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c Texto: Lolita Robles de Mora c Ilustraciones: Marisabel S谩nchez c Ediciones Robledal Todos los derechos reservados ISNB: 980-12-2302-1 Hecho el dep贸sito de ley Deposito legal: If. 07620063984840 Impreso en Lito-Formas


Carmela prendió su automóvil y al poco tiempo comenzó a echar humo, asustada y viendo que iba a incendiarse lo apagó mientras decía: ¡Benjamín Charles, ayúdame!


No supo de donde surgió un hombre que con su chaqueta apagó el fuego incipiente. Ella se bajó del automóvil para darle las gracias, pero él había desaparecido. Le pareció muy extraño, se preguntaba: “¿Por qué pronuncie el nombre Benjamín Charles?”


Recordó que su mecánico le había hablado de él:

“Benjamín Charles, trabajador y bondadoso, nació en Barinas. Continuamente viajaba a Colombia y vendía sus productos en Los Llanos. Tenía muchos amigos que lo apreciaban porque era honesto y servicial, en todas partes era bien recibido...


...Una noche, cuando regresaba a su casa después de vender mercancía, cayó en una emboscada y lo mataron para quitarle el dinero, luego el criminal lo llevó a un barranco y lo lanzó, pero al pasar por el lugar donde lo habían atracado lo encontró tirado en el suelo...


Otra vez lo llevó al barranco y de nuevo lo halló a su regreso. Por ultimo lo lanzó con rabia y no volvió a encontrarlo. Desde entonces se ha aparecido a muchas personas, ayuda y concede favores siempre que se lo pidan con fe y no vayan en contra de nadie…”


Poco después llegó el mecánico y ella le contó lo sucedido. Él revisaba los desperfectos y comentaba: El asunto es grave, se hubiera incendiado si no lo hubiera apagado a tiempo, tendré que llevarlo con una grúa. Vaya mañana a mi taller.


Se despidieron y al otro día después de saludar, Jorge, el mecánico, condujo a Carmela a una habitación en donde había un altar con María Lionza, Negro Primero y otras imágenes, le dijo: Mire, éste es Benjamín Charles.


Carmela vio la figura de un hombre moreno con apariencia de campesino alumbrada por velones. La voz de Jorge le saco de su mutismo: Mírelo bien, seguro fue él quien apagó el incendio de su carro. Sí, creo que si…

Respondió azorada. Le debe la vida. ¡Dios mío!.


Ahora vaya y compre cinco velones amarillos, colĂłquelos en el altar, cuando pueda vaya a la iglesia y mande a celebrar una misa por su alma. SĂ­, sĂ­, enseguida.


Dicen que en muchas oportunidades se aparece el espĂ­ritu de BenjamĂ­n Charles para ayudar a quienes lo invocan, es frecuente encontrar su imagen en humildes casas del TĂĄchira, Barinas y Apure; los autobuseros y gandoleros le fabricaron una capilla y le llevan ofrendas.


Testimonio oral: AndreĂ­na Colmenares



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