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Martes 11 de diciembre Suplemento Ecológico semanal de El Cordillerano

Mes de la Traición S

iguiendo con el plan de lucha establecido en la última Asamblea contra la megaminería, recordamos a la comunidad que seguimos con las actividades en el mes de la Traición. Habrá tres charlas sobre el Catastro Minero donde se demostrará con datos de la Secretaría de Minería de la Provincia, cuál es la realidad de los proyectos de la minería contaminante en Río Negro. Las tres charlas son gratuitas y abiertas a la comunidad. Cada una tendría una orientación particular. La primera estará dirigida especialmente al periodismo, el día martes 11 a las 18 hs en la Sala de Sesiones del Concejo Municipal. La segunda, el lunes 17 a las 19 hs en el mismo lugar, está dirigida al público en general, y finalmente, el martes 18 a las 18 hs en el CRUB, los vecinos autoconvocados, en conjunto con la Federación Argentina de Estudiantes de Biología, invitan a estudiantes, profesores e investigadores y otras personas relacionadas con el ámbito universitario. Al mismo tiempo los invitamos al estreno de la película “Desiertos de Piedra” que se proyectará el miércoles 12 a las 19.30 hs en Estación Araucanía, km 11.500 de Avda Bustillo, con entrada a la

gorra. Este importante documental está trabajado sobre el libro “Los 15 mitos y realidades de la minería trasnacional” y desnuda la falsedad de los argumentos esgrimidos por las corporaciones mineras y su complicidad con los políticos.

El miércoles hubo marcha

Número 276

Bariloche, 9 de diciembre de 2012 PRENSA DE VECINOS AUTOCONVOCADOS DE BARILOCHE CONTRA LA MEGAMINERÌA


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Nube tóxica sobre Buenos Aires E

l 6 de diciembre, la ciudad de Buenos Aires fue afectada por una nube tóxica, causada por el incendio de un contenedor en el área de cargas peligrosas del puerto. Me parece necesario evaluar el incidente y discutir qué aspectos funcionaron y cuáles fallaron en el sistema de prevención y respuesta a las emergencias ambientales. Lo primero es el episodio mismo. Un incendio en un contenedor de plaguicidas es una situación extremadamente grave. Sólo puede ser el resultado de una negligencia extrema, que debe ser investigada. Es decir, saber si la mala praxis se produjo en la preparación del contenedor o en su tratamiento dentro del puerto y cómo fue que los controles posteriores no la detectaron. ¿Hubo acaso controles posteriores? ¿Cuál es el procedimiento usado en el Puerto de Buenos Aires para estar seguros de que las cargas peligrosas están bajo control? Tuvimos una información inicial que procuraba minimizar el incidente. Alguien dijo (y muchos medios repitieron) que no fue un incendio sino una reacción química. Que el contenedor se volcó y que se produjo esa humareda por una reacción causada por el contacto del plaguicida con el agua de la lluvia. Se trata de una versión sofisticada y falsa: todos los plaguicidas son solubles en agua. La reacción mencionada es imposible en esta clase de sustancias. Todo indica que estamos en otro caso en que una empresa privatizada hace ahorros en temas de seguridad. El episodio se parece demasiado a los transformadores con el tóxico PCB de las empresas eléctricas, al mal mantenimiento de las vías y los frenos de los trenes o a la peligrosa ampliación de la pista del Aeroparque. Sin embargo, no escuché que nadie prometiera un informe público sobre

las causas y responsabilidades del episodio. Otro aspecto es la seguridad del personal que debe enfrentar los aspectos más críticos de la emergencia. Una vez que pasó todo, el Secretario de Seguridad de la Nación elogió el valor de los bomberos que arriesgaron sus vidas al abrir el contenedor incendiado, sin protección alguna y sin saber qué había adentro. Sin embargo, los bomberos tienen equipos adecuados para enfrentar riesgos químicos. Los mismos que llevó el Secretario de Seguridad cuando más tarde fue a la zona, pero que no usó el personal a su cargo. ¿Por qué los bomberos fueron sin protección? Horas más tarde, el personal de seguridad que impedía el acceso a la zona evacuada llevaba unos inútiles barbijos de pintor, que sólo protegen contra el polvillo, pero no contra gases tóxicos. ¿Quién decide, quién controla esos aspectos que pueden tener que ver con la vida o la muerte? Además, ¿por qué no sabían lo que había dentro del contenedor? Un puerto es un lugar ordenado, aunque desde afuera no lo parezca. Los contenedores están prolijamente catalogados y la autoridad portuaria tiene un registro de qué hay exactamente en cada uno de ellos. Mucho más en el área de cargas peligrosas. ¿O tal vez no lo tuvieran? ¿Podemos imaginar que alguien tenga sustancias peligrosas y no sepa cuáles son ni dónde las tiene? El contenedor siniestrado tenía un plaguicida de la familia de los carbamatos, cuyo uso más frecuente es matar las larvas de insectos que se comen las semillas. Se trata de un producto de toxicidad moderada. Pero si hubiera sido un plaguicida de alta toxicidad, como por ejemplo, un fosforado, habríamos tenido una mortandad masiva. Por eso es tan importante aprender del episodio. Porque hay

situaciones en las cuales la respuesta es valiosa, pero hay otras en las cuales lo único que puede hacerse es prevención. Varios medios de comunicación citaron un comunicado del Ministerio de Salud que hablaba de un “plaguicida fosforado”, no de un carbamato. Esto es particularmente delicado, por la fuente de la información. Para el público en general puede dar lo mismo forsforado que carbamato. Pero los médicos que tienen que atender personas intoxicadas necesitan saber exactamente a qué sustancia han estado expuestas para monitorear los síntomas que puedan aparecer. Aclaremos que la falta de muertos no significa ausencia de toxicidad, teniendo en cuenta los efectos sanitarios detectados en la población. Al comienzo del episodio, un vocero del puerto dijo que era solamente “un feo olor”. Más tarde, la Ciudad de Buenos Aires informó sobre los síntomas que podían presentarse y en qué casos recurrir a una guardia médica. Un organismo conjunto de emergencias ordenó evacuar un área de 600 metros en torno del epicentro. Allí los principales edificios eran un establecimiento escolar y los tribunales de Comodoro Py. En este caso, la respuesta a la emergencia fue muy superior a su prevención. En muy poco tiempo midieron la toxicidad de la nube y pudieron definir la diferencia entre el área de incomodidad y el área de peligro. ¿Cómo se mide la toxicidad de una sustancia? ¿Por qué se dice si es alta, moderada o baja? El procedimiento consiste en agregar unas gotas de esa sustancia al alimento de unos pobres ratones blancos y medir qué cantidad de esa sustancia necesitan para morir. Si mueren con poquito, la toxicidad es alta, si necesitamos más gotas para matarlos, la toxicidad es moderada. En este caso, lo

más probable es que las personas no hayan estado expuestas sólo al plaguicida sino también a sus productos de descomposición, ya que la sustancia se quemó. De ellos, el más notorio es el ácido sulfhídrico, por su característico olor a huevo podrido. No tiene por qué haber sido el único. La Fundación en Defensa del Ambiente (FUNAM) indicó que el insecticida thiodicarb “es un carbamato usado sobre todo en cultivo de maíz transgénico” y que el contenedor accidentado “es solo uno de los miles que ingresan al país con plaguicidas”. El Dr. Raúl Montenegro –que es profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba- indicó que el thiodicarb “es un insecticida carbamato que puede afectar el sistema nervioso. Al actuar sobre la enzima acetilcolinesterasa, que regula las cantidades del mediador químico acetilcolina, hace que este se acumule en las uniones nerviosas y se produzcan colapsos de transmisión. Al disminuir la cantidad de acetilcolinesterasa, la acetilcolina no puede transformarse en los subproductos colina y ácido acético. Afortunadamente, este es un proceso generalmente reversible en las intoxicaciones por thiodicarb. Conocemos los efectos agudos, pero desconocemos los efectos en la salud de bajas dosis”. Indicó que el thiodicarb “es tóxico, no olvidemos que se usa para combatir insectos, y que ha sido clasificado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) como cancerígeno reconocido en animales de laboratorio. La EPA lo incluye en el grupo 2B de agentes cancerígenos”. Otra cuestión es la evacuación de la zona. Hubo una franja de evacuación obligatoria (los 600 metros que dijimos, definida con el área de riesgo) y otra de evacuación optativa, que era la zona

en la cual era molesto estar y todo el que pudo hacerlo se fue. Sólo que cuando intentaron irse no lo lograron porque estaban cerradas las estaciones de subterráneo y de tren. Es decir, que se fueron caminando en medio de la nube tóxica, una situación que hubiera sido necesario evitar. Hay que incorporar los subtes y los trenes al sistema de emergencias. Tienen que poder funcionar con una guardia mínima y personal protegido en situaciones de emergencia, para poder evacuar rápidamente las zonas de riesgo. Todo esto requiere reconocer la existencia de un serio problema de falta de prevención. Al mismo tiempo, creo que es el momento de iniciar una serie de auditorías ambientales en el conjunto de empresas privatizadas, para evaluar con precisión los riesgos que está corriendo la población. La obra de arte que acompaña esta entrega es un óleo del inglés William Turner, titulado “La quinta plaga de Egipto”, pintado en el año 1800. El episodio bíblico relata las calamidades enviadas por Dios a los egipcios hasta que su Faraón aceptó la salida de los hebreos conducidos por Moisés. La quinta plaga es una enfermedad que mata todo el ganado de los egipcios y que Turner presenta bajo la forma de una enome nube tóxica. Lo sugestivo es que el Faraón no aprendió nada de estos desastres y necesitó varios más para reflexionar. ¿Tendremos nosotros una mayor capacidad de aprendizaje? Les agrego el recordatorio de mi libro “Buenos Aires, Ciudad inundable”, publicado por Kaicron y los datos del editor si les interesa consultarlo por la obra. Un gran abrazo a todos. Antonio Elio Brailovsky

Agronegocio: El veneno nuestro de cada día

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arie-Monique Robin: “Con voluntad política, en cuatro años se acaba el modelo agroalimentario” Desde París, la investigadora cuestiona duramente el agronegocio y propone una solución a la crisis que vive la agricultura mundial: la implementación de la agroecología a gran escala. Una nueva investigación de la periodista francesa Marie-Monique Robin acaba de ser publicada en la Argentina. Se trata de El veneno nuestro de cada día (Editorial De La Campana), un trabajo que, al igual que El mundo según Monsanto, fue realizado como libro y documental cinematográfico. Allí se detalla, con extrema minuciosidad, la responsabilidad de la industria química en la epidemia de enfermedades crónicas. “Hablo del aumento espectacular de cánceres, enfermedades neurodegenerativas, trastornos de la reproduc-

Por Manuel Alfieri

ción, diabetes u obesidad que se registran en los países ‘desarrollados’, a punto tal que la Organización Mundial de la Salud habla de ‘epidemia’”, explica Robin. –¿A qué llama “el veneno nuestro de cada día”? –Son los productos químicos que se encuentran cada día en lo que comemos, ya sea en forma de residuos de pesticidas, aditivos alimentarios o plásticos que se utilizan para los alimentos. Estas moléculas químicas se encuentran en dosis muy bajas. Lo que demuestro en esta investigación, y lo que nadie contestó hasta ahora, es que estas dosis de residuos muy bajas, las cuales se supone que no tienen ningún efecto, en realidad sí tienen efectos nocivos sobre la salud humana. –¿Son productos que están autorizados para estar presentes en la comida? –Claro. La evaluación de los

productos químicos, que practica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria o la FDA en los Estados Unidos, se basa en el principio de Paracelso, que dice que sólo la dosis hace al veneno. En eso se basa la llamada “Ingesta Diaria Admitida” (IDA). Lo que demuestro es que este principio no vale para muchas moléculas, que no sirve para nada. –¿Por qué? –Sucede que esta especie de Biblia está basada en nada. No hay ningún estudio serio. Todos creían que con la IDA estábamos protegidos, pero nadie se había preguntado de dónde viene. Este es el corazón de mi investigación. La IDA fue fabricada por cinco personas en una mesa, en los años ‘60. Fue con buena voluntad, porque se estaban preguntando qué podían hacer para moderar el efecto de las moléculas químicas, las cuales sabemos que son altamente tóxicas.

Pero ellos nunca plantearon que había que prohibir esos venenos que están en nuestra alimentación. Ellos tenían la concepción de que el “progreso” o el “desarrollo” pasaban por este tipo de riesgos, y que no podía ser de otra manera. –¿Estas normas son avaladas por organismos estatales? –Sí. Se esconden en una regulación estatal, que parece muy independiente, muy seria y muy científica, con muchos datos y muchas cifras, con toneladas de papeles, pero cuando te ponés a estudiar eso, te das cuenta que es para que las autoridades públicas puedan decir: “Estamos bien, bajo la norma.” Pero si fuese una norma seria, que de verdad protegiera a la gente, ¿por qué la cambian constantemente? La van adecuando a los intereses de la industria, más que a la salud de la población. –¿Por qué cree que no hubo, desde la industria química, ningu-

na respuesta a su investigación? –Porque son datos y porque ellos mismos lo saben. Cuando salió la investigación hubo mucha prensa. Los productores de químicos dijeron: “Robin exagera un poco.” Pero no más que eso. Por supuesto, siempre están tratando de decir que este trabajo es un poco exagerado, o las grandes empresas pagan a gente para tratar de desacreditarme en mi blog. –En su trabajo, usted sostiene que la “Revolución Verde” de los años ‘60 prometía alimentar a todo el mundo, pero que en realidad nunca estuvo ni cerca de lograrlo. ¿Por qué? –En mi próximo documental, que saldrá en un mes y ojalá que llegue a la Argentina –se llama Las cosechas del futuro–, yo respondo a esta pregunta. El discurso es siempre el mismo: “Si prohibiCont. pagina 4


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Clima de fin de reino (y homofobia) en el Camerún de Paul Biya

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Pablo Stefanoni

Los cientos de taxistas maniobran ayudados por la bocina y algunos gritos de auto a auto. Los transeúntes esquivan los coches. Una de las avenidas troncales de Yaundé está cortada y en boca de todos está el nombre del responsable del caos de tránsito: son excellence Teodoro Obiang, el dictador de la vecina Guinea Ecuatorial, será recibido por el presidente camerunés Paul Biya, quien en estos casos suele cortar las calles varias horas antes para hacerle más fácil a su huésped el camino al centro de la Ciudad de las siete colinas. Así, de paso, queda claro quién –y cómo- manda en el país de Los leones indomables, que en 1990 alcanzaron la hazaña de clasificar para los cuartos de final de la Copa del Mundo de Italia . Guinea Ecuatorial, el único país africano que habla español –con acento castizo incluido- y tiene un altísimo ingresos per cápita gracias al descubrimiento de petróleo en los años 90. Si esos enormes recursos se dividen por sus habitantes, que apenas pasan el medio millón, los guineanos son españoles o italianos desde el punto de vista de sus ingresos. Pero tal como funciona este pequeño narco/petroestado de África Central, es la familia Obiang la que acumula y acumula riquezas: en febrero pasado, la justicia francesa embargó la mansión de Teodorín, el hijo del dictador. La ubicación lo dice todo: el palacio de 5.000 metros cuadrados divididos en seis pisos y 101 habitaciones está en el número 42 de la Avenida Foch… a solo 500 metros del Arco del Triunfo. Curiosamente, Obiang infla la población para reducir un poco el ingreso per cápita guineano. No es que sienta vergüenza de la distancia entre los promedios y las realidades, simplemente no quiere perder ayudas internacionales. En la grilla de uno de los cables de la televisión de Yaundé, cerca del canal donde predican los pastores nigerianos (algo parecido a lo que hacen los brasileños en América Latina), está el canal de Guinea Ecuatorial. Todo el tiempo habla de Obiang y la señora Obiang –dedicada, como corresponde, a la ayuda social. Una minúscula parte de la plata que les roban a los pobres vuelve como regalo de la generosa pri-

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mera Dama. El canal tiene un estilo soviético algo africanizado, aunque quizás esta asociación de imágenes solo sea producto de pasar cada día, rumbo a mi hotel, por el Boulevard de l’URSS. Paul Barthélemy Biya’a Bi Mvondo, presidente de Camerún, no es un dictador como su colega de la ex colonia española… su partido, el Rassemblement démocratique du Peuple Camerounais (RDPC) deja existir a la oposición y hablar a todo el mundo mientras no se ponga en juego su poder. Cuando eso ocurre la Sureté Nationale entra en acción, como ocurrió con las protestas de 2008. Mientras tanto el control del Estado, la corrupción y la cooptación vía empleo público hacen su trabajo… Un buen trabajo, a la vista que Biya lleva ya tres décadas en el poder. Camerún conoció solo dos presidentes desde su independencia en 1960. Uno es él, que incluso fue investido como jefe y guía espiritual de los cameruneses por el reverendo Michel Pierre Ayissi, aunque se dice también que es un apasionado del esoterismo. El otro fue Ahmadou Ahidjo. Biya es un hombre que sabe de prioridades: en 2004, con el tesoro en quiebra y los maestros sin poder cobrar sus salarios, el mandamás camerunés se compró un Boing 767 bautizado The Albatross, un palacio volador calificado como VIP por los expertos aeronáuticos. Así, Biya sintió, que como Baudelaire decía de este pájaro de mar, “sus alas de gigante le impiden caminar”. *** “Acá podemos hablar (usa el término bavarder que puede traducirse como cotorrear) todo lo que queramos, pero cuando llega el momento Biya hace lo que sea para ganar las elecciones” –dice un joven politólogo que estudió en el exterior y trabaja en una ONG internacional. El 21 de octubre de 2011 Biya fue reelegido con el 77,9% de los votos. Nadie cree que las elecciones fueran limpias, pero al menos tuvo la modestia de no dibujar un 99% con el que se hacían reelegir otros dictadores. Se siente tan seguro de que nadie podrá derrocarlo que gobierna a distancia varias semanas –e incluso meses- al año desde su residencia en Suiza. Pero el hombre ya tiene 80 años y eso hace que, co-

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mo en la América Latina de las post dictaduras, en Camerún se hable mucho de transición y de sociedad civil. Sindicalistas y líderes estudiantiles se quejan de que partidos como el Social Democratic Front los quieren llevar como furgón de cola. Los políticos dicen que en Camerún los movimientos sociales casi no existen. Uno de los espacios desde los que hoy por hoy se busca movilizar a la llamada sociedad civil es La Grande Palabre . “Palabre” es un africanismo que hace referencia a la construcción de lazos comunitarios y deliberativos, y Jean-Bosco Talla y otros intelectuales buscan generar debates y abrir grietas para conseguir que la transición que tarde o temprano conocerá Camerún sea pacífica y democrática. “Que no sea la guerra civil ni la paz de los cementerios” resume Talla desde el subsuelo del hotel donde se realizan los debates, en el centro de Yaundé. Al principio eran unos pocos, ahora no alcanzan las sillas cada último jueves de mes. Las ponencias y discusiones comienzan a las dos de la tarde y duran largas horas. Los cameruneses discuten apasionadamente, pueden gritarse y reírse al mismo tiempo. Como otros africanos son mucho más formales que los latinoamericanos para vestirse y hoy combinan elegantes trajes y vistosas corbatas con ropas tradicionales. Así, cada quien se reafirma en la identidad que quiere, en ese siempre complicado espacio a geometría variable entre el colonialismo y el poscolonialismo. “Vivimos un ambiente muy malsano de fin de reino. Biya trata de quedarse en el poder hasta su muerte, en febrero cumplirá 80 años. Y su hijo es un jouisseur” –dice Alice Nkom. Usa esa palabra y me subraya, en francés, que se trata de un hedonista, de un amante de la vida fácil. Nkom es una conocida abogada que reside en Duala, la capital económica y angloparlante del país; muchos la conocen por ser la principal abanderada de la lucha contra la homofobia en esta nación centroafricana. Camerún es un país bilingüe, que conoció también la colonización alemana, aunque esta no dejó restos de la lengua germana. De esa zona occidental proviene el principal partido de la oposición, el So-

cial Democratic Front , liderado por Ni John Fru Ndi y adherente a la Internacional Socialista. El Chairman –como lo conocen todos- habla solo en inglés. Cuando es necesario se hace traducir. Y muchos creen que esa es una –obviamente no la única- de las razones por la que en 1992 Francia no lo apoyó cuando Biya le robó la victoria en las primeras elecciones pluralistas de Camerún. Estaba además el interés de Bolloré, Castel, la Compagnie Fruitière, Hachette, Lafarge, Orange, la Société Générale, Total, Vilgrain y otras empresas omnipresentes en la ex colonia gala. Aunque en Yaundé hace mucho calor –menos, es cierto, que en otras zonas de África gracias a su posición elevadaChairman no se quita el gorro de lana que acompaña con algunas ropas típicas mezcladas con otras prendas occidentales. Nkom confía más en el reloj biológico que en la oposición a la hora de desprenderse del presidente/Estado. Otros temen que la falta de oposición genere peligrosos vacíos de poder. Tienen en el mismo continente países como la República Democrática del Congo, que se sigue desangrando mientras las trasnacionales lucran con sus enormes riquezas mineras. “Es peligroso. Cuando las armas entran nadie puede sacarlas”, dice Kah Walla, candidata presidencial por el centroizquierdista Cameroon Peoples’s Party (CPP), entonando con fuerza cada una de sus palabras. Otros se miran en el espejo de la vecina Costa de Marfil, y tampoco quieren seguir sus pasos. El debilitamiento de los lazos sociales, la pobreza generalizada y las frustraciones acumuladas podrían ser el combustible de esa violencia sin retorno. La periodista Fanny Pigeaud recuerda los violentos enfrentamientos de enero de 2012 en un barrio de Duala. Allí las peleas entre jóvenes tuvieron un peligroso tufillo étnico y ya se sabe donde pueden llegar esas exacerbaciones identitarias, más aun cuando son instrumentalizadas por los poderes imperiales… el genocidio ruandés de 1994 es solo un ejemplo extremo, pero hay muchos que tienen menos espacio en la prensa mundial (o ninguno). Si Camerún es llamado “África en miniatura”

por su diversidad lingüística y geográfica, muchos cameruneses buscan evitar que lo sea también por los conflictos armados. *** El Boulevard de l’URSS quedó de la época en la que Moscú buscaba aliados en la guerra fría y tenía sus dictadores amigos en el territorio africano. Ahora ese lugar lo ocupa una China ávida de materias primas y de tierras, con una economía mucho más dinámica que la Rusia de entonces, y muy cautelosa frente a los dictadores vernáculos. Los asiáticos que pueden verse en las calles de Yaundé, incluso en zonas de capitalismo popular de alta intensidad como la Avenida Kennedy y el Mercado central, son el emergente de acuerdos de enormes proporciones que para algunos analistas están generando una suerte de recolonización de África. Un tema que Henning Mankell trata con gran sutileza sociológica y agudeza literaria en su novela El Chino (2008). Ya en 2010, el periodista Mohamadou Houmfa informaba en la agencia IPS que los institutos que enseñan el chino mandarín en Camerún atraen cada día más estudiantes. Al parecer, el acercamiento al gigante asiático marcha en paralelo al “desamor” francés hacia los habitantes de su antigua colonia. Muchos terminan con una beca para estudiar en la tierra de Confucio. Otros, lejos de los ideogramas, simplemente compran una moto china para hacerse mototaxistas. Y ya hay un China Town en Duala. Un empresario chino muestra como desde dos laptops hace encargos de zapatos made in china a su propia firma, que los confecciona “al gusto camerunés”. Otras empresas hacen obras de infraestructura con trabajadores chinos. Biya fue recibido con honores en Beijing. Mientras tanto, los empresarios franceses se quejan de que cada vez tienen menos contratos. *** Muchos hablan de los derechos humanos en Camerún. Pero son pocos quienes extienden este concepto a todas las esferas de la vida social y no lo restringen al derecho a la palabra, las libertades políticas y la alternancia electoral. Es el caso de Alice Nkom, quien bajo la bandera de los derechos humanos creó la Asociación para la defensa de los dere-

chos de los homosexuales (ADEFHO). De hecho, el preámbulo de la Constitución de Camerún incluye la Déclaration universelle des droits de l’homme (la lengua francesa sigue resistiéndose a usar el término droits humains) y Nkom se aferra a ese agarramanos en su cotidiano combate contra la homofobia. La batalla no es fácil. El artículo 347 bis del código penal camerunés castiga la homosexualidad con penas que van entre los seis meses y los cinco años de cárcel. Algunos de los supuestos homosexuales descubiertos se salvan pagando fuertes multas, otros terminan en prisión. “Cuando la ley camerunesa habla de la inviolabilidad del domicilio no se refiere a un problema de muros, sino a la protección de lo que pasa dentro del domicilio, y parte de lo que pasa allí es la sexualidad” –prosigue Alice Nkom, que suele llevar vestidos tradicionales y turbantes de colores fuertes que refuerzan una personalidad que no la deja pasar desapercibida. Para esta abogada, el “bis” del artículo delata su ilegalidad: el mismo –denuncia- fue agregado bajo la forma de un decreto firmado por el presidente cuando sólo el Parlamento puede hacer modificaciones al código penal. Por eso, el gobierno trata de legalizar esa situación con una nueva ley que podría endurecer más las penas con criterios discriminatorios, como por ejemplo condenar más duramente la pedofilia homosexual que la heterosexual. Prueba del clima que rodea a la “cuestión gay”: el grupo autotitulado Coalición de la Juventud Camerunesa, liderado por Sismondi Barlev Bidjocka, comenzó a poner en práctica algo así como el día de la homofobia. Un contrapunto, en todo caso, del día del orgullo gay que se celebra en un número creciente de países. Este periodista, que estudió en Francia, busca estar a la vanguardia de la lucha contra la homosexualidad y aunque por ahora se trata más de una actividad de denuncia que de una marcha propiamente dicha, no duda en invitar a los jóvenes a delatar los actos de homosexualidad a la policía. A veces no se queda ahí: en marzo pasado, el grupo paraestatal de Bidjocka interrumpió violentamente en un taller sobre los derechos de los ho-


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Agronegocio: El veneno nuestro... mos los agrotóxicos, no vamos a poder alimentar al mundo, nos vamos a morir de hambre.” Es muy interesante ese argumento, pero falso. La famosa “Revolución Verde” trajo un empobrecimiento de los recursos naturales y una contaminación generalizada del medio ambiente, debido al uso masivo de productos químicos. Yo estuve viajando durante un año por once países. La conclusión que saco es que si hay 1000 millones de personas que hoy no comen o tienen problemas de hambre es a causa de los agrotóxicos. No sólo por los agrotóxicos como tales, sino por todo el sistema de mercado que está ligado a este negocio. –¿Cómo influye el mercado? –Esto tiene que ver con toda una cadena a nivel mundial. En la Argentina hay unas 18 millones de hectáreas con soja transgénica, fumigadas con agrotóxicos, con las que se acaban los tambos y los pequeños productores que de verdad alimentan a su pueblo. Aquí, en Francia, terminamos con un 3% de población de agricultores, y con unas grandes granjas. Todo está ligado, porque los que venden los agrotóxicos son los mismos que controlan el mercado de los granos, como Cargill y Monsanto. Estas multinacionales están hambreando al mundo. –¿Cómo se puede salir de ese sistema? –A través de la agroecología, la agricultura orgánica, basada en unidades pequeñas, donde hay una autonomía al nivel de la producción enérgica. Allí se utilizan los recursos naturales con una combinación de plantas, porque el monocultivo es una catástrofe para el medio ambiente. –¿Pero la agroecología se podría llevar a cabo en grandes extensiones o a escala nacional? –Claro, sin ningún problema. Lo único que falta es voluntad política. En Europa estamos en esta lucha. El año que viene tendremos un cambio en la famosa política agrícola de la Comunidad Europea. Estamos pidiendo que los subsidios que se dan aquí a los agricultores, o a las grandes empresas, que son las que más contaminan el medio ambiente, se den a agricultores que quieren pasar a la agroecología. En sólo cuatro años se puede cambiar el rumbo. Es sólo voluntad política, y se acaba con este modelo agroalimentario criminal en el mundo. Hay que sacar a la agricultura de la ordenación del comercio. La alimentación no es un producto cualquiera: sin alimentación, nadie puede vivir. Sin campesinos, nadie puede vivir. Cada país debe proteger a sus campesinos. Siempre se dice que los productos de la industria química son más baratos que los de la industria agroecológica. Y eso es mentira, por la cantidad de gastos indirectos que genera la industria química. –¿La prohibición de agroquímicos sería un modo de ahorrar dinero o, por el contrario, una pérdida económica? –La Comunidad Europea hizo un estudio que dice que si prohibimos los agrotóxicos, sólo tomando los gastos que produce el cáncer en campesinos y demás, podríamos ahorrar 27 mil millones de euros al año. Y sólo hablamos del cáncer. –En su libro, usted sostiene que el cáncer es una enfermedad “novedosa”, propia de la civilización. ¿Cómo es eso? –Yo quería saberlo, porque siempre se dice que el cáncer tiene relación con los productos químicos. Bueno, quería verificar si antes había cáncer o no. Y estudié muchos libros, muchos informes de gente que ha viajado en el siglo XIX, y que dicen que casi no había cáncer. Los cánceres aparecieron con la civilización industrial. Es un hecho. Y es interesante ver cómo fueron aumentando. También es interesante ver cómo se organiza la industria para decir lo contrario. –Con el correr de los años, la población fue tomando conciencia de que muchas sustancias de uso cotidiano –como el cigarrillo o la sal– son dañinas para la salud. ¿Cree que con los agroquímicos puede llegar a pasar lo mismo? –Es muy distinto, porque estos productos están en todas partes y no lo sabés. Una persona que fuma conoce los riesgos y depende de una decisión personal. En los alimentos, en cambio, uno no sabe cuántos productos químicos está ingiriendo. Muchas mujeres no saben, por ejemplo, que una de las razones principales del cáncer de mama, aunque no la única, son los desodorantes. Por eso digo a las mujeres que no utilicen ningún desodorante, porque dentro de estos productos hay perturbadores endócrinos que van directamente a la mama. La población no lo sabe. Y además se están utilizando productos que no fueron estudiados previamente. Es necesario reapropiarse del contenido de nuestra alimentación diaria, recuperar las riendas de lo que comemos, para que dejen de infligirnos pequeñas dosis de distintos venenos sin ningún beneficio. Ecoportal.net

Visitá nuestra página en la Red www.asociacion-piuke.org.ar Si querés comunicarte con Piuké llamá al 4442463 o al email ecopiuke@bariloche.com.ar. O si querés mandarnos una colaboración o carta de lectores. También si te interesa colaborar con el vivero de nativas o en el centro comunitario Chico Mendes. Si querés recibir el newsletter (noticias por correo electrónico) suscribite en www.barilochense.com. Podés bajar el pdf de este suplemento en www.elcordillerano.com.ar Pers. Jur. 1337/97. San Carlos de Bariloche. Río Negro.

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Clima de fin de reino (y homofobia) en el Camerún de Paul Biya mosexuales organizado en Yaundé y los defensores de los gays y lesbianas creen que son ellos quienes les mandan mensajes de muerte desde teléfonos celulares. “Para nosotros el debate sobre la homosexualidad está cerrado, solo vine acá a decir por última vez que a partir de ahora pasamos a la acción represiva… Sociológica, jurídica y antropológicamente, los cameruneses somos muy homófobos, Madame Nkom”. Bidjocka lanzó todas esas afirmaciones frente a las cámaras de televisión (el “no debate” puede verse completo en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=f0NhYaWP01 c ). Nada nuevo bajo el sol. Desde los maoístas chinos a los seguidores de Mahmud Ahmadineyad en Irán, pasando por ciertos indianistas, la homosexualidad es un producto de la decadencia burguesa y occidental. Los derechos humanos, dice Bidjocka, también son occidentales e igualmente ajenos a la cultura local. A fines de 2011, dos jóvenes de unos veinte años de Yaundé fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones sexuales en un auto con un tercero. Al parecer el hallazgo de una peluca y un poco de maquillaje terminó de convencer al juez de que su dictamen iba en la línea correcta. Nkom perdió la batalla. Otro de los defendidos por la abogada de Duala es Jean-Claude Roger Mbede. El joven camerunés fue detenido el año pasado por un mensaje de texto “gay” y condenado por homosexualidad e “intento de homosexualidad” luego de ser denunciado por el destinatario del mensaje quien al parecer le tendió una trampa. El acusado fue condenado a tres años y cumplió condena en la Prisión Central de Kondengui antes de ser provisionalmente liberado por una Corte de Apelaciones. En un reportaje de la televisión francesa otro joven gay de Yaundé contaba que fue víctima de un “rastreador” en Internet que se hace pasar por gay y luego de concertar una cita se aparece con la policía. “Tengo miedo y me pregunto si volveré a tener el coraje de acercarse a alguien que me gusta… Es difícil ser gay en Camerún, hay que llevar una armadura para parecer alguien que no sos. Me gustaría hablar sin susurros”, dice Fredy de 23 años. Michel Togue, otro abogado que defendió a acusados de homosexualidad, recibió también amenazas de muerte. Pese a todo, La Grande Palabre logró, en octubre pasado, incluir el tema en sus debates. Varias veces el presentador dijo que es un tema controversial y fue curiosamente titulado “política y uso del orden de la homosexualidad en

Camerún”. “Ojalá que en el próximo encuentro ya no reciba las amenazas de muerte que esta vez recibí por decidir participar de esta discusión” –comenzó Nkom con un tono vibrante que desentonó con la intención de los otros ponentes de enmarcar la discusión en el marco académico, a veces con una enredada jerga “sociologicista”, “antropologicista” o “juridicista”; otras veces construyendo complicadas tipologías de la homosexualidad para encubrir posiciones conservadoras. “Ser gay no es una invención occidental, es una realidad humana en todos los sectores y en todas las clases sociales. Y no debemos olvidar que unas discriminaciones conducen a otras discriminaciones, ¿acaso la igualdad no es un valor africano?”. Nkom trató de zanjar la cuestión frente a quienes buscaron colocarla como un problema de las elites o usaban argumentos anticoloniales con la finalidad de justificar implícitamente la homofobia…. El debate terminó entre los gritos de aprobación y desaprobación del público… más de desaprobación. “El matrimonio igualitario va a ser el fin de la democracia en Occidente. Y eso va a pasar en Francia”, lanzó uno de los participantes. Se refería a los fuertes debates sobre el “matrimonio para todos” que hoy por hoy dividen a los franceses. Allá, en París, un diputado de la derecha comparó a los terroristas con los potenciales hijos de parejas del mismo sexo: a ambos les falta el amor de una familia normal. Incluso los poscoloniales Indigènes de la République dicen que no es un tema que preocupe en los barrios populares... La crispación antigay se mezcló en 2006 con una pelea intestina en el poder camerunés. Ese año tres diarios publicaron listas y fotos de políticos, hombres de negocios y músicos supuestamente homosexuales. Dicen en Yaundé que se vendieron tantos ejemplares que los canillitas terminaron por ofrecer fotocopias. No es raro entonces que las organizaciones LGBT se presenten como asociaciones de lucha contra el sida, lo que también forma parte de sus preocupaciones en un continente afectado por ese flagelo. Pero, como advierte Nkom, es muy difícil luchar contra la enfermedad mientras se criminaliza a las minorías sexuales y se los obliga a vivir en las sombras. Además la abogada resalta que los partidos opositores, incluidos los que se identifican como socialdemócratas, mantienen las mismas posiciones ultraconservadoras y represivas frente a la cuestión de la homosexualidad. Con todo, en Uganda es peor. Allí recientemente el gobierno decidió retirar un proyecto de

pena de muerte para los homosexuales. Propone en su lugar… la cadena perpetua en su “versión agravada”. *** A cada rato hay pequeños cortes de luz en Yaundé. La empresa que tiene la concesión es estadounidense. Un dirigente político le pregunta a un encargado político de la embajada de EEUU en un encuentro informal. –Usted ve cómo (no) funciona la electricidad. ¿Ustedes podrían estar del lado de Camerún contra una empresa de EEUU? - “No, pero sí apoyaríamos que Camerún apruebe una ley como la estadounidense para regular los servicios públicos”. Dijo también que son los cameruneses quienes deben luchar por la democracia. Y que aunque sea polémico afirmar eso, EEUU no exporta ese producto... Las grandes potencias sostienen a Biya pero al mismo tiempo apoyan algunas iniciativas de la oposición. Y su presión permite mantener abiertos algunos espacios, como La Grande Palabre y un moderado multipartidismo. “¿Cuál es la doctrina de la Unión Europea y de EE.UU. para decir que un régimen es una dictadura o no?” –preguntó un dirigente de un partido centroafricano en la misma reunión. Aunque la respuesta fue pura langue de bois, Occidente sabe que Biya tiene fecha de vencimiento. No obstante, no hay alternativas a la vista. Pigeaud alerta que esta gestión de las elites políticas y administrativas tienen una incidencia de primer orden en el estado de Camerún. Alguna vez, uno de los estados africanos más prósperos, hoy el país carece de infraestructuras carreteras, sufre de un grave déficit energético, de una corrupción récord, de un sistema educativo a la deriva y de prácticas mafiosas instaladas en el corazón del Estado. La corrupción generalizada le sirve, además, a Biya para deshacerse de potenciales desafiantes que osen surgir de su propio riñón. Quienes lo intentan terminan en prisión por corrupción. Entretanto, miles de cameruneses apuestan cada día a carreras de caballos que trascurren a 6000 kilómetros de sus vidas, en la antigua metrópoli colonial, con la esperanza de conseguir el milagro y hacerse ricos. Otros migran y envían remesas. Mientras tanto, el “hombre león” sigue teniendo la sartén por el mango. (Va con foto 4) Venta Navideña de pan dulce genovés El verdadero pan dulce genovés está elaborando el taller de panadería de Piuke del barrio EL Frutillar. Los pedidos se pueden hacer al correo electrónico ecopiuke@bariloche.com.ar o al tel 294154 246370

Suplemento Piuké 276  

Suplemento semanal de la Asociación Ecologísta Piuké Bariloche, Rio Negro, Argentina

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