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Había una vez una gota de agua muy independiente y resuelta que decidió buscar aventuras lejos del aburridísimo ciclo del agua. Como sabía que todas sus hermanas gotas estarían muy pendientes las unas de las otras, decidió que el mejor momento para escapar sería durante el invierno, ya que con la caída continua de la lluvia era más fácil pasar desapercibida. Así que, en cuanto llegó la temporada de lluvia se dispuso a aprovechar el momento idóneo en cuanto este se le presentara. Y resultó que, a finales de noviembre se produjeron unas lluvias abundantes que se prolongaron durante varios días. La noche del segundo día en el que no había parado de llover ni un instante, se deslizó fuera del charco que había formado con el resto de sus compañeras antes de que este se convirtiese en torrente que las llevara de vuelta al mar de donde habían venido.


Pero result贸 que en cuanto se vio sola en mitad de aquel terrible asfalto , ya no le pareci


Historia de una gota loca