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huella UN RECORRIDO POR NUESTRAS RAICES. LOS ABORIGENES Y SUS SIMBOLOGIAS. PAOLA FRANCO

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Metalurgia y sociedad L

a metalurgia, como en general las tecnologías, se entrelazan con la cosmovisión, la política, la economía y la organización social. Cuando los pobladores orfebres de Colombia eligieron los materias, las técnicas de manufactura y la organización de la producción, lo hicieron no solo baj0o la influencia de requerimientos técnicos, sino también, y principalmente, por factores culturales y sociales. Pero a la vez que era un producto de ella, la metalurgia transformo la sociedad.

Antiguamente no se conocían los metales. Cuando se descubrieron y se aprendió a trabajarlos cambió la vida de los pueblos. La historia de los metales se inició hace cerca de nueve mil años en el Próximo Oriente. El primer metal utilizado fue el cobre; en Palestina y Anatolia los antiguos pobladores martillaron trozos de cobre nativo para formar herramientas. En los siguientes siglos se aprendió a extraer cobre de los minerales y mezclarlo con estaño para formar bronce.

Los antiguos suramericanos empezaron a trabajar el cobre y el oro alrededor de 1500 antes de Cristo. Unos mil años más tarde varias culturas andinas adornaban a sus líderes con suntuosos atuendos. El oro y la plata se reservaron para los gobernantes y la religión; los objetos rituales y simbólicos comunicaban una visión del mundo que compartía toda la sociedad. En el año 500 de nuestra era la metalurgia ya era una actividad corriente desde México central hasta el norte de Chile y Argentina. En cada región surgieron estilos propios: en México, figuras en lámina; en Centroamérica, pequeños adornos de oro; en Colombia y Ecuador, adornos de tumbaga dorada; en Perú, coloridos atuendos de cobre dorado y plateado; en los Andes del sur, placas de bronce.

El bronce le permitió a los imperios de la antigüedad producir armas para los ejércitos de conquista. La agricultura y la artesanía tuvieron herramientas fuertes y la producción creció. Desde entonces los metales sirvieron para muchos fines. El oro y la plata adornaron a los grandes personajes y los acompañaron en sus sepulcros. El culto religioso se sirvió de ellos para elaborar ornamentos y símbolos.

La metalurgia en la Colombia prehispánica fue, ante todo, orfebrería. En dos mil años surgieron muchos estilos diferentes y se fabricaron miles de piezas para el ritual y la ofrenda. causó la desaparición de la producción orfebre.

Nuevos procesos técnicos hicieron posible utilizar otros metales: herramientas y armas más fuertes, edificios reforzados con ganchos y puertas con cerraduras y herrajes. El hierro le dio a las naciones que lo producía una gran ventaja; en estos reinos los gobernantes demandaron más y mejores adornos. Crecieron así, lado a lado, la metalurgia del bronce y el hierro y la orfebrería del oro y la plata. Para el 1000 antes de Cristo casi todos los pueblos del Viejo Mundo tenían metales; desde el Mediterráneo, pasando por Persia e India, se hicieron en bronce y oro armas, instrumentos y adornos variados. Desde China la metalurgia se extendió a Japón, en donde los aceros armaron a los samuráis, y también al sureste asiático cuyos templos se coronaron con cúpulas doradas. Para la época en que cayó el Imperio Romano los implementos de metal eran parte de la vida diaria. Ya no se podía entender el comercio sin la moneda ni las actividades cotidianas sin herramientas metálicas. Las religiones del mundo antiguo en Asia, África y Europa, recurrieron al oro y la plata para forjar los objetos sagrados. En el convulsionado mundo medieval chocaron en la guerra los metales de Occidente y los de Oriente. Desde 1300 los estados del occidente de África, al sur del Sahara, usaron el bronce para decorar las ciudadelas reales. Para surtir de materias primas a los herreros y distribuir sus productos se organizaron caravanas que cruzaban el desierto.canos se convirtieron en maestros de la fundición; los adornos y delicadas miniaturas comunican una profunda simbología.

Los indígenas manejaron con maestría el oro, el cobre, la tumbaga y el platino. La conquista europea, en 1500, truncó este desarrollo y causó la desaparición de la producción orfebre. En los últimos 300 años la producción de metales ha tenido un gran avance. La gran industria usa millones de toneladas de metales cada año; también las sociedades no industriales consumen cada vez más metales para los más variados propósitos. La historia de la humanidad en los últimos nueve mil años es la historia de los metales: con ellos hemos construido el mundo en que vivimos.

FUNDICIONES ESPECIALES La técnica básica de la fundición a la cera perdida fue desarrollada para crear técnicas especiales, variantes más complejas que permitían manejar el color de los objetos, hacer poporos y otros recipientes vacíos en su interior, hacer en serie impresiones de motivos decorativos Los orfebres prehispánicos lograron objetos articulados o multicolores fundiendo {a la cera perdida} en varias etapas, con aleaciones cuyos puntos de fusión eran cada vez más bajos. Mediante fundiciones sucesivas a la cera perdida se hicieron, por ejemplo, los alfileres bimetálicos, únicos en América, que proceden del Valle del Cauca.

Hachas, martillos de piedra y barras de madera con puntas endurecidas al fuego sirvieron para desprender gravas y piedras de los ríos y para excavar las minas de veta.

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Raramente encontrado en su forma pura, el oro está usualmente combinado con plata en una aleación natural llamada electrum u oro argentífero.

ORO

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l oro es un elemento químico de símbolo Au y de color amarillo. Tanto el nombre “oro” como su símbolo se derivan del latín aurum que se refiere al resplandor, a la luz, a dorar, dorado, áureo. La palabra “orfebre”, del francés antiguo, se deriva a su vez del latín auri faber “metalúrgico del oro”, el que fabrica oro. En la antigüedad, la principal preocupación de los alquimistas era producir oro a partir de otras sustancias como el plomo. El oro ocurre en la naturaleza como parte integrante de las rocas. Se cree que se forma de gases y líquidos que se elevan desde el interior de la tierra, los cuales viajan a la superficie a través de fallas de la corteza terrestre. Es encontrado en vetas, depósitos, en depósitos de cobre porfírico, placeres y en menor escala en el agua del mar. Las vetas están incrustadas en las rocas, mientras que los depósitos de placeres están constituidos por partículas llamadas pepitas (independientemente de su tamaño). Estas pepitas fueron arrancadas, lavadas y cargadas desde las vetas por aguas superficiales como los ríos.

Oro, cobre y en menor proporción, platino y plata, fueron los metales usados en épocas prehispánicas en el territorio colombiano gracias al intercambio de productos, muchos pueblos que no practicaban la minería, podían adquirir metales necesarios para su trabajo orfebre.,

El oro es el metal más maleable y dúctil de todos, de ahí que se puedan obtener láminas extremadamente delgadas. También es el segundo más pesado, con una densidad de 15.6 – 18.3 g/cm3; es blando (2,5 – 3 en la escala de Moh) y tiene un punto de fusión de 1063°C. Es excelente conductor de calor y electricidad y especialmente, es incorruptible, no reacciona con ácidos ni con el oxigeno, es decir no se oxida ni pierde su brillo; sólo reacciona con el agua regia. La orfebrería prehis-

pánica del territorio de la actual Colombia se distinguió en Suramérica por el predominio de la fundición a la cera perdida. Los orfebres fueron maestros en crear adornos y recipientes que moldeaban en cera con sus manos y luego transformaban en metal. La cera se obtenía de las colmenas de las abejas sin aguijón.

En Colombia, las diversas especies se encuentran desde el nivel del mar hasta los 3.400 metros, especialmente en losbosques húmedos. Objetos como las huellas de metal, en colgantes, hicieron pensar a los europeos que los indígenas amasaban y moldeaban directamente el oro. Las hullas quedaron en lo modelos en cera usados en el vaciado a la cera perdida. . Cuando las láminas se rasgaban, los orfebres prehispánicos las reparaban haciendo dos o más perforaciones por donde atravesaban hilos o cintas. Para estas y otras técnicas, los indígenas utilizaban un diagrama triangular donde se muestran los colores de las posibles combinaciones del oro, la plata y bel cobre.

REPUJADO

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l artífice esbozaba con buriles los diseños decorativos en la cara posterior de la lámina. Luego, con ayuda de cinceles, repujadores y punzones , presionaba y resaltaba el motivo por ambas superficies, mientras apoyaba el objeto sobre algún material blando o sobre formas talladas en arcilla, madera o hueso. Los orfebres de la Cordillera Oriental tallaron matrices en piedras blandas para estampar con ellas delgadas láminas de cera que eran transformadas luego en metal por el proceso de la cera perdida.

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La ceramica U

no de los mayores y más grandes exponentes de la cerámica fue la tribu quillacinga, quienes hicieron de esta un arte excepcional. La cerámica alcanzó un notable desarrollo técnico a pesar de que no conocieron el torno. Fabricaron cerámica utilitaria para las necesidades diarias y para sus rituales. La primera es burda en su técnica de fabricación y en su acabado. Las formas predominantes son las ollas de boca ancha o estrecha, cuencos, copas y cazuelas. La segunda se distingue por su fina textura, su brillo, la representación de figuras zoomorfas, antropomorfas, diseños geométricos y la utilización de colores negro, crema y rojo. Sus moldes fueron generalmente tomados de la Naturaleza, seguramente copiaron en barro las figuras naturaleza que observaban, multiplicaban en ellas los dibujos, le añadieron el colorido y por último, les dieron un pulimento que los hace brillar como si estuvieran vidriados. Ánforas, vasos triples, casos idénticos unidos en parejas, ocarinas, vasos silbantes que producen al soplarlos un sonido musical, rodillos para estampar, volantes para rueca, soportes en que colocar vasijas que tuvieran fondo esférico; representaciones de rostros humanos, urnas funerarias; vasos naviformes, botijas, vasos con asas en las cuales hay figuras antropomorfas; copas decoradas, recipientes, escudillas, figuras de animales como el sapo, la salamandra, la danta, el mico, en actitudes graciosas; alcarrazas de dos picos y un asa-puente de líneas perfectas y de extraordinario acabado, son algunos de los elementos mas representativos de la cerámica de los quillacingas.

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En la cerámica se presentan similitudes de formas, como la vasija con cuerpo globular y cuello invertido y la vasija de doble vertedera y asa puente, llamada popularmente alcarraza. En la orfebrería de ambos periodos también se encuentran diversos objetos de tamaño considerable elaborados en oro de buena ley con técnicas de martillado y repujado. En las tumbas, una de las variadas formas yotoco, recuerda las del periodo ilama. Sin embargo, también hay diferencias importantes. Los objetos de oro son mucho más comunes en el periodo yotoco y presentan una gama de técnicas más amplia, que permitió elaborar piezas espectaculares. Los alfareros del yotoco dominaron la técnica de la pintura polícroma, en contraste con los del periodo anterior que se limitaron al uso de dos colores: rojo y negro. En las representación cosmológica se encuentran durante el periodo ilama los personajes míticos en cerámica, mientras que en el periodo siguiente se prefiere el oro.

Los indicios del periodo sonso son mucho menos numerosos que los de las culturas anteriores, sobre todos en el campo de la cosmología, cuyos íconos desaparecen sin rastro. Sin embargo, queda todavía mucho por estudiar acerca de los orígenes de la cultura sonso y las circunstancias que permitieron a esta sociedad reemplazar a la anterior. La cerámica es uno de los campos donde mejor se refleja ese quiebre: el número de formas comunes a los dos periodos es mínimo y los perfiles irregulares de las vasijas sonso contrastan marcadamente con las formas nítidas y equilibradas de los periodos anteriores. Los objetos en metal son escasos en esta cultura y el oro con el que trabajaron no fue de buena ley como el de sus antecesores, puesto que lo mezclaban con cobre para formar tumbaga. Del mismo modo se evidencia un cambio abrupto en las técnicas, pues la presencia del martillado casi desaparece, imponiéndose el fundido.

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Las imagenes y el cosmos L

Cosmologia y simbolismo L

as sociedades orfebres prehispánicas desarrollaron formas particulares de entender el mundo. Con ellas ordenaron su entorno y lo llenaron de contenidos simbólicos. Estas cosmologías dieron respuestas a los problemas centrales de la existencia, como la muerte, la enfermedad y el significado de la vida, imbuidas en un profundo sentido religioso, convertían el universo, la sociedad y sus creaciones en realidades sagradas, mientras establecían entre los hombres y sus ancestros un vinculo esencial para la continuidad de las tradiciones. Los metales, y en especial el oro, simbolizaron las fuerzas fertilizadoras del sol y expresaron el origen divino de los gobernantes. Caciques, sacerdotes y chamanes fueron los encargados de guardar, transmitir y renovar las representaciones cosmológicas, Dotados con capacidades y sensibilidades especiales, eran sometidos desde niños a largos procesos de aprendizaje sobre la mitología, las plantas sagradas, la astronomía y las practicas rituales. Con sus palabras, gestos y objetos como herramientas, realizaban un trabajo simbólico que transformaba el mundo para garantizar la reproducción de la naturaleza y el bienestar de la sociedad. A su lado, los orfebres, mediante una labor técnica, trasmutaban los metales en objetos con significados culturales. Las cosmologías ubicaban la sociedad y su entorno en el universo, Todas las cosas adquirían un lugar y un sentido, y se entrelazan en un profundo simbolismo. Los mitos contaban que al inicio de los tiempos, los creadores dieron a la gente lo necesario para la vida.

as cosmologías prehispánicas narraban sobre el origen, el devenir y la estructura del universo; le asignaban un lugar y un sentido a todos los seres y establecían un orden en sus relaciones. Entre algunas sociedades el cosmos se representaba conformado por varios niveles o mundos superpuestos, conectados e interdependientes; a ellos se asociaban determinados colores, olores, animales, plantas y espíritus. El universo se manifestaba en una dimensión material visible y en otra espiritual, poderosa y oculta para la mayoría de la gente. Según numerosas cosmologías americanas, el universo estaba conformado por tres mundos. Los hombres habitaban el mundo intermedio, mientras dioses, ancestros y otros seres sobrenaturales moraban en el superior o en el inframundo. El nivel superior y el inframundo se concebían con características opuestas y complementarias, como claro/oscuro, masculino/femenino, seco/húmedo. El mundo del medio, el de la gente, combinaba elementos de los otros dos. Las sociedades orfebres clasificaron la fauna, la flora y otros seres en categorías basadas en diversos principios como su forma, hábitat, comida y uso cultural. Plasmaron estas taxonomías en sus objetos. Las aves simbolizaron el mundo de arriba. Un rico simbolismo de tabúes, objetos e ideas rodeaba a caciques, cacicas y otros dignatarios. Se les consideró descendientes de divinidades y relacionados con seres poderosos como el jaguar. Estaba prohibido mirarlos a la cara y con frecuencia sus pies no debían tocar el suelo; tenían varias esposas, sirvientes y grandes casas rodeadas por empalizadas, eran llevados siempre en andas y sólo ellos usaban ciertos adornos o comían determinados alimentos. Cuando morían se les momificaba y depositaba en grandes tumbas o en sus cercados, que desde entonces se convertían en santuarios.

Esmeraldas, plumas de guacamaya, conchas marinas, resinas y otros bienes foráneos daban prestigio a los caciques. Llegaban desde lugares lejanos, desconocidos y míticos, por largas cadenas de intercambio. El oro se asociaba con el sol por su color, brillo intenso e inmutabilidad. Los adornos dorados expresaron el origen celestial y divino del poder de los gobernantes.

Entre los pueblos amerindios la sociedad se concibe unida a la naturaleza. Gente, animales, plantas y espíritus conforman una gran sociedad cósmica en la que sostienen relaciones idénticas a las de los humanos. Al extraer, beneficiar, cambiar y trabajar lo metales, los mineros y orfebres controlaron y manipularon a la ves sus propiedades materiales y espirituales. Como creadores y transformadores se asociaron a los dioses.

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Los caciques usaban posturas corporales y gestos diferentes a los de sus subalternos. Los significados de estas posturas y gestos manifestaban sus vínculos con seres y niveles superiores. Al cubrirse con oro, el cacique se apropiaba de las fuerzas seminales y procreadoras del sol. Encarnaba en esta tierra los poderes de esa deidad del mundo superior. En algunas sociedades, los caciques y capitanes, al finalizar su largo entrenamiento en templos especiales, podían horadarse la nariz y las orejas para usar narigueras y orejeras.

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No habia indio ni mujer que no tuviese joyas, orejeras, gargantillas, coronas, bezotes, piedrerias finas y bien labradas, sartas de cuentas., las muchahcas trian al cuello cuatro o seis moquillos de oro.

Ofrandas ancestrales E

n el universo los principios naturales y sobrenaturales están en equilibrio. Hay hombres y también mujeres, a la sombra sigue la luz, a la lluvia la sequía, a lo silvestre se opone lo domesticado y al mundo de arriba el de abajo. Cuando el equilibrio se rompe sobreviene el caos; fuerzas incontenibles se apoderan del universo, ruge el terror y amenaza el desorden. Entonces los hombres sabios intervienen para devolver el orden al mundo; por medio de las ofrendas sagradas, restauran el equilibrio y hacen que la vida siga su curso. Los mamos o sacerdotes de la Sierra Nevada de Santa Marta cantan en la Sala de la Ofrenda. El oro es sagrado para ellos, y lo visitan para hacer ofrendas, como lo hacen también en la Laguna de Guatavita. Su música ancestral, que se llama yanka, se acompaña con instrumentos tradicionales como el sonajero de semillas, el caracol macho, el caracol hembra y el tambor tradicional.

Corre la tierra. L

a laguna de Guatavita era el principal centro de ofrendas religiosas del territorio muisca y el punto de partida de lo que los españoles llamaron “Correr la tierra”: jóvenes de los pueblos de la Sabana y los valles vecinos se reunían al amanecer en sus orillas y partían para recorrer a gran velocidad un camino que los conducía por las lagunas de Guasca, Siecha, Teusacá y Ubaque. En cada uno de estos sitios hacían ofrendas y regresaban luego, también a la carrera, para concluir en Guatavita ya entrada la noche.

El metal transformado por los orfebres regresa a su lugar de origen. Toma la forma del chamán-ave que vuela por los mundos del medio, de lo alto y lo profundo. Asume la postura del chamán sentado que en el trance alucinatorio descubre los secretos del cosmos y controla las fuerzas que regulan la vida. Los objetos de metal vuelven a la tierra como regalos a los dioses. Dotados de profundos significados religiosos, son ofrendados en lagunas y cuevas para restablecer el equilibrio del mundo. Se cierra así el ciclo del metal que, manipulado por los hombres, les sirve para manejar el universo.

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En 1537, el conquistador español Jimenez de Quesada descubre a un pueblo, de etnia chibcha, que habitaba cerca de la laguna de Guatavita. El zipa, el jefe de la tribu, era conocido también como el cacique de Guatavita, cuya esposa era la cacica de Guatavita. En torno a la relación de ambos personajes con la laguna habría de nacer la leyenda del Dorado. La cacica de Guatavita se hastió un día de las orgías de su esposo y de su afición a la chicha, una bebida embriagante de maíz fermentado. Se enamoró entonces de un atractivo guerrero. La cacica fue sorprendida mientras se unía sexualmente a su amante. Escapó entontes con su hija, que acababa de abandonar su vientre, y se arrojó al agua. Allí, madre e hija perecieron ahogadas. El cacique, entristecido, perdonó a su esposa infiel. Y entonces inició un especial ritual durante el cual se arrojaban a la laguna esmeralda y oro, y se entonaban plegarias y oraciones. El propósito de la ceremonia era rogar a la cacica que yacía en el lecho de la laguna para que le pidiera a los dioses prosperidad y bonanza para su pueblo.

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Obras de arte como estas, pueden ser apreciadas en el Museo del Oro, es un lugar que visibiliza de manera excepcional del pasado y la memoria prehispánica de Colombia. También propone y auspicia la diversidad cultural actual. Así, la sala Exploratorio, concebida para promover la curiosidad y la interrogación, es el escenario privilegiado para que niños, jóvenes y también adultos más que adquirir conocimientos se hagan preguntas sobre quiénes somos, qué significa y cómo se estudia nuestro patrimonio arqueológico, entre muchos otros temas.

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REVISTA ASIMETRICA  

Revista: manejo del diseño asimetrico

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