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Erase una vez un corazón que navegaba profundo oleaje.. ..una tras otra estrella fue recorriendo infinito cielo..

..mirada de anochecer que se abría bajo sus pies de anhelo.. ..recogiendo en su velero de silencio las voces del mar..

..en la alegría de la brisa que le arrullaba caracola.. ..haciendo camino de sirena dejando huella en su humilde equipaje ..

..sus manos redes de abrazos que envolvieron con delicadeza.. ..poemas de sal en un hondo llanto de libertad..

..sus versos le abrazaron en trenzado coral..

..de la garganta de su esperanza comenzaron a brotar algas enredaderas de la belleza.. ..interminables cuerdas de sinfonía..

..en las que sostenerse el viento cuando de su boca de tempestad.. ..soplara fuerte el sonido de la tristeza..

.. empapándole con un susurro le dijeron.. ..busco el latido de la tierra en la orilla de la vida..

..y él les susurró con sus alas...


..debo seguir hasta el faro de la paz travesía.. ..al fin la calma destino último de mi melancolía ..

..allí donde no puedan alcanzarme los arpones de la realidad.. ..lejos del suelo firme de la oscuridad..

..esta dulzura fué dejando escrita en la piel del agua con la tinta del alma su sonrisa transparente.. ..iré levando día a día las anclas de las palabras..

..reduciendo mi nombre navegación del sentimiento.. ..hasta hacer invisible este navío como un amanecer ausente..

..sólo quedará este mensaje.. ..sobre el vestido hundido de un fugaz firmamento..

..que una noche de ilusión.. ..apagó la luz de las mareas para contemplar..

..despidiéndose de la luna..

..llevando anudada sobre su espalda errante a ternura de plata.. ..el vuelo creciente del corazón.


El vuelo creciente del corazón