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MMXIII


Texto/Text Dibujos/Drawings Cristian Valenzuela Pinto


...‘‘Este palacio es fábrica de los dioses’’ pensé primeramente. Exploré los inhabitados recintos y corregí ‘‘Los dioses que lo edificaron han muerto’’. Noté sus peculiaridades y dije: ‘‘Los dioses que lo edificaron estaban locos’’.... A la impresión de enorme antiguedad se agregaron otras: la de lo interminable, la de lo atroz, la de lo complejamente insensato. Jorge Luis Borges. El inmortal.

...” This palace is a fabrication of the gods,” I thought at the beginning. I explored the uninhabited interiors and corrected myself: “The gods who built it have died.” I noted its pecularities and said: “The gods who built it were mad”... To the impression of enormous antiquity others were added: that of the interminable, that of the atrocious, that of the complexly senseless... Jorge Luis Borges. The Immortal.

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LA CASA OMINOSA UNCANNY HOUSE

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Informe de un Tercero I Se dice que extraños fueron los sucesos que ocurrieron en esta casa a sus últimos inquilinos, familia joven compuesta únicamente de mujeres y un joven padre que desapareció en extrañas circunstancias y que terminó por hacer de la pronta mudanza noticia en los diarios locales. Cuando tuve que visitarla me pareció exagerado el tono de los informes donde se me invitaba (con el dejo del temor indefinido que hace repetir varias veces la misma premisa) a ser parte del grupo que tendría que hacer los peritajes correspondientes para dar con alguna pista sobre el paradero del dueño de casa. En primera instancia, no existe nada particularmente llamativo en ella, como se diría, es una casa cualquiera en un barrio cualquiera, el cliché del sueño suburbano en un mundo igualmente desgraciado…Sin embargo, esa uniformidad demasiado fácil la hace extrañamente inquietante. II Me esperaba algo fuera de lo común, un signo, una sospechosa gárgola o la geometría obscena de la arquitectura arcaica. Ninguna de esas evidencias apareció a primera vista. En aquella ocasión nos reunimos de mañana una docena de personas con diversas experiencias investigativas para dar opiniones y posibilidades a este caso sencillo pero no menos memorable; hace un par de semanas, un padre de familia desapareció de la casa sin dejar rastro, lo sorprendente es que tampoco dejó la casa. No habrían razones para pensar ni en un crimen ni en la huida, todo apuntaba a una desaparición súbita o demasiado paulatina. En cualquier caso habría que agotar todas las otras posibilidades. En esa ocasión decidimos recorrer con detención la casa. La espectacularidad periodística que se le había dado al caso nos obligaba a ser acuciosos. III En el primer piso, nos encontramos de frente a la doble altura característica de las casas cottage. Una escalera amplia al se gundo piso y dos puertas de doble hoja a cada lado hacían las veces de lobby. El comedor, inmediatamente después de la puerta izquierda era un salón rectangular con una mesa en medio y 8 sillas. muebles de variados estilos poblaban el perimetro de la habitación. Me llamó la atención de esta sala una mancha de humedad en forma circular sobre una de las sillas de cabecera. El cielo de un blanco cenizo aquí se convertía en un indefinido verde cobrizo gracias a las formaciones de hongo que se ordenaban según sus propias leyes. La mancha, podría explicarse sólo por la persistencia de una gotera difícil de acceder, probablemente instalada mucho antes que sus arrendatarios, en el baño o las tuberías del segundo piso. De unos 30 centímetros de diámetro, la mancha estaba alineada de manera casi perfecta sobre una de las sillas. Para nuestra sorpresa, la silla parecía también acusar la filtración de agua; el color blancuzco en el apoyo evidenciaba que esta no había sido movida de su posición por un largo tiempo, algo extraño considerando lo económico de un simple trueque con un jarro o un recipiente para recibir la gotera.

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La otra puerta que tiene el comedor da a una especie de pequeño cuarto de 4 grandes armarios, una despensa antes de llegar a la cocina. Revisamos varias veces los armarios esperando encontrar algún pique entre las tablas del suelo que pudiese explicar una desaparición accidental de un hombre adulto, pero al poco rato desistimos pues la idea se nos hizo desesperada. La cocina detrás de la puerta de la despensa no presentaba nada particularmente interesante. Un refrigerador nuevo que vendría a buscar la mudanza es lo único que no parece concordar con la patina de uso que cubre la mesa de diario, el lavaplatos, las cajoneras. La caoba solemne de los muebles contrastaría cada vez mas con el resto de la casa. Al lado del refrigerador se encontraba la otra puerta que conecta la cocina con el resto de la casa y el pasillo que lleva al lobby de acceso. Justo enfrente y también conectado al pasillo el baño de visitas, una puerta a una pequeña bodega bajo la escalera del segundo piso y un pasillo que conecta con el estudio y la escalera al sótano. El sótano, incómodamente bajo, parece ser una adición tardía a la estructura, el revoque de las murallas se ve más nuevo y en mejor condición que el mobiliario de la cocina. El sótano no cuadra completamente con la superficie de la casa. De vuelta al primer piso el estudio parece haber sido construido en conjunto con el sótano, las terminaciones del parquet y el marco de la ventana se condicen con el resto de la casa. Los otros salones del primer piso no tienen nada particularmente interesante, salvo esa extraña cualidad de inhospitalidad que en parte es atribuible a la altura del cielo. Nada de la casa es lo suficientemente llamativo para prestar atención a las historias de la prensa, pero aun así hay algo profundamente distinto en la regularidad de los recintos, algo que me incomoda y que aún no sé por donde empezar a describir. Cuando accedimos al segundo piso mi sensación de incomodidad se agudizó. IV Revisando los recintos la primera vez todo parecía en su lugar, sólo en un tercer recorrido pude identificar aquello que me molestaba; los dormitorios estaban distribuidos de manera que ninguna puerta diera con otra directamente. No en el sentido tradicional de puerta con puerta, si no de una forma perversa; los recorridos de las piezas parecían estar diseñados para evitar los encuentros frecuentes entre sus ocupantes. Parte del pasillo incluso daba vuelta por el perímetro del piso, decisión llamativa, puesto que deja los baños sin ventilación al exterior. Creo que esto explica también por qué una de las habitaciones fue transformada en bodega; no tiene iluminación natural. En el dormitorio principal, quisimos trazar a tientas el recorrido de las cañerias para encontrar el origen de la mancha de humedad.Extrañamente ninguna daba por encima del comedor.

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V Recibí noticia por parte de uno de los participantes de aquel peritaje días después y supe que efectivamente el sótano era parte de una remodelación y que había un segundo sótano abandonado sin rastros de uso. También supe que no habían dado aún con los planos de la casa y que en el segundo piso encontraron escondida en la bodega la escalera a una mansarda muy pequeña. Habían tratado de botar los tabiques pero no fue posible. Fui un par de veces nuevamente a inspeccionar la casa, una vez de noche, esperando encontrar sonidos espectrales o sombras hostiles. Sólo encontré el silencio y la tristeza de una casa abandonada. Decidí intentarlo nuevamente de día, meses más tarde, ya pasada la fiebre noticiosa de la desaparición, cuando solo queda el cansancio de los familiares y el papeleo anónimo de los tramites de venta. Dos cosas me mantuvieron aún intranquilo. Una fue esa sensación de incomodidad que sentí en cada visita. Conocí la casa mientras aun conservaba los enseres y mobiliarios de sus fugaces habitantes, y puedo decir que aun visitándola después, sin ningún vestigio de uso, me pareció inquietante. No por la evidente ausencia de objetos como por la invariable sensación de soledad que sentí en la primera y la ultima visita. De esto pude deducir que las instrucciones que precedieron su construcción determinaron el carácter de los espacios; puertas pequeñas en relación a la altura de los cuartos, ventanas demasiado altas, espacios muy amplios o decididamente estrechos, quizás todo junto daba la impresión de implacable abandono; un diseño siniestro en la sutileza de su ejecución. La segunda cosa que aun me perturba y que no me atrevo a comentar, pues carezco de los argumentos lógicos para desarrollar una explicación convincente, es la mancha de humedad en el cielo del comedor; no existía ninguna razón para que estuviese ahí, ningún plano de tuberías acusaba la posibilidad de una filtración, ninguna grieta la idea de la lluvia entrando furtivamente, ninguna gotera maestra que hiciera de esa otra una consecuencia del azar y las causalidades. Pero sobretodo me perturbaba la silla, que recibió impasible una gota de agua por quizás cuanto tiempo, y que, como todo parece indicar, a nadie pareció importarle. No comparto las opiniones de la prensa, menos aun los argumentos que preceden a tales opiniones, y sin embargo, con una irracionalidad que aun me molesta, deseo que el ‘’progreso’’ demuela esa casa y que un parque de estacionamientos o una farmacia la suplante. Tampoco me molestaría que nada fuera de lo común apareciera después de su demolición y que, después de todo, nada se arrastrara desde las ruinas de esa casa para darle explicación a la desaparición. Hay cosas de las que es mejor no tener vestigios, o memoria.

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La Desaparición 6/7 Buscando espacio donde guardar todos esos objetos que siempre sobran en las mudanzas, sentí en la bodega bajo la escalera una suave corriente de aire. Un movimiento invisible rozó mi mano cuando descargaba unas cajas con fotos. No me percaté inmediatamente, solo después de un rato y cuando volví para terminar de dejar las cosas sentí que se filtraba entre las tablas de un costado. 8/7 A pesar de poner atención cuando les prohibí acercarse a la bodega, nadie en la casa pareció intrigado con la orden. Ni mi mujer y ni mis hijas se sobresaltaron con la medida. 15/7 Aprovechando que estaba solo en la casa, decidí botar los tabiques para encontrar el origen de la corriente. No me sorprendí al dar con una escalera polvorienta hacia el sótano… de alguna manera sabía que la encontraría. 16/7 Días después de dar con el sótano llamé al trabajo y dije que me encontraba enfermo. Esta mañana bajé nuevamente, y sin saber por qué caminé hacia la esquina y puse mi oreja contra el muro…El miedo helado subió por mis dedos y se detuvo en mi nuca, estaba seguro de lo que había ahí detrás. De un tiempo a esta parte, me parece que estoy reconociendo la casa como si hubiese sido mía. No la recuerdo como la niñez, difusa o fragmentada, la recuerdo nítida pero sin imágenes, como cuando me pongo la camisa o me abrocho un zapato. Ahí detrás hay un vacío, el sonido inconfundible del aire succionado se filtra por los poros de los ladrillos. 15/8 Encontré una forma de mover los ladrillos sin tener que botarlos, al parecer estos fueron puestos para tapar el umbral que da con una ancha escalera de pierda a una especie de cripta bajo el sótano de la casa. Anoche hablé con mi mujer y mis hijas sobre lo que había encontrado, no parecieron interesarse mucho y prometieron no acercarse al sótano sin que yo las acompañara. 27/8 Hoy revisé el segundo subterráneo, está hecho de piedra, como se acostumbraba a construir. Una serie de arcos afirman el cielo, también de piedra. Como es arriba es abajo. Me sorprende lo antiguo que parece ser y lo tranquilo de la cámara. Aquí hacían rituales…había que pararse en el centro… recitar en orden los versos del ars combinatoria… Mañana intentaré mi version.

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4/9 La casa parece vacía, ayer me encontré con mi hija pequeña en el pasillo del segundo piso. Nos miramos y no dijimos nada. Vi sus ojos pasar a través de mi, pero no me importó. Los míos también pasaron a través de ella. 5/9 Las series vienen siempre de 3, por lo que fue cosa de tiempo para encontrar el tercer subterráneo. Los versos recitados solo funcionan si el cuerpo se desplaza de manera correcta por la cámara y si los ojos no sirven para ver. Detrás del muro hay un pasadizo que lleva a una escalera de caracol. La escalera es de un negro opaco que parece vibrar y absorber luz. Esto lo sé y lo he sabido siempre. 5/10 La cámara del tercer subterráneo es lisa y es del mismo material de las escaleras, absorbe las fuentes de luz y sin embargo estas no son necesarias. Unas columnas largas y esbeltas sujetan el cielo. Parecen demasiado delgadas para sostenerse ellas mismas, y son extrañamente blandas al tacto. Hoy me saqué el reloj antes de bajar, el tiempo pasa demasiado rápido en la cámara negra y necesito calma… cerré todos los accesos para evitar interrupciones. Creo saber como llegar al otro subterráneo que está mas abajo.

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Third party Report I It’s been said that strange things happened to the last family living in the house, a young couple with three little kids. The father, a family man, disappeared under strange circumstances. Before I had the chance to visit the place, the tone of the reports seemed exaggerated. There was a hint of fear in the various invitations I got to be part of the team investigating the whereabouts of the missing father. At first glance, there was nothing particularly unusual about it, as you could say, it was a regular house on an equally regular neighborhood. Somehow though, this ordinariness made it unquieting and strange. II I was expecting something noteworthy about it, a suspicious gargoyle, a sign, the obscene geometry of archaic architectures. None of those things I found. We agreed with the rest investigating team to gather outside on the porch early that morning. The disappearance was a simple case nonetheless remarkable; A young man disappeared leaving no trace, surprisingly and apparently he did not leave the house either. There were not enough reasons to think of an homicide or an escape, the clues so far indicated either a sudden leave, or one too slow to be noticed. In any case, we had to exclude all other options. We agreed to do a very thorough search in tandems; there was a lot of attention on the case so we had to be sure not to miss anything. III On the first floor there was a small double height lobby. A broad staircase went to the second floor and two wide doors at each side formed the receiving space of the house. The dinning room right behind the door at the left was rectangular and contained a table with 8 chairs in its centre, random furniture occupied the rest of the room. Right above one of the chairs, the chalk white painted ceiling became of a greenish copper, textured by fungus formations and their own intrinsic patterns of growth. The fungus stain could be explained by a persistent leak in a broken pipe on the second floor, maybe too small to be detected with basic tools. Also noteworthy here was the fact that the chair below the stain showed signs of long exposure to water, probably from the dripping‌ this seemed strange considering how easy it would be to swap the seat with a jar or some other object to receive the water. The other door on the dinning room took us to a sort of pantry with four big closets which was connected to the kitchen through another door.

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We checked the closets several times hoping to find a trapdoor on the floor that could explain the disappearance of an adult person. After a while we desisted from what seemed to be a desperate idea. The kitchen after the pantry was of no particular interest. A new fridge was the only thing that wasn’t touched by the solemn patina that equally covered the kitchen furniture. The mahogany will contrast with the rest of the house even more as time passes by. Next to the fridge, a small door linked the kitchen with a corridor from the lobby and three other rooms; a small service toilet, a storage room right below the staircase to the second floor, and a small corridor leading to the studio and a basement below. The basement was uncomfortably small and seemed like a late addition to the structure. The wall finishings was more recent than the furnitures of both kitchen and dinning room. It evident too that the basement was smaller than it supposed to be. Back on the first floor, the studio (as basement) seemed too well maintained in contrast with the rest of the rooms, the wooden floor and the window frames were almost new. The remaining rooms held nothing remarkable to note or discuss, except for that uncanny quality of inhospitality, which in part could be attributed to the height of the ceilings. Nothing regarding this house is remarkable as to put too much attention to what the press says. Even so, there is something profoundly different in the sameness of its rooms, something that bothered me and yet could not fully explain. When we got into the second floor the uneasiness became worse. IV Everything was in order the first time we checked the rooms, it was by the third time that I came to realize what was bothering me; the bedrooms were distributed in such a way that chances of accidentally bumping into someone on the corridor were very narrow. Part of the corridor even went all the way through the floor perimeter, a strange design, since it left two bathrooms with no natural ventilation. I suppose this explains too why one of the bedrooms became a storage, as it had no natural light. Once in the master bedroom, we started to route the bathroom piping trying to find the leak on the dinning room below. There was no piping to be found. V A few days after the exhausting promenade through the house I got word from the other investigators. As suspected, a refurbishment closed half of the actual basement leaving it sealed empty. They could not find the piping blueprints either, and hidden in the storage room of the second floor a small attic was found. It was impossible to tear down the walls and after a few attempts they abandoned the idea of exploring what was up there.

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I went to the house by myself a couple of times afterwards just to sate my curiosity, once during nighttime, hoping to find spectral sounds or hostile shadows. I was received by the silence and sadness of an abandoned house. I went again a few months later, this time during the day, after the hype of the case was burned out and no one else cared or even remembered what happened. Two things kept bothering me about the house though. One, was the uneasiness I felt in every visit. I knew the house while it still had the furnishings and belongings of their former inhabitants, and I’m certain that even after when the bare walls showed no evidence of use, something strange was going on. Not by of the obvious lack of elements occupying space, but because of the constant loneliness I felt at my first and last visit. From this I figured that the instructions preceeding the house construction determined the quality of its spaces; doors too small for the size of the rooms, windows placed higher than they should, ceilings too high up, rooms too wide or definetely too narrow. All of this mixed together gave the impression of a relentless abandon, a sinister design carried away with devilish subtlety. The second thing that still disturbs me and I just avoid to discuss openly since I lack proper arguments to sustain my disgust, is the stain on the ceiling’s dinning room. There was no reason for it to be there, no apparent piping made a leak possible, no crack on the ceiling the chance for the rain to sip in unnoticed, no other master leak that could justify the causality of a second one. But above all what disturbed me most was the chair right below the stain, as it stood there for I don’t know how many days, weeks, and maybe months, with no one ever caring to move it, or what’s even more strange, no one even noticing it. I do not share the newspapers opinions regarding the possibilities of the disappearance, least to say the arguments that hold those opinions yet, with a surprising irrationality, I truly wish that ‘’progress’’ razes the house to the ground and replace it with a parking lot or a drugstore. I wouldn’t mind if after its demolition nothing came out of its ruins. If, after all, nothing crawled up from beneath its ruins to solve the mystery of the disappearance. There are things for which we should hold no vestige, or memory.

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The Disappearance 6/7 Today, looking for space to put all the things I won’t use for a while, I felt a soft air current inside the little storage beneath the staircase. An invisible touch I could barely feel on my arm became evident only the second time I went down to the room. It feels stronger on the left side of the room. 8/7 Despite paying attention to the prohibition of getting nearby the storage room, no one cared much about it. Nor my wife neither my daughters were too intrigued by the notice. 15/7 On the occasion of finally being alone in the house, I decided to tear apart the partition wall to find the source of the breeze. I wasn’t surprised to find a dusty stair leading to another basement… somehow I knew what I was going to find. 16/7 Yesterday I called in sick at work. This morning I went down to the basement and I don’t know why but I just placed my ear on the wall of the opposite corner...Cold fear went up from my toes to the back of my neck. I know what’s behind. Ever since I accidentally came across this basement, I have the feeling I’m remembering this house as if I already lived in here. I don’t recall it like childhood dreams, diffuse and fragmented, but clear and imageless, just like the way one buttons its own shirt or lace its own shoes. I’m almost certain that behind this brick wall theres a sort of void, the unmistakable sound of air being sucked into a hole filters through the porous bricks. 15/8 I found a way to remove the brick wall without the need to bring it down. Looks like it was put to conceal an older passage with a wide stone staircase that goes beneath the house basement. Last night I talked to my wife and daughters about the discovery, they weren’t thrilled at all and they all promised me not to get near the basement if I wasn’t around. 27/8 Today I explored the second basement, it’s made of stone, as it was customary. A series of arches hold together the stone ceiling.Like above so below. I’m surprised by how old and quiet this chamber seems. Rituals were performed here… you had to stand in the centre… recite the ars combinatoria in the right order… I remember. Tomorrow I’ll try it myself.

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4/9 The house feels empty. Yesterday I came across one of my daughters on the second floor.We stared at each other for a while and we didn’t say word. I saw her eyes see trough me, as if I wasn’t there. It didn’t matter. I saw through her too. 5/9 Series always come in 3, so it was a matter of time before I found the third basement. The recited verses only work if the body moves in the right direction through the chamber and if the eyes are not seeing. Behind the stone wall a small passage ends on a spiral stair. It is matte black and vibrates to the touch, it also seems to absorb light. 5/10 The room in the third basement is smooth and made of the same black matter of the stair. No light bounces off the surfaces but somehow there is no need for light. A set of lean columns hold the ceiling of the room, they are almost too thin to stand for themselves and are unusually soft and smooth.

Today I took my wristwatch before going down, time goes too fast in the black room and I need calm… I shutted down all the basements accesses to avoid interruptions. I think I know a way into the other basement below.

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LA CASA OMINOSA UNCANNY HOUSE

DIBUJOS (DRAWINGS)

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Fig. 1. Corte Fugado


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Fig. 2. Corte Fugado


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Fig. 3. Corte Fugado


Printed.tumblers@gmail.com 19



Uncanny House