierna, me volvió , a base de rezar madrugadas, Inocencia eterna, santa resurrección.

Y no tengo miedo, de lo que venga a enterrarme oscuridad profunda.

Porque la fuente del olvido, ya se olvidó de mi agua condenación. Por ir tantas veces a lavarme en ella de espanto vertido, la violación de la soledad.

Creo en el poder santo de la escritura, haciendo de la libertad, sagrado corazón.

Quien lea en mí, no morirá sinVivir en sí.

Esta es la verdad incorrupta, de mi espíritu llanto.


Quien lea en mí, no morirá sinvivir en sí.